Anzu: hola a todos en FF. No tarde mucho en subir la conti, pero no dejé de pensar ideas para este fic mientras escuchaba a mi nueva y friki obsesión Cesar Franco
Shun: si si, muy lindo, sigue presentando el fic
Anzu: hmp, bueno para hacer más divertido esto se me ocurrió hacer FANSERVICE! Para ganarlo solo tienen que contestar una pregunta que dejare abajo n.n
Atem: eso es creativo
Anzu: nyaa que lindo eres Atem-kun
Yu-Gi-Oh! Y Bakugan no son de mi propiedad
Las escrituras dicen que para poder volver al mundo de los espíritus, el faraón tendrá que batirse en un duelo contra aquella persona que lo liberó. El destino que tomen ambas personas será decidido gracias al resultado: si el faraón pierde, deberá regresar a su mundo y nunca volver, pero si llega a ganar…estará destinado a pasar otros cinco mil años encerrado en el rompecabezas del milenio, hasta que la puerta de los espíritus se vuelva a abrir.
Aquellas palabras que recitara Marik hace un año llegaron a la mente del tricolor a la vez que entraba a la tumba de Atem. El lugar estaba prácticamente destruido, pocas eran las cosas que estaban intactas. El pequeño ojivioleta recorrió el lugar con sus ojos, no lograba entender cómo era posible poder traer de vuelta al faraón. Olvidándose de ese pequeño pero importante detalle, se acerco al centro del lugar donde se encontraba Ishizu, quien parecía estar recitando algún rito antiguo.
-Está hecho – anunció la pelinegra a sus acompañantes, quien la miraban un tanto confundidos
-¿Qué está hecho?
-Ya verás Yugi
Un resplandor dorado cubrió por completo al joven tricolor, mientras enfrente de él comenzaba a surgir un resplandor igual. Unos segundos después, Yugi volvió a la normalidad y observó como delante de él comenzaba a formarse una silueta dorada. El brillo poco a poco se fue desvaneciendo de aquella figura dejando ver de quién se trataba: un joven unos cuantos centímetros mas alto que el tricolor, con el cabello afilado color negro, las orillas rojas y unos cuantos mechones rubios cayendo sobre su rostro y unos ojos del mismo tono violeta que los de Yugi, los cuales reflejaban una mezcla de determinación, coraje, valentía y un poco de maldad en ellos.
Tanto Yugi como la egipcia miraban atentamente lo que sucedía, mientras que Anzu no podía creer lo que estaba viendo, ¿en verdad era él? Todas sus dudas se disiparon al ver un pequeño cartucho con extraños símbolos grabados colgando del cuello de aquel joven. Tal vez sus conocimientos sobre la antigua escritura egipcia eran nulos, pero podría reconocer esos símbolos donde fueran, sin mencionar el hecho que aquello había sido un regalo que le había dado a su mejor amigo antes de que entrara al mundo de sus memorias. Sin duda se trataba de Atem.
Aquel resplandor se esfumo completamente liberando al joven. El recién llegado miro a su alrededor para poder reconocer el lugar en donde se encontraba, luego posó su vista en su sorprendido amigo y sonrió de una forma un tanto arrogante pero amistosa como solo él sabía hacerlo.
-¿Que pasa Yugi? Pareciera que viste un fantasma
-fa... ¡faraón! - el pequeño no pudo más y se lanzo a "su otro yo", derramando unas cuantas lagrimas por sus orbes violetas
-Creí que había quedado claro que no tenías porque llorar – reprendió el monarca al pequeño a la vez que correspondía a su abrazo
-Lo siento, pero en serio de eche de menos Atem
-Te entiendo amigo
El faraón se separó de Yugi percatándose de la presencia de alguien más, fijó su vista en la castaña y parpadeó un par de veces un tanto sorprendido
-Anzu, no creí que te vería aquí
-Espero no te moleste, pero no quería que Yugi viniera solo y….además quería verte
-No...No me refiero a eso…solo que pensé que Yugi vendría solo….me alegra verte
-Faraón, se que se alegra de ver a sus amigos pero no tenemos mucho tiempo – interrumpió la pelinegra la pequeña reunión
-Claro, dime Ishizu ¿Cuánto tiempo tengo?
-Los efectos del ritual que realicé duraran máximo un mes, es poco tiempo pero no puedo prolongarlo más.
-Lo entiendo… ¿Qué es lo que sabes sobre el artículo?
-Desde que encontramos la lápida mi hermano y yo nos hemos dedicado a investigarlo. Desgraciadamente lo único que sabemos es que se encuentra en alguna parte de Rusia.
-¿Rusia? ¿Cómo fue a parar ahí?
-De la misma forma que el rompecabezas fue a parar a Japón. Pudimos tomarle una fotografía al dibujo del artículo, le servirá para saber lo que está buscando exactamente.
La pelinegra le entregó a Atem una fotografía donde se podía ver como era el objeto; se trataba de una cadena lo suficientemente larga para considerar el artículo como un collar, en el centro de dicha cadena colgaba una pieza en forma de diamante que en el centro tenía aquel ojo característico de los artículos del milenio.
-En dos horas los estará esperando en el aeropuerto un avión que los llevará a Rusia, cuando lleguen me comunicaré con ustedes. Por cuestiones laborales no podré acompañarlos, lamento no poder hacer más por usted mi faraón.
-No tienes porque disculparte Ishizu, con esto es más que suficiente.
Dos horas después, Anzu, Atem y Yugi se encontraban en el avión con destino a Moscú. No les extrañó nada que el avión fuera de primera clase, no podían esperar menos de la familia Ishtar. Cada uno iba en un asiento diferente para mayor comodidad, aunque no pasó mucho para que Yugi se acercara a su antepasado egipcio.
-Atem, ¿puedo preguntarte algo? – preguntó al pequeño mientras se sentaba al faraón
-Claro, lo que sea Yugi
-¿Cómo es que sabes sobre todo este asunto?
-Aun no sé cómo, pero Ishizu se comunicó conmigo y me habló sobre su hallazgo, luego me dijo que necesitaba tu ayuda…creo que el resto ya lo sabes tu
-Sí, apareciste en mis sueños y me pediste ayuda…..lamento no haber entendido el mensaje
-Tranquilo, debí ser más específico.
El faraón posó su vista en el cinturón que llevaba el pequeño, más específicamente en el estuche metálico que colgaba de él.
-¿Trajiste tu baraja?
-Sí, siempre la llevo conmigo…se volvió una costumbre
-Podría…. ¿podría verla?
-Claro, es tanto tuya como mía - El menor le entregó la baraja para luego ponerse de pie – Iré un rato con Anzu, ya vuelvo
El monarca pasó una por una las cartas, deteniéndose unos segundos en cada una y recordando fragmentos de todo lo que vivió años atrás. Cada una de ellas era importante de alguna u otra forma. Gaia, Berfomet, Kuriboh, Alfa, todas le traían recuerdos. Su recorrido paró en una carta; La maga oscura. Como si de un trozo de cristal se tratara, tomó la carta delicadamente con una mano mientras dejaba el resto de la baraja a un lado. Miró fijamente aquel objeto como si estuviera viendo a los ojos azules de la criatura, a la vez que la tocaba suavemente con su mano.
-Mana….- Suspiró y dejó la carta con las demás. Cerró un momento los ojos y de inmediato apareció en su cabeza la imagen de aquella torpe aprendiz de magia que tanto quería.
Sin darse cuenta, Atem cayó en el mundo de los sueños unos momentos después. Cuando volvió a abrir los ojos el avión ya estaba en tierra. Habían llegado a su destino; su misión acababa de comenzar.
Anzu: hasta aquí se queda el cap y para quien quería ver a Atem cofcofyuecofcof aquí esta n.n
Atem: no tardaste mucho en meterme
Anzu: no podía mantenerte fuera mucho tiempo Atem-kun
Shun: este me sigue cayendo mal
Anzu: deja a mi faraón en paz! Bueno, pasemos a la pregunta para ganarse el Fanservice n.n
Atem: la pregunta es…cual es la carta favorita de Yugi?
Anzu: es fácil! Espero que alguien conteste n.n
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Anzu Kazami
