Hola… se que dije que la historia estaría lista en dos capítulos, pero me pareció que el segundo sería muy largo, además de que parte de lo que sigue es narrada por Seiya no encontré la forma de que encajara en este capitulo…

Recuerden que no es una historia mía yo solo quise compartirla con ustedes…

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Quizás me equivoqué, quizás no sea correcto lo que haré…

Pero con un profundo dolor, mi alma destrozada y con una enorme tristeza decidí marcharme de casa… era poco dinero el que tenía para poder hacerlo, así que no podría llevar a Hikari conmigo…

¡Oh Dios mío! no podría arrastrar a mi pequeña hija a sufrir, ni siquiera sabía a donde iría, tendría que trabajar para poder pagar mis gastos, a Seiya ¡ni un peso le aceptaría… ni uno sólo! Así que empaque mis cosas y le escribí una carta a Seiya diciéndole:

Seiya, cuando nos casamos…. éramos muy jóvenes y estábamos llenos de ilusiones, tenías hambre de éxito, y al tenerlo, no lo supiste manejar… Deseabas que nuestro amor perdurara por siempre, me lo dijiste miles de veces… te di mi vida entera, mi amor incondicional…

Pero ahora ya todo es diferente quizás ya no me amas, o ya no te gusto, o simplemente ya no significo nada para ti, siempre creí que estaríamos juntos toda la vida, pero ahora veo que esto no sucederá…

¡Se acabó! ¡Me fallaste!

Así que me voy de tu vida, y no daré marcha atrás, solo te pido que cuides a nuestra hija, regresaré por ella, porque ahora no puedo llevarla conmigo, no sería bueno por las condiciones en las que me encuentro y… aquí es su casa, su entorno, y no la lastimaré…

Me has destrozado la vida, el alma, no hay palabras que puedan expresar este sentimiento de agonía… quisiera no haberte conocido jamás, quisiera lastimarte, herirte, ultrajarte, tanto como lo has hecho tu conmigo día a día, mintiendo una y otra vez, desde que empezaste tu aventura con esa mujer… Pero mi amor por ti es tan grande, que no puedo albergar ese sentimiento en mi corazón… Gracias por los años maravillosos que me diste, por el apoyo incondicional, por tu paciencia, tu amor, por darme una hija maravillosa… y de los momentos difíciles mi felicidad contigo había sido tan grande, que los empañó grabando en mi alma sólo recuerdos hermosos…

No me busques, y no me pidas perdón… te dejaré libre para que hagas tu vida, y por Hikari no te preocupes, la podrás ver cuando decidas después de que me la lleve… tu sabes que jamás he comulgado con hacer de los problemas de los padres, problemas de los hijos… así que por ahora disfrútala...

Serena…

Dejé la carta sobre su escritorio, no sin antes haber ido a la sala para tomar el último cisne que me había regalado, lo rompí dejándolo sobre la carta, porque sabía que se daría cuenta de lo que significaba, el dejarlo ahí, ¡deshecho! al mismo tiempo que yo lo recordaba...

"Mi promesa de amor para ti Serena… te protegeré, te cuidaré, te respetaré y te amaré como si fueses de cristal… transparente, sutil, delicada, y nunca permitiré que se quiebre…"

"Seiya, mi promesa de amor por ti es como el de los cisnes, ¿sabes que los cisnes son los únicos animales en el mundo que le guardan fidelidad a su pareja aún después de muertos por el amor que le tienen? ¡Son monógamos! A lo largo de su vida sólo tienen una pareja… así te amo y te amaré yo…"

Y a partir de entonces en nuestro aniversario nos regalábamos un cisne de cristal, con una nota que decía: "Prometo amarte como un cisne". Bajé a la cocina y le dije a Lita, la nana de Hikari.

Te la encargo mucho Lita, cuídala como si fuera tuya, no se por cuanto tiempo será, quizás un mes en lo que consigo trabajo y donde vivir, pero por favor llámame si hay algo urgente… y no le digas nada al señor –

Hikari, jugaba en su recámara, y le dije. –

¡Hola Pequeña!, ¿que tal tu día corazón? –

Bien mami –

Me respondió con un gran abrazo, como si presintiera lo que iba a suceder…

Mi amor, mira chiquita, tengo que salir de viaje, y esta vez, no puedo llevarte conmigo, debo ir sola, pero te prometo que en cuanto pueda, regresaré por ti, y nunca más te dejaré –

¿Si me entiendes mi amor? –

Si mami, ¿quieres que cuide mucho a mi papito verdad? –

Si mi niña, cuídalo mucho… y tu, come bien, haces tus tareas y le dices a Lita que te ayude –

Le di un gran abrazo, y un beso, tomé mis cosas y me marché… Salí de la casa, y fui rumbo al hotel me estacioné cerca para no ser vista, quería ver por última vez a Seiya… a pesar de todo lo amaba, no podía acabarse de tajo el amor que sentía por él…

De pronto, salió de prisa aquella mujer morena con la que nos habíamos encontrado Seiya y yo ese día por la mañana…

Caminó hasta la esquina y se quedó ahí un momento, estaba a punto de bajar para preguntarle su nombre, cuando salió Seiya en su carro con un gran rechinido, arranqué para alcanzarlo pero cuando volví la cara Seiya la besaba… abriéndole la puerta para que subiera…

Me quedé ahí… por largo rato… llorando, no podía creerlo… me había dado el tiro de gracia… así que si quedaba alguna duda de saber que estaba haciendo lo correcto, ya no quedaba nada estaba convencida de irme para siempre de su vida…

Me fui a buscar un lugar en donde quedarme, sabía que si me quedaba en un hotel pronto me encontraría si es que me buscaba, pues eran demasiados los contactos que tenía, debía pensar bien en donde quedarme si no quería que me encontrará…

Así que me fui a una casa de huéspedes, instalé mis cosas, solo de recordarlo me da una enorme tristeza, me di un baño, mirando aquel lugar, lleno de soledad.

El cuarto en donde estaba no se escuchaba el más mínimo ruido, me recosté mientras mis lágrimas deslizándose sobre mis mejillas el dolor que sentía era tan intenso…

No tenía más que unas horas ahí y ya extrañaba a mi hija, y los brazos de Seiya, ¡que falta me hacían! Solo le pedía a Dios que me diera fuerza para soportar el dolor de no poder verlos y abrazarlos…

Cuando estaba a punto de quedarme dormida, mi celular sonó…

Era Seiya, que me llamaba de su celular, obviamente no estaba en casa… pero no contesté a sus llamadas... le hablé a Lita y le pregunté.

¿Cómo ésta Hikari? –

Bien señora, bien, ya está dormidita, no se preocupe, ya sabe que la niña es ¡un ángel! –

Gracias Lita, ¿no hay ningún recado? –

Si señora, habló el Licenciado y preguntó por usted, se extrañó mucho de que no estuviera en casa a esta hora y dijo que no vendría a cenar y que la localizaría en su celular.

Esta bien María gracias, no le digas que hablé –

Me dormí profundamente tratando de imaginar que todo lo que estaba pasando era solo un sueño… y a las 2.00 de la mañana, sonó mi celular nuevamente, era Seiya… pero no contesté… enseguida me mandó un mensaje que decía.

"Serena ¿en donde estás?, estoy preocupado por ti… ¡contéstame!"

Pero lo que menos que quería hacer era hablar con él… no por ahora, era demasiada grande la herida.

Al día siguiente por la mañana me habló Lita.

Señora, el Licenciado Seiya llevó a la niña a la escuela, y entró al estudio quedándose ahí por largo rato, con lágrimas en los ojos y el rostro desencajado preguntó que si sabía donde estaba usted… yo le dije que no sabía nada, y me dejó dicho que si se comunicaba usted, que le dijera que necesitaban hablar –

Está bien Lita gracias –

Si señora sabe que aquí la apreciamos mucho –

Gracias Lita, ¡Adiós! –

Estuve por la mañana buscando trabajo, y rápidamente lo encontré pues a pesar de que tenía años sin trabajar, era una mujer preparada... así que me sentí satisfecha por lograrlo tan rápido.

Por la tarde fui a un restaurante Italiano a comer, con lágrimas en los ojos... pedí una copa, y mientras buscaba el encendedor para prender mi cigarrillo una mano masculina y con un exquisito aroma acercó el fuego para encenderlo, al instante lo miré... y con una encantadora sonrisa... dijo.

Buenas tardes señora, Soy Haruka Tenoh, ¿ya la atienden? –

Mis lágrimas se derramaban una vez más... sacó su pañuelo y me dijo: permítame, limpió suavemente mis lágrimas, y me dijo.

Se que soy un desconocido para usted, pero si la puedo ayudar en algo con todo gusto estoy para servirle –

Solo sonreí un poco negando con la cabeza a su ayuda... se retiró diciéndome.

Quedo a sus órdenes señora –

Solo probé algunos cuantos bocados de uno de mis platillos preferidos, que en ese momento ni siquiera podía degustar... no podía contenerme más, necesitaba hablar con alguien, desahogar toda la pena y frustración que llevaba dentro…

Nuevamente se acercó Haruka, y me insistió.

Permítame acompañarla –

Y tomando la silla para sentarse me preguntó.

¿Puedo? –

Asenté con la cabeza y se sentó a mi lado

¿Tiene algún problema? ¿Cómo una mujer tan hermosa, y elegante puede llorar de esa manera? Tiene unos ojos azules tan hermosos, que los va a echar a perder de tanto llorar –

Me hizo sentir tan bien, mi autoestima estaba deshecha, hace tanto que no escuchaba decir a un hombre que era hermosa… le sonreí tímidamente y le di las gracias… limpió mis lágrimas nuevamente y se acercó, mirándome a los ojos y tomando mi mano muy sutilmente… y me dijo

Dime con confianza lo que te pasa, a veces cuando le contamos nuestros problemas a un desconocido, podemos aconsejar mejor ya que somos más objetivos, ¿no crees? –

Lo miré, y me pareció sincero, así que mientras aún lloraba… Saqué mi larga boquilla para fumar un cigarrillo y le conté lo sucedido…

Haruka me dijo.

Serena, a veces los hombres hacemos o decimos cosas de las cuales nos arrepentimos porque no nos damos cuenta de las consecuencias, somos diferentes a ustedes, a veces solo pensamos nuestra propia satisfacción y ego, sin pensar en las consecuencias; se que tu marido a cometido un error ¡garrafal! Pero también soy hombre, y lo entiendo…. te aseguro que el te ama, solo que en éste momento se encuentra confundido, y cree estar enamorado de… bueno de la mujer con la que se relacionó y eso solo sucede porque quiere reafirmarse como hombre, es algo complicado de explicar, pero te lo digo por experiencia, todos los hombres pasamos por una etapa como esta, solo que no todos nos complicamos a tal grado

– Serena, perdona a tu marido… ¡vuelve a tu casa! bueno, no se si deba decirlo, pero quizás esto que has hecho le sirva de escarmiento y reflexione –

Haruka, yo no quiero darle solo un escarmiento, quiero separarme de él, le pediré el divorcio no deseo estar más a su lado, yo cuando decidí casarme con él, dejé muchas cosas importantes en mi vida, y no me arrepiento, solo que yo creía que el me amaba de la misma manera, es decir, incondicionalmente, yo me enamoré de Seiya perdidamente, y le dije cuando nos casamos lo que esperaba de él, mis necesidades, y me falló… es tarde… para un intento

Debo irme, es tarde

Se levantó de la mesa para retirarme la silla y me acompañó hasta mi camioneta…

Serena ¿Qué te parece, si mañana te invito a comer?... Mañana descanso

Dudé en contestarle, pero antes de que pudiera hablar y con una gran sonrisa me dijo.

Y no acepto negativas, ¡Di que si… te sentirás mejor! Necesitas distraerte.

Está bien

Le di las gracias y salí del restaurante.

Al revisar mi celular me di cuenta de que habían mensajes de Seiya pidiendo que regresara, preguntando en donde había pasado toda la noche… pero no había ni un solo mensaje en donde el me pidiera perdón, ni uno… mi furia, tristeza y coraje eran cada vez más, sentía en ese momento tanto odio como amor por él…

No podía creer que esto sucediera…

Llegué a la habitación de la casa de huéspedes, y me tumbé en la cama por largo rato, pensando en mi hija, en Seiya, preguntándome ¿Cuándo es que se había roto nuestra relación? ¿En que momento sucedió? ¿En que momento…? ¡Que no me di cuenta!, me sentía desesperada, ¡¡¡quería quitarme la vida!!! gritaba, lloraba, quería hacerlo hasta que se me secaran las lágrimas, en mi cabeza solo había imágenes de la traición de Seiya… y la fuerte necesidad de dejar de sufrir…

Estaba agobiada que lo único que deseaba era ya no vivir... cuando... el sonido del celular me distrajo… de mi cobarde sentimiento…

Era Seiya… no contesté… Pero… ¿qué estaba pensando? Regresé a mi pensamiento… ¡Dios mío!, ¿Por qué ser cobarde? Debía enfrentarme a este problema… y salir adelante debía ser fuerte, debía transformarme, cambiar, ser otra de mente, cuerpo, alma, de los pies a la cabeza, por mí, porque quería recobrar mi autoestima, no podía dejarme vencer por el primer obstáculo, Hikari me necesitaba…

Y en ese momento me prometí, que pasara lo que pasara ¡no volvería a pensar en arrebatarme la vida….!

Al día siguiente muy temprano, fui a mi primer día de trabajo, fue durísimo para mí, porque no podía dejar de pensar en lo mismo, pero en mi mente solo repetía, "lo voy a superar", tras una que otra lágrima sin que nadie lo notara, decidí hacer algo que me ayudara al inicio del cambio interno, la idea de cambiar mi imagen física fue ideal para paso a paso seguir adelante…

Sin pensarlo más fui de compras, cambié mi apariencia… no es que mi vestimenta fuera demasiado anticuada, yo diría más bien… conservadora, así que una imagen jovial y atrevida me vendría bien…

Me arregle el cabello… y cambié el maquillaje… Se me había pasado la tarde rápidamente y cuando miré el reloj… estaba 20 minutos atrasada para el encuentro con Haruka, me apresuré a llegar al lugar de la cita, y él… aguardaba ahí… en la mesa… tomando una copa de coñac...

Al verme se levantó rápidamente para acercarme la silla, con una expresión llena de de asombro... Me dijo.

Serena, te ves extraordinaria, realmente guapísima, créeme, tú belleza a resaltado aún más, ¡caray!, perdóname que insista en decírtelo, no quisiera verme atrevido, pero... pero me has dejado impresionado, tu maquillaje, tu cabello… te ves muy bien

Lo miré mientras le sonreía tímidamente y le di las gracias, Haruka sin saberlo, había hecho que con aquellas palabras, me diera cuenta de que era una mujer atractiva, y que todavía había oportunidad de rehacer mi vida...

Charlamos largamente durante horas, era la primera vez después de tres días comía bien...

Realmente me sentí mucho mejor después de hablar con él, me prestó atención durante toda la noche, fue amable, caballeroso... era lo que en ese momento necesitaba, la comprensión de alguien como él, sus consejos, y su platica tan amena e interesante realmente me hicieron sentir muy a gusto...

Haruka era realmente un hombre guapísimo, alto, fornido, tez blanca, ojos aceitunados, pero sobre todo era respetuoso... después de esa noche, nos seguimos frecuentando...

Pasó un largo mes, en el que el amor que sentía por Seiya era tanto como el odio, dolor, y tristeza, tantos sentimientos encontrados... los que albergaba mi alma… además extrañaba con toda mi alma a mi hija...

Fue un mes en el que Seiya día a día llamaba por teléfono, me enviaba mensajes, y no me dejaba de buscar.

Me enteré por Lita que había estado realmente mal, que se le notaba el agobio y la desesperación en su cara, pues había perdido varios kilos de peso… cuándo escuché ese comentario… creí morir… y mi querida hija me extrañaba mucho...

No podía más, permanecer lejos de mi hija así que le dije a Lita que en un mes más regresaría por Hikari...

Durante ese mes, estuve asistiendo a menudo a terapias psicológicas para ayudarme a recuperar mi autoestima, la confianza y seguridad en mí… y sobre todo el rencor que sentía por Seiya.

Dos días antes de que llegara el plazo… Haruka me llamó por teléfono invitándome a salir… y una vez más accedí… pero esta vez, recibiría una noticia que me dejó sin habla… El lugar que esta vez había escogido era un bar muy acogedor… esa noche estaba muy nerviosa… porque faltaba poco para reencontrarme con mi hija… y quizás enfrentar a Seiya.

Cuando llegué al bar… Haruka me esperaba.

Que bueno que llegaste… quiero contarte algo… pero dime ¿Serena, que pasa? Te noto extraña

Siento una gran angustia le dije.

El dolor que pensé que estaba empezando a ceder se me remueve constantemente… solo faltan dos días para ver a mi hija… y no se si Seiya estará en casa

Serena, entiendo como te sientes… pero no puedes evitar lo inevitable, tarde que temprano tendrás que enfrentarte a tus sentimientos… todo en la vida se puede superar, ¡basta con querer hacerlo!... te confesaré algo

Hace tres años que estoy divorciado… me enamoré como un loco de mi ex esposa… una jovencita de 22 años… creí que éramos el uno para él otro

Después de haber tenido varias relaciones amorosas en mi vida, con mujeres de distintas culturas que conocí mientras trabajé en otros lugares del mundo… estaba seguro de que ella me daría lo que necesitaba… no lo dudé ni un minuto… antes de conocerla a ella, ni siquiera pensaba en el matrimonio… no había querido dar ese paso… hasta que llegó ella… y nos casamos

¡Fue un día inolvidable! Que solo duró 3 meses…

Me quedé fría al escucharlo… mientras su voz se quebraba al decirme:

¡Mi vida la despedazó cuando la descubrí…! Se supone que saldría de viaje por una semana… para arreglar algunos asuntos pendientes… el viaje se pospuso… y decidí entonces regresar a casa

Compré un enorme arreglo floral de aves de paraíso… eran sus preferidas… recuerdo que hice que abrieran la florería del aeropuerto que ya estaba cerrada, para llevarle flores a mi princesa… Sentí una gran emoción al regreso a casa, pues ella se había quedado llorando cuando nos despedimos

Como era tarde, entré con mucho cuidado para sorprenderla… y el sorprendido fui yo, al encontrarla en la cama con otro… ¡¡ese otro era mi mejor amigo!! Sentí que la sangre me hervía ¡Sentí que me destrozo el alma!

Después de un gran suspiro, y beber completa su copa de coñac… dijo:

Hoy tendríamos 3 años de casados… desde entonces no había vuelto a mirar a otra mujer, hasta que apareciste tú

Eres una mujer encantadora, con valores que es difícil encontrar hoy en día, hermosa, preparada… y me estoy…

Ahora era yo quien le tomaba la mano a Haruka, y no sabía que decirle… le puse mi mano en su boca, antes de que dijera algo más.

Sh, ya… no digas nada

No se cuanto tiempo pasó sin que pronunciáramos una sola palabra, solo nos mirábamos a los ojos… hasta que él se acercó lentamente… mis manos temblaban… sabía lo que vendría… y también lo deseaba… mi corazón latía rápidamente… me tomó de la barbilla… casi hasta rozar su boca con la mía…

Estaba a punto de besarme, cuando sonó su celular…

Y aproveché la distracción para ir al tocador a relajarme… solo me levanté haciéndole una señal el accedió con la cabeza…

Al regresar a la mesa… ya estaba servido un martiní más para mi y el coñac de Haruka… no supe que decir… jamás había intentado besarme, ni había dicho una palabra que me hiciera sentir mal… siempre se había portado como un caballero…

Pero por primera vez después de haberme casado con Seiya, había sentido una gran excitación por un hombre diferente…

Deseaba sentir los besos de Haruka… no se si era el alcohol, la soledad, la necesidad de sentirme protegida, amada, lo que me llevaba a ese sentimiento… pero en verdad quería sentir el sabor de sus besos…

Cuando me senté crucé la pierna dejando entre ver por la abertura de la falda más allá del muslo… el me miraba de una manera que… hacía que mi corazón casi se saliera de mi cuerpo…

No pronunciamos palabra alguna… con una caricia muy sutil casi desapercibida… pasaba su mano desde mi tobillo… hasta llegar al término de la abertura de la falda… se acercó a mí… nuevamente pero esta vez al oído y me dijo:

Serena, me estoy enamorando de ti

Sentí que en la forma de acariciarme… se notaba la experiencia… Seiya era inexperto cuando nos casamos, y aprendimos muchas cosas juntos… pero la experiencia de Haruka en sólo una caricia… me excitaba aún más.

Se levantó, pagó la cuenta, y me preguntó.

¿Quieres conocer mi casa?

Accedí… tenía miedo, curiosidad, excitación, de saber lo que estaba a punto de suceder…

En el camino, ni una sola palabra… solo música…

Hasta que llegamos a su casa… era tan acogedora… encendió la chimenea, la música de fondo que eligió amenizada por solo un sax, era perfecta para el momento… apagó las luces…

Se quitó el saco, mientras me miraba a los ojos… se quitó la corbata… me sirvió un trago… se sentó junto a mí… tomó su celular y lo apagó… sin decir nada, hice lo mismo… y me dijo:

¿Por qué tan pensativa?

Oh Dios, no sabía que decir, hace tanto tiempo que no tenía ésta sensación…

No sé… no se que decir

No digas nada

Se acercó a mi oído y rozándolo con su boca me dijo.

Sólo escucha

Me acariciaba muy lentamente el cuello… y me decía al oído nuevamente, casi susurrando.

Sólo siente…

Me miró… y no hacíamos más nada que mirarnos… y entre más lo hacíamos más nerviosa y excitada me hacía sentir… nos acercamos muy lentamente…

En ese momento ya no había nada ni nadie que pudiera interrumpirnos, era inevitable lo que sucedería, lo que me hizo sentir Haruka esa noche, fue incontrolable…

Nos besamos, muy, pero muy lentamente, al compás de la música, nuestras bocas apenas se rozaban…

Hasta unirse totalmente… un beso húmedo, candente, sutil, exquisito, en donde nuestras lenguas se cruzaban suavemente…

Que era increíble lo que me hacía sentir… ¡ni una sola caricia…! Sólo las miradas, y ese beso… que hacía que fuera tal el punto de excitación, que pensé que llegaría al clímax… en ese beso… Haruka hizo en mí, una total revolución…

Fue un beso muy largo… que me estremeció hasta lo más profundo de mi ser… Muy lentamente Haruka comenzó a besarme el cuello al mismo tiempo que trataba de desabotonar mi blusa...

¿Qué estaba haciendo? no podía seguir con esto, no podía caer en una situación como esta... ¡no ahora! mis sentimientos eran totalmente vulnerables…

Haruka… perdóname, pero debo irme… no quiero cometer una locura, no quiero lastimarte, ni lastimarme... esto no está bien… no debí permitir que pasara

Haruka me tomó de los brazos, me acercó a él y me dijo.

Serena… sabré esperar el momento adecuado, te entiendo perfectamente. No haré nada que tú no quieras

Me besó en la frente y me llevó hasta la casa de huéspedes.

No quería pensar en lo que estuve a punto de hacer, no quería… así que tomé una ducha y me dormí profundamente, pues al siguiente día debía ir con mi psicóloga.

Me sentía terriblemente culpable y apenada por lo que había sucedido con Haruka, y pensaba en que como pudo Seiya llegar una y otra vez a casa habiendo estado con otra sin sentir culpa...

Cuando llegué a mi cita… rompí en llanto, y le conté lo sucedido a Ami, mi psicóloga, me aterraba contestar a todas sus preguntas, sentía como latigazos en mi corazón cada vez que ella me cuestionaba, no podía contestar a ninguna porque no estaba segura de nada…

¿Te estás dando cuenta de que te has dejado llevar por la ira, el dolor, la decepción?

No puedes interpretar lo que sucedió ayer con Haruka como amor, o pasión… Lo que quieres es lastimarte más tratando de saber que tan culpable se sintió Seiya… al serte infiel

No te engañes Serena, enfrenta todo esto que sientes… debes hablar con Seiya y decirle todo eso que hasta ahora has callado… tú sabes que lo sigues amando y que tu orgullo herido, tus sentimientos, tu dignidad ha sido lastimada… pero no dejes de darte esa oportunidad que tanto anhelas, búscalo, dile que lo amas, date la oportunidad de ser feliz y dásela a él

Asenté con la cabeza y salí dispuesta a darle una oportunidad a Seiya si el me pedía que regresara.

Durante el camino solo imaginaba como sería el encuentro con Seiya, que nos diríamos, ¿Lloraríamos? ¿Gritaríamos?... ¡Dios mío! sentía un nudo en mi garganta que no podía contener…

Me estacioné cerca de la entrada del hotel donde trabajaba Seiya, bajé de la camioneta mientras sentía una mirada, y al voltear me di cuenta que me observaban, era la chica morena que había visto besarse con Seiya…

¡Era… ella!

Al verme intentó huir, pero me armé de valor y le pregunte.

¿Cuál es tu nombre?

Titubeante contestó con una voz irónica.

Rei Hino –

Cuándo escuche su respuesta… sentí que me hervía la sangre

¿Cómo te atreviste a destrozar mi matrimonio?

¿Cómo pudiste enredarte con Seiya? Eres una…

Momento señora, no se le ocurra insultarme

¿Insultarte? no, no es necesario... perfectamente sabes como se les dice a las mujeres como tú… ¿qué es lo que buscas con mi marido?

Me interrumpió… y con todo el cinismo me dijo:

¡Lo que busco ya lo obtuve señora! Ya no ésta usted junto a él… y estamos esperando un hijo… ¿No es maravilloso?

No me pude contener y le di una bofetada haciéndola caer al suelo.

¡Eso es mentira! ¡Jamás lo vuelvas a repetir!

Seiya no haría una cosa así… ¡no lo haría!

En ese momento llegó Seiya. Al ver la escena nos miró a las dos, e inmediatamente se acercó a mí tomándome del brazo mientras caminábamos hacia el hotel, hasta que llegamos a su oficina y una vez más rompí en llanto…

Seiya me abrazó, me limpiaba las lágrimas, y cuando trató de hablar le dije:

¡No quiero escuchar lo que me quieres decir, no digas nada, me basta con saber lo que me acaba de decir esa mujer! ¿Cómo puedes estar esperando un hijo con ella?

Seiya me miró asombrado mientras él trataba de hablar yo lloraba pero no podía pronunciar palabra alguna porque las palabras se ahogaban en mi pecho…

Serena, se que he cometido muchos errores pero te pido en nombre de nuestra hija que me perdones por favor, perdóname déjame demostrarte cuánto te amo

Te suplico que me des una oportunidad

Y también rompió en llanto…

¿Cómo me puedes pedir una oportunidad mientras esa mujer está esperando un hijo tuyo?

¡Eso no es verdad! ¡No es verdad!

Gritaba al mismo tiempo que daba puñetazos en el escritorio.

Y te lo voy a demostrar, no pudo haber sucedido eso, ¡porque yo jamás, escúchalo bien, jamás me he acostado con ella!

Los dos llorábamos amargamente, Seiya me tomó en sus brazos y me dijo:

No sabes como he sufrido al no verte todos estos días, no sabes como te he extrañado, tú aroma, tus ojos, por favor Serena, perdóname, dame una oportunidad, di que sí

Hubiera querido estar entre sus brazos una eternidad, pero me negué a su petición, no podía pensar con claridad, ¿quién mentía… él o Rei Hino? no sabía que creer, así que le dije.

No te daré una oportunidad, ¡quiero el divorcio! Sabes…venía dispuesta a darte esa oportunidad que tanto anhelas, pero con esto que supe, olvídalo, ¡no te daré una oportunidad!

Salí corriendo de la oficina, encendí mi camioneta y salí a toda velocidad, estaba aturdida, confundida, sentía que me volvería loca de la angustia y del dolor… iba a toda velocidad… sin darme cuenta pasé un semáforo en rojo y un camión se impactó contra mí… y ya no supe más… perdí el sentido.

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Bueno y que tal…

Cuídense mucho, bye… :)