Discípulos
1a parte
Dentro de la gran oficina escasamente iluminada, una figura solitaria miraba hacia la ventana desde donde se podía observar la, ahora eterna, luna en cuarto menguante.
Recargado sobre el gran escritorio color caoba que ocupaba a diario para realizar sus labores, se frotaba constantemente la frente para intentar calmar un ligero dolor de cabeza.
Estaba estresado. Pensando.
La reunión que hacía solo diez minutos había terminado lo había dejado agotado. Pero eso no era extraño, el tener que reunirse con el grupo de asesinos de la familia era como tener constantemente una bomba a punto de estallar, todo gracias a su imponente líder. Y que los guardianes estuvieran tensos por su presencia, tampoco ayudaba.
Pero no era una reunión que hubiese podido aplazar. Y es que con el paso de las semanas y los meses, había personas que le presionaban para que tomara acciones. Pero quienes presionaban no eran personas de la Familia, y el asunto a tratar tampoco estaba relacionado directamente con eso.
Tanto el gobierno italiano como el japonés, consientes de quien era y a qué se dedicaba su organización, estaban ofreciendo hacer la vista gorda con respecto a algunos de sus negocios, si lograban tener éxito al cumplir cierta misión.
Ni siquiera era necesario que mencionaran de qué se trataba. Era una misión bien conocida por los asesinos de élite alrededor del mundo: Asesinar a la súper criatura que amenazaba con destruir el mundo.
El joven hombre que ahora ostentaba el titulo del décimo líder de la Famiglia Vongola no se preocupaba mucho por ese tema en particular. No solo no temía que la Tierra fuese destruida dentro de algunos meses, sino que ahora estaba completamente seguro de que eso no ocurriría.
Como el líder que era, Sawada Tsunayoshi estuvo obligado a informar al equipo de asesinos de la familia sobre las peticiones de los gobiernos de todos los países del mundo.
Esa misma mañana, la desesperación de los líderes mundiales había sido notoria tras haber recibido la nueva petición de asesinato. El cartel de "se busca" mostraba una nueva recompensa, reconociendo además la potencial eficacia de los asesinatos en grupo… algo que ocurrió como consecuencia directa de los resultados mostrados por los niños que conformaban la llamada clase de asesinato.
Y ese había sido el tema central de la reunión.
No el potencial peligro de la súper criatura, a corto o largo plazo – lo cual era también un tema sobre el que discutían frecuentemente, por el temor de que la tecnología de los llamados "tentáculos" cayera en malas manos, incluyendo a sus enemigos – la discusión se centró en los estudiantes.
Durante la reunión Tsuna leyó los informes que hablaban sobre el atentando con el que casi logran asesinar a la súper criatura, además de otros informes complementarios que no habían sido proporcionados por el gobierno, pero que el equipo de inteligencia de Vongola había logrado robar, que hablaban del encuentro de la Clase 3E con un equipo de asesinos de élite.
Todo eso llamó la atención del líder de los Varia quien con una sonrisa y un simple:
- Quiero a esos niños.
Salió seguramente para abordar el primer vuelo a Japón, dando por terminada la reunión.
La peor parte: Tsuna estaba de acuerdo.
A pesar de su política y sus propias opiniones sobre no involucrar niños en peleas de la mafia, prefería que Vongola les diera cobijo, antes de que cualquier otra organización pusiera sus ojos sobre ellos y los arrastrara finalmente a situaciones realmente peligrosas.
Además, de algún modo se identificaba con ellos…
-Décimo…
Con un respingo se giró hacia la puerta del estudio, Gokudera estaba ahí esperándolo, listo para escoltarlo directamente a casa.
-Perdón por hacerte esperar, vamos a casa, estoy agotado- dijo Tsuna con una ligera sonrisa.
-Disculpe, Décimo, pero el equipo de inteligencia me pidió le que diera esto – comenzó Gokudera extendiendo un par de hojas – no quería darle más trabajo, pero me pareció importante que lo revisara ahora.
Tsuna revisó los papeles con atención, era un informe que resumiéndolo, solo indicaba más problemas:
"El "Dios de la Muerte" ha reaparecido"
Rezaba en el primer párrafo, detallando a continuación sus últimas apariciones.
Nada bueno.
Peor aún, todo parecía indicar que apuntaba hacia aquello que había sido tema de discusión momentos antes: la súper criatura y la clase de asesinato.
Los informes indicaban que había estado cazando a los asesinos que habían ido a probar suerte a Japón, la mayoría de ellos eran sicarios sin nombre y con pocos méritos. Y de momento estaba concentrándose en los que se encontraban en Europa, acercándose lentamente a Italia.
Nada bueno se oyó Tsuna repitiendo en su cabeza.
-Gokudera, llama a Reborn para advertirle.
-Lo intenté antes de venir, no responde al teléfono.
-Entonces búscalo. Si es el verdadero "Dios de la Muerte" necesita estar preparado.
-Pero… ¿y usted?
Ah. Claro. Aunque Tsuna nunca se enfrentó a la súper criatura directamente, el gobierno japonés supo que había estado rondando por los alrededores de Kunnigigaoka junto a Reborn y Hibari. Si el "Dios de la Muerte" había robado parte de los informes japoneses, sin duda había un par de personas más en la mira.
-Estaré bien- se oyó decir Tsuna, fingiendo una sonrisa tranquilizadora.
-Pero, me gustaría al menos asegurarme de que llegue bien a casa.
-Te dije que estaré bien, tranquilízate y busca a Reborn- dijo Tsuna, conservando una sonrisa que ya no expresaba ni amabilidad ni tranquilidad, era una mueca que había desarrollado en los últimos años y que sus allegados comprendía bien que mostraba autoridad.
-Entendido- dijo resignado Gokudera- tenga cuidado en su regreso a casa- finalizó saliendo del estudio.
Tras unos momentos de silencio en el oscuro estudio, Tsuna se alistó para salir. No tomaría el camino corto a casa. Si alguien tenia la intención de cazarlo, y si ya estaba en la mira de alguien, tomar el camino largo, a solas, seria muy atractivo para el asesino.
Sin más armas que su anillo del cielo y sus guantes, salió caminando del estudio, del edificio, pensando que quizá una buena pelea le ayudaría a liberar el estrés.
Ah… la vida de lujos. Aunque atractiva para muchos, no era algo que llamara ya su atención. Después de todo él mismo había crecido en el seno de una buena familia, rodeado de todo lo que quisiera tener. Eso no le satisfacía, no podía decir que eso lo hiciera feliz.
Pero todo había cambiado una noche. La misma noche en que vio como su padre era asesinado frente a sus ojos. Más que sentir ira, impotencia o tristeza, sintió inspiración y respeto por la persona que permaneció de pie a lado de su padre, casi se diría que sintió alegría por ver como su camino era revelado ante sus ojos. Esa noche decidió que él también seria un asesino.
Hasta ahora no se había arrepentido de esa decisión. Y ahora mismo estaba poniendo a prueba todo lo que había aprendido de su maestro. De la persona a la que le había quitado el nombre…
Su objetivo esta noche no era alguien tan desconocido para él. Alguna vez tuvieron la oportunidad de encontrarse en el mismo campo de batalla, habían tenido un pequeño enfrentamiento, pero no como enemigos realmente.
Él y su maestro se habían infiltrado en una organización criminal para asesinar al cabecilla y a algunos de sus allegados. No habían perdido el detalle de que eran fuertes aliados de la Familia Vongola y que sus objetivos pedirían ayuda en caso de ser necesario, sin embargo eran también un obstáculo para sus clientes.
Debían ejecutar el plan perfectamente, asesinar a los objetivos antes de que tuvieran oportunidad de llamar a Vongola. Pero fueron unos rivales dignos. La Familia Foresta era pequeña en comparación con otras familias mafiosas, pero estaba conformada por peleadores extraordinarios. Resistieron bien, hasta que llegaron sus aliados.
El décimo líder de Vongola, un muchacho que en aquel entonces tendría 17 o 18 años, y que comenzaba a encargarse de los asuntos relacionados a la Famiglia, arribó al lugar junto con sus guardianes.
Tan pronto llegaron, se vieron obligados a pelear contra algunos subordinados de la Familia Foresta a quienes el "Dios de la Muerte", el maestro, había lavado el cerebro convertido en marionetas para su uso.
La pelea no duró mucho, pero hizo que los asesinos ganaran el tiempo suficiente para cumplir con su objetivo. Los principales líderes de la Familia Foresta fueron asesinados frente a los ojos del muchacho que ostentaba el famoso anillo del cielo de Vongola.
La batalla no se hizo esperar.
El plan era escapar de inmediato, pero los Vongola rodearon a los asesinos, sin duda para poder reclamar una Vendetta en nombre de sus aliados. Sin embargo, los títeres, como si fuesen zombis siguieron las órdenes del "Dios de la Muerte".
-BANG-
A penas lograron esquivar el disparo, mientras de las sombras, salía la figura de un niño que aparentaba tener no más de cuatro años, vistiendo un traje negro que le hacia lucir como un adulto pequeño y que le ayudaba al mismo tiempo a ocultarse en las sombras.
Un asesino profesional, sin dudas.
El "Dios de la Muerte" reconoció la fuerza de ese niño. Ya se habían encontrado tiempo atrás, en innumerables ocasiones. No había forma de escapar, a menos que lo inmovilizara por completo. La respuesta obvia era asesinarlo.
Sin perder tiempo, el asesino se abalanzó sobre el niño con un cuchillo en mano. Al mismo tiempo, el infante esquivaba y disparaba. El "Dios de la Muerte" sabía que no sería fácil, después de todo conocía bien la reputación de ese niño.
Reborn, también conocido como el tutor asesino, había sido el mentor del décimo líder de Vongola y su tasa de éxito en los asesinatos era tan alta como al del mismo "Dios de la Muerte". Si era tan buen tutor como asesino, tampoco podía descuidar a. Ajá.
Aprovechando la confusión de la batalla en la que se desenvolvían los maestros, el décimo líder de Vongola se había acercado al discípulo del "Dios de la Muerte" y ambos se habían envuelto en su propia batalla.
Tsunayoshi, el muchacho de Vongola, tenía su cuerpo envuelto en "llamas de última voluntad", un tipo de arma usado por algunas familias mafiosas. Pero el alumno del "Dios de la Muerte" no se dejaba intimidar, haciendo uso de su fuerza física y sus técnicas, trataba de acortar la distancia para asestar un golpe mortal con un cuchillo de cacería.
Pero esto no podía durar para siempre. Como buen asesino, el "Dios de la Muerte" quería terminar eso rápido y salir de ahí. Usando el cuchillo como distracción, lo arrojó hacia Reborn, y sin perder el tiempo, sacó una pistola que tenia oculta en una pistolera en su torso, y disparó hacia donde se encontraban peleando los dos muchachos.
El "Dios de la Muerte" no se había molestado en comprobar en dónde había golpeado la bala. Sabía que el Décimo líder de Vongola la había recibido, si era una herida superficial o si había muerto esa misma noche, no le importaba, su trabajo ya estaba terminado y mientras Reborn desviaba la mirada para ver si su alumno estaba bien, el "Dios de la Muerte" y su propio alumno corrieron hacia la salida, terminando su trabajo perfectamente.
Nunca esperó que el destino volviera a reunirlos. Sin embargo, esta vez ya no eran los mocosos sin experiencia que se habían enfrentado alguna vez, y esta vez esperaba tener una batalla sin interrupciones.
No era un encargo especial del líder de una Familia rival, esto era personal. Debía probar sus habilidades, debía anunciar con bombo y platillo que el "Dios de la Muerte" había regresado, y sobre todo, debía eliminar a todo aquel que pudiera interferir con lo que sería la mayor prueba para los asesinos del mundo: asesinar a la súper criatura que iba a destruir la Tierra, al también llamado Koro-sensei.
Pero antes debía liquidar a cualquiera que interfiriera con ese objetivo, eso incluía al líder de cierta Familia y a su tutor.
Continuara…
Esto ya estaba planeado y escrito desde hace algún tiempo, quería conocer más detalles del final de Assassination Classroom antes de publicarlo, y creo que es un buen momento ahora, cuando faltan unos dias para que se publique el capitulo final.
Cualquier comentario se agradece :)
