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Capítulo 2

Amor a primera vista

Nada más empezar el concierto, no paraba de cantar todas las canciones que cantaban, y cada vez que terminaba una, estaba más cerca de conocerlos en persona. Cuando los veo, me dan sensaciones de las mariposas en el estómago y querer volar con ellas, poder flotar en el aire.

Terminó el concierto y me dispuse a esperar un poco a que se despejara la parte de mi lado derecho, que es por donde ellos se habían marchado. Cuando se fue un poco la gente decidimos ir hacia la puerta que ponía privado. Me suponía que sería la cocina del bar. Elena y yo estábamos muy nerviosas. Esperaba salir viva de aquí.

Toqué la puerta y nos abrió el representante del grupo. Un chico moreno con pelo largo, rizado, con barba y bigote del mismo tono. Elena y yo enseñamos a la vez los pases que compramos hace tres días.

-Chicos, tenéis visita- dijo el representante con humor.

Nosotras entramos y ellos respondieron con risas. En mi interior me quedé paralizada, pues no me podía creer que estuviera entre las mismas cuatro paredes que ellos. Me acerqué lentamente, uno a uno, a darle dos besos, y aunque me temblaran las piernas, me iba moviendo con cuidado de que no flojearan. Les dejé el disco para que lo firmaran todos y nos hicimos unas cuantas fotos con mi cámara. Mi amiga se esperó y parecía en su salsa hablando un poco con todos. Yo no podía quitar los ojos de él. Era el mejor, el único de los cinco que para mi existía. Mientras Elena bromeaba con ellos, notaba como una mirada se clavaba en mi rostro, como leyendo mis facciones. Cuando giré, vi quien me miraba, no quitaba la mirada pese a que se había cruzado con la mía.

Nuestras miradas se fundieron en palabras que no salieron de nuestra boca, había una expresión en sus ojos que no conseguí descifrar, pues le tocaba firmar mi libreta y la de Elena juntas. De mirarme se le había acumulado el trabajo. Solo pude reír para mí misma.

Después de la firma de las libretas, se propusieron a tocar algo para nosotras. Dani me preguntó que canción le gustaría que tocaran, cual era la que más me gustaba. Pensando me sumergí en sus ojos castaños oscuros hasta el fondo de perder el sentido, y luego bajé para perderme en su sonrisa.

-Mmmm… déjame pensar… - dije divertida tocándome la barbilla con el índice y el pulgar.

-Sé que hay muchas, pero alguna habrá que te guste demasiado- me dijo con un tono divertido y una sonrisa torcida que me volvió completamente loca.

-Pues hay muchas que me gustan, pero si una en especial- respondí finalmente con una sonrisa traviesa, que Dani me devolvió-. Me encanta Un Miércoles Cualquiera.

Después de decirle esto, me agarró de la mano y me sacó hacia el escenario. Yo pensé que habría gente, ya que era sábado y la gente se quedaría para disfrutar de la fiesta, pero estábamos completamente solos, mientras nos dirigíamos al escenario sentía un cosquilleo en la palma de la mano, que se alargaba hasta el estómago y bajaba hasta los pies, haciéndome estremecer por la sensación. Tenía su mano entrelazada con la mía y me soltó al pie del escenario. Seguido, empezaron a salir el resto del grupo y se colocaron en sus respectivos sitios. Elena se puso a mi lado y me abrazó por la espalda, como consolándome por algo bueno y disfrutando de mi gran felicidad.

Antes de que empezaran a tocar Dani me sonrió y me guiñó el ojo. Con eso me dio a entender que iba dedicada especialmente para mí.

El cosquilleo aumentó y se extendió por el resto del cuerpo que aun no había sido inundado por aquella maravillosa sensación.

Mientras la tocaban, no paraba de cantarla con él. La verdad lo estaba disfrutando. Cuando terminó de cantar la canción, que a partir de ahora me gustaría más de lo que me gustaba, si es que se podía preguntó a mi amiga que canción le gustaría que cantara. A ella se lo decía amablemente pero se lo dijo diferente que a mí, o eso es lo que quería ver yo. Ella eligió Balas de plata. Segundo después empezaron a tocarla. Yo la sonreí como símbolo de aprobación, pero en él no hubo señales de guiños ni sonrisas picaronas. Eso me tranquilizó interiormente. Al terminar de cantarla nos ofrecieron tomar algo. Elena pidió una Coca-Cola y yo una Fanta Naranja, no quería que Dani pensara que soy una borracha. Él pidió una tónica y los demás… la verdad no les presté mucha atención. Nos sentamos todos en una mesa haciendo un corro, rodeando la mesa. Dani cuando vio sentarme, vino corriendo a sentarse a mi lado izquierdo, y mi amiga a mi lado derecho. La música estaba muy alta y cada uno tenía su propia conversación. Dani y yo mirándonos los ojos y los labios para entendernos, aunque poniendo la oreja y mirándonos de reojo, nos entendíamos a la perfección Conversábamos sobre mí y poco sobre él. Nunca nos faltaba tema de conversación. Me contó que al día siguiente tenía otro concierto y se tenían que levantar temprano. Mientras se adentraba la noche, yo ya había pedido copas, y Dani también, pero sabíamos lo que hacíamos, solo estábamos contentos, y yo ya había perdido un poco la vergüenza. Estaba mirando al horizonte cuando Dani me mira a los ojos profundamente.

-Me gustaría llevarme un buen recuerdo de esta ciudad, para querer volver- me dijo en un susurro que escuche perfectamente por el ensimismamiento de sus labios y mirándome profundamente a los ojos.

-¿Quieres que te enseñe algo en especial?- dije perdiéndome en sus ojos en los que no me podía despegar.

-Lo que tú quieras- me volvió a susurrar.

Les dijimos al resto del grupo que nos íbamos a tomar la penúltima a otro bar, pero gracias a dios, el resto no quiso, pero invitaron a Elena a irse con ellos. Hicieron migas, y también me alegré, sino se vendría con nosotros.

Le llevé al mirador, no sé porque ese sitio sentía que era mágico y a esas horas no había nadie. Se sentó en la fina piedra, dando su espalda a la maravillosa vista de la ciudad. Yo me quedé apoyada por los codos y mirando hacia la calle que estaba a metros más debajo de mi.

-Preciosa vista- dijo sacándome de mis pensamientos.

-¿Olvidarás estas vistas?- dije satisfecha.

-No, pero me falta algo para recordarla de por vida- me dijo con esa sonrisa traviesa que me volvía loca.

-¿El qué?- respondí sin saber.

Él se bajó de la piedra de la muralla y se acercó a mí. Me giré hacia él para prestarle mas atención y lo único que hizo fue juntar sus labios con los míos.

ESPERO OS HAYA GUSTADO. PRONTO SUBIRÉ EL SIGUIENTE. MANDARME REVIEWWW QUE SON GRATIS. BESOS Y GRACIAS POR LEER MI HISTORIA.