¡Hola a todos! ¡Ya estoy aquí de nuevo! Creo que no había actualizado tan rápido nunca pero las escenas son tan cortas y me gustan tanto que se escriben solas. Hoy toca el segundo olor de Hermione, que como todos sabemos es el pergamino nuevo. Espero que os guste *_*

Antes de dejaros con la viñeta, quiero dar las gracias a las lectoras que me han dejado reviews: MrsLGrint, EmzF, moni-tks, Lawghter, damcastillo, Erypheis, adrisstbdt y a la personita anonima que no ha dejado su nombre. Muchas gracias por haberos tomado el tiempo de comentar :3

Soundtrack: Realize - Colbie Caillat (no es obligatorio escuchar las canciones que recomiendo, pero dan mayor carga emotiva a las escenas; así que si podéis hacerlo, escuchar ésta mientras leéis).

Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer, pertenece a J.K. Rowling.


Capítulo 2: Pergamino nuevo

Estaba segura de que lo había dejado dentro del libro de Herbología. Al no haber acabado el ensayo, lo había guardado entre las páginas del capítulo que estaba consultando. Pero no estaba ni entre esas páginas ni entre ningunas otras del gran manual.

Se arrodilló frente a su baúl y empezó a rebuscar. Tenía que estar por ahí. Pero no estaba, en su lugar había un pergamino que no debería. Un ensayo de Transformaciones que le había estado ayudando a hacer a Ron, antes de que todo se fuese a la mierda.

Con el ensayo en la mano, se sentó apoyando su espalda contra el baúl y sintió una sacudida en su pecho. La letra de Ron era la de un niño de cinco años y sus palabras eran más crípticas que las runas más difíciles de descifrar; pero ella las entendía. Se lo llevó a la cara, dejando que lo tocara la punta de su nariz, cerrando los ojos, tratando de rescatar con su olor todo lo que había perdido.

¿Hermione?

Había estado sintiendo los ojos de Ron sobre ella desde hacía un rato y casi esperaba oírle de un momento a otro. Apartó los ojos de su ensayo y los clavó en los suyos. Casi se sintió mareada por la intensidad con la que la miraba.

¿Qué? —preguntó Hermione en un murmullo.

Nada —repuso Ron volviendo a su propio ensayo.

Siempre era lo mismo. Pero ya no era algo que la desesperase. De hecho, le parecía bastante adorable. Porque, cuando Ron volvía a agachar la cabeza, se mordía levemente los labios, y fruncía el ceño, y su pluma bailaba sobre la piel de su mejilla.

¿Hermione? —volvió a preguntar Ron.

¿Sí, Ron?

¿Me puedes ayudar con la introducción? Es que no sé por dónde empezar.

Entornando levemente los ojos, más por costumbre que por hastío, Hermione le hizo un gesto con los ojos para que se acercase.

Déjame ver qué tienes de momento —pidió Hermione.

El pergamino de Ron olía a nuevo, estaba casi intacto, solo había escrito en él el título del ensayo.

Ron, pero si no has empezado.

Te he dicho que no sabía por dónde empezar —se defendió el chico.

Creía que era una forma de hablar —replicó Hermione, escapándosele una sonrisa.

Con tono didáctico, Hermione empezó a explicarle cómo debía enfocar el ensayo sobre la transformación de una tetera de porcelana en un caldero de peltre. Volvió a sentir la intensidad de los ojos de Ron sobre ella. Le costaba concentrarse. Y a ella nunca le pasaban esas cosas. Salvo cuando Ron estaba tan cerca y la miraba como si quisiera traspasarla.

Un cosquilleó que nacía en el dorso su mano se extendió por todo su cuerpo, hasta la nariz y la punta de sus dedos. Bajó la mirada suavemente, intentando seguir la explicación que estaba dándole, y no pudo dejar desengancharla del dedo con el que Ron había decidido rozar distraídamente su mano. El aire, de repente, parecía haberse reducido a su alrededor. La temperatura había elegido justo ese momento para elevarse. Su corazón emitía latidos fuertes y sordos. Le temblaban los labios.

Los dedos de Ron empezaron a jugar, de forma suave y casi imperceptible, con el dedo índice de Hermione. Si antes el aire parecía haberse reducido, ahora parecía haberse esfumado. Las sensaciones que sus caricias le producían agudizaron sus sentidos hasta el punto de sentir cada poro de la piel del pelirrojo contra la suya, el sonido de sus labios al apretarlos levemente, el olor del pergamino nuevo bajo su mano.

Tragó saliva pesadamente y miró de reojo a Ron, que no estaba haciendo ningún caso a las frases sin sentido que conseguía enlazar Hermione; estaba demasiado concentrado en su piel. La forma en la que su dedo descansaba sobre su piel y las imperceptibles caricias sobre ésta la desmontó de tal forma que se quedó callada, aunque Ron no parecía haberse dado cuenta de ese pequeño detalle.

Llevaban semanas sin hablarse y, la verdad era que, le echaba tanto de menos que solía sentir arranques de llanto repentinos de vez en cuando. En el comedor, en la biblioteca, en clase, en el baño, en el invernadero. Duraban menos de cinco segundos y todos eran silenciosos y sin lágrimas.

Lo peor de todo era no saber. No saber por qué, de un día para otro, Ron se había distanciado y, un cuarto de hora después, se había liado con Lavender. Eso le habría ahorrado noches en vela y la desconcentración que no la dejaba en paz. Porque... creía que estaban avanzando, que tenían algo, que eran algo más que amigos. Pero estaba claro que se equivocaba. La lengua de Lavender constantemente dentro de la boca de Ron era la prueba de ello.

Primero se había vuelto loca de rabia, después había llorado, se había enfadado, le había ignorado y, luego, había hecho todo eso a la vez. Pero lo cierto era que todo eso la dejaba agotada. Estaba exhausta. Si él solo se diese cuenta del daño que le estaba haciendo, de lo mucho que deseaba que las cosas fueran como antes, de lo enamorada que estaba de él. Si él solo la quisiera también...

No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que vio el pergamino que estaba entre sus manos salpicado por pequeñas lágrimas, deslizándose sobre las palabras y entremezclándose con la tinta. Su olor seguía llevándola de vuelta a todos aquellos momentos que había compartido con Ron delante de un pergamino nuevo, lleno de miradas, y roces de manos, y corazones acelerados. Y, al pensar que eso no volvería a suceder porque ahora Ron estaba con Lavender, por primera vez en su vida, Hermione deseó ser más guapa y un poco menos lista.


¡Tatatachán! Y hasta aquí la segunda viñeta. Esta vez he estado un poquito más holgada, porque solo me ha ocupado 957 palabras, ¡bien! Ahora, respecto a la escena, decidme, ¿os ha gustado?, ¿os ha parecida buena la elección de esa escena?, ¿os ha horrorizado?, ¿la habéis leído con la canción recomendada?, ¿verdad que pega un montón? (a mí me lo parece jajaja)

No creo que tarde mucho en subir el siguiente capítulo, el último, peeeeero, depende de cómo os portéis (me parezco a mi madre XD), como ando muy inspirada, es posible, puede que... ¡sorpresa! ¿La adivináis?

Y, recordad, si dejáis un review es muy posible que Ron aparezca para que le expliquéis la tarea y os acaricie la mano.

Un beso y un achuchón,

Basileya

PD: Siempre se me olvida, mi twitter, para lo que queráis, es: arroba (no deja escribirla) basileyas.