Gracias ViWinchester por tu lindo review. Me alegra que te guste esta historia.
Agradezco también las visitas anónimas.
No hay mucho más para agregar excepto recodarles (cosa que olvidé la última vez) que si bien cada historia puede ser leída por separado es recomendable empezar por "El otro lado del camino"
Desahuciada.
Estaba agazapada en un obscuro rincón, apretó con una mano su bolsa de conjuro anti demonios, el la otra empuñaba la espada con tanta fuerza que lastimaba la palma de su mano. Necesitaba que fuese así. Necesitaba de ese dolor para mantenerse concentrada, enfocada en su objetivo. Casi no respiraba. De pronto comenzó a sentir su presencia, cada vez más cerca.
La puerta se abrió y Crowley entró por ella encendiendo las luces. Erika saltó de su escondite y lo redujo violentamente, amenazándolo con la espada.
– ¿¡QUÉ MIERDA ES LO QUE ACABA DE PASAR?! ¡DÍMELO! –le exigió oprimiendo su garganta con la punta de la daga hasta hacerla sangrar.
– ¿Qué carajo te crees que estás haciendo? –cuestionó el rey del infierno con una mezcla de temor, sorpresa y enojo.
– ¿¡TÚ SABÍAS QUE ESO IBA A PASAR?!
– ¿Es una pregunta o una afirmación? –dijo con sarcasmo.
–NO JUEGES CONMIGO ¿OÍSTE? –amenazó hundiendo más la daga en el cuello del demonio – ¿QUÉ PASO? ¿QUÉ LES PASÓ A DEAN Y A CASS?
–No lo sé…
–Lo sabes…claro que lo sabes. ¿Están muertos?
– ¿Muertos…? Ojalá… –ella lastimó aún más su cuello –Espera… tranquila… –trató de calmarla, viendo que ella iba en serio –Baja eso… ¿si? –le dijo con voz sedosa al tiempo que empujaba su brazo lo más lejos que pudo de su cuerpo.
Ella retrocedió un par de pasos, no obstante mantuvo al rey del averno amenazado con la daga en alto.
–No sé exactamente dónde estén… pero mi teoría es que Dick los arrastró al purgatorio… ¿satisfecha?
Ella respondió con un amague de su espada hacia el traje de carne de Crowley. Él se sobresaltó ligeramente.
– ¿Purgatorio…? ¿Tú lo sabías…? ¿No es así…? Imagino que debes estar muy satisfecho… –comentó dolorosamente bajando finalmente su arma.
–Bastante… una pena que el alce no los acompañase.
– ¡NO JUEGES CON TU BUENA SUERTE! ¡¿OÍSTE?! –gritó abalanzándose y dándole tal puñetazo en la cara a Crowley que si éste no hubiese sido un demonio lo habría desmayado, seguramente.
Crowley movió ligeramente su mano y Erika salió despedida por el aire. Cayó al suelo violentamente al otro lado de la oficina.
–Querida…. Pude hacerte daño desde el principio…. –advirtió él limpiándose la sangre de la boca –no lo he hecho porque te tengo una gran estima…no es como si no hubiese sabido de antemano que estarías aquí – extendió el brazo y la daga voló directo a su mano; todo parecía indicar que no estaba de más tomar alguna que otra precaución.
Ella permaneció en el suelo unos momentos. Mirando fijamente al techo, mientras él se servía un vaso de whisky y tomaba asiento en el sofá.
– ¿Es cómodo mi piso? –le preguntó con sarcasmo –Porque parece que deseas quedarte a vivir ahí… -terminó llevándose el vaso a los labios.
Ella se incorporó lentamente. Contempló a Crowley con seriedad. Se puso de pie y avanzó hacia él.
–Tráelos de vuelta… -balbuceó.
– ¿Cómo has dicho? –indagó él con incredulidad.
–…Por favor… Tráelos de vuelta…. –rogó con timidez.
Crowley lanzó una cínica y sarcástica carcajada.
– ¿Y por qué iba a hacer eso? –preguntó aún riendo.
Ella se acercó aún más a él. Lentamente. Se arrodilló delante de Crowley. Sin dejar de mirar a sus fríos ojos, tomó una de sus manos e insistió:
–Tráelos de vuelta…. Te lo suplico –dijo apoyando su cabeza sobre una de las rodillas de Crowley mientras rompía a llorar.
–Vaya… eso no me lo esperaba…-dijo con más desconcierto que asombro.
–…Por favor… te lo ruego –ahora lloraba desconsoladamente –tráelos de vuelta. Abre esa puerta y tráelos….yo sé que tú puedes… te daré lo que quieras….
–No tienes nada que me interese….
–Te daré mi alma… -le interrumpió con desesperación.
– ¿Qué te hace pensar que es eso lo que quiero….?
–Firmaré otro contrato… mi alma… mi vida… toma lo que quieras…lo que quieras… tú pondrás las condiciones… dame vida eterna… hazme inmortal… resucítame cuando quieras… pero por favor devuélveme a Castiel…. –se vio obligada a callarse, el llanto no le permitió seguir hablando.
–Excusas para llegar a mi boca… –bromeó –En verdad estás desesperada… ¿eh? –observó unos momentos después, secándole las lágrimas. Luego la apartó con delicadeza, se puso de pie y fue por más licor mientras ella permanecía aún en el piso junto al sofá –Me partes el corazón… pero aunque quisiera, que no quiero –aclaró con vehemencia –no podría hacerlo… ¡Ya no tengo sangre de monstruo, cariño! Y si la tuviera y abriera esa puerta… ¿qué garantías tenemos de que Castiel saldrá por ella y no otra cosa? No podremos controlar el flujo… y yo no cometo el mismo error dos veces. –sentenció finalmente –De modo que tendrás que aprender a vivir con eso… Deberías estar feliz. Tú y el alce salvaron el mundo.
– ¡NO ME TOMES POR IDIOTA! Me has enseñado durante años… ¿se te olvida? ¡Sé perfectamente que no tienes que abrir la puerta! Si te doy mi alma a cambio, no tendrás que hacerlo ¡TÚ ME LO ENSEÑASTE! El hechizo más efectivo…
–Ah…ah...Ah… -interrumpió Crowley con su dedo índice en alto –Nadie ha dicho que tengo la obligación de aceptar el trato…
–Entonces buscaré a quién si lo acepte….
– ¡Ni siquiera lo pienses, chica lista! Además, me encargaré de que nadie tenga interés alguno en hacer tratos contigo, amor.
Ella le obsequió una mirada de odio. Luego abandonó la habitación.
