Una cita en navidad.

Kurt Hummel estaba solo en fechas navideñas, quería decir sin la familia obviamente siempre contaría con su padre, hermanastro y su madrastra pero este año quería hacer algo distinto los días antes de la navidades, aquellos en los que todo el mundo tenía la pareja preparada antes de pasar a los grandes acontecimientos de las fecha navideñas.

Después de mucha insistencia finalmente había accedido, se había rendido ante la idea de Rachel, crearse un perfil para tener citas a ciegas, parecía algo despreciable y patético gente que únicamente quería un cuerpo caliente durante la noche, pero después de varios intentos fallidos y de decepciones múltiples, Kurt estaba listo para entrar en el mundo de las citas a ciegas esperando y rezando para que los candidatos fueran acordes con sus estándares.

Aunque pocas ilusiones tenia, sabia a lo que se enfrentaba, a mentirosos compulsivos que serían capaz de decir cualquier cosa que quisieras escuchar a cambio de compañía, patéticos perdedores que pasarían la noche explicando una y otra vez las malas decisiones que habían tenido durante toda su vida o gente egoísta y superficial demasiado preocupada por su apariencia como para preocuparse de los demás, aunque en ese último grupo Kurt Hummel era casi el rey, aunque ignorando este hecho este año estaba dispuesto a ser más alabable a dejar pasar cosas, a perdonar defectos y a bajar los estándares.

Algo similar le pasaba a Blaine Anderson desde otro punto de la ciudad, aunque no estaba exactamente en el mismo nivel que Kurt, mientras que Kurt sobrevivía de trabajo en trabajo en un barrio de clase obrera baja y malsonante, Blaine vivía con todos los lujos posibles en un lujoso apartamento en el barrio más exclusivo de nueva York donde el dinero viejo era tradición, aunque como dicen los ricos también lloran y en este caso no era una excepción.

Recibió una llamada de sus padres, como siempre presionándolo para que se echara una pareja rápidamente y adoptaran hijos o almenos que tuvieran una boda en los próximos meses, los Anderson podían haber tolerado el nivel de vida de Blaine pero nunca tolerarían un solterón de por vida.

-Tu hermano se va a comprometer con esa novia que tiñe en Los Ángeles, y tú no tienes pareja, la gente habla Blaine, trae a un chico a cualquiera, como se llamaba ese chico que… pero las palabras fueron interrumpidas rápidamente por Blaine.

-Ese ya no es nadie y no lo voy a traer.

-Pues prueba suerte de las citas a ciegas quizás tienes suerte y las parejas te duran más eso si asegúrate de traer a alguien a casa para el fin de año, celebraremos una fiesta y estarán todos allí.

Ese todos a Blaine le horrorizaba, ese todos significaba, toda la familia, todos los vecinos, y prácticamente cualquier persona que tuviera una buena posición social y que tuviera un par de miles o millones al banco. Significaba toda la sociedad reunida en la majestuosa casa familiar de los Anderson en Ohio.

Blaine estaba cansado de ir de un liga a otro para al final tener el mismo resultado, un fracaso amoroso tras otro que lo único que le daban eran dolor de cabeza y alguna que otra noche en vela sin dormir.

Quería un cambio, este año quería que todos le prestaran atención que vieran que él era capaz de conseguir alguien bueno igual que su hermano, que era capaz de conseguir cualquier cosa que se propusiera y en este momento lo único que quería era una cita para navidad.

Se hizo un perfil, y después de comparar los datos había salido un posible candidato a ser su pareja en fin de año.

Kurt Hummel, el chico parecía simpático y guapo a Blaine le pareció suficiente como para invitarlo a salir así que sin más preámbulos se decidió por mandarle un mensaje invitándolo a cenar en un restaurante llamado Le Bon que estaba a un par de calles de distancia de su casa.

No tardó mucho en recibir respuesta, la respuesta era un sí, y a Blaine le lleno el corazón de emoción había pasado tiempo desde su última cita, estaba nervioso pero emocionado al mismo tiempo de conseguir una después de tanto tiempo, se preparó, se ducho, se arregló el cabello que siempre tardaba un par de horas en arreglarse y finalmente se puso lo más elegante posible.

Cuando llego a la puerta del restaurante Blaine visualizo a Kurt sentado en la mesa, había llegado tarde cosa que al chico parecía que no le había hecho ninguna gracia.

-Hola soy Kurt Hummel, debes de ser Blaine –saludo el chico con una sonrisa fingida en la cara.

-Sí, siento haber llegado tarde hay mucho tránsito –se disculpó Blaine creyendo que esta mini escusa le iba a servir, la verdad se había entretenido en comprar rosas y en arreglarse más de la cuenta.

-Yo he venido andando y no he visto ningún atasco pero a lo mejor me he quedado retardado al estar tanto tiempo sin comer –ironizo el chico se notaba que no habían causado una buena impresión

-Estas flores son para ti –dijo Blaine entregándole un par de lirias blancas.

-Aparta esto ahora mismo de mi cara –grito el chico haciendo que Blaine las apartara rápidamente y varias personas del restaurante se quedaran mirándolas. –Soy alergia a los lirios creía que lo habías visto en la web.

Ni siquiera se había fijado en los detalles de la web, Blaine empezaba a pensar que había metido la pata hasta el fondo y la noche iba a ser muy larga para aguantar todo lo que quedaba por venir.

-Has elegido ya lo que vas a comer –pregunto Kurt inocentemente aunque su único propósito era pedir ya algo de comer, y comer ya que la media hora que llevaba esperando a Blaine en el restaurante lo había dejado con hambre.

-Sí, y tú he escuchado que la carne en este restaurante es estupenda.

-Soy vegetariano, no como carne –dijo Kurt mientras miraba con una mirada que Blaine podía notar como le juzgaba aunque rápidamente Kurt dejo de mirarlo así.

-No juzgo a quienes comen carne, pero si a los que llevan piel –dijo Kurt mientras veía el abrigo de Blaine.

-Oh no, no es piel natural es solamente bueno si es piel pero…

Blaine se había comprado ese abrigo especialmente para la cita, al sinceramente le daba igual si era de piel o no, aunque podía entender la mentalidad de Kurt, había sido una mala opción era la primer y única vez que iba a llevar piel en su vida.

-No te disculpes, no todos podemos pensar de la misma manera afortunadamente –dijo Kurt desistiendo en el tema.

Llegando a los postres, la cita fue todavía peor llegando hasta tal punto que termino con estas palabras por parte de Kurt.

-Mira lo siento pareces un buen chico pero esto no está funcionando así que es mejor que lo dejemos aquí antes que la cosa se ponga peor.

Y así Kurt abandono el restaurante dejando a Blaine sorprendido, e decepcionado por dentro, sabía que no todo era culpa suya pero obviamente no había empezado bien desde un principio, solamente había intentado encajar quizás ese fue el problema estaba tan obstinado en que todo fuera perfecto que no había visto que no tenía que ser perfecto si no que tenía que ser perfecto para Kurt no para él, mientras veía la luna llena pidió una cosa ojala pudiera repetir la cita.

Por alguna especie de magia negra, cuando Blaine abrió los ojos se encontraba delante de la pantalla del ordenador viendo como la respuesta de Kurt decía que aceptaba su invitación, miro el calendario y vio que era otra vez el día anterior, que no había pasado el tiempo por un momento se pensó que estaba loco, pero al poner las noticias mirar la hora por el teléfono móvil, y llamar expresamente a sus padres para preguntarle que día era hoy, finalmente concluyo que su deseo se había hecho realidad, eso le daba ventaja sabia en lo que había fallado y podía volver a tener la cita, esta vez siendo perfecta.

Empezó por estudiar la información de Kurt, era alérgico a los lirios, vegetariano, le gustaba la música pop, la navidad, patinar, y la moda.

Entonces empezó a pensar una cita perfecta, se dio prisa, encargo una docena de bombones, después se olvidó de ese abrigo y se puso una ropa lo más a la moda posible. Busco datos curiosos sobre los cantantes actuales, y finalmente pensó en acabar la cita en la pista de patinaje.

Blaine llego con antelación al restaurante siendo el esta vez el que esperaba, Kurt no tardo en aparecer, Blaine llevaba la ropa y el aspecto muy distinto a como había vendió estaba más natural y Kurt vestía igual que al día anterior.

-Kurt por aquí –dijo Blaine haciéndole señas cayendo en la cuenta que no se conocían.

-¿Cómo sabias que era yo, en la foto llevaba gafas y no se me veía del todo bien y menos después de arreglarme tanto.

-Digamos que tengo poderes mágicos –dijo Blaine haciendo que Kurt se riera.

-Usaras brujería para hechizarme y hacer que sea una cita perfecta, señor brujo –pregunto Kurt mientras reía.

-Algo así –contesto el mientras miraba la carta de menús.

Obviamente sabiendo su mala experiencia anterior cambio el menú y la conversación fue fluida parecía que todo iba bien hasta que llegó el momento decisivo.

-Y de que trabajas Kurt –pregunto inocentemente Blaine mientras que la expresión de Kurt cambio por completo sintiendo un silencio incómodo.

-Pues ahora mismo soy camarero en un bar, intentando ser actor pero la cosa esta difícil –dijo Kurt restándole importancia. –Y tu Blaine

-Pues yo soy inversor en bolsa – fue una manera de decir políticamente correcto que no daba palo al agua ni tenía intención en hacerlo ya que con las rentas podría vivir pero no quería resultar presuntuoso.

Kurt pareció esbozar una sonrisa pero Blaine vio rápidamente que la conversación se había vuelto a un punto muerto donde solo quedaba un silencio incómodo.

-Kurt tengo una sorpresa para ti, espero que no te importe mi atrevimiento.

-Claro me encantan las sorpresas.

Y juntos fueron caminando por la mega pobladas calles de Nueva York, hasta finalmente llegar a la pista de patinaje donde finalmente Kurt pudo abrir los ojos.

-Patinar, me encanta –dijo Kurt saliendo corriendo a por los patines de su número.

Patinaron, todo iba bien hasta que alguien se cayó cortándose con un patín que iba corriendo, si ese alguien fue Kurt.

-Oh dios mío, estas bien Kurt vamos al hospital allí te curaran –dijo Blaine levantándolo del hielo para rápidamente cogerlo en brazos y llevarlo hasta coger un taxi en dirección al hospital.

Acabo al hospital donde atendieron rápidamente a Kurt, obviamente el seguro de Blaine era de los mejores que había en todo el país, y no tardaron mucho en curarlo.

-Kurt lo siento tanto no era mi intención que la cita acabara así –dijo Blaine lamentando que finalmente su cita tampoco acabara bien esta vez.

Quizás era el destino este año tampoco tendría suerte y volvería a ir solo a la fiesta de fin de año.

-No fue tu culpa Blaine la verdad me lo pase muy bien, tendríamos que repetirlo –dijo Kurt haciendo que Blaine dejara de pensar y esbozara una sonrisa.

-¿Te gustaría ir a una fiesta en fin de año?

-Me encantaría Blaine