Disclaimer:

Los personajes de The Flash y Arrow no me pertenecen, ellos son de la Warner y DC.

N/A: Solo quería hacerles saber que aún me encuentro sin una computadora y que lo que publique a partir de ahora será a través de la aplicación del celular que no es muy buena, así que si ven algunas fallas sepan disculpar.

Capítulo Dos:

El asunto de Boomerang y su caos por fin había terminado. Sin bajas ni heridos que lamentar entre ellos, por lo que la misión del Team Arrow había concluido de la mejor manera.

Barry no podía estar más que satisfecho consigo mismo, después de todo había hecho equipo con un grupo de héroes experimentados por primera vez luego del coma y éstos lo habían incluido de buena manera, ni hablar de que existía la posibilidad de que el mismísimo Arrow le entrenara para mejorar sus habilidades a la hora de ser Flash. Barry comprende que aún tenía un largo camino que recorrer y cosas que superar, que su lugar en el equipo de Starling City solo había sido momentáneo. No le molesta, lo entiende. Aquella no era su ciudad, no era su responsabilidad velar por las personas y asegurarse de mantener el equilibrio entre los bueno y lo malo. Además, Oliver había hecho un buen trabajo antes de que el velocista escarlata apareciera en escena, si Flash quería ayudar solo era un bonus del cual el arquero sabia sacar provecho.

Barry decidió que su estadía en Starling ya podía darse por finalizada. El malo de turno había sido capturado, sus nuevos amigos estaban a salvo y aquellos extraños sentimientos no habían arruinado la misión. El castaño no quería siquiera pensar lo que hubiera sucedido de haber cortado la distancia entre él y Oliver luego de que éste le despidiera en el Refugio con la promesa muda de volverse a ver.

Oliver no le había dado verdaderos motivos como el para desear besarlo, y la única vez que sintió tal cosa había sido hacia nueve meses. Cuando aún el mayor le odiaba por haber descubierto su identidad secreta y lo único que quería era que desapareciera de su vida. Por aquel entonces, Barry no sólo había visto a Arrow en toda su gloria, también había podido conocer en persona al playboy Oliver Queen; nadie podría juzgarlo de estar extasiado ante la presencia de un imponente hombre.

Ahora las cosas eran notablemente diferentes, Oliver ya no lo odiaba y había tomado la decisión de entrenarlo. Volverlo su pupilo así como lo había hecho con Roy para transformarlo en Arsenal. El velocista quería eso, no el convertirse en un violento Vigilante que va por allí repartiendo patadas y rompiendo cuellos, pero si deseaba mejorar y que Oliver le ayudara a ser un mejor héroe para Central City.

Poco faltó para que Barry se fuera a sus brazos por un beso tras la noticia de su amigo en aquella habitación del Refugio ¡Arrow quería entrenarlo! Pero, gracias a Dios, había podido contenerse y el deseo de besar a Oliver en agradecimiento no había ocurrido.

Barry comprendía que, de seguir junto al mayor, debía comenzar a disimular sus deseos, sobretodo si éste se convertiría en un constante en su vida. Nada que no pudiera manejar, la verdad. Después de todo, estuvo muchos años enamorado de Iris y ella nunca lo había notado. Fingir que no deseaba besar a Oliver debía ser pan comido para él.