Capítulo 2: Puerta del infierno
Por un momento sentí paz, una enorme paz conmigo misma pero en un momento a otro tuve una sensación como si tomaran mi cuerpo, lo partieran en pedazos y lo rearmaran una vez más en un lugar distinto, pero ¿Qué me estaba ocurriendo? Y si por un segundo, ¿me quede dormida? Si lo hacía seria mi fin definitivo, debía despertar de ese sueño antes de chocar contra el suelo, pero no lograba hacerlo, no parecía un sueño, parecía real.
Finalmente logre abrir mis ojos, sin embargo no logre distinguir nada, era todo obscuridad, solo lograba distinguir una enorme luz blanca que crecía cada segundo, ¿había muerto?, todo era cada vez más confuso.
Después de unos pocos segundos sentí mis alas, mis pesuñas, seguido por mis orejas, mi cuello, en fin, toda mi sensibilidad regresaba conmigo, de un momento a otro la luz blanca se tornó un tanto más obscura, paso de un circulo brillante y blanco a un fondo negro y rojo, súbitamente golpee con mucha fuerza el suelo, di un par de giros y logre, finalmente, aterrizar en el suelo.
¿Qué había ocurrido?, ¿en dónde me encontraba?, al ponerme de pie sentí un fuerte dolor en mis alas, al verlas note que estaban lastimadas, era evidente que no lograría volar sin vendarlas o reposar un poco, levante mi rostro y observe mi entorno, algo no estaba bien, ¿estaba realmente en Equestria? O al menos ¿en Ponyville?, no era igual que siempre, algunos árboles se encontraban quemados, sentía un aroma húmedo, pero lo más impactante era el cielo, no era el cielo que vi esta mañana, era rojo, un rojo obscuro que inspiraba miedo, sentía un aire congelado que pasaba por mi espalda, no tenía idea alguna de mi paradero pero algo era seguro, no estaba en casa.
Debía buscar a cualquier pony que dijera mi paradero, dentro del bosque logre distinguir un sendero, rápidamente me dirigí hacia él, de esta manera no me perdería en el bosque, después de todo no podía elevarme en el aire para buscar pistas de mi localización, por más tiempo que caminaba mi búsqueda era inútil, solo veía arboles a mi alrededor, el ardiente sol rojizo comenzaba a preocuparme.
Por un momento, recordé aqueos días o incluso las aventuras que pasaba aventuras junto con mis amigas, sobre todo extrañaba las fiestas de Pinkie Pie, su delicioso pastel y su graciosa mascota Gummy, me pregunto, ¿en dónde están?, mientras caminaba logre ver una figura familiar, parecía ser un pony, que entre los árboles se encontraba echado, en una especie de posición fetal, entre al bosque y me acerque al pony.
- hey! Tu escucha, ¿puedes ayudarme? Me lastime mis alas y debo….
No pude pronunciar una palabra más, estaba boquiabierta, sentía como mi estómago se revolvía, al ver al pony fijamente, note que no estaba completo, a este le faltaba carne de su mismo cuerpo, algunos órganos, piel, extremidades, en fin, estaba descuartizado, parecía como si alguien le hubiera arrancado cada pedazo que le hacía falta, el cadáver yacía sobre un charco de su misma sangre, estaba pálido, seguramente por la pérdida de sangre, me acerque un poco más para ver su rostro más de cerca y note algo que me aterro como nunca en mi vida, su parpado se había cerrado en frente de mí, un enorme frio paso por mi columna, rápidamente di media vuelta y corrí lo más lejos que pude, no vi hacia atrás, solo corrí del terror que había pasado frente de mí, me detuve al sentirme exhausta, luego pensé que era un simple producto de mi imaginación, eso era la explicación más lógica de lo que había ocurrido y me ayudo a tranquilizarme un poco.
Había perdido el sendero al momento de correr pero para mí buena suerte el lugar comenzaba a parecer un tanto familiar, estaba cerca de ponyville, estaba segura, continúe mi camino y me llene de felicidad al notar que no estaba equivocada, en frente de mí se encontraba la entrada a la villa.
Al llegar note algo diferente, no había un solo pony fuera de sus casas, el lugar estaba totalmente desierto, la mayoría de casas se encontraban destruidas o al menos con un par de vidrios rotos, había manchas rojas por todos lados, no estaba segura de que eran pero parecía como si alguien hubiera intentado pintar parte de la villa, continúe adentrándome en la villa, buscando el hogar de mis amigas, la que se encontraba más cerca de mí era la pastelería, de seguro Pinkie Pie se encontraría allí dentro.
No fue muy difícil entrar, no había ninguna puerta, todo se encontraba muy obscuro y la penumbra del sol rojizo no estaba contribuyendo, busque a obscuras una fuente cercana de iluminación, para mi buena surte no paso mucho tiempo para encontrar una lámpara con un poco de aceite restante, quizás iluminaria por un par de minutos pero eran suficientes, ver el lugar fue más sencillo con un poco de iluminación, ilumine cada esquina en busca de señal de ponies, mi búsqueda no estaba funcionando hasta que en una recóndita esquina del cuarto vi algo que parecía ser un pony, veía hacia la pared, se encontraba en cierta forma erguido y poseía un color azul un poco pálido, me acerque lentamente a él buscando no asustarlo, se encontraba de espaldas, tal vez no había notado mi presencia.
- Escucha, ¿sabes que paso aquí? ¿Qué ha pasado con el sol? ¿Con el cielo? ¿Con las nubes? ….. ¿Contigo?
No recibí respuesta alguna, pero si un poco de movimiento.
Lentamente su cabeza comenzó a girar, seguramente quería verme a los ojos
Algo estaba mal, al momento de girar por completo su cuello logre ver su rostro, era terrorífico, su expresión facial era de confundido, de alguna forma hambrienta, su cara estaba muy lastimada, le hacían falta partes de la piel, podía verse parte de su cráneo, mucha sangre goteaba de su boca, pero no parecía ser de él, tenía una mirada espantosa, sus ojos penetrantes negros con pupilas negras sin duda expresaba un terror muy profundo.
Al verlo quede totalmente paralizada, no podía moverme, muy rápidamente el pony salto sobre mi abriendo su enorme boca y mostrando su enorme dentadura, su lengua salpicaba sangre junto con sus dientes, intento insertar sus colmillos en mi carne pero con un rápido movimiento logre batirlo y alejarme un poco de él, no paso mucho tiempo para que intentara atacarme de nuevo, lo evadí y comencé mi escape de ese horrible sitio, por suerte era más ágil que ese horrible monstruo, Salí rápidamente por la puerta, pero al cruzarla me topé con un problema mayor, en cuestión de minutos todo mi alrededor estaba repleto de esas criaturas, rondaban por cada esquina, podían verse andar entre puertas y ventanas, no paso mucho tiempo para que mi presencia fuera descubierta, muchos de las criaturas que se encontraban allí, apuntaron sus ojos hacia mí, y comenzaron a seguirme, seguramente intentarían atacarme, corrí desesperadamente en un intento de evadir a mis agresores, pero era imposible, eran demasiados, escapar del millar de ojos rojizos que venían tras de mi parecía una misión suicida, mi única escapatoria seria esconderme y esperar pasar desapercibida, logre atravesar parte de la villa pero mis pesuñas comenzaban a doler, estaba exhausta, era evidente que no podría continuar, pero antes de desplomarme del cansancio logre distinguir una pequeña rejilla ubicada unos cuantos metros frente de mí, era mi única oportunidad, debía escapar por esa rejilla y esperar que no llevara a un sitio peor, mis opciones eran escasas, no había otra salida, corrí hacia ella, la abrí rápidamente y salte sin pensarlo, la caída fue brusca, el dolor de mi costado aumento al caer sobre mi espalda, no podía ver nada pero al menos me sentía más segura, después de descansar un par de minutos me levante e intente buscar un modo de iluminar mi entorno, pero mi búsqueda concluyo con un duro golpe, a decir verdad, solo pude sentir como alguien o algo me golpeaba directamente mi cabeza, no podía ver nada, estaba perdiendo el conocimiento, sin duda, era mi fin.
