-Entonces eso quiere decir que... - se acercó completamente y vale decir que algo emocionada, tratando de escuchar fuerte y claro la respuesta de Asuna.
-Quiere decir que lo haré - lo dijo totalmente decidida.
-me alegra oír eso Asuna - el brillo en los ojos de Nami era completamente visible y su sonrisa denotaba un aire travieso y confiado - empezaremos hoy mismo a la hora de la salida - declaró a lo que Asuna asintió decidida para luego ambas voltear a mirar nuevamente al pelinegro que tras haber notado que era observado así como él las estaba mirando hace unos segundos, movió rápidamente la cabeza en otra dirección y desvío levemente la vista de ellas en un gesto que lo hacía ver extremadamente inocente e ingenuo, en otras palabras... una presa fácil.
Cuando Amar Duele.
Capítulo 2.
"Acercamiento".
Habían dado las cinco y media de la tarde cuando kirigaya kazuto se dirigía lentamente hacia la entrada del instituto.
Y mientras más se acercaba al gran portón pudo notar una silueta parada a un lado de esta. Pero grande fue su sorpresa que, cuando al estar solo a unos metros pudo distinguir de quien se trataba.
Yuuki Asuna no era de las que se quedaban hasta después de clases, ni siquiera unos pocos minutos. Es más, ella era de las que ni bien sonaba la campana de salida, salía corriendo hasta la entrada junto con sus amigos ya que a la salida de clases ellos iban quien sabe a donde a pasar el rato. En tanto Kazuto solo la miraba alejarse con sus amigos desde una de las ventanas del salón y esto era, porque él siempre se quedaba hasta un poco después preparando todo para el día siguiente.
Por eso la sorpresa en el rostro del pelinegro era muy notoria, tanto que no podía disimularlo al ver que ella estaba ahí, parada a un lado del portón, recostada por uno de los pilares de la entrada, mirando fijamente el suelo a sus pies, con sus manos juntas al frente sosteniendo su cartera y con una expresión algo dudosa (aunque esto solo la hacía ver más hermosa a los ojos del muchacho) en su delicado rostro y más importante aún, sola!. Si, Asuna estaba sola y por lo que se veía tal vez esperando por alguien. Aunque él creía ser el último en el instituto, tal vez se había equivocado y aún quedaban personas dentro o quizás alguien vendría a recogerla ese día por algún asunto familiar o algo.
A medida que Kazuto se acercaba podía apreciar mejor el rostro de la joven.
Se veía tan hermosa con la luz del atardecer cubriendo majestuosamente su figura, el naranja del sol cayendo sin remordimiento sobre ella, resaltando así, aún más el castaño/rojizo de sus cabellos que en ese momento parecían hechos de fuego.
Sus ojos ambarinos, fijos en un punto, sus cejas parecían estar levemente fruncidas como si estuviera recordando o dudando de algo, su pequeña boca ligeramente entre abierta como si estuviera contándose un secreto así misma. Algo que no pudiese decirle a nadie mas que no fuese solo su propia persona. Su uniforme tan exquisitamente ceñido al cuerpo femenino, enmarcando cada una de sus curvas a la perfección. Sin duda una vista maravillosa para cualquiera.
Y ahí iba kazuto, avanzando lentamente. Preguntándose. No! Mas bien dándose valor para poder acercarse a ella y tener aunque sea un pequeño contacto con esa hermosa joven que desde el primer día, hace unos tres meses de que hubieran iniciado las clases lo había atrapado completamente, su belleza, simpatía, sus risas, su voz que a sus oídos parecía ser el canto de un ángel, el carácter algo terco pero dominante que tenía, pero sin embargo conservando esa timidez que la hacía tierna y frágil. Todo esto le había fascinado bastante y ansiaba con todas sus fuerzas, siempre mirándola desde algún punto cercano y añorando con todo su corazón una oportunidad como está.
Y ahora que la tenía. No iba a desaprovecharla... ¿O si?
Pov Asuna.
Habían pasado casi treinta minutos desde que todos se habían ido y yo estaba parada esperando por kirigaya kun, pensando si realmente había tomado una buena decisión y recordando lo que Nami me había dicho unas horas atrás.
- empezaremos hoy mismo a la hora de la salida.
- esta bien, pero que se supone que debería hacer? - no es como si no supiese realmente lo que tenía que hacer para conseguir acercarme a Kirigaya kun, es solo que quería saber que era lo que Nami tenía en mente.
-Bueno, lo primero sería esperarlo después de clases, no? - me miró unos instantes evidenciando lo obvio y continuó - ya sabes que él siempre se queda hasta después de que todos nos retiramos, quien sabe que esté haciendo pero el punto es que se queda. Así que usaremos esto como una ventaja - sonrió orgullosa.
- Ya entiendo... Así nadie me verá hablando con él.
- Exacto! - levantó su dedo pulgar en señal de aprobación - ya luego te acercas a él, será fácil para ti entablar una conversación con kirigaya kun, eres muy linda y simpática no creo que tengas problemas con ello. Además sería realmente un idiota si pierde la oportunidad de hablarte... después de todo esta loquito por ti.
Estaba tan metida en mis pensamientos, que no me di cuenta de su presencia sino hasta que ya estaba casi frente a mi.
Pov kazuto.
- Muy bien, esta es tu oportunidad kazuto. Tu puedes has estado esperando esto por mucho tiempo! ! - Trataba de darme ánimos mentalmente.
Realmente quería hablar con ella, conocerla más y que me conozca a mi. No me importaba a quien pudiera estar esperando y aunque tuviera solo un minuto quería aprovecharlo. Este era mi momento!.
Pero al estar a tan solo unos pasos, ella levantó la cabeza, dirigió su mirada hacia mi y por fin pude verlos mas de cerca, esos hermosos ojos ambarinos conectándose con los míos y mirándome fijamente. Abrí mi boca para hablar y en ese momento mi mente se quedó en blanco, mi cuerpo se congeló y mi lengua parecía hecho un nudo dentro de mi boca. No salía nada, ni siquiera un solo sonido de mi garganta!
No puedo creerlo, tanto tiempo esperando este momento y ahora que tengo esta oportunidad no puedo decir nada!?. ¿Es en serio?. ¿Acaso puedo ser tan patético que ni siquiera puedo hablar con la chica que me gusta?
Pov Normal.
Asuna levantó el rostro encontrándose con un Kazuto sorprendido y algo tenso. Parecía querer decir algo, sin embargo por mas que esperó, no escuchó nada de su parte.
El joven al darse cuenta de que no podía decir nada y al ver que Asuna solo lo miraba con una expresión de curiosidad esperando el momento en que dijera algo, se sintió completamente avergonzado y estúpido. Por lo que rápidamente se dispuso a continuar con su camino tratando de olvidar esa mala pasada que su timidez y nervios le habían jugado una vez más, total en unos minutos tal vez aparezca la persona a la que ella estaba esperando hasta esas horas y lo suyo quedaría en el recuerdo como una situación bochornosa digno de burla por parte de todos.
Sin embargo cuando estaba a punto de emprender camino sintió un pequeño jalón en la parte baja de la espalda en la camisa de su uniforme. Y, girando la cabeza levemente para ver, se encontró con una imagen que jamás hubiera imaginado. Yuuki Asuna, lo estaba sujetando de la camisa mientras lo miraba ingenuamente y ajena a los pensamientos y nervios del joven.
- ki-kirigaya kun - por fin soltó la joven, dejando oír a Kazuto su melodiosa voz.
El pobre muchacho aún seguía algo desconcertado y solo podía quedarse estático en esa posición sin desviar la vista de la hermosa muchacha frente a sí.
- kirigaya kun - volvió a insistir está vez con mas seguridad - puedo molestarte un momento?
- S-si - musitó levemente mientras pensaba -"No puede ser! Será acaso que estaba esperándome a mi!" - La emoción que sentía era tal que podía notarse a kilómetros en su rostro. Eso, hasta que volvió a la realidad del momento.
- c-claro, pero será mejor... ir a otro lugar para charlar - sugirió el pelinegro y rascándose ligeramente la mejilla en señal de nerviosismo continuó - bu-bueno, si estas de acuerdo claro.
- si, sería mejor.
Así caminaron hasta un parque que se encontraba cerca de la casa de Asuna (este siempre se encontraba vacío a esas horas por lo que sería el lugar perfecto para hablar sin que nadie los vea) y prosiguieron a sentarse en uno de los bancos que había
- kirigaya kun - la joven se mostraba algo inquieta que por momentos desviaba la mirada de él.
En ese momento las palabras de su amiga le vinieron a la mente una vez más.
"Intenta sacarle conversación sobre cualquier tema, eso es lo de menos con tal de que te lleve a nuestro objetivo. Has que sea él quien se ofrezca a ayudarte sin que tú tengas que pedírselo o sino creerá que solo lo buscas por interés. Y aunque es cierto, no puedes dejar que se enteré. Porque luego no volverá a caer, se ve que es el tipo de chico al que no le gusta que le mientan. Por eso si lo descubre no solo no querrá ayudarte nuevamente, sino que tal vez ya no quiera volver a hablarte aunque sienta algo por ti y quien sabe que piense de ti después de eso. Entendido? "
- me he dado cuenta de que, me miras mucho - soltó algo nerviosa y sonrojándose ligeramente.
Kazuto abrió completamente sus ojos en sorpresa, inmediatamente su rostro se tornó tan rojo como si de un tomate se tratase, sentía arderle la cara. Se había dado cuenta! !
- L-Lo siento - respondió avergonzado, bajando la cabeza para luego poco a poco volver a levantarla y así dedicarle una mirada tímida - te molesta?
- No, Bueno... en realidad quería preguntar... por qué? - en ese instante le sostuvo la mirada en busca de respuestas en esas pupilas negras (claro, ella ya sabía perfectamente el porque, pero esa era una forma de sacarle conversación y acercarse más a él).
Había oído bien? Le estaba preguntando el por qué?. Era bastante obvio para él la respuesta. El motivo es simplemente porque lo tenía enloquecido con su belleza y personalidad, la amabilidad con la que trataba a todos sin excepción, incluso ahora mismo estaba siendo tan amable con él, viéndose tímida y extremadamente tierna y hermosa al preguntar aquello, con la luz del atardecer a contra luz con su figura y ese pequeño tinte rosa en sus mejillas. Simplemente perfecta!.
Sin embargo... no iba a decírselo, no es que no quisiera. Al contrario, claro que quería!, quería desesperadamente decirle que estaba enamorado de ella y que por eso no podía apartar la mirada de ella.
Pero no podía hacerlo, al menos no ahora. Es que, como decirle que sin haber cruzado palabra con ella jamás, sin siquiera haberse sostenido la mirada al menos una vez antes de ese día, que se había enamorado de ella?.
Simplemente estúpido! pensaría tal vez ella. Pero en efecto fue así, desde el primer día hasta ahora, él la había estado observando todo el tiempo, sus ganas de ayudar siempre, sus sonrisas, sonrojos, esos pequeños pucheros de "enojo" que hacía cuando algo le disgustaba pero que en vez de hacerla ver seria obtenía un efecto totalmente contrario a lo que la joven deseaba, llamando así la atención de todo el público masculino que se encontrase cerca. Y, es que una mujer como ella jamás podría pasar desapercibida por nadie y kazuto lo sabía a la perfección.
Por eso, prefirió no exteriorizar todo eso que llevaba dentro, al menos no ahora. Este no era el momento aunque se muriese de ganas de hacerlo. Debía esperar a por lo menos ser un poco mas cercano a ella, es que si alguien al que apenas acabas de dirigirle la palabra por primera vez te confesara su amor así de la nada, cualquier persona con un poco de sentido común pensaría- Amor? Claro que no, eso no es amor, es obsesión!.
No puedes querer a alguien que no conoces... pero kazuto si la conocía o al menos eso creía al verla a diario.
Era todo eso, además de que, aparte de confesarse quería con todas sus fuerzas ser correspondido, es por eso el porque decidió esperar.
- Y-yo... lo hago porque me parece fascinante la forma en que te llevas con todos - si, no era una razón para nada creíble, pero fue lo único que se le ocurrió en ese momento, además realmente no estaba mintiendo al decir aquello.
Al decir esto solo pudo atinar a esbozar una sonrisa nerviosa pero graciosa, cosa que Asuna notó al instante pero prefirió dejar pasar para no incomodar al joven con preguntas sobre ello.
-Hum?! A que te refieres? - inquirió curiosa.
- aah... es que te llevas tan bien con todos que me es admirable ver como disfrutan el estar contigo - realmente eso era lo que pensaba, él sentía admiración hacia el comportamiento de la joven día a día.
-¿En verdad crees que eso es admirable? - cuestionó casi sonando como un susurro, como si realmente se hubiera dirigido a sí misma que a él, posando sus manos sobre sus rodillas y bajando la cabeza levemente hacia el suelo.
Kazuto notó esto y respondió con lo que sentía en ese momento - verás, yo solo tengo dos amigos y no me quejo pues son las mejores personas que pude haber encontrado para que fuesen mis amigos. Personas que me quieren como soy aunque yo no sea la mejor persona, la mas divertida o interesante del mundo- imitó el gesto anterior de Asuna, observando fijamente algún punto del suelo.
- pero... te miro... y puedo ver que cuando estas con otros siempre eres tú misma, con todos sin excepción. Puedo ver como todos disfrutan de tu compañía y te vez siempre feliz y sonriente cuando yo... yo soy todo lo contrario - su voz empezó a temblar un poco lo que atrajo de nuevo la atención de la joven, quien al volver a levantar la vista se encontró con el rostro de Kazuto sorprendiéndose al verlo con una mirada triste y una sonrisa melancólica, que mas que por gusto se veían obligadas. Su expresión era tal como si fuera que estuviese recordando algo doloroso pero que trataba con todas sus fuerzas no recurrir al llanto.
- me cuesta hablar con otros. Casi no sonrío y me veo muy serio... Creo que es por eso que los demás dicen que soy como un robot sin emociones, ya que solo me la paso estudiando - rió levemente - Pero siempre trato de ser yo mismo aunque mi forma de ser no siempre sea agradable para la mayoría.
En ese momento el pelinegro pareció caer en la cuenta de lo que estaba diciendo por lo que, calló de repente, la miró unos instantes para luego cambiar completamente su actitud triste a una nerviosa pero tratando de verse alegre y llevándose una mano tras la nuca rió con nerviosismo - es por eso que me gusta mirarte tú Yuuki san, eres auténtica y agradable para todos siendo como eres. Eres hermosa, inteligente, simpática y mientras yo, yo solo sirvo para estudiar - volvió a reír nervioso dejando ver como un tierno sonrojo se hacía presente en sus mejillas y esperando a que ella acepte su respuesta y rogando que, con el tiempo olvide todo aquello que dijo.
"Lo siento, pero... realmente no es así como dices" pensó Asuna mientras lo miraba aún con cierto ápice de sorpresa pero con una pequeña sonrisa asomándose en sus delicados labios rosas mientras que por dentro se sentía triste y estúpida por como había llevado su vida hasta ahora.
- L-lo siento, seguro estoy aburriéndote verdad?
Asuna negó con la cabeza - no te preocupes no me aburres, yo pregunté además de esta forma pude conocerte un poco mas.
Kazuto miró como el sol iba ocultándose lentamente en el horizonte detrás de Asuna. Una imagen que recordaría por siempre hasta que cayó en la cuenta de algo.
- No puede ser! - gritó alarmando a la castaña con su exaltación ocasionando que esta se levantara abruptamente del asiento - Que, que pasa? - Asuna dijo en igual tono del pelinegro, mirando hacia todas direcciones pensando que algo malo había ocurrido.
- Ya se está haciendo tarde- respondió con un tono de preocupación a lo que Asuna empezó reír a carcajadas dejando así a un confundido pero sonrojado kazuto - y eso te preocupa? A caso debías llegar temprano a casa y yo te entretuve? - preguntó la muchacha tratando de evitar volver a reír por la expresión que había puesto el pelinegro hace unos instantes.
- No, pero creí que tus padres se preocuparían porque una dama como tú todavía ande por las calles cuando ya está por oscurecer.
- No te preocupes, mi casa no está lejos de aquí después de todo.
- Ah! Ya veo... bueno - Kazuto se tensó en un instante debido a los nervios por lo que estaba a punto de preguntar - Yuuki san s-si quieres... yo, yo puedo acompañarte.
- Gracias kirigaya kun, eres muy amable - Asuna le dedicó una tierna sonrisa y después emprendieron camino hacia la casa de la castaña.
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Habían pasado ya dos meses desde que hablaron por primera vez y desde ese entonces y para fortuna y alivio de Nami, el plan estaba resultando a la perfección y kazuto no sospechaba nada.
Asuna y kazuto pasaban bastante tiempo juntos. En algunas ocasiones compartían la hora del almuerzo en la compañía del otro y solo en lugares donde Asuna sabía no habría nadie a esas horas y estos solo eran tres: la biblioteca (que luego era desechada la idea de ir ahí ya que estaba prohibido llevar alimentos dentro de la sala), la terraza a la que iban algunas veces para comer, pero el lugar preferido de ambos por así decirlo. Era un pequeño banco en el patio de la parte trasera del instituto, sin dudas era un lugar muy hermoso para comer, rodeados de flores, el trinar de los pájaros, la suave brisa que desechaba cualquier sensación de calor que pudiese sentirse y la gran sombra que producían los frondosos árboles que se encontraban en el lugar, algunos casi no dejaban que pase el mas mínimo rayo de sol.
El lugar era magnífico y muchas veces ambos jóvenes se preguntaban como es que no había nadie ahí.
Luego de las clases. Ya sea en la casa de el pelinegro, en ese parque en el que todo inició cuando él acompañaba a Asuna hasta su casa (se había hecho costumbre que él la llevara hasta la entrada de su casa) o incluso en el colegio mismo cuando ya no quedaba nadie "hacían" las tareas juntos por decirlo así, ya que en realidad kazuto era el que mayormente hacía todo y Asuna solo lo observaba esperando a que termine para que le explique. No es que realmente le dejara todo a él, sino que como a ella le gustaba mucho dedicarse a otras cosas que estudiar era evidente que no entendería muchas cosas.
Luego de que él le explicara las cosas y ella (como toda buena amiga o tal vez como una persona ingenua) le pasaba Nami las respuestas que el pelinegro le daba.
En ese tiempo también descubrió o mas bien se enteró (porque el pelinegro se lo contó) el porque él siempre se quedaba hasta tarde aún cuando todo el mundo ya había salido. Él le había dicho que se quedaba porque ponía todo en orden para el día siguiente, cada pequeño detalle como por ejemplo borrar todas las lecciones dadas que aún estaban escritas en la pizarra, poner a mano los libros y materiales que usarían al día siguiente, llevar a su respectivo lugar los que usaron ese día, apilar las sillas entre otras cosas.
"Es por eso que somos el único grupo que no tiene equipo de limpieza para cada día".
Fue lo único que pudo decir la joven sin salir de su asombro a lo que el muchacho asintió algo apenado u sonriendo levemente.
Las visitas a la casa kirigaya por parte de la Yuuki se hicieron frecuentes. Tanto que a su madre hasta se le hacía raro no ver a la muchacha por ahí cuando ellos dos no quedaban para estudiar. Y en ese tiempo Asuna aprovechaba de nuevo para salir con sus amigos.
Durante esos dos meses ambos se hicieron "buenos amigos". Tanto que en una ocasión cuando estaban en la casa del kirigaya. Kazuto le pidió que no le llamase por su apellido sino por su nombre a lo que la muchacha se negó rotundamente pues estaba avergonzada, solo llamaba por su nombre a sus amigos más cercanos que en su mayoría eran chicas y solo unos pocos chicos que conocía de toda la vida, amigos de su infancia, que eran como sus hermanos. Ante esto kazuto pensó un poco antes de decir.
-Entonces dime kirito.
-kirito? - repitió confundida a lo que el joven prosiguió a explicar
- dijiste que te daba pena llamarme por mi nombre, pero yo quiero que lo hagas después de todos somos amigos y que me digas kirigaya... como decirlo - se sobó la parte trasera de la cabeza y encogiéndose de hombros - se siente algo distante como si solo fuéramos conocidos. Por eso dime kirito así me llamas por una parte de mi nombre sin que te dé pena. Además solo mis amigos mas cercanos y mi familia me llaman así. Ya sabes "kiri"gaya kazu"to" - enfatizó mientras escribía en una hoja de papel para que ella pudiera comprender mejor.
- Asuna miraba atenta el nombre escrito mientras repetía en un susurro - ki-ri-to.
Kazuto sonrió y la joven Yuuki agregó mas roja que antes - e-entonces puedes decirme Asuna, yo no tengo un apodo o algo así... Así que llámame Asuna - Kazuto estaba tan feliz que no podía disimularlo.
- si!, Asuna...
Sin embargo a pesar de volverse mas cercanos, el cariño que Kazuto sentía por Asuna también crecía más cada día. Tanto que pensó en confesarle de una vez sus sentimientos, esos que al principio decidió callar.
Así que precisamente ese día mientras caminaban juntos en dirección a la casa de Asuna al termino de las clases, justo a solo unos metros antes de llegar él le tomó de la muñeca de su mano derecha y se detuvo abruptamente ocasionando que Asuna se desestabilizara un poco con el pequeño tirón.
Cuando se repuso volteo a su dirección y alternó su mirada confusa entre su mano aprisionada y el rostro del pelinegro.
- k-Kirito kun?
Kazuto cerró los ojos unos instantes y respiró profundamente para luego abrirlos y posar su mirada en los ojos ambarinos de ella. Asuna al ver su mirada pudo notar cierto brillo inusual en esas negras pupilas, temor, inseguridad pero la decisión de seguir sin importar lo que ocurra después. Todo eso podía verse en esa profunda mirada que le dedicó.
No!, no puede ser, no puede ser! - se decía así misma por dentro. Sabía, si sabía muy bien a que iba eso, no es la primera vez que le pasaba y sabía bien que significa esa mirada llena de decisión - por favor que no lo haga... - Y en un instante todo se vino abajo cuando el pelinegro decidió hablar.
- Asuna... sé que nos conocemos desde hace poco tiempo, pero yo... - soltó el agarre de la muñeca femenina y tomó delicadamente sus manos entre las suyas sin apartar la vista de aquel delicado y angelical rostro que aún se veía sorprendido - yo, estoy enamorado de ti, lo he estado desde el primer día que te vi en la presentación de los nuevos alumnos aún y cuando yo jamás represente nada para ti hasta hace dos meses atrás que por fin pude hablar contigo y agradezco infinitamente al cielo ese día porque me dio la oportunidad de conocerte mejor. Sé que no soy el chico mas guapo del mundo, el mas sociable o el mas gracioso. Pero realmente quiero hacerte feliz, este tiempo que hemos pasado juntos solo ha hecho que el cariño que siento por ti se haga mas grande cada vez... tanto que ya no puedo callarlo por eso Asuna... p-puedes concederme el honor de ser tu novio?.
Un momento de silencio, kazuto esperaba nervioso la respuesta y ella, ella aún se encontraba atónita. Era la confesión mas apasionada, tierna y sincera que jamás nadie le hubiera dicho (y eso que había escuchado muchas!, pero ninguna se comparaba a esta). Pero ella no sentía lo mismo. No sabía que hacer, sin duda la confesión la había conmovido, pero no quería lastimarlo y justo en el momento en que separaba los labios.
- N-no me respondas ahora - la joven Yuuki pareció reaccionar a su voz después de tanto silencio - no quiero que te sientas forzada a responder ahora, sé que te tomé por sorpresa y tal vez te sientas algo confundida ya que solo somos amigos. Así que dime tu respuesta mañana en el lugar de siempre, te parece?.
Asuna solo alcanzó a asentir sin dejar de mirarlo.
- Nos vemos mañana Asuna - dijo en un susurro acercándose a la mejilla femenina para depositar un delicado y casto beso que ocasionó el sonrojo de la joven. Soltó las manos que aún tenía aprisionada entre las suyas y se alejó dejando a una aún conmocionada Asuna mirando la espalda del pelinegro hasta que este se perdió de su vista.
Continuará...
Nota:
Este cap va dedicado a una gran persona o como le decimos algunos, Trolla11027, Noa peluche sama. Muchas Felicidades líder :v/ espero cumplas muchos años de peluche más y ya sé que no es un muffin pero es lo que puedo darte...Espero haya sido de tu agrado y que la pases genial! ! ^^
