Different Sense
By. Anye
II. Contrapuesta.
El frío piso raspó su piel. Rió irónicamente acomodándose allí antes de ver como un expendedor de sodas terminaba de aplastarse en la pared a un lado de él y caía sin más a sus pies.
-¡IZAAAYYYAAA! –Un enfadado grito resonó en sus oídos y sin más se recostó por completo en el piso sin dejar de reír. En pocos segundos Shizuo apareció por la pared, justo a un lado de la que alguna vez había sido una máquina expendedora, con un poste de luz que tenía como objetivo atravesar su estómago. Esquivó el metal y sin más se adelantó a él para intentar golpearlo. Pasando muy cerca de su cuello aquella navaja que siempre portaba. Shizuo aprovechó y lo empujó a la pared, sosteniendo sus brazos sobre él y atrapándolo completamente.
Izaya se relamió los labios y miró el enfadado rostro de su amado antes de decir burlonamente.
-Ne Shizu-chan, estás mejorando. Ya casi y puedes atraparme –rió el más bajo antes de impulsarse con sus pies y patear lejos al rubio que cayó al piso después de rebotar en la pared contraría. Se tomó la cabeza, recomponiéndose y mirándolo con una mueca de enfado. Esa maldita pulga, cada vez era más y más molesta.
Izaya se acercó a él quitándole sus gafas y sin separarse de su sonrisa lo miró directamente a los ojos.
-Shizu-chan está muy molesto ¿tendré yo la culpa? –rió dando un salto atrás ante el agarre que Shizuo había intentado realizar. Jugó con esas gafas, haciéndolas girar en uno de sus delgados dedos y entonces dijo –Si las quieres, debes venir por ellas –y sin más dio vuelta y empezó a caminar alegremente, mirando de reojo como Shizuo se levantaba y empezaba a correr tras él para alcanzarlo. Orihara sonrió aún más, empezando a correr ágilmente, escurriéndose por las calles de Ikebukuro sigilosamente. Giró unas calles, se metió en unos callejones y entonces se adentró en un edificio sin más.
Shizuo se detuvo delante de ese edificio. Era una de las pocas que veces que Izaya se había escabullido dentro de un edificio. Le restó importancia y sin bajar la guardia caminó dentro intentando mantener su tranquilidad. Los pasillos eran angostos y las escaleras oscuras. Un verdadero vejestorio que debía de estar en ruinas. Oyó unos pasos y esa molesta risilla, acelerando sus pasos para intentar hallar a esa molesta pulga.
Giró una par de veces en esos pasillos después de subir unos pisos y entonces sólo pudo esquivar un golpe que seguramente era de ese terrible hombre. Dio un paso atrás y lo siguiente que sintió fue como su cuerpo caía sobre una puerta, que de inmediato se abrió de lo desgastada que seguramente estaría. Miró arriba y efectivamente era ese pelinegro que ahora traía sus gafas colgando de su camiseta y que lentamente cerraba la puerta tras ellos.
De inmediato se levantó y entonces acorraló al pelinegro contra la pared con violencia.
-Maldito seas –masculló apretando más la tráquea que estaba ahora atrapada en una de sus manos.
-Eso duele mucho, Shizu-chan… Deberías tratarme con más amabilidad –habló Orihara mientras intentaba deshacerse del agarre que no había planeado sería así de fuerte. Al parecer el rubio hablaba en serio. Tomó su brazo con fuerza en otro intento de separarlo sin éxito alguno, y al sentir como su cuerpo quedaba sin oxigeno, simplemente sacó su As bajo la manga y fue cuando Shizuo notó que una navaja estaba cerca de clavarse en su yugular. Aflojó un poco el agarré, quizá demasiado, porque lo siguiente que notó fue que había sido votado al piso de lo que alguna vez había sido una habitación y que Izaya estaba ahora sentado sobre él, aún con la navaja muy cerca.
Lo vio con esa desquiciante sonrisa y sólo oyó unas suaves palabras.
-Pasión… Sólo tú me haces sentir esta pasión tan desquiciante, Shizu-chan –dijo aquella última palabra en su oído mientras se apoyaba en su hombro y lentamente deslizaba esa navaja por su cuello, ocasionando un liguero corte del cual empezó a brotar un hilillo de sangre.
Shizuo no dijo ni hizo nada. Quizá su cuerpo se había quedado inmóvil por el filo de la navaja, o quizá aquellas palabras habían captado su atención.
–Me odias tan apasionadamente… que me excitas demasiado –y lentamente se sentó sobre él nuevamente, bajando la navaja un poco más para romper la pequeña corbata y el primer botón de esa camisa y en cuanto se dirigía al segundo botón, una mano detuvo su trayecto. Shizuo lo sostuvo con fuerza evitando cualquier movimiento. Izaya lo miró riendo suavemente e inclinándose para besar su cuello y luego susurrar.
– ¿Por qué te amo tanto?... –dijo en un tono dulce, cerrando los ojos y susurrando a su oído nuevamente –Maldito seas –prosiguió suavemente –. Quiero matarte, te odio Shizu-chan, no sabes cuánto –y movió un poco más la navaja intentando incrustarla, pero el agarre se incremento dejándola inmóvil. Izaya suspiró y dejó de hacer todo tipo de fuerza terminando de apoyarse en la comisura de su cuello.
-Vete… no te seguiré. Y olvida todo esto. Pero mañana iré por ti. Mañana te mataré, lo intentaré con todas mis fuerzas, mañana ya no será un juego. No puedo seguir así… –y se separó de él, delineando con la yema de sus dedos la poca piel que había dejado al descubierto y haciéndose a un lado para sentarse en el piso y después darle la espalda.
Shizuo lo miró y sintió un extraño golpe en su cabeza, comprendiendo entonces aquellas palabras que por algún motivo habían ido a parar al fondo de su conciencia y que ahora habían tomado cierto sentido que él no estaba listo para aceptar. Jamás lo aceptaría, pero en ese mismo instante… su cuerpo ardía por algún misterioso motivo.
Se sentó al igual que Izaya y sin pensarlo dos veces se levantó empezando a caminar a la entrada. Lo normal y de todos los días sería dar la vuelta y salir por la puerta. Prender un cigarrillo y enterrar cada palabra que había sido expuesta en el lugar… pero considerando que ese había dejado de ser un día como cualquiera y su cerebro ahora tenía una encrucijada que sólo lo hacía querer comprobar algo que seguramente no lo dejaría dormir en la noche y mañana quizá sería demasiado tarde para comprobar; pues al día siguiente uno de los dos quizá moriría después de tanto.
Se detuvo en la puerta y miró a Izaya nuevamente, encontrándolo en el mismo lugar que hace algunos segundos, ni un solo centímetro lejos de la primera posición. Hizo una mueca de resignación y sin más retornó en sus pasos y lo tomó de la chaqueta, levantándolo sin esfuerzo y alterando un poco al pelinegro.
-¿Qué crees que haces? –y antes de siquiera oír algo más, su cuerpo había sido lanzado al sofá que había en esa abandonada habitación. Izaya quiso levantarse de inmediato para reclamar aquella acción, pero fue cuando notó que Shizuo se acercaba a él con una penetrante mirada y que sin vueltas se quitaba el chaleco, botándolo a un lado y sin delicadeza alguna abría su camisa. Eso no podía ser verdad, ¿o sí? Quizá Shizuo lo había noqueado en algún momento y esto sólo era una divagación, pero al sentir como su cuerpo era presionado sobre el sofá obligándolo a recostarse mientras Shizuo se subía sobre él, todo pensamiento dejó de tener sentido y su mirada no pudo evitar distraerse con la camisa que lentamente sucumbía.
Shizuo tenía un cuerpo magnífico como lo había podido comprobar en todas esas veces que había logrado desgarrar alguna parte de su ropa. Sin embargo su contemplación duró poco, pues Shizuo se había inclinado para besarlo feroz, apasionada y casi brutalmente. Sus dientes mordiendo sus labios, y su lengua enterrándose en su boca, peleando con la suya incansablemente. El beso lo había impresionado, pero lo que más le impresionó fue como la mano del más alto había empezado a jalar su camiseta en un intento de despejar aún más su abdomen y donde empezó a tocar sin más. ¿En verdad ese era Shizuo? y no pudo hacer más que emitir un gemido al sentir una pequeña mordedura en su cuello.
Shizuo sonrió al oír ese gemido, pues nunca siquiera había pensado en lo excitante que ese susurro podía llegar a se y menos viniendo del pelinegro. Lo levantó un poco y quitó aquella chaqueta sin esfuerzo u oposición alguna. Lo siguiente fue aquella camiseta y cuando por primera vez observó aquel rostro, sólo pensó que era adorable. Izaya traía los ojos cerrados, quizá sólo dedicándose a sentir cada toque y sus mejillas estaban sonrojadas. Era ciertamente… atractivo. Izaya lo miró cuando sintió que todos sus movimientos se habían detenido. ¿Acaso Shizuo había caído en cuenta de todo lo que hacía y había decidido detenerse? Si ese era el caso, no era una opción que ahora sería válida para él. Y lo obligaría a terminar lo que había empezado costase lo que costase… aún si tuviera que torturarlo al final.
Shizuo lo besó nuevamente, sintiendo como su piel era recorrida gentilmente por sus manos que se detuvieron en su cadera, antes de que una se aventurará aún más allá, deshiciera el cinturón y abriera su pantalón adentrándose hasta su excitación. Gimió sin pensarlo ante el contacto y antes de que llegase más lejos lo empujó para sentarse sobre él. Lo besó de inmediato y mientras lo hacía se frotó suavemente contra su cuerpo, ocasionando un leve jadeo del rubio. Sonrió complacido. Perfectamente sabía que esa era la primera vez para Shizuo y quería que fuese algo que jamás olvidaría y quizá… hacerlo rogar por más.
Volvió a besarlo lenta y tranquilamente, siendo correspondido por el rubio y después de algunos minutos de ese prolongado beso, su mano empezó a escurrirse de su tórax, pasando por el vientre y entonces deshaciendo el pantalón para terminar en su excitación. Sonrió al deslizar su mano por toda la longitud y se sorprendió cuando Shizuo simplemente lo besó y volvió a derribarlo en el sofá rápidamente, quitando sus pantalones y entonces posicionándose entre sus piernas sin más. Izaya lo volvió a ver con sorpresa y antes de siquiera pensar en qué decir, sus labios fueron tomados nuevamente y la mano de Shizuo se empezó a escurrir por toda su excitación sin más.
Izaya gimió entre el beso. Lo tocaba con fuerza, lo lastimaba… pero al mismo tiempo lo estaba disfrutando como nunca imaginó que lo haría. Cerró los ojos con fuerza y lo siguiente que sintió fue como Shizuo empezaba a adentrarse en él con tranquilidad.
-Shizu…o… -se arqueó mordiéndose los labios, evitando que un quejido saliera de ellos e intentando relajar su cuerpo antes de empezar a sentir una agradable ola de placer inundar sus sentidos en cuanto Shizuo empezó a moverse en él. Se aferró a sus hombros, gimiendo en su oído, susurrando su nombre y deleitándose con su piel para finalmente alcanzar el clímax después de varios minutos de constantes embestidas. El rubio se desplomó sobre él, agitado y sin poder mirarlo a la cara. Izaya tranquilizó su respiración y entonces alcanzó sus labios para darle un pequeño beso y volviendo a derrumbarse en el sofá quedándose allí, inmóviles, mientras unas suaves palabras brotaban de sus labios –Me amas…–dijo el pelinegro –, tanto como yo a ti… –susurró antes de sentir como el cuerpo del más alto se tensaba y no respondía nada en absoluto. Rió suave abrazando ese cuerpo, sintiendo cada palpitación y cada respiro de aquel hombre y antes de que se diera cuenta el cansancio terminaba de secuestrar su conciencia.
o-o-o
Se sentó en el sofá frotándose los ojos. Estaba totalmente desnudo y la habitación estaba completamente oscura. Observó a su alrededor notando que estaba totalmente solo. Dejó libre un suspiro y de inmediato una sonrisa se formó en sus labios. Rió para sí y se apoyó en el respaldar del sofá por unos minutos, sintiendo cada parte de su cuerpo, notando algunos moretones y un leve dolor en su espalda… No había sido un sueño, había sido real. Se tomo del cuello, donde ahora habían unas marcas y sin más se movió sin despegarse de su sonrisa, tomando sus pantalones, poniéndoselos y seguidamente buscando su camiseta que estaba botada lejos de él. Se asomó tranquilamente por la ventana, observando aquella silueta a lo lejos, que caminaba lentamente alejándose del lugar y sin dar vuelta o irrumpir su camino.
Sonrió apoyándose en el barandal de la ventana, mirando fijamente como el rubio terminaba de desaparecer una calle en esa maravillosa noche.
–Ne… Shizu-chan… ¿acaso me odias tanto que empezaste a amarme? –rió irónico a sí mismo y miró el cielo. Después de todo, el lo amaba tanto que lo había llegado a odiar, ¿por qué entonces Shizuo no había llegado a sentir lo mismo? Pero claro, al revés.
–Que problema… –volvió a soltar al aire y rió –Esto no te salva Shizu-chan… mañana, mañana es el día… oh bueno, puede ser mañana pasado, así puedo besarte un par de veces más –rió volviendo a adentrarse a la habitación, dando unos pasos y topándose con la pequeña corbata que horas atrás había arrancado del más alto. La tomó guardándola en su bolsillo y antes de darse cuenta que lo lentes de Shizu-chan no estaban. Rió terminando de buscar sus pertenencias y empezando el camino a ese lugar donde tenía aquel asunto pendiente.
Shizuo observó la ventana. Izaya acaba de adentrase nuevamente y ahora sólo sentía como un gran peso había dejado de existir sobre sí. Prendió un cigarrillo, saboreando el tabaco con calma y terminando de acomodar su camisa en su lugar y arreglándose los lentes. Dejó libre un suspiro y un leve sonrojo apareció en sus mejillas recordando que, después de todo, acaba de tener sexo con esa molesta pulga… lo había tomado casi violentamente, pues en ese instante sólo se había dejado llevar por el "momento". Se dio una patada mental por pensar en todas esas cosas y sin más giró empezando a caminar. Eso no se repetiría, eso no podía repetirse.
–Saa… Parece que alguien la pasó muy bien –Shizuo se quedó tieso al sentir un susurro a la altura de su oído acompañando de una suave carcajada. Se volteó de inmediato y sin más se sintió acorralado en la pared.
–Shizuo es muy lindo, ¿por qué no sales conmigo, eh? –sonrió Delic sujetando sus brazos sobre su cabeza con fuerza y deteniéndolo con su cuerpo.
–Tú… –Dijo Shizuo. Él… la verdad, odiaba a "esas" personas o cosas que misteriosamente habían aparecido en su vida de un día para el otro.
-Hueles a Izaya… –sonrío divertido acercándose a su cuello para olfatear un poco más y luego aventurarse a lamer el lugar. Shizuo intentó liberarse, eso, eso no podía ser verdad.
-Maldito…–masculló y dio una patada alejando al de blanco de él –, No te atrevas a tocarme –Delic rió y se levantó con calma sacudiéndose el polvo de su impecable traje y acercándose cautelosamente a él.
-Y dime, ¿Cómo lo hace Izaya? –Sonrió mirándolo con insistencia– Imagino que debe ser una experiencia inolvidable…–se acercó un poco más –, tenerlo allí, gimiendo para ti… ah, que placentero… ya puedo imaginarlo –rió pensando en cómo sería tener a esa persona gimiendo debajo de sí mismo –Aunque… también quisiera saber cómo lo haces tú –y antes de decir algo más, terminó esquivando un golpe que iba a incrustarse en su rostro.
–Eres un maldito pervertido –dijo Shizuo volviéndolo a ver.
–¿Yo?, para nada… sólo tengo buen gusto para las personas –corrigió –además, ¿por qué te molestaría algo así? Tengo entendido que ustedes dos se odian, entonces puedo hacer lo que quiera con Izaya-kun… no te molestará para nada –y se apoyó en la pared. Shizuo lo vio y decidió que lo mejor sería ignorarlo por completo, entonces refunfuñó y se dio vuelta planeando marcharse lejos de allí, pero antes de lograrlo, nuevamente sintió un susurró cerca de su oído.
–Haré gemir a Izaya como nunca antes nadie lo ha hecho, sin resentimientos Shizu-chan –rió y se dio vuelta caminando en sentido contrario. Sí, Izaya debía seguir cerca del lugar, pero antes de siquiera dar dos pasos, terminó esquivando un basurero que iba directo a su cabeza.
–No te atrevas a tocarlo.
Delic lo vio y rió nuevamente – No es tu mascota, de otro modo, tendría un collar. Oh, ¿acaso no lo odias? –y vio como Shizuo se acercaba a él y lo tomaba por la chaqueta.
–No es asunto tuyo, pero no lo toques… es mío, sólo mío –Delic observó la hora y se separó de Shizuo ignorándolo por completo.
–Lo tendré en mente, si me permites, tengo una cita muy importante y placentera –rió y empezó a caminar rápidamente –por cierto… gracias por lo lentes –y mostró tal objeto antes de esfurmarse por las calles sin que Shizuo pudiera hacer algo más.
Shizuo pensó en seguirlo, pero sería una pérdida de tiempo. Estaba molesto… e Izaya, dónde se habría ido. Refunfuñó y decidió que iría a casa de Izaya… Delic no se saldría con la suya.
o-o-o
–Todo salió de acuerdo al plan –rió tomando la grabación y mirando el cielo.
– ¿En verdad sólo querías eso? Yo podía habértelo dado desde el principio –y observó al pelinegro jugando con las gafas y quien le devolvió la mirada.
–Sí, es todo lo que quiero. De todas formas toma –y le extendió una tarjeta de datos– será suficiente.
–Izaya-kun… la siguiente yo iré por ti –sonrió Delic tomando la tarjeta y guardándola en su chaqueta.
–Adelante… me gustaría saber si Shizu-chan puede ser superado por ti –rió desafiante.
-¿Alguien que debe ser amenazado de muerte para algo de buen sexo?... já, yo creo que si –y se acercó besando una de sus mejillas y acariciando la otra– Pero… acepto el reto –sonrió y tomó la mano de Izaya besándola también.
-Delic… me pregunto si Shizu-chan alguna vez diría eso –rió y se dio vuelta– Si mis cálculos no me fallan, Shizu-chan en este momento debe estar intentado derribar mi puerta –rió y sin más desapareció entre las paredes. Sí, todo había salido de acuerdo al plan y ahora tenía una muy buena grabación de la confesión de amor de Shizuo… aunque claro, el siguiente paso sería que lo confesara ante él. Rió con malicia y sólo pudo oír a lo lejos.
-¡IZAYYYAAA! ¡Abre la maldita puerta o la derribo!
Nota:
Bueno, primero aclarar que el cap inicialmente se llamaba "Blanco y negro", por azares del destino terminé modificando la última parte del fic y por tanto el título ya no cuadraba allí, entonces lo cambié. Espero no haya sido molesto (?)
Perdón mi retraso, pero últimamente la universidad me trae ocupada y como decidí reescribir la última parte del cap, tuve un lapsus.
Gracias por los feedbacks~ realmente me alegra que les guste, a petición el siguiente cap será Delic X Hibiya, sólo espero no me haya quedado muy bizarro ese, debo ultimar cosas aunque ya casi está relativamente escrito XD.
Dudas, sugerencias, peticiones (?), ideas, bueno, muchos medios por los cuales pueden hacerlo reviews, MP son bien recibidos. Sin más, me despido. Y saludos a todos los lectores.
