Bien, aquí actualice, ¿no tarde tanto, verdad? ;_;. Aun que sinceramente no estoy segura de seguirla me alegra el apoyo que me dieron, pero haff, me desanimo con facilidad a veces y que mi Best friend (doppelganger) no me apoye es extraño, pero bueno:
Parejas en este capitulo: Francia/Canadá, España/Romano, Estados Unidos/Reino Unido, Grecia/Japón, Alemania/Italia. (Por relevancia)
Quiero enfocarme un poco en el lindo Su-san si hiciera un próximo capitulo (¿y revelar su crisis?), sin olvidar la crisis de Rusia y Lituania aun no las revelo por que están medias entrelazadas (¿Lituania sabe la crisis rusa?). Y el por que Prusia parece estar tan tranquilo… (Saldrán casi todas las parejas en el próximo pero algunas más que otras, van variando según capítulos de "relevancia").
Advertencia: Este capi es más largo, el doble que el anterior, ya que como no sólo es una pareja me base más en cada uno. Otra cosa, ¿no se si dará risa?, ¿les sacare una sonrisa?, eso lo verán ustedes…. Y por ultimo, si alguien conoce a un tipo de nombre "Guillermo", no lo asimile con el de aquí, pero si les cae mal, tienen todo el derecho a pensar que es el mismo.
El día anterior a ese lo había anunciado, todos antes de comenzar y ponerse en marcha para solucionar la crisis tenían que "superar" un poco sus problemas, por que en el estado en que yacían en aquellos momentos más que arreglar las cosas las empeorarían. Asi fue como empezó:
Alfred suspiro desganado, se arreglo un poco el traje y decidió continuar avanzando hacia el edificio, aquel macizo gris y lúgubre pedazo de concreto de sólo 33 pisos, bastante normal. Lo que estaba apunto de hacer no es algo que él haría, pero habían acordado ir primero a ese lugar las naciones antes de disponerse a superar la crisis. ¿Y a él que numero le tocaba?, ¿1?, ¡perfecto!, por primera vez que aquel esplendido número no le agradaba.
El viaje en el ascensor fue extenuante, a pesar que tocaban esa típica melodía que pareciera que te dijera: "el mundo es feliz, no hay nada de que preocuparse", si es que supiera…, pero no, no sabia. Era mucho pedirle inteligencia a un ascensor.
Llego hasta el lugar pactado, los demás países ya estaban allí y eso que eran los que les tocaría mucho después que a él. Atino a sonreír para mirar con cara muerta la que seria la sala que entraría, el letrero decía:
"Psicólogo"
Terapia…, el gran Estados Unidos tomando terapia. Pero bueno, era por un bien común. No alcanzo a tomar ni asiento cuando escucho el:
"Por favor pase el numero 1"
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Terapia Estadounidense:
Ya estaba acomodado en aquel gran sillón. El tipo que le analizaría estaba con una cara que hasta estados unidos podía descifrar, era algo como: "tengo que venir todos los días a las 8:00 de la mañana para escuchar a agente mal de la cabeza o con problemas, como si no tuviera suficiente en mi casa con mi mujer".
—Comencemos señor América —menciono sacando aquel librito para empezar con sus anotaciones—Cuénteme que lo agobia, ¿Cuál es su problema?
Estados unidos medito un momento frunciendo el seño, el acordarse le hacia tener las extrañas ganas de golpearse en la cabeza, pero estaba allí para solucionar ese problema, no para agrandarlo.
—Mi problema es…sexual—respondió al final.
—¿Impotencia sexual? —pregunto el terapeuta.
—¡No!, ¡no es eso! —volteo el estadounidense acomodándose para mirar a aquel tipo algo enfadado, por cosas como esa son le gustaban esos "interrogatorios".
—Lo lamento señor América, ¿entonces?, ¿me podría contar cual es, y como fue que esta sucedió o comenzó?
Alfred volvió a acomodarse en aquel gran sillón y mirar hacia delante cerrando un poco sus ojos—Bien, todo esto comenzó cuando…, o mas bien lo note cuando era el décimo quinto día del mes, ese día estaba obligado a comer scones…(dato irrelevante?)
A si le contó una "separación" de camas que hubo, y de que el día que había que comer scones, Arthur pareció no acordarse de este hecho y hasta preguntarle al estadounidense si quería ir por unas hamburguesas a un McDonald's.
—Ha…entonces usted es homosexual—dedujo poco brillantemente el terapeuta.
—¿Arthur le suena a nombre de mujer? —inquirió con una cara algo extrañada el norteamericano.
—No pero….
—No, no importa. Lo siento señor Carlos, es mi culpa, el hecho de que extrañe a Inglaterra hace que se me contagie su cinismo. Continuare…
El tipo siguió escuchando a Alfred con el único inconveniente que su nombre no era "Carlos", era Guillermo.
Continuo hasta la parte en que el británico le dijo que no dormiría en la despampanante cama estadounidense que era de los dos, si no que se iría a acostar con Ritut y…
—¡¿Quien es esa tal Ritut y hace cuanto que la conoces? —pregunto autoritario el estadounidense ante la terrible posibilidad que Reino Unido le estaba siendo infiel o le había dejado por una mujer.
—¿Hablas de la cama?
—¿He? —soltó Alfred algo confundido.
—El nombre de mi nueva cama es Ritut
—¿Bromeas verdad? , ¿Por qué le pondrías nombre?
—No me preguntes a mí, como si le quisiera poner nombre a una cama, el tipo loco que me la vendió me dijo que asi se llamaba. Pero bueno, ahora me voy a dormir, que tengas buenos sueños Alfred.
El americano comento lo que fue un diabólico cambio de cama y como él pensaba que eso seria sólo temporal y no le presto demasiada importancia en aquellos momentos.
—Pero duro mucho mas de lo planeado,…no me besaba, apenas me dirigía la palabra, no podía tocarle y estrecharle en mis brazos…!era algo horrible! —fue subiendo el tono a la vez que hablaba—La situación se hizo peor que insoportable, intente todo para que me volviera a tomar atención, ¡todo!...¡además!
Saco unas fotos de Inglaterra donde salía acompañado con Hong Kong, el terapeuta las vio, tenía montones, de Inglaterra entrando a un restaurante, de Inglaterra dando de comer a unas palomas en una plaza, de Inglaterra moviendo un dedo, de Inglaterra caminando, de Inglaterra mirando tele, miles de Inglaterra tomando té. Pero las que le mostró eran las primeras en las que salía con el asiático.
—¡¿Y si me está engañando con Hong Kong?, ¿Qué hago yo si me está engañando con él? —pregunto mas que enojado, preocupado.
—¿De donde consiguió estas fotos señor América…?
—El FBI…, mande a que siguieran a Iggy
—¿Al FBI?, ¿mando al FBI a perseguir a su novio? —soltó algo incrédulo.
—Sí —respondió como si no fuera algo extraño y hasta perturbantemente obsesivo—Es que la CIA estaba ocupada con algo de: "si no hacemos esto el mundo tal y como lo conocemos se acabara, no podemos dejarlo para espiar a su novio". Asi de inconscientes y desconsiderados fueron…
"Claro", se dijo a sí mismo el profesional pensando en que estaba totalmente de acuerdos con los de la CIA
—Y bueno…yo…!haagg, no puedo, no puedo! —dijo parándose para dirigirse a una de las mesas del terapeuta para golpearse contra esta.
Guillermo entendió que ese era el problema que sufría el estadounidense, cuando se sentía incapaz de algo actuaba masoquistamente con las mesas. Pero sinceramente eso poco le importaba…lo que le importaba es que estaban rompiendo su valiosa mesa que le habrá costado al menos 2 meses de sueldo, tenia que detener al estadounidense.
—¡Señor América, tranquilícese por fa…!
Fue en aquel momento en que vio su vida pasar, el americano se había detenido para disculparse, pero no se dio cuenta que había agarrado la mesa y al soltarla con su descomunal fuerza había dado contra la pared a menos de 6 centímetros del pobre Guillermo mientras veía como la inocente mesa se despegaba rota de la pared.
—Se-señor América, ¡pero mire que hora es!, lo siento pero tiene que dejar entrar a los demás pacientes
—Pero…
—Nos veremos en la siguiente consulta.
Y así fue como acabo esa, es verdad que ya se estaba acabando el tiempo de aquella primera consulta, pero mas que nada el terapeuta no quería tener a ese sobrehumano estadounidense cerca de él, pondría una orden de alejamiento…su vida podía correr peligro, vería si para la próxima sesión cambiaba de hora con algún otro terapeuta para que viera al "señor América".
Moraleja de la historia: Si sientes que tu novio/a anda en pasos raros, contrata al FBI para que le sigan, es súper normal. Sin contar que la CIA puede estar ocupada.
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Terapia Española:
Antonio entro rápidamente mientras tomaba asiento en el sillón. Su cuerpo tiritaba un poco y parecía asustado.
—Me podría contar cual es su proble-
—¡Mi Romano!, ¡mi Romano! —grito antes de que el terapeuta pudiera continuar.
—"Su", ¿Romano?,¿es la razón por la que viene aquí?, señor…¿España? —pregunto para suspirar el medico, otro loco estaba entrando.
—Tengo una tomatefobia…
—¿Una tomatefobia? —preguntándose si sus años de experiencia eran inútiles ya que no conocía tal enfermedad. Pero si pensaba mas aya cada vez salían fobias mas extrañas, esa debía ser una derivada de las fobias alimenticias—¿es algún miedo a un tipo de fruta?, ¿un tomate quizás?
—Exa-exacto —respondió algo perturbado al sólo escuchar el nombre de aquel malvado alimento que hace poco tiempo parecía amar, incluso más que las parras. Incluso más del incluso que era anteriormente, sin aun se pagaran dotes para las bodas, le hubiera dado tomates a su novio como pago (Lovino).
—¿Me podría contar como sucedió? , a qué se debe o cuando comenzó su miedo
—Se causo desde que…empecé a tener problemas sexuales con mi Romano—comenzó a relatar Antonio.
El español no estaba muy alegre, su trabajo era excautivo últimamente en su tierra, y su lindo perfecto y amoroso Lovino (distorsiona las cosas) no le había venido a ver últimamente, es más, su contacto fue totalmente nulo la ultima vez que se vieron. Pero hoy llegaría temprano, ¡hoy llegaría a verlo y a dormir con él!, y con la energía que guardaba Antonio únicamente para su italiano no era sólo para mirar la tele, cambiar el canal y decir lo aburrido que era este. Si no para hacer "eso" y "aquello" y tal vez "ese"…muy difícilmente el "ese" pero con mucha suerte todo se puede, llevaba tiempo sin sentir a su amado novio.
Su sonrisa no abandono su rostro todo el camino a casa, pero algo raro sucedía, un camión estaba afuera de la casa quien salio mucho antes de que pudiera averiguar que deseaba, era un italiano que promocionaba "los colchones más cómodos".
—¡Romano! —sonrió a penas vio la parte posterior de su cabeza castaña, no podría confundirlo ni de espaldas.
El aludido volteo y el seño presentemente fruncido continuaba en su rostro, estaba en una habitación que supuestamente el español tenia desocupada arreglando unas pocas cosas.
—¡Hey romano! ¿no me saludas?, creo que me pondré triste…—camino acercándose donde el muchacho—¿Qué tanto haces?
—Mmmm, estoy leyendo un manual.
El español inclino un poco la cabeza hacia la derecha algo pensativo—¿Un manual?.Y para que seria…
—Para hacer una cama.
—¿Una cama?, ¿compraste una cama nueva Romano? —sonrió por lo considerado que estaba siendo el italiano.
Era algo extraño pero no inusual en él. Cuando Lovino quería podía ser realmente dulce y amable, y muy a su manera se preocupaba mucho de la gente que apreciaba.
—Ajam…
El español sonrió para ofrecerse a ayudar a su amante pero este se negó, aun así se preguntaba que parte le faltaba por armar—¿Y que parte estás viendo?
El italiano no respondió y atino a mirar hacia delante donde yacía la cama, esta parecía estar completamente armada.
—Como poner las sabanas parte 1. Estire el material de color celeste con elástico a los costados…— sí, era un manual no de "cómo armar la cama", si no como hacerla.
Y continúo narrando el español que luego que termino de ponerle sabanas cojines y frazadas a la cama llego la apocalíptica verdad, que esa seria su nueva cama y habitación y que no dormiría con él.
—Y lo peor no fue eso…, el dormir sin él no era lo peor, lo peor es que me había reemplazado por unos…
—¿Por unos? —continuo el terapeuta al ver que el español no continuaba.
—Tomates…malvados y rojos …!dormía con un par de ellos al lado suyo!...me cambio…me cambio por ellos…¿Qué tiene los tomates que no tenga yo?, aparte de ser rojos…comibles…y bueno, usted ya sabe—se explico triste el español teniendo un pensamiento tonto al final, "Aun que pensándolo bien… yo también soy comible ¿verdad?".
Y así continuaron por un rato, Guillermo al menos comprendía a ese muchacho, a su fobia no…pero al menos al muchacho sí, debe ser algo doloroso que te cambien por unos simples tomates. Pero se preocupo al fijarse de algo en su habitación, tenia un cuadro de tomates…de rojos y grandes tomates en su cabecera, era un milagro que el español aun no los notara, sin contar que ya estaba enterado que aventaba cosas al rojo fruto.
Decidió acabar pronto con esa sesión si no quería que su integridad física se viera deteriorada sin contar de los muebles que aun conservaban "vida" por así decirlo en la habitación.
—Muy bien señor España, espero verlo en la próxima consulta. ¿Comenzaremos tratando de asimilar tomates?, ¿está bien?
—Claro,...muchas gracias Sergio…
—Es Guiller..
—¿Qué? —volteo el español
—Nada…, espero que tenga un buen día.
Y así acabo esa, no tan extraña como la anterior para suerte del terapeuta, tal vez hubiera acabado de forma catastrófica si el español hubiera notado el tomate retratado, ¿Por qué se le ocurrió poner un cuadro de un tomate?,…que tenían de malo los paisajes, pensó seriamente hacerle unos grandes cambios a su consulta.
Moraleja de la historia: Cuando sospeches que tu novio/a te puede dejar, no sospeches de un tipo/a mega guapo de ojos azules y piel clara de pelo rubio, sospecha de los tomates o las frutas que le gustan, son peligrosos enemigos, mortales en muchos casos.
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Terapia Griega:
Guillermo, el terapeuta, ya había llamado al siguiente en pasar, lo extraño era que aquel paciente toco la puerta antes de entrar, definitivamente todos los sujetos que le estaban llegando eran muy variados.
—Adelante—dijo anotando unos puntos de su anterior paciente.
Pero el paciente no entraba. Miro el techo, jugo con los papeles y casi estuvo apunto de dibujar en su libreta de anotaciones cuando por fin entra su paciente.
—Yειά σου— saludo el griego.
El terapeuta asintió y saludo también al griego que caminaba lenta y despreocupadamente hacia su silla. Pareció casi que el griego se tardaría toda la sesión en sentarse, pero sólo era la impresión del profesional.
—Haff…—suspiro sin proponérselo el medico.
El griego le miro con tranquilidad durante unos cuantos segundos para preguntar luego— ¿Qué le sucede?
—Nada…continuemos
El griego no respondía y volvió a preguntar—No creo que con ese… suspiro… no sea nada, ¿Qué sucedió?
—Enserio no es nada señor Grecia, sólo que..., siéndole sincero mis anteriores pacientes eran un poco extraños…y eso me tenso un poco. Uno casi me mata… a eso se debe el desastre que ve a mi derecha.
Señalo la silla rota junto con la fina mesa que aun permanecía estampadas parte de ella en la pared.
—Eso es… muy trágico…— miro con aquella relajada cara que tenia—Debería considerar la posibilidad… de que a Dios no le caiga bien
—También he llegado a pensar eso ya que…
Con aquella serenidad que poseía el griego no se dio cuanta cuando habían cambiado las papeles…ahora él era el paciente y el griego el terapeuta.
—Espere un momento…, no estamos aquí para hablar de mí. ¿Me podría decir que lo agobia?, o que lo trae aquí
— ¿Mi… problema?
—Si…
—Es sexual, con Japón…y me volví comprador compulsivo de…perros. Todo esto comenzó cuando…
También empezó extrañamente con una separación de camas. En el país de Grecia la sexualidad era algo promediadamente libre y no tenían que ser tan disimulados como cuando el griego iba a visitar la casa del asiático ya que el japonés hasta pestillos a las cortinas parecía ponerle antes de que expresaran su amor de la forma más elevada posible.
— ¿Japón?
— ¿Dime Grecia-san?
—Estás…en mi país…
— ¿Tu país y…?
—Y aun así aun no hemos….
— ¿No hemos qué?
—No hemos….tenido…
— ¿Tenido qué? —volvió a preguntar el asiático.
—Sexo…—dijo cortante y con aquella mirada sumamente relajada pero que expresaba un leve atisbo de preocupación.
—Define "Sexo" —dijo algo nervioso kiku, no sabia como decírselo a Heracles, que esta vez no dormirían juntos… y que tenia una cama personal incluso en su país, Grecia.
—Dícese de la palabra sexus… del latín… Condición orgánica que distingue al macho de la hembra…, Pero no, no me refiero a ese "sexo", si no al de tener relacio…
—Te-tengo…tengo que confesarte algo —susurro el asiático antes de que Heracles pudiera terminar lo que Kiku sabia de antemano.
Y siguió relatando como Japón le cuenta sobre la "otra", la cama por supuesto…
—Luego de eso…nos fuimos…separando cada vez más…cada vez más…, como si él ya no me quisiera…, ¿usted...usted piensa que Japón ya no me ama? —pregunto el griego representando como pocas veces una cara de preocupación, de hasta dolor y hasta de molestia
—Yo no soy quien para decirle eso, usted es el único que puede averiguarlo—le respondió tratando de parecer comprensible.
Sin contar con el único problema de que el griego hablaba muy lenta y pausadamente, era uno de los mejores pacientes que le había tocado atender.
—Augusto…
— ¿Dígame? —soltó resignado.
A pesar de que su nombre estaba esparcido por todo el cuarto, hasta en un sujetador de metal como "Guillermo", parecía que nadie se tomaría la molestia de llamarlo por este.
—Gracias, Y por cierto…, suerte con su esposa.
—¿Cómo sab…?
No alcanzo a terminar sorprendido de que el griego se fuera más rápido de lo que entro…mucho, mucho más rápido de lo que entro, ¿y como demonios el sabia de su esposa?, sospechoso... Decidió no pensar mucho en el hecho, su próximo paciente párese que era de origen francés.
Moraleja de le historia: Los griegos son buenos terapeutas, y se manejan con el diccionario, un amplio amplio vocabulario de diccionario, pero quien sabe de qué...
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Terapia Francesa:
El francés entro casi arrastrándose a la terapia, su siempre animada expresión y sonrisa picara y coqueta habían desaparecido dejando sólo una cara muerta sin ningún brillo en aquellos hermosos ojos azules y una tonalidad descolorida, no debieron haberlo dado de alta, ni aun con las milagrosas fotos de Canadá. El país del amour ya no era lo que solía ser, es más, ya ni el titulo le quedaba.
El terapeuta le pidió que tomara asiento, pero el francés pareció no tomarle en cuenta, saco nuevamente una soga y a plena vista del profesional fue atándola para hacer una horca y matarse.
—Hey, señor…¿Francia verdad?, por favor siga las normas…
—¿Qué normas? —soltó sin animo Francis.
El profesional señalo un letrero que decía:
"Prohibido suicidarse" y al lado de ese "prohibido fumar".
El Francés no pudo soltar más que un "mierda de letreros", para recostarse en el gran sillón para comenzar su terapia.
—¿Su problema es ser suicida compulsivo? —empezó el terapeuta ante lo visto anteriormente.
—Sí…
—¿Podría contarme a que se debe?
—A un problema sexual— respondió como si esas palabras dolieran más de lo que deberían.
El terapeuta le extrañaron tres cosas. 1- Que todos tuvieran problemas de "sexualidad", 2-Que cada vez eran mas extraños, y el ultimo pero no menos importante 3- ¿Por qué todos tenían nombres de países?, o sea…¿Quién le pone así a sus hijos?.
Y así comenzó a relatar Francia:
Era un día común para Francia. Era jueves en la tarde…casi de noche y tenia a Canadá en su casa, para el Francés era evidente que no se dedicarían a jugar cartas o conversar de la vida, para Francis era noche de acción, de amour, de passion. En realidad para Francia aquellos días eran: Los lunes, los martes, los miércoles no por que Canadá se quedaba a trabajara hasta tarde, los jueves, sábados y domingos. (Pobre Canadá…).
—¡Vamos Matthew!, te prometo que te va a gustar, además de que tu ropa me habla ¿y adivina que me dice?, ¡quítame!, ahora ven aquí… —le susurro mientras se acercaba.
—N-no-, hoy..yo dormi-ré solo…
—¡O mon dieu! ¿solo?, dices…¿solo?..solo…¿solito?
—Oui…—respondió bajito Canadá
—¿Y donde?, hay sólo una cama…—pregunto preocupado de que Matt no quisiera dormir con su servidor.
—Don't worry, ya está instalada… la cama en una habitación desocupada…
El francés expresaba al terapeuta que el cambio de camas fue un tema trágico, es más, estaba llorando junto aun pañuelo rosa el recordar el hecho.
—¡Y esa maldita cama!, ¡hice todo para deshacerme de ella!: Deje caer accidentalmente un litro de gasolina y un fósforo sobre ella, la tire por la ventana, la ataque con una motosierra… Y ni aun así desapareció…¿de que demonios estaba hecha?, esa cama me odiaba…
—Señor Francia, ¿está conciente que la cama no puede odiarlo?
—Pues esta sí…, la desesperación de no tener *censurado* y el hecho de no jugar con su *censurado* y cuando acabara *censurado* y esa maldita cama me provocaron una extraña enfermedad, me desespere y llegue a la conclusión de que si no había mas amour no podía seguir viviendo
—¿De allí vienen sus intentos de asesinato?
—Sí…además de que tengo que serle fiel—seguía derramado lagrimas extrañando un poco al terapeuta ¿Qué había de raro en serle fiel a alguien? —Serle fiel con todas las naciones…—repitió sorprendido como si se hubiera dado cuenta del algo el francés.
Guillermo no entendía cuando el francés comenzó a pararse de su sillón y acercarse cada vez más a su persona…
—A serle fiel con todas las naciones…¿Qué yo sepa tu eres humano verdad?...eso significa que yo…
—¿Señor Francia?, debe estar bromeando ¿verdad?... —preguntaba algo asustado el pobre tipo echándose para atrás, aun quería ser virgen…al menos por detrás.
—"Seré amable…."—se acercaba con los ojos en blanco, el terapeuta no podía creer el hecho de que querían violárselo.
El terapeuta asustado comenzó a presionar a toda velocidad el botón de "seguridad" al lado del teléfono una y otra vez.
—¡Mierda, mierda!, ¡ayúdenme!, ¡me quiere violar! ¡me quiere violar! —gritaba por el teléfono mientras el francés seguía acercándose con aquella cara en blanco arrinconando al tal Guillermo.
Los de seguridad llegaron justo a tiempo sujetando a Francis con una extraña jeringa en sus manos mientras el otro sostenía una camisa de fuerza, al menos esa consulta ya había terminado, no podía imaginarse volver a atender a aquel francés las 7 sesiones que le quedaban. Hasta le rezaba a dios que lo internaran en una loquera y no saliera en mucho, mucho tiempo más, al menos hasta que el terminara su cargo de terapeuta y viviera de su acomodada jubilación.
Moraleja de la historia: Las camas canadienses son resistentes, y los franceses las odian. Y siempre es bueno tener a mano un teléfono con alarma anti-violaciones francesas, quien sabe cuando uno puede necesitarlo.
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Terapia Alemana:
El que entraba esta vez a donde estaba el agitado medico después de la terapia para el francés era un sujeto promediadamente alto, con el pelo ordenado y tirado hacia atrás y unos hermosos ojos azules. Su ropa era algo extraña…algo afeminada, pero el terapeuta no era quien para discriminar a sus pacientes.
—Buenas tardes, usted debe ser…hemm ¿Alemania, cierto? —dijo mirando la ficha del paciente—Le agradecería si toma asiento…
—Eso iba a hacer—respondió cortante el alemán sentándose en el gran sillón.
Guillermo espero que el rubio se acomodara en su silla, por que se tardo tiempo…pero al menos no tanto como "el señor Grecia". Cuando creyó que iba a comenzar el alemán estaba destapando dos esmaltes de uña, uno de color negro y otro de color rosado y a pintarse en medio de la terapia.
—¿Bien?, esta es la parte donde le cuento mi problemas, ¿cierto? —pregunto serio el alemán, quien a pesar de aquella extrañas aptitudes que había adquirido aun conservaba su voz firme y autoritaria como siempre.
El terapeuta asintió a pesar de que la extraña actitud del alemán era algo informal, pero bueno, no quería armarse más problemas ese día.¿Quizás el problema de ese tipo era el travestismo?, ¿Por qué vendría hablar con el sobre dejar ese problema?,si el no mal sabia la gente que practicaba esa tendencia ya se habían decidido mentalmente a eso ya que no se sentían conforme con su cuerpo o lo mostraba como un arte…¿una forma de expresarse?
—Los hechos ocurrieron de esta forma…—volvía a tener aquel tono militar en su voz aun que sus acciones demostraban todo lo contrario—Era de noche, después de ver una extenuante película y comer bocadillos toda la tarde con Feliciano…llego la hora de dormir, pero algo sucedía que era completamente fuera de lo normal….
Así empezó…
—Alemania~ —llego con una sonrisa hasta el cuarto del alemán con una ligera camisa desabotonada y unos bóxer negros como única prenda, una escena más que común para Alemania.
—¿Qué sucede Italia?
—¿Me prestarías unos cojines?
—¿Claro?, toma los que desees…
Minutos mas tarde…, 3 para ser exactos.
—¡Doitsu, Doitsu! —volvía a llamar el siempre sonriente italiano.
—¿Qué sucede Italia? —volvió a preguntar, la paciencia de Alemania a veces podía ser más que magistral.
—¿Me prestarías sabanas?
—Claro…, debajo del mueble del corredor hay unas cuantas, no uses las celestes eso si, me las dio Francia y justo por eso, son de dudoso origen
—¡Grazie, Germania!
2 minutos después…
—¡Alemania, Alemania! —volvió a llamar cuando el alemán ya estaba por meterse a su cama relajadamente.
—¿Qué sucede ahora?, ven a la cama pronto…—susurro acostándose en el lado derecho mirando hacia el costado izquierdo para que Feliciano se acostara de una vez—¿y bien?
—¡Buenas Noches! —sonrió para retirarse de allí…
Y siguió relatando Alemania al terapeuta…
— Antes de comenzar una relación seria con Feliciano el ya dormía en mi cama .Al principio estaba feliz de la tranquilidad en mi habitación, de que Italia no despertara en posiciones más que extrañas arriba o debajo mió por lo mucho que se mueve mientras duerme, que ya no ensuciara la fina sabana con salsa de tomate por que comía arriba de esta…pero…, pero…
—¿Al final comenzaste a extrañar justamente eso?
—Exacto, y que peculiar…
—¿Peculiar qué?
—Juraría que me diría algo como: "y como se siente al respecto", es algo que le escucho a todos los terapeutas.
—Quizás en las películas sí…
—¿Ajam?, luego sin darme cuenta empecé a tener gustos excéntricos…
—¿Cómo pintarte las uñas rosa con negro?
—Y limármelas…arreglarme las cejas, comprar revistas con consejos inútiles y tengo especies de rabietas a veces que la gente suele confundir con que ando "con el periodo"
El terapeuta dio una leve sonrisa dando una anotación positiva en su libreta—El primer paso, la aceptación, lo tienes bastante bien señor Alemania
El tiempo paso y Alemania siguió conversando, a veces contestaba el teléfono en medio de un dialogo con el profesional sin importarle mucho para sostener una conversación que se basaba en: "¡No te creo!" "¿Enserio?", "¿Y en serio te lo dijo él?", y nuevamente el "¡no te creo!".
—Haff…, bueno señorita…, digo, señor Alemania. Su consulta termino, ¿espero verlo en la siguiente, bien?
—Como quiera…—respondió sereno el alemán mientras daba un pequeño vistazo al terapeuta como ultima acotación—Esa polera, no le combina…
—Lo sé…—suspiro casi no molesto debido al agotador día que tenia el pobre Guillermo
Moraleja de la historia: El negro con el rosado hacen una buena combinación, y fijarse siempre de que procedencia sean sabanas regaladas.
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Terapia Rusa:
El profesional ya no quería mas batalla, ya no sabia como conservar la calma después de todo lo que había pasado con los otros pacientes. Su cuarto era un desastre, tendría que pagar por todo ello y su vida corrió peligro por aquel americano de fuerza monstruosa sin contar del intento de violación del francés o al menos a este le pareció así.
¡Eso le pasaba por hacerle caso a su madre!, él quería ser veterinario, ¡pero no!, su madre quería que él fuera terapeuta…¿Por qué terapeuta?, pudo haber sido hasta estudiador de piedras que no se movían y creía que le parecería mas apasionante y menos peligroso que su trabajo actual.
Y ahora el tipo que entraba era…, un alto peliblanco con una perturbarte sonrisa que sostenía una cañería entré sus manos. Guillermo miro perturbado la punta, ¿eso era rojo?...
—S-san-gre—tartamudeo alejándose— ¡Renuncio! —salio de la habitación dejando al ruso confundido.
—¿Sangre? —dijo sin comprender para luego mirar su cañería…—Pero si esto es tomate…
Y eso era, ya que un tomate se le había acercado a España y el ruso para ayudarlo lo mató de la forma mas poco consiente con las pobres frutas que podía. Ninguna fruta se merecía aquel trato, ni una malvada como había dicho España.
Y sí, Guillermo también adquirió fobia a algo aquel día: A todas las personas que pudieran llamarse como países…
Moraleja de la historia: Si ves a un ruso de perturbarte sonrisa entrar a una consulta para gente que tiene problemas mentales y/o dificultades y además con una tubería en sus manos cubierta de color rojo, ¡es completamente normal!, de seguro estuvo jugando con salsa de tomate.
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—¿Cómo te fue? —pregunto Dinamarca afuera de la sala de terapia esperando su turno como todos los demás.
Extrañamente su número era el 2057 y eso que en total no eran mas de 15 países, pero ni siquiera se dio el tiempo para pensar en ello. Estaba sólo pendiente de Noruega en su mente.
—No alcance ni a decirle hola…, creo que se asusto de mí
Menciono triste el ruso tomando asiento al lado del pobre Lituania quien también esperaba su turno incomodo de la presencia del señor Rusia.
—¿No será el tipo que salio corriendo momentos después de que tú salieras? —pregunto Prusia impaciente que su turno llegara
—Creo que sí…, parece que le asustan los tomates al igual que España—menciono mirando la punta de su tubería
Suecia la miro y pudo deducir que era lo que había sucedido, pero no se molesto en decirlo. Además estaba pensando si decirle o no al terapeuta que tal vez Finlandia se sintió algo asustado ya que él le había pedido uno mas a la familia…¿Qué tal una niña?, sí…, una niña seria genial, ¿quizás por eso se había alejado de él su querido Fin? aun que le daba vergüenza confesarlo o contárselo a un extraño como un terapeuta.
Los países que aun faltaban para la terapia, Prusia, Rusia, Suecia, Lituania y Dinamarca…siguieron esperando de forma inútil a que Guillermo volviera…por mucho, mucho tiempo.
El español llego a su casa después de eso, de manera inútil aun tenia la esperanza que su Romano podría estar esperándolo en aquella habitación, con aquel típico seño fruncido y aquella voz que tantas veces le dedicaron palabras tergiversadas de odio pero que resonaban de alegría cuando veía al español y viceversa, quizás su forma de demostrase su amor no era la mas normal del mundo, nadie podía negarlo. Pero lo hacían, se amaban…se apreciaban y se querían tener siempre el uno al otro, ¿entonces por que sucedió todo eso?, ¿Qué se supone que cambio?
Fue hasta el refrigerador viendo que había…, no tenía mucho por donde escoger, ya que lo único que tenía en este eran ácidos y amarillentos limones. Se haría una predecible limonada, ¿Qué más podía hacer?
Fue hasta su cama y se dejo caer como si su cuerpo pesara toneladas, esperaba que eso no tuviera que continuar así. Termino por pasear su vista por toda la habitación ociosamente para pillar un extraño papel.
Dio una pequeña arqueada para sentarse y tomar el papel. Vislumbro una sonrisa nostálgica en su rostro al recordarlo.
"Vale por un beso Italiano"
*Flash back*
—¡Hey!, ¡tú, España idiota!, ¿Qué quieres? —pregunto cruzando los brazos Lovino al ser llamado fuera de la junta por el español
Antonio sólo sonrió y se acerco rápidamente al muchacho para depositar un dulce y calido beso en sus labios. El italiano abrió los ojos mientras un leve rubor cubría su rostro arqueando levemente sus cejas, mas la sensación era agradable…, no se separo hasta que el español pareció perder el aliento
—¿Por-por que demonios hiciste eso i-idiota? —pregunto tocándose levemente los labios a pesar de que no había hecho gran cosa por el acto.
El español sólo continuaba con una sonrisa ligera y hasta inocente alzando un poco su mano hacia el muchacho para mostrarle un papel a Romano. Este lo cogío para leerlo.
—Vale…por un beso italiano —leyó algo confundido—¡¿Y dices que este estúpido papel te da el derecho?, ¡¿y de donde lo sacaste?
—¡Un italiano me lo vendió! —soltó con una sonrisa
—¡Pues te estafaron! —critico el italiano con un leve rubor retirándose
—No lo creo~…después de todo, si me valió un beso, ¿verdad? —dijo alegre abrasando sutilmente al castaño
El Italiano unicamente siguió avanzando mientras llevaba a rastra a un español que no parecía querer despegarse de su persona.
—Romano…¿sabes algo?
—¿Cosa?—bufo con fastidio.
—Tengo más de un vale…—sonrió mirando inquisidoramente a Lovino mientras este se sonrojaba levemente y trataba de alejarle…
*Fin del Flash back*
El español arrugo un poco el papelito con la fuerza que ejercía sobre este y lo volvió a dejar donde estaba, agacho un poco su rostro para susurrar con algo de añoranza, "Romano, te amo". Haría todo lo posible por recuperarlo, y si es que todo lo posible no funcionaba, haría lo imposible, su amado Lovino valía eso y mucho más.
Unas cuantas semanas más tarde junto con 8 sesiones con 8 terapeutas distintitos las naciones se volvían a juntar. (Cada uno de lo terapeutas dejaba su trabajo al tratar a las naciones, pobres)
En la casa del francés, este miro aun costado tomando las llaves del departamento para reunirse en la junta. Después de cerrar aquella puerta con desgano miro lo que eran los llaveros que colgaban de este, todos eran únicos y especiales, pero uno más que nada se llevaba su atención durante unos segundos, uno pequeño y rojo en forma de una hojita de maple que tenia grabado detrás "Canadá, Matthew"
*Flash back*
Llevaba 3 sorprendentes semanas con aquel chico, sorprendentes claro…por que aun no habían roto o terminado y Francia no le había jugado mal al muchacho canadiense. Era sábado, la tarde parecía mas clara que de costumbre como si el sol no quisiera ocultarse.
—Mon amour…—se acerco detrás de la oreja de Matt haciendo que este se sorprendiera con la sutileza de sus palabras— ¿Qué tanto llevas allí?
El francés estaba curioso ya que su pequeño tenia firmemente sujetados entre sus grandes guantes algo, mas no identificaba qué. Trato de quitárselo con hazañas sólo que un francés podría idear, tocarlo en partes indebidas para distraerlo. Pero ni aun asi el sonrojado muchacho lo soltó, no parecía ceder.
—¿Francis, re-realmente quieres saber que es? —extrañó al francés con una sonrisa tímida surcando sus labios y mirando y desviando su mirada del rostro del mayor una y otra vez.
—Pues claro amour, todo lo que tenga que ver contigo me interesa…—susurro dulce mientras le estrechaba entre sus brazos
El canadiense abrió sus manos y dejo ver una hojita de tres hojas con puntitas a sus costados, era una…
—Maple…—dijo tímido el canadiense—Para ti…
El francés sorprendido tomo la pequeñita hoja que tal parecía ser un llavero si se fijaba bien, le dio un tierno beso en la mejilla a Canadá agradeciéndole el obsequio, lo tomo entre sus manos para observarle mejor, si le daba vuelta tenia grabado "Canadá" y el nombre humano de aquel muchacho…
—Canadá esto es…
—Ejejej—rió bajo con algo de nostalgia—Yo soy una nación Francis, a la que todo el mundo parece olvidar. Es como si nunca nadie se diera el tiempo para recordar mi nombre o acordarse de que existo…Hubo un momento en que pensé en que era tan poco importante para el resto que daba igual mi existencia, daba igual si me notaban o no aun que muy en el fondo quería que lo hicieran
—Canadá… —susurro triste el francés estrechando al menor entre sus brazos con sutileza
—Asi que yo…yo te doy esto, ¿Por qué adivina qué?, sí me importaría que me llegases a olvidar — su cara se afligió con algo de tristeza expresando una forzada sonrisa —No quiero que tú me olvides Francis…, asi que si alguna vez pasas al lado mió y no me reconoces, tengo la esperanza… y espero que este llavero haga que te acuerdes de mí…
*Fin Flash back*
—Je, ¿irónico no es cierto?. Ahora aun que trate de olvidarte...¿adivina que Canadá?,… ya no puedo…
El francés no pudo siquiera sonreír pero apretó con fuerza el llavero, quizás no fuera necesario rendirse aun…hoy día tenia una reunión y se dirigió hasta a ella
En la junta:
Todos ya estaban ubicados y parecían un poco más estables que antes.
Estados unidos ya no se golpeaba todo el día en la cabeza, sólo a la hora de desayunar y antes de acostarse.
Los intentos de suicido de Francia eran cada vez menores, esas semanas sólo cometió 4 y el 5 fue frustrado por una ancianita que cruzaba la calle (alguna día contare esa anécdota)
España seguía con su tomatefobia, pero al menos podía tener a aquel diabólico fruto según el a 2 metros sin aventarle cosas.
Alemania ya no se pintaba las uñas, pero seguía leyendo "sólo para chicas top" la edición renovada y las antiguas que no tenia.
Y Grecia seguía comprando perros y tratando de deshacerse de algunos gatos, pero en menores cantidades, la última vez que fue a la tienda de animales sólo se llevo 100 perros.
— Pabu- Pabu- Pabutte go…, Fuish ando chippusu!, Kirai na aitsu ni noroi wo kakete, Yousei-san, yousei-san, Aha-ha-ha-haa~, Ware wa yuku.. — susurraba aquella conocida canción para Inglaterra y también para el mismo. Estaba medio ido el estadounidense en espera de la junta.
Los demás países trataron de que el estadounidense reaccionara, pero estaba perdido en sus pensamientos y sus ojos lucían sin luz, la alegría del americano cada vez se apagaba más, no era la crisis, podía vivir sin algún contacto profundo e intimo con su Reino Unido, pero no sin tenerlo cerca…, escuchar su voz, sus quejas, la forma en que alzaba una de sus grandes cejas al sospechar algo o tener curiosidad, su exquisito aroma. Miro su mano por un par de segundos donde pudo apreciar un fino anillo en el anular de su mano izquierda.
En dos meses más seria su aniversario, nunca lo olvidaba, podía haber una convención de helados, la creación de la hamburguesa más grande del mundo, una película sólo dedicada a él o un discurso muy importante, pero a él no le importaría nada de eso aquel día, todo lo que deseaba ver eran los ojos jades de su amante y una pequeña sonrisa en esos fríos labios y seria feliz por siempre. Pero como iban las cosas le preocupaba el hecho de no recuperarlo para aquella fecha. Por primera vez el gran Estados Unidos le tenia miedo a algo más que no fuera una película de terror una noche de viernes, ese algo era perder para siempre a Arthur.
—¿Francis?, y si…¿y si volvieras con hemm, como se llamaba?
—¿Canadá?
—¡Sí, ese! —sonrió un poco el español— ¿Qué harías? —le pregunto ya que aun conservaba la esperanza que todo ese martirio se acabaría
—Devorarlo…como jamás he devorado a alguien—sonrió cerrando uno de sus ojos al español.
—¿Sólo eso? —soltó una pequeña risa—Esperaba algo más de ti Francis —le susurro ocurrente. Antonio estaba haciendo eso para subirle el animo al francés…no quería que siguiera con los suicidios, después de todo, era su amigo.
El francés sonrió mientras Prusia también entraba a la conversación como miembro de los Bad friend —Exacto Francia, eso deja mucho que desear viniendo de ti, hasta al grandioso yo se le ocurriría algo mejor con el señorito Austria si se resuelve esta maldita crisis
—¿Así que eso opinas mon amie? —sonrió el francés—pues límpiate bien las orejas y escucha esto... El gran Francia comenzaría con *Censurado* y luego bajaría desabrochan su pantalón para *censurado* y luego le besaría con pasión hasta que *censurado*… ¡pero eso sólo para comenzar!, la estimulación se daría con *censurado*…
El español escuchaba atentamente para sacar su diccionario de mano, este era Español-Censurado, Censurado-Español. (Especial para hablar aquellos temas con Francis)
Dinamarca se había cansado de esperar, también Suecia, pero este no lo decía. —¡Hey , Estados Unidos!
—¿He? —soltó volviendo un poco a la presente reunión
Dinamarca sólo frunció el seño y suspiro…—Bien, eso lo dice todo…!Genial! —bufo— no quiero acabar en el sofá para ver tele-concursos que te pudren la mente y te hacen un tipo sin vida social y/o sexual mientras llenas tu boca de puta comida basura…
—¡Oye, eso me insulto! —Critico el estadounidense—Digo, no es... ¡no es como si me sintiera identificado!
—¿Y bien América, cual es la gran idea entonces?—pregunto Dinamarca algo engreído ya que no creía que el estadounidense pudiera solucionar lo que ellos habían intentado los últimos 7 meses… —ya todos fuimos a terapia y estamos listos para el siguiente paso
El estadounidense sonrió espabilándose, y quizás Dinamarca tenía razón, el americano tal vez no podía…pero este dejaba entrar a alguien que podría ayudar.
—¿Hu-Hungría? —soltaron los países anonadados, ¿esa era la gran idea del norteamericano?
Pero quien en ese momento podría saber que aquella muchacha implementara las más extrañas maneras y formas para detener aquella crisis y reconciliarse con sus parejas, por que si ya ellos habían intentado todo, ¿Qué podría sugerirles aquella ingeniosa muchacha?
—Buenas tardes, ¡vengo a tratar de ayudarle a todos ustedes!...menos a Prusia—susurro lo ultimo bajo la muchacha-
—¿Es mi idea o dijo "menos a Prusia"? —pregunto a su derecha Gilbert.
—No es tu idea…, eso dijo... —le respondió Francis.
Datos anexos:
"Tienes que considerar la posibilidad de que a Dios no le caes bien." Tayler en el club de la lucha. (Cita que utilice)
Factor común en todas las terapias vistas: Separación de camas, o yeah, la horrible separación de camas. (Hay cosas más terrible, pero aun no narradas). ¿A qué se debe que todos tengan el mismo vinculo?, y dios mió ¿Qué están pensando las parejas de las desesperadas potencias realmente?
Guillermo no tenia nacionalidad identificada: Se dice que podría ser canadiense ya que explicaría el porqué de que nunca lo llamaran por su nombre y también el acoso que sufrió por Francia, ¿Qué piensan, será canadiense o de otra nacionalidad?
Notas finales:
Bien, primero…¿no me maten?, ;_;. Aun no salen los demás personajes…lo sé. Aun que pienso que si son pacientes se entretendrán mucho en la reunión en Londres, es un poco, por no decir… "mucho mas distinta" que la de Washington D.C. Posiciones distintas, opiniones distintas dicen algunos.
Y bueno, como saben este fic es mayormente Humor/Romance…, pero podrían haber partes melosas…muy melosas…hasta tristes, además de cómicas. Sin contar que además del presente y el futuro (crisis) se mostraran como se "enamoraron" los países y como era su convivencia antes de la terrible decadencia sexual, no todas son historias extraordinarias pero creo que si lindas…Y lo acepto, amo cuando Arthur dice y/o canta Fairies! Fairies! Aha-ha-ha-haa~/Yousei-san!, yousei-san!, Aha-ha-ha-haa~!.
Si me animo escribiré el siguiente capitulo y se irán revelando las cosas poco a poco…todo, razones de las crisis, opiniones de las parejas que se supone que se "abstienen" u.u, aun que no sé si seguirla, ¿merecerá la pena? (dilemas de autoestima), bueno adiós y se cuidan. Gracias de todas formas a todos/as, me sacan una sonrisa, por eso continué…pare ver si lograba lo mismo en los que lean esta extraña historia.
