¿Quién es Will Dimitri Lefebvre?

INFORMACIÓN:

Will Dimitri Lefebvre – Muggle. Nacido en Paris, Francia el 9 de Marzo de 1959, hijo nacido de padres muggles. Ex – esposa, Jena Beauregard, bruja Francesa – Británica, nacida en Londres, Inglaterra el 16 de Diciembre de 1960, hija de padres Magos franceses. Lyra Beauregard (anteriormente Lefebvre). Bruja Francesa – Británica. Hija de padre muggle, madre bruja, nacida en Paris, Francia el 03 de Agosto de 1979.


Will… Will Ethan Lefebvre es mi padre o solía serlo, un hombre magnifico, guapo en sus años de juventud, carismático y alegre… Eso es lo que recuerdo de él. Mamá y él eran la pareja perfecta, aun que toda pareja perfecta tiene sus altibajos.

Mi padre era arquitecto, uno muy bueno, me dejaba ayudarlo siempre y cuando acabara mi tarea. Él siempre estaba al pendiente de mi y de mi madre aunque está casi nunca se encontraba en casa. Jena era agente de viajes, mi padre le decía que era la única agente de viajes que viajaba mucho y los dos comenzábamos a reír.

Padre y yo siempre jugábamos, era tan inteligente que cuando se nos acababa los juegos ya conocidos se inventaba otros para que no me aburriera, él era mi mejor amigo, era la única persona que me podía calmar un mal sueño, él era el que siempre me hacía reír en esos malos días.

Todo esto se vino abajo cuando pensó que Jena le era infiel, hubo una época donde mi madre no llegaba a la casa o se le veía nerviosa, salía demasiado de viaje, semanas e incluso meses que no la veíamos y eso dolía.

Ellos comenzaban a pelear más seguido, lo que provocaba que me asustara y me encerraba en mi cuarto, llorando hasta que me rendía el sueño.

Will y Jena quedaron demasiado mal. Se divorciaron a las pocas semanas de mi noveno cumpleaños. Y ahora la gran duda era… ¿Con quién me iba a queda yo? La custodia fue dada a mi padre, ya que Jena por su trabajo no era capaz de cuidarme.

Esto nunca me afecto ya que estaba acostumbrada a estar sin Jena, pero al parecer al que le afecto demasiado fue a mi padre… Él dejo de ser él mismo.

Will comenzó a tomar de una manera horrible, ahora era yo la que trataba de cuidarlo. Para mí fue impactante, le decía a mi padre que todo iba a estar bien, le preparaba de desayunar, le daba ánimos para que fuera a trabajar, incluso para que comiera, le leía cuentos para que durmiera. Yo solo tenía nueve años, qué podía hacer por él, Will era un adulto de 30 años.

Una vez me arme de valor y le pregunte.−"Papi… ¿Tú corazón sigue roto?..." – Él se me quedo mirando por unos segundos, sus ojos estaba llorosos, se levanto del sofá, se fue a su cuarto y comenzó a llorar. Se supone que los adultos no lloran, ¿no es así? Ellos son demasiado fuertes para hacerlo. – (Pensamiento de una niña de nueve años.) Al parecer estaba equivocada.

Los dotes de la magia aparecieron en mi cuando cumplí los 11 años, había llegado de la escuela.

−Adiós, Fleur… Te veo luego.− le dije a la rubia y ella me sonrió.

Abrí la puerta de la casa y mi corazón comenzó a latir desbocadamente… Todo estaba tirado y roto, sillas, fotografías y botellas de alcohol por doquier. Camine con cuidado, pensaba que nos habían asaltado y lo único que se me vino a la mente fue mi padre… Y cuando llegue a la sala, él se encontraba sentado en el sofá, sosteniendo una botella, su semblante era tranquilo, eso fue lo que me alarmo.

−¿Qué… qué sucedió? –Pregunte.

−¡Oh!... Esto…−dijo arrastrando las palabras, estaba borracho.−Ya no… me gustaba el decorado.− y comenzó a reír.

−¡Basta!...− Grite y él volteo a verme.− Tienes que parar de vivir así, tienes que continuar con tu vida… Ella se fue y no va a volver… Ella no va a volver. Tienes que para porque siento que ya no tengo un padre, tienes que superarlo… porque ella ya lo hizo…

Él se paro y se enfrento a mí, estaba caminado hacia donde yo me encontraba.

Le quite la botella que tenía en la mano. –Vas a dejar de beber.− y tan pronto acabe de hablar, él me dio un golpe en la cabeza que hizo que cayera al suelo, comencé a temblar, me toque la cabeza, estaba sangrando, mire el líquido rojizo que se encontraba en mis dedos, me quede en shock, mi padre me había golpeado y no lo podía creer. Fue tanto mi miedo que hice que explotaran los focos de la sala, pedazos de vidrio volaban por todas partes, le llegaron a cortar a Will, se me quedo mirando y pude ver la rabia en sus ojos.

Tenía miedo en ese momento, no por lo que hice, sino lo que él me podía hacer en ese momento.

−Yo… yo lo siento… lo siento.− decía una y otra vez. Estaba asustada. – Yo no… no… no… ¿cómo? – Dije con voz ahogada y confundida.

Años después comprendí, que él ya sabía el secreto de Jena.

Mi vida a partir de esto fue una completa tortura. Will comenzó a torturarme y cada noche lo escuchaba rezar para que no me convirtiera en mi madre y que se me quitara esta maldición. Creo que ese fue el momento en que mis ojos azul grisáceo cambiaron, la pigmentación aumento y ahí comenzaron las visiones, primero en forma de sueños y comprendí que yo no era una maldición… lo eran mis ojos.

Fue un año de pura tortura por parte de Will, me mantenía cautiva en el sótano de la casa, a veces no me daba de comer durante día, otros se acordaba que seguía siendo su hija y se mostraba dulce, como si esto no hubiera sucedido. No tenía contacto alguno con nadie. Will solía hacerme cada dos días a la semana cortadas en el abdomen, pierna e incluso brazos, según él para purificarme. Hay tantos malos recuerdos que quisiera enterrarlos.

Mi madre se vino enterando de todo esto cuando cumplí los doce años, ella había llamado a la casa para felicitarme y quería ir a la casa para darme mi regalo, Will le dijo que yo no me encontraba, fue cuando ella escucho mis gritos por el auricular, eso fue lo que me dijo Jena días después de que me encontró. Eso la hizo alarmarse, fue directo a la casa y pidió verme, mi padre se vino abajo, supo que ya no podía seguir mintiendo y le conto todo lo que me hizo, todo lo que sucedió para que el me hiciera eso. Jena estaba asqueada, llamo a las autoridades mágicas y no supe que fue lo que le hicieron.

Después de eso, Jena y yo desaparecimos.

Mi estancia con Jena no fue lo mejor pero tampoco era la tortura de Will, entre en un estado de depresión por todo lo que había pasado, logre disque curarme gracias a Jena que me llevaba a San Mungo, entonces decidí que Will ya no debería de importarme.

Mi madre y yo viajamos mucho, ella solía dejarme olvidada en los hoteles, no la culpaba porque Jena no estaba acostumbrada a cuidar a nadie más que ella misma.

El trabajo de mi madre nos reubico en Inglaterra, nos dio una casa en donde vivir, donde conocí a Cedric. Lo más difícil para mí fue acostumbrarme a hablar el idioma del país, Jena se reía de mi cada vez que hablaba porque seguía teniendo un acento afrancesado.

Después de dos semanas, Jena soltó la sopa, comenzó a explicarme qué me había sucedido, según ella era la cosa más normal lo que había hecho, me dijo qué era el mundo mágico y que ella no era agente de viajes, que ella era un Auror, son magos altamente calificados que trabajan para el Ministerio de Magia. Su principal cometido es dar caza a los magos tenebrosos. Es como la policía del mundo Muggle. Me dijo todo. Y que había recibido mi carta de aceptación del Colegio Hogwarts de Magia y hechicería, el nombre lo dice todo.

Al principio no le creí y le dije loca, pero mis dotes magicos comenzaron a hacer de las suyas, fue cuando le pedí disculpas y acepte lo que era.

A los 13 años fue cuando conocí a Cedric Diggory fue sumamente raro, porque en el primer momento que me lo tope me cayó mal, el tendría como 15 años, nos hicimos amigos gracias a Jena porque le pidió a Cedric que me cuidara y me enseñara cosas del mundo mágico mientras ella iba al ministerio de magia, él acepto y me dio una de esas sonrisas típicas de él, así comenzó mi amistad con Cedric, se convirtió en mi mejor amigo, la primera persona que pude confiar después de lo sucedido, la única persona que sabía la verdad acerca de mi pasado y ahora él estaba muerto.

Jena había hablado con Will, hace unos cuantos meses a principios del comienzo de mi cuarto año.

Días después de la muerte de Cedric, supe que ella había estado manteniéndose en contacto con él, desde el día que comencé a ir a Hogwarts, al parecer lo mantenía al tanto de lo que me sucedía en la escuela, ella realmente creía en Will, en que una día de estos él se curaría. Jena tenía una devoción por él, ella juraba que iba a hacer el mismo Will que era antes. Pero yo no le creía nada.

Will le había dicho a mi madre que quería verme… porque quería enmendar las cosas conmigo y presentarme a su nueva esposa, que lo había ayudado a aceptar las cosas de este mundo, en pocas palabras se había casado con una bruja.