Segunda entrega de Dharma!
En ésta oportunidad he querido comenzar el capítulo con banda sonora :)
Aquí les dejo el link para que vayan directamente a la canción.
https/youtu.be/fl2WJdn3qOE
(Así estaré entregandoles temitas un poco para ambientar las situaciones de la forma en que yo las sentí al crearlas)
Sin más preámbulos y con todo cariño, ahí vamos!
.--O--.
II. La llegada
(Samba da bençao - Bebel Gilberto.)
Nubes.
Las nubes teñidas con el color del atardecer a través de la ventana del avión.
Sintió la calidez en su pecho mezclada con las ansias de la aventura que se avecinaba.
Parecía un milagro haber acabado ya la universidad con todo aprobado.
Por fin podía dedicarse a disfrutar.
Una sonrisa se apoderó de sus labios al recordar la expresión complacida de su madre.
-Sabes lo que pretendo hacer ahora verdad?-.
Y vió como sus ojos se llenaban de lágrimas.
Ella lo sabía desde siempre, estaba decidido.Tenía que cumplir la promesa que le había hecho a su abuelo antes de fallecer.
Además, su hermano había partido ya hacía dos años y se moría de ganas de verlo.
Se comunicaban constantemente por internet, a veces podían estar horas hablando de todo un poco, o escribiendo canciones.
-Ya verás cuando llegues. Aquí la gente es estupenda, estarán encantados contigo y tu música-.
Le hablaba también de que había comenzado a surfear, le comentaba que el balneario donde residía era reconocido por su oleaje ideal para dicho deporte, y cada año llegaban surfistas de todo el mundo a disfrutar de las aguas y la playa.
Además de la música a ambos le encantaban los deportes, siempre entrenaban juntos.
Más que un hermano, había sido una especie de padre para él, considerando que su verdadero padre jamás se había hecho presente, y era un tema del que no hablaban… era tabú para su madre.
Ciertamente, y a pesar de la dicha de viajar, lidiaba con la tristeza de la despedida.
Quizás era cosa de su personalidad, siempre había vivido con una sensibilidad especial por los vínculos hacia quienes le rodeaban, le costaba soltar.
Tendía a sentir una culpa punzante cada vez que estaba por "abandonar" a alguien.
Extrañaría muchísimo a su madre, pero podría comunicarse a diario y eso aliviaba su pesar.
Y es que era inevitable, por más que le hubiese dado mil vueltas al asunto, tenía la certeza en su pecho de que estaba donde tenía que estar.
Si bien todo había comenzado con la muerte de su abuelo, a medida que el tiempo pasaba, y más aún cuando su hermano partió, sus sueños se tornaron especialmente intensos y vívidos:
Comenzó a soñar con el mar, con la playa, la jungla...
No dejaba de sorprenderse cuando le hablaba a su hermano de lo que había soñado y describía con exactitud lugares que jamás había visitado; lugares que precisamente eran parte del sitio donde se hallaba su hermano ahora.
Comenzó a sentir como si estuviese destinado a aquel lugar, como si una fuerza cósmica magnética lo empujase a realizar dicho viaje.
Es decir, lo de los sueños enigmáticos no era algo nuevo para él.
Siempre había tenido sueños muy vividos y extraños con otras épocas y personas que no recordaba conocer.
Soñaba con bestias fantásticas y batallas épicas, y de vez en cuando también soñaba con ese dolor… un dolor oscuro que no lograba recordar, una pérdida, un vacío inconmensurable.
Lo último que divisó a través de la ventana fue el mar, al parecer ya estaban por llegar, había sido un viaje muy largo.
Se acomodó sobre su asiento, el sol se acababa por ocultar, cerró los ojos…
.-O-.
Inmerso en la tupida boscosidad de la jungla tuvo que volver a mirar su brújula y compararla con el mapa.
Si estaba en lo correcto ya debería estar por llegar.
Anduvo unos cuantos metros más esquivando el follaje, hacía un calor insoportable.
Entonces la divisó: La pequeña casita de madera rodeada de amuletos colgados de rústicas estructuras.
Una hilera de pequeñas telas de colores con rezos escritos colgaba del dintel de la puerta.
No alcanzó a golpear cuando ya la vió abrirse.
Con paso firme cruzó el umbral y esbozó una sonrisa.
-Abuela…-.
-Buen día cariño -sonó la voz dulce de la pequeña anciana mientras cortaba hierbas secas en el mesón de la cocina- debes estar exhausto, la tetera está por hervir, ponte cómodo -.
Sonrió para sus adentros.
Nunca terminaba de sorprenderse de aquella mujer.
Tomó asiento en la vieja mesa de roble macizo y echó mano a uno de los panecillos que se hallaban tibios en un cesto sobre ella.
La tetera pitó.
-Llegaste justo a tiempo, coseché estas hierbas ayer, las he estado cultivando desde hace algún tiempo, serán muy útiles -sonreía complacida acentuando con dulzura todas las arrugas de su rostro- Ten hijo… -puso la taza de té hirviendo frente al muchacho- anda come… ya podrás hablar después de recomponerte-.
El silencio de la jungla era un espectáculo. A través de la ventana entraban los cantos de las aves y el resoplar del viento entre las hojas de los árboles.
La anciana se levantó un segundo y desapareció tras la cortina que hacía vez de puerta en la apertura hacia la habitación contigua, en seguida estuvo de vuelta, con una caja pequeña entre sus manos.
El muchacho bebió un sorbo de té, observando cada movimiento de ella con cuidado, hasta que la tuvo de nuevo sentada frente suyo.
Quiso abrir la boca para hablar, pero la mujer le interrumpió.
-Está llegando -.
Se hizo una pausa.
Sabía que su abuela era una mujer especial, pero aún no estaba habituado a la naturalidad con la que ella se desenvolvía.
-Sí abuela… ha empezado-.
-Jehh… qué emocionada estoy -pronunció la mujer con sincero entusiasmo- Que venga… para eso nos hemos estado preparando - sentenció deslizando con una mano la pequeña caja negra hacia el muchacho- que empiece -.
.-O-.
Todo se tornó oscuro.
Ahí, de pie, pudo escuchar lo que parecía ser un goteo.
Agua?
Una tenue luz rojiza le permitía vislumbrar su entorno más inmediato.
Miró sus pies, efectivamente, el piso parecía tener un fino manto de agua.
Dónde estaba?
Por más que lo intentase, no lograba recordar nada.
Acaso era un sueño?
No supo cómo ni por qué.
Sus pies comenzaron a moverse solos, un paso tras otro hacia adelante, como atraídos por una fuerza desconocida.
Como si sus células recordasen aquel espacio y lo guiasen entre las sombras
Por instantes le invadían sensaciones que no lograba reconocer como suyas; nostalgia, confianza, sensación de pertenencia…
Eran ráfagas sensoriales que venían a su cuerpo como oleadas que se acrecentaba a medida que avanzaba hacia lo desconocido, y mientras más intensas se tornaban, más lograba reconocerlas, sentirlas suyas.
-HA SIDO UN LARGO TIEMPO SIN VERNOS… AMIGO MIO -se escuchó una voz ronca y profunda, magnánima, que hizo eco entre las penumbras-.
Se le erizó la piel, su cuerpo se estremeció.
No pudo distinguir bien de dónde venían aquellas palabras.
Si bien una buena parte de él se hallaba paralizada ante la expectativa, había otra que comenzaba a sentir cierta familiaridad, como si en el sonido de esa voz hubiese un secreto que había olvidado hace ya mucho tiempo, muchas vidas…
Su corazón dió un vuelco cuando, entre las sombras, pudo distinguir una enorme silueta.
Se hallaba erguida frente a él, quieta, cuando, de pronto, abrió sus dorados ojos de golpe y los fijó en los suyos.
Todo ocurrió en una fracción de segundo:
Sintió un intenso cosquilleo en la boca del estómago y miles de imágenes, como flashes, invadieron su mente.
Se vió a sí mismo junto a aquella criatura.
Escenas en las que ambos aparecían como si se tratase de una película borrosa y vertiginosa.
La información llegaba a él como si hubiese despertado de algún lugar profundo en su ser.
Estaba mareado de sensaciones y recuerdos, recuerdos que eran suyos, pero de otro espacio y tiempo.
Pudo distinguir con claridad la identidad del ser que tenía enfrente y reconocer la calidez del vínculo que les unía.
Pero aún había más, una sensación distinta que no lograba definir.
Entonces, las emociones se apoderaron de él como una descarga.
Una tristeza profunda y vasta como el océano, la culpa y la necesidad de cumplir una promesa.
Unos ojos negro azabache que lo desafiaban llenos de odio.
La sensación de perder lo que más amaba.
Sasuke…
El hormigueo en sus entrañas subió hasta su pecho, se apoderó de su garganta e inundó sus ojos.
Cayó de rodillas al suelo, con la mano aferrada a su pecho.
-Kurama… -musitó entre sollozos- otra vez…-.
-UNA VEZ Y OTRA NARUTO… HASTA QUE CUMPLAMOS NUESTRA PROMESA-.
-Estimados pasajeros, les informamos que estamos sobrevolando Sao Paulo, y en 20 minutos aproximadamente llegaremos a nuestro lugar de destino; el aeropuerto internacional de Salvador de bahía. No olvide recoger sus pertenencias.Por su atención, gracias-.
La megafonía del avión le hizo saltar en su asiento.
Se había quedado dormido.
De inmediato sintió un horrible dolor de cabeza, se llevó las manos a la cara; estaba empapada en sudor.
Aún tenía la sensación angustiante del sueño en su cuerpo, pero no podía recordar qué había soñado.
Aturdido, observó a su alrededor y tuvo la intención de levantarse para ir al baño, sin embargo sus piernas estaban adormecidas.
Se sintió mareado.
Sólo consiguió coger la bolsa de plástico que había dejado en el bolsillo del asiento delantero, y por suerte alcanzó a abrirla antes de vomitar en ella.
El avión comenzó a descender, y pudo divisar las luces nocturnas de la ciudad a través de la ventana.
Por fin… había llegado
.--O--.
Fin del capítulo 2.
Entrega doble.
Mucho misterio auuuuuun.
Pero ya el próximo capítulo será un poco más explicito.
Para hacer una aclaración: antes publicaba con el pseudónimo K Chaz, asi que si hallan esta misma historia bajo ese nombre pues soy yo jajaja.
Qué les pareció?
Encantada los leo y respondo.
Gracias por leer!
