Segundo Capi!
Capítulo 2: "Yo, ustedes"
Bunny odiaba viajar en el trineo de Norte. Era inseguro, se movía demasiado, y lo mareaba en todos los niveles alcanzables para un conejo de pascua. Dios, como odiaba el maldito trineo. Lo adiaba con tantas fuerzas que cuando a veces se le echaba a perder algo a aquel maldito aparato se sentía hasta un poquito culpable con el hombre rojo. Para él no había nada más seguro que su tierra. Dos golpes al suelo con su pata y entonces se hallaba en su agujero. Cómodo, seguro y en tierra. Jack siempre lo molestaba con eso. Cobarde era la palabra más utilizada y la más amable que se le ocurría al niño al ver la cara de terror del guardián cuando se subía a lo que él llamaba "Trasto del infierno". Extrañamente esta vez no había dicho nada al subirse. Norte, Jack y Conejo habían decidido compartir el silencio, cada uno demasiado metido en sus asuntos como para burlarse del compañero, o para asustarse, habían cerrado la boca como si fueran a un funeral.
Tooth y Meme, alos cuales el deber los llamo en cuanto conejo se pudo parar, habían partido rumbo a sus labores, no sin antes claro obligarlos a guardar todo en sus cabezas para luego poder hacer las preguntas pertinentes. Después de todo, ellos también querían saber. Conejo no estaba muy seguro de querer saber. Algo dentro de si parecía gritarle que todo cambiaría en ese momento, y eso como muchas cosas, no le gustaba. Al enorme conejo de casi dos metros le molestaban los cambios, se adaptaba, pero no le gustaba. Así como el trineo de Norte.
-"¿Canguro? ¿Sigues con nosotros o ya te perdimos?"-El nombrado gruño por la bajo ante el apodo y se enderezo en su inseguro asiento
-"¿Qué quieres Frosty?"- El niño se encogió de hombros mientras miraba la seriedad con que el hombre de rojo movía a sus renos. Ni risas ni explosiones, solo el constante viento en sus caras y uno que otro giro repentino
-"No sé qué les sucede…actúan raro, como si se fuera acabar el mundo"-conejo pego un respingo de cansancio-"¿Actuaban así cuando me eligieron?"
-"No"-Conejo deteniendo cualquier pregunta que viniera después de esa miro al chico mientras hablaba-"La verdad es que enseguida me opuse"-Jack sonrió de lado, ya sabía eso-"Pero igual decidimos que lo mejor era llevarte al polo"
-"Entonces me raptaste en una bolsa…"-recordó con una pequeña risa el más joven. Conejo igual resoplo con un falso fastidio
-"Si, pero de todas maneras todo salió bien"-Jack que por un segundo creía haber aliviado la tensión, volvía a sentirla caer sobre su cabeza como si de un bloque de hielo se tratara.
-"¿Ahora no crees que sea igual?"-Bunny lo miro de reojo y volvió a su postura callada. Al igual que Norte, quien parecía mitigar sus preocupaciones conduciendo de la manera más correcta posible, él no estaba seguro de nada. Quizá si, quizá no. Tal vez. Podría ser. Ni idea…
Para su suerte-o mala suerte- Norte interrumpió sus pensamientos con una voz impropia de él. Casi como si el silencio fuera una persona, y no un estado anímico.
-"Bunny… ¿aquí?"- el conejo parándose despacio saco la cabeza hacia afuera y diviso a menos de medio kilómetro el pequeño bosque. Un flashazo directo en su cabeza-nuevamente cortesía de Mim-le aseguro que ese era el lugar exacto. La imagen nítida de un árbol seco y partido por la mitad volvió a presentarse
-"Es por aquí amigo, será mejor que vallas disminuyendo la velocidad"- El enorme hombre solo asintió y comenzó a descender.
Una vez ya en el suelo las cosas no fueron tan rápidas. Conejo era el único que tenía "Visiones"-como le llama Jack-, así que él era el único que podía guiarlos hasta el lugar, pero el guardián de la esperanza no había recibido un mapa, sino simples imágenes que comenzaron a confundirlo en el mismo momento que puso una pata dentro del bosque. Todos los malditos arboles eran iguales, todas las rocas parecían tener el mismo tamaño, y ahí no parecía que viviera un alma.
Demonios…
-"¿Estás seguro que…?"
-"Por milésima vez Norte, ¡ya te dije que sí!"-su venita de tolerancia ya estaba por reventarse. Podía matarlos si seguían hostigándolo-increíblemente lo estaba pensando-, luego le contaría a Meme y a Tooth que los pobres habían tenido un trágico accidente, solo necesitaría un par de ramas… ¿Pero cómo se llevaba el condenado trineo? Lástima, no podía hacer nada-"Tu sigue caminando…"-ordeno
-"Oye canguro, no te quejes, tu eres el que se pierde a cada rato"-Jack afirmado de su cayado trataba de seguirle el paso al confundido conejo
-"¿Me estas echando la culpa?"-
-"No, como crees…, me estoy haciendo caldo porque me gusta, fíjate tu"- Norte entorno los ojos, hay iban de nuevo.
-"¡Repite eso paleta!"
-"¡Yo hago lo que quiero conejo transmutado!"
-"Oigan, oigan, ¿quieren discutir en otro lado?, ahora buscamos algo, ¿se acuerdan?"- ambos guardianes pegándose una última mirada de odio falso siguieron caminando.
Al cabo de diez minutos más Bunny comenzó a sentir que era mejor tirar la toalla. No tenía ni la más mínima idea de donde estaba, no había nada que se pareciera a sus imágenes, o al maldito árbol hueco. Solo arboles normales, pasto amarillo, y flores. A punto de dar el veredicto a un Jack ya hecho charco y a un Norte más que deprimido, volvió a sentir una presión en su cabeza que le hizo cerrar los ojos. Cuando los abrió, comenzó a correr.
Sus amigos notando este cambio y tratando de seguirle el paso le dieron alcance. Conejo se detuvo bruscamente y luego cambio de dirección, volvió a detenerse y avanzo hacia la derecha. El guardián de la diversión y del asombro, miraban extrañados como se internaban de manera cada vez más profunda en terrenos desconocidos, Bunny por su parte no podía detener el andar rápido de sus patas, las imágenes venían rápidas, y si no las aprovechaba no lograría llegar nunca hacia su destino y se quedaría estancado. Girando hacia todos lados, corriendo de aquí para allá, moviéndose de manera enloquecida, las imágenes seguían llegando. Y de pronto solo una imagen. El árbol. El árbol hueco. Solo que en este caso no era una imagen, sino parte de la realidad.
-"No puede ser…"-Bunny asintió ante las palabras de Norte. No podía ser, mas ahí estaban, ante el árbol que sabía que la luna había dibujado para el más robusto, ante el bendito árbol que lo había enloquecido segundos atrás. Ahí estaban…
-"Eso… ¿Eso es un oso?"-Jack fue el primero en espabilar. Había chocado contra la espalda de Norte cuando este se había detenido de pronto, así que sobándose la nariz había avanzado para ver lo mismo que había dejado tieso a los dos guardianes, pero diferencia de Bunny y Norte, Jack no se impresiono con el árbol, si no con lo que había a sus pies. Un oso. Un oso negro de tamaño colosal, tan grande como nunca lo había visto en su vida. Envuelto en sí mismo el animal parecía haberse hecho "bolita", como intentando protegerse de un frio inexistente, y yacía dormido junto al árbol seco sin más preocupaciones que el mantener su respiración apaciguada.
-"Eso no es una niña…"-aclaro extrañado el peliblanco mientras daba otro paso. Norte saliendo de su letargo pasó a Jack y se dirigió a la masa negra que dormía, pero en cuanto puso dos pies dentro del diámetro que cercaba el árbol, el oso despertó.
Bunny sacando sus bumerangs, se preparó para un ataque, Jack se afirmó como pudo de su cayado, y Norte solo se le quedo mirando. El oso les dedico una mirada somnolienta con sus ojos tan negros como el carbón, bostezo abriendo su gran boca de par en par y comenzó a estirarse. Nuevamente sorprendidos notaron como algo se deslizaba en donde antes había estado el centro de la bolita de pelos. Con el eco de un objeto cayendo al mullido pasto, notaron una figura mucho más blanca. Luego manos estirándose-así como el oso- y finalmente el claro sonido de un bostezo. Norte caminando hacia atrás espero a que el oso terminara de moverse, y cuando lo hizo la clara figura de una niña que se lanzaba sobre el lomo negro los dejo anonadados de nuevo.
La niña era tan blanca como el cabello de Jack, usaba un vestido largo -tan blanco como toda ella-, que le tapaba todo el cuerpo, un gorro que no les permitía ver más que sus ojos, su nariz y su boca, y atado a su cuello un collar con una luna llena. La chica que no representaba más haya de trece años, al notar sus presencias se quedó quieta y se apretujo un poco más contra el oso, como esperando a que alguien se acercara.
Norte nuevamente fue el primero en obedecer a sus impulsos. El oso gruño al verlo entrar de nuevo a su círculo, pero la niña tocándole detrás de la oreja derecha lo calmo enseguida. Bunny y Jack, cada uno con sus armas en mano esperaron pacientes a que el gran hombre de rojo estuviera cerca de la niña.
-"Hola pequeña… ¿Quién eres?"- Norte ya frente a la niña pensó que esa era la primera pregunta correcta que se hacía en el día. Pero la chica solo pudo ladear la cabeza como si no le entendiera-"¿Estas bien?"- La niña volvió a mirarlo sin entender-"¿Me puedes decir tu nombre?"- de nuevo nada. Norte girándose en redondo busco ayuda en sus amigos, Bunny lo miro como si se le hubiera olvidado que era el conejo de pascua, y Jack solo se encogió de hombros. El hombre bufando por la inexistente ayuda y dedicándoles una mirada de "Gracias por nada", volvió a girarse, solo para encontrarse con la chica justo frente a él.
La niña era bastante alta. Media casi lo mismo que Jack, pero en su rostro apenas descubierto se veía mucha más inocencia. Norte sintiendo la lengua acalambrada no supo que decir, pero para la pequeña no fue necesario que le dijeran algo más. En un movimiento rápido, y dando un paso tambaleante se aferró al viejo abrigo del que era santa, y enterró su nariz en las ropas. Aspiro madera y dulces, alegría y juguetes, respiro más y sintió a los yetis peludos paseándose con tarros de pintura roja y verde, vio a los duendes pelearse por las galletas, discutir por la leche; pego sus palmas al pecho del barbudo y sintió la mescla explosiva de vitalidad y energía. La niña sonriendo de lado se separo y poniendo una mano sobre el pecho del otro al tiempo que enfocaba los ojos hacia arriba susurro la primera palabra que escucharía el trío
-"Norte…"-
El mencionado abrió su boca de par en par. No era necesario que le dijeran que la niña ahora sabía quién era él, donde trabajaba, que comía y hasta que hacía en sus ratos libres. Se sintió como un libro abierto, como una pequeña ardilla atrapada comiéndose las nueces del invierno antes de tiempo
-"¿Cómo…?"-La niña sonrió mientras jalaba del abrigo, ignorando la pregunta.
-"¡Norte!"- Exclamo feliz y tambaleante-"¡Norte, Norte, Norte!"-
Bunny tieso como una tabla solo pudo balbucear un par de letras, luego al sentir su arma en la palma de su mano la guardo enseguida, como recriminándose solo por el hecho de haberla sacado. Jack adelantándose al conejo avanzo hasta llegar hasta la niña que seguía repitiendo el nombre de Norte. La niña nuevamente ante el nuevo espíritu ladeo la cabeza y dejo de tirar del abrigo. El hombre sintiendo que le soltaban volteo a ver a Jack quien solo atino a apuntar hasta la chica, que apenas parecía sostenerse. Aun así la niña como sus piernas delgadas y cubiertas por la blanca tela se acercó hasta Jack. El oso siempre atento se sentó y volvió a bostezar. No hubo gruñidos esta vez, solo una mirada negra taciturna y tranquila
El espíritu del invierno al tener a la niña frente su rostro, alzo una mano temblorosa como su primer saludo. Pero la chica ignorando el gesto se lanzó contra él en un abrazo envolvente. Jack que no amaba el contacto soltó su cayado y levanto los brazos, asustado de helarla o de volverse un charco en segundos. Pero ninguna de estas cosas paso. La pequeña acurrucándose contra el poleron azul y sintiendo su temperatura disminuir comenzó a buscar información. Vio una sonrisa, escucho risas y vio la nieve caer, sintió tristeza, mucha tristeza, por mucho tiempo, y luego alegría. Vio de nuevo la fábrica de Norte, vio dulces y esferas echas de escarcha, vio un pingüino, sintió alegría otra vez. Separándose de su helado acompañante volvió a hacer lo mismo que con Norte. Una mano en el pecho helado, una mirada enfocada en la otra, y un nombre
-"Jack…Frost…"- El nombrado bajando sus manos, vio a los ojos de la niña y volvió a sentirse tan paralizado como en un principio-"¡Jack Frost!"-volvió a llamar
-"Tu…tu …"-intento hablar sin resultado aparente
-"OK, ok, ya fue suficiente de todo este melodrama"-La niña sobresaltándose giro la cabeza y vio al enorme conejo que no se veía de los mejor humores acercándose hasta ellos-"¿Cuál es tu nombre? ¿Acaso sabes por lo menos quién eres tú o que…?"-Jack y Norte hicieron un sonido ahogado cuando la niña sin siquiera avanzar salto contra Bunny. La niña tomándose fuertemente de su pelaje volvió a respirar. Tierra, sol, huevos, pintura, pasto fresco, chocolate, una cara feliz, una enojada, un ceño fruncido, tristeza, felicidad, vio pinceles, un numero que causaba enojo, sintió tranquilidad y a la vez cansancio…y un nombre. Bunnymund nuevamente paralizado ante el pequeño cuerpo que enterraba la cabeza en su pelaje, volvió a sentir que algo no estaba bien. Saliendo de su asombro y pasando rápidamente de un estado de letargo a uno de evidente molestia, se movió bruscamente, intentando separar a la chica de si
-"¿¡Se puede saber que estás haciendo!?"- el conejo soltando las manos que los ceñían iba a volver a gritar cuando la niña con una sonrisa y dos pequeñas lagrimas grito con todas sus fuerzas. El conejo espero escuchar su nombre, o quizá su apodo, o quizá cualquier cosa, menos…
-"¡Papá!"
Hasta aquí nomassss xD Espero sus comentarios *O*
Invasor´s: Querida!gracias por tu comentario, esta germosso como siempre ajajaj xD Nos leemos!
