Episodio 2: El árbol furioso
Un opening después
Las luces se encontraban apagadas, pero eso no impidió que la cámara lograra captar a la figura de Martín viéndose en su espejo y acomodando su sedoso cabello rubio, admirando su belleza.
―Oh, pero qué grosso estás… ―decía en voz baja.
― ¡Martín, al aire! ―gritó el productor tras de cámaras mientras las luces se encendían.
El argentino guardó su espejo y carraspeó un poco, viendo con atención a la cámara frente a él. ―Buenos días. Soy Martín Hernández, ¡y esto es Latin Minutos! Vamos a un adelanto con las noticias de hoy.
TITULARES
"'¡Quiero bailar zumba y no me dejan!', impactante testimonio; la basura no es basura y entonces, ¿qué es? Manuel González nos da la respuesta; ¡El superhéroe del momento, Torero Entomatado-man, ayuda a una joven enferma!; y cambio radical en el Ranking Pe Pe Pe Pe Pe de esta semana".
La cámara volvió a enfocar a Martín que ya estaba preparado.
―Estamos en directo con el profesor Gilbert Bielschmidt, quien tiene una teoría revolucionaria sobre el crecimiento de los árboles. ―en pantalla, se llevó al móvil donde se mostraba la imagen de Martín y del profesor Gilbert Bielschmidt, un hombre albino con ojos rojos quien observaba con interés una rama de árbol―. ¡Adelante, profesor! ―dijo el rubio.
―Eh, danke Martín. ―contestó el alemán.
Gilbert Bielschmidt
CIENTÍFICO
―Por años hemos visto en la naturaleza, cómo los árboles se demoran meses, años e incluso siglos en crecer. Mi revolucionaria y asombrosa teoría, es que los árboles crecen lento porque son unos ¡flojos! ―anunció fuerte acercándose a la cámara de su despacho―. ¡Para demostrar esta increíble teoría que me dará el Nobel, haremos el siguiente experimento! Atención.
El hombre de cabello blanquecino se acercó a un montículo de tierra con su pala y la aplanó un poco, luego se dirigió a la cámara. ―En este sitio pelado, hemos plantado una semilla de árbol. ―se levantó del suelo y se acercó un poco más al lente―. Ahora, voy a proceder a presionar psicológicamente al árbol para que crezca más rápido. Mi asombrosa teoría es que si molestamos lo suficiente al árbol, va a dejar de ser tan flojo ―dijo en tono de reproche a la semilla plantada, volviendo su vista a la cámara―, y va a crecer en tan solo unos minutos, pongan atención.
El profesor Bielschmidt se alejó de la cámara y se volvió a tirar al suelo, muy cerca del lugar donde plantó la semilla.
―Crece, crece, crece, crece, crece, crece, crece, crece, crece ―comenzó a recitar de manera molesta, mirando de vez en cuando hacia la cámara.
El despacho se cortó y volvió al estudio del programa, mostrando a Martín quien bostezaba durante la nota.
―Ehm, veremos en algunos minutos el resultado de este interesante experimento del profesor… ―tras del rubio, en la sala de edición, unos papeles comenzaron a ser lanzados al aire por los trabajadores. El argentino los miró con reproche y se volvió a la cámara―. Y bien ahora estamos con Blanca Ruíz- ―y los papeles volvieron a ser lanzados―. ¡Estamos con Blanca Ruíz, quien viene con una importante denuncia!
La cámara cambió de plano mostrando al argentino y a la boricua en el estudio.
― ¿Qué tal, Blanca? ―preguntó el conductor.
― ¡Hola, Martín! ¿Te gusta la zumba? ―dijo entusiasmada la pelinegra.
El rubio quedó pensativo durante unos segundos antes de contestar. ― ¿Es ese ritmo que se está poniendo de moda?
― ¡Así es mi chico! Pero está pasando de moda, sin embargo en algunas partes, sigue causando sensación y muchos problemas. ¡Mira lo que pasó en este colegio!
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La nota comenzó con las imágenes de los niños del colegio bailando el ritmo de la zumba.
COLEGIO REPÚBLICA DE FRANCIA
Ella es Carlita y junto con sus amigas se la pasa muy bien bailando zumba.
Más imágenes de las niñas bailando con canciones de zumba como fondo.
Pero no todos vibran con esta exótica música.
―Lo que pasa es que a nosotras antes podíamos bailar zumba, y un día la inspectora dijo que no se iba a poner más zumba porque… ―comentaba en cámara una niña de doce años con uniforme escolar.
Carlita
"LE GUSTA LA ZUMBA"
―… porque nos perturbaba y cosas así. ―prosiguió.
Le preguntamos a la directora por qué no pueden bailar en el colegio.
―Teníamos graves problemas, así como en todos los colegios. ―contestó la joven docente.
Romina López
DIRECTORA
―De violencia. ―siguió―. Por eso optamos con colocar música, porque una vez nos dijeron que colocáramos música, y se puso esta música Zumba. Fantástico, ustedes estuvieron viendo en el primer piso. Yo me paraba en el segundo piso y veía una masa que se movía para acá y para allá. ―relataba la directora―. Y llegó un momento en que los niños más grandes, los más picarones, comenzaron a hacer gestos ya muy morbo detrás de las niñitas. E incluso hacían leseras como sacarse los brazos de la ropa y ponérselo en el medio y simular así un miembro grande y moviéndolo para todos lados, fue horrible… ―contó―. Y claro, le dijimos a ellos "si ustedes no se detienen entre ustedes…" porque allí ya había ya un "deténganse entre ustedes…", entonces no tuvimos más opción que cortarla.
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―Che, no me sorprende que no las dejen bailar por compañeros así ―comentó Martín un tanto molesto por las declaraciones de la directora.
― ¡Espera Tincho! ―avisó Blanca―. Las amigas de Carlita también tienen algo qué decir. Mira. ―señaló a la pantalla.
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―No es justo para nosotros, porque ella puede mandar por micrófono y retar y decirles ―comentaba otra chica con uniforme reclamando por la actitud de la directora.
AMIGAS DE CARLITA
―Nosotras cuando estábamos aburridas comenzábamos a hacer más desorden y ya no sabíamos qué hacer po'. Y en cambio con la música Zumba bajábamos y nos divertíamos mucho. ―decía otra.
―Es como un trato así sin que nosotros no nos portemos mal si ella no nos pone música. Porque nosotras nos portábamos mejor cuando nos ponían música.
La inspectora también nos dio sus razones.
―Nosotros también pensamos que nuestro niños merecen educar el oído, ―comentaba una mujer de mediana edad vestida formalmente.
Anaís
INSPECTORA
―… para así cada día ser mejores personas. ―relató―. Entonces así nosotros pensamos que, para que las vacas dieran más leche y se relajaran, en Holanda les ponían música clásica.
― ¿Quién va a estar bailando a Beethoven o el himno de Francia o el himno de Chile? ¡Nadie! ―se quejaba Carlita.
Más imágenes con música de Zumba se pusieron en pantalla.
Lamentablemente, hasta que sus compañeros no se comporten, ellas tendrán que ocultar su pasión por la zumba.
Y la nota terminó con el final del baile de las niñas con la zumba.
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― ¿Ves, Martín? No todos son tan afortunados como nosotros que podemos bailar cuándo queramos ―comentaba feliz Blanca cuando las cámaras volvieron a enfocarlos.
―Claro, como por ejemplo podemos vos y yo bailar ahora juntitos, ¿qué te parecé, Blanquita? ―dijo de forma galante Martín mientras se acercaba a la boricua para bailar.
―Jhm, me llamo Blanca y ubícate Martín, que estamos al aire. ―habló de manera cortante la mujer.
―Che, dale. Pero vos te lo perdés.
―Mejor recordarles a los telespectadores que pueden escribir sus problemas al correo que ahora está apareciendo en pantalla. ―y tal como en el capítulo anterior, ninguna información salió al aire. Ambos mirando en busca del correo pero nada apareció.
―Ajem… ―se aclaró la garganta Martín―. Excelente trabajo, Blanca. ―y cambiaron la cámara que ahora lo enfocaba a él―. Y en otro ámbito de la noticia, las cámaras de Latin Minutos han captado a un grupo de jóvenes que no dejan dormir a los vecinos. Vamos a la nota.
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Las imágenes que comenzaron a aparecer en pantalla fueron las de un grupo de jóvenes con diversos instrumentos artesanales, los cuales de a poco comenzaron a tocar, hasta conseguir un ritmo pegajoso, a modo de batucada.
Golpes de tambores, movimientos de telas, baquetadas a fierros y demás fue lo que se escuchó.
Siendo el final el golpe de un platillo.
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―Oooh yeah, esos pibes sí que tienen ritmo. ―dijo Martín al momento de aparecer en pantalla―. Y ahora ustedes se van a comerciales mientras que yo eh… Me voy al baño, con permiso. ―Y salió de pantalla mientras el tema principal del noticiero comenzó a sonar.
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COMERCIALES DE SIETE MINUTOS DESPUÉS
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―Jaque Mate, Martín. ―dijo Manuel luego de vencer al rubio en un juego de ajedrez.
― ¡No puede ser, che! ―exclamó el argentino―. ¡Siempre me ganás!
―Lo que pasa es que se requiere un mínimo de inteligencia para jugar al ajedrez. ―comentó arrogante el de cabello castaño.
― ¡Al aire, Martín! ―gritaron desde producción.
Ambos miraron sorprendidos hacia la cámara y rápidamente se pusieron en sus lugares, Martín botando el juego de ajedrez y Manuel corriendo para posicionarse junto al rubio.
―Y ya está con nosotros José Manuel González y su Nota verde… ―dijo buscando al chileno con la mirada.
Manuel llegó a su lado jadeando por haber corrido alrededor de la mesa para llegar hasta él. ― ¿Cómo estás, Martín?
―Eh, re-bien, ¿y qué nos traés para el día de hoy?
―Hoy te traigo una nota referida al reciclaje.
El rubio quedó impactado.
― ¿Reci-qué?
―Reciclaje, Martín. Es, ehh… vamos a ver la nota mejor, para que entiendas. ―Y tras ello, ambos miraron hacia la pantalla.
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La nota comenzó con las imágenes de un saco de papas gigante en medio de una calle mientras un camión se detenía para recogerlo y arrojarlo al interior de él.
Por razones que desconozco, terminé adentro de esta bolsa de papas después de la despedida de soltero de mi primo Alonso.
Los hombres a cargo del camión de basura pasaron junto a la bolsa, tomándola con algo de dificultad y lanzándola hacia el interior del camión dirigiéndose así a un vertedero gigante lleno de gaviotas.
Amanecí lejos de Santiago, en la Cuarta Región, donde botan toda la basura de La Serena y Coquimbo.
El camión botó la basura que traía en su interior, dejándola en un cúmulo de bolsas y diversos desperdicios, para la satisfacción de los animales hambrientos que rondaban por el lugar.
― ¡Gracias a Dios, los amigos del vertedero de Coquimbo me salvaron la vida! ―decía Manuel a la cámara, con bolsas de plástico enrolladas en su cuerpo. ―Además, en el viaje en camión aprendí un par de cosas que sería bueno contarles.
La cámara mostró imágenes de los camiones y las retroexcavadoras trabajando arduamente en el vertedero trasladando los cúmulos gigantes de basura, siendo dirigidos por un hombre pequeño.
Romero Ramírez es el administrador de este vertedero.
―Aunque no lo creas ―decía Romero―, la mitad de esta basura se puede recuperar.
Romero Ramírez
ADMINISTRADOR VERTEDERO
―Eso trae dos beneficios. Uno, que contaminamos menos. Y dos, que cuidamos los recursos naturales.
Más basura acumulada se mostró en pantalla, pedazos de comida siendo despedazada por las gaviotas y varios desperdicios desparramados por la tierra.
Romero me contó que en Chile producimos un kilo de basura diaria por persona. Es decir, entre todos botamos cinco mil millones de kilos en un año. Mucha de esta basura puede volver a ser útil para el ser humano.
¿Cómo?
Del vertedero las imágenes pasaron a las de la carretera.
Me dirigí a La Serena para visitar a mis sobrinos Ambor y Leoncio, quienes hace algún tiempo me pidieron que les juntara latas de bebidas, cartones y papeles para su colegio, el Óscar Aldunate.
La cámara mostró el salón de clases de los mellizos, siendo el mayor que más hablaba en clases.
―Ambor Von Rodt, te vas inmediatamente afuera, esto es el colmo ―dijo la profesora.
―Ay otra vez me tengo que ir… ―se quejó Ambor mientras sus compañeros de clases reían.
―Te lo dije… ―murmuró Leoncio.
―Cuéntenme niños, ¿en qué consiste esta campaña que están haciendo en el colegio? ―preguntó Manuel a los mellizos mientras estaban afuera.
―Tío Manuel, acá en el colegio juntamos latas, papeles, cartones, para reciclar. ―comentaba Leoncio.
En pantalla se mostró el ejemplo de los niños llevando papeles a los tarros destinados para reciclar.
―Acá se recolecta todo lo que juntamos en la semana. ―decía Ambor mostrándole a Manuel uno de los tarros para reciclar papel―. Después se los vendemos a los caballeros del centro de acopio.
― ¿Centro de a-qué? ―preguntó el ignorante de Manuel.
El Centro de Acopio es el lugar donde se reúne todo el material útil recolectado de la basura.
Las imágenes en pantalla cambiaron hacia la de unos hombres en maquinaria, trasladando pedazos de cartones en grandes cantidades.
Esta es la Agrupación de Recolectores Ecológicos Independientes, organización formada por los cartoneros de La Serena.
La cámara comenzó a mostrar la figura de una mujer delgada en una bicicleta especializada para la recolección.
Josefina conduce todo los días su triciclo a gran velocidad, en busca de material para reciclar.
―Imagínate, para fabricar una tonelada de papel nuevo se necesitan diecinueve árboles…
Josefina
CARTONERA
―Y para fabricar una tonelada de papel reciclado no se necesita ninguno, es la papa ―le comentaba Josefina a Manuel.
Detrás de un cúmulo grande de cartones, plásticos y demás material para reciclaje, apareció Manuel lentamente.
―Todos los desperdicios que me rodean serán clasificados para luego ir a reciclarse. ―decía―. Hay cartones, latas, papeles, plásticos, quebradizo vidrio, nylon…
Con imágenes de los hombres arrojando cartones a una prensadora, volvió a hablar Josefina.
―Manuel, en esa máquina que está detrás de mí se prensan todos los materiales que serán reciclados y que quedan convertidos en estos fardos. ―dijo mostrando los montones de fardos hechos a base de material reciclado.
―Estos fardos, Manuel, se van hacia Santiago. Allá son procesados y convertidos en nuevos productos.
Quise conocer un legítimo proceso de reciclaje. Por eso vine a esta fábrica de bolsas, donde recuperan los restos de plástico que botan los supermercados.
La cámara enfocó la estructura exterior de la fábrica hacia la cual caminaba Manuel.
―Estas bolsas ―comentaba una trabajadora del lugar―, que nos llegan del supermercado, nosotros las reciclamos y convertimos en bolsas nuevas.
Rosa Nemé
RECICLA PLÁSTICO
Imágenes de diversas bolsas aparecieron en pantalla.
Las bolsas son separadas, molidas y filtradas antes de comenzar su reciclaje.
Se mostró uno de los procesos de las bolsas como pequeños granitos de plástico, y a Manuel junto a Rosa al lado de ellos.
―Las bolsas ―decía Rosa―, luego de ser molidas, entran en esta máquina, se funden y salen como un tallarín.
La cámara captó uno de los procesos de fundición en donde por un tubo salía el plástico reciclado.
―El tallarín de plástico reciclado, se convierte en la materia prima para hacer nuevas bolsas. ―terminó de decir Rosa.
Pequeños pedacitos de plástico reciclado caían para ser guardados en un contenedor.
―Y esta es la etapa final donde obtenemos una nueva bolsa de plástico cien por ciento reciclado.
Las ironías del destino. Casi muero en una bolsa de basura y hoy la veo nacer.
La nota iba terminando con las imágenes de la nueva bolsa reciclada y con las del inicio del reportaje. Luego, la escena cambió a una de máxima velocidad donde personas iba subiendo bolsas de plástico a un camión.
Si somos conscientes, gracias al reciclaje contaminaremos menos y reutilizaremos los siempre escasos recursos naturales.
Mi amiga Josefina está feliz, porque sabe que cuida la Tierra para futuras generaciones de pequeñas Josefinas.
Y de las imágenes de Josefina despidiéndose en el camión, pasaron a las de Manuel haciendo dedo en la carretera.
Para mí es la hora del regreso. Mañana es el matrimonio de mi primo Alonso y debo ser puntual.
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Al terminar la nota, la cámara volvió a enfocar a Martín y a Manuel en el estudio.
―Increíble cómo se pueden recuperar las cosas que creíamos era solo mugre, Manuel. ―dijo Martín tratando de admirar el trabajo de su colega―. El rechiclaje es re-importante, ¿ah?
―… Reciclaje, Martín… ―le corrigió el chileno―. Y sí, como dato te puedo decir que es realmente importante… Esa fue la Nota Verde, soy José Manuel González.
―Gracias Manuel. ―dijo el conductor, volviendo su vista hacia la cámara―. Y ahora vamos a terreno donde el profesor Bielschmidt está tratando de demostrar que los árboles crecen lento porque son flojos.
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―Crece, crece, crece, crece, crece, crece… ―la cámara mostró a Gilbert, tirado en el suelo y apoyando su cabeza en una mano, todavía insistiendo a la semilla que creciera―. Crece, crece, crece, crece, crece… Aaargh, bueno, creo que salió un poco más testaruda de lo que parecía… Lo que pasa es que es una semilla muy floja, pero crecerá, no se preocupen ―dijo el alemán―. Crece, crece, crece, crece, crece, crece, crece…
Pero de lo que no se percató, fue que detrás de él, una mata grande árbol iba creciendo lentamente a medida que seguía diciendo la palabra "crece".
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El despacho se cortó y volvió al estudio de Latin Minutos, donde Martín salía de debajo del mesón debido a que había perdido su bolígrafo.
―Ahem… ―carraspeó―. Y bien, luego volveremos con el profesor. Y nos encontramos con Luciano Da Silva y Pancho Burgos en los "Minutos Deportivos" de Latin Minutos.
La cámara cambió de perspectiva mostrando a Martín junto a Francisco y a Luciano.
― ¿Y qué nos mostrarán hoy? ¡¿Algo que valga la pena?! ―gritó Martín.
Luciano, sonriente y despreocupado como siempre, le respondió. ―Hoy les traemos… ¡Guerra de trompos! ¿No es así, Pancho Burgos?
―Así es ―contestó el ecuatoriano―, y en el lugar de los hechos tenemos a nuestro reportero Sebastián Artigas… ¿Me escuchas, Sebastián?
Con una doble vista, se mostraron las imágenes del estudio y al móvil. En el segundo, se encontraba un rubio con anteojos, con el audífono en la oreja, el micrófono en una mano y un teléfono celular en la otra.
―Efectivamente, nos encontramos aquí afuera en el patio, presenciando "el juego del trompo".
Con música de hip hop de fondo, se comenzaron a transmitir las imágenes de los niños marcando la tierra para hacer un círculo, el "ring" de los trompos. Imágenes aleatorias de los niños jugando con los trompos, lanzándolos al suelos, peleando, etc.
―Este deporte tiene sus reglas ―decía Sebastián―, y ahora vamos a preguntarles a los participantes.
Con la cámara siguiéndolo, el uruguayo se acercó a los niños para entrevistarlos.
―Hay que… hay que insertarle en el trompo contrario, en el enemigo ―decía uno de ellos.
― ¿Cuánto mide la cuerda? ―preguntó el rubio.
―Alrededor de un metro o metro y medio, depende del trompo.
Se mostró en pantalla cómo los niños enrollaban un trompo con la cuerda.
― ¿Qué es chingarse? ―volvió a preguntar el reportero.
―Que no… que no… que no dé vuelta… ―respondió un niño pequeño.
Más imágenes de los trompos peleando en medio del círculo se mostraron. Algunos eran golpeados y sacados de la línea.
―Cuando lanzan los trompos hacen un círculo, ¿cómo se llama ese círculo?
―Eh, troya.
―Y la troya, ¿puede ser cuadrada?
―No.
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―Hey amigo, pregúntenle a los chicos sobre las particularidades de este deporte ―dijo Luciano en el estudio.
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― ¿Qué es eso cuando dicen "dan carne"? ―cuestionó Sebastián.
―Es cuando uno se tira primero para que luego el otro lo siga ―dijo el niño pequeño.
―Hagan un carnudo.
―Cuando le tiran el trompo así… y le hace así… ―dijo uno de los chicos golpeando con la punta de fierro un trompo contrario, demostrando que el carnudo es cuando se golpea un trompo y queda un marca en la madera.
―Oh, eso se ve doloroso y poco glamoroso para el trompo ―decía Sebastián con una mueca divertida.
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―Lo mejor de todo esto, Da Silva ―comentaba Francisco en el estudio―, es que Sebastián descubrió un duelo a muerte entre dos ases del trompo.
―No me digas, amigo Pancho. ¡Vamos a verlo!
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―Ahora veremos la verdadera guerra del trompo ―dijo a la pantalla el uruguayo, acompañado de todos los niños allí presentes.
Lentamente se alejó de ellos y caminó hacia un adolescente que traía una medalla colgada en el cuello.
―Dicen que ha surgido otro tan bueno como vos. ―le dijo.
―Vamoh' a ver po' –declaró el chico.
―Desafiante el muchacho… Seguíme cámara.
Fueron hacia el otro lado del patio, hasta donde se encontraba el joven retador.
―Dicen que vos sos el retador.
―Si po'… Aunque el otro tiene más ventaja ya que ando sin mi trompo… ―respondió este.
―Oh y eso que él tiene un trompo prestado…
En pantalla aparecieron las imágenes dobles de ambos peleadores.
El trompo que permanezca más tiempo rodando será…
―El ganador… ―comentó Sebastián a la cámara.
―A las una, a las dos, ¡y a las tres! ―gritó el uruguayo y se dio inicio a la batalla de trompos.
Estos giraban, giraban y giraban, y ninguno daba indicios de parar.
En la troya, se ven los trompos…
Más imágenes de los trompos girando aparecían en pantalla, hasta que uno cayó y no pudo más.
― ¡Tenemos un nuevo ganador! ―anunció el rubio entusiasmado―. ¡Un nuevo campeón!
Siendo el ganador el chico quien retaba al actual As del trompo.
― ¡Y recibe la copa en las manos! ―seguía diciendo Sebastián mientras mostraban la emción en la cara del chico―. ¡Y por el mismo alcalde! ―dijo a modo de broma acercándose a uno de los compañeros de los chicos―. Alcalde, ¿qué opina?
―Que… está bien… ―decía entre nervioso y divertido el niño.
Los demás chicos rieron y una foto del actual campeón del trompo se mostró ante la cámara, con la copa obviamente.
―Esta ha sido una mañana de pasión y trompos ―dijo Sebastián ya en pantalla―. De aventura y suspenso. Y me voy, rodando glamorosamente como un trompo. ¡Adelante estudio!
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― ¡Ya saben! ¡A jugar al trompo que está de moda! ―declaró alegre el brasileño en el estudio―. ¡Soy Luciano Da Silva!
―Y Francisco Burgos. Y estos fueron…
― ¡Los Minutos Deportivos en Latin Minutos! ―anunciaron ambos al término de su sección.
―Y adelante, siga con el programa Martín ―dijo Luciano.
―Gracias amigos ―respondió el rubio―. ¡Y al regreso en Latin Minutos! El Ranking Pe Pe Pe Pe Pe Pe de la música, que viene sorprendente. No se vayan~.
Pero antes de irse a comerciales, Martín escuchó un extraño ruido que provenía de la sala de edición. Al voltearse, vio a Manuel peleándose con uno de los trabajadores, pasando a romper una taza, siendo observados por los demás editores.
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COMERCIALES DE 13 MINUTOS DESPUÉS
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Al regreso de comerciales, se pudo ver a Martín con una caña de pescar, sacando un pez. A saber cómo logró pescar un pez en medio de un estudio de televisión.
―Vení amiguito~, vení a mi mesa~ ―decía alegre el argentino.
― ¡Martín, al aire!
Y soltando su pesca misteriosa, el conductor volvió a su rol. ―Y ahora veremos en directo los resultados del profesor Bielschmidt que hemos estado viendo durante todo el programa, quién dice que puede obligar a los árboles a crecer más rápido. ¡Adelante profesor! ¿Cómo le fue con el experimento?
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― ¡Crece, crece, crece, crece, crece, crece…! ―ahora Gilbert tenía un megáfono gritando directamente hacia la semilla―. ¡Aaargh! Martín, creo que ha llegado de reconocer que la ciencia a veces comete errores estúpidos, como el resto de la no tan asombrosa humanidad… Creo que es evidente que la planta no ha crecido a pesar de la presión que le hemos… ¡Argh!
Durante toda su perorata, el profesor Bielschmidt nunca se percató que una planta gigante iba creciendo detrás de él, acercándose para luego tomarlo y golpearlo contra el suelo, obviamente molesta por los constantes "crece" del alemán.
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En el estudio, Martín estaba con la boca abierta, sorprendido por el hecho, pero rápidamente recuperó la compostura. ―Lo siento profesor, siga intentándolo ―si lo que dijo fue por estúpido o para disimular, nunca se sabrá.
―Y en otro ámbito de la noticia, Torero Entomatado-man, nuestro superhéroe habitual, ¡ha vuelto a hacer el bien sin mirar a quién! Veamos quién es quién en la siguiente nota.
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El capítulo (sí, porque en vez de notas parecen capítulos), comenzó con la graduación de una muchacha húngara.
Elizabetha Héderváry era una chica especial. Siempre fue la primera de su clase y la chica más bonita.
Elizabetha se paseaba coqueta por la calle, recibiendo halagos y piropos de todos los hombres.
― ¡Hola guapa! ―gritaba uno.
―Elizabetha qué bien te vez~ ―decía otro.
―My lady~.
Pero en un día todo cambió.
― ¡Hay pero qué horror! ¡Estoy llena de granos! ―gritó la húngara al verse en el espejo.
Cuando volvió a salir a la calle, muchas personas cuchichearon al verla.
―Tiene granos… ―gritó uno.
―Tiene granos… ―dijo otro.
―Tiene granos… ―comentaron los tres.
La chica se puso a llorar por lo triste de su situación.
Elizabetha no sabía qué hacer, estaba desesperada.
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Mientras tanto, en Ciudad Departamento.
― ¡Amigos, amigos! ―gritaba Antonio―, ¿ya todos tenéis pareja para el baile? ―preguntó a los vecinos de su departamento mientras estaban reunidos en el hall.
― ¡Síiii! ―respondieron al unísono.
―Joder… qué mala suerte… Voy a tener que ir solo… ―se lamentó―. ¿Por qué tengo que ser huérfano y soltero?
Pero en ese mismo instante, su teléfono celular comenzó a sonar y a emitir una brillante luz roja.
― ¡Jopetas, la señal de emergencia! ¡Esto es un trabajo para…! ―y con un rápido movimiento, cambió su atuendo al de superhéroe―. ¡Torero Entomatado-man! ¡El deber me llama!
Y sobrevolando la ciudad, con su música épica heroica de fondo, Torero Entomatado-man emprendió su viaje en busca del desprotegido.
Y así fue como aterrizó dolorosamente en la habitación de Elizabetha.
― ¡Oh, Torero Entomatado-man, no te acerques! ―gritó la húngara―. ¡Tengo granos…! ―y comenzó a llorar.
―Elizabetha, vamos al médico antes de que tus granos se conviertan en acné.
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Y con un cambio de escena, apareció Torero Entomatado-man en su podio con la bandera española flameando a su espalda.
―El artículo 4 de los Derechos del Niño, asegura para todos los niños, ¡el derecho de tener una salud como la gente!
Y una ovación se escuchó tras lo dicho por el español, quien agradeció todos los aplausos.
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― ¡Elizabetha, no hay tiempo que perder! ―anunció Torero Entomatado-man
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Llegaron al hospital más cercano. Al llegar a la sala de espera, la chica sacó un número.
― ¿Qué número te tocó, Eli?
―El 109 mil…
― ¡Que pase el catorce~! ―gritó la enfermera.
Un hombre con ataque de tos pasó frente de los dos.
Los minutos se volvieron horas, y nuestros protagonistas esperaron pacientemente a que los atendieran en la institución pública.
― ¡Que pase el 109 mil~! ―volvió a gritar la enfermera.
― ¡Ay, soy yo! ―dijo nerviosa la castaña.
―Suerte, Elizabetha~ ―expresó el español.
La húngara pasó a la sala del médico, dejando solo al superhérore en la sala de espera.
― ¡Doctor, doctor! ¡Es una emergencia! ―dijo el pequeño enfermero al lado del médico.
―Tranquilo Tino… Eli, vamos a pulir tu rostro para sacar todo rastro de ese acné.
―Ay, está bien doctor… Proceda… ―fueron las palabras de la chica antes de que le aplicaran la anestesia.
El equipo médico hizo todo su trabajo, minuciosamente, para liberar a la joven Eli de su problema de acné.
Mientras, en la sala de espera, Torero Entomatado-man esperaba muy aburrido la intervención de la chica. Como superhéroe, no podía dejarla sola en aquella circunstancia.
― ¿Hay algún familiar de Elizabetha en esta sala? ―preguntó un enfermero.
―Eh… no, solo somos amigos… ―dijo el español.
―Acompáñeme por favor.
Dudoso, Torero Entomatado-man siguió al pequeño hombre hasta la habitación en donde se encontraba la húngara.
― ¡Elizabetha, te habéis sanado! ―gritó emocionado al verla.
― ¡Sí, no puedo creerlo! ¡Soy la misma de antes!
―Sí, esta vez Elizabetha se salvó ―habló el médico―, pero si lo hubiera dejado pasar más tiempo, tal vez ahora no podría contarlo…
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Y así, una vez más, nuestro héroe ha defendido los derechos de la gente pequeña.
Torero Entomatado-man y Elizabetha se encontraban a las afueras del hospital, caminando tranquilamente.
―Elizabetha ―comenzó el superhéroe―, ¿os gustaría ir a un baile? Tengo entradas y no sabía con quién ir…
― ¿Es enserio…?
― ¡Sí, lo dije al principio del capítulo! ¡Mira!
Y como a Torero Entomatado-man le encanta hacer trabajar al narrador, volvamos al principio.
"― ¡Amigos, amigos! ―gritaba Antonio―, ¿ya todos tenéis pareja para el baile? ―preguntó a los vecinos de su departamento mientras estaban reunidos en el hall.
― ¡Síiii! ―respondieron al unísono.
―Joder… qué mala suerte… Voy a tener que ir solo…"
―Ay, era cierto Torero Entomatado-man… ¡Contigo iría a la luna si fuera necesario! ―dijo emocionada la húngara.
― ¡Entonces ven, vamos!
Y con una nueva escena donde nuestro español superhéroe y la húngara sobrevolaban la ciudad con la épica música heroica de fondo, se dio fin al capítulo.
Adiós Entomatado-man. Y te felicito por tu romance.
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Volviendo al estudio, Martín estaba hablando por un inalámbrico con una persona desconocida, de la cual solo se lograba captar un poco de su voz.
―Sí… sí… no… no… ―decía mecánicamente el periodista―. ¡Pero mamá, ahora estoy trabajando!… ¡Que no, che! ¡No quiero ir donde la tía Lovina, es muy gruñona!… ―y exasperado colgó al percatarse que ya estaba al aire―. Eh… ¡Qué heroico! Torero Entomatado-man es el mejor héroe desde los tiempos del Torero Enmascarado… ¿No te parece, Migue? ―le preguntó a su compañero que ya estaba en su lugar.
―No me cabe la menor duda, Tincho ―respondió este.
―Como siempre, Miguel Prado nos trae las noticias de la farándula. ¿Cómo va "Inutalia", la próxima teleserie de nuestro canal, Migue?
―Como crítico, te puedo decir que va magnífica Martín. Vamos a un adelanto.
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―La Tierra redonda es, la Tierra redonda es, la Tierra redonda es, yo soy Inutalia~ ―inició la nota con la canción de apertura de la teleserie.
Ya viene "Inutalia", la teleserie que causará un verdadero impacto. Con su impresionante recreación del mundo de las Guerras Mundiales.
― ¡Yo soy Italia, y he venido a salvarlos de los malvados de los Aliados!
―What's up here, bro?! I can´t believe it! ―gritó un hombre castaño con acento americano.
Él es América, el simpático personaje que pondrá la cuota de humor en la serie.
―Oh my god! ¡Creo que debo pedir ayuda!
―Yo improviso, improviso mucho, porque tengo mucha facilidad de improvisación…
Allen F. Jones
AMÉRICA
América es interpretado por Allen Jones, un popular actor conocido por sus roles de comedia.
―Yo aquí en el canal no llevo mucho tiempo, pero ya todos me conocen ―decía el joven―. Además, a pesar de cómo me vea, yo en la vida real soy chistoso. En la vida real, en el papel, yo soy así.
En "Inutalia", Allen también ha demostrado su destreza y entrega en escenas que requieren de mucha acción.
Se mostraron imágenes de la teleserie, donde en pleno campo de batalla, el personaje de Allen se enfrentaba en una batalla cuerpo a cuerpo con el personaje de Lutz.
―Mira, cuando uno acepta ser actor, sabe que nada va a ser tan fácil ―decía el castaño con piercings.
Con escenografías de primer nivel e inolvidables interpretaciones, esta teleserie marcará un hito en las producciones nacionales.
Y como en toda teleserie, también hay chascarros.
― ¡Creo que debo pedir ayuda! ―gritaba Allen―. ¡Debo encontrar a alguien de la- pfff… ―dijo estallando en risa por su enredo―. ¡Se me olvidó! ¡Que me salve de Inglaterra!
― ¡Que te salve de Inglaterra! ―dijo también riendo Luciano, quien estaba con él en escena.
―La Tierra redonda es, la Tierra redonda es, la Tierra redonda es, yo soy Inutalia~ ―volvió a cantar el staff de la teleserie.
"Inutalia", la teleserie que el público pide a gritos.
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―Tincho, Tincho… Estamos al aire… ―mascullaba molesto el peruano mientras golpeaba disimuladamente el brazo del argentino, quien estaba leyendo el diario en el estudio.
Bajó lentamente el papel y se fijó en la cámara que lo enfocaba. ―Oh, ehm… Te lo digo muy enserio Migue, me muero de ganas por ver esa película. Estoy re-segura que me va a gustar.
―Teleserie, Martín. Y claro que a todos nos tiene que gustar, porque o si no nos echan del canal…
―Oh, es cierto, está en nuestro contrato…
―Pe pe pe pe pe pe pe pe.
― ¿Qué te pasa, Migue?
― ¡Es que llegó la hora del Ranking Musical! Preparado en base a mis gustos musicales. ¡Veámoslo!
Tres canciones después
Al volver al aire, otra vez, Martín bostezó. ―Esa música está re-entretenida realmente, Migue… ¡Voy a ir corriendo a comprar el cassettes!
―Es que es música Pe pe pe pe pe pe pe pe. Y no seas anticuado, adquiere un compact.
―Gracias, che, tenés razón. El compaskt dik sería mejor… ―dijo antes de que la cámara lo enfocara solo a él―. Y antes de despedirnos, pasemos a revisa qué pasó con el profesor Gilbert Bielschmidt, el hombre que cree que puede obligar a los árboles a crecer más rápido. ¡Profesor, ¿se encuentra ahí?!
El móvil del profesor Bielschmidt mostró imágenes del árbol atacando fieramente al albino, quien solo gritaba de dolor.
Cortaron las imágenes, mostrando al argentino sorprendido. ― ¡Profesor! ¡¿Está ahí, profesor?! ―preguntó.
Y más imágenes del ataque del árbol furioso, y un grito de agonía por parte del alemán.
―Ehm… Este… Sería bueno que… Alguien vaya a ver qué pasó con el profesor Bielschmidt… ―decía nervioso el conductor.
― ¡Anda tú entonces! ―apareció uno de los trabajadores guyanés en pantalla.
― ¡Che, que yo no puedo! Tengo que… Despedir el programa ―dijo desesperado el rubio―. Bueno eh, eso fue todo… Estamos en Latin Minutos y…
Y para desgracia de Martín, parte del árbol que atacaba al profesor alemán apareció en el estudio, específicamente detrás de él. ―Y adiós y nos vemos la próxima semana. ―se fue rápidamente, tomando su saco y huyendo despavorido del estudio, dejando que sonase el tema principal del noticiero, con el árbol en medio del lugar.
¡Segundo capítulo!
Muchas gracias por los reviews, los follows y los favoritos~. ¡Me alegra mucho saber que les guste!
Y descuiden, Gilbert está sano y salvo, es demasiado awesome para que un árbol lo mate(?
Se aceptan reviews~
¡Saludos!
