Bueno pues no tenia pensado seguir con la historia, creia que era pésima y bastante mala, pero gracias a un review de una lectora, al parecer encantada, me he animado y he decidido seguir con la historia, hasta que ustedes lo consideren.

Este cap. es más entretenido que el otro, ya que el otro era como una introducción, espero que os guste y dejad review, me animan mucho .

Besos, cuídense.

Capítulo II: La lengua y la campanilla.

El día amenció soleado y con calor. Hermione se levantó puntual, como siempre, y se cepilló los dientes mientras miraba su reflejo en el espejo. Habia cambiado bastante de unos años a otros, su pelo, antes despeinado e indomable ahora se veia liso, más rubio y recojido por unas pinzas de colores; su cuerpo, mucho más formado y atractivo; y su cara, ahora más afinada y con un ligero maquillaje.

Cojió sus cosas y bajo de la habitación de chicas hacia la sala común, donde esperó a Harry y Ron, que bajaron al momento con sus túnicas negras adornadas por una corbata roja con rallas doradas.

Llegaron al comedor y Harry sintió como unos ojos fríos como los glaciales se clavaban en él, seguido de una risita. Se sintió tentado a darse la vuelta y partirle la cara ahí mismo pero se controló y siguió su camino al lado de Hermione y Ron.

Después del desayuno Harry y Ron se encaminaron hacia los terrenos de Hogwarts, ya que tenian un permiso especial para saltarse DCAO y entrenar con el equipo, capitaneado por Harry. Así que Hermione no tuvo más remedio que encaminarse sola hacia el aula de Snape. Estaba esperando en el umbral junto a Nerville cuando el burullo se depejó dejando pasar a cuatro personas entre la multitud. Draco Malfoy se acercó hasta Hermione con una manzana en la mano, semimordida. La miró de arriba a abajo con desprecio.

-Y cararajada?? recuperandose de la caricia del tren?? -rió mirando a sus secuazes-.

Hermione le miró directamente a los ojos con desprecio.

-Malfoy sabes que te puedo reportar por la confesión que acabas de hacer – dijo seria-.

Unas risas burlonas se escucharon tras el comentario de la muchacha.

-Cómo dices, sangresucia?? -dijo haciendose el mal entendido- Anda déjate de gilipolleces y haz algo útil – dijo poniendole eufesividad a la última palabra y cojiendo su barbilla levemente-

Hermione le miró asqueada y justo en ese momento Snape irrumpió el momento clavando sus fríos ojos negros en ambos.

-Adentro -dijo arrastrando las palabras como de costumbre-.

Hermione dedicó una última mirada de desprecio a Malfoy que le devolvió el último gesto de distinta manera: le tiró un beso guiñandole el ojo, más como cachondeo que como coqueteo, mientras sus fieles amigos reian sus gracias.

Hermione le fulminó con la mirada entrecerrando los ojos hasta que se reducieron a dos rendijas marrones. Se giró con fuerza haciendo ondear su pelo y entró en la clase de Snape pisando fuerte con el libro Pociones de tercer grado, cosa complicada pegado a su pecho.

Draco entro detrás, como no, seguido por Goyle y Crabbe, con aires de superioridad. Mirando al frente pero a la vez no viendo a nadie en concreto.

La clase de DCAO transcurrió como de costumbre: puntos para Slytherin, fallos de Neville, manos arriba de Hermione...lo normal.

Hermione caminaba por los pasillos de las mazmorras, "propiedad de los Slytherin", hacia las escaleras que daban al vestíbulo, con un poco de suerte encontraría a Harry y a Ron saliendo de los vestuarios. Llegó a los campos de juego de Hogwarts y efectivamente se encontró con Harry y con Ron. Se acercó a ellos.

- Qué tal chicos?? -dijo al llegar junto a ambos con una leve sonrisa-.

- Le voy a romper la cara, ¿cómo se atreve ese sucio enjendro relleno de paja?

Ron apretaba los puños con fuerza al igual que la mandíbula. Parecia más pelirrojo de lo normal y sus ojos centelleaban furisosamente.

- Vamos Ron...tampoco ha sido para tanto...-intentó calmarle Harry, aunque el también se recomiera por dentro-.

- ¿Qué? ¿qué no ha sido para tanto, dices? ¡se la estaba comiendo Harry!

Hermione entendia cada vez menos y miraba a ambos con el entrecejo fruncido.

- Ehm..¿chicos? -dijo extrañada, pero al parecer ellos no se daban cuenta de su presencia-.

Ron siguió caminando a prisa, junto con Harry, que le miraba sin saber cómo calmarle, y con Hermione, sin entender ni papa de lo que decian.

- Vamos, ya sabes como es tu hermana Ron -dijo Harry muerto de ira también, aunque ocultándolo-.

- ¿Alguien me va a explicar que pasa aquí o tengo que emplear mis propios medios?? -saltó Hermione harta de que sus amigos la ignoraran y de no entender qué diabos había hecho Ginny esta vez-.

Ron se giró hacia ella con cara de pocos amigos.

- ¿Quieres saber lo qué pasa? -Hermione asintió- Pasa que el maldito de Malfoy le hametido la lengua a mi hermana hasta la campanilla, eso pasa.