Los personajes de Kaleido Star no son de nosotras, pertenecen al estudio Gonzo Digianimation, bajo la dirección de Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike.
El Dragón y el Fénix: Inicio y Fin
Autora: Layla Hamilton - Original
Traducido del portugués al español por: SanLay-cvrt
Su rabia se había consumado. Al final de aquel día, el primer nombre que aparecía de esa lista, era de él, no el de ella. Como siempre, acató la idea de que el segundo lugar era el primer perdedor. Volvió para su casa completamente insatisfecha y enojada. Sin embargo, para quien pudiese haber estado entrenado durante horas y horas por día, no aparentaba cansancio en el primer día de la semana siguiente. Había pensado bien, y decidió que no valía la pena cansarse tan pronto antes del primer día de clases y práctica, por culpa de alguien que con el tiempo, sabía que superaría. Pero después de llegar, se dio cuenta de que había valido la pena haber entrenado, incluso, un poco más. Allí estaba él, alongando los brazos en un rincón del enorme salón, como si ya hubiese estado en la misma situación, por lo menos un centenar de veces. Sin embargo, no se intimidó esta vez. Se aproximó al profesor para darle un buen día y comenzó a alongarse. Parecía que la situación comenzaba a equilibrarse. De vez en cuando, uno observaba lo que el otro iba a hacer después, pero por desgracia, ella siempre era sorprendida, porque de forma increíble e inusual, él siempre sabía cuándo ella lo miraba. Pero eso no duró mucho tiempo, ya que el profesor empezó a dar órdenes.
"Olvídalo Layla, es hora de centrarte sólo en ti misma. Y esta vez, sin cometer errores", pensaba ella, al recibir las instrucciones del profesor. Actuado de forma natural, y como consecuencia, sin errores. El profesor aplaudía los buenos alumnos y regañaba a los malos, separándolos en dos grupos, de manera que no hubiese desventajas. Al final del primer bloque, todos ya habían aprendido a tener un mayor equilibrio para poder quedar parejos. Layla sabía de antemano que las primeras clases, seleccionarían a los alumnos que podrían subir luego al escenario y los que necesitan de más clases adicionales. Y ella definitivamente no deseaba clases adicionales.
– Muy bien clase, ahora voy a dividirlos en duplas. ¡Están en niveles diferentes, pero como ya me di cuenta de las fortalezas y debilidades de cada uno de ustedes, los separé de acuerdo a ese criterio! Vamos, vamos, júntense ustedes… Y ustedes dos…
El profesor, en su tono, 'afeminado' y extrovertido, juntaba cada dupla de la clase. Antes de que ella pudiese darse cuenta, Yuri estaba parado a su lado observándola. Le dio un ligero susto, haciendo que agrandara brevemente los ojos y dando un pequeño paso hacia atrás, para no tener que mirar hacia arriba para mirarlo. Otra regla de etiqueta, que siempre seguía.
– Parece que estamos en el mismo nivel…– Comentó el chico con cierto aburrimiento, extendiéndole la mano – Creo que no me he presentado ante nadie todavía. Yuri Killian.
Lo miró por un momento en silencio, como si intentara entender cómo él conseguía ser tan frío y tan gentil al mismo tiempo.
Como sus modales tampoco le permitían dejarlo hablando solo por más de tres segundos, no tardó en extender la mano para agarrar la de él.
– Layla. Hamilton– Respondió pausadamente, observándolo de la misma forma por un corto tiempo y desviando su mirada enseguida. Por un momento, se sintió mínimamente molesta con él, viendo que le había volteado su mano para besarla, prácticamente sin tocar los labios con la misma. La mirada de ella era aún más fría, a pesar de esconder las dudas, y forzarse levemente a retirar su mano de él, sin responder nada más.
– Discúlpame– dijo él, al enderezarse – Pensé que era así que se saludaba a las damas por aquí.
El tono frío era predominante, excedía el tono gentil. Por más simpático, y ¿Por qué no decirlo?, por más niño que fuese, la voz delataba lo joven y las actitudes lo viejo. No sabía describirlo mentalmente, pero algo de él la irritaba, a pesar de toda aquella gentileza. Por un segundo se detuvo a pensar si él sólo era extraño por naturaleza, o si había sido criado así en otro país.
El ambiente era incómodo, pero fue interrumpido por el profesor, el cual pedía que hicieran los pasos aprendidos, en sincronía. No fue necesario mucho tiempo para darse cuenta de que la sincronización de ambos, era horrible. Los pasos de ballet de ella, eran demasiado delicados y los de él, demasiado rápidos. Irritándose al ser presionada por el profesor para entrar en una sintonía de 5 en 5 segundos, aceleraba los pasos, pero no lo suficiente. Cuando pensó que lo iba a conseguir, su concentración se vio interrumpida por un susurro de su pareja, casi imperceptible.
– ¿No consigues acompañarme…?– decía con una mirada que a su juicio, era juguetón, pero en la visión de ella, como un insulto. Pensó en simplemente salir caminando tomando su abrigo, pero eso significaría 10 puntos menos en la confianza de sus habilidades con el profesor. Miraba a los otros estudiantes y oía como el profesor pedía que continúen con los pasos, o se descortinarían con la música. "¡No es aceptable que se pierdan en el escenario!" Exclamó él.
– Pensé que estábamos en el mismo nivel…– él continuó con las provocaciones. Parecía saber exactamente cómo hacer que su sangre ardiera. La siguiente mirada que le había dado, era de extrema ira. Quería vengarse de aquellas provocaciones y sobrepasarlo, más que cualquier cosa. Volvió a hacer los pasos con más rapidez, sin apartar los ojos de él.
Los siguientes minutos les parecían horas de tanto cansancio que acumularon. Ella, por ir más rápido y él, por increíble que parezca, por acompañarla. Ella finalmente había logrado ser más rápida que él, y cuando lo hizo, arrancó de él una mirada un poco más alucinada y sorprendida, después de segundos antes de que el profesor les pidiera que pararan. Jadeó al parar, como si se hubiese forzado más de lo normal, y de hecho, lo hacía, ya que aquella clase era más que una rutina de ballet, donde ella debería estar tan acostumbrada, pero eso le causó inconformismo. En ese momento, se dio cuenta del tamaño de su debilidad encontrada. La falta de sincronía no quedaba bien en el escenario, después de todo, cualquiera lo sabía. Necesitaba superarla y este era su nuevo desafío. Lo miró fijamente durante más de algunos segundos de un modo indiferente, como si a él no ya importara más ella y en seguida, le soltó la mano, dándole la espalda de forma determinada, pero más preocupada por haber descubierto ese 'defecto'. Él, por su parte, comenzó a observarla con una mayor cautela, como si él también hubiera descubierto algo que en el futuro, lo pudiera ayudar de alguna forma. Después de todo, estaba allí con un único objetivo, y era ese objetivo el que buscaría, aunque para eso, tuviera que acercarse aún más a la tan arrogante y perseverante chica.
"Parece que tendré que romper ese hielo… Layla Hamilton."
Nota de la autora: El primer contacto es todo al saber de este capítulo. Los capítulos son pequeños, pero son densos, por lo que no faltará ese "Gusto de quiero más." Es un romance que sigue la historia de Kaleido Star. Por lo tanto, si notan algo equivocado en relación al anime cuando lo lean, avísenme y cambiaré la historia para que quede más parecida. Al final, por más que yo sepa todos los detalles de Kaleido Star, siempre se me puede escapar alguna cosa. Gracias por los reviews.
