Y aquí viene el segundo capítulo *-* solo queda uno para terminarlo~ nunca pensé que tendría siquiera un review u_u -felicidadmáxima-
Disclaimer: Reitero que ninguno de los personajes aquí mencionados me pertenecen, ellos son propiedad de Himaruya Hidekaz (Los de Hetalia) y las ideas y deportes aquí mencionados (La clase de Transformaciones, Hogwarts, el Quidditch, etc) son propiedad de J.K Rowling.
Pareja: UsUk (Estados Unidos X Inglaterra.)
-o-
Ya habían pasado dos semanas y media desde que aquel condenado chico se le había declarado.
Las clases con él eran de lo más extrañas para Arthur, por no decir de lo más desesperantes, Jones lo miraba como si fuera una especie de diosa de esas 90-60-90 o algo por el estilo, y eso irritaba al inglés como nada lo había hecho en su vida.
Pero el colmo era que cada vez que Arthur daba un trabajo a la clase, al momento de leerlo, el trabajo de Alfred SIEMPRE tenía alguna notita al final dedicada a él.
La última vez le había puesto: "¿Qué te pareció mi trabajo? No soy tan malo en tu asignatura solo porque tú me la enseñas -con muchos corazones agregados, por cierto-"
¿Qué carajo le pasaba a aquel chico?
Arthur no podía concentrarse en corregir los exámenes en ese momento, ese "Déjame amarte..." pasaba como cada 5 segundos por su cabeza...
-¡Aaah! No puedo creer esto- Dijo enojado a la nada, allí, solo en su despacho que parecía recordarle más y más a aquel chico, con una torre de exámenes de todos los cursos sin corregir.
Primero que nada, se sentía terriblemente avergonzado porque un chico 3 años menor que él, repito, 3 AÑOS, lo había dominado en cosa de segundos, Arthur nunca había sido de los fuertes de su clase pero tampoco pensaba que tuviera la fuerza de una niña, se consolaba pensando que aquel chico era el doble de fuerte para su edad, anormalmente fuerte, después de todo estaba en el equipo de Quidditch de su Casa... ¿Qué cómo sabía Arthur eso? Bueno...pues, casualmente...emh...solo casualmente (Está bien, gracias a una nota del gringo.) había pasado por la cancha cuando el equipo practicaba y se dio cuenta de que el norteamericano era el guardián estrella del equipo.
Tenía un talento excepcional atajando la Quaffle y aparte de toda la habilidad de juego el maldito se veía demasiado bien en el uniforme, masculino, sonrisa perfecta, pelo que se veía demasiado acariciable cuando se alborotaba por el viento, ¡Si hasta tenía su propio condenado grupo de fans! Un montón de niñitas vestidas de porristas como de película gringa que le gritaban de toda clase de cosas "Sólo les falta tirarle la maldita ropa interior" Pensó el inglés, irritado. "Si tantas fans tiene el condenado ¿Porqué rayos tenía que seguirlo a él?"
Estaba corrigiendo los exámenes de una forma bastante airada, escribiendo a diestro y siniestro comentarios bastante irritables en los exámenes de tercer curso "Godric Gryffindor se debe estar revolcando en su tumba gracias a ti." "¿A eso le llamas un esquema de cómo transformas una tortuga en tetera?" "Sería un buen razonamiento si tuvieras 8 años.", cuando sonó un "Toc toc" en la puerta.
Dejó de escribir.
¿Quién es?- Dijo con la voz más imperiosa que pudo encontrar.
Se abrió la puerta de golpe y Antonio se abalanzó a Arthur.
-¡Arturito, mi amorrr! – El español lo agarró por el cuello.
-Al menos aprendiste a tocar la puerta.-Le dijo el inglés, ignorando el "Mi amor" en fin, lo que menos quería ahora era hablar de amor.
-Wow, parece que se te está acumulando el trabajo Arturito~ -le dijo despreocupadamente el español.
"Es fácil decirlo cuando los exámenes que haces son sacar una planta de un macetero y ponerla en otro" Pensó irritado él anglosajón.
-Debes estar cansado... ¿Te digo que? Mañana hay partido de Quidditch, mi casa contra tu casa, ¿Qué te parece si vamos juntos?-Lo dijo mientras movía las cejas de una forma ridícula, como si tratara de parecer sensual.
Arthur no lo había olvidado, ya en varios trabajos del gringo había invitaciones a verlo en el partido, de todas formas tendría que ir, todos los profesores debían y no tenía ninguna buena excusa para faltar.
-Bien, iré contigo. ¡Y deja de decirme mi amor! Ahora vete a ver tus tomates, tengo mucho que hacer.
El español salió de la habitación murmurando tonterías como "Eso no es lo que dijiste en la cama anoche" y cosas por el estilo para hacer enojar al pobre inglés, pero éste ya había desarrollado una habilidad de sordera impresionante para sus comentarios.
El tiempo pasó y la hora del partido llegó, Arthur de verdad, de verdad habría faltado por cualquier razón, pero tampoco podía causar una mala impresión en sus colegas de trabajo, y también ya se lo había prometido a Antonio...
El español fue a buscarlo a su despacho 10 minutos antes del inicio del partido, y ambos se encaminaron a la cancha, el día estaba precioso, perfecto para jugar. Antonio, en su afán por molestar al anglosajón, se fue apoyado todo el camino en el hombro del inglés, que no habría dudado en sacarle la...ejem...en golpearlo de no ser porque no quería causar mala impresión en los profesores, ya que después de todo era un profesor nuevo en período de prueba.
Al caminar hacia sus asientos, Arthur buscó con la mirada al norteamericano, pero no lo vio, seguramente estaba en los camerinos con su estúpido club de admiradoras, además, ¿Por qué rayos lo estaba buscando? Después de todo, solo era un crío que lo molestaba.
Pero cuando comenzó el partido y los jugadores ya estaban en él aire, Arthur se percató de que cada vez que podía, Alfred lo buscaba con la mirada, "Mierda, ¿Este tipo nunca se cansa...?".
El partido avanzaba y a Slytherin no le iba nada bien, una anotación más y nisiquiera se salvarían encontrando la Snitch dorada, Arthur ya lo veía venir, después de todo Alfred estaba jugando como nunca, tenía que admitir que era muy bueno en el Quidditch.
Hubo un par de buenas jugadas por parte de los cazadores y los corpulentos bateadores (Un italiano y dos alemanes, según Arthur había oído.) y Gryffindor anotó. La multitud escarlata aplaudió eufóricamente, ya habían dado por ganado el partido cuando el cazador de Slytherin tomó la Quaffle, esquivó a los jugadores sin menor esfuerzo y se abalanzó al otro extremo de la cancha a toda velocidad, la única esperanza era que Alfred lo atajara...
El corpulento chico de Slytherin lanzó la pelota a uno de los aros con una fuerza descomunal, pero el norteamericano fue más rápido y aún más fuerte y la atrapó. El partido estaba ganado y la multitud escarlata lo vitoreó como si no hubiera un mañana.
Alfred sonrió con aquella sonrisa tan pura de niño pequeño mientras la multitud lo aclamaba, justó en el momento en que Antonio abrazó con fuerza a Arthur para gritarle un "¡Ganamos!" en toda la oreja, Arthur sintió la mirada del norteamericano clavada en él, mientras el español estaba pegado a él como con pegamento y dejándolo sordo de una oreja, y sintió su sonrisa desaparecer.
Al otro día, dándole clases al Séptimo Curso, notó que Alfred, en vez de mirarlo como siempre, evitaba su mirada y se concentraba en su libro de estudios.
¿Es que acaso de había enojado por el abrazo de Antonio? Sólo fue un abrazo, no es como si tuvieran una especie de relación aparte de amistad...Pero ¿En qué estaba pensando? No es como si le interesara aquel chico... ¿O sí? Bueno, ya estaba acostumbrado a sus notas y...su mirada ya no lo incomodaba tanto.
Actuó como el "buen profesor Kirkland" el resto de la clase para al final pedir los deberes que les había dejado la clase pasada, los alumnos le dejaron su trabajo en la mesa y se retiraron, Alfred evitó su mirada al momento de entregárselo.
Cuando ya se habían retirado todos, ya por costumbre el inglés revisó la última hoja del trabajo del norteamericano en busca del escrito de siempre.
No había ninguna nota.
-o-
Bueno, se viene el tercer capítulo que llevo hasta la mitad escrito c: gracias por leer si llegaste hasta aquí *-*~ Que les vaya bien~
