NO ES LO MISMO LOS FANTASMAS DE MI PASADO, QUE EL PASADO DE MI FANTASMA.
CAPITULO II
Una niña que le pidió a su madre permiso para ir a jugar sola al parque, esta se lo dio.
Una vez ahí, estaba jugando sola haciendo pastelillos de lodo. Cuando termino su obra maestra sintió un balonazo por la espalda eso hizo que su cabeza cayera encima de su pastel. Después de percatarse de lo que había pasado y alzó su rostro embarrado con lodo, se encontró con esa mirada carmín, que a pesar de su corta edad sintió algo muy raro en ella. El dueño de esos ojos estaba parado en frente de ella con un balón en una mano y con la otra ofreciéndole ayuda para levantarse.
—Lo siento, ¿Estás bien? —preguntó con un tono muy adorable tanto que pareciera mujer.
—Sí, gracias no te preocupes —respondió la niña.
— Toma una servilleta para limpiarte el rostro
—Gracias —. La infante la tomó temerosa
—De nada —. El niño salió corriendo y se encontró con su hermana.
—Lo has hecho muy bien —dijo aquella adolescente mientras sonreía y el niño le respondió la sonrisa.
Kagura se despertó sobresaltada de ese sueño. No sabía si era un recuerdo olvidado de su infancia o su mente le estaba jugando una broma. Vio la hora en su reloj junto a su cama. Solo se despertó cinco minutos antes de la hora acostumbrada hace que aprovechó para irse arreglando.
Un relajante baño hizo que se olvidara de todos sus pensamientos, se arregló el vestuario y se peinó; en todo ese tiempo su hermano mayor aun no despertaba, al contrario parecía que estaba en estado de coma por la forma en que estaba dormido.
—Kamui—. Le llamó Kagura moviéndolo un poco para que despertara.
Parecía que él no lo había sentido.
—Kamui—. Habló un poco más alto
Y de nuevo la ignoro.
— ¡Maldito cabeza de antena despierta!—. Gritó dándole un golpe en el estómago a su hermano, ella era de las que perdían muy rápido la paciencia.
Finalmente los ojos de Kamui se abrieron, parecía que ese agresivo despertar había sido para él un amoroso amanecer. Se tallo con suavidad los ojos mientras los cables de su cerebro se reconectaban, giró su vista a donde estaba su hermana y la vio borrosa, su silueta en ese momento era bastante parecida a la de alguien que había soñado...
—Pequeña...—. Susurró aun dormitando.
— ¡¿Que?! ¡Despierta tonto ya es de día!—. Gritó Kagura
Un golpe en la cabeza fue lo que la pelirroja recibió como respuesta de su hermano.
— ¿Quién te crees para hablarme a las 11 de la madrugada?—. Cuestiono con una alegre sonrisa restregándole el reloj en la cara a su hermana.
— ¡Idiota Kamui! Recuerda que hoy saldríamos a conocer la ciudad—. Gritó Kagura.
—Ya la conoces, además puedes ir tú sola—. Respondió levantándose de la cama
—Mami dijo que tenías que ir conmigo—. Afirmó Kagura cruzándose de brazos. —Créeme que si por mi fuera dejaría que te pudrieras por ahí.
—Bien... —. Terminó aceptando el pelirrojo antes de entrar al baño para darse una ducha.
No paso mucho tiempo hasta que Kamui salió de su baño ya cambiado, Kagura lo esperaba sentada con una pose infantil de berrinche dándole a entender que se había tardado demasiado. Pero a él eso no podía importarle menos, es más, siempre le resultaba divertido hacer rabiar a su hermanita hasta con la más mínima tontería.
— ¡Vamos!—. Gritó Kagura ya desesperada tomando del brazo al pelirrojo para salir de su casa.
Un silencioso y aburrido camino en metro para llegar al centro de la ciudad. Había tiendas de diversa cosas, restaurantes, también mucha gente paseando por las calles. Los hermanos llegaron a una plaza que la mayoría de los jóvenes frecuentaban, mientras Kagura observaba todo alegre Kamui parecía estar muriendo de aburrimiento, eso hasta que vio a dos personas caminando a lo lejos adentrándose a la misma plaza que ellos.
Eran Soyo y Sougo los que caminaban juntos intercambiando palabras pareciendo alegres.
— ¿Y por qué vinimos aquí Okita?—. Preguntó Soyo confundida caminando a un lado de Sougo.
—Es compensación, creo que ayer metí la pata así que por eso te traje—. Respondió Sougo.
—Gracias—. Dijo Soyo dedicándole una alegre sonrisa a su amigo.
Hasta que los dos amigos se adentraron a la plaza dispuesto a ir a comer en uno de los locales. Eso hasta que Sougo se percató de dos personas que por la desgracia o fortuna del destino caminaban delante de ellos, Soyo también se dio cuenta de quienes era y se abrazó del brazo de Okita recargando su cabeza en su hombro, el entendió inmediatamente el mensaje.
— ¡Qué bueno que pudimos venir a esta cita juntos!—. Exclamó Sougo con la intención de ser escuchado.
Kagura quien no se había dado cuenta de quienes iban detrás detuvo su andar mientras Kamui simplemente fingió no haber escuchado nada. Cuando Kagura detuvo sus pasos, Sougo de igual manera lo hizo.
—Oye muévete no dejas pasar—. Exclamó Sougo dirigiéndose a Kagura, esta dio la vuelta dedicándole una cara de pocos amigos.
— ¿Qué te pasa imbécil? Hay mucho camino por allá—. Respondió Kagura.
— ¡Oh hola Kagura!—. Dijo Soyo dedicándole una alegre sonrisa a la pelirroja.
—Hola Soyo—. Respondió Kagura sonriéndole de igual manera.
—Hey princesa no me dijiste que te llevaban bien con la china—. Comentó Sougo.
—Ella es muy agradable—. Respondió Soyo. —Me da mucho gusto verte Kagura ¿qué haces por aquí?—. Comentó Soyo dirigiéndose a la pelirroja.
—De paseo con Kamui—. Respondió Kagura sosteniendo de la camisa a su hermano.
—Eso suena bien, es bueno que conozcas por aquí—. Respondió Soyo, Okita la dejo hablar sabía que su amiga tenía un plan entre las manos. —Sobre todos los restaurantes, hay uno muy bueno de hecho Okita y yo vamos justo ahora... Es excelente incluso lames el plato
Comida, el tema de mayor interés para los hermanos
—De... ¿De verdad es tan bueno?—. Preguntó Kagura, de solo imaginarlo se le despertó el apetito.
—Por supuesto—. Respondió Soyo y los órganos internos de Kamui comenzaron a emitir sonidos de hambre. — ¡Ya se!—. Exclamó Soyo. — ¿Por qué no vienen con nosotros?
— ¡Claro!—. Dijeron los hermanos al unísono, si se trataba de comida, ambos serían capaces de tomar un cohete a la luna.
Sougo sonrió con malicia al entender el plan de su amiga. Sin decir nada más los cuatro se dirigieron a ese restaurante adentrándose en él y tomando una mesa para cuatro personas. Soyo en una esquina con Sougo sentado a su lado, frente a ella se sentó Kamui y a su lado Kagura quedando frente a Sougo.
Kagura estaba emocionada pensando que comería por lo que tomó la carta del menú y luego de observarla un segundo miro a su hermano.
— ¿Tú qué opinas?—. Cuestionó Kagura.
—De extremo a extremo—. Respondió Kamui con una sonrisa emocionada.
Un par de minutos después llego un mesero.
— ¿Que van a ordenar?—. Preguntó.
—Para ella y para mi es todo lo que está de aquí hasta aquí—. Dijo Kamui señalándole al mesero lo que ordenarían, de extremo a extremo en la carta del menú.
"Maldito baúl sin fondo" pensó Sougo.
— ¿Y usted señorita?—. Preguntó el mesero diciéndose a Soyo.
—Una hamburguesa doble—. Respondió ella, "tan poquito" pensaron los hermanos. —Y para él lo mismo... Pero sin mayonesa—. Dijo Soyo pidiendo por Sougo.
Él sonrió de forma aprobatoria, su amiga había acertado exactamente en lo que quería. Por su parte los hermanos observaron esa escena asqueada, "¿eso qué tiene de bueno?" Se preguntaron ambos.
Poco tiempo después la comida llego, la mesa se llenó de comida con Kamui y Kagura devorando todo como si no existiera un mañana. "Son unos monstruos" pensaron Soyo y Sougo observando sorprendidos. Varios platos quedaban vacíos mientras Soyo muy apenas llevaba la mitad de su hamburguesa y es que le resultaba demasiado sorpréndete el feroz apetito que esos dos podían llegar a tener. Entonces Kamui se detuvo mirando fijamente a Soyo, eso la alteró.
—Oye tú... —. Dijo Kamui dirigiéndose a Soyo. — ¿Te vas a comer eso?—. Cuestiono señalando la mitad de la hamburguesa que Soyo había dejado.
Okita se quedó mirándola sorprendido, ¿qué sería capaz ella de hacer? O ¿qué podía hacerle él? Cualquiera que fuera el caso, estaba listo para defender a su amiga.
—Te estoy hablando flacucha—. Dijo Kamui con un tono agresivo pese a que estuviera sonriendo.
—Aún tengo hambre—. Respondió Soyo sería y rápidamente se comió la hamburguesa a bocados grandes ganándole incluso en velocidad a Kagura.
Después de haber tragado el último bocado miro de forma retadora a Kamui extendiendo su mano hasta donde estaban las papas fritas del pelirrojo tomando algunas con su puño y metiéndolas a su boca.
—Y aun no me lleno—. Complemento retadora y con los cachetes llenos de comida.
Kamui la observó con los ojos muy abiertos y una gran sonrisa se asomó de sus labios.
—Te puede dar digestión—La retó
—Oh ¿Enserio?— Dijo esa chica de cabello azabache con la boca llena y llamó al mesero—Tráigame esto, esto, esto y también esto—Señaló el menú y todos dirigieron su vista a ella
—Creo que yo también pediré lo mismo—Expresó con alegría ese pelirrojo
—Princesa… ¿Estas segura?—Le preguntó Okita en voz baja y ella asintió
—Muy segura
…..
—Ya no puedo más Okita…—De nuevo otra arqueada de su parte, devolviendo poco a poco todo lo que había comido
—Te pregunte antes—Le daba palmadas en su espalda— Además creo que las mujeres ya se dieron cuenta de que estoy en una de las cabinas del baño contigo, no es muy cómodo, ¿Sabes? Pudiste pedirle ayuda a la china…
—No—Respondió ella de inmediato— No quiero humillarme más ante esos dos hermanos… Y menos ante él
Con su brazo se limpió la boca. Bajó la palanca, y abrieron la puerta, pero se detuvieron ahí. Dejando únicamente la puerta abierta.
—No quiero sentir de nuevo esa mirada cuando me rechazó…—Luego de decir eso, Soyo rompió en llanto en el pecho de Okita
—"Mierda…" —pensó él — "¿En qué me metí?"
Le acariciaba el cabello a esa chica, porque no sabía que más hacer.
— ¡Soyo! ¿Estás bien?—Era Kagura quien se acercaba corriendo—No tienes por qué competir con ese, al fin y al cabo es una bestia…
—Mira lo que me haces hacer… —Okita le dijo a Soyo soltando un gran suspiro
Esa chica se quedó parada un rato, viéndolos y algo se vino a su mente.
"—Mira lo que me haces hacer… China tonta, te dije que no comieras tierra"
"—Pero tenía hambre—Se escuchaba a si misma llorando, y a unas pequeñas manos dándole palmadas en la espalda"
Dio un paso atrás, y se alejó de ellos, lo que hizo que Okita y Soyo se percataran de eso al instante.
— ¿Qué fue lo que le pasó?—Soyo se separó de él
—No lo sé…
Kagura salió del baño algo confundida, tratando de recordar más de aquello, y entender la razón de que fueran tan preciados esos recuerdos. Encontró a Kamui, y Kagura intentó jalarlo para que se fueran de una vez por todas, sin embargo, ese chico se soltó de ella con rudeza.
—Aun no, quiero ver el rostro de ella al perder—Sonrió y se alejó
Y ahí estaba ella, limpiando sus lágrimas y tratando de sonreír, eso hasta que cierta persona se puso enfrente de ella con una amplia sonrisa.
—Pensé que estarías más triste—Se burló y Soyo se enfadó más
—Idiota— Le pateó la espinilla y se fue retumbando los pasos
—Ach—Se quejó Kamui y Okita soltó una risita
Kamui lo jaló del cuello de la camisa y con una sonrisita amenazante le habló:
— ¿De qué te ríes?
—De los idiotas—Ese chico de cabellos castaños apretó de la muñeca a Kamui e hizo que lo soltara, mientras lo retaba con la mirada.
Después de esto, se retiró alcanzando a Soyo y la rodeó con el brazo, causando de alguna manera un enfado en ese chico malo.
—Bien hecho princesita—La felicitó sin soltarla
Kagura salió del restaurante sola, tenía la cabeza hecha un lío, tanto por ese recuerdo efímero, por lo que su estúpido hermano le hizo a su nueva amiga y sentía un raro dolor en el pecho al ver a Okita y Soyo tan juntos, además ¿qué era eso de llamarla princesita a cada rato?
Camino sin rumbo hasta llegar a un pequeño parque infantil, se sentó en una de las bancas vacías y se dispuso a ver a la nada. Noto una pelea de unos pequeños niños al parecer ambos rondaban entre la misma edad de 4-5 años.
—Dame es mi pelota —logró escuchar que decía la niña.
—Deberías a aprender a ser más compartida —respondió el niño.
—Lo soy, pero no contigo, no me invitaste de tu helado.
…..
—Pero china ya casi no tenia y mi hermana me lo compro para mi solito.
—Pero tú también deberías ser más compartido —seguía en su plan de berrinche.
—Bueno juguemos juntos y tal vez cuando llegue mi hermana te compró un dulce.
Para la pequeña niña era una emoción comer dulces, así que accedió libremente.
…
Kagura se despabilo en que momento había pasado de la realidad a una alucinación. Se la atribuyo al sueño, ya estaba oscuro así que era mejor regresar pronto a su casa o tendría malos ratos con su madre.
Al llegar a su casa se encontró con su con su hermano comiendo cómodamente en la mesa y su mamá sentada en un sofá esperando su regreso.
— ¿Se puede saber que son estas horas de llegar?, señorita —preguntó su madre que se sentía un aura negra envolviéndola.
—Es que me fui a disculpar por Kamui, porque molesto a mi nueva amiga —mintió Kagura.
—No sé para que fuiste si iba muy bien consolada de su noviecito —dijo Kamui en un tono cantadito.
— ¿Qué hiciste Kamui Yato? — ahora el aura asesina de su madre era dirigida a su hermano. —Yo te eduque para que fueras amable con las mujeres.
—Ella se lo buscó —respondió Kamui sin tenerle miedo a la fuerza de su madre —Me reto a un concurso de comer y le gané, yo no hice nada malo —sonrió inocentemente.
—Pero la hizo llorar, y se burló de su derrota —lo expuso Kagura.
—Para compensar lo que has hecho mañana iremos los cuatro a disculparnos a su casa —sentenció finalmente Kouka.
Kagura se adentró a su habitación y cayo dormida como un tronco.
Holo, estoy de nuevo por aquí trayéndoles un capitulo más de este fic :3
Como se los había comentado es un fic en colaboración con BlueSkyMoon y the sun is silent.
Gracias a quienes me dieron la bienvenida :3
