Al escuchar su voz me quede en shock, mi pulso comenzó a bajar, mi cabeza daba vuelta y me desmaye ante la impresión, cayendo a la cama, rendida después de lo que había escuchado. La ventana del cuarto seguía cerrada, pensaba en el nombre que deseaba ponerle a mi gato, realmente no podía creer lo que estaba sucediendo, en mi mente me regañaba "Los gatos no hablan, debe ser por falta de sueño, debes poner más atención en lo que tomas" muchas cosas rondaban por mi mente, sin hallar respuesta para lo que acababa de suceder, al despertar estaba el sentado frente a la ventana sobre mi cama.
¿Tama-chan? - le hable, pero aquel gato no volteaba para nada – Ja, que gracioso - comencé a reír nerviosamente - soñé que Tama-chan hablaba, pero los gatos no hablan – me acosté de nuevo a la cama, aquel gatito se acercó a mí, me miraba con aquellos ojos verdes penetrantes.
No me llamo Tama – comenzó hablar aquella voz varonil - mi nombre es Horhekenu – afirmo seriamente.
¡Ah! - grite al escucharlo hablar, escabulléndome, haciéndome más para atrás.
¡De verdad hablas! - mi sorpresa era grande ante ello.
Claro, soy un Dios - decía sin mucha importancia.
¿Un Dios? – le mire extrañada.
Claro - me miro con atención - ¿conoces a Horhekenu? – se acercaba cada vez más a mí.
No - negué con mi cabeza.
Rayos he viajado tanto que me aleje de mi nación - se notaba su preocupación ante ello.
Pero eso tiene algo bueno ¿no es así? - le mire atenta a cada movimiento.
Tal vez el aprender el idioma, con tan solo escucharlo, puedo hablarlo, supongo que es porque soy un genio - contestaba con tal arrogancia aquel gato negro.
No comprendo nada - ladee mi cabeza despreocupadamente.
Sí que eres lenta - aquel gato era ególatra.
Deja de ofenderme - le grite enojada - Además ¿porque estas de esa forma? - le mire interrogante.
Es una larga historia que no te incumbe - me miro con frialdad bajo esos ojos verdes esmeralda – mejor ábreme la ventana, debo irme - se encamino hacia ella.
Porque no te la abres tu solito, si tanto dices ser un Dios, lo podrás hacer ¿no es así? - me cruce de brazos.
No puedo - contesto sin mirarme.
Pues si eres un Dios como dices, entonces debes tener poderes - yo seguía sin dirigirle la mirada.
Me fueron arrebatados – su cola se encrespo enojado - por favor – salió un gruñido de su boca - ábreme la ventana - realmente estaba enojado.
Está bien, igual no deseo un gato ególatra - dije enojada mientras abría la puerta, él se dispuso a saltar, pero cayó a la cama con sus heridas de nuevo abiertas - lo siento - cerré la ventana - creo que deberás quedarte más tiempo, no puedo dejarte ir así, las heridas son profundas, pensé que te habías curado - , busque unas vendas, lo tome entre mis brazos, le cure las heridas y lo puse en una almohada que era su cama.
Sí que eres tonta niña – me miro con enojo y resignación.
¡Me llamo Saki! - respondí secamente.
Como digas tonta - contesto entre quejidos de dolor.
Deja de decirme así - le di una palmada en la cabeza - Tama-chan compórtate – le mire graciosa.
Ya te dije que mi nombre es - le interrumpí.
De ahora en adelante es Tama-chan, tu nombre es muy difícil de pronunciar – le acaricie la cabeza.
Realmente que eres tonta – dio un respingo de resignación.
Será realmente estupendo que mis padres supieran que tengo un gato que habla - reí en mis adentros.
Tonta - repetía una y otra vez.
Cállate, en cuanto te cures te llevare ante ellos, por ahora solo te queda descansar, no quiero que tus heridas se vuelvan a abrir – le acaricie su cabecita – esos perros por poco te mataban - mi voz sonaba asustada.
Realmente que eres tonta, no entiendes la parte de que soy un Dios - su voz sonaba con alteza.
Pero si sigues herido, no creo que - fui interrumpida.
No importa las heridas, yo no puedo morir - cerro los ojos.
Entonces - fui interrumpida.
Tonta ya cállate, solo quiero dormir - fue lo último que dijo.
Me salí del cuarto rápidamente, no podía creer lo que estaba pasando , mi gato había hablado, era difícil de asimilar, aunque hace poco habíamos tenido una corta platica, quería saber más de aquel gato negro, deseaba poder saber más sobre él, él porque estaba en esa forma, de donde era, entre otras cosas, sobre todo quería decirle a mis padres que aquel gato era diferente a los demás, puesto Tama-chan como yo le había puesto debido a su nombre difícil de pronunciar, hablaba nuestro idioma , solo debía esperar a que se curara para no forzarlo, ya que sus heridas podían tardar más en sanar.
