2. Accidente
– ¡Nozomi!
– ¡Nozomi-chan!
– ¡Nozomi nya!
Tres chicas se encontraban arrodilladas junto a la puerta de un salón de clase. Estaban colocada una sobre la otra y asomaban su cabeza mirando al interior del salón, llamando con voz débil a la chica que se encontraba en el último asiento de la segunda fila. Las demás estudiantes del salón disimulaban una risa y se miraban entre ellas divertidas de la situación.
Nozomi no escuchaba nada. Estaba perdida en sus pensamientos, recordando la hermosa melodía que había escuchado el día anterior en las manos de aquella misteriosa chica de cabello azulado. Aún podía percibir las notas de su magistral interpretación con el violín. Pero lo que más recordaba Nozomi, era la mirada triste de la joven.
– ¡Pst Nozomi!
Honoka, quien estaba arriba del todo, lanzó un trozo de papel al interior del salón que pegó en la silla, pero Nozomi no se movió. Seguía mirando a la nada con el bolígrafo a punto de resbalarse de sus dedos. Las otras chicas del salón sonreían ya con menos disimulo.
– ¡Nozomi-chan, por aquí!
Hanayo trató de llamar la atención de Nozomi moviendo las manos pero lo único que consiguió fue darle un fuerte golpe a Honoka en la nariz. Se escucharon algunas carcajadas disimuladas. El profesor, que en ese momento escribía una fórmula matemática en la pizarra, giró su cabeza para mirar hacia atrás pero no encontró nada extraño, por lo que continuó escribiendo.
–Es inútil Honoka-chan –dijo Hanayo en un susurro. Honoka se mordió el labio y miró a Rin que se encontraba debajo de ellas. Rin asintió con una sonrisa.
Nozomi lanzó un suspiro. Seguía escuchando en sus oídos la bella melodía, y ahora recordaba la hermosa sonrisa que la joven le había obsequiado cuando ella hizo a darle dinero. Sonrió para sí y movió su mano. Su bolígrafo escapó de sus dedos y cayó al suelo junto a su mesa. Nozomi se apresuró a recogerlo y cuando se agachó notó fugazmente como un objeto de color negro se acercaba a su rostro.
El golpe fue directo en la nariz. Nozomi del dolor, levantó la cabeza tan rápido que se golpeó la parte de atrás de la cabeza con la mesa. Lanzó un quejido muy alto y miró hacia la puerta. Las tres chicas que ahí se encontraban tenían una expresión de miedo en sus rostros. La más pequeña de las tres tenía el brazo estirado y lo recogía despacio hacia su cuerpo.
–Señorita Tojou, ¿qué sucede?
Nozomi recordó que se encontraba en clase y miró hacia el frente. El profesor y varias de sus compañeras la miraban fijamente. Nozomi se mordió el labio y se tapó la nariz. Sentía que la tenía hinchada. Sin quitarse la mano de la boca habló con un tono fuerte.
–Pue… ¿Puedo ir al baño?
–Acabamos de regresar del receso señorita –le respondió el profesor con tono molesto. Nozomi suspiró.
–Es que… estoy enferma del estómago, por favor.
Nozomi colocó las dos manos juntas a modo de súplica. Las compañeras cercanas a ella comenzaron a reír de forma disimulada. El profesor lanzó un suspiro y se giró nuevamente a la pizarra.
–Vaya rápido señorita –Nozomi se puso de pie–. Y por favor, átese los zapatos bien para que no queden en el pasillo.
Todas las chicas que estaban atrás comenzaron a reírse mientras Nozomi recogía el zapato y salía a toda prisa del salón. Miró hacia ambos lados del pasillo y, a lo lejos, detrás de las escaleras, una mano se asomaba, haciendo un gesto de llamado. Suspiró y se acercó con paso veloz.
–Te voy a tirar algo mucho peor en la cara si vuelves a hacer eso Rin-chan.
–Lo siento Nozomi-chan. Rin solo quería golpear tu mesa nya.
Rin había colocado las manos juntas frente a su cara. Nozomi suspiró y tiró el zapato al suelo, frente a la chica. No pudo evitar sonreír al ver a la chica solo con un zapato y el calcetín con un agujero por el que salía su dedo gordo del pie. Recobró la compostura y miró a Honoka.
– ¿Qué quieren? ¿No deberían estar en clase?
–Nozomi, necesitábamos hablar contigo. Es urgente.
– ¿Y no podía esperar al otro receso? –dijo algo exasperada. Hanayo se mordió el labio.
–Es que… Nozomi-chan… –y no continuó, solo le colocó un papel frente a su rostro.
Nozomi leyó despacio lo que decía, escrito en computadora pero con la firma de la directora de la preparatoria. Repasó lo escrito dos veces más para confirmar lo que decía.
– ¿Ya no somos un club? –preguntó despacio mirando a las dos chicas frente a ella. Hanayo miró a Honoka que torció la boca y se cruzó de brazos.
–Técnicamente, hasta el festival. Después de eso, debemos… como fue que dijeron los del comité… debemos rezar actividades por falta de miembros.
–Cesar Honoka –la corrigió Hanayo acomodando sus gafas–. Lo que significa, que como no somos cinco miembros, y no hemos logrado nada para la preparatoria, el comité no aprueba que nuestro club siga existiendo.
–Rin cree que eso es injusto nya.
Nozomi se mordió el labio y miró a Rin que se había sentado en el suelo y trataba de soltar un nudo que se había hecho en los cordones de los zapatos. Aún no se lo había puesto.
– ¿Esto fue lo que pasó ayer en la reunión? –Preguntó en tono serio regresando la mirada a las dos chicas. Honoka asintió.
–Bueno, fue lo que me dieron cuando llegué… porque… –suspiro y bajó la mirada–. Llegué tarde. Ya habían terminado.
– ¿Y por qué llegaste tarde?
Honoka se iba haciendo más pequeña conforme Nozomi más se acercaba a ella. Hanayo suspiró y miró a Rin que le pasaba el zapato para que le ayudara con el nudo.
–Fui a comprar algo de comer y… olvidé por completo la reunión. Cuando lo recordé, ya… pues, ya… se estaban marchando todos.
– ¡Honoka!
–Lo siento Nozomi, lo siento, de verdad.
Nozomi le dio un golpe seco en el centro de la cabeza a Honoka que cayó sentada al lado de Rin. Suspiró y miró a Hanayo fijamente, cosa la que puso nerviosa.
–Hanayo-chan, ¿podemos hacer algo? Si es necesario hasta puedo ir a arrodillarme a pedir perdón y suplicar clemencia.
–Yo hablé ahora con Mika, Fumiko e Hideko, pero ellas intentaron ayudarnos ayer, aunque como ves no pudieron.
Hanayo le devolvió el zapato a Rin que comenzó a ponérselo con una sonrisa. Honoka aún se daba un masaje en la cabeza pero miraba hacia arriba atentamente. Nozomi se mordió el labio y metió su mano al bolsillo de su saco. Tocó su baraja y sacó una carta. Sonrió al verla.
–Bueno… lo que debemos hacer es reunir más miembros y ganar el festival.
– ¿Qué? –dijeron las tres chicas frente a ella con sorpresa.
–Estás loca Nozomi-chan. Nosotras no podremos ganarle a UTX nya –dijo Rin poniéndose de pie en un salto. Hanayo-chan asintió.
–Rin-chan tiene razón Nozomi-chan. Ayer vimos su ensayo y… no les llegamos ni a la suela del zapato.
Las dos chicas bajaron la mirada con tristeza. Honoka se puso de pie y mostró una sonrisa.
–Tampoco es para tanto chicas. Es cierto que Ayase-san es una fantástica guitarrista y muy hermosa, y que Minami-san hace sonar ese bajo con gran soltura, y que Nishikino-san hace lo que quiere con esos teclados y que Yazawa-san… bueno ella toca bien y Kira-san… –suspiró y su sonrisa vaciló levemente–. Bueno, ellas son mejores, pero no para ganarnos.
–Pero Honoka-chan, tu misma lo viste. Son fantásticas nya.
–Ya chicas. Lamentarnos no nos hará ganar. Debemos ensayar muy fuerte estos días que quedan para poder superarlas –dijo Nozomi moviendo la carta en su mano de lado a lado.
– ¿Entonces hoy si vas a ensayar? –preguntaron las tres al unísono. Nozomi desvió la mirada incómoda.
–Bueno… yo, debo ir a un lugar primero. Pero podemos ensayar en la plazoleta del templo más tarde, ¿les parece?
– ¿En la plazoleta? –suspiró triste–. Rin se congela en ese lugar, hace mucho frio nya.
–Rin-chan… –dijo Hanayo mirándola.
–Es la verdad Kayo-chin. Mi trasero se congela sentada ahí. No puedo ni mover mis dedos.
Hanayo abrazó a Rin que se recostó en su hombro. Honoka suspiró aburrida y se rascó la cabeza.
–En mi casa no hay mucho espacio, y puede que hagamos enojar a mi hermana menor, pero podemos ensayar ahí. Estará más caliente que en el templo.
–Ok, entonces nos veremos más tarde en la…
–Señorita Tojou. Según sé, los baños están hacia el otro lado del pasillo, no detrás de las escaleras.
Nozomi suspiró y se giró despacio. El profesor de matemáticas la miraba fijamente con una expresión de mucha molestia. Honoka, Rin y Hanayo se trataban de esconder detrás de la mayor.
–Si le digo que me perdí, ¿me creería?
Nozomi caminaba a toda velocidad para tratar de llegar al puente del centro de la ciudad. Se había retrasado debido a que tuvo que cumplir el castigo que le había impuesto el profesor de matemáticas por haber mentido y faltado a clases. Respiró profundamente cuando llegó a la puerta del supermercado y apoyó su mano contra la pared. El frío aire le estaba calando los huesos, y le quemaba la nariz al respirar. Se ató mejor su abrigo y sopló sus manos para tratar de ganar calor cuando la escuchó.
Las notas comenzaban a llegarle a sus oídos, traídas por el viento, pero era como si algo tibio, reconfortante, comenzara a calentar cada parte de su piel. La hermosa melodía comenzaba a envolverla en el mismo sentimiento que había sentido el día anterior.
Miró hacia el puente, pero desde ese lugar era imposible divisar algo. Acomodó su mochila, que era lo único que cargaba ese día, y comenzó a correr, aunque eso causara un fuerte dolor en sus huesos y en su nariz.
Las notas nuevamente iban adquiriendo fuerza, y se iban haciendo más y más hermosas. Logró divisar a la multitud de personas y sonrió. No se detuvo al llegar detrás de todos, sino que comenzó a empujar y abrirse espacio entre esas personas para llegar al frente.
Ahí estaba la chica, exactamente igual al día anterior. Ejecutaba magistralmente la melodía que ella había escuchado. Lo hacía nuevamente con los ojos cerrados. Su mano derecha movía el arco de manera sutil, mientras los dedos de su mano izquierda subían y bajaban presionando las cuerdas, haciendo que ese viejo violín, inundara el puente con una sinfonía especial.
Nozomi sonrió y comenzó a sacar dinero. Esta vez si iba a dejarle unas cuantas monedas, lo poco que quedaba de su mesada. De pronto, la música cesó. Nozomi levantó la mirada y notó que la chica miraba hacia un lado. Dos policías se acercaban y la miraban con mucha molestia. Las personas se percataron y comenzaron a dispersarse, dejando sola a Nozomi frente a la joven.
– ¡Alto ahí! –gritó uno de los oficiales y comenzó a sacar algo de detrás de su espalda.
La chica se mordió el labio. Rápidamente, como el día anterior, colocó el viejo violín en el estuche, lo cerró y en un parpadeo, comenzó a alejarse corriendo. Los dos oficiales comenzaron a seguirla, uno de ellos, con unas esposas en su mano.
Nozomi se mordió el labio. Notó que las personas miraban lo que sucedía pero nadie iba a intervenir. Sin razonar nada, comenzó a correr detrás de los policías.
Cinco chicas estaban sentadas en un café al aire libre en el centro de la ciudad. Todas tenían una bebida caliente en sus manos, y hablaban amenamente. Tres de ellas tenían a su lado estuches de instrumentos musicales colocados en el suelo. La más alta de ellas, de cabello rubio y ojos azules sonrió al escuchar el chiste que contaba la más pequeña de sus amigas.
–Nico-chan, ¿de dónde sacas esos chistes tan malos?
–No son malos Eli, son para gente culta –le contestó la pequeña chica de cabello negro atado en dos coletas y ojos color rubí.
– ¿Entonces dices que Elichika es inculta? –Preguntó la otra chica de baja estatura, de cabello corto castaño, una gran frente y ojos color esmeralda–. Eso es un insulto muy grave Nico-chan. Es perfecto para abandonarte.
–No dije nada de eso.
–Si lo dijiste Nico-chan. Lo dijiste fuerte, claro y conciso –contestó la joven pelirroja que estaba sentada al lado de la rubia.
–No lo dije Maki-chan, ni siquiera lo insinué. Ustedes dos son las que están en mi contra.
– ¿De verdad? –Dijo Maki tomando un mechón de cabello y jugando con él en su dedo–. Nadie está en tu contra Nico-chan, ni siquiera vale la pena ponerse en tu contra.
Nico arrugó el entrecejo y miró fijamente a Maki. La última chica, de cabello gris y ojos color miel se interpuso entre las dos y sonrió tiernamente.
–Ya ustedes dos, dejen de pelear.
–Maki comenzó, Kotori.
–En realidad fue Tsubasa la que comenzó –se defendió la pelirroja y cruzó los brazos. La chica mencionada sonrió ampliamente.
–Yo no fui la que dijo que Elichika era inculta. ¿Verdad Eli?
La rubia sonrió y bebió un pequeño sorbo de su bebida. Le acarició la cabeza a la pequeña joven frente a ella y suspiró.
–Soy inculta –dijo sin dejar de sonreír–, pero eso me hace ser más hermosa. Los hombres detestan a las mujeres más inteligentes que ellos.
–Uh… –dijo Tsubasa con una sonrisa–. Entonces Maki se va a quedar sola el resto de su vida –y soltó la carcajada.
Maki la miró con molestia pero no dijo nada. Kotori sonrió y le acarició el hombro a la pelirroja. Tsubasa acomodó mejor el estuche de su guitarra a su lado y suspiró.
– ¿Y qué piensan hacer en la noche? Vamos al karaoke.
–Oye, es una buena idea –dijo Nico bebiendo un largo sorbo de su bebida. Eli asintió.
–Estaría muy divertido. ¿Qué dicen ustedes dos? Sería una buena forma de bajar la tensión que tenemos acumulada.
–Yo no puedo –se apresuró a decir Kotori, colocando el estuche de su bajo sobre sus piernas–. Debo terminar de hacer los trajes para el festival, todavía me faltan dos.
– ¿Necesitas ayuda Kotori? Yo podría ir a tu casa y…
–No te preocupes Nico-chan. Estaré bien por mi cuenta.
– ¿Y tú Maki? ¿Nos vas a acompañar? –preguntó Tsubasa lanzándole un pequeño trozo de papel a la pelirroja que suspiró molesta.
–No puedo. Debo llegar a estudiar.
– ¿A estudiar? –dijeron Eli, Tsubasa y Nico al mismo tiempo. Nico continuó.
–Pero tus notas son perfectas Maki, ¿Qué tienes que estudiar?
–A diferencia de ustedes –comenzó a decir, terminando de beber lo poco que quedaba en su vaso–, yo si estoy pensando en mi futuro, lejos de la música.
– ¿Doctora como tus padres? –Dijo Tsubasa arqueando una ceja–. Ese es el futuro que ellos quieren, no el que tú quieres.
Maki no respondió. Terminó su bebida y cruzó los brazos. Nuevamente tomó el mechón de su cabello y comenzó a enredar su dedo. Tsubasa suspiró y regresó la mirada a Eli que comenzó a hablar despacio.
–Está bien. Ya que solo vamos a ir las mayores de edad, podemos ir a uno de esos que sirven licor. Será divertido.
– ¿Ustedes no tienen aún la edad para beber? –reprochó Kotori con cierta molestia. Tsubasa rio y se abrazó a Nico.
–Tranquila Kotori, Elichika y yo aparentamos esa edad, somos mujeres maduras y hermosas. Nico, bueno Nico parece una niña de primaria, pero acompañada de las dos, no habrá problema.
– ¿A quién le dices niña de primaria?
Todas a excepción de Maki rieron. La pelirroja suspiró y miró su móvil. Despacio se puso de pie y recogió su mochila.
–Ya debo irme, es tarde. Nos vemos mañana en la escuela.
–Maki tiene razón –dijo Eli y también se puso de pie. Las demás la imitaron.
Escucharon un pequeño bullicio a lo lejos y miraron en esa dirección. De pronto, en la esquina del café, una chica de cabello azulado, con un abrigo gris algo andrajoso y una boina en su cabeza, corría abrazando un estuche contra su pecho. Eli y Tsubasa la esquivaron cuando pasó cerca de ellas, pero la chica chocó levemente contra Kotori. Ambas se miraron a los ojos solo unos segundos, luego la joven siguió corriendo.
–Fíjate por donde vas, ciega –gritó Nico con mucho enojo.
Kotori se quedó mirando a la chica que había chocado con ella hasta que se perdió a lo lejos. En su retina aún estaba la mirada de esa joven, llena de tristeza y miedo. Se mordió el labio y se giró al escuchar nuevamente el bullicio. Dos oficiales de policía corrían ya sin aliento. Pasaron al lado de ellas siguiendo la dirección que la joven había tomado.
– ¡Ohm! Deben de andarla siguiendo –dijo Eli enarcando una ceja.
–Solo eso nos falta, ladrones a plena luz del día en el centro de Tokyo –comentó Tsubasa recogiendo su estuche del suelo.
–Llevaba algo en las manos. Seguro fue lo que se robó –dijo Maki mirando aún hacia donde la chica se había alejado.
–Creo que mejor nos vamos antes de que alguno de sus amigos nos robe a nosotras.
Nico se levantó de un salto y recogió su mochila. Aseguró las baquetas que sobresalían de la misma y se la colgó al hombro. Eli también recogió su mochila y se cargó el estuche de su guitarra a la espalda. Tomó el vaso con lo poco que quedaba de su chocolate caliente y se lo llevó a la boca mientras se giraba. De pronto sintió un fuerte golpe y cayó al suelo con un bulto pesado sobre ella.
– ¡¿Eli?! –gritaron todas al verla.
Eli sintió un fuerte dolor en su cabeza y en su espalda. Abrió los ojos, empapados de chocolate y sintió algo suave sobre su rostro. Tenía un delicioso aroma a vainilla. Se trató de incorporar y eso hizo que lo que estuviera sobre ella se alejara.
–Estúpida vaca, quítate de encima de Eli –dijo Nico con fuerza y agarró a Nozomi de un brazo. Tsubasa y Maki lo hicieron del otro.
Kotori se apresuró a levantar a Eli que tenía un leve mareo y apenas era consciente de lo que sucedía. Miraron a la chica que se había quedado sentada en el suelo, mirándolas con cierto temor.
– ¿Qué acaso estás ciega, estúpida? –le preguntó Tsubasa con tono molesto. Nico la secundó cruzando los brazos.
–Fue tu frondosa delantera la que no te dejó ver, verdad vaca.
Ambas se rieron. Nozomi se mordió el labio y miró a la rubia sentada frente a ella. Tenía la blusa del uniforme manchado de chocolate, un fuerte golpe en la frente y la mochila esparcida por el suelo. Kotori se apresuraba a recoger todo.
–Lo siento, en realidad no la vi –trató de justificarse. Las dos chicas frente a ellas volvieron a reír–. ¿Estás bien?
Eli la miró fijamente. La chica tenía una expresión preocupada en sus ojos esmeralda. Tenía el cabello alborotado, una de las coletas se había soltado. Su blusa estaba manchada un poco de café pero también de labial rojo. Eli sonrojó al entender que era el objeto suave sobre su cara. Se levantó y lanzó un suspiro molesto.
–Estoy bien, pero espero que mi guitarra también lo esté Tojou-san o vas a tener que pagar el arreglo.
–De verdad lo siento. No era mi intención.
–Permíteme dudarlo –dijo Nico arqueando las cejas. Tsubasa asintió.
Maki le pasó un pañuelo a Eli para que se secara la cara y la blusa y miró a Nozomi fijamente. Lanzó un suspiro ahogado y comenzó a hablar.
–Bien, si ya te disculpaste, márchate de una vez. Se ve que llevabas prisa.
Nozomi asintió y se puso de pie. Al hacerlo, trastabilló hacia atrás y se tuvo que agarrar a una silla para no caerse. De su rodilla izquierda, bajaba una enorme cantidad de sangre. Todas lo notaron y miraron a Eli. La parte baja de su falta estaba manchada de esa misma sangre.
–Ay no –dijo soltando un suspiro– Ahora si la hiciste Tojou-san. Arruinaste mi falda favorita.
–Eli, por favor –intervino Kotori regresándole la mochila–. Las personas nos están viendo. No vayas a hacer una escena.
Eli miró a todas las personas. Se mordió el labio y comenzó a caminar despacio. Nico y Tsubasa le lanzaron una última mirada a Nozomi y comenzaron a seguir a la rubia. Kotori hizo una leve reverencia y también se alejó de la zona, caminando a pasos rápidos para alcanzarlas.
–Deberías ir al hospital, o esa herida se puede poner peor –dijo Maki recogiendo sus libros de la mesa y colgándose la mochila al hombro. Nozomi la miró fijamente.
–Perdón nuevamente…
Maki dibujó una leve sonrisa y comenzó a caminar. Nozomi se apoyó mejor en la silla y la llamó con fuerza.
–Eh… Nishikino-chan –Maki se detuvo y la miró–. ¿Por aquí pasó una chica seguida de dos policías?
Maki asintió y señaló a lo lejos, a la división de caminos cerca de la estación del metro. Nozomi suspiró y bajó la mirada.
Y hoy toca capitulo de esta historia. Espero que lo disfruten mucho y comenten, como saben, me agrada leer sus comentarios. ¿Qué piensan de las chicas?
Mari-chan, Mezfit, Hiisae, ash14: Gracias por comentar el primer cap.
ash14: Los ships no están tan definidos aún, aunque puedes ver un poco en este capitulo.
Esperen los proximos caps.
