Bueno aquí les traigo la continuación de mi fic. Debo dejar claro que los personajes acá utilizados no son míos y les pertenece a la magaka Rumiko Takahashi y que los estoy tomando prestados para la creación de esta historia.
Gracias a todos los que están leyendo mi fic y espero que según vaya progresando la historia les siga gustando. Ya saben cualquier consejo o comentario hágamenlo saber.
Por si no lo había mencionado antes lo que está en cursiva es lo que piensa Kagome, ¿ok?

Espero les guste...=)


DURA REALIDAD
Capítulo 2 - Una confesión dolorosa

No fue hasta la segunda mitad del año que un pequeño rumor comenzó a rondar por toda la promoción y de casualidad llegó hasta mis oídos:

"¿Ves cómo se miran? Entonces es verdad, ellos sienten algo entre ambos. ¿Acaso ya estarán juntos? ¿Serán novios? Bueno no sabemos pero hay que admitirlo… Kagome e InuYasha se ven muy bien juntos y aunque él no es muy popular por así decirlo… pues él tiene algo de lindo ¿no? O me van a decir que esos ojos dorados no deslumbran a cualquiera…"

No podía creer lo que escuché. "¿¿Quién creó ese rumor?? ¿¿Acaso es TAN obvio que siento algo por él?? No…imposible. Nadie aquí es lo suficientemente observador como para poder notar algo así entre ambos... ¿cierto?". Lo que fue más sorprendente fue que para mi sorpresa en vez de sentir que InuYasha se alejaba de mí por los rumores (lo cual era totalmente lógico) pasó todo lo contrario y lo sentí más cerca a mí aunque con sus facciones algo más duras. Nos tocaba proyectos juntos y en vez de consultar algo con el líder del grupo lo hacía conmigo. Y yo… ¿qué podía hacer? No lo quería lejos de mí a pesar de lo que los demás comentaban ya que sencillamente no me interesaban. Lo único que me importaba era estar a su lado el mayor tiempo posible…o hasta que él tenga que irse del colegio, o de viaje a otro lado y eso no iba a suceder… o al menos eso creí.

"Kagome tenemos que hablar. Es importante…" – me dijo un día de la nada llevándome rápidamente a un lugar solitario del colegio.

"Dios, ¿qué puede ser tan importante como para que me jales así? ¡Ah, ya sé! No me digas que estas nervioso porque vamos a pasar a secundaria. ¿Acaso es eso? Quién diría que el chico más frío que he conocido tuviera miedo a enfrentarse a algo nuevo…" – me animaba a decir más cuando en eso…

"Me iré del colegio, Kagome" – me interrumpió dejándome sin palabras y mirándolo fijamente a los ojos sorprendida. Fue como si un balde de agua fría me callera encima sin siquiera avisar. "No… ¡se va! ¡No puede ser! Es una broma, ¿verdad?"

"¿Qué cosa?... ¿De verdad te irás? Pero… ¿por qué? ¿Acaso… es que acaso ya no quieres estar acá?" – preguntaba sin opción a que me respondiera. No comprendía por qué decidía irse si todo estaba bien entre nosotros. No estábamos juntos pero había algo, todo el colegio lo sabía y era imposible que él no lo supiera, que no lo notara. Simplemente existía algo entre nosotros que no se podía negar.

"Me mudo a otro lado por lo que mi mamá decidió cambiarme a un colegio el cual estará más cerca de la casa" – respondió de la misma forma fría con la que me dijo que se iría. ¿Acaso no le importaba lo que sentía? ¿No le importaba que ya no estuviéramos cerca? No comprendía cómo podía actuar así de calmo e inexpresivo al decirme algo que me dolía tanto por dentro. Después de unos momentos en los cuales me quedé mirándolo esperando a que me dijera algo solo se inmutó a alejarse un poco de mí – "Bueno eso era todo. Nos vemos luego" – y así como vino se fue como si el viento se lo llevara.

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A partir de entonces sentía que no tenía la fuerza suficiente para volver a mirarlo a los ojos ya que si lo hacía me pondría a llorar. Sabía que no era su culpa que se fuera y que las cosas terminaran así sin siquiera comenzar pero… es que me sentía tan impotente. No podía hacer nada para evitarlo y eso era lo que más me dolía, el estar impedida de actuar. Era tan solo una espectadora más de lo que estaba pasando… una espectadora en primera fila lo cual me afectaba aún más. Pensé que con evitarlo y alejarme de él las cosas iban a ser mejor para ambos así cuando llegara el día la separación sería más fácil ya que no pasaría nada. Tenía la esperanza de que pudiera comprender mi alejamiento y la situación entre ambos estuvo así durante los dos meses que quedaban para que terminara el año (que para mí pareció una eternidad) pero un día que estaba con un grupo de amigas se apareció de la nada, caminó hacia mí y simplemente me tomó del brazo y me jaló hacia un jardín que siempre estaba vacío. Una vez ahí me dio la vuelta obligándome a mirarlo a los ojos sosteniéndome firmemente de los brazos y empezó a gritarme:

"¿¡Qué te hice ah?! ¿¡Acaso te he hecho daño o algo?! ¿¡Por qué me evitas, ah?!" – sentía como sus manos sostenían mis brazos y sus ojos mirándome fijamente como si quisieran quemarme al observarme de esa forma tan penetrante y llena de ira. Podría jurar que sus ojos ardían en llamas, que se les iban a salir. Se veía desesperado, gritándome, exigiéndome una respuesta como si la mereciera… ¡como si le perteneciera!

"¡¿Qué te pasa, ah?! ¡Por si no sabías tú no tienes nada que reclamarme! ¡No me perteneces y yo tampoco te pertenezco! ¡Además, suéltame que me lastimas!" – trataba que me soltara pero en vez de suavizar el agarre lo mantuvo y se volvió más histérico.

"¡¿Que no tengo nada qué reclamarte?! ¡¿NO TE DAS CUENTA QUE ME IMPORTAS DEMASIADO COMO PARA IGNORARTE?! ¡YO NO PUEDO ESTÁR ASÍ, LEJOS DE TÍ! ¿ES QUE...?" - suspiró para tranqulizarse - "¿Es que acaso no te das cuenta?" – no pude creer lo que escuchaban mis oídos. Dejé de forcejear para que me soltara y simplemente lo quedé mirando sorprendida… con los ojos muy abiertos. En eso éstos se empezaron a llenar de lágrimas y bajé mi mirada.

"¿Y tú crees esto no es difícil para mí? InuYasha...¡tú te vas!… y simplemente... lo siento pero no tiene caso seguir tratándonos como antes si… si esto no durará más allá del viernes…" – respondí entre sollozos. Si, el viernes sería la última vez que lo iba a ver porque era el último día de clases. No quería llorar, no quería que me viera llorar pero las pocas lágrimas que salieron fueron suficientes para que me soltara y simplemente me abrazara.

"Me duele que no me hables y más aún que esto quede así… sin terminar…" – al sentir sus brazos alrededor de mí sentí un alivio tan grande que mi cuerpo empezó a relajarse de tal modo que sentí que iba a desfallecer y para sostenerme mis brazos empezaron a rodearlo correspondiendo a su abrazo – "Hay algo más que no te dije el otro día…" – levanté mi mirada lentamente hacia esos hermosos ojos dorados al mismo tiempo que él me dejaba de abrazar para solo tomarme por los brazos– "Espero no sea tarde, pero…" – suspiró hacia el cielo para luego mirarme con determinación en sus ojos – "Sucede que lo que tenía que decirte era que… era que tú me…tu me…"- lo miraba llena de expectativa. Quería escucharlo de sus labios pero no sabía si él era capaz de decirlo haciendo que mi corazón latiera a mil por hora por el nerviosismo, el temor y la emoción que empezaron a embargarme todo en uno – "La verdad es que tú me gustas Kagome…más de lo que puedes imaginar y… no sé si tú sientes lo mismo por mí pero esto que siento no lo puedo evitar" – mis ojos se abrieron totalmente. "Lo dijo… LO DIJO… dijo que le gusto…" No podía creer lo que mis oídos escuchaban. Era demasiado bueno para ser cierto – "…y aunque esto no dure más allá del viernes no dejaré de pensar en ti…siempre te recordaré…" – sentí como las lágrimas se volvían a acumular en mis ojos. "No quiere que le responda pero SI YO SIENTO LO MISMO POR TI". Quería decirlo a gritos pero las palabras no salían de mi boca y sólo me quedé mirándolo fijamente. No sabía qué hacer ni que decir. No sabía cómo hacerlo comprender que yo también lo que quería quedándonos en silencio por unos momentos cuando en eso el momento mágico se rompió. La campana sonó alertándonos que las clases volvían a comenzar. Lentamente ambos despertamos de este pequeño sueño sintiendo como él se alejaba lentamente al mismo tiempo que me decía – "Tenemos que ir a clase. ¿Nos vamos? "– fue así como lo "nuestro" quedó sellado.

Durante el camino a clases no dijimos ni una sola palabra… no había nada más que decir. Sin embargo esta "conversación" nos ayudó a mejorar la relación que habíamos mantenido durante los últimos dos meses. Dejé de ignorarlo y de huir de él cada vez que me hablaba aunque entre más se acercaba el último día de clases más difícil se me hacía el mostrarle mi sonrisa. Sabía, porque él me lo había dicho en una ocasión, que el verme sonreír lo alegraba. No iba a permitir que me viera triste ni que él se entristeciera por mí. Fue por eso que en esa última semana me propuse ser fuerte, sonreírle cada vez que me viera aunque al final sea más doloroso para ambos. "Debes ser fuerte, Kagome. Ya todo terminará y cuando eso pase todo será más fácil… espero…"


01 de marzo del 2009

Hecho por: letta-san =)