CAPITULO II

Todo parecía normal, hasta que… recibí una llamada, para nada esperada, al ver el número debo admitir que me sorprendí un poco. Reconocí el numero al instante de verlo, claro cómo no reconocerlo lo he marcado millones de veces, pero rara vez me responde, y a pesar de eso es la primera vez que este me marca. Estaba totalmente sorprendida, y temía contestar esa llamada, pues para que sea la primera vez que recibo una llamada de este número tras tanta insistencia, debía de ser alguna especie de emergencia; por un segundo dude, pero intente calmarme para poder atender mejor.

Y tras un pequeño suspiro conteste ya más relajada:-Hola. ¿Te encuentras bien? ¿Te sucedió algo a ti o a las gemelas?-pero después de aquellas preguntas, del otro lado solo se escuchaba un pequeño silencio, para luego escuchar unas grandes carcajadas:-JAJAJAJAJA… no me digas que te asuste pequeña Yuri-chan? JAJAJAJAJAJA…- se escuchaba la voz del otro lado, se escuchaba muy divertida, cualquier persona hubiese cortado inmediatamente esa llamada pensando que se trataba de algún tipo de lunático o algo por el estilo, trágicamente para mi yo conocía perfectamente a este lunático, un poco irritada y sin rodeos le respondí:-Solo dime qué rayos quieres tonto? Dime, ¿Necesitas dinero no es así? ¿Otra deuda?- él se dejo de reír y cambio su tono burlón a uno muy humilde y arrepentido, y me dijo:-Si, así es. Lo siento mucho de verdad Yuri-chan, prometo que no volverá a pasar.- yo simplemente respondí como si nada:-Con eso a mí no me engañas tonto, tienes que conseguirte algo mejor, eso ya lo he escuchado cientos de veces. Además esta no es ni la primera ni la última deuda que me has traído para que yo la pague por ti. Como sea, está bien iré al banco, esta a unas cuantas calles de donde estoy. Hoy llegare un poco más temprano, así que si tienes algo que esconder de mi, será mejor que lo hagas pronto. Te veo pronto.-y antes de que él me empezar a agradecer y a elogiar por la maravillosa y generosa persona que soy colgué, para su mala suerte estos discursos hipócritas y falsos de arrepentimiento, a mi no me engañaban.

¿Qué puedo decir? Si, así es; mi torpe hermano Makoto, no solo es un mujeriego, irresponsable, bebedor, mentiroso, mal perdedor… sino también un pésimo apostador. Apostaba al menos la mitad del dinero que yo ganaba y no conseguía ni un centavo, pero que podía hacer, hace tiempo había intentado hacer que dejara todos estos horribles vicios, evitando darle dinero; pero eventualmente esto no funciono, ya que intento robarme, y al frustrarle sus 45 intentos de robo sin mayor esfuerzo realmente, intento pedirle dinero a alguien más, solo así consiguiendo yo el doble de deudas.

Después colgar la llamada, me dirigí a mi nuevo destino, el banco de la ciudad. Realmente era temprano, así que esperaba que estuviese un poco vacio, no andaba de humor para tener que hacer muchas filas tras la conversación con Makoto. Trágicamente no estaba solo, estaba igual que cualquier día normal. Me dispuse a hacer fila, ese día parecía haber bastante gente extraña en el banco, habían algunos que llevaban capuchas cubriendo sus rostros, la mayoría de la gente en el banco se les alejaba pensando que podrían ser ladrones, extrañamente no me causaban ningún tipo de desconfianza o algo por el estilo.

Tras ya casi 15 minutos de esperar en la aburrida fila, vi como 5 hombres entraban al banco; vestidos todos igual de blanco, se dividieron y todos quedando en puntos diferentes, casi como puntos estratégicos. Estos tipos no me daban buena espina. A pesar de mi mal presentimiento, parecía que era la única a la que ellos le parecieron sospechosos, todos seguían con sus mandados tranquilamente. Yo por otro lado decidí mantenerme alerta, pero por un momento cuando uno de los hombres tiro por ¨accidente¨ un cristal, me distraje; otro de aquellos hombres aprovecho ese momento y se puso detrás de mí, saco su arma y topándola a mi espalda me dijo:-Bien mocosa, si llegas a gritar o a avisarle a alguien no saldrás de aquí sin unas cuantas heridas en tu lindo rostro. ¿Entiendes niña?- en ese segundo, todas mis sospechas fueron comprobada; era más que obvio estos tipos planeaban robar el banco y no les importaría lo que esto implicara. Y por supuesto que yo no dejaría que lastimasen gente justo en frente de mi; además este había sido un día bastante aburrido, quería divertirme con algo y que mejor que con un ¨pequeño juego¨ que serviría también como practica, claro que como de este ¨juego¨ dependía la vida de toda la gente que se encontraba en el banco, no podía permitirme ni el más mínimo error. Tenía que planear alguna estrategia, esto será divertido, aunque no creo que estos hombres representen un desafío físico y/o mental para mí.

Después de un par de minutos de pensar muy bien mi estrategia se me había ocurrido un plan perfecto, solo me involucraba a mí, por lo cual si algo salía mal nadie saldría herido; pero cuando me disponía comenzar mi plan. Pude escuchar a una chica encapuchada gritar:-¡Todos cuidado, los hombres vestidos de blanco son ladrones! ¡Abajo!-¿cómo era posible? Aquella chica con unas cuantas palabras había arruinado por completo mi plan, y había puesto en un gran peligro a todos los presentes. No tenia opción, tenía que ignorar por completo el plan, y empezar a pelear contra aquellos hombres.

Primero con un rápido codazo en el estomago del hombre que se encontraba atrás de mí, me logre zafar de su agarre, y con un movimiento de palanca lo tendí en el piso. Los otros 4 hombres dirigieron su mirada hacia mi; 2 se me acercaban y empezaban a disparar, logre esquivar todos los disparos con unos movimientos agiles pero sencillos de gimnasia, mientras avanzaba en su dirección y al ya estar lo suficientemente cerca de ellos, me deshice de sus armas con un par de patadas y con mi hombro y rodilla noquee a ambos de un solo golpe.

Solo quedaban 2 mas, uno tomo a una pequeña niña encapuchada de cabellos rizados y blancos, la pobre se le veía muy asustada; el hombre le apunto a la cabeza y gritó:-Si llegas a dar un paso más, ¡Esta niña se muere!- pude ver sus ojos, y al verlos note que el probablemente tenía más miedo que la misma niña, así que sin dudarlo dos veces me le acerque lentamente; ya que si bien era cierto que se le veía nervioso, el acorralarlo bruscamente solo lo haría jalar el gatillo y hacer una estupidez. La gente asustada me gritaba que me detuviera, y al estar frente a él, tome la mano con la que sostenía el arma y la apunte directo a mi frente y le dije:- Vamos, anda te reto a que dispares. Si bien es cierto que por intentar robar un banco te dan un buen tiempo en prisión, ahora me pregunto cuánto te darían por asesinato.-lo empecé a retar, toda la gente a mi alrededor me miraba como si fuese una loca o una suicida, otros se tapaban los ojos, aquel hombre me miraba mas pálido que un fantasma y yo solamente esbozaba una gran sonrisa arrogante la cual he aprendido del torpe de Makoto. Tras unos segundos así los dedos de aquel hombre empezaron a fallarle, no podía sostener bien el arma, me aproveche de eso y simplemente la arrebate de su mano.

Al quitársela el intento alejarse de mí y se dirigió a los otros 3 hombres que se encontraban noqueados en el suelo e intento despertarlos, yo intente acercarme pero antes de logar dar un par de pasos recordé que no eran 4 ladrones, sino 5; y antes de poder darme la vuelta para buscar al último ladrón, escuche 3 fuertes ruidos y sentí como algo pasaba peligrosamente cerca de mi cara y luego 2 penetrantes dolores en mi pierna y brazo izquierdos, al verlos pude notar que sangraban; 2 de sus 3 disparos acertaron. Cuando me di la vuelta lo tenía justo a unos metros frente a mí apuntando hacia mi pecho con su arma.