La mayoría de los personajes y escenarios pertenecen a ChinoMiko y Beemov. Creado por fans para fans, con el fin de entretener.
Capitulo 2. Galletas para ti, el hombre de cuento de hadas.
Habían pasado ya 20 minutos y su amigo no se había presentado, por lo que la peli blanca decidió tomar camino, ¿Que era lo peor que podía pasar? .
Llego hasta el parque del que había hablado su compañero, estaba cerrado y decidió rodearlo, de pronto noto que, en medio de la calle había un chico más alto que ella de hermoso cabello castaño recogiendo unas cajas que había tirado por accidente. Estaba por recoger la última y no noto que un auto se acercaba, ella corrió lo más rápido posible para empujar al chico lejos del peligro, la última caja estaba destrozada y el joven no daba crédito de lo ocurrido, no sabía en qué momento todo había pasado, atino a musitar un gracias con la voz quebrada mientras se quitaba sus gruesas gafas.
- Mira eso, al menos podría haberse detenido para ver si estabas bien.- dijo la albina a fin de cortar la tencion- mi Nombre es Cazzandra.
- Me acabas de salvar la vida- le dijo el apuesto chico de ojos verdes mientras se contenía al llanto-¿ te lastimaste? ¿ Estás bien?... Mi nombre es Kentin, disculpa, no vi ese auto y... Y... - el chico comenzó a sonrojarse, era una chica muy linda, no del tipo de Lynn que era delgada y pequeñísima, ella tenía una belleza chispeante, un cuerpo voluptuoso imposible de ignorar muy bien proporcionado, no era de esas chicas de revista ultra delgadas talla 0 y su cuerpo no entraba a tallas grandes, y los preciosos ojos violeta y su piel lechosa la hacían una perfecta visión espectral.
Se sorprendió de estar pensando eso y se dispuso a ayudarle a levantar aún tembloroso, la chica sonrió.
- No te preocupes, el tipo fue el culpable, espero volver a verte pronto Kentin.- dijo la albina mientras se despedía y en la calle solo quedaba la caja destrozada y un ojiverde anonadado.
La albina caminaba de vuelta a la estación de tren y pudo ver a su amigo acompañado del que podría ser un príncipe de la vida real, mucho más alto que ella, su traje dejaba notar un poco su trabajado cuerpo y el chico que también era albino tenía una enigmática mirada bicolor -heterocromia- pensó en sus adentros-.
-¿Que diablos te pasa?, ¿No puedes esperar un poco cierto?.- preguntaba el pelinegro con evidente preocupación- ¿Que rayos? Estás sangrando...
-Si hola amarganeitor yo estoy bien, no te preocupes por haber llegado tarde, si el viaje fue horrible como siempre, ya sabes mi pánico a las alturas.- contestó risueña la albina mientras miraba fijamente al más alto de los chicos y le sonreía.-Tu debes ser Lysandro si no falla mi memoria, mi nombre es Cazzandra un placer.- le decía la hermosa chica con una sonrisa.
Lysandro siempre fue algo tímido, no hablaba con muchas personas, salvó Castiel, Rosalya de quién estuvo enamorado... Pero ella y su hermano se habían gustado desde la primera vez que se vieron y era algo que había dejado hace ya un tiempo, Nathaniel de vez en cuando y una chica con la que tomaba Artes plásticas llamada Violeta... A eso se reducían sus amistades, cuatro personas, por lo que hablar no era su fuerte del todo, no como cantar.
Tomó su mano sonrojado y plantó un delicado beso en el torso de la misma.- un placer Señorita.
El Ojigris que hasta ahora no había dicho más que regaños hacia la albina comenzó a exasperarse.- Deja de ignorarme tabla, sigues siendo igual de torpe que la última vez. - dijo mientras ponía su chaqueta Marrón sobre los hombros de la diminuta chica.- Lysandro se quedará en casa .
Y emprendieron camino, volviendo a pasar por aquella calle en la que un rato antes había salvado a Kentin del auto y aún había rociados por el asfalto pequeños trozos de galletas.
-Hace un rato un auto estuvo a punto de arrollar a un chico aquí.- rompió el silencio Cazzandra con una voz tranquila.- no supe a donde avanzar y volví a la estación.
-Es justo en ese edificio sabes.- Dijo Castiel señalando un gran inmueble de color gris a casi una manzana de distancia.
Pasaron al lado contrario de la calle y subieron al octavo piso, cada uno tenía 2 departamentos y en el departamento del frente vivía la hija de la diseñadora de modas Crystal de Meilhan, chica de la cual Lysandro estuvo enamorado.
Entraron al departamento... Sus cosas las había enviado por paquetería y el departamento estaba amueblado y Castiel lo había decorado... Era absolutamente el sitio de un chico, pensó ella, pero había algo que le gustaba del lugar.
Al entrar comenzaron a ponerse al día sobre el tiempo sin verse, Cazzandra le dió un par de presentes enviados por su padre y también algunas cosas que la madre de Castiel le había pedido que le entregase.
De alguna manera Cazzandra sentía agradable la presencia del albino que la miraba divertido de algunos comentarios y de repente se reía de algunas anécdotas que contaban ella y Castiel...
Les contó de como había estado el viaje con los padres de su amigo, del viaje en el tren, de los amigos que había hecho en su estadía en Australia...
El victoriano estaba atento a cada palabra pero no hablaba demasiado. El pelinegro se limitaba a observarlo y sentía una extraña molestia, pero decidió no darle importancia.
Cazzandra estaba cansada así que se despidió y entro a la que sería su habitación, se quitó la ropa, se puso una camiseta de Doctor Who! Que le quedaba como vestido y se tiró a la cama, le gustaba el clima de ese sitio, muy frío recostada sobre la cobija se quedó dormida.
En la sala Castiel y Lysandro charlaban sobre lo que pasaría ahora que entrarían al instituto- Me gustaría comprar una libreta nueva para escribir las canciones, la anterior está llena y siempre consigo extraviarla- decía el albino mientras entrelazaba ambas manos.- tal vez puedas acompañarme mañana al centro comercial.
-Claro, imagino que pasaras temprano a tu casa, y avisarás a Leight.- miraba el Ojigris a su amigo.- Lysandro, ¿Respecto a mi vecina?, Sabes que estudiara en Sweet Amorós cierto.- preguntaba preocupado, sabía que aún había sentimientos hacia ella pero el mayor de los Ainswort no lo había notado.
Lysandro le dió una sonrisa.- No te preocupes, ahora mismo solo quiero enfocarme en la música, no tiene importancia...
Lysandro durmió en el sillón aquella noche, no quiso importunar tomando la cama de su amigo. Después de un rato pensando en su hermano y en la albina de la casa del frente se perdió en brazos de Morfeo.
A las seis treinta de la mañana una hermosa chica de lindas piernas salía de su habitación aún bostezando en la camiseta de la noche anterior, entro al cuarto de baño y lavo su cara, la seco y volvió al cuarto, recogió su cabello en un moño, y se puso un short diminuto que también saco de su maleta, cogió su cartera y salió de nuevo, el sitio le parecía muy espacioso, se detuvo de pronto en la sala para encontrar un ángel dormido en el sofá, soltó una risa al analizar su pensamiento, lo primero que noto fueron las largas pestañas del albino, sus labios, su varonil aunque joven rostro, se puso los cascos y salió.
En la nevera no había gran cosa, así que decidió salir a comprar algo para el desayuno, cerca del sitio había un mini super veinticuatro horas, entro al lugar y tomo harina para hacer hotcakes, leche, mantequilla, huevos, y algunas otras cosas, al dar la vuelta en el pasillo se encontró de frente con el chico de la noche anterior, que aún no se percataba de su presencia, la chica aprovecho para llegar a escondidas y susurrarle al oído.- ¿Te duele mucho Kentin?.- el joven dió un respingo y casi tira la canasta.
-Cazzandra, perdona me asustaste.
-perdoname tu, ¿Vives por aquí?.- pregunto la más bajita.
-acabo de mudarme con mi madre al vecindario, vivo en aquel edificio.- dijo señalado uno cruzando la calle- ¿Y tú?.
-Vivo justo en el siguiente, rento el sitio con un amigo. Tal vez algún día puedas venir a conocerlo. Bueno me voy Kentin, y puedes llamarme Cazz ok.- le dijo la albina mientras besaba su mejilla y corría a la caja a pagar, el ojiverde sonreía como bobo de oreja a oreja.
Subió de nueva cuenta al departamento, abrió sigilosamente y comprobó no haber despertado a nadie, comenzó a hacer el desayuno, mientras escuchaba la lista de reproducción en modo aleatorio.
Bailoteaba de pronto con la canción que llegaba a ella a través de los cascos...
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Just a young gun with a quick fuse
I was uptight, wanna let loose
I was dreaming of bigger things
And wanna leave my own life behind
Not a yes sir, not a follower
Fit the box, fit the mold
Have a seat in the foyer, take a number
I was lightning before the thunder
Thunder, thunder
Thunder, thun', thunder
Lightning and the thunder, thunder
Thunder, feel the thunder...
De pronto un apuesto azabachese sentó de golpe en su cama, hipnotizado por el dulce aroma que llegaba a el, parecía ser un sueño, se puso unos pantalones deportivos se lavo la cara en el baño y la seco, se quedó parado en el marco del pasillo viendo desde ahí a la albina, era algo que extrañaba, de su madre, cada mañana ella preparaba Hotcakes, y besaba su frente, y sonreía mientras la veia cocinar.
Pensó para si que eso no le desagradaba- Incluso diría que me gusta verte enana- sonrojándose por sus pensamientos.
Como si fuese coincidencia el albino despertó de golpe y se sentó en el sofá, un poco desorientado viendo fijamente dos piernas moviéndose, frotó un poco sus ojos intentando despertar, subiendo lentamente la mirada y deteniéndose aún somnoliento en el estampado de una camiseta que se movía de una manera que antes jamás había notado y al subir de nuevo la mirada noto un rostro angelical completamente sonrojado mirándole a los ojos y alternando con algún punto en el pasillo detrás de el, su cerebro comenzaba a despertar completamente y en un segundo este unió en una sola imagen aquellas imágenes dispersas de los segundos anteriores, solo para escuchar una risa detrás de él y salir simulando somnolencia de camino al sanitario... sonrojado de pensar en la chica y tratando de no morir por la vergüenza.
Al salir del sanitario, solo atino a caminar de vuelta a aquel sofá y doblar la manta que Castiel le había prestado, Su amigo le llamo a sentarse mientras la chica de ojos violeta terminaba de servir jugo de naranja.
-disculpen, estoy muy acostumbrada a desayunar temprano, espero no haberlos despertado.
Todo olía delicioso, había huevos fritos con tocino, separados en tres platos había jugo, la chica les ofreció un poco de café que aceptaron, Hotcakes con miel, y jugo de naranja. Ambos chicos se miraron fijamente y luego la vieron a ella, que ya había comenzado con el desayuno y al percatarse de esta acción solo musitó.- ¿Que?.
Ellos se limitaron a desayunar, solo les parecia curioso que la chica comiera tanto.
Al terminar, Lysandro le llamo a su hermano para avisar que llegaría más tarde a lo que esté le pidió que se quedará con su amigo porque él iba a salir con su chica.
-Parece que no podré volver hoy, ¿me das asilo de nuevo?- pregunto un apenado Lysandro.
-Sabes que si amigo.
Después de lavar los platos, Cazzandra se dió un baño, cepillo su cabello y lo trenzo en dos partes, se puso unos jeans negros desgarrados del frente y una camiseta de Misfits, unas converse negras, se maquillo ligeramente delineando sus ojos de negro y se puso unas gafas circulares con filtro solar, llevaba como siempre el flequillo no tan corto peinado ligeramente hacia un lado igual que algunos de sus blancos cabellos que no podían ser trenzados por lo pequeños que eran.
Salió avisándole a los chicos que se iría, y volvería a preparar la cena.
-¿Y exactamente a donde vas?-pregunto el Ojigris ligeramente sonrojado.
-Voy a comprar algunas cosas, no te preocupes, volveré rapido.
Cerro la puerta y salió...
Una castaña muy linda de ojos azules llegaba con su madre al vecindario, quedaba a cuatro cuadras del parque, recordaba a aquel chico guitarrista, y pensaba en que tanto le serviría si pudiera encontrarlo, ella estaba dispuesta a hacer lo necesario, aún a costas de arruinar la vida y la carrera de alguien, su meta era clara, ser una estrella de rock.
Se había acostado varias veces con un manager de una disquera medianamente grande en europa, pero este no parecía tener intención de promover su carrera, solo la buscaba por el sexo gratis.
Ella miró su teléfono una llamada de su madre - ¿Que pasa madre?, Que que dice papá respecto a, no aún no lo llames, voy a casa.
Debrah lo había sacado a su madre, después de todo ella había abandonado a una hija que había tenido con uno de sus amantes, la dejo en el hospital y nunca volvió... Casi un año menor que ella.
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Hasta aquí el capítulo...espero que les guste. La idea de Lysandro punk la tome de las ilustraciones de Suzie Samico (Zie) ... si no conoces su trabajo de ilustración puedes encontrarla bajo ese nombre en Instagram y Tumblr, S2ZIE en Twitter o Zie en facebook...esto es todo por hoy... besitos.
