Eran aproximadamente las diez de la mañana. Hacía un tiempo más que aceptable y las calles estaban algo vacías (comparada con la cantidad de gente que hay normalmente). Los hermanos Yagami paseaban hacia la cafetería para tomarse allí el desayuno. A Taichi le empezaba a desesperar que su hermana tuviera colgando a Jampier en el hombro, y las escasas personas que pasaban por allí los miraba con evidencia.
-Hikari ¿Por qué trajiste a ese peluche?-preguntó
-Etto...-Hikari recordó lo que había sucedido
Flash Back
-Bueno "cosa fea" tu quédate aquí, bueno...puedes irte si gustas por mi no hay problema-dijo la castaña antes de dirigirse a la puerta de su habitación
-¡Oye! Yo también tengo hambre-dijo Jampier
-Ya te di de comer "cosa fea" -dijo indiferente, mas Jampier se colgó de su hombro. Hikari trató de quitárselo, mas le fue prácticamente inútil
End Flash Back
-Faltaría más... pretendía dejarme sin comer. ¡JA! Ironía -bufó Jampier.
Hikari solo lo miró molesta
"Estúpida cosa fea...ya verá cuando mañana lo deje sin comer"-pensó malvadamente
-¿Adónde quieres que vayamos a desayunar? -sacó de sus pensamientos, su hermano.
-¿Eh?-preguntó mirándolo-No lo sé...elige tú Tai-respondió
-Yo creo que no. Porque como te lleve a un sitio donde no te guste...
-Cualquier sitio estaría bien, da igual-volvió a decir
-Bueno, vale. Vamos a la de en frente de la panadería -se dispuso a andar hacia allá, acelerando el paso.
Hikari lo miró extrañada.
-Taichi...¿qué te sucede?-preguntó, alcanzándolo.
-Nada, simplemente tengo hable y entrenamiento a las 11. Siempre me ha gustado llegar a los entrenamientos con antelación.
-Eh... ok-respondió simplemente la chica, siguiéndolo a la entrada del lugar. Ambos se instalaron en una mesa del café. Hikari se sentó en una de las sillas y puso sus cosas personales en una de las que había sueltas.
-Bueno, Kari. ¿Qué quieres que te pida? -preguntó Taichi.
-Bueno, no lo sé. Quiero cualquier panecillo que tenga azúcar glass espolvoreada encima y rellena de queso con crema con zarzamora y... No lo sé... ¿me pedirías un capuccino? -preguntó sonriente.
-Ehm... creo que me vas a tener que apuntar lo del panecillo... -comentó risueño.
Hikari rió.
-Olvidalo, prefiero galletas.
-Lo que tú me digas. En seguida vuelvo -Tai se dirigió hacia la barra para pedir el desayuno de ambos. Jampier se fijó que Kari lo perseguía con la mirada.
-Mira que culito... ¡Ánimo, valiente! Con un poco de suerte, tu madre tuvo una aventura con otro y no resultáis ser los hermanitos felices.
Hikari abrió los ojos como platos, molesta le dió un golpe.
-Eres un estúpido-dijo enrabiada.
-¡Auch! ¡¿Quién te da permiso a pegarme?! -protestó Jampier.
-¡Nadie, pero te lo mereces por decir semejante estupidez! -le respondió.
-... ¿De verdad no te gustaría?
Hikari permaneció en silencio unos segundos.
-No lo sé, deja de hacer preguntas absurdas –respondió, finalmente.
-Suena descabellado, pero en realidad... Creo que todo esto se puede solucionar aún siendo hermanos.
Hikari dio un suspiro y miró hacia una de las ventanas.
"¿Cómo serían las cosas si lo que dijo la "cosa" fueran así?" -pensó. Mas se sacudió la cabeza en forma de negación, eso no cambiaría nada, igual Taichi no se fijaría en ella
-Hikari. ¡HIKARI! -llamó Jampier, que no le hacía ningún caso ella, que estaba sumergida en sus pensamientos.
Hikari oyó a lo lejos los gritos de "cosa fea".
-¿Eh?-dijo aún algo "ida".
-Tu hermano te llama... -señalando que Taichi llevaba muchas bandejas encima, y la reclamaba para que la ayudara.
-¡Tai! perdona-dijo yendo rápidamente a ayudarlo.
-¡¿En qué pensabas?! ¡Hoy te veo muy ida! -la espetó, mientras colocaba las cosas en la mesa.
Hikari se sorprendió ante como le hablo su hermano
Perdóname, no era mi intención-se disculpó cabizbaja, le había dolido que Taichi le hablara asi. Si estaba demasiado distraída, pero... no para tanto. Hikari dio un suspiro...
-Uy, uy, uy... -musitó Jampier.
Y... si vas a estar tratándome así, mejor me voy -dijo tomando sus cosas (sí, por increíble que parezca, también a Jampier) y saliendo a toda prisa, pero antes de que se fuera, su hermano la cogió de la mano y puso una expresión dando a reflejar que se pasó algo.
-... perdóname por haberte elevado el tono de voz. Hoy no estoy de buen humor que digamos...
-Ok, no hay problema -Hikari aún seguía cabizbaja, solo se dispuso a sentarse de nuevo y a tomar su desayuno.
-Oye, Hikari. Así no vas a arreglar nada. Compórtate con naturalidad con él -le dijo Jampier.
Hikari ignoró el comentario de Jampier. Después levantó la mirada y sonrió levemente
-Así me gusta más -le sonrió su hermano- Bueno, Hika. ¿Qué me cuentas? Casi nunca hablamos de nosotros.
-Eh... mi vida no es muy interesante que digamos -respondió- ¿Y tú? De seguro tu vida es mucho más divertida -dijo sonriendo.
-Pues no me puedo quejar. Pero quiero que me cuentes tú -le hechó una sonrisa pícara y un guiño- ¿Qué? ¿Y esos ligues?
Hikari se sonrojó levemente.
Tengo mala suerte en ello -dijo simplemente- Y... ¿qué tal tú, Tai?
-Pues ahí estoy... Pero no me creo que tú tengas mala suerte en el amor. Con lo guapa y dulce que eres, y además eres muy lista -se dedicó a halagar Tai.
Hikari sintió sus mejillas enrojecer, así que levemente sacudió su cabeza...
-Gracias, pero... eso no sirve de nada -dijo sonriendo- "No sirve de nada si de la persona de la que estás enamorada es tu hermano" –pensó.
-No me lo creo -se paró a dejar su café- Yo he visto por ahí a gente que te sigue... Aparte de Davis, que ya saben hasta en Marte lo que siente por ti.
-¡Ja ja! Pero ninguno de esos chicos me atrae -dijo en un suspiro- Y... ¿Sora?-preguntó pícaramente, pero a la vez un tanto ¿temerosa?
-Pst... Je, je. Estábamos hablando de ti, ¡no cambies de tema!
-No te cambio de tema, dijiste "nunca hablamos de NOSOTROS". Así que... cuenta-animó la castaña.
-Hay que ver... Bueno, si no tengo más remedio... Pues, ya sabes, hay algo. Yo con ella siempre me he identificado, desde que éramos pequeños, y tú lo sabes, porque a Sora creo que tú la recuerdas como si hubiera estado ahí toda la vida, ¿no?
Hikari hizo un esfuerzo sobrehumano por mantener una sonrisa.
-Sí, es verdad -Hikari no podía creer lo que estaba a punto de decir- Hacen linda pareja.
-Muchas gracias, pero creo que ella no siente lo mismo por mí. En fin... a seguir luchando -concluyó el hermano mayor.
Hikari hizo un esfuerzo sobrehumano por mantener una sonrisa.
-Sí, es verdad -Hikari no podía creer lo que estaba a punto de decir- Hacen linda pareja.
-Muchas gracias, pero creo que ella no siente lo mismo por mí. En fin... a seguir luchando -concluyó el hermano mayor.
-Exacto "El amor es un campo de batalla"-dijo mostrando de nuevo una sonrisa.
-Ahora sí, Kari -la toma de las manos, y esta se sonroja- Si tienes algún problema de este tipo, coméntamelo. Puede que hace unos años no me hiciera ninguna gracia que andarás en exceso con TK o con Davis, pero me he dado cuenta de que ya es hora de darme cuenta de que mi pajarita ya tiene que echar a volar. Lo que sea me lo dices, ¿vale? Y no tengas miedo a que te rechacen, porque como el que sea tenga valor de hacerlo, me lo cargo -le guiñó un ojo, dando fin a su discurso.
La menor Yagami asintió aún sonrojada.
-Gracias hermano-Hikari apreciaba las palabras de su hermano, pero era más que obvio que no podía contarle lo que sentía.
Mientras desayunaban, no perdieron el tiempo y comenzaron a hablar de sus diferentes cosas: Hikari se reía de algunos comentarios que típicamente hacía Tai, también esta le contaba algunas cosas suyas. A Tai le gustaba sentirse ya con su hermana en vez tan como hermana, mas como una amiga. Ya una vez terminaron de desayunar, ambos se levantaron.
-¿Adónde vas ahora? -le preguntó a su hermano.
-A las 11 tengo entrenamiento, iré a dar una vuelta antes -respondió el castaño.
-De acuerdo -Hikari le dedicó una sonrisa- Yo...creo que me voy regresando a la casa. Hoy pasan un especial de Orlando Bloom -dijo feliz.
-¿De ese idiota? -dijeron Jampier y Tai al unísono, aunque Tai no escuchó la pregunta del peluche.
Hikari miró con cara de asesina al peluche y después a Taichi.
-¡No es un idiota! -se quejó- Lo que pasa es que lo envidian... ¡ENVIDIAS! -dijo corrigiendo el "envidian".
Taichi la miró un poco perplejo ante el pequeño fallo de Hikari al decir "envidian", pero ya se reivindicó.
-Bueno, si quieres me quedo contigo en casa hasta que me vaya. En realidad no tengo nada que hacer.
-Como quieras -sonrió. La chica tenía unas enormes ganas de asesinar a Jampier.
Ambos salieron de la cafetería. Taichi se fue por otro lado porque tenía que ir a una tienda a mirar algo y que estaría en casa en menos de cinco minutos. Hikari se dirigió a casa con Jampier, en una travesía de la calle en la que no había nadie.
A Hikari no le gustaba el camino que acababa de tomar. Era solitario, demasiado solitario. Así que comenzó a caminar de prisa...
-Me las vas a pagar por haberle dicho idiota a Orlando -le dijo a Jampier tratando de distraerse aún caminando rápidamente.
-Es la verdad-dijo la "cosa".
De pronto Hikari sintió como alguien la seguía...al darse vuelta...
-... ¿Kari? ¿Qué haces hablándole a un peluche? -preguntó, para su alivio, Daisuke Motomiya, un compañero de clase.
Hikari suspiro aliviada, bueno ni tanto... Daisuke no le caía muy bien.
-Eres tú, Daisuke -dijo sonriendo- Eh... ¿yo? ¿Hablando con este estúpido peluche? ¿Te sientes bien? –dijo, divertida, tratando de cambiar el tema.
-... Te noto rara. ¿Qué haces caminando por aquí? Creía que a las chicas os daba "cosita".
-Eh... me dirigía a mi casa. Taichi se fue a ver no sé que en una tienda, dijo que no tardaba en alcanzarme -explicó- Y... ¿tú qué haces por aquí?
-Pues... bueno, jeje, tú ya me conoces... me aburro muy pronto y me pongo a dar paseos para ver si encuentro algo interesante en la calle. Si quieres, te acompaño a casa.
La castaña dudó un segundo, pero definitivamente prefería que Daisuke la acompañara a seguir sola por ese lugar.
-De acuerdo, gracias Daisuke.
-Eh... Kari, prefiero que me llames Davis. Me recuerdas a mi madre cuando me llamas así... Además, siempre me llamaste Davis.
Hikari rió nerviosa.
-Lo siento, Davis. He estado muy distraída hoy-se disculpó-¿Nos vamos? faltan 15 minutos para mi programa.
-Claro -ambos se dispusieron a caminar. Jampier puso una cara molesta al ver que Davis estaría con ellos, ya que aparte de no caerle bien tampoco, no podría hablar tranquilamente con ella.
-Bah, escoria... -musitó Jampier.
-¿Eh? ¿Dijiste algo, Kari? -preguntó extrañado a su amiga.
Hikari golpeó al peluche discretamente...
No. Je, je. No he dicho nada -Davis asintió confundido- "¿Por qué Davis? ¿Por qué no mejor me encontré con Takeru?"-pensó.
-¡Imbécil, me haces daño! ¿Cómo me ha podido escuchar este corto de mente si sólo me puedes escuchar tú? -exclamó Jampier, y Davis comenzó a observar ya incluso con miedo el bolso de Kari.
-Kari... No quiero ser cotilla ni nada parecido, ¿pero el muñeco ese...?
-No, no... -negó nerviosa- ¿Te sientes bien Davis? -volvió a disimular tocando su frente.
-¡Pero qué haces! -apartó levemente el brazo de su frente- Seré algo hiperactivo, pero no estoy loco.
-Te lo juro Davis, no sé de qué me estás hablando -Hikari se hizo a la desentendida- Será mejor darnos prisa -dijo comenzando a caminar de nuevo. Davis sacudió su cabeza levemente tratando de calmarse.
Siguieron andando por aquella calle. A Hikari le seguía dando algo de miedo pasar por allí, mientras que a Davis paseaba tan indiferente con las manos llevadas a la nuca.
-No deberías de temer nada -intentó tranquilizarla.
-Sí, pero... esta calle no me gusta nada, tengo un mal presentimiento -La castaña miraba a su alrededor mientras seguía caminando cerca de Davis.
-Chicas... -musitó. En ese momento, se fijó en una tienda que había cerca de allí, y vio que había algo que le llamó la atención- ¡Vaya, la camiseta de Messi!
Daisuke se dirigió rápidamente a la tienda, dejando a Hikari en medio de la calle.
-Ese Davis... -murmuró dirigiéndose hacia él.
-¡Mira, Kari! Qué bonita es... -dijo Davis, con una cara iluminada. Se paró a observar su estado económico en su cartera- ... Pero no llego ni aunque me bendigan...
A Hikari le conmovió la ilusión de Davis.
-Eh... si no me equivoco, debo traer algo de dinero -La castaña procedió a buscar en su bolso- Sí, aquí esta. Puedes devolvérmelo después -dijo con una sonrisa.
-¿Cómo? ¿Lo-lo dices en serio?
-Por supuesto Davis -La castaña le entregó el dinero.
-¡Muchas gracias, Kari! -la abrazó fuertemente y le robó un beso en la mejilla- Ésta te la devuelvo. ¡Te lo juro!
-No te preocupes -dijo, correspondiendo el abrazo levemente -Ahora ve, que se nos hace tarde.
-¡Sí! Sólo espérame aquí, me la pruebo y salgo para ver qué te parece -dicho esto, se metió en la tienda, dejando a Hikari en la puerta de la tienda.
Hikari dio un suspiro y se sentó en la escarpa.
-Creo que no alcanzaré a ver el especial de Orlando -dijo resignada. Jampier solo volteó los ojos fastidiado.
La castaña oyó los pasos de alguien que se acercaba, al girar su vista...
-... pareces imbécil. Me parece lamentable que le prestes dinero a ese corto de mente, que aparte de no devolverte el dinero en su vida, va a retrasar nuestra llegada a la casa -refunfuñó Jampier.
Hikari lo miró, fastiada.
-Tú has silencio, no te interesa lo que haga o no haga. Además ¿no viste la carita de ilusionado que tenía?
-Los pobres deben de conformarse con la escoria que tienen. Si no, se volverán caprichosos y se acostumbrarán a los lujos que en sus vidas tomarán.
-Me fastidias con tus estúpidos comentarios, cállate ¿quieres? -la chica comenzaba a exasperarse.
-No me callo, porque me han enviado a guiarte, no para que hagas estupideces de solidaridad.
-Me estas hartando...-advirtió-Y a todo esto ¿dónde estará Taichi? -se preguntó.
-Tu novio ya estará en casa. ¿No se te ocurrió? -dijo muy sarcástico.
Hikari estaba a punto de golpearlo, mas se contuvo.
"Tranquila Hikari, tranquila"-pensaba tratando de relajarse- Daisuke se está tardando.
-Ya sabes: como le des lujos a la plebe, ésta no desaprovecha la ocasión.
-¡Cállate! -gritó ya harta- A ti que te importa, a ti no te afecta -le dijo- Estúpida cosa fea…
-¿Cómo una niña tan guapa grita sola en la calle... y sola? -murmuró alguien a sus espaldas.
La menor Yagami volteó de inmediato al escuchar aquella voz un tanto asustada. Rápidamente se puso de pie y trató de entrar a la tienda ignorando tal comentario.
-¿Pero adónde vas? ¿No quieres que nos divirtamos? -musitó el hombre, bloqueando la entrada de la puerta con su presencia.
-Déjeme en paz- Hikari trató de correr en dirección contraria.
-No te vayas. Sólo quiero hablar contigo un rato -dijo provocativo.
-No me interesa hablar con personas que no conozco -dijo ya mas asustada. Hikari intentó gritar a Davis. El hombre le tapó la boca.
-¿Por qué se van a tener que enterar de que estamos pasando este buen rato? Ven para acá, que te voy a dar un beso... -se acercó lentamente, pero con dificultad poco a poco al rostro de Hikari. Jampier no sabía qué hacer, porque tenía totalmente prohibido salir en movimiento delante de personas humanas a las que no debe.
-¡Mira qué tal me queda, Kari! Creo que me queda un poco ancha, pero... ¿Eh? ¡¿Quién eres tú?! ¡SUÉLTALA, DESGRACIADO! -apareció un feliz, pero al instante furioso Davis, con la camiseta de Barcelona puesta, dirigiéndose con ira hacia el sujeto.
El sujeto soltó a Kari y le pegó un duro puñetazo a Davis en los costados y en la cara, dejándolo sangrando. Lo acorraló contra la pared, con un cuchillo amenazando en el cuello.
-¡Davis! -Gritó aterrada la castaña al ver la escena. Acto seguido intentó ayudar a su amigo.
-¡Aparta! Cuando acabe con tu amigo, iré a por ti -la empujó descaradamente, tirándola en el suelo.
-Kari... huye... por favor... -musitó Davis.
La castaña seguía viendo horrorizada la escena, no sabía qué hacer. Algo era seguro, no podía dejar solo a Daisuke, así que lo único que se le ocurrió fue gritar por ayuda.
-Hasta nunca, niñato -parecía que el psicópata se disponía a desgarrar el cuello a Davis.
-¡TE VOY A PARTIR LA BOCA, SUBNORMAL! -apareció una figura alta y delgada, conocida por Hikari y Daisuke, y empujó violentamente al sujeto. Davis cayó herido al suelo, mientras Taichi y el sujeto se enfrentaban en la carretera.
Hikari rápidamente se acercó a auxiliar a Davis.
-Davis...-la castaña lo abrazó, frenéticamente.
Taichi y el hombre todavía seguían enfrentados. El sujeto parecía que intentaba darle una puñalada en el estómago a Tai, pero éste las esquivaba por los pelos (parecía que de algo le sirvió los reflejos futbolísticos). Kari, mientras, no sabía si quedarse con Davis o avisar al de la tienda.
-Davis, ahora vengo -La castaña dejó a su amigo y se dirigió a pedir ayuda a la tienda.
Una desesperada Hikari entró y le dijo a chico que se encontraba en la caja lo que sucedía, este rápidamente se dirigió a ayudar a Taichi después de llamar a una patrulla.
Finalmente, Taichi logró dejarle sin nariz tras una fuerte patada en esta. El sujeto huyó al oír a la policía, pero antes dirigió sus últimas palabras.
-Esto no acaba aquí. ¡Te lo juro! ¡Voy a buscarte y te voy a matar! -se dirigió a Kari- Y tú y yo ya nos veremos...
-Vuelve a dirigirle la palabra a mi hermana y van a tener que encarcelarme a mí en vez de a ti -dijo fuertemente, con ira. El sujeto acabó escapando y la patrulla fue tras él.
Hikari abrazó fuertemente a su hermano mientras varias lágrimas comenzaban a escapar de sus ojos.
-Hermano… -fue lo único que pudo murmurar, aún estaba asustada.
-No te preocupes... ya pasó... -le correspondió al abrazo y la besó en la frente.
La chica asintió levemente, definitivamente se había llevado el susto de su vida.
-Davis -murmuró, para después dirigirse a donde el chico, rompiendo delicadamente el abrazo.
-Ese niño se merece un monumento -le confesó tras ir con ella a ver cómo estaba.
-Ya creía que os habíais olvidado de mí... -dijo débilmente Davis, con una sonrisa.
Hikari rió limpiándose las lágrimas.
-Gracias por ayudarme –dijo dándole un beso en la mejilla, cosa que hizo sonrojar al moreno- La playera te queda bien –agregó, sonriendo.
Un policía de la Guardia Nacional se acercó para interrogarles. Tai le explicó lo ocurrido y confesó allí mismo, y tendría que pasarse por comisaría a confesar más después de dejar a su hermana. Tai negó a que llamaran a una ambulancia que fuera a por Davis, puesto que él mismo se quiso hacer cargo de él y curarlo en su propia casa.
El chico de la tienda negó el dinero que ofrecía Taichi por la camiseta, y este le dijo que se pasara otro día por la tienda a dárselo, puesto que la situación no era como para eso. Entre Tai y Kari, llevaron a Davis a casa por los brazos, y lo tumbaron en el sofá de la casa.
-Iré a por el botiquín de primeros auxilios -Hikari se dirigió al baño. Una vez que volvió- Fuiste muy valiente. No sabes cómo te lo agradezco -comentó- Igual a ti Taichi, si no hubieses llegado...
-No tienes que agradecerme nada. Eres mi hermana y es mi obligación protegerte -le dijo con una sonrisa a su hermana, y luego se dirigió hacia Davis- Davis, me has dejado impresionado...
-Gracias, Tai. Pero tenía que hacerlo -Kari le acercó una pomada a una herida de la cara y la junto para curarla- ¡AH! ¡¿Qué haces?!
-Intento curarte las heridas -dijo con tono obvio- Ahora estate quieto.
Después de que Hikari, con mucha dificultad, terminara de curar a Davis se dirigió a Taichi.
¿Tu estas bien, hermano? –le preguntó.
-Claro. Solo intentaba apuñalarme, y no lo consiguió. Lo más que me ha dejado son marcas de los agarrones -le respondió, con una sonrisa- Bueno, tengo que irme a confesar. Hoy no iré a entrenar y me quedaré con vosotros. De nuevo, gracias Davis.
-No eres pesado... -bromeó Davis entre risas- Vete ya, que quiero ver a ese tipo entre rejas pronto.
-Je, je. Más les vale encontrarlo antes que yo... porque si es al contrario acabará más que entre rejas. ¡En seguida vuelvo! -Taichi se fue por la puerta, dejando solos en el salón a Hikari, Davis y, aunque se hayan olvidado, Jampier.
Hikari no sabía qué hacer, así que...
-¿Quieres ver televisión? -le preguntó a su amigo.
-Como quieras -le respondió, sonriéndola. Hikari dejó a Jampier encima de la mesa y encendió la tele.
Hikari comenzó a fastidiarse, pues no pasaban nada interesante, así que terminó apagándola.
-Eh... y... ¿qué me cuentas Davis? –preguntó, tratando de hacer plática.
-Pues... no sé. Je, je. ¿Que me siento como si me hubieran pasado por encima? -comentó Davis.
Hikari volteó los ojos fastidiada.
-Me refiero, además de eso... -dijo un tanto exasperada, pero sin embargo tratando de sonreír.
-Lo siento, si te ha molestado... No sé tratar con chicas a estas alturas aún... -bajó Davis la cabeza, avergonzado.
-No, no -dijo moviendo la cabeza negativamente- Perdóname tú a mí. Je, je…
En ese instante, Davis se paró a contemplar la casa de la familia Yagami en busca de un tema, hasta que divisó al peluche Jampier sentado en la mesa, con un rostro prácticamente inexpresivo con aquellas gafas de sol y el sombrero.
-¿Y ese peluche? -preguntó, señalándolo.
-Es el peluche más feo que he tenido en toda mi vida –respondió, simplemente.
Davis quedó impresionado al oír eso, y a Jampier se le abrió una empuñadura en la frente.
-Pues al final te lo voy a tener que decir sin cortarme: es feísimo y no te va a ti para nada. ¿Por qué lo llevabas por la calle? -preguntó Davis, y Jampier comenzaba a molestarse más y más.
-Eh... -La chica comenzó a buscar un pretexto- Es que... un niñito de esos de la calle los estaba vendiendo, y pues...me dio pena. Así que se lo compré. Mínimo que venda uno de esos horribles muñecos.
Jampier parecía que iba a explotar.
-Ah, eso lo explica. ¿Te imaginas a alguien abrazando eso? El que sea habrá nacido sin amor y sin amigos. ¡Ja ja ja ja! -rió Davis.
Hikari comenzó a reír.
-Tienes mucha razón -le siguió- Ahora no sé qué haré con él. Mis otros peluches son demasiado lindos como para poner a esa cosa con ellos.
Jampier no podía más.
-Si quieres dámelo y se lo doy a Jun. Seguro que éso le dará el "cariño" que necesita.
La menor Yagami rió de nuevo.
-Claro, llévaselo. Me harías un gran favor -le dijo, sonriendo.
-¡CALLAOS DE UNA VEZ, SIMPLES E INSIGNIFICANTES NIÑOS AMARGADOS! -saltó Jampier, que ya no pudo más por contener su ira. Davis, como es natural, se quedó patidifuso y sin poder articular palabra, con Hikari sin saber cómo reaccionar ante lo ocurrido.
-"Piensa, piensa…" -se decía Hikari mentalmente- "¡Ya sé!" -Hikari soltó un grito y abrazó a Davis- E...esa cosa... ¿habló?-pregunto aún abrazándolo, tratando de fingir.
Davis no pudo evitar sonrojarse ante la acción de su amiga, pero no podía pensar en ello con la cosa esa que acababa de hablar. Davis sacudió su cabeza, intentando no darle importancia a lo ocurrido.
-Ka...-Kari, tienes un peluche hablante muy gracioso. Je, je... ¿de-de verdad te lo ha dado un ni-niño de la calle?
La castaña abrió los ojos de par en par.
-S...si ¿Qué tal si es brujería? -La chica trataba de hacerse a la desentendida- ¿Qué vas a hacer? ¿Se lo darás a Jun?
-¡Yo no soy ninguna brujería! ¡Estoy más vivo que vosotros! -espetó Jampier, y Davis ya parecía que se iba a desmayar.
-Ka...Kari... ¿Q-qué es ésto?
-No lo sé ¡Te lo juro!-volvió a decir, fingiendo estar más asustada que Davis- ¡Mejor salimos de aquí!
-¡¿Cómo quieres que salga de aquí en mi estado?! –preguntó Davis exasperado.
-Por favor, PoV, deja de hacerte la desentendida. Este imbécil puede oirme y ver mis movimientos y eso ya me huele mal.
La menor Yagami dio un leve suspiro y se dejo caer de rodillas al suelo.
-Ya... si te decía que esta cosa podía hablar, pensé que me ibas a tildar de loca, igual que Taichi –explicó.
-¡¿QUÉ?! -exclamó Davis, con un grito.
-¡¿Me haces el favor de no gritar?! Me está comenzando a doler la cabeza –dijo, ya harta
-¿Que no grite? ¡¿Que no grite?! ¡¿Es que a ti te parece acaso normal que ese peluche HABLE?! -enfatizó Davis, eufórico.
-¡Por supuesto que no! -gritó igualmente- ¡¿Qué demonios quieres que haga o que piense?!
-¡Que como mínimo me dieras una explicación en condiciones de lo que está pasando aquí! -devolvió Davis. El ambiente parecía que comenzaba a caldearse entre ellos dos, y Jampier parecía que quedaba al margen, contemplándolos.
-¡¿Explicación?! ¡Ve como reaccionaste! -Hikari alzaba cada vez más la voz- ¡Por eso no te lo dije desde el principio!
-¿Y qué esperabas? ¡¿Que me pusiera a aplaudir?! ¡Que te enteres que soy persona y me gustaría saber por qué ese peluche está hablando como si fuera una persona normal y corriente!
-¡Mínimo que no te hubieses puesto a gritar como un idiota, Daisuke!
-Ah, claro... Doña Perfecta no hubiera gritado, sólo hubiera soltado un simple "¡Oh!" ¿no? -bufó Davis. Jampier ya se había incorporado y cogió una butaca, se sentó en ella, y se puso a tomarse un té mientras presenciaba la pelea.
-Mejor lárgate ¿quieres? ¡Solamente me estas terminando de arruinar el día, imbécil! -Soltó la chica.
-Créeme que si pudiera, lo haría -dijo fríamente Davis.
-Bien, bien. Así me gusta. ¡Más intensidad! -metía más leña en el fuego Jampier, que con eso se llevó una mirada de ira de ambos- ¿Qué?
Hikari trató de ignorar a Jampier y volvió su vista a Daisuke.
-¡¿Qué demonios esperas para irte?!
-¡UNA SILLA DE RUEDAS! -gritó Davis. En ese momento llamaron a la puerta.
La castaña estaba por responder, pero prefirió ir de mala gana a abrir la puerta.
-¿Sí?
-¡Kari, soy yo! ¡Abre! -se escuchó la voz de Takeru Takaishi.
-¡Takeru! -Hikari se apresuró a abrir.
-¿Qué tal estás? -preguntó, entrando ya por la puerta.
-Mal... con el estúpido de Daisuke aquí -dijo molesta- ¿A qué se debe tu visita, TK? -preguntó sonriéndole.
-¿Eh? Pues venía a saludarte y a hacer un plan juntos. Pero visto lo visto...
-¡TK! No te preocupes, entra -ofreció Davis de una voz. A Hikari parece que le molestó eso de que Davis diera permisos en su propia casa.
-¿Puedo? -le preguntó a Hikari, intentando tener tacto ante esa atmósfera caldeante.
-Por supuesto... Así no me aburro con el descerebrado de Daisuke –sonrió.
Ambos entraron al salón. TK saludó a Davis, y claramente se sorprendió al ver su estado, así que solo se percató a dale una palmada en el hombro.
-¿Qué te ha pasado? -preguntó preocupado.
-Eh... bah, no te preocupes. Es una larga historia. Je, je -le sonrió Davis.
-Takeru... ¿Quieres algo de beber algo de beber? -preguntó amablemente la castaña a su amigo.
-Un vaso de agua no me desagradaría -le respondió con una sonrisa. Davis se limitó a evitar mirarla.
-De acuerdo-Hikari le devolvió la sonrisa y se dirigió a la cocina.
TK y Davis se quedaron solos en el salón mientras iba. A TK le empezaba a incomodar tanta mala mirada, y puesto que Davis lo notó, intentó sacar tema.
-¿Cómo te va en el equipo de baloncesto? -preguntó al rubio.
-Pues bien. Vamos sextos, pero aún queda mucha liga y creo que podemos hacer algo más -forzó una sonrisa.
-Guay... -asintió Davis, dándole un OK con la mano.
-¿Y tú con el Odaiba? ¿Cómo vais?
-He logrado ascender al equipo cadete, pero aún no me dan oportunidades para jugar de titular. Je, je.
-No te preocupes. Sé que pronto estarás jugando junto a Tai -TK le guiñó con un ojo.
-Eso espero -rió Davis. Parecía que esa conversación le había servido para aliviar su enojo, pero ya poco a poco volvía a recuperarlo porque la castaña se aproximó con un vaso de agua.
-Aquí tienes, Takeru -la chica le entregó el vaso, igual ella se sentía incómoda- Eh...yo ahora vuelvo -dijo poniéndose de pie y dirigiéndose a su habitación.
-Vale, te esperamos -asintió Takeru, con una sonrisa. Davis ni se molestó en mirarla, y puesto que TK era de los que sabían más que nadie lo que Davis sentía por esta, no pudo evitar preguntarle- ¿Se puede saber qué es lo que ha pasado?
-¿Eh? Pues NO HA PASADO NADA FUERA DE LO NORMAL... -enfatizó Davis, para que Kari lo oyera.
La paciencia de la chica llegó al límite
-¡Ya déjate de estupideces! ¡Déjame en paz! -gritó sin importarle que Takeru estuviera en el lugar. Daisuke la tenía harta.
TK primero miró a Davis, que parecía no tener ganas ni de mirarla, y luego dirigió su vista a Kari, que parecía estar a punto incluso de llorar.
-Bien, hasta aquí ya ha llegado mi paciencia. ¿Se puede saber qué pasa entre vosotros? -preguntó muy serio TK, levantado de su sitio y mirando a ambos a intervalos.
-Nada, solamente que... el pobre de Daisuke no sabe comprender los actos de los demás -dijo simplemente Kari.
-Hay que ser hipócrita... -musitó Davis, para sí mismo.
-¡Eres un inútil! -gritó la chica ya más alterada.
-¡Hikari, cálmate! -espetó, semigritando, muy serio TK- Y tú, Davis, no hace falta llamarla así.
-Ten cuidado, TK. No vaya a enfadarse también contigo...
Hikari ya estaba harta, así que simplemente se dirigió a su habitación, antes de alterarse más.
-"Todo por un estúpido peluche" -pensó para sí, dejándose caer en la cama-¡Jampier! -dijo poniéndose de pie rápidamente.
-Qué -preguntó con desgano. La castaña se tranquilizó al verlo, pero no supo como se las ingenió para llegar al cuarto.
-¡Solo llegaste a causar problemas!
-¡JA! No intentes echarme el muerto ahora, guapa -replicó el peluche.
-Tú iniciaste todo... si no hubieses hablado... ¡Eres un estorbo y una basura! -dijo a punto de golpearlo.
-Si no hubiereis empezado a rajarme por dentro, no habría pasado nada. Pero yo tengo dignidad, y tú y ese imbécil me estabais insultando. Menos mal que ahora me he compensado con una pelea entre vosotros...
-Eres un asco -dijo indiferente- ¡Ya no te soporto, ni siquiera necesito tu ayuda, solamente llegaste a arruinar mi vida! -la chica estaba a punto de quebrarse.
-Escúchame, Hikari -dijo Jampier, poniéndose serio- Ese chico pudo oírme y verme mover. Sólo los seres de mi mundo son capaces de verme mover u otros seres humanos que... -Jampier se paró a pensar, sin acabar la frase, intentando reflexionar de lo que iba a decir.
-Seres humanos que qué... ¡Habla!-exigió, mirándolo. Jampier levantó la cabeza, con un rostro que estaba presto del pánico.
-El chico... -rápidamente, giró a su vista hacia Hikari- PoV, tenemos que volver rápidamente al salón.
-¿Eh? ¿Por qué? ¿Para qué?-preguntó ya confundida la castaña, mas al ver la cara de Jampier decidió hacerle caso- Está bien, vamos –dijo, tomándolo y abriendo la puerta de su habitación.
-No me fio nada de ese imbécil. Le veo capaz de contarle todo al rubito del sombrero -confesó Jampier, mientras iban para allá a toda prisa.
-No creo que Daisuke sea capaz de decirle algo a Takeru, y aunque le dijera estoy segura de que lo creería un loco -Hikari y Jampier por fin llegaron al salón.
-Si le dice algo, créeme que aunque le crea un loco, ocurrirán cosas terribles -dijo entrecortadamente Jampier, sudando de pánico, antes de abrir la puerta del salón. Una vez que entraron, notaron a ambos chicos hablando.
-¿Qué te sucederá si lo cuenta? -susurró a Jampier, la curiosidad la estaba matando.
-¿A mí? ¿Quién ha dicho que me pase algo a mí? -preguntó misterioso.
-Tú mismo con la cara de pánico que traías -volvió a susurrar.
-A mi no me va a pasar nada. Témete, quizás, que el afectado está en esta sala y no soy yo -añadió Jampier, quedándose inmóvil de nuevo.
-Has tardado mucho, Kari -apuntó TK.
-Lo siento mucho -se disculpó, pues lo dicho por Jampier la dejo intrigada- Y... ¿qué hacían? –preguntó, sentándose al lado de Takeru.
-Hablábamos de nuestros hermanos. Ya estamos al tanto para tenerlos los más lejos posibles el uno del otro, ¿verdad, Davis?
-Sí -respondió algo frío, debido a la presencia de Kari- Una distancia más que necesaria... -se detuvo a observarla, no con muy buena cara, y ésta se percataba a evitar mirarle.
-Sí... los hermanos -dijo en un suspiro- "Estúpido Jampier, me hace venir solo para soportar la estúpida mirada de Daisuke" –pensó.
-Chicos... me incomoda verlos en este plan. ¿No me vais a contar lo que ha pasado? -preguntó TK.
-Nada importante -respondió Hikari- Estupideces, nada más...
-Yo no diría lo mismo -repuso TK- Empezando que Davis parece que le ha pasado un camión por encima -Davis se limitó a no contestar.
-Eh... sí -La chica ya no sabía si seguir contestando sin contestar en realidad o inventar algo.
-Chicos, me cuesta creer que después de todo lo que hemos pasado juntos, ahora me intentéis ocultar esto –confesó TK.
Hikari colocó a Jampier encima de la mesa.
-De acuerdo, la razón por la que Davis esta así es porque... -Hikari bajó la mirada- él me protegió de un sujeto…
-¿Cómo? -preguntó TK perplejo, dirigió su vista a Davis, que miraba haciéndose el despistado el suelo y luego a Hikari- ¿Pero qué?...
-Sí, lo que escuchaste. De hecho, Tai fue a declarar o que se yo. Por cierto... ¿dónde estará? -se preguntó.
-Debe de estar al llegar. Y espero que sea así, porque estoy deseando largarme de aquí -soltó Daisuke.
-Davis, aparte de decirte que fue muy valiente por tu parte y de que te admiro por ello... –empezó a decir TK.
-Gracias, TK. Pero cualquiera hubiera hecho lo mismo...
-No lo creo. El otro día leí que el 80 por ciento de las personas que son testigos de un abuso a mujeres, ignoran lo que está pasando para evitar enfrentamientos con...
-¡Venga, TK! No me vengas ahora con tonterías de revistas. Tú hubieras hecho lo mismo, y sólo porque es una... -Davis miró a Kari, pero esta vez con una mueca de pesar en vez de odio- ... amiga...
Kari bajó la mirada. El oír a Davis decirle amiga sí le dolió, no podía seguir peleada con él, después de todo, tenía mucho que agradecerle.
-Davis... -La menor Yagami se puso de pie y lo abrazó-... Perdóname…
Davis no pudo evitar ponerse como un tomate, y a TK se le escapó una pequeña risa al verle así.
-Eh... no... Perdóname tú por gritar... No debí hacerlo -le respondió algo entrecortado.
Kari se separó de él y le sonrió.
-¿Amigos? -preguntó mirándolo aun con una sonrisa.
-Mmm... Si me das un beso -bromeó, sacándole la lengua.
La castaña comenzó a reír, al igual que Takeru.
-Y... ¿qué hacemos ahora? –preguntó Hikari.
-Bueno, después de esta escena tan emotiva... -comentó Takeru, dando a reflejar una especie de burla por medio poético- ¿Por qué os enfadásteis? Porque no me creo, sinceramente, que sea porque tú le hayas defendido a ella.
Jampier comenzó a sudar, Kari también empezó a sentir miedo de que a Davis se le ocurriera soltar lo que pasó, y este se mostró serio.
-Bueno... es que... -comenzó a decir Hikari.
-Es que después de traerme, Kari se ofreció para curarme las heridas. Como me hacía mucho daño, no podía evitar gritar y ya sabes cómo son las chicas: un grito para ellas
es una tortura... Entonces -miró a Jampier, y luego a Kari- ella se enojó y le contesté mal. Hay creo que comenzó todo...
Hikari dio un suspiro de alivio, al igual que Jampier.
-Si... no debí enojarme por una tontería -Hikari le dirigió una mirada de agradecimiento a Davis.
-Eh... ¿sólo eso? -preguntó TK.
-¿Y qué esperabas? ¿Que te contara la Biblia en prosa?
-No, es que... me parece que no es necesario gritar tanto por eso. Y no le veo un motivo para pelear...
-Lo que sucede es que he estado muy alterada, por eso me enojé ¿Tú que creías, TK?
TK no sabía que responder, así que decidió dejar el tema antes que empeorar de nuevo la situación. En ese momento, se escuchó a alguien abrir la puerta.
-¡Ya estoy en casa! -se escuchó la voz del mayor Yagami.
-Ya era hora -respondió la castaña- ¿Por qué tardaste tanto?
-Ya sabes cómo son esta gente de la pasma. Te encierran a preguntas, sin importarles que tienes que ir al baño... ¡Ah, hola TK! ¿Cómo tú por aquí?
-¡Hola, Tai! Pues vine a ver si quedaba con tu hermana para esta tarde.
-Así que para quedar... -dijo con una sonrisa pícara, mirando a Hikari- Bueno, podéis hacer lo que queráis. Eso sí, lo de siempre TK...
-... "Que te la cuide pase lo que pase"... Me sé el discurso de memoria -respondió sonriendo, y Tai rió.
Hikari sonrió sonrojada.
-Eh... ¿no tienen hambre? -preguntó la castaña- Podríamos ordenar algo.
-¡Pero si hemos
desayunado hace nada! –exclamó Taichi.
-Vaya… es verdad. Han
pasado tantas cosas. Je, je…
-Bueeeno, puesto que el people se ha olvidado de mi, va siendo hora de irme a casa... -enfatizó Davis.
-¡Ah, sí! Casi me olvido de ti -se acercó a él- ¿Cómo estás?
-Mejor. Tienes suerte de tener una hermana así -declaró Davis, intentando mostrar desdén.
-Exageras Davis -Hikari sonrió de nuevo- Tai, creo que será mejor que lleves a Davis a su casa, lleva horas soportándome.
-En eso si le doy la razón -añadió Davis.
-¿Pero no decías que te había tratado bien? Venga vale, te llevo ya...
-No, Tai. Ya lo llevo yo. De todas maneras, ya es hora de que me vaya -se ofreció TK.
Taichi asintió. Después de despedirse Takeru y Davis se marcharon.
-Eh... yo me voy a dormir un rato -comentó la castaña dirigiéndose a su habitación no sin antes tomar a Jampier, el cual había quedado prácticamente abandonado en la mesa. Pero antes de que Kari se fuera con Jampier, TK la observó y vio al peluche. Se quedó estupefacto y no pudo evitar ir hacia donde estaba Hikari.
-Kari, déjame ese peluche -solicitó, con una mezcla de intriga y pánico.
-¿Uh? -Dijo confundida- ¿Qué sucede, TK? –preguntó, ante la actitud de su amigo.
-Ese peluche... dámelo -en un acto casi involuntario, llegó a quitarle el peluche de las manos para observarlo- Juraría que...
-¿Que qué, TK? -Kari comenzaba a mostrarse nerviosa- "Ese estúpido muñeco a lo mejor se movió y TK lo notó" –pensó.
-No... no importa -se lo devolvió- Perdóname. No he sido muy formal...
-No te preocupes- Kari tomó de nuevo al peluche- Seguro que te llamó la atención lo feo que es, ¿no? -dijo riendo levemente.
Takeru no la respondió y siguió fijando su mirada en el peluche mientras que volvía. Davis y Tai observaban la escena algo atónito.
-Bueno, ya te llamaré luego. No vayas a quedar, ¿eh? -recordó TK.
-De acuerdo -Hikari sonrió- Cuídense mucho -se despidió, aun confundida por la actitud de Takeru.
Davis y TK ya salieron por la puerta, con el rubio sosteniendo al otro. Davis le enseñó la camiseta que Kari le había comprado.
-¡Mira lo que Kari me ha comprado! La camiseta del Barça, con su Messi atrás –enseñó, orgulloso.
-Pff... ¿Te crees que me hace mucha ilusión que me enseñes una camiseta del "Farselona"? -bufó bromista TK.
-Bah... tú con el "Raúl Mandril" hasta la muerte, ¿no? Que sepas que este año van a cambiar muchas cosas -por el camino, comenzaron a discutir de fútbol durante el trayecto, olvidando todo lo ocurrido antes. Taichi cerró la puerta.
-Si que se llevan bien estos dos, ¿no? -preguntó impresionado Taichi.
-¡Ja ja! Sí -respondió- Bueno... me voy a mi habitación -dijo comenzando a caminar hacia su dormitorio.
-Vale, pero no tardes, que tengo ganas de reírme de "payasete" Bloom -recordó, con sorna a su hermana.
-¡Oye! No tienes derecho a llamarlo así, solo porque lo envidies -respondió a la broma, riendo.
-Bueno, hoy no iré evidentemente al entrenamiento, así que me quedaré contigo. Voy al servicio -Dijo Taichi, dirigiéndose al baño.
-Ok -Hikari se dirigió a su habitación y aventó el peluche a la cama- Tú... me vas a responder dos cosas -la castaña miro seriamente al peluche- Primero: ¿Por qué Daisuke puede oírte? Y segundo: ¿Por qué Tk te miraba raro?
-Oye, oye. Sin exigencias, guapa. Antes quiero un té -dijo secamente.
-¡Que té ni que nada! ¡Responde!-dijo exasperada ante la arrogancia de la "cosa rara".
-Naniná... -emitió Jampier, con rostro chantagista.
-¡No! ¡Maldita sea, habla!
-Está bien -se rindió- Ese idiota... ¿cómo se llamaba?
-Davis-respondió, mirándolo atentamente.
-Bien, pues Darkis tiene que ser un idiota más que ha recibido atenciones de uno más de la compañía en la que trabajo.
-¿Eh? ¿Para qué habrá sido?
-Ni idea, pero como no sea eso, sólo se me ocurre que sea extraterrestre.
-Ahá...y ¿Qué hay de Takeru?
-Ah, sí. Ese chico... -comenzó a haber momentos de tensión, y Jampier pensativo y sudoroso.
-¿Qué sucedió? -preguntó más seria.
-Ni idea.
-Aham... eres un estorbo -fué lo único que dijo- Ahora, si me permites, tengo que ver la repetición del especial de Orlando Bloom -Hikari se dispuso a salir de la habitación
-Aunque... juraría que lo vi en algun lugar -añadió antes de marcharse.
La menor Yagami se acomodó en el sillón y encendió el televisor.
-Que día más loco-murmuró para sí misma antes de centrar su atención a la televisión
-Ya te digo... y solo son las 11:30 de la mañana -afirmó su hermano, que venía del baño. A Hikari le volvió aquella sensación y sintió de nuevo como sus mejillas se enrojecían. ¿Era aquello verdaderamente amor? ¿O, como dijo Jampier, un simple capricho?
Continuará...
