Capitulo 2.

- Así que señor…

- Kane. ¿De que agencia han dicho que venían? – Dean y Sam intercambiaron una mirada y sacaron sus placas falsas del bolsillo interior de sus chaquetas para enseñárselas al hombre que tenían frente a el. Era uno de los comerciantes del South Dakota´s Original 1880 Town, el pueblo/atracción turística que había a poca distancia de Valentine.

- Somos de la Asociación de Conservación de Edificios Históricos, señor Kane. – respondió Sam, volviendo a guardar su placa. – Estamos aquí para asegurarnos de que los edificios de este lugar estén en buen estado y que no se infrinja ninguna ley de seguridad para los visitantes. – el tal Kane, un hombre metido en la treintena, rubio y con mas pinta de ranchero que de comerciante, suspiro y se rasco la nuca distraído.

- Ya pasamos una revisión de esas hace tres meses. Todos los edificios están en perfecto estado. – Dean sonrió falsamente.

- Es mejor curarse en salud, señor Kane. Si no le importa, me gustaría echar un vistazo a su local, para asegurarnos. El agente Potter le hará unas preguntas de rigor. – Sam achico los ojos y le miro mal, cambiando la cara en el ultimo momento cuando el comerciante se volvió hacia el.

- Esta bien. Mire lo que quiera. – el mayor entro al local, sonriendo divertido. Con disimulo saco su lector de EMF del interior de su chaqueta y escaneo el lugar sin ningún resultado. Salio a los pocos minutos e hizo un gesto negativo a su hermano. Sam se volvió hacia el comerciante.

- Como bien ha dicho mi compañero, el agente Snape… - mirada fulminante por parte de Dean y el pequeño se mordió la lengua para no sonreír. – Tengo que hacerle algunas preguntas…

Quince minutos después, ambos se encontraban paseando por una de las calles de pueblo. Dean ya se había quitado la corbata y la chaqueta amenazaba de seguir el mismo camino. Sam también se había aflojado la suya, pero sin quitársela.

- Menuda mierda. Aquí no hay nada. Ni una lectura en ningún edificio. No tiene sentido.

- Empiezo a pensar que no hay caso… a lo mejor solo es una coincidencia, Dean. – el mayor se acabo quitando la chaqueta, finalmente.

- Las coincidencias no existen. ¿Hace calor o soy yo? – pregunto Dean, desabrochándose los dos primeros botones de la camisa y recogiéndose las mangas.

- Estarás menopáusico. – rió Sam. Aunque el también estaba notando calor. No tenía lógica. Estaban en abril y Nebraska no era la tierra mas calida del planeta, precisamente.

- Y tú con la regla, no te jode. ¡Joder! ¡Estoy deseando llegar al motel! ¿Sabias que hay jacuzzi? – Sam rió.

- Si. Y piscina también. Creo que es el motel mas equipado que hemos visitado en… Si. Creo que es el único que hemos visitado hasta ahora que tiene tantas cosas.

- Pues va siendo hora de aprovecharlas, digo yo. Total… la habitación ya esta pagada.


Joder, el jacuzzi era una pasada. Dean casi ronroneo de gusto metido hasta el cuello en la tibia agua del jacuzzi. Dios… eso era vida… Sam no sabía lo que se perdía. El pequeño había preferido ir a la piscina. ¡La piscina! Esto era mucho mucho mejor.

- El enano no sabe lo que se pierde… - murmuro cerrando los ojos y relajándose. Ya era hora de tener un buen descanso después de tanta cacería.

- ¿Qué es lo que me pierdo? – Dean abrió un ojo y miro frunciendo el ceño a Sam que venia de la piscina. Los casi dos metros de su hermano, en bañador, mojado y secándose el pelo con una toalla. Sonriendo con un crío. ¿De donde había sacado el bañador?

- ¡Esto, Samantha! ¡Es una gozada! ¿A quien le has robado el bañador? – Sam arqueo una ceja.

- A nadie. Es mío. Te vas a poner como una pasa con tanta agua caliente. Se te va a encoger aun más, Dean. – el mayor bufo.

- ¿Tan cachondo vas que necesitabas un baño frío? ¡Dios, viajo con un pervertido! – Sam soltó una risita y se metió en el jacuzzi, sentándose junto a su hermano.

- Joder… ¡Que pasada! – siseo de gusto cuando entro. – Y soy joven, Dean. Es normal que viva en perpetua erección, no como tú, que estas viejo y chocho… - le miro de reojo, sonriendo torcido - Deberías vigilar tu culo, ¿sabes? Lo tienes tan bonito… - Dean reprimió una risa.

- ¡Nah! Tu no me follarias, Sammy. Tú me harías el amor, ¿verdad? – Sam rió ante el tono tonto de su hermano y le salpico.

- ¡Anda, calla! Que cualquiera que te escuche… Luego te quejaras de que nos confundan con gays. Y… - Sam clavo la vista en el agua y luego miro a Dean, espantado. – tío… ¿no llevas bañador? – le pregunto, susurrando. Dean parpadeo.

- Pues claro que no.

- ¿Por qué coño no llevas bañador? – Dean se miro la entrepierna y se encogió de hombros.

- Porque no tengo, no te jode. – Sam estaba que lo flipaba, literalmente.

- ¿Y por que no te has comprado uno? Vamos… no entiendo que no tengas uno…

- Estoy a favor del nudismo. – bufido del pequeño que desvío la vista a otro sitio que no fuera el agua. - ¿Para que coño voy a querer un bañador, Sam? No vamos nunca a la playa. No digas chorradas. Pareces una profe de religión. – Sam se sonrojo.

- Esta prohibido meterse desnudo en sitios así, cabestro. Tiene que entrar más gente, ¿sabes?

- Eso a mi me la suda, la verdad.

- Eres un puerco… - ambos se callaron, cada uno pensando en sus cosas. Sam no podía evitar mirar de reojo hacia la entrepierna de su hermano, de vez en cuando. Por suerte (o no), entre las burbujas y el agua caliente era imposible ver algo con claridad. Carraspeo, nervioso. – Er… oye… ¿seguro que nunca te ha entrado ningún tío? – pregunto por decir algo. Si chinchaba a su hermano, podría olvidarse un poco del tema de que estaba desnudo bajo el agua y a su lado. Dean se tenso al oírle.

- No empieces, Sam…

- Es solo una pregunta, tío. Y si tanto te molesta, es que si te ha pasado. – el mayor le fulmino con la mirada y Sam tuvo que morderse la lengua para no carcajearse. - ¡No me jodas! ¿En serio? ¡Que bueno, tío! ¿Cuándo? ¿Cómo? Mejor aun… ¿Cuántos? – el mayor gruño, tratando de ignorar a su hermano, pero Sam estaba que no se lo creía. ¡Al fin algo realmente humillante para poder fastidiar a Dean durante una buena temporada! ¡Si! ¡Dios existía! – Joder… que fuerte… No se como el pobre tipo se atrevió a acercarse a ti… con lo que intimidas… debías gustarle un montón, vamos… ¿sigue vivo? ¿No lo mataste?

- ¡No digas gilipolleces! ¡Claro que sigue vivo! No voy a matar a alguien por tener buen gusto… - el pequeño soltó una risita.

- Fijo que ni le pegaste… tío… tanta pose de duro que te gastas y luego eres más tierno que un tocinito de cielo… Ohhhh, Deanie…

- ¡Que dejes de llamarme Deanie, enano! – gruño enfadado el mayor lanzándose contra Sam e intentando hacerle una ahogadilla.

Pelearon en el jacuzzi olvidándose de donde estaban, olvidándose de que uno de ellos no llevaba ropa y olvidando que ya no eran crios… y con tanto forcejeo hubo el inevitable roce. Y con el inevitable roce, el gemido de Dean que congelo a Sam y que le puso los vellos de punta a pesar del agua caliente. El pequeño se sonrojo y Dean desvío la mirada, mascullando algo como "cena… tengo que hacer la cena…" o algo así. Para cuando el pequeño se pudo recuperar de la impresión, Dean ya se había largado a toda mecha hacia la habitación.

Continuara...