Capítulo 1

Comenzando una vida nueva

Era un día cálido de mayo, Candy se encontraba en la colina sumida en sus pensamientos, no se dio cuenta cuando un elegante carruaje llegó al Hogar, sólo la voz de la Hermana María la sacó de sus pensamientos.

- Candy, necesitamos que entres

- Sí hermana María enseguida voy.

- No, tienes que venir conmigo

- Está bien hermana.

Candy entra resignada con la Hermana María, no comprende por qué no puede esperar a que ella vaya después.

- Candy, ellos son los señores Penélope y Gregory Wessex, desean adoptarte.
- Buenos días, señor y señora Wessex.

- Buenos días pequeña – responde Penélope al saludo – eres una niña muy linda.
- Gracias señora.

- Nada de señora, de ahora en adelante, me dirás mamá.

- ¿Mamá? – Candy ve a la Señorita Pony, está sorprendida.

- Candy, te acabamos de decir que los señores Wessex te van a adoptar

- Así es pequeña, te irás con nosotros, - dice dulcemente Gregory – te elegimos porque te pareces a nosotros, eres rubia y tienes los ojos verdes como mi esposa Penny.

- Candy, serás una niña muy feliz a nuestro lado, ¿verdad que vendrás con nosotros? - le pregunta Penélope.

- (Antes de responder, Candy voltea a ver a sus dos madres, la señorita Pony y la Hermana María, quienes le hicieron una señal afirmativa con la cabeza) Si, si quiero ir con ustedes.

Instantes después Candy se despide de sus dos madres y de los niños del Hogar de Pony, vestida elegantemente, parte hacia su nueva vida, los chicos y sus dos madres lloran en silencio la partida de esa pequeña traviesa.

Mientras tanto, en el carruaje, Gregory empieza a explicarle quienes son.

- Candy, de ahora en adelante serás Candice Wessex, hija de los Condes de Wessex y como tal te educarás.

- ¿Condes? Pero en América no hay condes.

- Oh pequeña, pero nosotros no vivimos en América, sino en Londres, y allá es en donde tú vivirás, y por supuesto me dirás papá.

- ¿Londres? ¿Cómo es Londres?

- Ya lo conocerás, partiremos pasado mañana al atardecer, hoy viajaremos a Nueva York.

Candy estaba fascinada, en el tren había viajado en primera clase ¡Cuánto soñaba con que los niños del Hogar estuvieran con ella!, también se encontraba feliz porque al fin tenía unos padres que se estaban portando muy amorosos, cuando subieron al barco, a Candy le latía el corazón aceleradamente, dejaría su América para ir a un nuevo país en el viejo continente, se preguntaba si volvería a su querida Colina de Pony.

El barco era majestuoso, uno de los más grandes de su tiempo, los camarotes lucían hermosos y elegantes, Candy recordaría para siempre ese primer viaje en un transatlántico y el nombre de éste: "Lusitania"(*) , sus padres le hicieron recomendaciones sobre la forma de comportarse, ella aceptó todo, estaba feliz de tener padres.

Por fin llegaron a Londres, era un nuevo comienzo en un viejo país, un elegante carruaje esperaba por ellos, Candy bajó tomada de la mano de sus padres, Edward, el chofer les hizo una reverencia y abrió la puerta para que subieran al carruaje.

- Candy, en cuanto estés debidamente instalada en casa, te llevaremos a conocer todo Londres, estoy segura que te encantará.

- Si, mamá, ya quiero conocer todo Londres y llegar a casa, ¿cómo es la casa, mamá?
- Es grande mi amor y está rodeada de jardines, tiene flores, podrás jugar ahí.
- Mi pequeña, sólo hay algo que debes saber, todas nuestras amistades saben que perdimos una hija, les diremos que te hemos encontrado al fin, y que eres nuestra legítima hija, no sabrán que te hemos adoptado.

- ¿Entonces debo ocultar que me crié en el Hogar de Pony, papá?
- Tanto como ocultarlo no, pero les diremos que después de tantos años de investigar a donde te llevaron quienes te alejaron de nuestro lado, te hemos encontrado. ¿Estás de acuerdo, verdad?

- Si papá- responde Candy algo pensativa y melancólica –

- Vamos hija, no te pongas triste, sabemos que quieres mucho a la Señorita Pony y a la Hermana María, te prometo que algún día volverás a visitarla – le dice dulcemente Penny mientras le acaricia la cara.

- ¿De verdad mamá?

- Por supuesto que sí, pero necesitamos que digas eso ¿Lo harás verdad?

- Si mamá, lo haré.

Al llegar a la gran mansión de los condes de Wessex, son recibidos por todos los sirvientes que forman una valla y a su paso les hacen una reverencia y les dan la bienvenida, aunque algunos se preguntan quién es esa pequeña que ha viajado con ellos, tratan de no demostrar sorpresa, saben que a los condes les gusta la discreción y en su momento les dirán quién es.

- Bienvenidos a casa Mi Lord, Mi Lady, - dice el Mayordomo, quien los espera en la puerta de la Mansión.

- Joseph, haga el favor de reunir a todos en una hora, les vamos a presentar a nuestra hija.
- Si, Mi Lord

- Nancy, lleve a mi hija a su habitación.

- Si, Mi Lord, acompáñeme señorita.

Candy no sabe que decir ante tanta atención, sólo sabe que es maravillosamente feliz, y que sus padres no la han soltado en ningún momento, desde que bajaron del carruaje hasta entrar en la Mansión, ese gesto le transmite seguridad.

CONTINUARÁ

(*) Buque gemelo del "Mauritania". El Lusitania fue hundido en 1916, durante la Primera Guerra Mundial por submarinos alemanes.