Una flor seca no despide el mismo aroma.
Me podía distraer cuando cuidaba de un hombre llamado Onigumo, estaba en su cuidado, y este parecía responderme bien, a pesar de sus amenazas algo me jalaba a seguir cuidándolo, cada día tenia que hacer un campo de protección para evitar que aquellas energías malignas que emanaba me hicieran algún tipo de daño, realmente sabia a lo que me arriesgaba pero , era de esa manera en que podía distraer mi mente de aquello prohibido.
Cada vez que me topaba con Inuyasha me decía cosas bastantes secas, pero que me era inevitable sentir algún tipo de sentimiento así aquello, por unos instantes sentí que me miraba con mucha ternura, de ciaba que fuese solo mi imaginación, pero .. después supe que no era así.
El cielo era uno de mis testigos, era quien me vigilaba y me daba a saber que cada día , en cada momento inuyasha se robaba mi corazón. Dejar de pensar en eso se me hizo una tontería, comprendí que amaba a ese ser, a mi inuyasha y no pudiéndole hacer algo aquello que sentía decidí aceptarlo y hacer algo para poder permanecer con Inuyasha y no dejar mi labor de proteger a la perla de las cuatro almas.
Uno de tantos días , el cielo estaba tornado de color rojizo, era una hermosa tarde ,aquel día nunca olvidare, debía bajar por un arrollo hacia las afueras de la aldea , debía de hacer otro trabajo, así que navegando en una pequeña lancha de madera , fui bajando, hasta que sin percatarlo un intruso abordo mi transporte, era aquel chico de cabellos plateados, lo mire sorprendida, que hacia ahí?, como siempre hizo uno de sus gestos de no darme importancia, hizo una mueca y se quejo "hum , tonta sacerdotisa, sabes que en este arrollo vive una criatura que fácil podría descuartizarte", no escuchaba con detalle sus palabras, seguía sorprendida que él estuviera así de cerca, o al menos en un lugar tan "estrecho".
"¿Por qué tanto te interesa mi seguridad , inuyasha?" pregunte yo mientas que el seguía mirando hacia los alrededores. Mientras que se sentaba cruzando las piernas, me miro engreídamente y se sonríe , me gustaba mucho esa sonrisa, "silencio" , no escuchaba nada, ni percibía ninguna energía, pero el parecía atento al agua, sin embargo yo seguía atenta a su mirada, a la razón de que me estuviera ayudando. Sin decir nada viajamos los dos en aquel transporte , en ocasiones lo único que hacíamos era mirarnos, y cambiar ciertos gestos de inconformidad.
Que momento tan patético pasaba, porque no podía decirle lo que sentía , de ciaba hacerlo, quería que supiera cuando me importaba y que por él iba a hacer capaz de todo. Sin decir palabra el se fue levantando de su lugar y acercando la pequeña lancha hacia las orillas, llegamos a un muelle de madera , no había ningún pescador a la vista, quizás aquel ser que había mencionado antes inuyasha ,había echo la mala fama a aquel lugar. Fui bajando con cierto cuidado, de no haber echo ningún movimiento mi cuerpo no me respondía bien, al ir caminando por el muelle me tropecé con un tablón salido, solo sentí como iba directo a chocar contra la madera, que vergüenza, que podía hacer?, sin embargo , el me sostuvo, nos miramos por unos instantes, aquellos ojos , sus ojos nunca pude olvidar, si en mi muerte hubiera podido recordar un hermosos recuerdo seria justo ese, cuando me miro con tanto cariño que sin esperarlo terminó estrechándome hacia él. En ese momentos supe que mi vida se había acortado, quizás , cada ser humano posee aquella capacidad para saber cuando vivirá, y desde muchos tiempos atrás el amor ah sido la causa mas grande de tantas muertes, pero, cuando alguien ama a otra persona es lo que menos desea saber, se desea con fervor que aquello nunca termine y en mi caso no iba a ser la excepción.
Ya estaba decidida, volverme humana por él, e Inuyasha también acepto mi propuesta, la cual consistía en que de igual modo de volviera humano, puesto que una parte de él ya lo era. Quizás me anticipe, hice algo que nunca hubiera imaginado que haría, ilusionarme, pensar en un futuro de cualquier persona, ser feliz en esta ocasión por mi, iba a tener una vida de verdad, que feliz me hacia eso.
Así fue que él y yo empezamos una relación, nadie lo sabia, en ocasiones me percataba que Kaede intuía algo , pero nunca tenia en claro lo que en verdad sucedía , para mi estaba bien, de esa manera no la iba a enredar en este peligro que me exponía, puesto que a pesar de todo lo feliz que me hacia, a pesar de que era lo que yo mas anhelaba ,sabia que esto iba a traer un gran caos, como ya mencione antes, es el destino de aquellos que aman.
Amor , es un hermoso sentimiento si se sabe manejar, y después de toda mi experiencia como sacerdotisa debería de saber algo sobre el asunto, pero no fue hasta ese momento en que lo comprendí. De ciaba cada vez que lo miraba siempre estar con él, poder curar las heridas de su alma, poder hacer que confiara en los demás y sobre todo en mi, sabia que aún me temía, pues en ocasiones al roce de mi mano, hacia un gesto con el rostro , me encantaba aquel arqueo de sus cejar, nunca pude decirle eso, y ahora me arrepiento por aquello, es tan difícil aceptar la culpa, y aún mas saber que no tiene solución, deseo tanto volver a estar con él, deseo que aquello que nos separo nunca hubiera existido.
En un bosque, entre el velo de los rayos del sol que atravesaban las copas de los arboles, él se encontraba ahí parado, me acerque con sumo cuidado, no de ciaba distraerlo, o que supiera de mi, aunque sabia que desde hace una distancia ya sabia de mi presencia , "kikyo, no es necesario que vengas en silencio, tu aroma te delata" , fueron unas palabras que me sorprendieron aquella vez, se había memorizado aquello insignificante, me avergoncé de mis actos infantiles y solo me quedo sonreírme .
Mencionar su nombre era un deleite para mi , y solía siempre decirlo al referirme a él, "inuyasha , no tenias que tomarte tantas molestias en recordar mi aroma, sabes que no te hare daño, no debes de seguir con tu guardia hacia mi", mientras le hablaba me acercaba para posesionarme en frente de él, quería saber su expresión ante aquello que había dicho. "hum , vah! no es difícil reconocer tu aroma", miró molesto hacia otra dirección que no fuera hacia donde me encontraba, cruzo las manos y seguía con un gesto de molestia e inseguridad. "y puedo saber porque no te es difícil reconocerlo, acaso." Mirando mi arco , y después tomando un poco de aire ".acaso despido un olor tan repulsivo que cualquier ser lo reconoce tan fácilmente?", después de mi pregunta el se noto mas molesto y sin darme cuenta me encontraba en sus brazos, tomándome con tanta fuerza que mi rostro chocaba con su pecho, al alzar mi rostro pude mirarlo, él fijo su mirada hacia la mía, "tonta, tu aroma es de los mas agradables de los que me eh topado", al decir esto me tomo con más fuerza, sabia que sus palabras eran sinceros , "no permitiré que ningún ser se tome la libertad de al menos mirarte", estas palabras me conmovieron, de ciaba no separarme de él nunca más, si hubiera podido elegir mi muerte hubiera preferido aquel momento, morir sabiendo que aquella persona me amaba, que mi alma podría descansar sabiendo que logro su cometido. Me tenia en sus brazo, no se si en mi rostro se tornaba el color rojizo que en cualquier mujer se hubiera aparecido, quería saber más de él, y de un momento a otro su rostro se fue acercándose más al mío, en ese momento pude hacer algo que nunca hubiera echo si no fuera por él, ser impulsiva y corresponderle aquel beso, aquel sello de lo que sentíamos, si había una duda ya había sido aclarada , él me amaba, y yo sentía lo mismo por él, quería decírselo todo, de ciaba que en ese momento pudiera confesarle todo lo que sentía, sabia que aquello ya lo sabia inuyasha, sin embargo quería pronunciar esas palabras yo misma, que salieran de mi boca, que las escuchara y que pusiera aquel rostro una mueca de confusión. Lamentablemente nunca lo hice, y como humana que soy me arrepentí, después de eso no supe en que momento decírselo, era algo que a mi no me quedaba , e Inuyasha nunca lo esperaría y tampoco lo haría, de algún modo éramos tan semejantes, a ninguno de los dos nos facilitaba hablar de aquello.
Después , todo era nuevo para mi, mis labores con Onigumo nunca cesaron , cuando me entretenía con algún labor le pedía a mi hermana menor que se ocupara de él, sin embargo ella mencionaba que odiaba aquel hombre, que si fuera por ella lo dejaría morir, sabia de sus intenciones, y sin embargo de ciaba que siguiera vivo, quizás inconscientemente sabia que iba a ser el anfitrión de mi futura muerte .
Fin parte 2.
Comentarios finales:
Siento que jugar con las emociones de un personaje es ciertamente dificil, despues de meditarlo eh puesto ciertos caracteres que nunca veriamos en los protagonistas de la historia, entiendo de que de eso trata el fanfic, pero en lo personal las historias que más me gustan son las que se apegan a la "realidad", ahunque claro, en ocasiones nada como darles empujones para que por fin hagan algo , ni mencionar algunas parejas de anime que de solo recordar cuanto pasaron para que se declararan o huviera algo más me arrancaba los cabellos (¬.¬u), ..., bien el punto es que espero sea de su agrado y pues por la situacion del tiempo subo la segunda parte antes de tiempo.
hasta luego. n_-
