Hola a todos! muchas gracias por sus comentarios y por seguir mi historia, me alegra mucho que les haya gustado.

Este cap tiene más drama, y amorrrr muchoo Leonatello, espero les guste.


Raphael echó una mirada a sus hermanos dentro del refugio, y volvió a mirar al cielo ya completamente amanecido.

Debían partir ahora, no sabían qué tan lejos se encontraban de la ciudad. No debían perder más tiempo…

-Mikey estaba muy cansado- comentó Leo, mirando a Miguel Ángel, quien se notaba verdaderamente agotado.

-Si, no ha dormido hasta ahora…

-¿Y tú?- preguntó el líder con preocupación

-Tampoco.

-¿Y no quieres dormir un poco?

-¡Lo único que quiero es salir de aquí!- Espetó con irritación.

Parecía ser que estaban sentados hace horas, esperando a que sus hermanos despertasen.

Odiaba esperar, el tiempo parecía pasar tan lento y tan rápido a la vez.

Leonardo suspiró.

-Démosle unos minutos más. No podrá ir muy lejos si no está suficientemente descansado…

Raphael volvió a mirar dentro del refugio. Miguel Ángel no era quien le preocupaba...

-¿Y qué hay de Donnie?- preguntó- Si él aún no puede moverse, ¿cómo haremos para salir de aquí? ¿Cómo haremos para curarlo?

Estaba seguro de que deberían caminar kilómetros y kilómetros para llegar a su hogar y no creía que su hermano pudiera resistir tanto…

Trató de pensar en positivo, trató concentrar sus pensamientos en soluciones positivas, tal y como le había enseñado Donnie tiempo atrás.

Estaba fuera de peligro, eso si. Pero la herida tarde o temprano se infectaría si no se trataba. ¿Cómo podía curarse si ni siquiera podía moverse de donde estaba?

Leonardo lo miró a los ojos seria y profundamente, sabiendo perfectamente lo que pensaba.

No tenía idea.

Estaba tan aliviado de que todos estuviesen juntos de nuevo que había olvidado ese importante detalle.

Se pasó una mano por la cara, exasperado.

-No lo se… Si puede moverse un poco, tal vez podría cargarlo…

Raphael soltó una risita que lejos de sonar burlona, sonó más a indignación.

-¿Sabes lo alejados que estamos de la ciudad? Por si no lo notaste, el que no veamos ni si quiera un maldito edificio de Nueva York, significa que estamos muy, muy lejos de nuestro hogar. Cargarlo, en el estado que está, no es una opción.- Respondió con irritación.

Leonardo tomó un respiro mientras analizaba la mirada reprobatoria de Raphael.

Impaciencia, miedo, preocupación…

Claras emociones que pudo ver en sus ojos.

Su hermano siempre era pesimista frente a estas situaciones.

Aunque en esta tenía la completa razón.

Si Donatello aún no podía moverse, no podía obligarlo a caminar quien sabe cuántos kilómetros de distancia…

-Entonces despierta a Mikey y vete con él. Yo me quedaré con Donnie hasta que se cure.

Por un momento, Raphael creyó que era una broma, pero la decidida mirada de Leonardo le advirtió que no lo era.

-¿Acaso estas loco? No vamos a abandonarlos. ¡Ninguna…

-Ninguna tortuga se queda atrás, esa… es la regla.

Ambos hermanos voltearon su rostro hacia la conocida voz que había interrumpido a Raphael.

-¡Donnie!

Raphael y Leonardo rápidamente lo abrazaron para que no se cayese.

-¿Qué haces levantado?

-Me cansé de escucharlos discutir, mientras perdemos el tiempo aquí- respondió- Debemos avanzar, antes de que oscurezca.

-¿Estás seguro de que puedes caminar?

Aunque Raphael había estado impaciente por que se pudieran largar de allí, ahora sentía que podía esperar mucho más, con tal de ver a Donatello totalmente recuperado.

-Debemos ir hacia el Este- Dijo el genio ignorando la pregunta de Raphael.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque el sol sale en esa dirección- explicó dando pequeños pasos para salir completamente del refugio.- Nuestro hogar está en el Este.

Leonardo se plantó frente a él, aún sin convencerse de que el genio estuviese en condiciones de moverse.

-¿En verdad puedes caminar?

-Así es- respondió- Así que, Rapha, despierta a Mikey. Tenemos un largo camino por recorrer…


En efecto, era un largo camino que parecía no tener fin.

El sol ya estaba sobre sus cabezas, lo que indicaba ser más o menos las tres de la tarde, o incluso más…

Raphael movió unas cuantas partes de la nave, abriendo camino para que Donatello pasara junto a Leonardo.

-Ya puedes soltarme, Leo. Ya me siento mejor…

-Eso no pasará- le advirtió- Aún no estas lo suficiente fuerte como para caminar por tu cuenta.

Donatello rodó los ojos. Sólo había comentado que se estaba cansando y había decidido parar por unos segundos antes de retomar el camino, pero sus hermanos se habían alarmado al instante, decidiendo (sin importarle su respuesta negativa) que Leonardo lo ayudase a caminar.

Lentamente, la claridad que el sol les estaba brindando, se estaba yendo, y ellos seguían en medio del desastre.

-Creo que aquí es por donde caímos nosotros ¿verdad, Rapha?- Preguntó Miguel Ángel, reconociendo el lugar.

-¡Ah, no puede ser!- protestó el de rojo, acelerando el paso y levantando un poco de arena con el pie, - ¿Tan poco hemos avanzado?

Habían caminado cientos de horas, y recién volvían al lugar en el que habían despertado ¿Cómo podía ser?

-Rapha, espera…- susurró Mikey.

Raphael se dio la vuelta, notando que sus hermanos se habían quedado bastante atrás.

Leonardo miraba a Donatello, mientras sostenía su cara entre sus manos, obligándolo a que lo viera a los ojos.

Le preguntó algo, Raphael no pudo escuchar qué fue, pero vio a Donatello negar con la cabeza, volviendo a caminar lentamente hasta acercarse a él y Mikey.

-¿Te encuentras bien Donnie?

-S-si

-No.- Respondió a la vez Leonardo.

-Si, si lo estoy- refutó, irritado.

Ambos hermanos menores ignoraron a Donnie y miraron a Leonardo en busca de una verdadera respuesta.

-Su herida está muy inflamada- Explicó, señalando la clavícula del más alto.- Y su temperatura está comenzando a subir

-Te dije que estoy bien. Que esté así no significa que no pueda caminar.

-¿Y que sugieres que hagamos?- Preguntó Raphael directamente a su hermano mayor.

-Sugiero que continuemos avanzando. – Respondió Donatello, interponiéndose entre Leonardo, para evitar que hablase- Tal vez más adelante encontremos algo con lo que pueda curarme.

-En una playa desierta, no creo que encuentres mucho…- exclamó Raphael cruzándose de brazos.

-Los Kraang transportaban diferentes químicos, tal vez pueda encontrar algo…

-Sólo mira a tu alrededor Donatello, hay cientos de pedazos de nave esparcidos por toda la maldita playa. Nada sano pudo quedar.

-¡¿Quieres dejar de ser negativo por un segundo?!- se exasperó.

-¡¿Y tu quieres dejar de fingir que puedes caminar?! Si te sientes mal, recuéstate y espera a que te mejores. No quieras forzar tu cuerpo más de lo que puedes- Le espetó- No eres tan fuerte.

El genio se tocó la herida, sintiendo un fuerte pinchazo mientras miraba a su hermano con enfado.

Raphael no estaba haciendo un buen trabajo con su pesimismo y eso le estaba alterando los nervios.

-¿Y tu si lo eres? Tan solo mírate… Tienes más miedo que Mikey y yo juntos.

-Suficiente los dos- los calló Leonardo, justo a tiempo antes de que Donatello siguiera alimentando la irritación del más rudo.- Avanzaremos hasta que el sol comience a esconderse, cuando eso suceda, todos nos detendremos. ¿Entendido?- Advirtió, mirando seriamente a Donatello.

-Bien.

Leonardo dio por finalizada la discusión y tomó el brazo del genio pasándolo por detrás de su cuello, comenzando a caminar junto a él.

Miguel Ángel palmeó el hombro del más rudo, quien se había quedado algo sorprendido por las palabras de su hermano.

Raphael no había querido herir su orgullo, sólo había escogido mal las palabras. Nadie era tan fuerte como para caminar en ese estado. Ni siquiera él.

Pero al parecer, Donatello estaba demasiado sensible…

-Recuerda que Donnie esta muy herido, debes medir tus palabras, Rapha.

Raphael suspiró.

-Lo sé, lo sé. Es que estoy cansado de caminar y no lograr avanzar nada….

-Y continuaremos así, si sigues quejándote. Mira lo lejos que ya están Leo y Donnie.

El mayor se dio la vuelta, viendo que sus hermanos no estaban tan lejos realmente.

Una sonrisita burlona se asomó en su rostro, al ver los lentos pasos de tortuga que su hermano mayor le obligaba hacer a Donatello.

Si la situación no fuera tan sensible, en este momento estaría burlándose de lo estúpidos y adorables que se veían juntos…

Pero Mikey tenía razón, Donatello había sido herido gravemente, debía tener cuidado con lo que decía, y también tener mucha, mucha paciencia.

Miguel Ángel tironeó de su brazo al notarlo más calmado, y comenzaron a caminar, llegando rápidamente hasta Leo y Donnie.

.

Luego de unos tediosos pasos de tortuga, en donde Raphael no pudo hacer otra cosa más que patear cualquier metal que se cruzara en su camino, el desastre de restos de la nave desapareció.

Miguel Ángel se adelantó a sus hermanos al notar algo a lo lejos.

-¿Eso es otra nave?- preguntó señalando la gran esfera que se veía metros más allá.

-Debe ser una de escape…- respondió Donatello, tironeando de Leonardo, para que acelerara el paso - Antes de que estrellaran probablemente quisieron escaparse en ella.

-¿Y qué hace ahí?- preguntó Raphael intrigado

-Algo debió salir mal…

Leonardo miró a su hermano de bandana roja y éste, en silencio, asintió.

-Mikey, quédate con Donnie, iremos a ver qué hay dentro- ordenó Leo, soltando a su hermano.

Miguel Ángel dejó a un lado la balsa que había decidido llevar, (solo por si acaso no encontraban un refugio) y abrazó al genio.

-Estoy bien Mikey, puedo mantenerme en pie por mí mismo- Dijo Donatello algo irritado de que no lo dejaran moverse libremente.

Miguel Ángel lo miró a los ojos y con algo de decepción se apartó de él.

Aún tenía la viva imagen del rostro desesperado de Donatello, segundos antes de caer de la nave, y sentía que quería ayudarlo, ahora que tenía la oportunidad.

Donnie suspiró.

Sabía que Miguel Ángel estaba intentando ayudar, pero aún seguía algo irritado por su discusión con Raphael.

-Perdona Mikey, yo…

-Descuida- lo interrumpió- Entiendo cómo te debes sentir.

Si había algo que su hermano odiase más que discutir con alguien, era el sentirse completamente inútil.

-Es sólo que quiero ayudarte en lo que pueda Donnie. Realmente creí… creí que te habíamos perdido…

La quebradiza voz del menor le avisó al genio que no faltaba mucho para el llanto y antes de que esto ocurriera, lo abrazó fuertemente.

-Tu ya me estás ayudando Mikey- lo consoló- Me estás dando el espacio que ni Leo ni Rapha me dan. No sabes cuánto aprecio eso, en este momento.

Miguel Ángel lo estrechó más a él, y rápidamente mojó el hombro del genio con sus lágrimas.

-No llores, Mikey… Harás que yo también comience a llorar.- Bromeó, aunque pudo sentir un leve ardor en las esquinas de sus ojos.

-Te quiero Donnie- murmuró el pequeño con el rostro fuertemente apretado en su pecho.

-Yo también te quiero, Mikey.

-Vaya, ustedes sí que son unos bebés…

Ambos hermanos se separaron al oír la burlona voz de Raphael, a sus espaldas.

-Cállate- respondió Donatello, secándose las lágrimas que habían brotado al oír la confesión de su hermanito- Si tu estuvieras a punto de morir, también estarías sensible.

-Si, pero no lo estuve. Y tú ahora estás fuera de peligro, así que ven aquí- le ordenó, abriendo los brazos, en señal de que lo abrazara, olvidando que sostenía algo con su mano derecha.

-¿Eso es un Kraang?

Raphael lanzó el alienígena lejos de él, y se pasó una mano por el plastrón para limpiarse.

-Era un Kraang

-¿Qué le pasó?

-Se murió, yo qué sé. ¿Quieres abrazarme de una vez? Estoy intentando reconciliarme contigo.

Miguel Ángel le dio un ligero empujón para que se acercara, y rápidamente Raphael lo tomó en brazos.

-Debes tener paciencia conmigo, Donnie. Sabes lo irritante que suelo ponerme cuando las cosas no nos salen bien.- le explicó, frotándole el caparazón.

-Lo se… Lamento haber sido grosero contigo, se que no fue tu intención hacerme enojar.- Respondió, sintiendo las sinceras y costosas palabras de su rudo hermano.

-¿Entonces, estamos bien?- preguntó liberándolo del abrazo.

-Estamos bien.

-No quiero interrumpir este hermoso momento de reconciliación- se burló Leo, aproximándose a ellos- Pero debemos entrar en la nave, ya está oscureciendo…

-¿Dormiremos ahí?- Preguntó Donnie acercándose inconcientemente a Leo.

-Sé que te gustó más el refugio que construí- respondió, tomando la mano del genio, comenzando a caminar hacia la nave- Pero allí dentro estamos más protegidos del frío…

-¿Leo, tú construiste el refugio? ¡Ja!, creímos que había sido Donnie- comentó Miguel Ángel, siguiendo a sus hermanos.

-Si, jamás hubiésemos creído que tú harías algo más que no fuera dar órdenes…- Continuó burlándose Raphael.

El líder se rió ante los comentarios tan clásicos de sus hermanos menores. Siempre lo atacaban por ese lado…

-Fuiste muy astuto al armar un refugio con tan pocas piezas- Opinó Donnie- Si la situación hubiese sido al revés, no creo que pudiera pensar en algo así, frente a tanto estrés…

-Con el corazón en la boca, Donnie, no tienes tiempo de pensar, sólo reaccionas…- Respondió Leo, ayudándolo a entrar en la nave.

-Leo tiene razón. En momentos como esos, sólo haces lo que siente el corazón.- Dijo Mikey mirando disimuladamente a Raphael.- No te detienes a pensar en si es lo correcto o no.

Éste último se sintió un poco incómodo frente a un clima tan delicado y espontáneo, por lo que decidió cambiar de tema, antes de que todos esperaran que él expresara su opinión.

-Mira Donnie, Leo encontró un cargamento de químicos intactos, tal vez encuentres algo con lo que puedas curarte la herida.

-Oh, es verdad- respondió Leonardo- Siéntate. Iré a traerlos para que los revises…

Con ayuda innecesaria de Miguel Ángel, Donatello se sentó en el suelo.

-No son muchos…- Comentó Leonardo sentándose frente a él- Pero tal vez, alguno te sirva- dijo tendiéndole la especie de "baúl" que contenía los químicos.

-¿Y, hay algo?- preguntó Raphael luego de unos segundos, notando que Donatello había tomado uno de los frascos y lo examinaba detenidamente.

-Etanol… Es Etanol.- Respondió afirmando el contenido luego de olfatearlo.

Los tres hermanos restantes se miraron entre ellos, esperando algún tipo de aclaración ante el nombre desconocido.

-Alcohol…- Explicó pesadamente.

-Pero el alcohol… arde…- Murmuró Mikey, con miedo de estar equivocado.

-Es lo único que tenemos Mikey- Respondió Leonardo, moviendo el baúl hacia un lado, y poniéndose de rodillas frente a Donnie.

Sin protestar, Donatello levantó el brazo, y se dejó quitar las vendas por Leo.

Antes de que la venda diera la última vuelta, al genio se le escapó un gemido y cerró los ojos fuertemente, dándole entender a sus hermanos, que la herida aún le dolía, y mucho.

Cuando la piel lesionada quedó completamente visible, los ojos de Leonardo y sus hermanos se abrieron con completo espanto.

-Donnie…

La temblorosa voz del pequeño Mikey, hizo que Donatello abriera los ojos y viera su herida.

Dentro de toda esa zona completamente inflamada, había una gran infección...

Leonardo pasó un dedo suavemente por la herida, y el genio soltó un quejido de dolor.

-Hay que drenarla…- Declaró, sacando una pequeña navaja de su cinturón.

-Espera, espera... ¿Drenar? ¡No contamos con las herramientas para hacer algo como eso!- Espetó Raphael, comenzando a alterarse.

-La infección podría propagarse, Raphael.

-¡¿Y abrirás a nuestro hermano con esa sucia navaja, como si fuera una rana de un maldito proyecto de ciencias?!

-Creo que Rapha tiene razón, Leo- Lo apoyó Miguel Ángel- Ni siquiera tenemos algún anestésico…

Mientras los hermanos discutían sobre lo que era mejor para Donatello, éste analizó su herida.

Leonardo tenía razón, si la infección no se drenaba, podía extenderse hacia el sistema linfático, y eso no era bueno.

-No necesito anestésicos Mikey, sólo necesito una de las Sais de Raphael.- Sentenció el genio, llamando la atención de los demás.

-¿Mi Sai?- Preguntó el mencionado, confundido.

-Necesito morder algo mientras Leo me hace la incisión.- Explicó.

-Pero Donnie, qué no entiendes que…

-Lo entiendo, Raphael, créeme. Soy el único que ha leído cientos de libros acerca del cuerpo y sus funciones y sé que esto es lo menos profesional e higiénico que se puede hacer, pero no tenemos opción.

-Pero te dolerá…- Murmuró Miguel Ángel.

-No te preocupes, Mikey. Lo soportaré.

-De acuerdo…- aceptó el menor.

-Será mejor que tu y Rapha salgan afuera…- Sugirió Leo.

Raphael se siguió negando ante la insensata decisión del genio, pero Miguel Ángel lo tomó de la mano y lo llevó afuera.

Necesitaban respetar la decisión de su hermano; después de todo, él sabía en lo que se metía…

Leonardo abrió el frasco de alcohol y vertió un poco en sus manos y sobre la navaja para eliminar cualquier tipo de germen que pudiesen tener.

-Parece que alguien ha investigado sobre la higiene…- Se burló Donnie, notando todas las precauciones que Leo estaba tomando antes de comenzar.

-En realidad, lo escuché de ti, mientras intentabas explicarle a Raphael lo importante que era tener las manos limpias antes de curarse las heridas.- Respondió tomando la mano de Donnie, para quitarle las vendas.

Esta vez, tendría todo preparado antes de hacer algún movimiento doloroso…

El genio sonrió ante la delicadeza con la que Leo deslizaba las vendas de sus manos, y sintió una extraña sensación anidándose en la boca del estómago cuando sus dedos le rozaron la piel.

Leonardo depositó las vendas a un lado, y volvió a colocarse alcohol en sus manos.

-¿Qué sucede?- preguntó, notando el leve rubor que se asomaba en las mejillas del genio.

-¿Qué sucede con qué?

-Estas… sonrojado.- respondió rozando con el pulgar, su mejilla.

-Debe ser por la fiebre.- Explicó.

-Nunca te había visto sonrojado- Sonrió- Te ves… lindo.

Otra vez esa extraña sensación se hizo presente en el estómago del genio y desvió la mirada hacia un lado, completamente avergonzado ante ese comentario inesperado.

-Raphael no me dio su Sai…- Comentó, intentando cambiar de tema.

-No te preocupes, iré a…

-No, deja. Terminemos con esto de una buena vez.

Leonardo tomó la navaja, aceptando la decisión del genio, y de pronto el cálido clima que los envolvía fue remplazado por uno más tenso.

Pues entre decir que soportaría semejante dolor, y soportarlo realmente, había una gran diferencia…

La respiración de Donnie fue aumentando en cuanto lo vio acercarse a su herida y cerró fuertemente los ojos.

Cientos de artículos en donde mencionaban la importancia de la anestesia a la hora de hacer una incisión se le cruzaron por la mente, y eso no hizo otra cosa más que intensificar su nerviosismo.

-Abrázame- Ordenó el líder, tomando su brazo y colocándolo alrededor de su cuello-Necesitas aferrarte a algo…

Donatello obedeció, más no se aferró por completo a su hermano.

El recuerdo de esos besos aún rondaba por su mente, y se sentía vergonzosamente incómodo por haber considerado agradable ese contacto.

-Trataré de hacerlo rápido, ¿si?

El genio asintió aún con los ojos cerrados, y esperó a que la tortura comenzara.

Para tranquilizarse, invocó mentalmente recuerdos y situaciones que le transmitieran paz.

Los sabios consejos de su padre, las tardes de diversión junto a Miguel Ángel, las noches de mecánica junto a Raphael, las dulces mañanas junto a Leonardo…

Leonardo…

De un momento a otro, aquellas imágenes de su familia fueron remplazadas por aquellas maravillosas mañanas que solía pasar junto a su hermano mayor.

Si bien el tiempo que compartían a solas antes del desayuno era escaso, (ya que su Sensei solía despertar minutos después que ellos) era el momento del día que más prefería. Aunque después del desayuno la actitud de Leonardo cambiase tanto para con él, y sus conversaciones se limitasen, no podía esperar a que fuera la mañana siguiente, para poder tener conversaciones junto a él de una manera más profunda y completamente diferente.

Conversaciones que nada tenían que ver con el Kraang o Destructor. Sino que tenían que ver con temas más sensibles, más afectuosos.

El Leonardo con el que hablaba al despertar, era distinto al Leonardo con el que hablaba luego de que el resto de su familia despertase. Y el hecho de ser el único que lo viera de esa manera, lo hacía sentir feliz, de alguna manera, especial. Porque lo que tenía con él, no lo tenía con sus otros hermanos, ni con nadie.

Esa sonrisa tan tierna y esa intensa mirada azul, sólo eran para él…

Se sintió apenado por decidir quedarse con la imagen de Leonardo en la cabeza, pero esa era la calma que estaba buscando.

-Aquí voy…

Donatello se aferró fuertemente al cuello del mayor cuando sintió la presión de la navaja sobre su piel, y segundo después su cuerpo comenzó a temblar ante el terrible dolor que sintió al ser cortado tan velozmente.

Leonardo lo estrechó más a él, y de pronto sintió otro corte, esta vez mucho más doloroso sobre el omóplato, en donde también tenía la herida.

-¡Ah!- No pudo contener el grito de dolor y rápidamente las lágrimas comenzaron a brotar.

Había olvidado la posibilidad de que la infección también se encontrase en la parte trasera…

Sintió al líder inclinarse hacia un lado, llevándolo consigo de pasada y luego volvió a su lugar.

Leonardo abrió el frasco de alcohol y sin avisar, vertió el contenido sobre la herida.

El desgarrador llanto del genio, al segundo de sentir el ardiente líquido sobre la herida, quebrantó su corazón un poco más que la primera vez que lo sacó de aquel fierro oxidado.

-Voy a ponerte alcohol en la parte de atrás y ya está ¿Si?…- Le avisó, con la esperanza de tranquilizarlo un poco.

-N-no Leo…- Rogó- No más… ya no más. Déjalo así…

-Donnie… por favor no me hagas esto… - La voz le tembló- Tengo que hacerlo.

Donatello se siguió negando, pero Leonardo decidió ignorar su súplica.

Por segunda y dolorosa vez, el genio sintió un calor ardiente que le quitó el aliento y seguido a esto, una venda envolverse fuertemente sobre su herida.

Comenzó a removerse inevitablemente ante el dolor insoportable que sentía, y se aferró aún más al cuerpo del mayor.

Leonardo se recargó sobre una de las máquinas que había detrás, y sentó a Donatello sobre su regazo, acunándolo como si de un niño se tratase.

-Ya está, ya estás bien…- Comenzó a calmarlo, borrando sus lágrimas con desesperados besos que salían de lo profundo de su alma.- Ya estás bien…

El llanto del genio comenzó a disminuir, y lentamente descansó la cabeza sobre el hombro del líder.

Los labios de Leo eran tan calmantes, tan hipnotizantes, que de un momento a otro, el dolor que sentía pasó a segundo plano, y se concentró sólo en las sensaciones que estaba experimentando.

- Estoy tan orgulloso de ti, Donnie. Eres tan fuerte…

Cada beso que le daba era acompañado por unas palabras alentadoras.

-Tan valiente…

La boca de Leonardo se deslizó desde su mejilla hasta su barbilla, y subió lentamente a la comisura de sus labios.

-Te quiero tanto, Donatello…

Sintió el aliento del líder sobre su boca, y acto seguido, el roce de sus labios sobre los suyos.

Fue sólo eso, un roce. Pero fue el roce más electrizante que había sentido en su vida.

-¿Quieres recostarte?

Donatello lentamente abrió los ojos al sentir desprenderse de esa maravillosa descarga de sensaciones.

-S-si.

Con mucha suavidad, Leonardo lo empujó hasta recostarlo en el suelo y lentamente se desprendió de sus brazos.

-Iré a buscar a Rapha y Mikey para que se queden contigo, ¿si?- Susurró.

Donatello asintió, y volvió a cerrar los ojos, sintiéndose verdaderamente agotado.

Leonardo limpió las lágrimas que aún quedaba en las rosadas mejillas del genio, y antes de levantarse, volvió a rozar sus labios con los de él.

Cuando se puso de pie, notó la silueta de sus hermanos a pocos metros frente a él.

Un escalofrío le recorrió por el cuerpo y tardó unos segundos en encontrar su voz.

-¿Desde cuando están ahí?

Miguel Ángel desvió la mirada hacia abajo mientras que Raphael se cruzó de brazos.

-Desde que dejamos de oír el llanto de Donnie.- Respondió este último.

Un silencio se formó entre ellos, y Miguel Ángel sintió que estaba de más entre ese cruce de miradas nocivas.

Con un movimiento de cabeza, Leonardo le indicó a su hermano más rudo que lo siguiera fuera de la nave.

Cuando estuvieron lo suficientemente alejados, Raphael decidió cortar el molesto silencio que aún los acompañaba.

-¿Qué crees que estás haciendo, Leonardo?

El mayor ignoró la pregunta y continuó caminando hasta detenerse pocos metros más adelante de donde su hermano se había quedado.

Por unos minutos no se escuchó nada más que el sutil latigueo que hacían las cintas de sus bandanas, gracias al fuerte viento que había.

-¿Acaso no recuerdas lo que Splinter nos dijo?

Leonardo no contestó.

Raphael comenzó a moverse de un lado a otro, intentando controlar su irritación al ver cómo su hermano le daba la espalda.

-Somos una familia- Prosiguió- Donatello es tu herma…

-No lo digas.- lo interrumpió Leonardo- Donatello no es mi hermano.

-Sí, sí lo es- replicó Raphael- Y lo que haces está mal.

Leonardo se dio la vuelta repentinamente al escucharlo.

-¿En verdad crees que lo que hago está mal?

-¿En verdad crees que lo que haces está bien? ¡Besaste a tu hermano!

-¡Donatello no es mi hermano!- gritó, acercándosele amenazadoramente- Deja de repetirlo. Odio esa palabra, ¡la odio!

-Leonardo, contrólate….

-Todo el tiempo, todo el maldito tiempo, tú y Splinter no dejan de recordarme que Donnie es mi hermano… No puedo soportarlo más…- Confesó.- Ni él, ni tú, ni Mikey son mis verdaderos hermanos ¿Por qué no puedo sentir lo que siento? ¿Por qué debo ocultar mis sentimientos por él?

-Porque somos una familia. Y Splinter dice que…

-Borra todo lo que Splinter nos metió en la cabeza, Rapha… -Leonardo soltó una risita, incapaz de poder contenerse.- ¿Desde cuándo haces lo que él dice?

-¿De qué demonios te ríes?- lo empujó, irritado- ¡Esto no es un juego! Esto va más allá de un simple capricho por hacerme el rebelde…

Leonardo perdió el equilibrio y tuvo que retroceder dos pasos para recuperarse, pues la fuerza con la que fue empujado, había sido un poco exagerada.

Raphael siempre solía alterarse y perder los estribos cuando tocaban esta conversación, pero esta vez, a diferencia de tantas otras, Leonardo no cambiaría de tema sólo para tranquilizarlo.

-Exacto. Esto no es un juego. Lo que sentimos, lo sentimos de verdad…

-¡Si, y está mal!- Respondió

-¿Por qué está mal?

La irritación de Raphael terminó por ganarle a su poco autocontrol, y lo tomó fuertemente por los hombros, en un intento de hacerlo reaccionar.

-¿Esto es una broma? Estas haciendo preguntas verdaderamente estúpidas, Leonardo… Está mal, porque somos una familia, de sangre o no, lo somos y…

-Respóndeme algo, Raphael- Lo interrumpió- ¿Eres feliz fingiendo no amar a Miguel Ángel?

Una fugaz mueca de dolor apareció en el enfadado rostro de Raphael, dejando en evidencia lo sensible que este tema era para él.

-¿Eres feliz?- volvió a preguntar, zafándose del agarre de su hermano- ¿Eres feliz estando a su lado sin poder tocarlo, besarlo o siquiera abrazarlo...?

Aunque la voz del líder sonó firme, tuvo que hacer un verdadero esfuerzo por evitar que le temblara.

-¡RESPONDE!

Raphael apretó los puños, y lentamente dejó escapar un suspiro como respuesta.

No tenía caso fingir. Leonardo lo había descubierto…

-No.- Continuó el líder- No lo eres. Se te nota, se te nota en la mirada, en tus gestos. Te estás muriendo por confesarte, pero cada vez que lo consideras, Splinter aparece y hace que te arrepientas.

-¿Y qué opción me queda? Si él tiene razón…

-¡No, no la tiene!

-Ponte en su lugar, Leo. Si tú tuvieras hijos, y ellos vinieran a decirte que se han enamorado, el uno del otro, ¿cómo reaccionarías?

- Trataría de comprenderlos.

-Los viste salir del cascarón, los viste jugar y crecer juntos…- Explicó- No es tan fácil.

-Al menos lo intentaría. Intentaría hablarlo. Me aseguraría de que lo que sienten es verdadero, y si así fuera, los apoyaría. Yo jamás les llenaría la cabeza con pensamientos cerrados…

Ambas respuestas demostraban lo replanteada que estaba la pregunta de Raphael. Aunque cada una tuviera un punto de vista diferente.

Raphael se pasó una mano por la cara, analizando la meditada respuesta, y por un segundo, Leonardo creyó que le daría la razón.

-Está mal.- Volvió a decir, negando con la cabeza.

-Si está mal ¿por qué al estar junto a él, siento como si nada más me importara? - Preguntó, poniendo una mano en su pecho- ¿Por qué con sólo hablarle aunque sea dos míseros segundos, siento como si todos nuestros problemas fueran nada...?

Leonardo lo miró a los ojos, esperando que sus palabras borrasen todo el miedo que Splinter les había impuesto y lo convencieran de que sus sentimientos no eran incorrectos.

Su padre, quien los había encontrado cuando eran bebés y había decidido criarlos como a una familia, no entendía que en realidad no eran hermanos, que ninguno de ellos tenía una relación sanguínea y que por ello sus sentimientos no eran impropios.

Lamentablemente se habían enamorado de quién se suponía sería su familia, pero tal vez, las limitaciones que sus vidas como mutantes les había impuesto, habían generado esos sentimientos.

Sabían que los de afuera los verían como seres diferentes y grotescos, y tal vez la convivencia con los "suyos" habían causado que sus emociones se desarrollaran de una manera errónea.

Esa había sido la explicación de su padre al enterarse que sus hijos se habían enamorado de sus propios hermanos, y por un tiempo, Leonardo y Raphael intentaron convencerse de que así era.

Pero entonces, cuando apareció Abril, y el contacto con algunos humanos se hizo posible, ¿por qué siguieron enamorados de sus hermanos?

"-Porque es amor, maestro. Lo que sentimos en verdad es amor."

Leonardo siempre se lo repetía a su padre, mientras que Raphael agachaba la cabeza y evitaba la pregunta.

-Si está mal ¿Por qué se siente tan bien?

Raphael bajó la mirada.

Esta también era una pregunta que demostraba haber sido replanteada varias veces…

-Se sienta como se sienta, no quita que esté mal.

-¿Dónde está el Raphael que conozco? ¿Ese al que le da igual hacer las cosas bien o mal, sólo con tal de ser feliz?

-No empieces otra vez con preguntas estúpidas…- bufó

-¡Debes preocuparte por TÚ felicidad, sólo por la tuya, Rapha! Qué importa la opinión de Splinter, qué importa la opinión de nuestros amigos. ¡Ellos no saben cómo te sientes! No saben lo difícil que es no poder demostrar tus sentimientos.- La voz de Leo comenzó a temblar, pero esta vez no se molestó en ocultarlo-Splinter no sabe lo difícil que es intentar ver a Donnie sólo como a un hermano, ni sabe lo duro que es tratarlo como a uno más…

Raphael miró con asombro la dolida e indignada expresión de su hermano. Luego de un segundo, sintió que tenía la misma expresión.

-Splinter no…- su voz se apagó por un segundo- No sabe lo difícil que fue apartarme de Donnie cuando me descubrió casi a punto de confesarme, antes del desayuno.

-¿Tu te ibas a…

-Le iba a soltar todo.- Reveló- Pero Splinter me descubrió y me ordenó alejarme de él… yo como un tonto le obedecí.

Leonardo paró de hablar por un tiempo, permitiéndose recordar con todo detalle aquella amarga mañana.

-Aún recuerdo la cara de Donnie cuando comencé a evitarlo por la mañana… Realmente creyó que me había hecho algo malo, y varias veces se disculpó.

Raphael se quedó en silencio, intentando atar los cabos sueltos en su mente, mientras observaba con conmoción la sonrisa desolada e indignada de Leonardo.

Ahora, gracias a la confesión de su hermano, sabía por qué él y Donnie habían estado tan decaídos hacía unos meses atrás.

-La última vez, creo que casi lo hice llorar…-Recordó con amargura- Volvió a intentar acercarse, y yo casi cedí. Pero, otra vez, apareció Splinter. Ahí tienes el porqué no nos hablamos en estas dos últimas semanas…

-Por eso no te hizo caso cuando le dijiste que aterrizara cuanto antes la nave- Comentó, finalmente entendiendo porqué Donatello no había obedecido la orden de Leo- Él no quería saber nada contigo…

Leonardo asintió.

-Es mi culpa que estemos aquí, y que él esté en el estado en el que está.

Raphael rodó los ojos.

-No comiences a echarte la culpa de todo, caernos aquí, fue una mala pasada del destino.

-Que pudo evitarse.- Replicó Leo.

-Si, si no hubiéramos desobedecido a Splinter, tal vez esto no hubiera pasado pero…

-Pero pasó Raphael, pasó. Yo di la orden de desobedecer a Splinter. Y Donatello fue quien se llevó la peor parte.

-Pero no fue tu culpa, sólo fue…

-¡Si no le hubiera gritado ese día, hoy las cosas serían diferentes! Lo único que tenía que hacer, era ignorar a Splinter y decirle todo lo que sentía en ese momento. Mira las consecuencias que nos trajo…

-¿A qué te refieres?

-Casi lo pierdo, Rapha…- La voz del líder finalmente se quebró, y por unos segundos, guardó silencio mientras intentaba relajar el nudo en la garganta que lo llevaba molestando desde el inicio de la discusión-Y por mi culpa ¿entiendes? Él jamás habría reaccionado de esa manera si yo no le hubiera dicho cosas horribles… Estoy seguro de que si le hubiera confesado mis sentimientos, las cosas serian completamente diferentes… No estaríamos aquí, ni él se encontraría en este estado, ni…

-¿Por qué estas tan seguro de eso?- Lo interrumpió secamente Raphael- Que le confesaras tus sentimientos no habría cambiado nada. Sabes que él no siente lo mismo por ti. Probablemente te habría tomado asco y te hubiera ignorado como lo hizo antes de que cayéramos…

Las frías y desconsideradas palabras que Raphael lanzó como dardos, se incrustaron con dolor en el pecho de Leonardo.

Sus ojos se inundaron sin querer, y apretó fuertemente los puños en un intento por mantener la calma.

Leonardo sabía que Raphael había sacado a la luz el tema que más dolor le traía, sólo para herirlo y hacerlo callar.

-Estoy al tanto de los sentimientos de Donnie por Abril; antes de que nos distanciáramos era lo único de lo que me hablaba, pero no me importa.- Confesó de manera indiferente- No pienso esconderme más. Le demostraré a Donatello todos mis sentimientos, no lo dejaré ir hasta que sepa lo importante que es para mí y si al final de eso decide ignorarme, lo aceptaré y me apartaré de su vida, pero al menos podré vivir con la conciencia tranquila de que al menos lo intenté. En cambio tú, Raphael- lo señaló despectivamente con el dedo índice- ¿Podrás vivir tranquilo sabiendo que tuviste la oportunidad perfecta para intentarlo, y la perdiste, por miedo…?

Al parecer los papeles se habían invertido, pues ahora, Leonardo era quién lanzaba las palabras como dardos.

Raphael abrió la boca para contraatacarle con cualquier palabra hiriente que diera por terminada esta insensata discusión, pero no pudo.

Repentinamente sintió un nudo tan grande en la garganta, que tuvo que aguantar la respiración por unos segundos.

La pregunta de Leonardo realmente le había hecho daño, aunque no se había dado cuenta hasta que tuvo que responder.

Oportunidades… ¡Ja!

Había tenido cientas de oportunidades, pero en cada una de ellas, la firme vocecilla de Splinter resonaba en su cabeza y le hacía sentirse como el más despreciable psicópata, por lo que instintivamente, se echaba hacia atrás con la idea de confesarle sus sentimientos a Miguel Ángel.

Raphael se dio la vuelta al sentir cómo su máscara se estaba desvaneciendo. Su respiración comenzó a acelerarse y sintió que no faltaba mucho para que sus verdaderas emociones le vencieran y tomaran el control.

-No debes tener miedo, Rapha…- Lo alentó el líder- Sé cuánto has sufrido por evitar esto, pero ya es hora de enfrentarlo. No puedes seguir viviendo con la ilusión de que algún día tus sentimientos se esfumarán. Debes aceptarlos…

- No es tan fácil…- murmuró.

-Claro que no es fácil. Es difícil; es muy, muy difícil, pero…

-No quiero que Mikey también me vea como a un monstruo.- lo interrumpió- Puedo aceptarlo de cualquiera, pero no de él…

Finalmente, la fría y dura muralla de Raphael se había derrumbado, dejando al descubierto sus más mayores miedos.

-Él jamás te verá así.

-Si lo hará, estoy seguro.

Leonardo tomó un respiro, y suavemente colocó una mano en el hombro de Raphael.

A diferencia de su terco hermano, Leonardo tenía mucha más paciencia cuando de sentimientos se trataba.

-¿En verdad crees que Miguel Ángel podría verte a ti de esa manera?

De inmediato Raphael asintió.

-No respondas sin pensar. Ni tampoco pienses con tu testarudo cerebro, allí dentro están todos tus miedos….- Le reprochó- Piensa con el corazón, Raphael…

Raphael suspiró intranquilo, y se pasó una mano por el rostro, demostrando su incomodidad frente a esa petición.

-Siente la respuesta…- Agregó Leonardo.- Enfócate en todos los momentos que has pasado junto a Mikey, y dime uno en el que te hiciera pensar que él podría llegar a verte como a un monstruo.

Diciéndolo así, la respuesta parecía muy fácil. No tenía ningún recuerdo de que Miguel Ángel pudiera tratar a alguien más como a un adefesio. Él era puro corazón, siempre defendía a los que eran diferentes como ellos.

-Mikey tiene un corazón noble, contigo en especial…

Raphael sintió un ligero vuelco en el estómago al oír las palabras de su hermano y dejando que sus emociones tomaran el control de la situación, cerró los ojos.

Lo que Leo decía era verdad. Miguel Ángel tenía un trato diferente con él, y eso era lo que le daba una pizca de esperanza de que el pequeño Mikey también sintiera lo mismo…

Había ciertos momentos del día, en que Miguel Ángel adquiría un comportamiento diferente para con él.

Sus burlas eran puestas a un lado, y estando atrapado entre sus dos brazos que fingidamente querían ahorcarlo, le sonreía.

Y no era una sonrisita de burla ni mucho menos, sólo era una sonrisa que indirectamente demostraba el cariño que le tenía.

Raphael tomó un respiro sintiendo su pecho llenarse, y sin darse cuenta, la tensión en sus hombros disminuyó.

Sintiendo la relajación de su hermano, Leonardo entendió que sus palabras estaban funcionando.

-Se que tienes miedo, pero debes creerme cuando te digo que él también siente algo por ti.- Susurró calmadamente- Olvídate de todo lo que dijo Splinter….

La relajación de Raphael se vio interrumpida al escuchar el nombre de su padre e inevitablemente, todas y cada una de sus frases -advirtiéndole a él y a su hermano, que sus sentimientos no eran correctos- aparecieron en su mente.

Leonardo notó cómo la tensión en sus músculos crecía mientras que lo veía apretar los puños casi hasta violentamente.

"-Hay límites que no deben cruzarse, Raphael. Miguel Ángel es tu hermano menor, tu deber es estar a su lado como amigo, no como pareja."

-Enfócate en Mikey, Rapha…- Ordenó Leo, arrepintiéndose de haber mencionado el nombre de su sensei.

"-Miguel Ángel nunca podrá corresponderte., él te ve como un hermano. ¡Ni siquiera pienses en confesártele!"

-Mikey te ama…

Raphael apretó fuertemente los ojos, intentando hacer a un lado la voz de su padre, pero la trémula voz de su hermano le recordó, quizás el momento más doloroso que había presenciado en su corta vida y que personalmente, lo había marcado. Aunque la reprimenda no había sido para él.

"-El incesto es un pecado imperdonable, Leonardo. ¡No arrastres a tu hermano en esto! ¡Donatello, no tiene la culpa de tu enfermedad!"

-Rapha…

-¡Ya basta!

Raphael dejó caer la mano de su hermano y bruscamente se dio la vuelta para enfrentarlo.

-Deja de manipular mis emociones. ¡Lo que hacemos no está nada bien! Nos enamoramos de nuestros hermanitos, Leonardo- Su ronca y quebradiza voz demostraba todo el rencor y el odio que se tenía-¡Somos unos malditos enfermos!

-Raphael…- La respiración de Leo comenzó a agitarse en cuanto vio el resentimiento con el que lo miraba- Ellos no son nuestros hermanos. Miguel Ángel no es tu hermano, ni Donnie el mío…

El nombre de Donatello hizo eco en los oídos de Raphael, y repentinamente el recuerdo de Leonardo besándolo apareció en su mente.

-No vuelvas a besar a Donnie ¿me oyes?- Le advirtió amenazándolo con el puño- No dejaré que te aproveches de él porque está herido.

- Yo amo a Donatello. Jamás me aprovecharía de él.- Aunque los ojos del Leonardo se volvieron oscuros y completamente fríos ante la terrible acusación, su voz se escuchó dolida al responder.

-¿A no? ¿Entonces por qué lo besaste cuando el pobre ni siquiera podía moverse del dolor?

Leonardo no respondió.

-Eso pensé.- continuó Raphael-No vuelvas a tocarlo. Si lo haces te juro que te…

-Amm, chicos…

Ambos hermanos desviaron la mirada entre ellos hacia la desalentada voz de Miguel Ángel, a espaldas de Raphael.

-N-no quiero interrumpirlos, pero Donnie no para de llorar, dice que le duele mucho la herida y yo ya no se que hacer.

La expresión seria y molesta en sus rostros pasó a una de preocupación, y dejando a un lado su discusión, corrieron a socorrer a su hermano.

Cuando se adentraron en la nave, repararon en lo oscura que ésta estaba. Pues habían entrado cuando aún el sol alumbraba la playa y algunos rayos se filtraban dentro, pero ahora que era completamente de noche, estaba muy poco visible.

Leonardo fue el primero en arrodillarse junto a Donnie. Segundo después, Raphael se acercó, poniéndose frente a Leonardo para vigilar sus movimientos, y finalmente Mikey se unió a ellos, colocándose a los pies de su hermano genio.

Donatello sintió la presencia de sus hermanos aunque ninguno de ellos se había hecho notar, e intentó calmar un poco su llanto, pero sólo sirvió para que el dolor aumentara y su pecho se apretara al no poder soltar aquellos quejidos de dolor.

Bajo la atenta mirada de Raphael sobre lo que haría, Leonardo posó una mano en la frente de Donatello, midiendo así, su temperatura.

Luego la deslizó por una de sus mejillas, con la intención de limpiar sus lágrimas, pero Raphael la apartó de un manotazo, lanzándole una mirada que claramente expresaba que no bromeaba con su amenaza.

Leonardo respiró hondamente para calmar el ligero subidón de irritación que sintió gracias a su hermano, y se decidió a no darle importancia.

Después de todo, no podía darse el lujo de perder los estribos estando Mikey y Donnie presentes…

-Donnie- Leo finalmente habló- ¿Crees que puedas moverte sólo un…

Antes de que pudiera terminar la frase, Donatello negó con la voz algo temblorosa.

-N-no creo que pueda.

-¿Para qué quieres que se mueva?- Preguntó Raphael

-Su peso está recargado sobre la herida en su espalda, lo mejor será que esté sentado de alguna forma en la que nada lo toque… Además, necesito revisar el estado de la incisión y desde esta posición no logro ver bien.

-Tal vez haya algún cilindro de mutágeno por aquí que pueda alumbrarnos ¿no?- Comentó Miguel Ángel poniéndose de pie- Raphael, ayúdame a buscarlo.

El mencionado miró con extrañeza al más pequeño, pues el que lo llamara por su nombre completo no era algo propio de él.

Antes de levantarse le lanzó una mirada de advertencia a Leonardo, y recordando que hacía un par de horas habían buscado algún químico que sirviera para curar las heridas de Donatello, supo que allí dentro no habría ningún mutágeno.

-Aquí adentro no hay nada Mikey, será mejor que busquemos afuera.

Haciendo caso omiso a lo que le había dicho, Miguel Ángel rebuscó dentro de unos compartimientos, que sabía no tendrían nada, para luego dirigirse en silencio hacia la abertura que tenían por salida y perderse en la oscuridad de la playa.

Cuando Raphael salió de la nave, Leonardo dejó escapar un largo suspiro que había estado aguantando.

-¿Estas bien?- preguntó Donatello tanteando en la oscuridad hasta encontrar la mano de Leo.

-Eso debería preguntarte yo…- replicó el líder, entrelazando su mano con la de él.

-Sonará tonto, pero ahora no me siento tan mal…- inconcientemente acarició con el pulgar, la mano de Leonardo, pero a diferencia de Donatello, él lo notó.

-Mikey dijo que no parabas de llorar de dolor y que ya no sabía que hacer…

-Ah si…- recordó, apenas asomando una sonrisa- Me contó una historia para tranquilizarme, pero creo que eso sólo me hizo sentir peor…

-¿Tan terrible era?- bromeó Leo, devolviendo la caricia de recién con más lentitud.

-No lo sé, no quise escuchar mucho, sólo se que trataba de un amor prohibido entre dos familiares…

Por alguna extraña razón, al decir esto, soltó la mano que había entrelazado con tanto gusto, pero Leonardo la volvió a tomar.

-¿Y eso te incomodó?

-¿Sabes? Creo que intentaré levantarme ahora que ya no siento tanto dolor…. ¿T-te importaría ayudarme?- pidió removiéndose con algo de dificultad.


Espero les haya gustado, si les gustó dejen un comentario, se los agradecería demasiado...

En el próximo cap se viene el momento de Rapha y Mikey :D

Saludos a toodos. Gracias por leer.