Hola de nuevo, siguiente one-shot :D

Advertencia: no soy J.K. Rowling y hago esto sin ánimo de lucro.

¡No podía creerlo! Ella, era miss perfecta, no podía ser verdad. Es cierto que… bueno que igual alguna vez no tuvieron mucha precaución pero es que ahora todo cambiaría. Y lo peor… ¿Cómo se lo diría a Ron? Ella quería que esto pasara después de casarse y tal pero es que ni siquiera estaban comprometidos… Bueno, vivían juntos pero eran simplemente novios. Lo cierto es que después de que Ginny, embarazada de su segundo hijo, le comentara que había tenido cierto retraso y que sentía ganas de vomitar y mareos y por lo tanto fuera posible que estuviera embarazada, se asustó. A ella le pasaba lo mismo y se lo atribuía al estrés pero después de oírle decir eso, ya no estaba tan segura.

Y por eso, había ido al ginecólogo. No se fiaba del todo de esos tests que vendían. ¡Igual se llevaba un susto por una tontería! Pero después de ver el informe, no le quedaron dudas. Llevaba dos meses embarazada.

Volvió a casa un rato antes que Ron y decidió preparar la comida. Mala idea, unos minutos después se encontró en el baño vomitando. Cierto que no era la primera vez que le ocurría pero había conseguido ocultar este hecho a Ron. Aunque no había tenido éxito en los mareos. Un día nada más volver del trabajo se mareó y con tan mala suerte de estar presente el joven. Preocupado casi la llevó a San Mungo gritando que era una emergencia y gracias a cualquier dios existente, logró convencerlo de que no la llevara, que sólo era estrés. Aún así, Ginny la tuvo que examinar. Ella era reticente a pensar que era por estrés pero tanto empeño puso Hermione en convencerla que al final, la pelirroja se resignó. Desde luego nadie en su sano juicio le llevaría la contraria a la castaña durante tanto rato.

El oído de la puerta le alertó y se levantó como pudo para parecer decente. Tiró de la cadena e hizo como si no pasara nada. Excepto un detalle que al no se le pasó por alto… Estaba tan blanca que si ahora mismo hubiera nieve no la distinguiría de ella. La mirada de preocupación que él le dirigía le incomodó a la chica.

-¿Qué pasa?

-Estás excesivamente pálida. La pregunta no es si me pasa algo a mí, sino a ti.

-Nada, soy blanca ya de por sí, cielo.

-Pero nunca se te confundiría con las cortinas de allá- replicó ceñudo señalando a las cortinas blancas de la cocina.

-¡Que no me pasa nada!

-¡Algo te pasara, sino no estarías gritando!

-¡¿Qué? ¡Tú estás... – se calló la muchacha al notar que si gritaba.- Tú también gritaste.

-Pero empezaste tú.

-Ronald...- comentó Hermione amenazadoramente.

-¿Qué? Es la verdad.- y al ver la mirada que esta le echo contestó- Además, te llevaré con Ginny. Quiero que te revise.

-¡Hace dos semanas me revisó! ¡Y encima está embarazada!- explotó Hermione-

¡No le hagas venir por una tontería!

-¡¿Por una tontería? – repitió incrédulo el joven-¡Claro, ahora tu salud es una tontería! ¡Por eso te mareas y vomitas intentando que yo no me de cuenta! ¡¿Me ves cara de imbécil o qué?

-¡Por supuesto que no! ¡Sólo evito que te preocupes demasiado! ¡No es para tanto!

-¡Ya, claro, no es para tanto! ¡Eso demuestra que no confías en mí!

-¡¿Qué no confío en ti!- gritó con lágrimas en los ojos- ¡Piensa si quieres eso, estúpido!

Se marchó llorando y él se quedó perplejo. Pero... ¿Qué había pasado? Muchas veces se gritaban y no terminaban así, igual con una Hermione enfadada y si la situación era muy grave llorando. Pero es que esto tampoco era tan grave. Sólo tardó un momento más en reaccionar y aporrear la puerta del baño.

-¡Hermione! ¡Por amor de Dios, Merlín u otros dioses, abre la puerta!

-¡Déjame en paz! ¡¿No confió en ti, no? ¡Pues ya está!

-¡Sabes que no quise decir eso!- Ron intentó calmarse antes de volver a llamarla- Hermione, por favor, sal... No voy a gritar más.

-¡Me parece muy bien que no grites pero eso no cambiará lo dicho!

-Hermione, sólo me preocupo por ti y me molesta que me escondas cosas. Sé que eso no cambiará lo dicho pero tú misma sabes lo impulsivo que soy a veces. Incluso tú a veces.- cambió el tono de voz a uno más dulce- ¿Podrías abrir la puerta, por favor?

Hermione abrió ligeramente la puerta y esperó que él se moviera e intentará seguir abriendo la puerta, pero lo vio parado, esperando por ella. El semblante de él ya no era furioso pero sí parecía algo triste y preocupado. Se arrepintió de haber saltado a la defensiva y le abrazó tan rápidamente y fuerte mientras lloraba que casi lo tira al suelo.

-Y-yo lo siento, no quería gritarte a la mínima y tampoco se porque lo hice- dijo entrecortadamente mientras sollozaba- De verdad, que no sé que me pasó.

-No pasa nada. Estamos bien, ¿no? Quizás estabas muy nerviosa o estresada. ¿No trabajaras de más, verdad?

-No, al menos no por ahora.

-Hermione...- susurró mientras rodaba los ojos.- No deberías esforzarte tanto. ¿Por qué no descansas un rato mientras llamó a mi hermana y hago la cena?

-Pero no tiene porque ver, en serio.

-Va a venir. Quieras o no.

La joven frunció el ceño visiblemente molesta pero tuvo que aceptar las palabras de Ron. Se tumbó en la cama y se quedó un rato dormida hasta que el pelirrojo la despertó.

-Cariño, ya está hecha la comida. ¿Quieres seguir durmiendo o vas comer conmigo?

-Mejor voy a comer, me muero de hambre.

-Hey, pensaba que sólo podía morirme de hambre yo- contestó el joven con una sonrisa.

La comida transcurrió tranquila. Más tarde mientras Hermione leía un libro y el joven una revista sonó el timbre. Eran Harry, Ginny y su hijo, James de pocos meses.

-Pasad, pasad. Id a la sala, mientras voy a preparar el té.- dijo Hermione- ¿Alguno quiere café?

-No- contestaron Harry y Ginny

-¿Tú, Ron?

-No, no. El té estará bien.

Hermione se marchó a la cocina mientras Ginny se disculpaba y se iba detrás de ella.

-¿Qué? ¿Cuándo lo piensas decir?

-¿Decir qué?- preguntó al castaña a pesar de estar casi segura de que la pelirroja lo sabía todo.

-No sé, quizás tenga que ver con tus mareos y vómitos- contestó ella marcando las últimas palabras- ¿Algo que contar?

-No sé a que te refieres... Es el estrés.

- Venga ya, Hermione. ¿Me ves cara de tonta? He tenido ya un hijo y voy camino del segundo. Ya sospeché de la última vez que vine pero no quise decir nada por sí acaso. ¿Ahora me lo dirás?

-Bueno, sí. Estoy embarazada, ¿contenta?- aceptó a regañadientes la chica de rizos indomables.

-Eso es un avance- replicó la otra joven con una sonrisa- Ahora sólo falta saber anunciarlo.

-¡No! Es decir, ¿cómo le voy a decir a Ron? Estoy muy nerviosa y no sé como se lo va a tomar. Por dios, sólo somos novios y no creo estar preparada. No sé que hacer...

-Hermione, yo también me quede embarazada sin estar casada.- le recordó la joven madre.

-Bueno, ya pero lo tuyo casi no cuenta. Sólo estabas embarazada de un mes cuando te casaste y aún no lo sabías. Para empezar yo no estoy ni comprometida. ¡Oh, Dios! ¿Qué voy a hacer?

Ginny empezó a reírse bastante alto.

-¿Qué tiene tanta gracia?- masculló la otra chica-.

-La siempre correcta Hermione acaba de maldecir, esto si que no me lo creo.

-¿Qué importa eso ahora? Te estoy hablando de algo serio.

-¿Qué cosa?- inquirió una voz masculina que bien conocía la castaña.

-Nada, nada. Cosas de Ginny y mías.

-Sobre todo cosas mías.- ironizó la pelirroja y al ver la bonita mirada que le dedicó su querida cuñada dijo- ¿Qué? No me mires así que sabes que tengo razón.

¿Entiendes algo?- preguntó Ron a Harry, el otro simplemente negó con la cabeza- ¡Mujeres!

Ambos hombres viendo que no entendían nada se fueron de la cocina no sin echarle Ron a Hermione una mirada recelosa que ella hizo ver que no había notado.

-Bien, ¿cuándo se lo dirás?

-No sé, ¿qué me recomiendas? ¿Cómo se lo dijiste a Harry?

-Nada más enterarme se lo conté. Ya sabes que no puedo aguantarme estas cosas... Mira, yo creo que lo mejor es que se lo digas ya. Luego, dudarás más y más y al final se lo contarás cuando no tengas más remedio. Además, puede que le haga ilusión, ¿no?

-Sí, gracias por recordarme que eso es un mínimo porcentaje.

-Viniendo de Ron nada es mínimo. ¿O acaso me negarás lo que me confirmaste hace tiempo?- comentó maliciosamente la chica Weasley.

-¿Eh? ¿De qué hablas?

-¿No era Ron puro fuego?

-Eh, sí, bueno... ¡Pero esto es totalmente diferente!

-¿Seguro?

-Eso creo. Mejor, creo que se lo diré esta misma tarde. Si no lo hago, voy a analizar hasta el mínimo detalle y me voy a acobardar. Después de todo he sido y soy una Gryffindor.

-Así se habla. ¿Quieres que me vaya?

-Oh, no. Mejor tomamos el té y luego, estando en tranquilidad se lo digo.

-Me parece bien.- concluyó la pelirroja.

Se fueron de la cocina con el té. Después de una tarde llena de risas, carantoñas a James y muchas risas y miradas por parte de las chicas, el matrimonio se despidió.

-Suerte, Hermione.

-Gracias, la necesitaré.

Después de irse, se acomodaron ambos en el sofá.

-¿Qué fue eso?

-Mm, digamos que Ginny me dio ánimos.

-Hombre ya pero por qué.

-Es de algo que ella sabe y bueno, ahora te voy a contar. Sólo que es...

-¿Difícil?

-Sí. Dime, ¿qué piensas sobre la familia que han formado Harry y Ginny?

-Bueno, supongo que me gustaría acabar algún día así. Pero, ¿qué tiene que ver con lo que me tienes que decir?

-A ver, Ginny me estuvo hablando de lo que le ocurría estando embarazada y tal. Y bueno, pues los síntomas se parecían y en fin... ¿No te lo imaginas?

-¿El qué? Es cierto que Ginny tenía vómitos y mareos me lo contó Harry...- de repente se calló al llegar a la cuestión-¿Tú-tú crees que...?

-Bueno, eso creía. Por eso fui al médico y bueno... pues me dijo que...

-¿Qué?

-Que... Que estoy... embarazada- susurró lo último la joven.

La joven cerró los ojos intentando controlarse. Momentos más tarde abrió un ojo y vio a Ron paralizado. Mala señal, empezó a ponerse nerviosa y le entraron ganas de llorar. Se levantó del sillón para ir al baño pero el muchacho la abrazó por la espalda.

-¿No te parece precioso el hecho de que vaya a nacer algo tuyo y mío? Es decir, sé que es algo pronto y bueno ni siquiera estamos prometidos, mucho menos casados pero al fin y al cabo que más da. Podemos casarnos cuándo tú quieras.

-¿Eso es una proposición, Weasley?- dijo llorando sin poder contener la emoción.

-Lo es, ¿quisiera, señorita Granger, casarse conmigo?

-No lo dudes.

Se abrazaron, llenos de alegría, por el futuro que les esperaba.