CAPITULO 2: SORA TAKENOUCHI

Hace muy poco tiempo que volvimos del mundo de los Digimon junto a los demás chicos. Esta experiencia nos sirvió mucho, a cada uno, para madurar y creer más en nosotros mismos. También conocí a los chicos y terminamos siendo todos muy amigos, pero de todos ellos creo que Yamato me cautivó más que los demás por su solitaria y fría manera de ser… en el fondo es un chico increíblemente sensible.

Al comienzo de todo esto, yo al único que conocía era a Taichi. Bueno, también a su hermanita Hikari, pero al campamento no pudo asistir porque se encontraba enferma. Taichi y yo fuimos inseparables desde que nos conocimos, y comenzar una nueva aventura perdidos en un lugar desconocido junto a este chico, no me pareció algo peligroso, incluso lo encontré divertido. Después conocí a Biyomon, y me pareció una criatura muy adorable y tierna al comienzo, pero con el tiempo descubrí lo empalagosa que podía ser. En realidad nunca estuve acostumbrada a tanto cariño de alguien, por lo tanto se me hacía muy difícil lidiar con mi Digimon. Luego de haber tenido un par de problemas de cariño, finalmente terminé aceptándole su amor y su compañía.

Al comienzo realmente no fue difícil acercarme y conocer a los demás chicos, a excepción de uno. Jyou era un chico muy inseguro y creía que tenía la responsabilidad de todos nosotros, por ser el chico más grande. Siempre intenté que se sintiera importante y responsable, por eso muchas veces yo le preguntaba qué hacer, sobre todo en las eternas peleas de Taichi y Yamato. Luego estaba Mimi, esta chica era un poco inmadura y caprichosa, yo pensaba que era la típica chica de la que jamás sería amiga fuera del Digimundo, pero trataba de calmarla y darle ánimos cuando ya perdía la esperanza. Koushiro era el chico brillante por excelencia, muy listo e inteligente, pero en realidad él nunca hablaba de sí mismo, a pesar que desde antes era amigo de Taichi. Hikari es la hermanita pequeña de mi amigo Taichi, a ella la conozco desde que nació, y siempre ha sido una niña enfermiza. Su hermano Taichi es mi mejor amigo desde que tengo memoria, nos conocimos en el jardín de infantes y desde allí que no hemos estado nunca separados. Es cierto que Taichi a veces es un poco impulsivo y actúa sin pensar, pero la mayoría de las veces yo confiaba ciegamente en él, puesto que para mí lo era todo, sobretodo antes de ir al Digimundo. Finalmente estaban los hermanos Takeru y Yamato. El pequeño siempre me causó mucha ternura, a pesar que era un chico bastante llorón, me cautivaba su simpatía e inocencia. Y con el que más me costó acercarme y generar una amistad fue con el mayor de los hermanos… Yamato. Al principio no me había fijado mucho en él, pero a medida que pasaban los días, me di cuenta que era muy reservado, solitario y tenía un encanto al ser tan misterioso. Me gustaba mucho observar cómo se comportaba como un hermano mayor protector y responsable, pero luego se volvió obsesivo en el tema. Cada vez que peleaba y tenía una discusión con Taichi, yo me quedaba por supuesto con la decisión de mi mejor amigo, a quién no podía traicionar… aunque en numerosas ocasiones pensé que la decisión de Taichi era demasiado arriesgada o no era la opción más correcta.

Luego aconteció el episodio con Datamon. Yo estaba muy enrabiada con Taichi, que no paraba de hacer tonterías en una situación tan delicada como la que nos encontrábamos. Y al final de todo, este digimon terminó secuestrándome junto con Biyomon. En realidad estaba muy asustada, no había ninguno de los otros chicos conmigo y empecé a temer por mi vida, no tenía idea qué pensaba hacer conmigo Datamon una vez que me clonara. Afortunadamente después llegó Taichi a mi rescate, en realidad esperaba que él fuera a mi rescate, después de todo éramos mejores amigos y teníamos una relación muy especial. Pero todo terminó mal… Etemon lo absorbió a un agujero negro y desapareció sin dejar ni un rastro. Yo me sentí muy culpable y total responsable por causa de su desaparición. Ninguno de nosotros tenía idea de que podría haberle sucedido, si es que se encontraba vivo, muerto. Me culpé todo el tiempo de lo que le había pasado, a pesar que los demás chicos me decían que eso no había sido así.

Pasamos un mes completo buscándolo por el desierto, sin ningún resultado. Y un día decidí salir a buscarlo por mi propia cuenta… pensé que si iba sola, lo haría mucho más rápido, ya que Mimi o Takeru, alentaban mucho el viaje… y yo lo único que quería era volver a ver a mi mejor amigo. El mismo día que había decidido dejar al grupo para salir en búsqueda de Taichi, Yamato intentó convencerme para que me quedara con ellos. Estaba sentada algo alejada del grupo, planeando junto a Biyomon la ruta que íbamos a seguir. Sentí unos pasos y pude notar que alguien estaba parado a mi lado, pero no lo miré.

─Sora, sé cómo te sientes, pero… ─comenzó a decirme, noté por el tono de su voz que era Yamato, pero lo corté de inmediato.

─No, Yamato. Tú no estuviste ahí, no lo sabes. Ustedes están buscando a Taichi porque es lo que les queda por hacer, pero yo… para mí él… es más importante de lo que crees. ─le confesé con mucha tristeza. En este momento estaba cegada por la culpa, que dejé de ser la chica amable y sensible con el resto del grupo, y sólo reaccionaba con apatía.

─No seas así, Sora. Todos estamos preocupados, tanto como tú. ─me dijo. Oía su voz, pero realmente no estaba escuchando lo que me decía. Y pensé que me dijo esto sólo para mantenerme cerca de ellos.

─Yamato… voy a buscar a Taichi, no me cansaré hasta encontrarlo… sé que el haría lo mismo por mí… ya me lo ha demostrado. ─dije con nostalgia. Me puse de pie, quedé frente a él, lo vi a los ojos. ─Cuida a los demás. ─y me dirigí hacia los demás chicos. De pronto sentí que me tomó del brazo, firmemente. No volteé a verlo, él me estaba haciendo sentir mucha lástima de dejarlos.

─Sora, no te vayas… por favor─ me dijo suavemente. Me sentí la más desdichada del mundo… Todos ellos me necesitaban, incluido Yamato… él mismo me pedía que me quedara, pero seguía teniendo a Taichi en la mente.

─Lo siento, Yamato─ fue lo único que le dije, y continúe caminando, soportando las ganas de soltar unas lágrimas de tristeza.

Ese día, al llegar la noche, junto con Biyomon nos retiramos del grupo. Yamato causó en mi mucha culpabilidad por haberlos abandonado, pero aun así no renuncié a la idea de encontrar a Taichi. Continuamos caminando incansablemente, hasta que llegamos a un bosque. Allí, me topé con la sorpresa de Demidevimon charlando con un sujeto desconocido, que luego nos enteramos que era Myotismon. Hablaban de los emblemas, y de los significados de cada uno. Puse mucha atención a toda esta información, obviamente era algo valioso de conocer, pero el digimon malvado no tardó en notar nuestra presencia. Se acercó a nosotras, y me dijo que yo era una chica criada sin conocer el verdadero amor, y que por tal razón, mi emblema nunca brillaría… y yo ingenuamente, le creí todo, porque coincidentemente la relación con mi madre era fatal. Biyomon comenzó a atacarlo, hasta que lo echó del lugar, y nos escapamos de ahí… pero yo seguía perturbada con lo que me había dicho, y comencé a recordar todos los malos momentos que había tenido con mi madre. Como tenía ahora esto en mente, continuamos nuestro camino, pero yo ya no estaba pensando en Taichi… solamente caminaba. Llegue a un parque de diversiones, y noté que el miserable de Demidevimon quería hacer comer unos hongos venenosos a Takeru y Taichi, por lo que cuando Agumon se dirigió al baño, aproveché la oportunidad para decirle que no lo hicieran, pero no me atreví a dar la cara, porque tendría que explicarles lo de los emblemas, y todos se enterarían que el mío era el del amor, y que yo esa cualidad no la tenía en mi ser.

Luego me di cuenta que se dirigían a buscar a Yamato cruzando el lago, por lo que los seguí sigilosamente. Me adelanté a ellos, y vi cómo hacían trabajar de más al superior Jyou y a Yamato. Es por eso que los ayudé, con pequeños detalles, para que no pudieran acusarlos de más torpezas. Aquí noté cómo Yamato estaba desesperado por volver junto a Takeru, pero aun así no se atrevía a dejar abandonado a Jyou… realmente me sorprendí por lo asertivo de su emblema: la amistad. Antes que llegaran los demás chicos, yo me fui del lugar y pronto llegué al castillo donde estaba Mimi junto con los Gekomon y los Otamamon. Pronto llegaron Taichi y Jyou a buscarla, pero ella los encerró en una celda. En la noche me acerqué a Mimi, junto a la cama donde dormía, y le dije que tenía que ser una chica fuerte. Al otro día liberó a los chicos y luego cantó para el jefe Geckomon. Una vez que todos los chicos se reunieron, sabía que me estaban buscando, pero huía cada vez más de ellos. De pronto un digimon comenzó a atacarlos, y no tuve más remedio que pedirle a Biyomon que digievolucionara para que los ayudara, así me sentiría más tranquila. Pero al volver a su estado normal, los muchachos se dieron cuenta que estaba cerca y comenzaron a correr tras de mí. Corrí a toda velocidad, marqué un gran récord, no quería que me alcanzaran y tener que dar todas las explicaciones… pero al adentrarme en el bosque, apareció Taichi impidiéndome el paso, y al girar por donde venía, me encontré con Yamato. Ahí no tuve más opción, y tuve que contarlos todo lo que me había pasado con Demidevimon.

Les estaba contando el significado de los emblemas de todos, y cuando dije que el mío era el del amor, Taichi comenzó a burlarse sin ningún tacto. En realidad él no sabía a fondo la relación que tenía con mi madre, siempre le había ocultado esa parte de mí… no quería que me juzgara o sintiera lástima por mis problemas. A medida que Taichi seguía abriendo su bocota, más triste me sentía, y finalmente terminé llorando desconsoladamente. Yamato le decía a Taichi que me dejara tranquila… ya que mi mejor amigo no tenía idea de cómo podía consolarme en un momento así. Luego Takeru me dijo que no quería que su familia se separara… pero luego corrigió diciendo que no quería que sus amigos estuvieran alejados. Ahí pensé que el pequeño seguía teniendo en mente la separación de sus padres, y pensé lo doloroso que era para ambos hermanos. Finalmente cedí a sus encantos… y le prometí que no lloraría más y que volvería con ellos al grupo.

Durante todo este tiempo, en que Taichi y yo fuimos inseparables desde la infancia, tenía a este chico en mente, y pensaba que me gustaba mucho. Era el chico que me aceptaba tal como era, y por eso siempre creí que íbamos a estar juntos, y a medida que iba creciendo me preguntaba cuándo sería el momento en que mi mejor amigo se convertiría en algo más. Pero luego de la aventura al Digimundo, todos estos pensamientos se esfumaron, y la confusión llegó a mi mente. En realidad Taichi era el único chico cercano que tenía, y de repente me interesó Yamato y su fría personalidad, me cautivaba su sonrisa, sus ojos azules, la melodía de su armónica, su madurez… Ahora ya no estaba tan segura como antes… pero gracias al Digimundo conocí a otros chicos, y quizás ahora debía descubrir qué era lo que realmente sentía por cada uno de ellos.