Segundo capitulo ya, y como se habran dado cuenta, no demore mucho en actualizar, es que esta historia me tiene muy emocionada y quiero actualizarla pronto, asi que por favor disfruten de este capitulo nuevo :)
Tras haber empezado la guerra entre el norte y el sur, en una de las trincheras se encontraba el grupo formado por Akihiko, Hiroki, Nowaki, Isaka, Miyagi y Tanaka. Al frente los dos primeros se encontraban disparando con rifles de largo alcance a las trincheras enemigas, mientras, Nowaki se encargaba de lanzar las granadas, pero además era el encargado de velar por sus compañeros en caso de que estos se lastimaran seriamente, el ejercito había considerado que esta era la mejor tarea para los reclutas que fueran doctores, y Nowaki había demostrado ser uno de los mejores.
Miyagi mientras tenía la tarea de cargar los cañones junto a Isaka, el primero introducía las municiones mientras el segundo debía encender la mecha, para que estas salieran disparadas en solo un par de segundos. Eran balas de unos 25 cms de diámetro y quince kilos de peso, así que el daño que podían causar era muy considerable, pero debían tomar precauciones para que las balas llegaran al frente enemigo, no dañando a ningún compañero.
Finalmente, Tanaka era el responsable de disparar con una potente ametralladora para ayudar a los dos que estaban disparando con rifles, por si se les acababan las municiones, el podría respaldarlos mientras recargaban.
Cada uno de los seis tenia su tarea, y cada quien debía velar por el equipo y por el norte de su país. No era nada de simple, el entrenamiento había sido muy duro y muchos de los que habían llegado con ellos habían sido dados de baja deshonrosamente por no cumplir con sus tareas o por no mostrar la disciplina que se requería para la guerra, mientras que Akihiko y sus compañeros habían demostrado ser excelentes para el servicio, y por ello se encontraban en posiciones tan importantes.
Era una locura, desde el otro lado del campo de batalla llegaban proyectiles y granadas de todas direcciones, y ya muchos soldados en las demás trincheras habían salido lastimados y ya llenaban las carpas destinadas a servir de enfermerías, solo este grupo permanecía intacto, pero no por mucho tiempo. Desde el lado contrario, sin que ninguno de ellos se diera cuenta, llego una granada a la cual se le había quitado el seguro hacia varios segundos, y estaba peligrosamente cerca de explotar. Nadie la había notado hasta que ya era muy tarde, iba a hacer explosión en cualquier momento.
Akihiko: -se voltea y la ve- ¡Cuidado todos! ¡Una granada!
Hiroki: -lo golpea- ¡Baka! ¡No descuides el frente! ¿Acaso quieres que nos maten?
Akihiko: Nos mataran si no hago algo con esa cosa –va hacia donde esta la granada-
Hiroki: ¡Akihiko, espera!
Pero Akihiko no estaba pensando claramente, el hecho de que una granada a punto de estallar estuviera amenazando su vida y la de sus compañeros solo le decía que tenia que reaccionar rápido, y era el único que podía hacerlo, todos los demás debían seguir con lo que hacían, y no podían bajar la guardia un solo instante, así que en un arranque de adrenalina, el autor se lanzo donde estaba el artefacto explosivo y lo tomo fuertemente en una mano, pero desgraciadamente, cuando se disponía a lanzarlo de vuelta por donde había venido, exploto en su mano.
Todos se cubrieron de la densa capa de humo que se había formado, pero eso no evito que todos quedaran tosiendo, con los ojos llorosos y sin poder ver casi nada hasta que por fin esta se disipo, había sido una granada incendiaria, la cual era de las mas peligrosas, pero por fortuna todos estaban bien, no eran peligrosas mientras no tuvieran contacto con la piel, pero luego todos recordaron en donde había explotado.
Hiroki: Oh no… ¡Akihiko! ¿Dónde estas? ¡Responde ya idiota!
Nowaki: -se le acerca tosiendo y lo toca- ¿Hiroki? ¿Eres tú?
Hiroki: Nowaki… me alegra que estés bien, pero no encuentro a Akihiko
Nowaki: Calma, el humo se ira pronto, creo que puedo verlo
Una vez que el humo causado por la granada se disipo por completo, pudieron ver que cinco de ellos se encontraban bien, milagrosamente la explosión no les había hecho casi nada, pero quien se había llevado la peor parte había sido Akihiko. Allí, tendido en medio de la trinchera, podía verse su mano totalmente calcinada y con esquirlas de la granada incrustadas dolorosamente en sus dedos y en el dorso, pero eso no era todo, su cara tenia las mismas heridas y sangraba por la nariz, además no parecía estar respirando.
Nowaki: -va con el- Por favor apártense, hagan espacio para que respire –lo da vuelta con cuidado y le toma el pulso-
Tanaka: ¿Qué ocurre? ¿Akihiko-sama estará bien?
Hiroki: Nowaki, por favor dinos que le pasa
Nowaki le había tomado el pulso tomando su muñeca, luego poniendo dos dedos en su cuello para sentir aunque fuera una pulsación, pero no había caso, no sentía nada, y lo peor era que su cara ya se estaba tornando fría, a pesar de que había quedado prácticamente quemada por completo.
Nowaki: -se levanta y los mira a todos- Lo siento, pero Akihiko-san ha…
Misaki: -se despierta de pronto- ¡USAGI-SAN, NOOO!
El chico se despertó de forma muy brusca, respiraba muy rápido y estaba sudando helado. Su garganta se encontraba adolorida luego del fuerte grito de miedo que había lanzado, además, estaba temblando por completo debido al pánico. Al verse en su cama… o más bien, en la cama que compartía con Akihiko, pudo darse cuenta de que todo había sido un sueño, una terrible pesadilla que solo le estaba diciendo cual era su peor miedo desde que su amante había partido a la guerra.
Una vez que logro calmarse y su respiración ya estaba más normal, Misaki fue capaz de darse cuenta del serio problema que significaban esas pesadillas, las cuales se estaban haciendo cada vez mas frecuentes. En los cuatro meses que llevaba solo en casa había llegado al punto de tener al menos tres por semana, haciendo que el dormir se volviera algo de lo que ya estaba empezando a asustarse.
Misaki: -se lleva una mano a la frente- No puede ser, de nuevo el mismo sueño, ¿Qué voy a hacer? Tengo que dormir, esto ya esta afectando mis notas y los exámenes de fin de año son en cosa de semanas, debo hacer algo
El estudiante ya había visto como esas pesadillas recurrentes estaban afectando su desempeño en la universidad, por fortuna no tenia al demonio Kamijou que lo reprendiera como siempre, ya que tanto el como Miyagi, otro de sus profesores, habían partido a la guerra al ver que cumplían con los requisitos necesarios, así que debieron seguir sus clases con reemplazos, uno de los cuales era padre de tres niñas pequeñas, de las cuales la mayor estaba apenas comenzando la primaria y las dos menores eran todavía unas bebés, por lo cual no podía ser llamado. Lo mismo pasaba con varios de los demás reemplazos, pero además en la universidad Misaki tenía muchas profesoras, y como para las mujeres el servicio era opcional, ninguna de ellas había optado por irse, y según se entero después, Aikawa tampoco había decidido tomarlo, ya que por nada del mundo dejaría su trabajo en la editorial, el cual amaba mucho.
Pero aunque no debiera enfrentarse a ese demonio, de todos modos prestar atención en clase de literatura ya se estaba convirtiendo en un reto. La mayor parte del tiempo había dormido tan mal la noche anterior a causa de las pesadillas que ocupaba sus fuerzas en no quedarse dormido, lo cual lo dejaba muy cansado como para poder escuchar la clase, y si no era ese el problema, la preocupación de tener a Akihiko sano y salvo en casa lo antes posible y la posibilidad de que algo le pasara en batalla siempre ocupaba su mente, lo cual hacia que se distrajera casi todo el tiempo. Lo mismo pasaba con todas sus otras clases, y ya era algo de lo que tenia que hacerse cargo pronto, o sino corría peligro de reprobar el año.
Por fortuna era fin de semana, así que Misaki no tenia que levantarse para sus clases, pero se había decidido a ponerse a estudiar cada vez que tuviera ratos libres, para así poder estar listo para los exámenes y subir sus notas lo mas posible antes de acabar el año. Decidió levantarse de inmediato, porque si se volvía a dormir era probable que tuviera otra pesadilla y eso era lo ultimo que quería por el momento, después de todo, sabia que Akihiko se preocuparía mucho si lo viera en ese estado, y quería actuar de un modo que pudiera hacerlo sentir orgulloso, incluso si no estaba con el.
Luego de darse una ducha, Misaki bajo a la cocina a hacerse el desayuno, cosa que a la que debió acostumbrarse desde que su amante se fue, ya que desde que había llegado a vivir con el debía hacer desayuno para ambos, ahora que comía solo cada mañana, era mas fácil ya que tenia menos que cocinar y platos que lavar, pero aun así le daba tristeza tanto silencio, no pensó que extrañaría a Akihiko de esa forma.
Siguió pensando en eso al sentarse a la mesa para comer, pero el sonido del timbre lo saco de sus pensamientos de forma abrupta. Tuvo una pequeña esperanza de quien pudiera ser, pero sabia que era muy remota, la guerra estaba apenas empezando y con el poco tiempo transcurrido Akihiko seguramente aun estaba siendo adiestrado, además de que no tocaría el timbre para entrar a su propia casa, pero de todos modos se levanto. Quien quiera que fuera seria muy grosero dejarlo ahí sin responderle.
Misaki: -oprime el botón- ¿Hola?
Aikawa (muy sonriente): -aparece en la pantalla- ¡Misaki-kun! ¡Buenos días!
Misaki: Ah, Aikawa, buenos días. Un segundo, ahora abro
Misaki sabía que era muy improbable que fuera Akihiko, y por eso no estaba sorprendido de no verlo en la puerta, pero de todos modos se sentía decepcionado, después de todo habían pasado meses desde que lo viera por última vez y solo quería verlo de vuelta. Aun así, trato de recibir a la editora con su mejor sonrisa, para que no notara su pena, aunque sabia que seria un poco difícil ocultarle algo así a una fan del yaoi como ella.
Aikawa: -entra con una caja de pasteles bajo el brazo- Misaki-kun, lamento venir tan temprano, es que en la editorial nos falta personal y quería saber si tenias algún inconveniente en trabajar un par de horas, por supuesto que te pagare el tiempo extra –deja la caja en la cocina-
Misaki: Bueno, la verdad es que planeaba estudiar para mis exámenes, pero supongo que tengo tiempo
Aikawa: -suspira- Esta condenada guerra se llevo a varios de nuestros empleados, y nuestras ventas han bajado mucho desde que Usami-sensei aviso su retiro temporal y que no podría escribir hasta su regreso
Misaki: Lo se, en mi escuela se han ido muchos de nuestros maestros, ninguno de nosotros esta seguro de que todos vuelvan
Aikawa: Por cierto, ¿El sensei te ha escrito desde que se fue?
Misaki: -apunta a una pila enorme de cartas en un rincón-
Aikawa: -sonríe- Supongo que eso contesta mi pregunta
Misaki: Hasta donde me ha dicho las cosas han marchado bien, nadie ha salido herido y tiene en su compañía a Kamijou-sensei, mi maestro de literatura y su amigo de la infancia, además esta con el doctor Nowaki, que es el novio de mi maestro
Aikawa: -se enternece- Aaww, una pareja junta luchando en la guerra, protegiéndose mutuamente, que romántico
Misaki: -baja la vista- Es verdad, los dos tienen suerte
Aikawa: –va con el- Misaki-kun, no te pongas así, se que te hubiera gustado estar allá con Usami-sensei, pero el podrá estar mas tranquilo si tu estas aquí seguro en casa, además el volver a verte seguramente le hará evitar peligros y así es mas probable que regrese a salvo, tal como prometió
Misaki: Es verdad, pero es que lo extraño mucho, me da miedo que le ocurra algo malo
Sin que se diera cuenta, el pobre Misaki había empezado a llorar, y se podía ver como su cara se había mojado en poco tiempo. Aikawa se sintió tan mal por el que no pudo evitar abrazarlo, para que así llorara todo lo que quisiera hasta que se sintiera bien de nuevo, y lo hizo, estuvo llorando en el hombro de la editora alrededor de diez minutos, hasta que decidió calmarse, ya que agradecía la generosidad de la chica, pero se sentía avergonzado de estar actuando así en frente de ella.
Misaki: -se limpia una ultima lagrima- Gracias Aikawa, creo que ya me siento mejor
Aikawa: Tal vez debas quedarte en casa Misaki-kun, nos las arreglaremos con el personal que tenemos
Misaki: No, estoy bien, en serio, además así podré ocupar mi mente en algo, no puedo estar preocupándose así todo el día, y de regreso estudiare un poco, debo hacer algo con mis notas
Aikawa: De acuerdo, pero si te sientes mal solo dímelo, ve a la editorial en una hora, te veo allá –se va-
Misaki termino su desayuno, feliz de haber encontrado algo que lo alejaría de esos pensamientos tan negativos, ya que le había prometido a Akihiko el ser fuerte, y tenia que intentarlo de algún modo para no romper esa promesa. Apenas termino de comer y había lavado los platos sucios decidió partir a Marukawa, ya que ya se le estaba haciendo tarde, pero apenas abrió la puerta para irse vio que el cartero acababa de pasar y tenia correo, así que lo reviso antes de partir.
Era lo mismo de siempre, publicidad, cartas de fans del autor que le deseaban volver pronto y esas cosas. Misaki se preguntaba por que no llegaban al lugar donde Akihiko se encontraba entrenando, aunque quizás si lo hacían, y estas solo eran algunas de las que le escribían.
Pero entre todo encontró la mas importante, que era una carta de su conejo pervertido, cosa que Misaki siempre agradecía recibir porque le decía que se encontraba bien. Apenas la vio la abrió con cuidado y pudo ver lo que decía con una gran sonrisa.
Mí amado Misaki:
El adiestramiento acaba mañana, acabo de terminar las ultimas practicas antes de irme al campo de batalla, y de verdad que estoy preocupado, nunca antes había peleado en una guerra y no se que pueda pasar, ya que hay ciertas cosas para las cuales no nos preparan en el entrenamiento, pero trato de ser optimista, ya que nos dijeron que es probable que la guerra solo se extienda hasta mediados del próximo año, que es menos de lo que tenia en mente. De todos modos te extraño demasiado Misaki, los meses que hemos estado separados han sido un suplicio para mí. La noche anterior a mi partida la tengo grabada todavía en la memoria, y te diré que ha sido la más maravillosa que he tenido. No puedo esperar a que nos veamos de nuevo y que te cases conmigo, ansío volver a besarte, a tocarte, a hacerte el amor como antes, lo deseo cada noche y casi no duermo pensando en ti, espero que el tiempo pase lo mas rápido posible para que pueda volver a casa contigo. Por ahora solo espero que te encuentres bien, en tanto tu lo estés yo también, ese es mi único consuelo, ya que estar aquí es muy duro.
Hiroki fue a reclutarse al mismo tiempo que yo e iba junto a su amante, me dio mucha envidia el que ellos pudieran entrar juntos y yo debiera ir solo y dejarte en casa con esa espantosa incertidumbre de si volveré o no, pero al mismo tiempo me alegra que no debas enfrentar esto conmigo y que puedas seguir con tu vida, ya que se que lo harás si no regreso, solo te pido que si algo me pasa no me olvides. Si eliges volver a enamorarte esta bien, todo lo que quiero es que seas feliz. No quiero que me recuerdes por mis celos sino por el amor que siempre sentí por ti, el cual será eterno, por favor no lo olvides.
Con mucho amor,
Usagi-san
Misaki había empezado a llorar de nuevo cuando leyó las últimas líneas de la carta. ¿Olvidar a su conejo? Eso nunca, definitivamente no podría volver a enamorarse luego de haberlo conocido a el y menos luego de haber aceptado su propuesta de matrimonio. Mientras trataba de controlar sus lagrimas volvió a mirar su dedo, en donde todavía estaba el anillo de plata que Akihiko le había dado esa noche, el cual no se había sacado desde entonces por nada del mundo, y no pensaba hacerlo tampoco.
Ya era tarde, había estado muy distraído con la carta y tenia que irse a la editorial, y de regreso debía estudiar todo lo que habían visto en la semana en sus clases, que era bastante, así que tenia que ponerse en marcha para volver lo antes posible a casa y hacer todo lo que debía, pero antes de irse volvió a guardar la carta en el sobre y la dejo junto a todas las demás, ya que le encantaba leerlas cada noche antes de dormir, pero quizá debería dejar de hacerlo, sentía que por eso estaba teniendo pesadillas. No sabía que hacer, no podía dormirse sin leer como estaba Akihiko, pero ya tomaría una decisión esa noche, ya que no era algo fácil. Por ahora, debía darse prisa para llegar a su trabajo.
CONTINUARA…
