Chapter 2
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Una camisa de mangas cortas con volados, un pequeño delantal blanco con más volados, una falda negra bastante corta unos ocho dedos por encima de la rodilla y un par de medias negras largas que contorneaban unas bien formadas piernas blancas. Eso era lo que Sasuke podía observar desde su asiento, pero no fue tan peculiar vestimenta lo que llamó su atención, sino quién la portaba.
Todo ese atuendo solo hacía resaltar el azul de sus cabellos, lo claro de sus ojos color plata y tenía que admitir que esa falda le daba una vista envidiable de sus contorneadas piernas.
-¿En serio?- pensó. La conocía, esa chica asistía a su instituto, es más era su compañera de clase la recordaba pues ella había chocado con él hace unos días.
-Hyuga…- Frunció el ceño y forzando su memoria intento recordar más detalles sobre ella y fue allí cuando se dio cuenta de que en realidad no la conocía mucho. Se había mudado a su instituto hace un año, en todo ese tiempo solo había podido observar que era muy callada, aplicada en sus estudios, pues cada vez que los profesores le preguntaban algo respondía con una suave voz y aunque ésta apenas se escuchaba, nunca había dicho mal alguna respuesta.
-Hmp, debería sentarse más hacia delante, así todos la escucharían mejor- en ese momento recordó otro detalle, ella se sentaba en las mesas del fondo, siempre lo hacía junto al amante de los perros, no hablaba con nadie más y lo más importante, nunca se le había tirado encima para pedirle una cita o para saber algo sobre su vida personal, así que no se tomó la molestia de odiarla y por lo tanto solo pasaba de ella. Fuera de eso nada más llamaba su atención sobre esa chica, hasta ahora.
El Instituto Konoha era el mejor de la ciudad, uno de los mejores del país de hecho, así que como es de esperarse no era nada barato costear tus estudios allí. Se sabe que todos los estudiantes provienen de familias renombradas y tienen un nivel económico un tanto elevado.
¿Por qué una chica que tiene acceso a tan costosa educación trabajaría en un maid café?
-Tal vez lo hace por diversión- Apenas terminó de formular la pregunta en el interior de su cabeza ya tenía una respuesta que lo libraba de seguir pensando en esa chica.
Justo cuando terminaba de despejar su cabeza una joven de cabellos castaños y un traje de maid igual al de Hinata lo interrumpió.
-¿Le puedo servir algo, ouji-sama?- dijo con voz suave la joven maid, dándole una sonrisa y apoyando una bandeja sobre su pecho, con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
-¿ouji-sama?- Debía ser una broma, había escuchado que en un maid café las camareras se toman muy en serio su trabajo, pero esto era demasiado.
-Solo tráeme un café, sin azúcar- respondió rápido, pues le parecía una situación sumamente tonta, apenas había entrado y ya quería irse del lugar.
-H..Hai, se lo traigo enseguida- contestó abriendo los ojos un tanto sorprendida y haciendo una profunda reverencia, se fue.
En cuanto la chica se había ido, su mente volvió a donde estaba antes de que ésta aparezca.
-No hay forma de que alguien hiciera el ridículo de esa forma sólo por gusto- Molesto por seguir perdiendo su tiempo en un tema totalmente ajeno a lo que estaba acostumbrado se dijo que esa chica podía hacer de su vida lo que quisiera y no era su problema. No pensaría en ello, por más rara que le resulte la situación.
-Aquí está su café, ouji-sama- la joven fingió una sonrisa, y tan pronto terminó de servir el café volvió a la cocina. Sasuke podía ser un joven muy apuesto pero transmitía un aura que daba miedo.
Bebió el café, dejo el dinero en la mesa y se fue, ya no le haría caso a su curiosidad, ésta solo le traía problemas.
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- ¿Quie..re que le escriba algo en su moe moe omelette rice, ou..ouji-sama?- A pesar de haber conseguido el trabajo hace un par de meses ya, Hinata aún no se acostumbraba a la forma en que debía de tratar a los clientes. Éstos eran en su mayoría hombres y tenerles que hablar de esa forma era más que vergonzoso ¡si a ella le costaba hablar de forma normal hasta con una chica! Definitivamente existía otra Hinata en su cabeza, una que solo aparecía a la hora de trabajar.
- Haaai, puedes escribir "Love", Hina-chan?- El hombre al que atendía no debía ser muy mayor, tal vez tendría unos 20 años y parecía bastante amable, pero de alguna extraña forma, Hinata sentía que los clientes la examinaban todo el tiempo, de hecho podía asegurar que sus ojos tenían forma de corazón cada vez que ella se dirigía a ellos.
-Co..como desee, ouji-sama- Totalmente avergonzada, Hinata agarro el frasco que tenía chocolate líquido y con un temblor en las manos intento escribir lo que el cliente quería con la mejor letra posible.-Espero que disfrute su pedido- Aun avergonzada hizo una reverencia y se marchó a paso lento.
Una vez que llegó a la cocina dio un largo suspiro, liberando así su tensión y se sorprendió de ver allí a su compañera de trabajo, TenTen, un tanto deprimida.
-TenTen-san ¿sucede algo?- preguntó algo preocupada, TenTen era una persona muy enérgica, disfrutaba al máximo de su trabajo ya que era muy comunicativa y le encantaba conversar, desde el principio le había ayudado a cómo tratar con los clientes incluso ahora lo seguía haciendo, desde que la conocía nunca la había visto decaída.
-Hinata-chan!- dijo corriendo hacia ella y dándole un abrazo- ¡Acabo de atender al joven más apuesto que jamás hayan visto mis ojos!-
-¿Es ese un problema TenTen-san? – respondió intentando liberarse del abrazo, se sentía incómoda con ese tipo de muestras de afecto, no es que no le gustaran, es solo que no sabía que hacer debido a su timidez y eso la ponía muy nerviosa.
-No lo sería si se hubiera molestado en dirigirme la palabra de una forma más amable- soltó a Hinata mientras un pequeño puchero aparecía en sus labios.-Tenías que verlo, en cuanto le pregunte si le podía servir algo casi me atraviesa con la mirada!- exaltada siguió hablando mientras movía exageradamente las manos.-Solo pidió un café y luego se fue, ni siquiera me dirigió la palabra antes de irse-
-Mmm, lo siento TenTen-san, pero estoy segura de que lo hiciste lo mejor que pudiste- añadió la peliazul con una tierna sonrisa.
-Eres tan tierna Hinata-chaan, lamentablemente estoy segura de que no volveré a ver a un galán así por aquí!- más abrazos y más pucheros.
El resto de la tarde pasó volando, eran las 6:00pm y por fin terminó su turno. Se dirigió al vestuario y se cambió a sus ropas habituales, no era nada muy elaborado como su uniforme de maid, vestía unos jeans grises con una remera negra y encima de ésta una chaqueta color lavanda, acompaño su vestimenta con unas converse negras y se sintió feliz ya que al fin llego el fin de semana, iba a poder ir a casa y ver a su hermana. Salió del vestuario y luego de despedirse de las chicas se dirigió a la estación de trenes.
Su vida luego del accidente de sus padres cambió drásticamente, ahora vivía nuevamente en Japón en la casa del hermano gemelo de su padre. Él las había recibido a ella y a su hermana sin problemas, incluso se hacía cargo de los gastos del instituto ya que Hinata aún no podía manipular el dinero que les habían dejado sus padres, debía cumplir los 18 años para tener acceso a el. Su tío era un hombre muy amable que las consentía en todo, siempre le compraba chocolates a su hermana y a ella le había dejado plantar algunas flores en el jardín, pero no quería ser una molestia, es por eso que decidió buscar un trabajo para poder salir de compras con su hermana de vez en cuando y también para ahorrar ante cualquier emergencia, no pretendía abusar de la amabilidad de su tío, además esa era una excusa para estar más tiempo fuera de casa, no quería estar cerca de su primo.
Al llegar a la estación de trenes tomó uno y fue directo a su hogar.
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-Estoy en casa- Dijo mientras abría la puerta, la sala estaba completamente vacía así que se dirigió a la cocina, en donde tampoco estaba nadie. -¿Hanabi-chan?- se extrañó de no ver a su hermana ni en la sala ni en la cocina, después de todo se la pasaba viendo la televisión o comiendo. -Debe estar haciendo su tarea en su habitación- pensó. -Tal vez debería empezar a preparar la cena, haré curry con arroz para sorprender a Hanabi-
Contenta por la idea que se le había ocurrido puso en marcha su trabajo, una vez preparado el curry solo le quedaba cocinar el arroz, lo buscó con las manos en la alacena pero no podía encontrarlo así que se puso de puntitas para poder buscarlo con la vista, encontró una bolsa en el fondo de la alacena, levanto un brazo en la misma dirección y se propuso a bajarla pero en cuanto se estiró para agarrar la bolsa de arroz unas manos se posaron en su cintura y luego descendieron lentamente hasta rodear su cadera. Se tensó de inmediato y su nerviosismo solo empeoró cuando quien la estaba abrazando por la espalda posó su mentón en uno de sus hombros.
-¿Cocinando para mí, Hinata?- susurró cerca de su oído, haciendo que su aliento choque contra el cuello de su víctima.
-Ne..Neji-niisan, por favor..suéltame- intentaba zafarse de él pero no podía, su nerviosismo era palpable y la hacía sentirse un poco mareada, así que solo podía agarrarse de la alacena con una mano para mantener el equilibrio mientras que llevaba la otra a la altura de su pecho, se encontraba tan feliz de no haber visto a Neji en todos estos días y más por la llegada del fin de semana ya que éste se encontraba fuera de casa la mayoría del tiempo. Siempre era lo mismo, él solo aparecía para torturarla.
-Te he dicho muchas veces que no soy tu hermano- dijo frunciendo el ceño bastante enojado, inclinándose más hacia Hinata.-¿Por qué no eres una buena chica y admites que estás haciendo todo esto para mí?- le encantaba verla rendida ante él, le daba una sensación de poder que no podía describir. Continuó su tortura pasando su nariz a lo largo su cuello, aspirando su aroma, desde la primera vez que lo había hecho se volvió adicto a la esencia que emanaba Hinata.-Anda, no me hagas esperar- perdiendo un poco la paciencia, lo dijo para luego terminar su recorrido, apartar un poco la chaqueta lavanda y besar el cuello de su prima.
-Yo..-soltando una especie de gemido intentó contestar al borde de las lágrimas.
-Neesan ya llegaste?-
Tan pronto escucharon esa frase, Neji la soltó molesto, odiaba que siempre viniera alguien a interrumpirlos, pero no se preocupó ya que terminaría encontrando la forma de quedarse a solas con ella aunque sea solo un momento.
-Hinata-neesan, que haces?- preguntó Hanabi entrando a la cocina, se extrañó de ver a Neji apoyado en la mesa justo detrás de su hermana, pero no comentó nada al respecto.
-Ha..Hanabi-chan, acabo de llegar del trabajo y pensé en hacer curry con arroz para la cena- contestó intentando disimular una sonrisa, si algo odiaba más que el acoso que sufría a manos de su primo, eso era preocupar a su hermanita.
-Espero que no sea curry picante, Hinata- dijo Neji con los brazos cruzados sobre su pecho.
-No te preocupes, Neji-niisan, sé que no te gustan las cosas picantes- añadió con las mejillas muy sonrojadas ya que aún estaba avergonzada por lo que acababa de pasar, debía agradecer a Hanabi por aparecer en ese momento. Se dio la vuelta y continuó con su tarea.
-Bien- dijo Neji mientras salía de la cocina.
-Estas bien neesan? Estas muy roja- mencionó preocupada su hermanita.
-Estoy bien Hanabi-chan, solo tengo algo de calor- respondió con una sonrisa para no preocuparla y siguió cocinando mientras Hanabi seguía el camino de su primo e iba a ver televisión.
Justo cuando terminó y comenzó a poner las cosas en la mesa del comedor llegó su tío, tuvieron una cena familiar que la habría hecho muy feliz de no ser porque Neji la observaba todo el tiempo. Sabía lo que significaba esa mirada "podemos continuar después" casi podía escucharlo decir eso.
Desde que se mudó a la casa de su tío, Neji nunca la había visto con buenos ojos, al principio solo la observaba con el ceño fruncido y se alejaba de ella, pero luego cuando empezaron a quedarse solos en la casa, había empezado a hablarle y no de una forma muy amable.
Un día simplemente la había acorralado contra la pared en uno de los pasillos de la casa para decirle que de verdad la odiaba. Nunca entendió el odio que le profesaba su primo, ella apenas lo conocía, pero conforme pasaba el tiempo, éste cada vez se acercaba más a ella, le había comenzado a dar miedo quedarse sola con él, más cuando Neji decidía que quería hacerla sentir incómoda y la tocaba como hacía unos minutos lo estaba haciendo.
Esa era una de las razones más fuertes por las que buscó un trabajo, luego de comprobar que su primo pasaba totalmente de su hermana decidió aceptar el empleo en Maid latte, no quería quedarse sola en la casa con él.
Al terminar la cena lavó los platos y se dirigió a su habitación, había sido un día muy agotador así que tomó un baño rápido y se fue a dormir.
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-Buen día Sasuke-kuuun ¿ya has revisado el presupuesto de este mes?- Gritaba una muy alegre Sakura mientras se acercaba hacia donde él se encontraba sentado.
El fin de semana se había terminado y era hora de volver a la rutina diaria del instituto.
-Maldita sea- se dijo a sí mismo ¿qué demonios estaba pensando cuando aceptó a Sakura Haruno en el consejo estudiantil? Debía admitir que la chica era muy ordenada y nunca se le perdían las cosas, era más que útil a la hora de trabajar en el consejo, pero a veces pensaba que no valía la pena tener que soportarla por eso, no pasaba un día sin que lo mire con ojos de cachorro esperando que acepte una cita ¡por Dios que necesitaba a alguien que haga su trabajo sin tener que molestarlo!
-Aun no Sakura y deja de gritar- añadió algo enojado, apenas eran las 6:45am no podía venir a joderlo tan temprano, esa loca tenía que estar bromeando.
-Pero Sasuke-kun, es muy importante que lo revises, debemos tener todas las cuentas a finales de mes y ya es el final de este mes- contestó una más tranquila Sakura que ya se encontraba sentada a su lado.
-Tsk, crees que no lo sé, es solo que ha habido mucho trabajo que revisar- estaba más que molesto, prácticamente le había dicho que no estaba haciendo bien su trabajo y lo peor de todo era que NO estaba haciendo bien su trabajo, con las actividades del club más las del consejo se quedaba sin tiempo y no podía hacer todo, necesitaba un asistente pero no había ningún chico responsable que cumpliera con los requisitos y todas las chicas eran una molestia, prefería dejar de dormir para hacer él solo los trabajos e informes que tener que soportar a otra como Sakura todo el día.
En ese momento escuchó la puerta abrirse y divisó a una pequeña chica entrar al salón, ésta intentaba hacer la menor cantidad de ruido posible y sin dirigirle la palabra pasó de él para ubicarse en una de las mesas del fondo de la clase.
-Hyuga..- era la segunda vez que se quedaba con ese apellido dándole vueltas en la cabeza.-No podía ser tan mala idea ¿verdad?- se dijo un tanto dudoso, vamos, debía admitir que era exactamente lo que necesitaba, esa muchacha apenas hacía ruido, de no ser porque sin respirar estaría muerta podría jurar que no lo hacía. Sabía que era buena con los estudios y nunca lo había molestado, con ella siendo su asistente estaba seguro de que su trabajo disminuiría notablemente, si tan solo pudiera convencerla de unírseles…
-Sasuke-kun ¿Por qué sonríes?- preguntó una sorprendida Sakura, ver a Sasuke sonreír era algo que tenía el placer de ver contadas veces, aunque sea solo una sonrisa de medio lado.
Sin responderle Sasuke se levantó y se dirigió hacia una de las mesas del fondo en donde se encontraba una distraída peliazul mirando por la ventana, ignorando completamente que Sasuke Uchiha se acercaba a ella para ofrecerle un trato.
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Hola a todos!
Aquí les traigo la continuación.
Muchas gracias por leer y dejar sus reviews, de verdad me dan ganas de escribir leerlos n.n
Imaginarnos a la tímida Hinata en un traje de maid es algo poco común xD pero en este cap vemos que tiene sus razones y aparte se vería adorable, hasta a cubito de hielo Uchiha le gusta xD
Espero que sigan pasando por aquí y me sigan apoyando.
Besitos :*
