LECCIONES DE VIDA
LECCIÓN 2
Mantente lejos del enemigo
El primer día de clases había llegado.
Todos los estudiantes nuevos se habían hospedado en sus respectivas habitaciones en espera de que un nuevo año escolar comenzara.
6:00
Habían dado las seis en punto de la mañana y Haruhi ya había saltado de su cama tanteando en la semioscuridad del alba en busca del baño y de su nuevo uniforme escolar colocado cuidadosamente en una silla a un lado de su escritorio. El agua caliente había despertado sus sentidos aún permaneciendo por poco tiempo bajo el correr de ella, tenía que ducharse antes de que su compañero de cuarto despertara y decidiera entrar al cuarto de baño con la confianza que se tienen dos hombres… y ese era un riesgo que ella no podía correr.
6:30
La joven salió cautelosamente del cuarto para encontrarse con un pelirrojo aún perdido entre los brazos de Morfeo. Sin darle demasiada importancia, acomodo su cabello con delicadeza y comenzó a ordenar todas sus cosas en el maletín escolar.
6:45
Se disponía a salir de la habitación, cuando un leve ronquido por parte del heredero Hitachiin la hizo regresar. No podía creer que aún siendo su primer día de clases el se estuviera quedando dormido hasta esas horas. La noche anterior habían ido a dormir temprano debido a la renuencia que presentaba Hikaru para hablar.
-Oye…- murmuró moviéndolo un poco- oye…- lo único que obtuvo ante esto último fue que el joven se girara y regresara a la tranquilidad de su profundo sueño-¡oye! ¡despierta, que es el primer día!
-Hikaru…- alguien estaba tocando levemente la puerta de la habitación, susurrando quedamente el nombre del pelirrojo- ¿Hikaru despertaste ya?
El joven se levantó con rapidez entrando al cuarto de baño ante la atónita mirada de Haruhi a quien le estaba costando trabajo asimilar lo que estaba pasando. Pocos minutos después un delicioso olor a colonia masculina inundó los sentidos de la joven antes de darse cuenta de que Hikaru se encontraba enfrente suyo mirándola con burla.
-¿Por qué no te has ido ya, plebeyo?
No podía ser verdad.
Ella estaba retrasándose solo por intentar hacerlo despertar a tiempo ¿y eso era lo que recibía a cambio?
-Me levante un poco tarde, pero creo que es hora de irme- no iba a humillarse frente a ese engreído admitiendo que lo había estado esperando solo a él, no se rebajaría.
Al abrir la puerta se encontró con el gemelo de su "querido" compañero. Kaoru si que era amable y bien educado… sus acciones eran bastante diferentes, por lo que no sería difícil diferenciarles en un futuro.
-Haruhi-kun, buenos días- dijo cortésmente el joven- ¿sabes si Hikaru está listo ya?
-Ah buenos días Kaoru… si, creo que esta a punto de salir. – le contestó con una sonrisa amable- creo que es hora de irme, tu también deberías darte prisa, las clases comenzaran de un momento a otro.
-Tienes razón- y cuando la joven se dio la media vuelta fue tomada por el brazo del pelirrojo- ah, Haruhi, toma- coloco en sus brazos una enorme caja de obento que emanaba un olor delicioso- es una disculpa por lo de ayer.
-Tu no tienes porque disculparte, Kaoru.
-Lo sé… pero quiero hacerlo de verdad, no te enfades con mi hermano, el es muy bueno en realidad.
La sonrisa de Haruhi se quedo paralizada en su hermoso rostro, vaya que eso era amor fraternal, porque solo llevaba dos días a lado de Hikaru y no podía encontrarle, ni remotamente, la palabra "bueno" como descripción.
-Ah… este… si, estoy seguro de ello- no podía creer lo hipócrita que estaba siendo, sin embargo estaba consciente de que Kaoru consideraba a su hermano una excelente persona y, después de todo ¿quién era ella para hacerle ver la cruda realidad?- bueno, creo que ahora si es hora de irme, nos vemos.
-Hasta luego Haruhi-kun, espero te vaya muy bien en tu primer día- le dijo Kaoru amablemente.
-Igualmente Kaoru, y espero quedemos en el mismo grupo- le sonrió antes de partir.
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Pues bien, ahora a revisar las listas de grupos. Esperaba encontrarse en un buen grupo, con excelentes profesores. Sino ¿a qué otra cosa había entrado a esa escuela? Un miedo le recorrió la espina dorsal; era uno de esos miedos que les dan a quienes creen no merecer lo que tienen… ¿y si al final su admisión si había sido solo un error y ella ni siquiera aparecía en las listas?
Suspiró con profundidad al encontrar su nombre en una de las primeras. Al parecer su grupo estaba lleno con los mejores promedios del examen de ingreso, una chispa de orgullo se encendió en su interior; ella no necesitaba ni todo el dinero ni todo el poder de todos aquellos niños ricos para tener un excelente promedio. La primera fase había pasado, era hora de entrar a sus clases.
Todos en su salón parecían extasiados pero lo que era ella, estaba hecha un manojo de nervios. Ya llevaba dos días en el lugar, y si, dos días eran pocos a comparación de los años que pasaría ahí. Y que si, iba a ser un reto casi imposible salir de ese lugar con un título y sin ser descubierta pero de lo que estaba segura era que daría todo de ella con tal de que eso no sucediera.
Para su alegría y a la vez su tristeza cinco minutos después que ella, ingresaron un par de gemelos de cabello pelirrojo. ¿Por qué a ella? ¿No podían haberlos separado al igual que separaron sus habitaciones?
-Ah Haruhi- Kaoru; lo sabía por su actitud y por el lado de su peinado, la saludo alegremente mientras tomaba asiento frente a ella- ¡qué bueno que nos ha tocado en el mismo grupo!
-Lo mismo digo Kaoru- le sonrió amablemente hasta que sintió un escalofrío recorrer su espalda- y como olvidarme de ti… Hikaru- se viró hacia atrás para encontrarse con unos hermosos ojos verdes que la miraban con fijeza acompañados por una sonrisa cínica.
-Buenos días- una voz femenina interrumpió lo que parecía ser una lucha a muerte de miradas. Frente a ellos, una mujer de largos cabellos castaños y ojos del mismo color le sonreía a la clase con elegancia. Sostenía contra su pecho diferentes libros y algunos textos que llamaron la atención de la clase al ser bastante coloridos y tener un formato parecido a los mangas- Mi nombre es Renge Houshakuji y soy su profesora de Artes.- explicó con una voz profunda y amable-. En mi clase podrán encontrar la belleza de la Pintura, la Literatura y la Música…- su voz pareció extasiarse al instante- y si alguno de ustedes tiene una secreta afición a crear doujinshis de temática yaoi y necesita una opinión experta- soltó una risita alegre- ni siquiera duden en consultarme ojojojo… ejem… bueno, creo que es todo lo que puedo decirles… espero que todos disfruten su estancia en Ouran y que aprovechen la oportunidad que se les ha brindado.
Muchos estudiantes quedaron un tanto perturbados ante la última declaración de su nueva y singular profesora. ¿Doujinshis yaoi?
-Como sabrán- continuo la profesora Houshakuji- a partir de hoy yo seré la tutora de su grupo, así que si tienen cualquier tipo de problema es mi deber atenderlo y tratar de resolverlo. Supongo que ahora tenemos que comenzar, así que saquen sus libretas ¡a trabajar!
La clase de Artes resultó ser realmente muy amena, y es que, evitando sus excéntricos pasatiempos, la profesora era una mujer muy bella e inteligente; logrando que las tres horas de su clase pasaran con extrema rapidez. De vez en cuando no podía evitar girar la mirada para ver lo que hacía su "adorable" compañero de cuarto; y la sorprendía lo concentrado que se veía… como si alguien se apoderara por momentos del cuerpo de Hikaru; y era por momentos porque cuando era sorprendida en su inspección podía ver su tan natural sonrisa malvada mientras le guiñaba un ojo.
-Bueno, es hora de que salgan hacia su siguiente clase… nos veremos mañana. Y no olviden lo que les dije- les sonrió encogiéndose de hombros.
Haruhi observó su horario detenidamente, su siguiente lección era Administración y su profesor: Umehito Nekozawa. ¿Nekozawa? Vaya que sonaba raro.
-Dicen que el profesor Nekozawa además de dirigir la materia, es el director del Club de Artes Oscuras. De seguro es una persona que debe dar miedo.- Un joven susurraba junto con su compañero de banca a espaldas de Haruhi. ¿Club de Artes Oscuras?, el profesor sonaba cada vez mas sospechoso…
-¿No te da curiosidad el profesor Nekozawa, Haruhi?- preguntó Kaoru al finalizar la clase- Desde la escuela media hemos escuchando mucho de él, ¿no es así, Hikaru?
El susodicho solo asintió con aire aburrido ¿Acaso no sabía hacer otra cosa que mostrarse así ante todos?
Todos en la clase se habían levantado a cotillear en la espera de la llegada del profesor. Repentinamente un joven de cabello rubio hasta los hombros y hermosos ojos azules entró a la clase, convirtiéndose en el centro de atención inmediatamente. La sorpresa de la clase fue en aumento cuando el joven tomó el lugar del profesor dejando a su lado unos cuantos libros y un extraño gato de peluche.
-Buenos días- el joven hablaba quedamente, como si temiera que alguno de sus alumnos lo atacara de un momento a otro- mi nombre es Umehito Nekozawa y soy su profesor de Administración, es un placer conocerlos.
El silencio fue inminente.
Nadie podía creer que aquél, y nadie podía negarlo, atractivo y tímido joven fuera el tan afamado, oscuro y extraño fundador del Club de Artes Oscuras.
-Este lugar me parece cada vez más raro…
Haruhi había encontrado un refugio seguro bajo uno de los tantos árboles de cerezo que rodeaban la explanada del internado, junto a un pequeño lago de aguas claras. Al fin las clases habían terminado… había pasado ya su primer día de clases sin levantar la más mínima sospecha de su género. Todo iba perfectamente bien.
-¿Así que tu eres el estudiante plebeyo?- un grupo de jóvenes con muy mala pinta la habían rodeado sin que se diera cuenta- yo creo que no mereces estar aquí- había escuchado eso varias veces desde que entro a ese lugar, así que realmente ya no la tomaba de sorpresa, lo mejor en esos casos era ignorarlos.
-Y supongo que debes de tener algún tipo de autoridad para decirme eso… de no ser así, por favor deja de molestarme- se levantó con toda intención de retirarse de ahí para ir directo a su habitación pasándolos de largo, hasta que sintió un tirón en el brazo.
-Nadie me habla así… mucho menos tú, plebeyo tonto- demonios… ya sabía que ser tan delgada no le iba a traer nada bueno en la vida. Lo comprobó cuando fue levantada con facilidad por aquél troll enorme que la llevo sin rumbo fijo- creo que estás demasiado sucio ¿por qué no tomas un baño?- eso no sonaba nada, pero nada bien… no supo porque en ese momento no se le ocurrió gritar.
-Es-espera- fue lo único que logro tartamudear antes de sentir el agua inundar sus pulmones, la habían lanzado al lago, no es que fuera muy profundo, después de todo siempre quedaba la opción de salir nadando. Un momento… ella no sabía nadar. Nunca se había tomado la molestia de aprender a nadar. Ahora si, era un buen momento para comenzar a gritar- N-no sé… ¡no sé nadar!- No importaba cuanto gritara, aquellos idiotas solo se pararon frente a ella observando como se hundía ¿es que de verdad planeaban matarla?
-¡Haruhi!- entre sus intentos por salir a la superficie pudo vislumbrar una cabellera pelirroja ¿Kaoru? ¿Hikaru? En esos momentos tenía el cerebro lleno de agua como para complicarse tratando de averiguar quien era. Lo vio golpear a los tres chicos a la orilla antes de lanzarse a su rescate; deseaba que hubiese pasado mas tiempo rescatándola que golpeando a esos tipos, sin embargo al sentir sus brazos rodearla se sintió segura. Un calorcillo invadió su cuerpo aun a pesar del frío del agua ¿cuál de los dos era? Aunque la respuesta le parecía obvia dado que Hikaru la hubiese dejado ahogarse, es más, era posible que se uniera a esos monstruos para verla morir.
Sus cavilaciones incoherentes siguieron hasta quedar al fin inconsciente fuera del agua.
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Cálido.
Todo a su alrededor era cálido y suave. Era como estar durmiendo en una nube. Aquél calor que la había invadido en los brazos de pelirrojo aún no la abandonaba y eso era extraño y a la vez relajante. Alguien repetía su nombre incesantemente, es más, juraba haber sentido el mismo calor por unos momentos sobre sus labios. Haruhi. Haruhi.
-¡Haruhi!
-¿Eh?
Despertó desorientada encontrándose en su habitación, pero no en su cama; a su lado, un pelirrojo la miraba fijamente. Y si el era el que la había salvado, ahora si que no lo creía.
-¿Hikaru?
-Haruhi… ¿eres una chica?- los ojos de la castaña se abrieron tanto de la impresión que parecía que se saldrían de sus órbitas. No podía ser. En verdad, no podía ser.
-¡Q-qué dices! ¡C-cómo dices eso!- su respuesta llego tan rápido que ni ella pudo esperarla. Al levantarse de golpe, las sábanas de la cama de Hikaru resbalaron por su cuerpo mostrando solo su ropa interior; un delgado camisón de tela blanca que dejaba ver su escaso pecho. Maldición. ¿Cómo todo había acabado así?
-Perdón por eso, cuando te saqué del lago pensé que si no te quitaba esa ropa te resfriarías. Pensaba llamar a un doctor pero después de ver eso- señaló su pecho y su camisón- pensé que no era lo mejor, por ahora…- una sonrisa malvada se posó en su atractivo rostro mientras se acercaba peligrosamente a ella- así que el secreto del estudiante plebeyo es ni más ni menos que es una chica… una muy fea por cierto.
Ella seguía tan sorprendida que no alcanzó a responder esa mordaz burla ¿fea ella? No cuando había recibido cientos de proposiciones… si de algo estaba segura era de que no era fea. Pero eso ahora no importaba. Importaba que la acababa de descubrir.
-Hikaru no… ¡por favor no lo digas!- habló con una desesperación que ni ella misma reconoció, esto no podía terminarse tan rápido, no ahora- por favor… por favor…
El pelirrojo la miraba sorprendido. Le había mentido. Ella no era ni remotamente fea. Sabía que le mentía cuando miró esos suplicantes ojos castaños clavados en él. Pero… si no decía la verdad acerca de su género, al final del camino el quedaría tan implicado como ella ¿entonces, lo mejor era delatarla?
-Por favor… Hikaru…
No podía decirle que no, pero tampoco podía decirle que sí… o por lo menos no tan fácilmente. El no era tan débil.
-No le diré a nadie Haruhi- una sonrisa bondadosa se posó en su rostro para sorpresa de la castaña- así que no te preocupes.
-G-gracias- el no podía imaginar lo agradecida que estaba. No podía creerlo, de verdad por un momento se sintió perdida- ¡de verdad gracias!
El heredero Hitachiin revolvió sus cajones por unos instantes sacando un montón de libros que deposito en la cama en donde se encontraba Haruhi. Se volvió de nuevo y sacó su ropa, un delantal y varios objetos más que fue depositando poco a poco sobre el lugar.
-¿Q- qué es esto?
-Mi tarea- de nuevo esa sonrisa socarrona, no… no podía estar pasando- ¿o acaso crees que se va a hacer sola?
-M-me estás pidiendo…
-No, no te estoy pidiendo; te estoy obligando a ser mi esclava a partir de hoy- tomó su mentón hasta acercarla a escasos centímetros de su rostro- eso claro, a menos que quieras que le diga a todo el mundo que eres una chica- y sin más, salió de la habitación dejando a una sorprendida Haruhi.
-¡Malditos ricos bastardos!
FIN DEL CAPITULO
GRACIAS MIL GRACIAS!!
Me encantaron todos sus reviews, me sentí tan feliz al momento de recibirlos n.n
Hontoni arigato.. espero les este gustando. El hecho de que Haruhi haya sido descubierta es, como dicen x ahí "solo la punta del iceberg"
Mmmm ahorita Hikaru es tan malo, no me agrada escribir de el siendo asi, pero los próximos capítulos espero mejore su carácter jajajajajaja no es que espere, es que mas bien, yo le hare cambiar el carácter
Cuidense, y perdón para las fans de los miembros restantes del host por omitirlos, les prometo incluirlos un monton de veces en los siguientes capítulos!!
Bye bye
