Capítulo 2- ¿Bella se casa?
Ese domingo, Clara se despertó sobresaltada. En aquel momento ya no estaba segura de que lo del día anterior hubiera ocurrido realmente, y casi dio un salto de alegría creyendo que todo se trataba de un mal sueño. Pero su optimismo despareció por completo cuando se miró en el espejo de la puerta de su armario. Estaba cubierta de arañazos, y eso solo podía significar que lo que había vivido era desgraciadamente real.
Bajó a desayunar, y cuando su tío, que trabajaba como fiscal, cogió el coche camino de Edimburgo, levantó el inalámbrico de la mesa y marcó un número.
¿Señor Swan?- preguntó, espatarrándose en el sofá.
Sí, soy yo ¿Quién es?
Soy Clara Stivenson, una amiga de Bella ¿Se puede poner?
¿Stivenson? No recuerdo que Bella me haya hablado de ninguna Stivenson.
Es que me mudé a Inglaterra con mis padres cuando ella aún vivía en Seattle, y su madre me contó que ella se marchó a Forks poco después. ¿Está por ahí? Ya sé que hace mucho que no hablamos, pero es que he estado muy ajetreada…
Vale, vale. Te pasaré con ella - El señor Swan tenía un extraño tono de circunstancias en la voz, como si hubiera recibido una mala noticia.
Esto… ¿le pasa algo, señor Swan?
Emm, será mejor que te lo diga ella. ¡BELLA! ¡TE LLAMAN AL TELÉFONO!- se escuchó el eco de pasos sobre la madera.
¿Si?- Bella se acababa de poner, y Clara aún no había encontrado las palabras adecuadas para disculparse por no haber hablado con ella en todo ese tiempo.
Eeeeh ¿Bella? Soy Clara ¿Te acuerdas de mí?
¿Clara? ¿Clara Stivenson? ¡Dios santo! ¿Dónde has estado? Al principio te llamaba, pero no cogías el teléfono…
Me lo dejé en algún lugar de mi antigua casa….y las primeras semanas estuvimos tan atareados adecentando el nuevo piso que no pudimos instalar el teléfono fijo tan pronto como me hubiera gustado…
¿Y después?
Creí que para entonces ya no querrías hablar conmigo…pero cuando se lo dije a tu madre después de mucho tiempo pensándolo, me aseguró que eso sería imposible…y bueno, aquí me tienes ¿Qué tal en Forks? ¿Tienes muchos amigos nuevos?
…si fuera solo eso…
¡¿Te has echado novio?!
Sí…y nos vamos a casar dentro de poco…- admitió como si le dolieran las palabras.
¿QUÉÉEÉ? ¡¿PERO TE HAS VUELTO LOCA?!
Lo he pensado y…
¡Pero si a ti nunca te gustaron las bodas! ¿Te han lavado el cerebro?
No, no, de verdad…estoy muy enamorada…y sé lo que hago.
Bueno…tú misma, no quiero estropearte la fiesta. Si crees que eres capaz de hacer lo mismo que tu madre…
Clara, me temo que esto no es lo mismo.
Si tú lo dices…bueno, qué ¿Quién es ese maravilloso chico a quien te quieres atar por el resto de tus días?
Se llama Edward Cullen.
Vaya, estás peor de lo que creía. Hasta diciendo su nombre suspiras…
Tú y tus ánimos…
Oye… ¿Podrías invitarme a la boda?
¿Hablas en serio? ¿Te gustaría venir?
Necesitarás a alguien que te ayude cuando decidas fugarte en la fase del "sí, quiero"
No me voy a fugar, Clara…quiero casarme.
Vale, vale… ¿Pero puedo ir? ¡Por fa, por fa, por fa! Te prometo que me portaré bien, no hablaré mucho y no meteré mucho ruido…necesito salir de este pueblo.
¿Pueblo? ¿No te mudaste a Londres?
Sí, pero mis padres se han ido de vacaciones y me marché a Escocia con mi tío.
¿Y quién te va a pagar el viaje en avión? Porque a nado no creo que vengas…
Muy graciosa, Bella…tengo dinero ahorrado.
Vale, pero no te permito que me compres un regalo de boda…
Como quieras. Me alegra saber que sigues siendo la misma. Aunque dentro de poco tendré que llamarte "Señora Cullen" y no será lo mismo…
Clara, que tu avión podría sufrir un misterioso accidente…
Ahora recuerdo la razón por la que me caías bien… ¿Qué te parece si voy la semana que viene y os ayudo con los preparativos? Otra cosa no será, pero poner guirnaldas es mi especialidad…además, quiero que me presentes a tu futura familia…
Clara, no corras tanto. Me marcharé a una universidad de Alaska dentro de poco, no me quedaré aquí.
¿Alaska? Pues anda que no te marchas tú lejos…y encima hace mucho frío… ¿Estás segura de que quieres estudiar allí?
Sin duda.
Pues tendré que darme prisa. No quiero que te me escapes. Dentro de una semana, me tendrás allí. Te daré un toque con el móvil cuando llegue a Forks.
Muy bien. ¡Hasta pronto!
¡Hasta pronto, futura Isabella Cullen!
Yo te mato…- dijo, riéndose. Y colgó el teléfono.
Ivano estaba cabreado. Su jefe le había echado en cara que hubiera matado a uno de los suyos para defender a aquella muchacha. Pero él seguía en sus trece.
No voy a permitir que le hagáis daño.
Si continúas en ese plan, tendré que desterrarte.
En ese caso me la llevaré conmigo.
Ni si quiera te atreves a presentarte. Y en el hipotético caso de que lo hicieras ¿Qué te hace pensar que ella se marcharía contigo? ¿La ibas a obligar?- Ivano volvió a gruñir. Le resultaría muy desagradable que ella se negase a aceptar su ofrecimiento. Pero era lo más probable.
Si le cuento quien es en realidad, se dará cuenta de que todos sus amigos corren peligro a su lado. Vendrá conmigo.
Eres un iluso. ¡Tu plan no puede funcionar!
Voy a intentarlo.
No te lo permitiremos.
Me enfrentaré a los dos si es necesario.
Aún puedes echarte atrás.
No lo haré. Dadme una oportunidad ¡Puedo hacerlo!- Dante y Cormac se miraron dudosos. No estaban seguros de que Ivano pudiera conseguir su propósito.
Bien – dijo Dante con el semblante inescrutable.- Inténtalo. Pero si fallas, deberás marcharte, y dejárnosla a nosotros.- Entonces, Ivano se dio la vuelta y se internó en el bosque, en dirección al pueblo.
¿Crees que lo logrará?- preguntó en voz baja Cormac, llamando la atención de su jefe.
Eso da lo mismo. Tanto si lo hace como si no, no podemos dejar cabos sueltos. Tendremos que acabar con los dos. No podemos permitir que ella se convierta en lo mismo que su padre. Nuestro clan sufrió muchas bajas por su culpa.- Cormac asintió sonriendo con malicia. Tenía ganas de pasar a la acción. Y ante todo le tenía muchas ganas a Ivano.
