¡Dios! Siento mucho publicar la segunda parte hasta hoy, pero es mejor tarde que nunca :D
Aclaraciones del capítulo: La canción de Tenten es "Bad reputation" de Joan Jett y la del final es interpretada por UVERworld y se llama "Qualia", muy buenas canciones :D
En fin, siento la espera y ¡a leer!
Por la tarde del jueves las chicas estaban como locas y daban vueltas en el centro comercial. La mayoría ya había escogido sus vestidos y solo buscaban los últimos accesorios para hacer combinación con ellos. La excepción era Sakura, que debido a su poco tiempo libre no había podido ni pensar en qué llevaría puesto.
―Prueba este, Frentona.
Habían estado casi dos horas en los vestidores, probando y probando atuendos para la chica de cabello rosa sin tener ningún éxito.
―Estoy aburrida― Tenten miraba la hora en su celular y bostezaba al mismo tiempo.
Sakura tomó el vestido verde que Ino le ofreció, tenía mangas tres cuartos y escote en "V" en la parte trasera. Se lo puso con la agilidad y experiencia de dos horas seguidas de quitarse y ponerse innumerables vestidos. Examinó su imagen en el espejo del pequeño cubículo del almacén. Se veía muy bien, pero había algo que no la convencía del todo.
― ¿Qué piensas, Sakura-san? ¿Le das el visto bueno?
La aludida salió del vestidor y se mostró a sus amigas.
― Está demasiado flojo en las mangas, se me deslizan― la joven bajó sus ojos color jade hacía dicha parte del vestido y una pequeña sombra se instaló en ella, otro intento fallido.
―Bien, tienes razón, no es el más indicado, habrá que buscar otro.
En el mismo instante en que Tenten iba a replicar y Matsuri a caer al piso con exasperación, Hinata apareció como madrina de cuento de hadas y traía consigo un vestido rojo, sin mangas, escote en corazón y volantes en la falda. Todas quedaron impresionadas ante la belleza del vestido.
― Acabo de encontrarlo en la entrada de la tienda, parece ser el único en este e-estilo.
― Gracias, Hinata.
Volvió a entrar con el vestido nuevo en la mano, se lo puso e inspeccionó nuevamente su reflejo. Le gustaba, le gustaba mucho. La prenda se ajustaba de la forma adecuada en su cuerpo, no dejaba nada vacío y se veía simplemente genial. Su mente comenzó a aventurarse hacia la opinión que su pareja tendría del vestido, pero se deshizo de los pensamientos para evitar ponerse nerviosa y atolondrada. Se apresuró a salir y con una enorme sonrisa de satisfacción anunció que ese era el vestido.
― ¡Te ves muy bien, Frente!― Ino sonrió y de sus ojos parecían salir estrellitas.
― ¡Al fin! ― las dos castañas del grupo se tomaron de las manos con alivio y mostraron sus sonrisas, Hinata sonreía de igual forma.
La presidenta suspiró aliviada y se volvió a sus ropas normales, cogió el traje de su elección y pasó a la caja para cancelar el precio, que por suerte no excedía de su capital. Las cinco salieron satisfechas del almacén; y luego de tomar algo juntas, cada una tomó su camino de regreso y así comenzaron a prepararse para lo que vendría al día siguiente.
Eran las siete de la noche y Haruno colgaba el vestido en el perchero de su habitación, acomodó los zapatos altos de charol negro y algunos accesorios para dejarlos a su fácil alcance y así evitar retrasos al día siguiente. Tomó una ducha antes de cenar un poco de cereal, y luego de estudiar cada asignatura del día se apresuró a dormir.
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Su cabello castaño estaba sujetado en un moño alto y flojo, sus ropas eran holgadas para su libre movimiento y su respiración era acompasada. Sus piernas estaban separadas a la distancia requerida, su pierna izquierda estaba al frente y formaba un ángulo recto; y la pierna derecha uno agudo estirando su pantorrilla, sus brazos estaban extendidos por encima de su cabeza, logrando una posición de guerrera perfecta.
Practicar yoga era una de las actividades favoritas de Matsuri, le ayudaba mucho a relajarse.
Aunque era viernes, gracias a las intervenciones de su amiga de pelo rosa, la escuela tenía el día libre para arreglar los últimos detalles de la noche de San Valentín, y ella no desaprovecharía la oportunidad para calmar sus nervios y sentirse aliviada de cualquier tensión escolar.
Pasó varios minutos en la misma posición hasta que su teléfono sonó. Exhaló tranquilamente.
―Námaste.
Se irguió para ver el mensaje en su bandeja de entrada.
"Pasaré por ti a las seis, ¿de acuerdo?".
―Gaara-kun…
"De acuerdo".
Podía sentir el calor que acababa de aglomerarse en sus mejillas, y la emoción corría por sus venas. El chico que le gustaba desde que tenía memoria era su pareja para el baile. Almorzó a eso de la una de la tarde; y luego de tomar una ducha, comenzó a preparar su peinado y vestido.
Onduló su cabello castaño y después lo recogió en una coleta lateral, dejando algunos mechones fuera de ella.
―Gracias tutoriales de internet…
Se maquilló con cuidado y sin mucha extravagancia, no era experta en la materia. Pintó sus uñas a juego con el color turquesa de su corto vestido de corte romano y drapeado. Después de ponerse sus zapatos plateados y cuidar últimos detalles, la joven quedó muy satisfecha con la imagen que el espejo le devolvía.
Quedaba media hora para que su pelirrojo acompañante llegara por ella, así que encendió su televisor, conectó su consola y mató el tiempo jugando videojuegos, de esa forma los nervios que comenzaban a invadirla pasarían a segundo plano en su cabeza.
―Tengo que ir con cuidado, sino ese infeliz puede salir de la nada y dispararme…
El timbre sonó y como si hubiese sido invocado, el personaje que era indeseable para Matsuri apareció y le disparó en la espalda.
GAME OVER
― ¡Desgraciado!― caminó hasta la puerta con el ceño fruncido, pero su expresión cambió a una de vergüenza al ver los ojos claros de su pareja ―G-Gaara-kun, disculpa eso, ya estoy lista, solo déjame apagar la televisión.
Unos minutos antes de eso, Gaara, de traje negro y corbata roja, había llegado al apartamento de la castaña sin ningún problema y había escuchado la bendición que le dirigía a alguien, que luego, por el anuncio de que la partida había terminado, supo que era uno de los personajes de un videojuego. Tocó el timbre y sonrió de medio lado al imaginarse la actitud de su amiga, incluso pensaba molestarla con algún comentario acerca de su derrota, pero al abrirse la puerta lo olvidó completamente.
Conocido como un joven taciturno e inexpresivo, Sabaku no Gaara dudaba haberse sentido avergonzado alguna vez, pero Matsuri se veía tan linda como para quedar plantado y con cara de idiota en el marco de la puerta.
― Te ves muy bien―le dijo, reaccionando antes de pasar por mayor vergüenza.
― M-Muchas gracias, ya vuelvo, apagaré el televisor…―antes de voltear completamente, el chico volvió a dirigirse a ella.
― ¿Quieres que te ayude a pasar el nivel?
― ¿Qué?
― Ven.
― ¿No se nos hará tarde?
― Faltan cinco para las seis, no tardaremos más de quince minutos, y todavía tendremos tiempo de sobra.
―De acuerdo― la joven de orbes oscuros sonrió con verdadera alegría, al estar con él todo era mucho mejor, hasta jugar un videojuego.
―Bien.
El chico arremangó un poco las mangas de su traje negro y fue guiando la estrategia de juego, todo con cautela y precisión, hasta que por fin la castaña pudo dispararle al inútil, según sus propias palabras, que le hacía perder en cada intento.
― ¡Sí, gracias, Gaara-kun!― su emoción le hizo abrazarlo, el cuerpo de él se tensó sin saber cómo responder, pero sintiendo una extraña comodidad a pesar de ello, y cuando ella se dio cuenta de su esto lo soltó inmediatamente.
― Lo siento.
― No te preocupes―el pelirrojo recordó algo en ese instante, ese debía ser el momento más adecuado para dar su regalo a la castaña. Sacó una pequeña bolsa roja de su bolsillo y la extendió hacia ella― Es para ti.
Matsuri tomó la bolsa que contenía un chocolate envuelto delicadamente en papel decorado, ¿acaso la tradición no era al revés, y ser ella quién le regalara el chocolate? Su cara debió reflejar su confusión y Gaara se apresuró a aclarar el presente.
―Bueno, ya que fueron ustedes las que nos invitaron, los chicos decidimos ser los que dieran los chocolates.
―Imagino que los chicos mayores no dejaron de molestarlos, ¿cierto?
―Sasori llegaba todas las tardes a reírse en mi cara y en la de Kankuro. Pero ese no fue el motivo, te lo aseguro. Ustedes se lo merecen.
― Muchas gracias, Gaara-kun.
― De nada.
Ambos sonrieron y salieron del apartamento, listos para pasar una estupenda noche.
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Salir de lo común era muy bueno, y Temari lo comprobó esa tarde al terminar de arreglarse para la noche de San Valentín.
Sujetó su cabello alisado en una sola coleta alta, así luciría el escote en su espalda, y el encaje negro que forraba su vestido de satín. Sus zapatos altos y su maquillaje combinaban a la perfección con él.
Shikamaru había llegado temprano, pero al parecer su compañera no estaba lista. Se quedó dormido en uno de los sillones de la sala de la familia Sabaku no, bajo la atenta y algo molesta mirada del padre de su pareja y la sonrisa de la madre.
Luego de la espera, la joven bajó la escalera, deslumbrante, pero se molestó mucho al ver a Nara en el quinto sueño, lo tomó de la solapas de su camisa blanca y lo zarandeó agresivamente.
― ¡Despierta, idiota!
El chico despertó de golpe, muy confundido, miró a todos lados y por fin se detuvo en ella. Había que reconocerlo, se veía muy bien.
―Te dije que vendría un cuarto a las seis y ya casi son las seis y veinte, problemática.
― El baile comenzará a las siete, la hora de anticipación es solo por formalismos.
― Se llama puntualidad.
―Como sea.
―En vez de discutir podrían irse― intervino la madre de la rubia, y así lo hicieron.
Sin embargo su discusión no terminó, y en el auto del moreno las acusaciones no paraban de ser lanzadas al aire. Llegaron al gimnasio del instituto y quedaron muy sorprendidos por las decoraciones. Habían demasiados corazones para el gusto de Shikamaru, pero ¿qué sería de San Valentín sin ellos? De cualquier forma, el esfuerzo de sus compañeros decoradores había valido la pena.
Volteó en dirección a su compañera y la descubrió muy admirada, sus ojos brillaban bastante y no era producto del equipo de iluminación. Se veía muy contenta. Él sonrió de medio lado.
Las mil y un facetas de una mujer eran en verdad problemáticas, pero en Temari no solo eran problemáticas, también eran hermosas.
Se separó de ella para buscar algo de tomar, y conservó esa imagen para el resto de la noche.
Cuando volvía, la rubia estaba siendo fastidiada por uno de sus compañeros. Si la memoria del moreno no fallaba, el chico de cabello plata se llamaba Hidan. Shikamaru no se inmutó ante su presencia y siguió caminando hacia ellos con total normalidad, sin embargo, Hidan aprisionó a Temari por la cintura, obligándola a estar cerca de él, ella forcejeó sin poder zafarse del agarre del albino hasta que la bebida que Shikamaru traía consigo se vertió en su cabeza.
― ¡¿Qué demo…?!―la mirada violeta de Hidan se posó con rabia en la figura del Nara pero luego rió burlonamente― ¡Por Jashin! Entonces es verdad que te gusta cambiar pañales, Temari.
Un molesto Shikamaru se interpuso entre el bravucón y la rubia y se adelantó a la contestación que Temari iba a dar a su agresor.
― Eres un tipo fastidioso, lárgate de aquí.
―No eres nadie para hablarme así y no te creas el héroe solo con tirar el maldito ponche sobre mí, mocoso, te voy a enseñar a cerrar la boca y verás…
― ¿Qué es exactamente lo que él va a ver? ― Sakura se impuso ante la mirada violeta de Hidan, sabiendo a disgusto que, en ese momento, más de la mitad de presentes tenían sus ojos puestos en la escena ― Puedes ser nuestro superior, pero eso no significa que puedes venir a arruinar la fiesta.
―Haruno Sakura, eres absolutamente una pesadilla, vete, esto no es contigo.
La famosa vena de la chica de cabello rosa comenzó a palpitar: ― ¡Rómpele esa bocota, Shannaro!― ¿Qué has dicho, inútil? Mira, iba a actuar con diplomacia y a ser linda simplemente diciéndote que los dejaras en paz, pero en este mismo instante me importa un bledo si eres mi superior y si soy la presidenta de mi curso. Si no te largas, te patearé el trasero.
―Sakura-san, no te molestes, eso puedo hacerlo yo ― Temari comenzaba a preparar sus puños para la acción.
―No, Temari-san. Shikamaru y tú pueden irse, el del problema es este―dijo despectivamente.
―Temari, vámonos, te aseguro que Sakura sabe lo que hace, además…
― Además, ¿qué clase de imbécil golpea a una mujer? ― la ronca voz de Sasuke sorprendió a ambas chicas. Shikamaru tomó a su pareja de la mano y la llevó lejos de allí aún cuando ella protestaba para quedarse.
― Ah, tanto tú como tu hermano son un dolor de cabeza, Uchiha.
―Tsunade-sama está viendo hacia acá― comentó Sakura con alarma disimulada.
― Si sabes lo que te conviene, lárgate.
―Un poco de sangre habría hecho esta fiesta más divertida― Hidan volteó hacia la rubia directora que no perdía la pista de cada movimiento suyo, chasqueó la lengua con molestia y salió del lugar.
―Inepto.
Shikamaru y Temari llegaron a la azotea del tercer piso, el lugar favorito de él.
― ¿Por qué no dejaste que le pateara el trasero? ¡Pude haberlo hecho!
― Claro, porque lograste zafarte de él tú sola ¿cierto?
― ¡Y encima le dejas el problema a Sakura-san! Sí, Uchiha-san llegó en el momento justo pero, ¿y si no hubiera sido así? Eres un bebé llorón, ¿cómo pudiste ser tan…― Shikamaru acorraló a la rubia entre él y el barandal sin dejar que ella terminara de hablar.
― Reclamos, reclamos, reclamos…―los labios del moreno se posaron en los de ella, un contacto delicado y sorpresivo. Ella no puso ninguna resistencia, algo más allá de su fuerza mantuvo la unión, intensificó los latidos de su corazón e incluso la hizo rodear el cuello de él suavemente. Se separaron de forma lenta y Shikamaru continuó: ―No eres cualquier mujer, sé que eres fuerte; pero hay cosas que un hombre debe hacer para proteger a una mujer, aunque sea tan problemática como tú.
―Sigo pensando que eres un llorón― las mejillas sonrosadas de Temari se inflaron un poco en berrinche.
―Toma, quizá esto te ponga de mejor humor, de todos modos, fuiste tú la que se coló en la celebración de San Valentín de segundo año― él puso la bolsita con el chocolate en la mano de la rubia, quien la tomó con disimulada alegría.
―No me arrepiento.
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― ¡Me veo genial!
Ino estaba maravillada con su apariencia, y se había esforzado mucho en ella. Se levantó desde muy temprano para hacerse toda una sesión de spa casero ella misma: un tratamiento capilar, un baño con sales, una mascarilla de chocolate…Yamanaka se tomaba este tipo de cosas muy en serio. Pero todo su esfuerzo valió la pena, se veía muy bien en su vestido azul marino con escote en rombo y tirantes cruzados al cuello. Había peinado su largo cabello rubio en una trenza en cascadas y sus accesorios dorados combinaban con sus zapatos del mismo color.
Sai llegó con un ramo de flores a su casa, algo que seguramente había visto en alguna película, pero eso no impidió que Ino las aceptara con mucha alegría. Salieron de la casa de ella y llegaron sin apuro al instituto. Los ojos perfectamente maquillados de la chica brillaron en fascinación, felicitaría a su amiga de cabello rosa por el magnífico trabajo realizado con la decoración más tarde.
Volvió a la realidad y se encontró con los ojos curiosos de su compañero. Sonrió. Ella sería la guía de Sai esa noche, tomó su mano y lo condujo por toda la fiesta, ambos se sentían cómodos el uno con el otro, así, solo con sus manos en contacto y sin mediar palabra. Saludaron a muchos de sus compañeros mientras buscaban algo de tomar. Aún debían esperar las palabras de apertura de la directora para que la fiesta iniciara con todas las de la ley, así que se apartaron del resto y bebieron en la fuente del patio central.
―Ino, hay algo que quiero saber.
―Dime, Sai-kun― la curiosidad de Ino se despertó al oír la intimidad con la que Sai susurró.
― ¿Por qué las chicas enloquecen tanto con esto de San Valentín?
Una pequeña gota de decepción se instaló en la sien de la rubia pero respondió a la pregunta del moreno: ―Creo que no soy la más indicada para responder eso―rió nerviosamente―Pero bueno…muchos están de acuerdo en que solo es una fecha consumista, y quizá sí lo es pero, siempre hay algo lindo en celebrar la amistad y el amor con esas personas especiales para ti; aunque este día es solo una excusa, los lazos que has forjado con ellas son más importantes y merecen ser celebrados todos los días ¿cierto?
Sai meditaba las palabras de su compañera. La sonrisa llena de confianza y sinceridad, la facilidad de expresarse y la alegría en los ojos de Ino eran cosas que él admiraba mucho en ella. Ambos manifestaban sus sentimientos de formas tan diferentes, ya que él vagamente demostraba lo que sentía pero, siempre se parte de algún lugar.
―Ino…―volvió a susurrar.
― ¿hn?― un poco menos interesada que al principio, ella volteó hacia él y se encontró con Sai rodeándola en un abrazo suave y cálido. Su rostro enrojeció y sus ojos demostraban su sorpresa. Se quedaron así un momento, ambos discretamente inhalando el aroma del otro en silencio y encontrando motivos para continuar así por más tiempo; sin embargo, el chico se separó un poco para entregar la bolsita roja con el chocolate a su pareja, quien la tomó con desconcierto.
―Acabo de comprender que quiero celebrar esto todos los días; y sobre todo, que quiero celebrarlo contigo, Ino.
La rubia sentía arder su cara cada vez más y ahora era ella quién no sabía que decir en ese momento. La sonrisa del joven artista era inexplicable para la joven de radiantes ojos azules, era la sonrisa más sincera que hubiera visto en su rostro jamás.
―N-No vas a arrepentirte Sai-kun, lo prometo.
Un sonido terminó con el ambiente tan rosa de la pareja: era el celular de Yamanaka. Ella iba a colgar la llamada pero Sai le instó a responder.
―Adelante.
―Ok―contestó con visible molestia―Más vale que sea algo bueno… ¡Oh, lo olvidé por completo! ¿Ya es hora? Bien, estaré ahí en un segundo.
― ¿Qué fue lo que olvidaste?―preguntó el moreno.
― Que estoy a punto de ser cómplice de una de las mayores tonterías que este instituto verá.
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― Hemos regresado al punto de partida, Hinata.
Hinata y Tenten se observaban en el espejo de los baños del instituto, rememorando los nervios vividos antes de su fracaso al invitar a Naruto y a Neji al baile como correspondía. Era casi lo mismo, a excepción de que ese día lucían espectaculares en sus respectivos vestidos, y que ahora se enfrentaban a un mayor problema: ambas quedaron con el chico equivocado y debían remediarlo lo más pronto posible.
― Tenten-chan ¿e-estás segura de esto? ―Hinata sentía su habitual inseguridad.
― Bueno, sé que será una completa locura, y que lo más probable es que Neji piense que soy una idiota pero, estoy segura de que tú sí lograrás pasar la noche con Naruto y con eso declararé este estúpido plan como exitoso.
―Tenten-chan yo no…
―No, está bien, Hinata. Aquella vez tú estabas preparada para pedírselo a Naruto y yo lo arruiné, es lo menos que puedo hacer― la Hyūga bajó su mirada perla― No pongas esa cara, de todas formas, esto será divertido. Vamos, es hora.
― H-Hai.
Se encontraron con la rubia Yamanaka y su pareja, que parecía ya estar enterado de la situación y dispuesto a ayudar: ― Cuando ustedes quieran.
― De acuerdo, escuchen, Naruto está en la fuente de chocolate y Neji en la mesa ocho. Sai, tú ve por Neji; Ino, tú por Naruto. Deben decir lo que acordamos y nosotras debemos estar en nuestras posiciones, Hinata ve allá.
―Hai, Tenten-chan, s-suerte.
―Entendido, Tenten.
La castaña vio como sus compañeros comenzaban su actuación y ella debía prepararse para la propia.
―No puedo echarme atrás. Fue lindo conocerte, dignidad.
El rubio Uzumaki estaba zampándose su séptimo pincho de frutas bañado en chocolate cuando la rubia Yamanaka lo encontró. La cara abatida de ella no le dijo nada bueno.
― ¡Naruto! ¡Qué bueno que te veo! ¡Necesito tu ayuda!
― ¿Qué sucede, Ino? ¿Por qué estás gritando a plena fiesta? ―la chica no pudo evitar encoger su muy bien actuada expresión afligida con asco, pues Naruto dejaba expuesto todo su bolo alimenticio al hablar; pero decidió dejarlo pasar, no era el momento de reprender al chico de ojos azules por su mala educación.
―E-Este, ¡Te necesito! Verás, yo estaba con Tenten y Hinata hace un momento, pero olvidé mi delineador en el baño y regresé por él; cuando salí, vi a unos chicos llevarse a Hinata y a Tenten al pasillo que está luego de la puerta principal, los seguí y luego vi que trataban de darles alcohol. ¡No encuentro a Neji ni a Sai por ningún lado y tú fuiste el primero que divisé de todos los de segundo año! ¡Ayúdalas por favor, esos tipos pueden hacerles daño!
Ella no tuvo que repetirlo porque Naruto salió disparado hacia el pasillo que la rubia había mencionado sin siquiera terminar su bocadillo.
―Caíste.
Neji estaba preocupado por su prima, dijo que regresaría pronto y ya habían pasado casi quince minutos desde que lo dejó en la mesa solo. Pero era San Valentín, y aún si su prima era serena, era una fecha de disturbios femeninos. De hecho, había visto a Hanabi bailar alocadamente con sus compañeros de curso.
―Cosas de mujeres.
Sacó su celular del bolsillo y luego de ver la hora una vez más, Sai llegó apresuradamente a él.
―Neji-san, tienes que venir conmigo, unos idiotas le han dado alcohol a Hinata-san y a Tenten-san, tenemos que ir antes de que suceda algo peor…
― ¡¿Qué?!
La música en el gimnasio fue interrumpida y una voz se dejó oír, era Tenten, a quién las luces iluminaban en la plataforma.
―Buenas noches―saludó la chica de ojos achocolatados, pero en un tono de mucha alegría.
― ¿Qué demonios está haciendo ahí?― Neji frunció su entrecejo en confusión, sabía que su amiga no era parte de ningún comité de eventos y que jamás le había gustado subir al escenario. Al parecer era cierto lo que el moreno decía.
―Debemos bajarla, es obvio que no está en sus cinco sentidos.
― ¿Qué está haciendo Tenten en el escenario?― la directora tenía su ceño muy fruncido mientras veía a la chica desde el lado izquierdo del tablado, pero la presidenta de cabellos rosas llegó en el momento justo.
―Tsunade-sama, yo se lo explico― Sakura ganó tiempo y logró apartar a la voluptuosa rubia del lugar.
Los ojos perla del chico Hyūga no se apartaron de la figura de la castaña en ningún momento, Sai había dejado la escena yendo supuestamente a ayudar a Hinata, que parecía ser la única desvalida en la situación, prometiendo que iría por Naruto para socorrerla. Había algo que no estaba bien, pero él debía ocuparse de Tenten. Fue acercándose al escenario para persuadirla a bajar de allí lo más pronto posible, antes de hacer un ridículo que jamás fuera olvidado.
Pero ya era tarde. Una nueva canción empezó a sonar y el micrófono estaba en la mano de su amiga.
Me importa un carajo mi mala reputación,
Vives en el pasado, esta es una nueva generación.
Una chica puede hacer lo que quiera hacer,
y eso es lo que haré.
Y me importa un carajo mi mala reputación,
Oh no, a mí no.
Una multitud salida de quién-sabe-dónde obligó a Neji a ir hasta el frente en menos de dos segundos, todos parecían enloquecidos con la actuación de su compañera, quien a decir verdad no lo hacía nada mal.
Me importa un carajo mi reputación,
nunca dije que quisiera mejorar mi forma de ser.
Y solo me siento bien cuando me divierto,
no tengo que complacer a nadie.
Y me importa un carajo mi mala reputación.
Oh no, a mí no.
¡Oh no, a mí no!
― ¡Sakura, déjame volver al gimnasio!
― ¡No, espere! Tsunade-sama, usted no entiende yo…me siento sola.
― Eso te pasa por fijarte en Uchiha, hay mejores, querida. Pero si en verdad te sientes así, ve a ver a un psicólogo, yo solo soy la directora de este instituto.
― Qué cruel… ¡Espere!
¡Me importa un carajo mi reputación!
Nunca tuve miedo de alguna desviación.
Y realmente no me importa si piensas que soy extraña,
yo no voy a cambiar.
Y nunca me va a importar mi mala reputación.
Oh no, a mí no
¡Oh no, a mí no!
¡Pedal boys!
Neji estaba perplejo. Los movimientos de Tenten eran asombrosamente calculados para alguien que estaba borracha, algo que le sorprendió en sobremanera. Todos los alumnos e incluso algunos profesores se unieron en ovación hacia la chica que lucía muy bien con su vestido negro de corte romano, en conjunto con su inquebrantable voz e interpretación. Para cuando la canción terminara él debía bajarla de allí, así nadie se daría cuenta y no habría mayores consecuencias.
Me importa un carajo mi reputación.
El mundo está en problemas, aquí no hay comunicación.
Y cada uno puede decir lo que quiera decir,
de todas formas esto nunca mejorará.
¿Entonces por qué debe importarme mi mala reputación?
De ninguna manera
Oh no, a mí no
¡Oh no, a mí no!
―Creo que deberíamos volver al gimnasio, parece que la fiesta ya comenzó―sugirió la rubia.
―Estamos bien aquí, Temari―se quejó Shikamaru.
―Vamos, vago.
―Hn.
Me importa un carajo mi mala reputación,
Vives en el pasado, esta es una nueva generación.
Y solo estoy bien cuando no siento dolor,
y así es como seguiré siendo.
¡Y me importa un carajo mi reputación!
¡Oh no, a mí no! ¡A mí no!
¡A MÍ NO!
― ¡Bravo, Tenten-san! ¡Eres mi heroína! ― Matsuri aplaudía desde la cabina de sonido; Gaara estaba a su lado y sonriendo levemente por lo que su compañera acaba de hacer, le impresionaba la forma en la que un pequeño grupo de chicas podía organizarse.
― ¿Qué sigue ahora?
―Todo depende de Naruto-san y Neji-san.
Sasuke había estado en la pista junto a Sakura viendo como Hidan se alejaba. Había intentado acercarse a ella por primera vez en toda la noche, pero justo en ese instante Tenten comenzó su número y la joven de mirada jade se alejó para interceptar a la directora. El tumulto lo sacó casi corriendo de la pista y lo dejó molesto en las graderías. ¿Y se suponía que esa era su "cita" de San Valentín?
Viéndolo en ese estado Suigetsu y Karin se acercaron a él, adivinando la causa de su enfado.
― ¡Si hubieses aceptado venir conmigo no estarías así, Sasuke!
― No es momento para eso, Zanahoria.
― ¡Tú cállate, simplemente eres mi plato de segunda mesa!
― Sí, sí, como sea. ¡Hey, es la presidenta, chico! Tuviste que haber imaginado esto.
―Lárguense.
La pareja entendió la amenaza y se retiró al instante, siendo reemplazada por Shikamaru y Temari que regresaban de la azotea de la mano.
― ¿Nos perdimos de algo?―preguntó la rubia.
―Sí, de una revolución femenina.
Uzumaki llegó al pasillo mencionado. Encontró a Hinata sentada en el piso, su vestido de satín morado tapaba sus piernas, tenía sus abrazos apoyados sobre sus rodillas y sus manos cubriendo su cara, se aproximó a ella rápidamente.
― ¡Hinata-chan!
Ella levantó su rosto en sorpresa, por un instante pensó en que el plan no funcionaría, pero la presencia del hiperactivo rubio le dijo lo contrario. Sus nervios comenzaron a aflorar; aunque por primera vez en mucho tiempo fue capaz de dominarse, lo hizo por sus amigas, por Tenten sobretodo, se habían esforzado por armar todo ese lío y ella no debía, no podía arruinarlo.
― ¡N-Naruto-kun!
― ¡¿Qué tienes, Hinata-chan, acaso alguno de esos imbéciles te hizo daño?!
― No, y-yo estoy bien, no te preocupes, Naruto-kun. Cuando esos chicos quisieron aprovecharse Tenten-chan les hizo frente, luego Neji-niisan apareció y los dos se hicieron cargo de ellos, y-yo estaba muy asustada y no pude hacer nada― sus ojos perla comenzaron a aguarse, haciendo muy creíble su actuación, algo de lo que ella misma estaba impresionada.
El rubio se sentó a su lado, la imagen de una Hinata llorosa no le agradó para nada, ella podía ser callada y algo rarita; pero definitivamente nunca una llorona. La abrazó para reconfortarla, para hacerle saber que podía contar con él― Tranquila, lo importante es que estás bien―la joven Hyūga se sonrojó de golpe, la cercanía de Naruto era peligrosa para su salud mental; pero logró resistir y disfrutar del contacto con el chico que le gustaba desde que era una niña ―Hn, tenía ganas de patear algunos traseros hoy―bufó, luego de separarse de la chica de cabellos azabaches― ¿no sabes en qué dirección se fueron?
Hinata rió ante el capricho del rubio, jamás cambiaría. Él sonrió como siempre lo hacía, pensando en lo encantadora que se veía al reír. Un momento como este era lo que la Hyüga había deseado.
―Naruto-kun siempre ha sido muy bueno conmigo y aunque no sea la mejor manera, aprovecharé al máximo esta oportunidad.
Tomó absolutamente todo su valor, no miró atrás ni pensó en las consecuencias, se dejó llevar y las palabras salieron de su boca con la fluidez que desearía siempre tener.
―Naruto-kun, ¿puedes quedarte el resto de la noche conmigo?
― ¿Hn?―en los ojos de la chica no había atisbo de duda, su mirada era firme y no por eso menos dulce, algo que hizo, por primera vez, que los papeles se intercambiaran. Hinata mostró decisión y el rostro de Naruto adquirió un torpe tono carmesí y su balbuceo puso en evidencia el poco aliento que le había quedado luego de escuchar la propuesta de ella―Bueno, es que no se supone que…
―No te preocupes Naruto-kun, ni Tenten-chan ni Neji-niisan se molestarán, te lo aseguro.
Él sonrió de nuevo, pero indudablemente con más alegría que la vez anterior: ―Tienes razón, no creo que aparezcan pronto. De hecho…―el de ojos azules sacó la misma bolsita que sus compañeros de su chaqueta y se la entregó a la chica. Se suponía que debía entregarla a otra, pero algo dentro suyo le decía que la chica de ojos perla era la dueña de ese chocolate― Será genial estar contigo, Hinata-chan.
El corazón de la chica parecía querer salirse de su pecho, desde ese momento su noche comenzó a ir viento en popa.
―No me desmayaré, no me desmayaré… ¡Por Naruto-kun, no me desmayaré!
Ino mordía su lengua para no gritar de emoción, incluso Sai tenía sus manos sobre la boca de ella para evitar ser descubiertos por la pareja que estaba en medio de un momento rosa.
―Debemos decirle a Tenten-san que todo resultó, vamos―Ino asintió sin disimular su alegría y aún con las manos del chico de cabello negro en su boca. Salieron directo al gimnasio para dar por terminada la operación.
La canción había acabado. Al parecer cantar todos los días en la ducha daba buenos resultados, pues la intervención de Tenten había sido muy brillante en la noche de San Valentín.
― ¡Gracias, Konohagakure, ustedes son grandes!
Ella hacia reverencias a todo el público que le aclamaba, ser una estrella de rock por cinco minutos era algo que, definitivamente, jamás espero contar entre las experiencias adquiridas en sus años de instituto; pero había sido increíble. En medio de todo el alboroto, Neji se hizo paso hasta ella.
― Tenten baja ahora. Pueden expulsarte ¿lo sabías?
― ¡Neji! No quiero bajar todavía, es divertido estar aquí. ¡Ellos me aman! ― la castaña hablaba a la vez que señalaba a la multitud que enardecía con cada movimiento suyo, y que también comenzaba a abuchear al castaño de largos cabellos por su intromisión.
― Si no quieres bajar, te bajaré yo.
Sin muchos rodeos el chico subió el pequeño muro entre la tarima y la pista, cargó a Tenten sobre su espalda y la sacó de allí justo antes de que la directora llegara de nuevo, causando una queja aún más enérgica de la audiencia y respondiendo con una mirada envenenada a la misma. Se dirigían a la parte trasera del escenario, en el camino, Ino y Sai lograron interceptar la mirada de la castaña y alzar sus pulgares en aprobación del plan. Ella sonrió, había valido la pena. Neji la bajó de su hombro mientras ella replicaba por haber sido sacada con tan poca cortesía del lugar.
―Eres un amargado, si tú no quieres disfrutar la noche déjame disfrutarla a mí por lo menos― decía la castaña, aún fingiendo estado etílico. Aunque no duraría mucho pues, Neji era Neji.
― Basta, sé que no estás ebria― dijo, con semblante serio.
― Sabía que no iba a engañarte por mucho tiempo, ¿cómo lo supiste?
― Desde el comienzo había algo que no estaba bien, luego observé que no tropezaste ni una sola vez en el escenario, tu "acento" de ebria es extraño y sobre todo, de ninguna manera hueles a alcohol.
―Como dicen, jamás podrás vencer al genio Neji Hyūga ―ella se encogió de hombros restándole importancia al asunto―De todas formas ya obtuve lo que quería.
―Eso es lo que quiero saber, ¿por qué hiciste todo esto?
Tenten mordió su labio inferior, se había preparado mentalmente para esa pregunta pero no por eso era menos difícil contestarla, suspiró: ―Bueno, estoy segura de que recuerdas cómo invité a Naruto al baile. Resulta que todo fue un error, se suponía que Hinata iba a invitarlo y yo iba a invitarte a ti; pero me puse demasiado nerviosa y bla bla blá, esa es la razón―pausó un segundo y volvió a suspirar, pero esta vez con alivio― Sin embargo, ya todo está bien, gracias a este ridículo, Hinata ya está con Naruto, como debía ser desde el comienzo.
El mayor de los Hyūga estaba sorprendido por lo que su amiga había hecho por su prima. Ella misma lo había dicho, no le importó hacer el ridículo si así Hinata conseguía su cita con el rubio Uzumaki. Al mismo tiempo, no pudo evitar sentirse aliviado al saber que la castaña no tenía interés romántico por Naruto.
―Gracias por cuidar de Hinata-sama. Eres genial, Tenten.
―Lo estás diciendo solo para hacerme sentir mejor, ¿no es así?
―No es así, lo digo en serio. Aunque estoy seguro que fuiste tú la que quiso hacer ese show, ¿no que odiabas el escenario? Además, pudo haber más maneras de explicarnos a Naruto y a mí del error.
―Sí, pero tienes razón, quería divertirme; y perdí mi miedo hace algún tiempo.
El chico sonrió de medio lado: ―De cualquier forma, no pienso que hayas hecho el ridículo, cantaste muy bien―recordó el chocolate de San Valentín―Incluso, seré yo quién te dé tu premio por mejor actuación de la noche―el joven de ojos perla colocó la bolsita roja en las manos de su compañera, cuyos ojos castaños brillaron en una mezcla de emociones aturdidoras―Y si Hinata-sama debía venir desde un principio con Naruto, eso quiere decir que tú y yo también.
― ¿Eh?
―Tú ibas a invitarme a mí ¿no? El baile aún no empieza, adelante.
Tenten infló sus mejillas infantilmente ―Siempre haciéndose el importante― pero ¿qué más daba? Ya había cantado frente a más de trescientas personas esa misma noche, y entre ellas estaba él― ¿Quieres regresar al gimnasio y pasar el resto de la noche conmigo? ―sonrió por lo obvia que era ya la respuesta.
―No hay problema.
― Ahora sí, todo es como debió hacer sido.
Eso no era del todo cierto, pues para algunos la noche no había sido romántica aún…
.
―No sé qué es lo que pasa, pero si no me dejas entrar al gimnasio, Sakura Haruno, haré que te sustituyan como presidenta de tu clase.
Los colores se fueron del rostro de la chica de mirada jade, en ese momento sintió como si le hubieran sacado el aire de una patada, afortunadamente, su mejor amiga y su pareja le informaron de la misma manera que a Tenten que todo había concluido con buenos resultados.
― ¡No!, es solo que esta fecha me pone a pensar en muchas cosas sin sentido, usted entiende Tsunade-sama, fue joven alguna vez.
―No lo hagas sonar como si fue hace un millón de años, niña―la mirada emponzoñada de la rubia hizo hiperventilar a la siempre inquebrantable Haruno, pero cualquiera se pondría así ante la persona de más alto rango en su instituto y más si era una mujer como la Senju.
― ¡N-No, no quise decir eso! E-Etto, ¡mire qué hora es! Debe dar el discurso de apertura, Tsunade-sama.
―Tienes razón, ya son las siete. Te has salvado, Haruno, pero te observaré, tenlo en mente― luego de hacer la famosa seña de "estoy vigilándote", la directora volvió al gimnasio y preparó el equipo para dar inicio a la gala.
― ¡Por Kami!, eso estuvo cerca.
La joven de cabello rosa también regresó al gimnasio y buscó a su pareja entre los presentes. Lo encontró en las graderías en silencio, siendo espectador al igual que los demás del discurso de la voluptuosa mujer de ojos miel. Se notaba que Sasuke estaba aburrido y se sintió culpable al ni siquiera haber hecho un esfuerzo por hablar con él durante la noche. Cabe decir que tampoco habían llegado juntos al instituto, pues ella debía estar ahí mucho antes de que la celebración empezara para concluir con todos los arreglos. Debía ir con él, y comenzar a disfrutar de la noche así como sus amigas ya lo habían hecho.
―…Sepan que el amor viene de muchas formas. ¡Feliz noche de San Valentín! ―los aplausos llenaron la sala cuando Tsunade terminó de hablar, al mismo tiempo, Sakura llegó al lado del Uchiha, quién por primera vez en la velada la vio detenidamente. La fachada tosca y brutal de ella se rompió en ese momento; porque él jamás la había visto así. Su vestido, rojo, como él recordaba que era su color preferido, y su cabello corto en ondas no pronunciadas la dotaban de un encanto único al resto de las mujeres. Ya nada quedaba de la niña llorona de la primaria. Sakura había florecido en méritos y belleza, había madurado. Sasuke desvió su mirada antes de ser descubierto, y sintiéndose estúpido por observarla de aquella manera.
― Estás aburrido. En verdad lo siento, el tiempo se pasó entre la organización y todo lo demás; y he terminado dejándote solo, discúlpame.
― ¿La "gran" presidenta Sakura Haruno está disculpándose? Más aún, ¿con un chico? Lástima que odio las cámaras, esto sería bueno de recordar.
―Ay, qué gracioso. No hagas que me arrepienta, idiota.
―Esa es la Sakura que conozco.
Se instaló un pequeño silencio en el que ella sonrió divertida y luego dio un largo bostezo que intentó vagamente disimular. Él lo notó, a pesar de que lucía bella esa noche, Haruno debía estar exhausta por el trabajo incesante de las últimas dos semanas. Se paró, le ofreció su mano para sacarla de ahí y al salir varias miradas los persiguieron.
― ¿A dónde vamos?
―Regresaremos luego sí quieres.
Sakura estaba sorprendida de la acción de su amigo. Sasuke no establecía contacto con otro ser humano si no era estrictamente necesario. Las mejillas de la chica se colorearon mientras sentía una corriente agradable al roce de la mano de él sobre la suya. Llegaron a uno de los correderos del otro lado del gimnasio, no había nadie por allí y la luz no era tan intensa tampoco.
― ¡Shannaro, Sasuke nos lleva a un lugar oscuro! Hemos esperado por esto toda la vida…―la imaginación de la chica empezaba a tomar rumbos desconocidos y para evitar tener algún sobresalto nervioso pidió una explicación para su presencia en ese lugar. Uchiha se sentó en una de las bancas y le indicó que se sentara a su lado; y ella así lo hizo.
―Estás cansada, duérmete.
― ¿Qué? ¿Cómo me pides que me duerma en medio de la fiesta?
―Podemos volver luego. Descansa, parece que vas a caer en cualquier momento.
―Es que…yo, e-etto… ¡no puedo dormir sentada!
Sasuke rodó los ojos y su siguiente movimiento fue tan repentino que causó la vergüenza de la presidenta. Jamás se imaginó que el famoso cubo de hielo Uchiha le haría darle la espalda y la acostaría en su regazo, era algo increíble.
―Ahora soy yo la que lamenta no tener una cámara.
―Hmp, molestia.
― ¡¿Cómo me llamaste?!
―Duérmete ya.
Haruno formó un último puchero en la opacidad del corredor, sobre todo esclarecido por la luz de la luna. Cerró sus ojos y se dejó cautivar por el aroma de su pareja, tanto que podía sentirlo en su sueño. El chico de cabello azabache contemplaba el lugar, y al asegurarse que dormía, contempló la figura de su amiga. La piel parecía brillarle con el tenue baño que la luna hacía sobre ella, seguramente sus ojos muy bien maquillados también lo harían de estar despierta. Su cabello era suave y toda ella desprendía un suave olor a cereza. Absolutamente todo en la joven era hipnotizante.
Eran su orgullo y falta de experiencia lo que le impedían pensar en una manera de cómo hacerle saber el efecto que ella producía en él. Maldijo por lo bajo, era muy frustrante. Siguió observándola dormir mientras el tiempo avanzaba y un pequeño deseo surgió en él. Sus labios avanzaron poco a poco hacía los de Haruno, tan tentadores para él desde hacía mucho pero casi irresistibles en ese instante. Desafortunadamente, su papel de ladrón no pudo completarse porque los ojos de ella se abrieron, alejándolo a la velocidad del rayo.
― ¿Qué hora es?―preguntó, ignorante de las intenciones del moreno.
―Es un cuarto a las diez.
―Oh, vaya. Dormí casi la mitad de la fiesta, las chicas deben preguntarse dónde estamos.
― ¿Regresamos?
―Claro.
Si bien el tiempo había avanzado, la celebración continuaba con gran ánimo.
Sakura divisó a muchos conocidos en diferentes puntos del lugar: Suigetsu y Karin dominaban la pista de baile; Naruto era alimentado por una muy sonrojada Hinata; Gaara y Matsuri conversaban animadamente (y bastante juntos) en las graderías; Ino y Sai mezclaban la música con la supervisión del Dj; Shikamaru y Temari eran regañados por Anko al dejarse llevar por la sobredosis de chocolate y romanticismo, pero liberados por Kakashi que invitaba a bailar a la amante de los dangos; Neji y Tenten competían junto a otras parejas en distintos concursos y parecían llevar la ventaja. Todos se divertían al máximo.
A media noche la fiesta estaba por concluir. El grupo invitado a la velada tocaba las canciones finales, y por ende, el ritmo de las mismas era lento. A pesar de estar bailando en la misma pista, cada pareja parecía inmersa en un lugar propio, moviéndose al suave compás de las melodías.
Aunque las quejas del pelinegro fueron constantes, Sakura logró hacer que él participara en la mayoría de actividades del festejo; y contra todo pronóstico, hizo de su noche algo inolvidable, lo que terminó por hacer que él tomara una decisión.
Es tiempo ahora
mírame ahora
finalmente nos hemos encontrado.
―Me he divertido mucho, Gaara-kun.
―Me alegro, Matsuri.
Desde el inicio
vivimos siendo comparados con otras personas,
pero aun así sigo sonriendo.
En este mundo, dos personas
pueden desearse felicidad, una a la otra.
Así como yo lo hice,
tu mañana se convirtió en mi todo.
―Anko seguramente nos cazará el lunes, no estará tranquila hasta hacerlo.
―No pienses en eso ahora, problemática.
De 100 millones de encuentros amorosos
al final estuve esperando por este.
Las palabras hermosas son innecesarias
no hay ninguna necesidad de ellas
que se vayan.
Un corazón que no se puede encontrar en cualquier lugar
ni siquiera en el pecho o el cerebro
pero entre nosotros dos, seguramente podrás sentirlo.
―Gracias por quedarte conmigo, Naruto-kun.
―Cuando quieras, Hinata-chan.
Lo sabes, la soledad de los días cuando no podíamos encontrarnos,
y cuando estuvimos juntos probamos la perfección,
aquellos momentos serán los más especiales para mí.
No negaré mis sentimientos
quiero decirte lo que siento.
― Fue una noche grandiosa, Sai-kun.
― ¿Así como tú?
―No exageres, no podría ni llegarme a los talones.
Estoy aquí junto a ti, tengo tanto que decirte
pero no podré decírtelo del todo,
todo aquello que atesoro, lo que es valioso para mí
solo puedo expresarlo
con las palabras más comunes.
Un corazón que no se puede encontrar en cualquier lugar
ni siquiera en el pecho o el cerebro
estoy seguro que palpita cuando pienso en ti.
―Ya es muy tarde. Te llevaré a tu casa, Tenten.
―Gracias, Neji.
De los 100 millones de encuentros amorosos
al final, estuve
esperando por este.
Las palabras hermosas son innecesarias
no hay ninguna necesidad de ellas
que se vayan.
Mirándose fijamente, él tenía sus manos en la delicada cintura de su compañera, mientras ella colocaba las suyas alrededor de su cuello y descansaba su frente en su pecho.
―Sakura.
― ¿Qué sucede?
Uchiha sacó el chocolate destinado a la chica de cabello rosa y expresó lo que había pensado ya por mucho tiempo: ―Quiero salir contigo mañana en la noche.
Un corazón que no se puede encontrar en cualquier lugar
ni siquiera en el pecho o el cerebro,
estoy seguro de que puedo sentirlo cuando pienso en ti
mientras te abrazo suavemente.
Sus ojos jade se abrieron en sorpresa ― ¿Cita…con Sasuke?―bajó su mirada que ya empezaba a brillar, tomó el chocolate y lo colocó en su pecho como al más preciado de los objetos y se obligó a no sonreír como estúpida, pero no logró conseguirlo.
― Claro que sí, quiero salir contigo, Sasuke-kun.
Es tiempo ahora,
mírame ahora.
Finalmente nos hemos encontrado.
Si pensaron que este sería un San Valentín como cualquier otro, se equivocaron.
En el transcurso de la semana siguiente, cada una de las chicas aceptaban gustosas las invitaciones a salir de sus compañeros, quiénes no querían quedarse atrás de ninguna manera.
Espero que lo hayan disfrutado. No olviden dejar su opinión en un review :D
Scarlet memories erased.
