Hola a todos, como ven sigo retomando el paso.
Aviso que este fic no se actualizará tan rápido como La Sombra a partir de esta publicación, (OK, si se que ultimamente no he actualizado NADA rápido!...pero estoy tratando de resarcirme) pero tampoco pasará tanto tiempo como en este último periodo de "crisis" de actualizaciones que pasé. Quiero darle prioridad a La Sombra, pero este seguirá firme aunque quizá no tan rápido como espero sean los otros.
Adicionalmente, he editado y resubido el primer capítulo que ahora sí está, creo, sin errores y justo como a mí me hubiera gustado. Por el tiempo que ha pasado entre la publicación de la historia y este segundo, tal vez alguien quiera releerlo.
ADVERTENCIA ESPECIAL PARA KOD-CHAN: Lo siento mucho. Realmente, de verdad. Pero ESTE, es el capítulo que NO DEBES leer bajo ninguna circunstancia. Siento decir que te perderás un capítulo muy bueno (desde mi quizá no tan humilde punto de vista) pero realmente, no quiero ser responsable de ningún tipo de trauma…Por favor, No Lo Leas.
Gracias a todos por sus comentarios y reviews.
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ADVERTENCIA: Este fic es Fate-Nanoha y está clasificado M, por escenas románticas entre dos mujeres u otros contenidos sexuales. Si este tipo de contenido, no es de su agrado, por favor no lo lean.
DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores.
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"CERO ABSOLUTO" por Aleksei Volken
Capítulo 2. "SITZUNG" (Encuentro)
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Soundtrack:
Gradus Vita, del Soundtrack de Hellsing Ultimate OVAs por Black Dog (para la primera parte)
Divine Destiny, por Epic Score (para la parte final)
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"Don´t be afraid; our fate
Cannot be taken from us, is a gift."
Dante Alighieri, Inferno.
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Ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Era una mañana hermosa. Límpida y fresca, tanto que lo rascacielos se dibujaban nítidos y relucientes en cualquier dirección que se mirase.
Era una de esas mañanas en las que nada puede salir mal.
Nunca antes se había sentido tan exultante y poderoso.
El joven teniente de la Armada de Midchilda, Erio Mondial, caminaba con paso firme y decidido por la calzada principal hacia la Sede Diplomática de Midchilda como lo hacía siempre desde que había sido asignado como agregado militar en la Tierra. Como lo hacía siempre en su vida y en todo lo que hacía.
Un día como todos.
Y como ningún otro.
A la entrada del edificio principal de la Sede, Nanoha lo esperaba impecablemente vestida con su serio y discreto uniforme diplomático.
Todos en la Sede Diplomática sabían que eran novios y que se conocían desde siempre. Muchos también consideraban, que tener a dos personas agradables, gentiles y dedicadas como ellos, como compañeros era una gran suerte.
Para esos integrantes de la Sede, ese día Nanoha tenía un día muy apretado organizando la Agenda de actividades de diferentes dignatarios Midchildianos que visitarían la Tierra para Convención. También sabían que Erio la acompañaría para la organización de las medidas de seguridad de los visitantes.
Unas de las muchas tareas que los diplomáticos y agregados militares tenían que realizar.
Tras saludarse formalmente con una mutua y ligera inclinación como siempre hacían en el trabajo, Erio y Nanoha partieron en un anodino automóvil hacia un destino que muy pocas personas conocían mientras otras personas, se encargaban de las tareas asignadas a ellos. Personas que tenían una más que ligera resemblanza física con ellos y a quienes nadie conocía en la Sede diplómática.
Diez minutos después de las siete de la mañana, ambos jóvenes, con los sentidos en máxima alerta y coordinándose con otros agentes vestidos de civiles y ubicados estratégicamente, entraban al lujosísimo hotel Ritz-Carlton de Central Park, por una entrada lateral que se utilizaba en contadas ocasiones. Ocasiones muy especiales como esa.
El día anterior, durante su paseo con sus Arisa y Suzuka, Nanoha había tenido una oportunidad dorada para revisar diversos puntos de la vigilancia, reforzar áreas vulnerables y observar el movimiento de los alrededores de una manera totalmente inofensiva y segura. Nadie podía sospechar lo que en realidad estaba haciendo.
Cuando Erio y Nanoha llegaron al Sótano 3 del hotel se enfilaron hacia el elevador de carga principal donde , cinco vehículos blindados de gran tamaño y cerca de diez autos sedan, esperaban.
─Buenos días, Erio….Nanoha…,─ saludó cordialmente el Teniente 1ero. Grifftith Lowran, uno de los hombres de más confianza del Almirante Chrono Harlaown y quién coordinaba las operaciones terrestres, incluyendo movilidad para ese día.
─Buenos días Griffith,─ saludó Nanoha animadamente mientras Erio saludaba militarmente a su superior.
Casi al mismo tiempo, el tercer miembro estratégico del equipo que integrarían ese día, arribó.
Una joven, atractiva y alta pelirroja, saludó también militarmente a Erio, Griffith y Nanoha con gesto serio y formal. Era muy joven pero la chica irradiaba determinación y fuerza.
─Buenos días, Enforcer Lanster,─ dijo Nanoha agradeciendo el formal saludo con una sonrisa y una inclinación.
Teana Lanster, Enforcer de la Administración de Investigaciones Dimensionales de Midchilda era un agente intermedio entre el rango francamente militar de Erio y el rango de agente federal encubierto de Nanoha. Teana realizaba investigaciones en múltiples mundos para garantizar la seguridad y estabilidad del régimen federativo de Midchilda.
Pero la razón por la que había sido seleccionada para esa misión, era que, al igual que Erio y Nahona, era una de las jóvenes promesas de la magia del buró de Magos de Midchilda con un rango mágico de S+ al igual que Erio y una extraordinaria habilidad para sacar el máximo provecho de su poder en las situaciones más diversas.
─Todos en posición, ─ anunció Griffith tanto por el sistema de comunicación digital y telepática para los otros efectivos y magos involucrados en la misión.
Quince minutos después de que todos tomarán sus posiciones, las puertas del elevador de carga se abrieron y de él salieron tres leyendas para cualquier militar Midchildiano, especialmente si formaba parte de la Armada: los almirantes que integraban el consejo militar supremo de la Federación Liberal Midchildiana, Midget Crowbel, Leone Phils y Largo Kiel, quienes salieron del elevador acompañados por varios militares de alto rango.
Los Almirantes saludaron a los efectivos a su alrededor amablemente y después, como había sido acordado en el plan de seguridad, cada uno se dirigió a una camioneta diferente acompañado por un mago militar de alto rango.
─Nos vemos pronto,─ dijo Erio tras intercambiar una intensa mirada llena de significado con Nanoha para después seguir al Almirante Largo Kiel.
Teana hizo lo propio con el Almirante Phils y Nanoha tomó su posición con la Almirante Crowbel.
Todos se movieron con extrema precisión y sencillez.
Los vehículos más lujosos servirían de distracción pese a que el destino de los Almirantes estaba muy cercano al Hotel Ritz-Carlton y todos los vehículos sin excepción, serían monitoreados por el sistema de vigilancia satelital en tiempo real y diversos escuadrones de magos aéreos con camuflaje óptico a lo largo de la ruta.
El punto de destino donde tendría lugar una reunión secreta y única, la Catedral Gótica de San Patricio.
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El edificio oficial de embajada Belka, un exótico y antiguo edificio restaurado era todo, menos pequeña y discreta. Conocido por los terrestres como "El Dakota," desde hacía muchos años, era propiedad del Imperio Belka, al igual que muchas propiedades en los mundos más diversos.
A las seis en punto de la mañana, el Hegemon de Suthra y oficialmente, Embajador Máximo del Imperio Belka, Claus Ingvalt ya se encontraba listo para la reunión que tendría lugar esa mañana y sus pasos resonaban por los pasillos desiertos del ala más privada de la Embajada, conocida como el Recinto Imperial.
Si las embajadas Belka ubicadas en cualquier mundo, eran una porción casi sagrada del mismo suelo Belka en Al-Hazard; el espacio denominado como "Recinto Imperial" en ciertas embajadas escogidas a lo largo y ancho del universo, eran una porción directa del mismísimo palacio Imperial de Al-Hazard.
Y de todas ellas, uno de los recintos más sobrios y hermosos, era el del edificio Dakota de Nueva York.
─A veces me gustaría que el palacio de nuestra amada Sankt Káiser Sägebrecht, en Al Hazard, fuera tan hermoso como este edificio,─ dijo Claus mientras caminaba pausada y elegantemente, disfrutando el espacio vacío a su alrededor, mientras era escoltado por dos de las caballeros más poderosas de la Kriegsmarine.
─El palacio de su majestad en Al-Hazard es imponente, Embajador…─ dijo la Kapitänleutnant Fate Testarossa cautelosamente, un poco tensa.
Signum a su lado, siguió mirando al frente inmutable.
Las dos guerreras habían sido asignadas en una misión especial con el Hegemon Supremo de Suthra desde hacía varios meses estándar y en especial, con miras a la reunión secreta que tendría lugar en la tierra; sin embargo Fate todavía no se acostumbraba al estilo sutil y audaz al mismo tiempo del máximo Embajador Belka en el Mar Dimensional.
El hecho de que fuera, a la fecha, el Mago de más alto rango conocido con un registro SSS+ tampoco ayudaba a la tranquilidad mental de Fate.
Un hombre como él no necesitaba ninguna escolta.
─La imponencia no siempre está relacionada con la belleza… Kapitänleutnant,─ dijo Claus sonriendo, ─Ni el verdadero poder, ni la verdadera belleza son siempre imponentes, ni fáciles de ver. Hay cosas que solo existen para distraer nuestra atención de lo que es verdaderamente esencial.
En ese momento, Fate agradeció su llegada al discreto salón donde los otros grandes líderes Belka esperaban.
Una hermosa y delgada joven de cabello tan rubio como el Hegemon, vistiendo una vistosa barrier jacket blanca con insignias doradas, esperaba en posición de firmes, seria, junto a la puerta.
─Buenos días Heidi,─ saludó el Hegemon ampliando su sonrisa, ─Creo que te has adelantado un poco al despliegue de tus…deberes… ¿Esa es tu nueva Barrier Jacket?...Deberías considerar una armadura de caballero Belka como la Oberleutnant Wolkenritter, lucirías hermosa.
La joven aludida quien hacían una profunda inclinación para saludar al Hegemon, se ruborizó de inmediato, apenada por el comentario, ─¡Hermano!...es decir….¡Gran Embajador….Buenos días!...Yo todavía tengo mucho que aprender antes de merecer la armadura de caballero…
Claus solo sonrió y se volvió a mirar a su escolta.
─Estaremos listos en seguida Kapitänleutnant, Oberleutnant, cuiden de mi hermana pequeña en esa ocasión por favor,─ dijo inclinándose ligeramente hacía ellas causando un intenso rubor también en Fate ante el gesto de uno de los jerarcas más importantes del Imperio.
Signum, se inclinó reflejando el mismo gesto que Claus con serenidad, ─Déjelo en nuestras manos, Hegemon.
La caballero, a diferencia de Fate, siempre se refería al Hegemon con su ancestral título Belka y jamás como Embajador.
─Es una lástima que usted no pueda usar una armadura Kapitänleutnant,─ dijo Claus a Fate ya a punto de entrar a la sala, ─A parte del hecho que la merece más que nadie, usted también luciría verdaderamente imponente en ella.
Claus entró a la sala después de eso cerrando la puerta tras de sí levemente.
Fate expulsó un largo suspiró después de eso y miró a Heidi E. S. Ingvalt, quién pese a lo dicho por Claus, mantuvo su barrier jacket en posición.
-Hey, relájate Heidi…─ dijo Fate suavemente, ─Guarda tu magia para el momento preciso. Ten la seguridad que tendremos oportunidad de usarla.
Heidi miró a Fate y suspirando, cerró los ojos para brillar y cambiar su barrier jacket por su uniforme de gala del heroico ejército Belka.
Fate se miró a sí misma y a Signum vistiendo su uniforme de siempre de la Kriegsmarine pero no dijo nada. Heidi siempre era demasiado seria y formal.
A diferencia de su hermano.
─Vaya que al Embajador le gusta hacernos sudar,─ dijo Fate relajándose un poco, pero todavía apenada, ─¿Por qué tiene que hacer esas reverencias hacia nosotros….Dos insignificantes tenientes? ¡¿Y encargarnos a su hermana menor?!...¡Pero si Heidi es SS+!
Signum apoyó la espalda en el muro junto a la puerta y miró a las dos jóvenes frente a ella.
La engañosa diferencia de edad entre ella y las jóvenes parecía alrededor de diez años terrestres pero en realidad, era de varios cientos de años.
─Ya lo ha dicho antes Testarossa, el poder no siempre es tan evidente como parece. Y respecto a lo otro, verás, a diferencia de quienes no son realmente poderosos, el Hegemon sabe que los guerreros más fuertes y poderosos tienen el deber de ser los más amables y gentiles.
Signum miraba a Fate mientras hablaba con su característica voz profunda.
Fate meneó la cabeza.
─Yo puedo cuidar de mi perfectamente,─ dijo Heidi todavía un poco apenada por el requerimiento de su hermano hacía las tenientes quienes, aunque eran sus amigas, no tenían por qué ser sus niñeras en la importante misión que tendrían.
─Somos un equipo Heidi,─ dijo Fate ya sonriendo con gentileza como siempre mientras tocaba el hombro de la joven, ─Lo haremos juntas, dando nuestro mejor esfuerzo y todo saldrá bien.
Entonces fue el turno de Signum de menear la cabeza ligeramente. Externamente, su rostro era serio y sereno como siempre.
Aunque no fuera Belka de pura cepa por nacimiento, en su corazón, Fate Testarossa era una guerrera poderosa, valiente y honorable….tanto o más que cualquier caballero Belka, pese a que ella misma no se diera cuenta todavía de cuánto.
-X-
La catedral de San Patricio era como un pequeño oasis histórico enclavada en la moderna urbe de Nueva York. Rodeada de altísimos y modernos edificios, sus puntas góticas no necesitaban sobrepasar a sus vecinos en altura para imponerse.
La operación de conducir a los tres legendarios almirantes del Consejo de Midchilda al interior de la catedral se llevó a cabo con extrema diligencia y sin ningún contratiempo a través de uno de los pasajes subterráneos que llevaban hasta una de las bóvedas interiores del edificio religioso.
En el interior de la magnífica bóveda gótica de la catedral, la Caballero Suprema de la Santa Iglesia Belka conversaba en voz baja con el Arzobispo de la catedral de San Patricio. El religioso terrestre era el único fuera de los cuerpos diplomáticos y militares de Midchilda y Al-Hazard que estaba al tanto de lo que pasaría en el recinto a su cuidado.
─Estaremos en deuda por su cuidado Arzobispo,─ dijo Carim inclinando levemente la cabeza hacia el hombre que era ya casi un anciano.
─Yo y la humanidad en todos los mundos, estaremos en deuda con Usted por sus oficios para que esta reunión se lleve a cabo, Caballero Gracia,─ dijo a su vez el anciano.
Erio fue el primero en entrar a la nave principal de la iglesia guiado por uno de los sacerdotes de la catedral que había sido instruido para tal fin.
Tan pronto Erio puso un pie en el suelo principal de la nave, Carim se volvió a verlo frunciendo ligeramente el ceño. Era muy raro que algo enturbiara los finos rasgos la mujer pero tras unos segundos, la caballero se dio cuenta de cuál era la razón de su incomodidad.
"Así que tú eres él," pensó Carim suavizando nuevamente los rasgos en su rostro conscientemente.
Elio por su parte se detuvo abruptamente y levantó la mano en señal de espera para la comitiva que lo seguía.
─Es una barrera de protección solamente,─ explicó Carim con una apenas ligerísima sonrisa, ─Para cualquiera dentro de un rango de un kilómetro a la redonda, todo alrededor de la catedral sigue como todos los días pero nadie sentirá el deseo repentino de venir a la iglesia el día de hoy.
─Entonces, además de la protección, la barrera también invoca algún tipo de hechizo mágico,─ dijo entonces la Almirante Lindy Harlaown quien se había unido a la comitiva de Almirantes en la catedral deteniéndose al lado de Erio.
─Un hechizo de protección,─ reitero Carim sin modificar su semblante. ─Estamos en suelo sagrado Almirante. Para los Belka, no importan las particularidades del culto. Todos los suelos sagrados son en efecto, sagrados. No se agrede en suelo sagrado. La barrera que he invocado nos protege por igual a todos los que estamos en la catedral.
La Almirante se volvió a mirar al Arzobispo americano. El hombre mayor era un amigo personal, desde la infancia incluso, de la Almirante Midget Crowbel. Él era la única razón por la que la reunión se había agendado en ese lugar. Casi dos años estándar habían transcurrido desde que el primer planteamiento de esa reunión se había bosquejado y si no hubiera sido por su intervención, Lindy dudaba que dicha reunión se hubiera concretado.
─La Caballero Carim habla con verdad Almirante. Ustedes tienen mi palabra como ha sido desde el primer momento,─ dijo el anciano Arzobispo.
Lindy deseo tener la certeza de que la palabra del Arzobispo era suficiente para los Belka. O para los enemigos de ambos. Esa no era simplemente una reunión como cualquier otra. Por eso mismo era una reunión SECRETA.
─Si gusta, podemos invocar una barrera conjunta,─ ofreció Carim con gesto gentil, ─O si lo prefieren, puede invocar una barrera exclusivamente Midchildiana. He escuchado que Usted es una maga portentosa.
Lindy había percibido la barrera desde que se aproximaban a la catedral. Por eso ella y Erio entraron en avanzada aunque la protección les había permitido pasar sin afectar sus poderes mágicos en ningún momento. La Almirante sabía que había que ser un mago versado y poderoso para invocar una barrera selectiva como esa.
─La Almirante Crowbel autoriza una barrera conjunta Lindy,─ recibió la aludida a través de una comunicación telepática de Leti Lowran.
Una vez que la barrera conjunto estuvo en su lugar apropiadamente y que Erio hubiera asegurado toda el área de la nave principal, la señal de OK fue enviada.
Poco después, los tres almirantes más importantes de Midchilda hicieron su entrada a la nave principal de la catedral por una de las puertas laterales, escoltados por los Almirantes Chrono Harlaown, Leti Lowran, Nanoha y Teana. Muy discretamente, el sacerdote que los había conducido hasta el recinto cerró la puerta cuando entraron.
La Almirante Midget Crowbel, apenas tuvo el tiempo suficiente para saludar a su viejo amigo y presentarle de manera personal a sus colegas almirantes.
─Ya están aquí─ anunció Carim volviéndose hacia la puerta principal de la catedral.
Lindy volvió la mirada en la dirección de la de Carim con cierta aprensión en el pecho. No era posible….¿Verdad? Los endemoniados Belka simplemente no podían estar entrando a la catedral por la puerta principal como si nada.
Sin embargo, la aprensión de Lindy se concretó cuando las pequeñas puertas de acceso peatonal del portón principal de la catedral se abrieron y reconoció la figura que entraba liderando la comitiva.
El Hegemon de Suthra, Claus G.S. Ingvalt entró a la nave principal con parsimonia, mirando a su alrededor apreciativamente. A su lado, el jefe de las operaciones militares de la Embajada Belka en la Tierra, Konteradmiral Zest Grangaitz, caminaba mirando al frente, serio y alerta.
─Disfruta la visita Zest,─ dijo Claus sonriendo a su lado, ─Esta construcción es magnífica, es una lástima que un estilo arquitectónico como este nunca se haya presentado en el Imperio.
─Mi deber no es disfrutar, Su Excelencia─ dijo Zest tratando de no sonar fastidiado con su Majestad, ─Mi deber es protegerles de cualquier amenaza y cuidar por los intereses de la Federación Imperial Belka.
Claus se volvió para mirar al austero y fuerte perfil del Caballero y guerrero Belka por excelencia.
Que fueran amigos de toda la vida no hacía que fuera más fácil para Zest lidiar con él. Nunca lo había sido.
Unos pasos detrás de Claus y Zest, caminaban la joven Regente Oscura de Galea, Ixpellia, en su túnica de fuego y la máxima figura máxima de la Federación Imperial Belka; Olivie Sägebrecht vistiendo un hermoso y elegante vestido largo de color azul.
Nanoha, quien miraba atenta la entrada de los tres máximos líderes del Imperio Belka, sintió un profundo estremecimiento que recorrió toda su espina dorsal como una corriente eléctrica.
La cantidad de poder mágico que era emanada de los tres líderes Belka era simplemente incuantificable, abrumadora. Por un momento fue como si una violenta y gigantesca ola invisible los golpeara.
La pelirroja y Erio se miraron con preocupación tras el anuncio vía telepática que les llegó segundos después de la llegada de los líderes Belka.
Midchilda había montado todo un operativo con decenas de efectivos en tierra y aéreos, tanto civiles como magos para la reunión de los Almirantes. De acuerdo a los informes que estaban recibiendo de los magos aéreos y del sistema de vigilancia satelital, Prometheus, los Belka habían salido en un solo vehículo de la embajada acompañados solo por cuatro efectivos militares Belka minutos antes.
Los dos jóvenes miraron hacia Lindy Harlaown, quien lucía preocupada e inconscientemente, se tensaron.
Aparentemente, los informes habían tardado en llegar porque los analistas simplemente no podían creer que los Belka se movieran sin absolutamente ningún operativo de seguridad adicional.
Tras sentir la avalancha de poder mágico que había inundado la catedral, Erio y Nanoha empezaron a entender porque.
La sorpresa de Nanoha no hizo sino incrementarse cuando tras las dos líderes Belka, tres atractivas jóvenes cerraron la comitiva Belka.
La chica que había conocido la noche anterior, Fate, estaba entre ellas portando un uniforme de la Armada Belka. Al igual que la pelirosa que le había causado profunda extrañeza, Signum.
Instintivamente, Nanoha se puso en alerta.
"Raising Heart, stand by ready…."
─¡Nanoha! ─ llamó Erio en un susurro mientras Teana, al sentir la reacción de Nanoha, se ponía también en alerta.
─Ellas son magas, Erio,─ envío Nanoha en una comunicación telepática a sus compañeros, ─Las encontré ayer y decían pertenecer a la delegación diplomática de Suthra pero ahora se presentan con uniformes militares Belka.
Al segundo siguiente, Teana, Erio y Nanoha activando sus dispositivos y barrier jackets, se desplegaron alrededor de los Almirantes Midchildianos.
A diferencia de Lindy, Leti y Midget Crowbel, los Almirantes Leone y Largo, no eran magos. Una de las principales razones por las cuales la Delegación de Midchilda se tomaba tan seriamente los protocolos de seguridad.
Tras la temeraria acción de los tres jóvenes magos Midchildianos, todos se quedaron congelados.
Los líderes Belka, quienes ya casi llegaban donde los Almirantes esperaban se detuvieron sin hacer ningún gesto.
Claus fue el único que tuvo la osadía de sonreír y preguntar mirando directamente hacia Chrono.
─ ¿Sucede algo, Almirante Harlaown?...Parece que sus efectivos están algo….nerviosos.
Chrono había estado al pendiente de las comunicaciones telepáticas todo el tiempo. Nanoha, Erio y Teana respondían de acuerdo a las instrucciones que habían recibido….aunque fuera precipitadamente.
─Teniente Mondial,─ solicitó Chrono.
─La agente Takamachi reporta irregularidades con la escolta Belka,─ informó Chrono al punto.
─Dos de las chicas de la escolta Belka se reportaron como diplomáticas Suthrianas pero portan uniformes militares,─ explicó Nanoha, ─Ayer fallaron en identificarse apropiadamente con la policía de Nueva York.
Al igual que los dirigentes Belka, Fate, Signum y Heidi se detuvieron al momento que Nanoha, Erio y Teana iniciaron su despliegue preventivo. Pero a diferencia de los magos Midchildianos, las escoltas Belka se mantenían en su sitio en una serena posición de descanso, con las piernas ligeramente abiertas, sosteniendo sus manos detrás de su espalda y mirando hacia el frente.
Nada en la posición de las guerreras Belka dejaba entrever ningún indicio de ataque.
Olivie e Ixpellia, miraron a sus escoltas y sonrieron ligeramente. Ellas al igual que Claus sabían que, salvo en caso de extrema urgencia, sus militares jamás saltarían por su cuenta sin que mediara una orden directa. El Konteradmiral Grangaitz había sido muy específico con sus instrucciones.
─Vaya,─ dijo Claus mirando a Fate quien ostentaba el rango más alto entre sus escoltas, ─¿Eso quiere decir que ya conocía a estos jóvenes Kapitänleutnant?
Fate tragó ligeramente pero nada más en su actitud o su postura cambió.
─Durante nuestro turno de franco, la Oberleutnant y yo nos encontramos con la maga de blanco,─ señaló Fate escuetamente mirando a Nanoha. No era necesario entrar en detalles sobre "cómo" se habían encontrado con ella y sus amigas. Le sorprendía encontrarse a la chica justo en esa reunión pero ya sabía que era una maga.
─Vaya coincidencia, ─ dijo Claus y se volvió a mirar a Chrono. ─¿Hay algún problema con eso Almirante?
Chrono se volvió a mirar a Lindy y a Leti. Como Nanoha, ellos habían sentido el poder mágico de los Belka y los tenía más que nerviosos.
Olivie se adelantó hasta llegar a la posición de Claus. Ixpellia hizo lo mismo al cabo de unos momentos.
─¿Hay alguna amenaza concreta identificada, Almirante Harlaown?─ preguntó Midget dando un paso al frente.
Chrono miró a su contraparte Belka, el Contraalmirante Grangaitz, al igual que sus subordinadas, se mantenía en posición de descanso en el sitio donde se había detenido y sintió que enrojecía un poco. Los Belka no estaban haciendo un alarde de superioridad. No era necesario. Al no adoptar siquiera una postura defensiva les estaban diciendo que no tenían motivos de sentirse amenazados. Y más aún. Que no eran rivales para ellos.
El joven Almirante se sintió como un mosquito frente a un elefante.
─Descontinuar activación, ─ ordenó a sus magos.
Los tres pelirrojos se volvieron para mirarlo un poco sorprendidos.
─Almirante, las magas Belka no portan limitadores. Sus registros mágicos están fuera de los estándares permitidos,─ transmitió Nanoha en comunicación telepática a Chrono.
─Cuestionar las órdenes superiores, incluso en una comunicación telepática es inaceptable,─ dijo la joven Ixpellia severamente, sorprendiendo a Nanoha y a todos los presentes por igual. Todos los Midchildianos por supuesto. ─Está humillando a sus superiores…agente.
Nanoha todavía no se reponía de la impresión cuanto se escuchó una voz femenina, firme y autoritaria.
─Descontinuar activación….Inmediatamente ─ ordenó está vez la Almirante Crowbel avanzando un paso más al frente.
Erio y Teana cumplieron la instrucción en seguida, pero Nanoha un poco apenada, demoró unos segundos más antes de retirar su Barrier jacket y retraer su dispositivo. Los tres jóvenes Midchildianos se alinearon detrás de los Almirantes.
─Creo que si todos estamos aquí es para conseguir un objetivo superior y de interés para toda la humanidad─ dijo el Arzobispo de la catedral dirigiéndose a todos los dirigentes, ─Entiendo que está es una situación única y estamos nerviosos, pero tratemos de sobreponernos en aras del éxito de esta reunión.
─Almirante Crowbel, ─ dijo finalmente Olivie quién no había dicho una palabra hasta ese momento, ─Nuestros mundos llevan cien años en guerra. La razón por la que estamos aquí el día de hoy no es la guerra sino la paz. Estoy segura que pese a los elevados costos que esta larga guerra ha tenido para todos, muchos serían partidarios de que continuara. Entiendo la preocupación de sus subordinados por la seguridad. Está plenamente justificada. Sin embargo, el miedo hacía lo que yace adelante en el camino no debe impedirnos seguir avanzando.
Midget miró a la joven mujer frente a ella, la mujer que ostentaba en sus manos las riendas del Imperio Belka desde hacía pocos años y se permitió tener un poco de esperanza.
Si, tal como ella decía, muchos no estaban a favor de la paz.
Tras la tensión del primer encuentro, los tres Almirantes y los tres líderes Belka, guiados por el Arzobispo, se encerraron en una de las cámaras interiores de la catedral. Más allá del amplio espacio de la nave principal, los techos altísimos y los exquisitos rosetones.
Nadie más los acompañó en esa reunión de acuerdo a la firme y expresa orden de la Almirante Crowbel.
Siguiendo las instrucciones de sus superiores, Lindy Harlaown y Zest Grangaitz aplicaron una barrera de silencio y protección adicional a la que ya existía sobre la catedral y sus alrededores y después, ambos invocadores se reunieron separadamente con Chrono y Leti Lowran.
Cada bando por su lado, dejó apostadas a sus escoltas en el pasillo, afuera de la cámara donde se sostenía la reunión principal.
Alineadas las dos escoltas frente a frente, Nanoha terminó en medio de Erio y Teana, mirando de reojo a Fate quien ocupaba la posición frente a Erio. Ellos eran, cada uno por su lado, los líderes para sus respectivas escoltas.
La pelirroja todavía estaba sorprendida de que ninguna de las escoltas Belka se hubiera movido durante el incidente previo. Sus rostros no habían acusado ni el más mínimo gesto de sorpresa cuando ellos desplegaron sus Barriers.
─Si ustedes no hubieran mentido ayer, no habríamos desconfiado de su presencia y sus intenciones, ─ dijo Nanoha de bote pronto.
Fate se volvió ligeramente para mirarla y después miró a Signum. Sus órdenes no habían indicado nada respecto a hablar, o no, con los miembros de la escolta Midchildiana. Signum se encogió de hombros ligerísimamente y Fate decidió responder al comentario de Nanoha de la forma más simple posible.
─No mentimos,─ dijo mirando a la pelirroja con franqueza, ─Independientemente de nuestra filiación con la Armada Belka, Signum y yo estamos asignadas como agregados militares en Suthra, bajo las órdenes directas del Hegemon. No teníamos por qué decir más ayer.
─No portaban sus identificaciones─ insistió Nanoha un poco fastidiada por la ligera reprimenda que había recibido por parte de la líder Belka.
─Pero no nos resistimos a identificarnos, ─ agregó Fate con voz calmada. ─¿Es que acaso tú vas por la ciudad diciendo a todo el mundo que eres una maga y donde trabajas realmente? ¿Tus amigas lo saben?
Nanoha apretó ligeramente los puños.
─Nanoha… ─ dijo Erio con voz contenida pero el joven miraba a Fate. La capitana Belka era casi tan alta como él y sus ojos se encontraron con los carmesí de Fate por varios segundos.
Nanoha observó el duelo de miradas entre Fate y Erio algunos segundos. Todavía le costaba entender como reaccionaban y tomaban decisiones esos Belka. Todos los preparativos que habían hecho y todas las órdenes que habían recibido eran sobre la línea de mantener posiciones defensivas extremas. Todos sus informes de inteligencia, y la historia de los últimos cien años de guerra, indicaban que los dirigentes Belka eran tiránicos, despiadados y no se detenían ante nada para obtener lo que era necesario para el Imperio. Sus órdenes eran no confiarse, no bajar la guardia y no perderlos de vista en ningún momento.
Erio sostuvo la mirada de Fate sin parpadear hasta que le dolieron los ojos. A la joven Belka no parecía estarle costando tanto trabajo como a el.
Ni la mirada de Fate sobre él, ni la de las otras chicas traslucía ninguna emoción pero Erio se sentía de todas maneras….juzgado… por las Belka. Nanoha no podía entender cómo se sentía por qué había sido siempre natural para ella. Era parte de lo que Erio era y nada más.
Pero para otros no siempre había sido así.
Erio estaba seguro que todos los Belka lo había notado cuando activo su barrier jacket y el símbolo del poder mágico de todo mago se había desplegado a sus pies.
Donde un círculo mágico Midchildiano relucía a los pies de Nanoha y Teana, Erio desplegaba un triángulo mágico Belka.
El símbolo de la traición del que nunca podría deshacerse porque formaba parte de sí mismo tan íntimamente como su alma.
La marca de la deshonrosa deserción de sus padres tantos años atrás.
Erio era tan Belka como esas chicas que se erguían orgullosas frente a él. Un Belka sirviendo bajo las órdenes de Midchilda.
Él estaba seguro, que ellas lo despreciaban por ello.
-X-
La reunión se extendió por varias horas durante las cuales, los seis escoltas se mantuvieron en su sitio, inmóviles y en silencio.
Eran más de las tres de la tarde cuando los Almirantes de Midchilda y el Konteradmiral Belka se aproximaron al salón del encuentro y segundos después la puerta se abrió para que los líderes de Midchilda y Al-Hazard salieran al encuentro de sus subordinados.
Olivie Sägebrecht, sonrió y se despidió con una ligera inclinación de cabeza de los Almirantes Phils y Kiel para después extender una mano a la manera terrestre hacia Midget.
─Creo que hemos avanzando positivamente, Almirante…no podemos decir que todo esté resuelto pero los primeros pasos de un largo recorrido se han dado.
─Estoy de acuerdo, Su Majestad, ─ dijo la Almirante tomando con sus dos manos las de Olivie.
Nanoha se descubrió por un momento, mirando embelesada a las dos mujeres, la mayor y la joven en una escena que parecía sacada de un sueño.
¿Sería realmente posible un acuerdo de paz entre Al-Hazard y Midchilda?
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Erio estaba tendido sobre su cama en el Midtown-Manhattan. La sede diplomática se había tomado muchas consideraciones con el cuerpo diplomático participante en la convención ese año.
Especialmente con aquellos efectivos que integrarían el equipo de seguridad para la reunión secreta.
Eso no había impedido, sin embargo, que el Almirante Harlaown lo reprendiera ligeramente por el exceso de celo hacía los Belka durante el encuentro.
"Aunque entiendo las razones, actuaron precipitadamente Teniente Mondial…pudo haber tenido un costo muy elevado para Midchilda. En la posición que usted ostenta, tener el suficiente criterio para estimar cuales son las situaciones que ameritan una acción y en qué momento la ameritan, es una responsabilidad muy grande. La razón por la que usted y las agentes Lanster y Takamachi fueron seleccionados para esta misión fue por sus excepciones dotes como magos. Pero desde el aspecto militar, ellas eran su responsabilidad."
Las palabras de Chrono Harlaown todavía resonaban en su cabeza varias horas después de que el Almirante lo llamara de manera privada en su despacho de la sede.
Afuera, ya la noche caía y la ciudad de Nueva York vivía una gran algarabía.
Esa noche la LXVI Convención Dimensional por la Paz de los Mundos se inauguraría y sería una fiesta universal durante las próximas dos semanas. Además de los diferentes eventos culturales, exposiciones y seminarios donde se motivaría el intercambio cultural, científico y tecnológico entre los mundos; los líderes de todos los Mundos que integraban la Liga se reunirían en magnas sesiones para discutir temas estratégicos. Seguridad dimensional, desarme, ayuda humanitaria, control de armamento y control ambiental, entre los más significativos.
Además de las sesiones principales donde los líderes y jefes máximos decidirían el rumbo que tomaría el desarrollo universal, otros diplomáticos y embajadores tendrían reuniones secundarias para tratar los avances de temas decididos con anterioridad y tomar nuevas acciones.
En resumen, Nueva York sería la capital dimensional del universo en muchos aspectos.
Erio y Nanoha habían deseado fervientemente que esa misión terminara para disfrutar esa noche inaugural pero por alguna razón, Erio ya no se sentía tan entusiasta como en días anteriores.
O tan exultante como apenas esa mañana se había sentido.
Y su desazón no se debía al regaño de Chrono. Es más, agradecía lo que el Almirante le había dicho. Erio sabía que la única manera de mejorar era reconocer los errores y aprender de ellos.
Dos golpes ligeros en la puerta de su habitación, lo sacaron de su ensimismamiento y miró el reloj sobre la elegante mesa de noche de su habitación. Eran casi las siete la noche. La fastuosa inauguración tendría lugar a las ocho y le había prometido a Nanoha que asistirían al espectáculo desde Central Park.
El joven se puso de pie y se dirigió hacia la puerta.
Nanoha estaba de pie afuera de su habitación con una gran sonrisa. Su novia se veía hermosa con el atuendo de falda, suéter y abrigo que había escogido para esa noche.
Bueno, Nanoha siempre se veía hermosa para él.
La sonrisa de Nanoha se apagó un poco al notar que Erio todavía vestía sus pantalones y camisa del uniforme, esta última ligeramente desabotonada y desfajada.
─No estás listo todavía─ dijo la pelirroja y después cayó en la cuenta. No había visto a Erio desde que habían regresado a la sede diplomática después de la reunión de los Almirantes con los Belka. ─¿Todo está bien?
Erio se hizo a un lado para dejarla pasar.
─Si, lo siento, ─ dijo apesadumbrado, ─Pasa por favor, estaré listo en unos momentos.
Nanoha entró a la habitación. No era la primera vez que estaba a solas con Erio en una situación como esa. Internamente se dijo que no tenía por qué estar nerviosa. Lo que habían platicado la noche anterior no tenía por qué apresurarse.
Erio la invitó a sentarse en la elegante y funcional mesa de su habitación mientras se cambiaba pero Nanoha frunciendo el ceño, se mantuvo en pie. Las habitaciones de ambos tenían una espectacular vista hacía la ciudad y en esos momentos Erio había caminado hacia el gran ventanal para observarla.
─Parece que hay una gran actividad, no te preocupes llegaremos a tiempo. ¿Encontraremos a tus amigas en algún lugar?
Nanoha no mordió el anzuelo. Algo le pasaba a Erio. Él rara vez estaba tan taciturno.
La chica dejó su pequeña cartera sobre la mesa y se aproximó al ventanal.
─¿Sucede algo?─ le preguntó rozando su hombro apenas con una mano.
Erio inspiró profundamente.
─¿Te causé problemas con el Almirante?─ preguntó Nanoha sintiendo de pronto una opresión en su pecho. Erio se había esforzado mucho para llegar a la posición en la que estaba y obtener el reconocimiento de sus superiores. Fue hasta que la misión terminó que Nanoha comenzó a pensar que tal vez se había precipitado esa mañana con sus acciones.
Erio se volvió hacia ella rápidamente, preocupado.
─¡No!,─ dijo con vehemencia, ─No se trata de eso…─ después ante la mirada al mismo tiempo escéptica y preocupada de Nanoha, agregó, ─Mira, el Almirante si me retó un poco por precipitarnos pero al final…aunque no me lo haya dicho expresamente, estuvo de acuerdo en que es mejor prevenir que lamentar. Los Belka recibieron el mensaje de que no somos ningunos ingenuos.
Nanoha bajo la mirada.
La explicación de Erio todavía no la convencía.
─Hey, ─ la llamó el chico sosteniendo su barbilla suavemente para hacerla mirarlo. ─No fue nada grave, de verdad
─¿Entonces qué es? ─ preguntó ella con obstinación.
Erio volvió a inspirar y se apartó de la ventana y de Nanoha para dirigirse al vestidor pero ella no lo dejó alejarse.
─Si no se trata de eso, ¿qué es lo que te tiene tan…decaído? ─ insistió.
─Es una tontería, ─ dijo Erio al fin, todavía sin mirar a Nanoha.
La pelirroja se aproximó al joven por detrás y lo abrazó por la cintura, apoyando su mejilla en su espalda.
─No ha de ser algo tan trivial si te tiene así….Realmente espero que me tengas la confianza suficiente para decirme lo que te pasa,─ dijo ella con voz suave, ─Tu siempre has estado ahí para mí y yo quiero estar para ti también.
Erio se volvió y abrazó a su novia con gentileza, sintiéndose como un imbécil por preocuparla.
─Las Belka lo notaron, ─ dijo de un tirón sintiendo que enrojecía en el abrazo de la chica.
Nanoha se apartó un poco para mirarlo. No entendía a qué se refería Erio.
─Ellas saben que soy Belka….y eso solo es posible siendo un desertor.
Nanoha tomó el rostro de Erio entre sus manos.
─Tú no eres ningún desertor,─ dijo con firmeza.
─Mis padres lo son….─ dijo el joven apenado, inclinando la cabeza, ─La pena para la deserción es la muerte….En Midchilda nadie puede hacerles nada, pero si cualquier guerrero Belka se encontrara con ellos en un mundo neutral o peor, en un mundo integrante de la Federación Imperial, los matarían.
El corazón de Nanoha se encogió en su pecho al escuchar a Erio.
Ella tenía nueve años cuando la familia Takamachi se mudó a Midchilda por el trabajo de su padre. Hasta mucho después, Nanoha supo realmente cuál era el trabajo de su padre pero para esas fechas; poco después de llegar a un mundo extraño, completamente diferente a la tierra y a Japón, donde no conocía a nadie, la llegada de Erio-kun había significado un hito en su vida.
─Pero tú no eres culpable de algo que pasó hace quince años Erio-kun,─ su novio era una de las pocas personas, fuera de sus amigas japonesas a quién Nanoha se dirigía con apelativos japoneses, ─Tu no tomaste la decisión por tus padres, ellos….
─Ellos tomaron la decisión porque querían que creciera en un mundo donde pudiera ser libre de decidir qué hacer con mi poder mágico…─ dijo Erio con tristeza, ─Yo fui la causa de que ellos decidieran desertar.
Nanoha recordaba muy vívidamente el día que su padre había llegado con la familia Mondial a su casa y los había presentado con sus hijos y su esposa. Erio tenía apenas diez años y era un niño tímido y retraído. Algo que de inmediato atrajo a Nanoha para acercarse a él y ofrecerle su amistad.
Le costó trabajo al principio pero poco a poco, la pequeña Nanoha fue venciendo las barreras del niño y se convirtió en su amiga. Durante mucho tiempo, la única amiga que tuvo en Midchilda.
─Y tú has enorgullecido a tus padres con el camino que has decidido seguir, ─ insistió Nanoha, ─Yo no creo que ellos estén arrepentidos de la decisión que tomaron años atrás. Tú no deberías sentirte arrepentido tampoco.
─Además….─ insistió Nanoha casi de inmediato, apoyando sus manos ahora en los hombros de Erio ─Si, las Belka vieron tu triángulo mágico, saben que eres Belka, ¿Y? ¿Qué rayos importa lo que piensen? Eres un militar de la Armada de Midchilda y tú no eres ningún desertor. Tu ascendencia es algo que no depende de ti.
─Yo habría podido regresar a Al-Hazard al cumplir la mayoría de edad. Los hijos de los desertores tienen esa prerrogativa….solo durante cierto tiempo,─ comentó Erio meneado la cabeza.
─Bueno, pero no estas arrepentido de no haberlo hecho, ¿no?...No es como si tu realmente coincidieras con la ideología Belka o tuvieras alguna razón para regresar….¿O sí?─ preguntó Nanoha con cierto tono seductor en su voz, ─¿Dejaste ahí alguna chica que esas guerreras te recordaron?
Erio finalmente pudo reír ante el ocurrente comentario de Nanoha y la miró amorosamente. Esa era una de las cosas que más amaba de ella.
Siempre lo animaba. No importaba lo mal que se sintiera o porque. Ella siempre conseguir iluminar su corazón y lo hacía sonreír. No, no había nada en Al-Hazard o en ningún otro mundo del mar dimensional que el anhelara más que ella.
─No, ─ dijo el cuándo su risa se apagó, ─No tengo ninguna razón para regresar.
Tras decir eso, la cabeza del joven se inclinó para besar a su novia tiernamente.
Nanoha correspondió al beso, primero con la misma suave ternura de Erio y después con más pasión. Quería que él se sintiera confortado. Necesitado. Amado.
El abrazo de Erio en la cintura de Nanoha se hizo más estrecho conforme su beso se hacía más profundo.
Cuando finalmente se separaron, el cuarto se encontraba en la penumbra. La noche había caído y la única iluminación provenía de la iluminación especial que adornaba la ciudad para la convención.
En esa penumbra, Nanoha no podía ver lo oscurecidos que se encontraban los ojos azules de Erio pero si podía sentir su respiración acelerada y el calor de cuerpo junto al suyo.
Erio la miraba expectante sin moverse. Pese a lo que habían dicho la noche anterior, nunca la había presionado, y nunca lo haría.
Nanoha sabía que Erio estaba dándole la oportunidad de esperar.
Pero por eso mismo, no podía hacerlo.
El la necesitaba en esos momentos. No era como había pensado que sería, pero ella ya había decidido lanzarse al vacío. Tal y como Arisa le había dicho la tarde pasada, no había ningún motivo para no hacerlo. Él la amaba más que nadie.
En esos momentos, el espectáculo de fuegos artificiales inició en Central Park y desde el ventanal frente al que estaba de pie, un caleidoscopio de color se desató.
─Parece que tenemos la mejor vista de la ciudad,─ dijo Nanoha sonriendo un poco nerviosa pese a su determinación.
─Nadie tiene mejor vista que yo,─ dijo Erio, cauteloso pero con voz anhelante.
Por toda respuesta, Nanoha solo levantó el rostro y enlazó sus brazos en su cuello.
Erio volvió a besarla y esta vez no se detuvo.
Los impresionantes fuegos artificiales quedaron olvidados en el horizonte ante la abrumadora sensación de sus cuerpos tocándose.
Los labios de Nanoha se abrieron para Erio y dejó que su cuerpo se amoldara al de él ya sin inhibiciones.
Después de besarse suave y profundamente durante un largo rato, las manos de Erio subieron sobre los costados de Nanoha, para acariciar sus senos. La chica jadeó ligeramente ante la caricia. No era la primera vez que la tocaba de esa forma, pero si la primera vez que la tocaba así mientras la besaba apasionadamente y sus partes más íntimas se rozaban.
Con un movimiento suave, Erio se apartó ligeramente de Nanoha para levantar el suéter de ella y removerlo. Bajo la prenda, Nanoha vestía una sencilla blusa de algodón y sus pezones, erectos, se adivinaban aun con la iluminación tenue de la ventana.
El corazón de Nanoha latía desbocado en su pecho.
Más aún cuando el joven, comenzó a dirigirla hacía la cama mientras la cubría de besos cortos y delicados.
Un último reducto del cerebro de Nanoha parecía gritar que se detuviera, pero el calor que sentía emanando de su propio cuerpo, el latir desbocado de su corazón y la racional certeza de que eso era lo que realmente deseaba, silenciaron ese miedo ancestral que no tenía razón de ser.
No podía sentir miedo del hombre que la amaba.
En la cama, Erio se apoyó se su costado para yacer al lado de Nanoha, entrelazando sus piernas con las de ella mientras la acariciaba.
Sus manos se deslizaron bajo la falda de Nanoha, sobre sus muslos; abrieron lentamente los botones de su blusa y exploraron la piel tersa de su torso y sus hombros antes de desnudarla poco a poco.
Una última prenda quedaba para que Nanoha estuviera completamente desnuda entre sus brazos, y la simple visión de su novia, finalmente en ese estado bajo su cuerpo, casi le provoca un clímax prematuro al Erio.
Reduciendo un poco el ritmo para retomar su control, Erio aprovechó esos breves segundos para despojarse de su camisa y sus pantalones.
Yaciendo nuevamente al lado de Nanoha solo con ropa interior como ella, el tamaño de su erección era más que evidente y la pelirroja se estremeció. Finalmente comprendió que no había vuelta atrás para ese punto.
Erio se detuvo un segundo antes de besarla, para preguntar con voz contenida, ─¿Estás segura….Nanoha?
La chica sintió que algo se encogía en su interior.
No. No lo estaba. Pero no iba a detenerse. No podía hacerle eso a Erio en esos momentos.
Nanoha finalmente se atrevió a extender sus manos para acariciar el pecho lampiño del joven. No se atrevió a ir más allá pero se apretó contra su cuerpo lo más que le fue posible.
Erio, capturando nuevamente la boca de Nanoha para besarla, giró hasta quedar sobre ella.
Las manos de Erio se deslizaron hasta el borde de la ropa interior de Nanoha y la deslizaron hacía abajo. Nanoha contuvo un grito cuando la prenda descubrió su sexo y continúo su camino hasta sus tobillos.
Erio cubrió de besos su torso y su abdomen mientras con mucha gentileza abría las piernas de Nanoha y se colocaba en medio de ellas.
La última barrera, la ropa interior de Erio, desapareció en el instante siguiente y tras algunos segundos, Nanoha se permitió finalmente bajar la vista hacia el pene turgente de su novio.
Erio tomó una de las manos de Nanoha y la llevó hasta su miembro.
─No te lastimaré, ─ prometió el joven en un susurro, ─Guíame cuando estés lista.
Nanoha sitió como el cuerpo de Erio yacía sobre ella y la abrumadora sensación del contacto de sus sexos la recorrió dejándola casi sin respiración.
Erio la besó largamente, acariciándola, hasta que la mano de Nanoha sobre su miembro se movió acariciándolo también. Las piernas de Nanoha abiertas frente él, sus muslos rozando sus caderas y el aroma de su sexo, lo tenían en el borde pero se esforzó por esperar a que ella estuviera lista.
Finalmente, tras un último beso, largo y profundo, que los dejó a ambos jadeado, Nanoha asintió con la cabeza.
Erio se separó de ella y ambos guiaron el pene de él hasta la fuente de la humedad de Nanoha y lenta, lo más lentamente que le fue posible, la penetró.
La espalda de Nanoha se arqueó y contuvo la respiración cuando el ardor en su vientre se concentró en un punto de dolor; sus manos se aferraron a los hombros de Erio y solo respiró nuevamente hasta que él la penetró por completo.
Durante varios segundos, ninguno se movió, sobrecogidos por la sensación de ser finalmente, uno solo en cuerpo y alma. Nanoha podía sentir a Erio completamente en su interior y trató de no pensar en el ligero dolor que sentía.
Con mucho cuidado, Erio se inclinó para besar a Nanoha y cuando esta le correspondió, comenzó a moverse lenta y gradualmente dentro de ella.
Finalmente, Nanoha era suya.
Erio solo quería demostrarle esa noche, de todas la formas posibles, cuanto la amaba y lo mucho que significaba para él que, finalmente, fueran una pareja en todos los aspectos.
El teléfono móvil de Nanoha recibió varias llamadas de unas preocupadas Ariza y Suzuka debido a que ella y Erio nunca llegaron a la cita como habían prometido. Llamadas que la pelirroja no vio hasta la mañana siguiente.
Esa noche, Erio le hizo el amor apasionadamente un par de veces más hasta caer rendido a su lado.
Nanoha abrazó al joven y acomodó la cabeza de él sobre su pecho mientras acariciaba su cabello. La respiración de Erio a su lado era acompasada y regular. El chico se había dormido ya profundamente.
Ella podía entenderlo. Todos los preparativos de ese día habían sido agotadores. Y después esa noche….
Nanoha se ruborizó involuntariamente.
No se arrepentía de haberse entregado a Erio ese día.
Él la amaba y había sido cuidadoso y gentil. Se había esforzado para hacerla sentir bien y ella estaba segura de que así se sentía. Todo su cuerpo había reaccionado a las caricias de su novio. La había hecho estremecer.
¿Entonces porque?
Cierto desasosiego interior se extendía dentro de Nanoha, principalmente porque no se sentía lo completamente plena, feliz y exultante como pensaba que iba a sentirse después de hacer el amor por primera vez con el hombre que amaba.
En realidad, después de hacer el amor por primera vez en su vida.
Erio había sido su primero en todo. Había sido su primer mejor amigo. Él le había dado su primer beso. Había sido su primer (y único) novio. Y ahora era su primer, y ella esperaba, único, amante.
¿Por qué se sentía entonces como si algo muy importante le faltara?
-X-
Era muy tarde cuando Signum y Fate finalmente llegaron al hotel donde los efectivos militares Belka se hospedaban para la convención. Debido a las excelentes referencia que el Hegemon Ingvalt había dado sobre su desempeño en la reunión de esa mañana, la Konteradmiral Yagami accedió, únicamente por esa noche, a relevarlas de su deber de revisión en el puente de la MSM Wolfgang.
Signum y Fate, acompañadas de las inseparables Sieglinde y Victoria, Shamal quién Fate sospechaba tenía algo más que solo interés profesional por Signum, incorporaron a un miembro más a su grupo de diversión esa noche, Heidi Ingvalt.
Fate y Signum no parecían muy convencidas pero se enfrentaron al hecho consumado cuando se encontraron con las otras chicas en el lobby de hotel.
─Shamal dice que necesita interactuar más con las personas….comunes y corrientes, ─ había susurrado Signum al oído de Fate mientras caminaban por las atestadas calles hacía Central Park, ─En demasiado rígida y formal y al parecer, no sabe divertirse.
─ ¿El hecho de que sea la hermana menor del Hegemon de Suthra tendrá algo que ver con eso?─ preguntó Fate ligeramente sarcástica.
─ ¿Sabes que creo Testarossa?...Creo que le gustas a Heidi y Shamal está tratando de hacer de celestina,─ dijo Signum haciendo un gesto hacia el frente.
Sieg y Victoria caminaban al frente, con la rubia prácticamente colgada del brazo de la seria Sieglinde, riendo y señalando todo a su alrededor.
Shamal y Heidi, caminaba un poco detrás de esas dos, muy cerca la una de la otra y a cada tanto, Heidi inclinaba la cabeza para escuchar lo que Shamal le decía y asentía.
─Seguramente le está dando instrucciones sobre cómo terminar en tu cama esta noche, ─ agregó Signum con una de esas rarísimas sonrisas que muy pocas personas a parte de Fate podían ver.
─Yo más bien creo que Shamal es la que quiere terminar en tu cama, Signum, ─ contraatacó Fate sin mucha convicción, ni éxito, todavía roja por la insinuación de Signum.
─Te convendría….,─ dijo Signum pero tras ver que el rostro de Fate se ensombrecía, se detuvo, ─No vuelvas con eso otra vez Testarossa….
─Heidi es hija de una prominente familia suthriana. Dudo que algo pudiera darse entre ella y yo, pero si por alguna retorcida jugada del destino así fuera; yo no soy Belka….su familia jamás me aceptaría a mí, una advenediza, como parte de ella,─ dijo Fate con tristeza.
Signum se puso seria y frunció el ceño. Tomó del brazo a Fate y la hizo detenerse.
─Tu madre es una respetada y prestigiosa científica. Que su mundo de origen sea Midchilda no le resta ningún mérito a todo los que ha aportado a la ciencia y la tecnología Belka. Precia es genial y tu deberías sentirte orgullosa de ella como nos sentimos todos. Tú puedes haber nacido en Midchilda, pero has sido educada como el más puro guerrero Belka. No hay nada, nada Testarossa, por lo que tengas que avergonzarte. El Hegemon Ingvalt lo sabe, no formas parte de su grupo de seguridad solo por tu hermoso rostro.
─Wow…. ¿Estás declarándole tu amor a Fate….Signum?─ la voz de Shamal se escuchó repentinamente muy cerca de ellas.
Signum y Fate brincaron horrorizadas y se pusieron rojísimas ante el comentario de Shamal.
─¡No!
─¡Demonios…No!
Shamal sonrió extremadamente complacida. Tenía pocas ocasiones de ver a Signum o a Fate turbadas como en ese momento y la vista era simplemente adorable. Esas fuertes y duras guerreras eran completamente predecibles y vulnerables en algunos aspectos.
─Me da gusto….─ dijo Shamal y les dio la espalda para avanzar hacia donde sus compañeras las esperaban, ─No se queden atrás, sé que podríamos encontrarlas en un santiamén con la comunicación telepática pero no quisiera que algún terrestre osado les palmeara el trasero y ustedes lo maten o algo peor.
Conforme se acercaban a las otras chicas, Fate preguntó en voz baja, ─¿Qué podrá ser peor que la muerte?
Signum meneo la cabeza con preocupación.
─Se trata de Shamal, Testarossa….si ella dice que hay algo peor, lo hay….y es mejor que no sepamos que es.
El grupo de chicas Belka, festejó junto con los terrestres y los visitantes de otros mundos, vieron los fuegos artificiales, recorrieron los diversos sitios alrededor de Central Park donde diversas fiestas y festejos se llevaban a cabo y descubrieron que el alcohol terrestre no era ni cercanamente, tan fuerte como el belka ya que, por más esfuerzos que hicieron, no pudieron emborracharse.
La fiesta todavía seguía cuando Signum y Fate se acomodaron en su habitación compartida del pequeño hotel donde se hospedaban.
Finalmente, ya con todas las luces apagadas y mirando hacía el techo, Fate hizo la pregunta que le había rondado la cabeza desde esa mañana, en la catedral.
─El mago pelirrojo de esta mañana….es Belka, ¿lo notaste?
─Por supuesto, ─ fue la simple respuesta de Signum.
─ ¿No es eso extraño? ─ volvió a preguntar Fate, quién jamás había visto un mago Belka fuera de las fuerzas militares Belka.
─Solo hay una manera para que eso sea posible Testarossa… su familia desertó.
Fate deseaba hacer muchas más preguntas a Signum pero se contuvo.
Descubrir el triángulo mágico de Erio la había sorprendido sobremanera aunque no lo hubiese demostrado. Ella y ese joven mago parecían estar en los extremos opuestos de una misma situación.
Fate se quedó dormida recordando cómo habían sido sus primeros años en Al-Hazard y preguntándose, cómo habría sido su vida si su madre nunca se hubiera exiliado en la Federación Belka, abandonando el hogar que tenían en Midchilda.
¿Habría sido ella la compañera de esa maga pelirroja del barriet jacket blanco en lugar del desertor mago Belka?
-X-
Esa mañana, le costó muchísimo trabajo a Nanoha quitarse de encima a Suzuka y especialmente a Arisa, quienes preocupadas le preguntaron hasta el cansancio por la noche anterior, hasta que llegaron a la conclusión que Nanoha esperaban que no llegaran.
─Wow…. ¿Pero te cuidaste verdad?─ inquirió la rubia a quien ni siquiera el codazo de Suzuka detuvo en esa ocasión, ─Pero Dioses, ¡Nanoha!...eso es ¡MUY IMPORTANTE!... ¿Sabes cuantas chicas quedan embarazadas en su primera relación sexual?...Créeme, tu no quieres pasar a engrosar esas estadísticas….─
Nanoha finalmente logró zafarse de ellas argumentado que tenía que estar ya mismo en el salón principal de la convención, donde los máximos líderes del mar dimensional tendrían su primer encuentro.
La almirante Crowbel estaría ahí y de acuerdo a lo que Erio le había informado esa mañana, la querían en el cuerpo de seguridad como agente encubierto, es decir, para todos los fines, el de su jefa inclusive, iría a realizar asistencia administrativa para la Almirante Crowbel.
Esa mañana, fue un poco difícil despertar al lado de Erio y después correr subrepticiamente a su habitación para cambiarse. Erio se veía todo lo extasiado y feliz que ella no lograba sentirse pero se esforzó en demostrar lo contrario.
Para el momento que llego al imponente salón principal de la convención, casí todos los líderes de los mundos menores estaban ya en sus puestos asignados. Solo faltaban los tres grandes líderes Belka y los Almirantes Midchildianos, a quienes por razones de delicadeza protocolaria, los sentaron en lados opuestos del salón principal.
El salón era circular y al centro se apostaban los lugares principales de los dirigentes. Cada uno contaba con su equipo de seguridad de confianza y sus asistentes administrativos más directos en la zona inmediata posterior.
Detrás del elegante barandal que delimitaba la extensa zona de reunión, se organizaban escalonadamente los distintos grupos de trabajo de los equipos de soporte de cada mundo. Esta distribución permitía que detrás de cada dirigente, un radio virtual desde el centro mismo del salón, marcara la zona donde sus subordinados se encontraban. El efecto era una distribución radial en forma de sol, donde los mensajes y comunicados se moverían sobre cada eje conforme la reunión avanzara.
Si bien Erio se encontraba en la zona principal, ubicado junto con Chrono Harlaown y Griffith Lowran, Nanoha estaba en la zona de soporte. Erio le había indicado que ese día, recibiría órdenes directas de Chrono y solo debía acatar sus instrucciones si fuera necesario.
La pelirroja estaba poniéndose al día con los deberes que debía cubrir como parte del equipo de soporte para asuntos foráneos, cuando una ligera conmoción la hizo dirigir la mirada hacía el frente.
Los tres dirigentes Belka, Olivie Sägebrecht, Claus Ingvalt e Ixpellia de Galea, entraban al salón.
A diferencia del día anterior que se habían movido con un staff extremadamente pequeño, ese día desplegaban todo el glamour y poderío de la Federación Imperial. Los tres dirigentes vestían elegantes atuendos de caballeros Belka del más alto nivel. Nanoha se preguntó si esas armaduras eran parte de sus barrier jackets o simplemente, sus atuendos protocolarios.
Tras ellos entraron varios diplomáticos y embajadores, así como sus cuerpos de seguridad.
Nanoha notó fácilmente a las tres chicas de la escolta del día anterior, quienes junto con los otros magos Belka, portaban sus uniformes de gala del ejército o la armada.
La rubia, que se había presentado como Fate el día del incidente en Central Park, lucía simplemente espectacular vestida toda de negro con sus insignias y rango en dorado. Incluso, un par de medallas, relucían en su pecho.
El aviso de la entrada, segundos después, de los Almirantes del Consejo de Midchilda, sacó a Nanoha de su ensimismada contemplación de la delegación Belka y se obligó a concentrarse en sus deberes.
El presidente americano, junto con otros representantes políticos terrestres se unieron en ese momento, y la reunión comenzó oficialmente.
Durante horas, se hicieron diversas presentación y argumentaciones sobre el tema principal de la reunión: La paz y por consiguiente, el desarme de aquellos mundo que ostentaban el mayor poder militar del universo.
Algunos partidarios extremos de Midchilda, como Vaizen o Fedikia, insistían en que la única opción viable era la disminución sin concesiones, ni argumentos, del número de armas atómicas de carácter dimensional masivo con que contaba la Federación Belka.
Y si, de acuerdo a los números presentados por los consejeros de la Liga de los Mundos, el número de armas atómicas, armamento convencional o no-convencional, así como de naves tipo crucero de combate y destructores de la Federación Belka era completamente abrumadora. Superaba en proporción de cinco a uno, el poderío militar de Midchilda e inclusive, de dos a uno, si se tomaba en cuenta el grupo de Mundos aliados con Midchilda.
Nadie sabía hasta ese momento de la reunión secreta que se había llevado a cabo el día anterior, y por lo que Nanoha podía ver, nadie debía enterarse en el futuro cercano.
El tiempo marcado para la hora del almuerzo llegó sin ningún avance en alguna dirección por lo que el moderador principal de la reunión, llamó al cierre de actividades de esa mañana para el primer receso.
El clamor de varias conversaciones se desató con la campanilla que marcaba el término de la sesión pero nadie había siguiera intentado levantarse de su asiento todavía, cuando se sintió el primer ligero tremor.
Fue tan ligero que al principio, todos dudaron si realmente habían sentido algo.
Entonces llegó el segundo tremor más fuerte que el anterior.
Todas las conversaciones cesaron de inmediato y un tenso silenció se extendió por la sala.
Olivie, Claus e Ixpellia se miraron con preocupación. Sus equipos de seguridad estaban tensos y listos para entrar en acción.
Nanoha se puso de pie en alerta total y espero impaciente por instrucciones que no llegaban
El tercer tremor llegó sacudiéndolos a todos con fuerza.
Los equipos de seguridad de los diversos dirigentes se desplegaron a toda velocidad por la sala y entraron en contacto con sus equipos remotos en el exterior de la sala y el exterior del edificio. Algo pasaba que ya no podían ignorar más, pero tampoco podían moverse hasta no saber que estaba pasando. No podían correr ningún riesgo.
El cuarto evento ya no fue simplemente un 'tremor,' el edificio completo se sacudió como víctima de un terremoto de alta intensidad.
Los jefes de seguridad gritaban instrucciones y los escoltas se preparaban para aplicar las medidas de evacuación de emergencia. Esas que siempre se preparan para los casos más extremos con la esperanza de que nunca tengan que ser aplicadas.
El miedo se extendió por toda la sala como fuego cuando la quinta sacudida en el lapso de pocos segundos, estremeció el edificio a tal punto, que las paredes y la magnífica bóveda se agrietaron y un fino polvo se esparció en el espacio.
Nanoha no pudo esperar más y activó su dispositivo.
"Raising Heart….¡Set up!"
Una luz abrumadora los cubrió por varios, interminables segundos y una corriente eléctrica recorrió a Nanoha no bien había terminado su activación. Cuando la maga pudo finalmente volver a ver a su alrededor, decenas de magos Belka y de otros mundos, estaban ya con sus barriers jackets desplegadas y extrañamente, parecían suspendidos en el aire cubiertos por una luz dorada.
Hasta después de algunos segundos de desconcierto, tras dirigir su mirada hacía donde se encontraban los dirigentes Belka, Nanoha entendió lo que estaba sucediendo.
Un gigantesco triángulo Belka se extendía cubriendo la totalidad de lo que había sido el salón circular, literalmente, envolviéndolo en una barrera de defensa y protección. Una esfera dorada tan fuerte y sólida, que contenía a todos y a todo lo que se encontraba en el salón principal de la convención en ese momento.
Todos a su alrededor, magos y civiles miraban azorados al mago que había invocado semejante barrera.
El Hegemon de Suthra, Claus Ingvalt.
Conforme pasaban los segundos, Nanoha se percató que la barrera de protección no era sólida. Conforme se disipaba el polvo, la pelirroja se dio cuenta que las barrera se hacía más y más transparente permitiéndoles ver donde estaban.
El espacio del salón principal flotaba a varios metros sobre el piso, y el edificio sede de la Convención Dimensional de la Liga de los Mundos no existía más.
Hacía afuera y alrededor de la esfera, solo se veía polvo, densas humaredas y escombros.
Al interior de ella, solo había silencio. Un silencio incrédulo y aplastante.
Nanoha contuvo la respiración cuando miró más allá de su entornó inmediato, más allá de la abrumadora realidad de la destrucción e identificó cientos sombras que se movían vertiginosamente sobre la ciudad de Nueva York.
En el silencio antinatural de la esfera, casi parecía que las sombras no tenían nada que ver con las sucesivas y violentas explosiones que se sucedían después de que pasaran.
Cientos de columnas de humo y explosiones se veían hacía cualquier dirección que mirara.
Y continuaban extendiéndose, extendiéndose y extendiéndose, rápida e inexorablemente hasta el horizonte.
-X-
Eso es todo por hoy. Un capitulo largo para que valga la pena la espera del siguiente!
Gracias por sus comentarios y reviews….Estoy listo (creo) para todos los epítetos que tienen para mí en estos momentos…
Supongo que todos lo notaron pero quería clarificar por si acaso. Einhart en su modo adulto es Heidi E.S. Ingvalt y es como deben imaginársela para este fic. Les recomiendo leer o revisar al menos Vivid, para que vean algunos de los personajes como yo los veo para este fic.
Creo que esos son todos mis comentarios de momento. Editare y corregiré un poco más adelante este capítulo. Me disculpo por los errores que todavía pueda tener. Ya no quise demorar más en publicarlo.
