TALES OF DESTINY
(El de las espadas parlantes... y los nombres cambiados)
(Aeronave de carga. Nuestro rubio héroe de armadura blanca esta durmiendo la mona.)
-Zzzz... ¿ah? *despierta* ¡Si son los de la serie Tales! Ejem. Yo me llamo Stahn Aileron y quiero ser un héroe como mi abuelo. Vivo en el pueblo de Leanne con el y con mi hermana Lilith. Como no tenía dinero para viajar me he colado en esta nave. Pero no se lo digáis a nadie, ¿eh?
-¿Quién es este tipo? –un guarda le pilla- ¡Un polizón, seguro! ¡Vas a ir ante el capitán!
(El capitán le castiga a barrer cubiertas. De pronto, la nave es atacada por monstruos.)
-¡Zafarrancho de combate! ¡Aumenten la presión del motor! No podemos dejar que se lleven ESO...
-¿Qué narices esta pasando? (Gruaaargh.) ¡Son monstruos! ¡Y a mi me han confiscado mi espada antes!
(Tiene que encontrar un arma y pronto. En la bodega encuentra una extraña espada de brillo rojizo.)
-Esta espada... tiene un aire misterioso. Un brillo caliente. Bueno, no tengo nada mejor. ¡La usare!
-No soy cualquier espada. (¡Si habla y todo!) Claro que puedo hablar, soy el Espadian Dymlos. Mi alma procede del pasado remoto, de la guerra Aerther. Con mi poder puedes arrojar hechizos, como Fireball.
-No entiendo nada. ¡Pero tengo que salir de aquí! *sablazos*
(El melenudo llega hasta la cápsula de escape. Escapa solo, y esta aterriza en un paisaje nevado.)
[Cabaña de Montaña.]
-*Stahn despierta* Ah, por fin te recuperas. Te encontramos en mitad de la nieve. Yo soy Woodrow.
-Uf, gracias. Me había colado en una nave, pero fue atacada por monstruos y escape. Quiero ser un héroe.
-También encontré tu espada. Un arma interesante, te será útil. ¿Cierto, Dymlos? ... Ah, no le caigo bien.
-Hey, Woodrow –un vejete. (¡Maestro Alba!) Mi nieta se perdió en la montaña. ¿Iras a buscarla?
(Entre Stahn y el arquero albino buscan por el bosque a la nieta, una niña de coletas rosas.)
-¿Señor Woodrow? ¿Para que me quiere el abuelo? *escucha* ¡Otra vez se ha roto los pantalones! Pero que viejo más inútil. ¡Aunque sea nuestro maestro de arquería... ya le vale! No, no me había perdido ni nada... solo se me paso el tiempo. ¿Quién es el? Me llamo Chelsea.
-El es Stahn Aileron, que busca fama y fortuna –la explican- Venga, vamos a coser sus pantalones.
(De vuelta todos en la cabaña, la emergencia textil ya ha sido solucionada.)
-¡Jobar, abuelo! A ver si aprendes. ¡No puedo ser tu criada para siempre! Que pesadez.
-Bueno. ¿Y adonde ibas tu, mozo? (a Darilsheid, reino de Seinegald) Ah, entonces debes pasar por Janos.
-Yo te guiare. (¡Señor Woodrow, no me abandone!) No puedo quedarme Chelsea, mi hogar me necesita.
[En el pueblo Janos.]
-Hala, ya llegamos. ¿Por qué no querías hablar con Woodrow, Dymlos? Que grosero. –Stahn le abronca.
-No me fío de el. Sabía quien era yo sin explicárselo. Sabe lo que son los Espadianes... es sospechoso.
(Mientras trata de buscar un pasaporte para pasar la frontera choca con una guerrera pelirroja.)
-¡Ah, perdona! No vi por donde iba, es que estoy preocupada por mi amiga... se cayo en una trampa de las ruinas de la montaña nevada. Yo soy Mary Argent. (Y yo Stahn. ¿Te puedo ayudar?) Hay que ir por este camino al este. Enseguida veras un templo, es allí.
[Ruinas nevadas.]
-¡Rutee! *Mary señala* He venido con refuerzos. (¡Ya me le presentaras luego, ahora desarma la trampa!)
(Rutee, la mercenaria morena, esta atascada en una trampa colgando del aire. Pulsan unos botones.)
-Ya esta. (¿Y las gracias?) ¡No te pedí ayuda! Mary te trajo porque quiso. ¡Y te caíste en la otra trampa!
(Discuten y se encaran, pero unos soldados llegan y los acusan de querer robar tesoros.)
-Ja, tendréis que llevarnos a la fuerza. ¡A los tres! (¡PLAM, PLOF, CRAC!) ¿Dijiste que eras 'Stahn'?
-¿Ahora si me das la gracias? Que cambio más súbito. (¿Vienes con nosotras o no?)
[En el pueblo de Janos.]
-Ahora podemos hablar tranquilos –Rutee interroga- ¿Qué piensas hacer? ¿Entrar en el ejército? ¿De donde vienes? (De Leane, en Fitzgald.) ¡Fitzgald! ¡Así que eres un paleto de pueblo! (¡Eeeh! ¿Algún problema?) Pues yo vengo de una familia noble de Seinegald... hazme el favor, agarra esta espada.
-¡Eh, esa espada también habla! (¡Aja, has podido oír la voz de Atwight!) Suena como la de Dymlos...
-¿Dymlos esta aquí? –la espada Atwight sigue. (Si estoy. Parece que ambos son Maestros Espadianes.) ¿Por qué le dijiste que era un elegido? Tan solo se necesita estar en la misma onda neural para oírnos. Siempre fuiste un engañabobos. (Por favor, no me vengas con esas.)
-Siento interrumpir esta reunión –Rutee aconseja- pero será mejor que viajemos juntos. Por seguridad.
-Er, vale... pero nada de robar o negocios sospechosos. (¡Claro que no! ¡Quien te has creído que soy!)
-Ahora discute contigo, ahora con Atwight... –Mary contempla. (¿Por qué estas tu con ella entonces?) No lo se... o mejor dicho, no lo recuerdo. No recuerdo nada de antes de conocer a Rutee. (¿Eso no se llama amnesia?) Quizá, pero me gusta conocer cosas nuevas... así que no importa.
(Al día siguiente Rutee explica el plan: van a entregar el bastón que cogió en las ruinas.)
-Tenemos que ir al pueblo Harmentz a entregarlo. Pero antes cambiaremos mis Lens por dinerito fresco.
-Yo le explico –la tendera habla- Las Lens son un material que genera energía, nosotros los de la Oberon Corp se las compramos a los civiles para crear nuestros productos. Se dice que son reliquias tecnológicas, fáciles de encontrar en las ruinas. (A mi solo me interesa la pasta, jo, jo.)
[Pueblo de Harmentz.]
-Eh, ni se os ocurra colaros aquí, palurdos –el portero es bruto. (¡Eh, no soy palurdo!)
(Stahn se cabrea con el portero, que le da un guantazo, pero Rutee enseña lo que tiene para el dueño.)
-Ah, Rutee –el viejo Walt- ¿Has traído lo que pedí? (¿Y tu?) Que desconfiada. Espera, ahora te lo traigo.
-*cuentas* ¿Eh? ¿Solo 5000 Gald? ¡Podría sacar diez veces más si pusiera esta cosa en subasta!
-Agh, vale. *5000 mas* Yo te había reservado la habitación de la posada y todo. ¡Desagradecida!
(No obstante, van a la habitación reservada. Día siguiente: Stahn es levantado a tortas por Rutee.)
-¡Tienes suerte que una chica linda como yo venga a levantarte! –Rutee mangonea.
-¿Qué tal si vamos a Darilsheid? –Mary sugiere- Siempre están pasando cosas interesantes allí.
-Ah, bien, mientras haya primos, digo clientes, me parece bien. *soldados fuera* ¿Qué esta pasando?
-¡Son ellos! –los soldados señalan- ¡Estos son los que saqueaban ruinas bajo la protección de Seinegald!
-Pero eso no lo sabíamos. (¡Me dijiste que no habría negocios sucios!) Tu calla. ¡Tendremos que luchar!
(Stahn las ayuda, porque si no le espera la cárcel. Tras unos soldados rasos viene alguien importante.)
-Apartaros. (¡Sir Leon!) Yo me encargo de ellos. Os enfrentáis al ejército, así que os conviene rendiros.
(No se rinden, no. El general Leon usa su estilo de espada-y-daga para darles pal'pelo a los héroes.)
-Que interesante. No sabía que teníais Espadianes. Pero vuestra habilidad con ellos es patética.
-No deberíais haber desafiado al señorito –su espada habla. (¡Chaltier!) ¿Eres Dymlos?
-Si soy yo. Chaltier era nuestro camarada en la guerra. (¡Si es un Maestro Espadian podría soltarnos!)
-Mi señorito es Leon, el mejor guerrero de Seinegald. (¡Chal, ya esta bien! Entregadme las armas.)
[Darilsheid, la capital: cárcel.]
-¡Saquenme de aquí! ¡Yo no he hecho nada! –Stahn berrea- ¿Qué he hecho para merecer esto?
-Stahn, es por tu culpa –Rutee abronca- Te lanzaste a zurrar soldados como un bestia. ¡Se responsable!
-¡Mira quien habla! Eres tu la que empezó, con tus trapicheos sucios. ¡Y encima te quejas de mi!
-¿Queréis dejar de discutir? –Mary pone calma- Parecéis recién casados. (Vosotros tres, venir fuera.)
(Los recién llegados alguaciles llevan a los presos ante el rey de Darilsheid, que grita.)
-Pensad en lo que habéis hecho. (¿Qué hemos hecho?) ¡No os hagáis los tontos! ¡Habéis mancillado un templo! ¡Habéis saqueado objetos de valor, y luego habéis atacado gente y a mi soldados! Ahora pagareis por todo lo que habéis hecho. (¿Majestad, me permite?) ¿Si, Hugo?
-Déjeme un momento. ¿Sabe usted lo que es un Espadian? Porque ya ve, estos criminales son Maestros Espadianes. A pesar de ser noveles podrían sernos útiles. ¿Que le parece si los mandamos al Templo Straylize? Por supuesto, no van a ir por si mismos, sino con una escolta.
(Les ponen electro-collarines para que no piensen en escapar. Un invento muy doloroso.)
-Hugo, guárdame el secreto, pero dime, ¿conoces el Ojo de Atamoni? (Si, majestad... el arma mortífera usada en la época de la guerra Aerther.) En efecto. Se encuentra bajo el Templo Straylize. Pero no puedo enviar a mis generales, el público no debe saber nada de su existencia.
-En tal caso enviarles a ellos es nuestra mejor opción. Leon los vigilara, puede dominarlos de maravilla.
-¡Oiga usted! –Rutee protesta- Traemos el Ojo de Atamoni o lo que sea, ¿pero habrá una recompensa?
-¡Ja, que niña mas encantadora! –Hugo se ríe- Por supuesto tendréis recompensa. Venid a mi mansión.
-¿Hugo Hilchrist? ¿El presidente de la Oberon Corp? ¡Ese si es un pez gordo! –Rutee entiende.
[Mansión de Hugo.]
-¡Marian, donde estas! –Leon llama. (Me alegro de verle, Leon.) Eres tu, Rembrand. ¿Dónde esta Hugo?
-Esta en su oficina. ¿Quiénes son ellos? (Ni te preocupes, solo estoy con ellos por obligación.)
-Ah, ya llegasteis. ¡Marian! –Hugo llama- Es nuestra criada. Entrégales los Espadianes. Contando con Chaltier hacen tres. Los libros de historia indican que hay un total de seis, que salvaron nuestro mundo en la guerra Aerther. Ya podéis proseguir con la misión...
(Antes de irse Leon se queda a hablar con la doncella Marian, que estaba preocupada.)
-Voy a faltar un tiempo, así que... te echare de menos. (Al amo Hugo no le gustara que nos veamos así.) ¡No vuelvas a pronunciar el nombre de ese desgraciado! (Emilio... ten cuidado.) Lo siento Marian. Creí que me equivocaba sobre el... sobre como es en realidad.
[Templo Straylize.]
-Algo pasa. –Leon intuye- Hay demasiado silencio. Entremos en la catedral, y rápido.
(Encuentran un sacerdote herido, que les dirige a encontrar al obispo, escondido en la capilla.)
-¡Vaya, se encuentra bien! –Stahn le anima- Nos envía el rey de Seinegald. ¿Qué paso?
-¡Eso quisiera saber! Fui a visitar otro templo, y a la vuelta estaba todo de esta forma...
(Rompen cristales guardados por hombres lagartos, para desactivar la barrera y pasar.)
-Soy obispo de este templo... pero el arzobispo Marton ha caído a manos de Lydon.
-¿Y donde esta la cosa esa... el Ojo Atamoni? –Rutee interroga. (¿Cómo saben eso?)
(Aun así les guía, y pronto encuentran una estatua de mujer junto a un gran hueco vacío.)
-¿Philia... por que esta aquí, que paso? –el obispo explica- Philia es la aprendiza sacerdotisa de Lydon...
-*panacea* ¡Ah! *des-piedra* ¿Qué paso? ¡Señor Lydon, no haga eso! ¡Oh, dios! *confusión*
-Esta confundida. –Leon la aborda- Hemos venido en nombre del Rey de Seinegald. Cuentenos todo.
-¡Es terrible! –la monja peliverde recuerda- Ha sido el Sumo Sacerdote Lydon. Yo estaba trabajando con el en un proyecto... ¡pero se llevo el Ojo de Atamoni! No puedo entenderlo. Estaba aquí mismo, en esta habitación... ¡pero ambos desaparecieron sin dejar huella!
-Tenemos que recuperar el Ojo de Atamoni –Dymlos ordena- Es una gigantesca Lens con suficiente poder para aniquilar el mundo. Parece que fue escondido después de la guerra en este templo, pero no se como habrán podido robarlo... (¡Lydon no escapara!)
-Perdonen. ¿Puedo ir con ustedes? Me siento responsable por no haberle detenido antes. –sigue ella.
(Philia va a viajar con ellos, aunque a Leon no le haga mucha gracia: teme a los posibles espías.)
[Darilsheid, castillo.]
-Majestad, el Ojo de Atamoni fue robado por el Sumo Sacerdote Lydon. El arzobispo fue asesinado...
-Lamentable... –el rey suspira- Pero teneis que recuperar el Ojo de Atamoni a cualquier precio. Partid.
(Van a la mansión de Hugo a contar más o menos lo mismo. El grupo ya no tiene pistas... van al puerto.)
-¿Has visto? Hace un rato estaban moviendo una mercancía enorme –un marinero dice a otro- y que casi despiden al encargado por que le falto poco para caérsele al mar. Ja, ja, ese paquete tiene que ser muy valioso. (¡Eh! –Rutee señala- ¡Están hablando de ese barco!)
-Ese barco va a Calvalese –Leon recuerda- Esa zona esta controlada por Balk, un empleado Oberon.
(Piden al rey un barco hacia ese continente, tras conseguirlo parecen viajar bastante tranquilos...)
[En el barco.]
-¡Socorro! –un marinero tiembla- ¡Hay monstruos en el agua! ¡Es un dragón de mar!
-¿Pero que? –Stahn se espanta- ¡No podemos ganar contra un dragón! ¿Qué haremos?
-Tranquilo Stahn –Philia se acerca- Me esta llamando. Me dice que entre en el... *salta*
-La están siguiendo... ¿Qué hacemos, señorito? –Chal habla. (Pues que más, seguirlos.)
[Ruinas bajo el mar.]
-Aun oigo la voz... –Philia delira- Esta en lo profundo de esta ciudad. Vamos a acercarnos mas.
(Philia le guía, pronto encuentran una sala de control con una espada tirada en el suelo.)
-Te doy la bienvenida, Philia Felice. (¡Es Clemente!) Ah, no me estropeéis la sorpresa, chicos... pero es verdad, soy un Espadian al igual que ellos. (El Ojo Atamoni fue robado.) Sabía que algo iba mal... por eso elegí a Philia como mi maestra. Me gustan las mozas guapas.
-Genial, es un viejo verde –declara Rutee- Un viejo dentro de una espada. ¿Qué vas a hacer con el, Philia?
-El señor Clemente quiere darme su poder... y yo no quiero ser una carga para vosotros, así que acepto.
(Ahora Philia también tiene un Espadian. Dymlos es fuego, Atwight agua, Chal tierra y Clemente trueno.)
[Chelik, tierra de Calvalese.]
-¡Leon, muchacho! –Balk les saluda- ¿Qué te trae por aquí? (¿Ha pasado algo raro ultimamente?) Ilene, de la zona de Fitzgald me ha mandado un informe: una banda de piratas atacan nuestros envíos de Lens. (¿Y el Ojo Atamoni? Fue robado por Lydon hace poco.) Oh, de eso no se nada.
-¿Una caja con algo que parecía una estatua? –marinero del puerto- Si, era algo grande, eso es seguro.
-Venia en el barco de Seinegald –Leon describe- Así que tiene que ser lo que buscamos.
-He oído que iban a instalarlo en el templo de aquí, el de Kalviola. ¿Sois peregrinos...?
[Templo de Kalviola.]
-Disculpe, señor... –Philia habla- Soy Philia Felice, sacerdotisa en Seinegald. Creemos que una... estatua ha sido traída aquí. (No he oído nada de eso.) ¿Entonces Lydon se ha pasado por aquí o no? (No, el Sumo Sacerdote no esta aquí.) Er, bueno, pues gracias de todos modos.
-Esperad –Leon aparta al grupo- Ese tipo miente. Sabía que Lydon es un Sumo Sacerdote... y no debería.
-¿Y si le interrogamos mas? –Stahn sugiere. (Nah, lo mejor será colarnos con nocturnidad... –es Rutee.)
(Por la noche entran al templo, gracias a la puerta trasera que Philia les dejo abierta.)
-Otra barrera, igual que en Seinegald. ¿Es que nos toman por tontos? –Leon se lanza.
(Tras salvar a un monje inocente, llegan a presencia de otros que no lo son: cómplices del ratero.)
-Jua, jua, tenemos una invasión de ratitas –el monje líder se regodea- Pero lo que buscas ya no esta aquí. ¡Hemos jurado lealtad al señor Lydon! El Ojo Atamoni dominara el mundo... las Lens son lo que da su fuerza a los monstruos, ¡y tenemos la mas grande del mundo! Ya no necesitamos asaltar los envíos de la Oberon Corp, pero vamos a seguir de todas formas, jo, jo.
-Así destruyen la economía mundial y se enriquecen. (¡PLAF, CROC, BOOM!) Vamos, mis esclavos.
-No tienes que ser tan borde, Leon –Rutee se queja- Pero si, lo nuestro seria marcharnos hacia Fitzgald.
-Tenemos que ver a Ilene –sigue el moreno- La encargada de esa región, en la capital Noistchat.
[La ciudad Noistchat.]
-Anda, es Leon –Ilene les recibe- ¿Cómo tu por aquí? (Hemos oído que tus barcos con Lens están siendo atacados.) Si, es cierto, nos dan muchos problemas. (Nosotros vamos a cazarlos, siendo cebos.) Lo haces parecer fácil, pero es peligroso... si falláis yo seré la que tenga que responder ante el señor Hugo...
(Están obligados a obedecer de todas formas... la señora les prepara el barco-cebo y salen al mar.)
[Barco de carga.]
-¡Agh, estoy harta de hacer guardia! ¡Podían atacar ya! (Me aburro.) ¡Tu cállate, Stahn!
-Hum, puede que me haya precipitado –Leon hace callar a Rutee- Puede que se hayan olido la trampa.
(Pero no, al final si atacan. Stahn y sus amigos zurran a los piratas, y Philia encuentra un viejo conocido.)
-¡Batista! ¿Cómo has podido? Tu trabajabas conmigo de monje, junto a Lydon... ¿Dónde esta el ahora?
-Ja, te habría convenido mas seguir de estatua... ¡Te lo contare si puedes vencerme, jo, jo!
(Por supuesto que los héroes dan una paliza a Batista y sus piratas. Vuelven al puerto.)
[En la ciudad Noistchat.]
-Ilene, necesito una habitación, voy a interrogarle. Mary, dejame tu collarín un segundo. –Leon pide.
(Batista se resiste, y cada pregunta ignorada le gana un buen calambre. Los demás se van.)
-¿Tienes algo pensado para pasar el rato, Stahn? –Ilene sugiere- ¿Quiere ir conmigo en una cita? (¿QUE? ¡Una cita...!) Es broma, tonto. Pensaba enseñarte la ciudad, sin más. Tiene muchas cosas bonitas. ¿O no quieres que te vean con una mujer mas vieja? (Huy, no es eso... ay, vale, vamos.)
(Ilene le enseña el parque, el puerto, el puesto de helados y después van al Coliseum.)
-Mira. Ese es el campeón, Kongman. *señala* No ha perdido en años. (¿El bruto de cabeza pelada?)
(Entran en la zona de lucha, pero el bruto se ofende por haber entrado en su territorio.)
-¡La arena del coliseo es sagrada para mi, no es lugar para damas! Eh, tu, pelopincho. ¿Tienes ganas de bronca? (No.) Ja, esconderse detrás de una mujer. Los cobardes solo son basura. (¡Como te atreves!) ¡Que tía mas gritona! No me gusta que vengan por aquí, y menos si son politicuchas. ¡Son todos unos falsos!
-¡Pero que calvito mas grosero! –Stahn replica. (¿Calvitooo? ¡Agh, te voy a aplastar, enano!)
(Stahn se pega con Kongman y gana. El pobre no se lo explica, ni el comentarista tampoco.)
-*micro* ¡Nuestro campeón ha perdido, señores! ¡Ha ocurrido lo imposible! ¡La humanidad esta perdida!
-Eh, chaval, tienes talento. *dolor* Uf... pero como no era combate oficial conservo el titulo. ¡Hasta otra!
-Stahn, has salido en mi defensa... me haces muy feliz. Espero que tengamos otra cita. –Ilene le sonríe.
-Er, es que no podía dejarle decir groserías... ah, vamos a casa de una vez.
(En la mansión, el interrogatorio continua sin éxito. Leon tiene pensado dejarlo por hoy.)
-Este idiota es un hueso duro, pero si no canta hoy será mañana. A la cama. –Leon ordena al grupo.
(Por la noche el tal Batista trata de sacarse el collarin, pero eso también da calambres.)
-No puedo sacarme esta cosa de la cabeza... *mira* ¡Se ha dejado la puerta sin trancar! ¡Adiós, idiotas!
-¡Batista ha escapado! –Philia grita por la mañana- ¡Venia a traerle de comer y ya había huido!
-Tranquilos, es parte del plan –Leon explica- El collarin tiene un localizador, el tonto nos llevara a su jefe.
(En el puerto ven a Ilene, a la que piden su barco para salir a buscar al fugitivo.)
-Nos falta uno de los transportes... ¿así que fue Batista? ¿Tienes alguna idea de a donde pudo escapar? (Hacia Aquaveil.) ¡Aquaveil esta en guerra con Seinegald desde hace mucho! ¡Es de locos! (Pero el Ojo Atamoni esta allí.) Ah, vale, os llevare... pero solo en el viaje de ida. ¿Preparados?
[Sheeden, islas de Aquaveil.]
-He oído que el Lord de Moreau, Zino se ha muerto... –cuenta una vieja- Y que un tal Batista se ha puesto de lord y esta dando problemas. (Yo trabajaba para Lord Arthur, el de Sheeden –sigue un viejo- Su hijo siempre estaba de parranda, sobre todo en las cuevas que hay bajo el castillo de Moreau. Si hay marea baja se puede entrar por la cueva hacia el sótano.)
-En la cueva habrá monstruos, pero no nos queda otra forma para acceder a Moreau. –Leon deduce.
[Pueblo de Moreau.]
-Por favor, perdónele –una señora ruega- No vio por donde iba, choco con usted sin darse cuenta.
-Ya que me lo pide así, me conformare con darle mil latigazos, jo, jo. –el guarda se regodea.
-¡Ni se te ocurra, abuson! *Majinken de Stahn* (¡Urgh! / ¡Señor, que le han hecho... eh, quien eres tu!)
(Huyen de los guardas abusones, dicen a Stahn que no puede ayudar a todos los inocentes que vea.)
-Eh, venid por aquí –un bardo les esconde- Uf, ya pasaron de largo. Me llamo Johnny. No tenéis pinta de criminales. ¿Cuál es vuestro caso, si puedo saber? *explican* Ese Batista... ha atrapado a un amigo mío. Y me vendría bien la ayuda, así que podemos asociarnos.
-Hum, vale... pero nos encargaremos de Batista lo primero de todo, tenlo claro. –Leon es mandon.
(Un barquero les ayuda a pasar cerca del castillo, y Johnny usa un gancho en la ventana para entrar.)
-¡Leianna, por fin te he salvado! –Johnny se alegra. (¿Quién es?) Es la prometida del Lord de Moreau.
-Muchas gracias... han cambiado el castillo por completo, ten cuidado –informa ella- Salva a Fayte...
(Si, salvaran al nuevo lord Fayte: el bardo toca el piano para abrir un pasaje, y pronto ven al villano.)
-¡Batista, no puedes escapar, te tenemos! –Stahn es fiero- ¿Dónde has metido a Fayte?
-¡Le tengo encerrado! Ves, tengo la llave aquí mismo, jo, jo. ¡Mentira! Tengo pensado matarle después de vosotros. (¿Ya se te olvida el collarín, estupido?) *bzzz* ¡Argh! ¡No podrás detenerme con eso! *bzzz*
-Voy a tocar tu marcha funeraria... –declara Johnny.
(El calambre hace que sea menos fiero luchando, y enseguida Johnny le amenaza con rematarle.)
-¡No, espera! –Philia le detiene- Primero dinos donde esta Lydon. (Ja, eres una ingenua, Philia. *BZZZ*)
-¡Será necio! Ha preferido suicidarse quitandose el collarín. Vamos a la mazmorra... –declara Stahn.
-Johnny... me has salvado –Fayte esta débil- Yo soy el hijo del Lord de Moreau, Zino... ¿esta bien mi esposa? Nuestro rey Tiberius hizo tratos con Lydon para poder invadir Seinegald. Mi padre se rebelo ante ese plan, así que le mataron y me encerraron aquí. Estara ahora en Terazzi.
-Hemos podido con Batista, así que venceremos a Tiberius, a Lydon y quien haga falta. –Leon decide.
(Al día siguiente Leianna y Fayte le dan un barco para llega hasta la capital de Terazzi.)
[Castillo de Terazzi.]
-Nada de infiltraciones silenciosas ahora –Johnny lo sabe- Entramos en tromba y los expulsamos.
-¡Rayos, el tercer hijo del Lord Sheeden, Johnny! (Tienen a Philia... ¡Su Majestad Tiberius, destróceles!)
(Los buenos se pegan con el reyezuelo guerrero, pero no prestan atención a Lydon, y claro.)
-¡Ja, mi padre fue expulsado del trono por tu culpa –Johnny recuerda- Y Eleanor, la novia de Fayte, se murió de dolor! Ahora pagaras por tus fechorías. (¿Eh, que es ese ruido...? *aeronave despegando* ¡Es el Draconis! El cobarde Lydon ha escapado... ¿pero donde?)
-A mi ya no me importa... pero seguro que a algún lugar de Phandaria –Tiberius esta en manos de Leon- Me engaño como a un bobo. Creí que estaba usando el poder del Ojo Atamoni, pero EL me usaba a MI. No importa si yo muero hoy, sus ansias de invadir Seinegald no pueden detenerse. ¡Todo será destruido!
-¡TE CALLES! *chas* (¡Urgh!)
-Me has ahorrado la molestia de matarle yo –Johnny agradece- Por fin Eleanor descansa en paz.
-Bueno, Lydon ha huido a Phandaria con el Ojo, ¿verdad? –Stahn espabilado- ¡Vayamos tras el!
-Stahn, no puedo dejar Aquaveil tras ver tanta catástrofe... –Johnny se queda. (Yo os llevare a Phandaria.)
(Fayte prepara un barco para dejar a los buenos en la costa sur del continente helado.)
[Puerto de Frostheim.]
-Podía ver los buques llenos de monstruos desde aquí –dice Fayte- Podéis considerar la zona como hostil.
-Este paisaje... –Mary suspira- Ver nevar me hace recordar cosas. Y son cosas tristes...
-Si es triste, ¿no es mejor olvidarlo? –Stahn la anima- Venga, quiero verte como siempre, Mary.
(Avanzan por el bosque, y ven a un conocido: Woodrow, siendo asaltado. Le llevan a la posada.)
-¡Woodrow, soy yo, Stahn! Me ayudaste aquella vez en la montaña helada. ¿Qué te paso?
-Heildeberg fue atacado, y casi me atrapan. (¿Qué hay de Lydon? ¿Y el Ojo?) Así que se llama así, eh... seguro que lo habrán guardado en el castillo. Pero ahora es una base enemiga. (¿Eres rey? ¿Y un Maestro Espadian?) Si, soy de sangre real, perdona por ocultarlo. Y si, podía oír a Dymlos.
-Igtenos estaba en Phandaria –Clemente recuerda- Así que ahora tienen un Espadian...
-¡Pues vamos a Heildeberg! Allí esta el Ojo Atamoni, ¿no? (Mira que eres optimista. –corta Rutee.)
-Iré con vosotros, conozco bien esta zona –Woodrow se ofrece- Si vamos por el este al Bosque Tilso y luego al pueblo de Cyril la armada de Lydon podría vernos. Yendo por las montañas tras la ciudad hay que atravesar el Rio de Hielo, pero de esa forma no nos verían.
(Woodrow le cede un Anillo Hechicero, para derretir cosas molestas con su fuego.)
[Pueblo de Cyril.]
-¿Qué es esto? –Mary se espanta- No son imaginaciones. ¡Me acuerdo de este pueblo! ¡Yo vivía aquí!
(Van a la única casa que no esta desahuciada. Mary reconoce los objetos y los muebles.)
-Esta flor solo crece en Heildeberg. Esa cocina... yo le hacia su plato favorito en ella... ¿pero quien? El me enseño a escribir con estos libros, esta era su cama... Stahn, ya me acuerdo. Alguien me salvo, y me trajo a vivir aquí. (¿No quieres saber quien vive aquí ahora?) Ahora tenemos una misión. Mi vida personal no es importante, sigamos juntos.
[Ciudad de Heildeberg.]
-Eh, vosotros –un soldado avisa- No os acerquéis al castillo, es peligroso. No quiero líos con invasores.
-Me suena mucho... –Mary se fija- ¡Dalis! ¡Tu eres Dalis... mira, tengo tu espada aquí! *enseña*
-¿Qué? ¿Por qué tienes tu esa espada, señorita? (¡Señor Dalis, ese es Woodrow Kelvin! –otro se chiva.)
(Tratan de apresarlos, como Mary se atonta lo consiguen. Acaban en la cárcel, pero Dalis viene a verla.)
-Mary ha debido recordar algo –Rutee aclara- Me dijo que esa espada era una pista sobre su pasado.
(Leon, Woodrow y Philia, que no fueron atrapados, los liberan. Van a espiar a Mary y Dalis.)
-Te lo repito. ¿Por qué tienes esta espada? (Porque soy tu mujer.) Que graciosa te crees. Mi mujer se murió. ¡Se murió por ser una tonta que se oponía a Lydon! (Pero tu me salvaste, ahora estoy aquí, viva. ¡Acuérdate de Cyril!) ¿Qué tiene eso que ver? Yo he servido a Lydon desde hace mucho. (¡No es verdad! Hubo un incendio en Cyril. Yo llegue allí herida, cuando la guerra civil. Y tu me acogiste, a pesar de que era del bando enemigo.)
(La pelirroja sigue lanzando recuerdos para despertar el cerebro de su hombre, pero los soldados llegan.)
-¡Señor Dalis! Se escapan los presos. ¡Acabe con ellos! El control mental se debilita...
-Urg... soy el capitán Dalis... soy siervo del señor Lydon... tengo que vencer a estos rebeldes... *espada*
(Stahn y su pandilla ayudan a Mary a zurrar a su maridito y los guardas, que escapan al verlo mal.)
-¡DALIS! (Mary... por que viniste... por que te salve, para morir hoy...) No hables mas.
-¡Venga, yo puedo curarle con Atwight, pero tenemos que irnos de aquí antes! –Rutee ordena llevarle.
(Esquivan guardias por todos lados, y saltan la muralla para caer en la nieve. Entran a una caverna.)
-¿Amo Woodrow? Soy yo, Darzen. He sacado a los pueblerinos y los he ocultado aquí en las cuevas.
-No temáis, era siervo de mi padre –Woodrow tranquiliza- Veo que has hecho buen trabajo, gracias.
-¡Mary! He curado a Dalis, pero solo tu puedes hacer que se cure su mente. –Rutee aconseja.
(Mary se queda con su hombre, el vasallo de Woodrow aconseja entrar de nuevo al castillo real.)
[Castillo de Heildeberg.]
-Jo, jo, tengo que felicitaros por llegar tan lejos –Lydon villano- Pero ya no importa, vuestras vidas acaban aquí. (¡Lydon!) Deberías haberte quedado hecha una piedra, Philia... ¡No tendré piedad contigo! Tengo el Ojo Atamoni... ¡y también el Espadian de la casa Kelvin!
-¡Pagaras por lo de mi padre! –Woodrow amenaza- No saldrás de esta impunemente, te lo juro.
(Luchan con el malo, y al acabar el Ojo libera una energía hacia el, que lo vaporiza.)
-Estupido... no pudo controlar tanto poder y esto acabo con el. Vuelvo a tener a Igtenos.
-No cantéis victoria aun –Dymlos siente algo- El Ojo esta sobrecargado, ¡va a explotar!
-No tengo opción... *Leon saca algo* Instalar estos discos en los Espadianes y rodear el Ojo. ¡Vamos!
(Las espadas mágicas sueltan un brillo extraño, y el Ojo se apaga. Piden explicaciones al moreno.)
-Es un arma secreta de Oberon... ahora devolveremos el Ojo al rey de Seinegald, y tras eso seréis libres.
-El Ojo no debería estar en manos humanas, no estoy de acuerdo –es Woodrow- Iré con vosotros a verle.
(Vuelven a Seinegald. Les quitan los collarines, rechazan la recompensa... menos Rutee, que se la queda toda y se conmueve con el gran corazón gordo de Stahn. Confiscan los Espadianes, cada uno volverá a su casa en el Draconis. Woodrow cuidara de Mary, Rutee a su pueblo, Philia su templo y Stahn a su casita.)
[Pueblo de Leanne.]
-¡Stahn! ¡Levanta, vago! –sartenazo de Lilith- Siempre me haces recalentarte el desayuno. ¡Tienes visita!
-Hola Stahn. (Oh, Philia.) ¡El Ojo Atamoni desapareció otra vez! El rey Seinegald quiere que ayudemos.
-¡Staaaahn! –Lilith hace pucheros- ¿Por qué tu? ¿Por qué te marchas? ¿Por qué no podemos vivir en paz?
-Lo siento... la otra vez me escape. Pero ahora el mundo esta en peligro. ¡Tengo que salvaros a todos!
(La monja se ha traído a Dymlos y Clemente. Ahora deben reunir al resto del grupo.)
[Heildeberg, reino de Phandaria.]
-Majestad, El Ojo Atamoni desapareció de nuevo –Philia explica- El rey de Seinegald nos dará detalles.
-No digáis mas, partamos. (¡Señor Woodrow, lléveme con usted!) No, Chelsea, tu quedate aquí a salvo.
[Pueblo de Cresta.]
-Niños, no hagáis el tonto –Rutee dirige el orfanato- No quiero que os hagáis daño, ¿eh?
-Uf, no puedo... –Stahn lagrimea- No puedo pedirla que venga con nosotros al ver eso... y romper su paz.
-¿Qué farfulláis? –Rutee le pilla- Muy bonito eso de decidir por mi. No os dejare solos. ¡Yo también voy!
-¿No tienes un orfanato? No queremos sacarte de esta vida feliz y tranquila... –Stahn se disculpa.
-Ja, tu lo que quieres es estar solo con Philia. (¡Nooo!) Iré a buscar a Atwight y marcharemos juntos.
[Castillo de Seinegald.]
-Gracias por venir –el rey explica- El Ojo Atamoni ha sido robado de nuevo, y hay dos personas que están en paradero desconocido: Hugo y Leon. No quiero acusar a nadie, pero el Draconis estaba a su cargo. Los de la Oberon Corp están buscándolos por todas partes... quizá averigüéis mas revisando la mansión.
(En la mansión de Hugo, revisan libros de informes, y ven un nombre clave: Libra IV.)
-¿Qué habéis encontrado? –un empleado Oberon mira- Ah, ese es el nombre de cierta fábrica secreta...
-¡Una fabrica secreta de Oberon... en una isla al norte de Cresta! Esto debe saberlo el rey –Stahn decide.
(Stahn se lo chiva al rey, y enseguida van con la misión al capitán de barco para que les lleve allí.)
[Fabrica secreta de Oberon.]
-¿No se supone que estaba abandonada? –Rutee sospecha- ¡Pues esta funcionando a tope, por lo que veo!
-Yo creo que es culpa de Hugo –sigue Philia- Leon es bueno, no seria capaz de cometer crímenes.
-Ya no se que creer... –Stahn esta liado- ¡Lo que es seguro es que Hugo esta detrás de esto!
(Revisan por la fábrica, venciendo empleados furiosos. Bajan en un ascensor hasta una cueva marina.)
-No tienes por que seguirme, Leon –Hugo amenaza- Puedes quedarte aquí a esperar tu muerte junto a ella.
-¡Emilio, detente! –Marian es rehén- ¡Mi vida no importa! (¡No toques un pelo a Marian, desgraciado!)
-¿Por qué te crees que traje a la chica? Sabía que me ayudarías sin rechistar. ¿Hum? Parece que vienen...
(Hugo se va con la criada y el mayordomo Rembrandt. Leon se queda para detenerles.)
-Hugo sabía esto. Os ha usado para recuperar el Ojo Atamoni de manos de Lydon... todo salio según lo planeado. (¡Traidor!) Y a mi también. Soy tan desechable como todos vosotros. ¡Pero no lo he hecho por el! Si no le obedecía perdería a la única persona que amo.
-Míralo, se hace el héroe –Rutee replica- ¿Por qué sigues queriendo detenernos, niñato?
-No hablarías así si supieras la verdad... –sigue el moreno- ¡Hugo te abandono, a ti y a Atwight, recuerdo de tu madre! Soy hijo de Hugo y de Chris Katrea. Y eso te hace mi hermana. ¿No se lo dijiste, Atwight? (¡Leon, ya esta bien!) Oh, ahora el rubito se porta como un caballero. Pero no me detendré. ¡Matare a quien sea... para proteger a quien me importa! ¡Vamos Chal!
(Lucha entre los Maestros Espadianes, pero Leon esta solo y desesperado, y así pierde.)
-Agh... el fin del mundo... ha empezado. *temblores* Ya nadie puede pararlo... Adiós, Marian. *tos*
(El temblor abre una vía de agua que inunda la cueva. Los buenos escapan subiendo al ascensor.)
-¿Estamos todos? –Woodrow comprueba- El agua habrá llenado la cueva, si Leon no escapo a tiempo...
(No hay tiempo de preocuparse por el: un edificio flotante con un filo metálico sale de las aguas.)
-Eso es... el Belkrant. –Dymlos revela- Era el arma definitiva de la guerra Aerther. Su fuente de energía era el Ojo Atamoni. (Estaba instalado en la capital de la tierra flotante de Aeropolis: el Dycroft –sigue Atwight- ¿Pero como ha podido cambiar tanto desde aquella vez?)
-Os diré una cosa, mocitos –ahora Clemente- Desde que acabo la guerra nuestro sueño era destruir el Ojo Atamoni. De esa forma Dycroft nunca podría ser reactivado... pero el tal Leon nos manejo como quiso. Ahora la superficie será devastada por el Belkrant...
(El Draconis no puede volar tan alto... los Espadianes explican que necesitan su base voladora, Radislow.)
[Castillo de Seinegald.]
-Majestad, hay malas noticias –Woodrow representa- Hugo estaba detrás del robo, con Leon como ayudante. La estructura que ahora flota sobre nosotros es la Aeropolis, una reliquia de la guerra Aerther.
-¡Mis ciudadanos están aterrados! –el rey teme- ¡Temen ser el siguiente objetivo de esa arma enorme!
-Pero tenemos una posibilidad –sigue el arquero- La base voladora del ejercito de la Tierra, el Radislow.
(Como tienen fe en su existencia, el capitán de barco les lleva hasta donde encontraron a Clemente.)
[Ruinas bajo el mar.]
-Radislow esta tratando de emerger para perseguir al Dycroft –Clemente explica- ¡A la sala de control!
-Bienvenidos, Maestros Espadianes –voz del PC. (¡Raiker!) Parece que estamos en peligro otra vez. Soy una inteligencia artificial con la personalidad del Comandante Raiker, del Ejercito de la Superficie. Tengo mucho gusto en conoceros, hijos de los Terrestres. ¿Dónde esta Chaltier?
-Digamos que escogió el bando equivocado... y pereció en batalla. –mentirijilla de Dymlos.
-Es lamentable... perdimos a Berselius, ahora a Chaltier... y encima Igtenos esta herido.
-¿Se puede curar? –Woodrow le corta- El Ojo Atamoni debió sobrecargarlo y no volvió a hablar siquiera.
-Se puede hacer, pero no aquí. Quizá encontréis el equipo adecuado en algún lugar de la Aeropolis. (¿Y el Radislow?) Ah, si queréis que esta base se eleve necesitáis un disco de arranque. Llamar al dragón de mar Bernardo, y traerme un científico que pueda ayudarme.
-El dragón... se llama Bernardo... –Stahn flipa- Er, bueno, creo que este es momento de reunir héroes!
(El grupo va a buscar un científico, y además a sus colegas muggles, Mary, Chelsea, Johnny y Kongman.)
-Bien, ya estamos aquí –mapa holográfico- El Belkrant ha estado terraformando la zona entre la aeropolis para crear la Aerosfera. Aun no podéis ir a pie hasta Dycroft, tenéis que buscar un teleportador. Ahora la estación más cercana es la Ignasea, ir allí a activarlo.
[Estación Ignasea.]
-Si el Belkrant sigue creando mas corteza la superficie será cubierta del todo –Stahn se da cuenta.
-La superficie morirá por falta de sol –sigue Dymlos- ¡El teleportador esta roto! Esto es cosa de alguien...
-Tendréis que usar el Crucero Volador, esta en la estación de Mikheil –voz de Raiker.
[Estación Mikheil.]
-¿Tu eres Stahn, eh? –es el mayordomo, Rembrandt- Volvemos a vernos en el sitio mas inesperado, je, je.
-¡Stahn, socorro! –la criada Marian- ¡Esta gente esta tramando algo muy peligroso!
-Tiene un cañón de Lens... *disparo* ¡Arg! –Stahn se dobla- Me ha quitado la fuerza de un golpe...
-La misión del amo Hugo es la mia también, jue, jue. *locura* ¡Vais a ser ejecutados!
(Aun con todo, el viejo mayordomo no puede contra tantos guerreros y la bella Marian es liberada.)
-¿Estas bien? (¿Qué le paso a Emilio?) Si te refieres a Leon... (Se murió.) ¡Rutee! ¡Eso no lo sabemos!
-Pobre Emilio... no pude hacer nada por el... murió sin nadie que le amara... Hugo me contrato porque me parecía a su madre perdida. Pero no conseguí que me amara como a ella, solo le serví para recordarle el dolor de haberla perdido... no se puede amar a una sustituta tan mala como yo he sido.
-¡Tonta! –Rutee grita- Se sacrifico por ti. ¡Siempre pensaba en ti! ¡No digas que no conseguiste su amor!
(Envían a la criada a la superficie con una cápsula. El Crucero Volador es interceptado, tomaran otra ruta)
[Estación de Helraios.]
-Habéis llegado hasta aquí... (¡Ilene!) No quiero luchar contigo, Stahn. Pero pertenezco a la Oberon Corp, no puedo desobedecer a Hugo. (¡Pero destruirá el mundo!) No quiere destruirlo, solo pretende crear uno nuevo. Creí que lo entenderías... ¡pero no os dejare llegar hasta el!
(Vencen a la señorita y sus robots asesinos, pero aun tiene ganas de explicar su visión.)
-Le he fallado, Hugo... Stahn, dime algo. Cuando viajabas por el mundo, ¿no hubo nada que te pareciera mal? (¿La guerra, supongo?) Los países y los reinos no importan, sino lo que la gente tiene en el corazón. La desconfianza, el odio, discriminación. ¡No soporto este mundo! No había otra solución que empezar de cero. Crear un mundo sin ninguno de esos males que lo carcomen.
-¡Pero no se puede destruirlo sin mas! Si hay problemas, hay que trabajar entre todos para arreglarlo.
-Stahn, eres un ingenuo... demasiado amable y optimista. Si todos fueran como tu... aun hay esperanza.
(La señora abre una escotilla y se lanza al vacío. No pueden salvarla, y Stahn se cabrea.)
-Stahn, descansa... –Woodrow anima- Trataremos de reparar a Igtenos, y después quitar ese escudo.
(Entre Philia y Woodrow colocan a Igtenos en una maquina y un chispazo le devuelve la conciencia.)
-Ah, donde estoy... (¡Ya habla!) Vaya, el viejo Clemente. Gracias por salvarme. Perdón, Woodrow, tu padre fue asesinado por mi culpa. (Ya no importa. ¿Puedes ayudarnos a desactivar la barrera?) Claro. Es increíble que los Aetherian tuvieran esta tecnología... quizá querían crear sus propios Espadianes.
[Estación Cloudius.]
-Anda, tu eres aquel chico... (¡Y ahora Balk!) No te había visto desde lo de Chelik. Nunca he querido engañar a nadie, no me gustan los secretos. Pero no dejare que lleguéis ante Hugo: esas son mis órdenes. Siempre he hecho lo que consideraba mejor. Y ahora, su visión es lo mejor que se puede hacer.
-¿Todas tus obras benéficas eran mentira entonces? –Rutee acusa- ¿Y tus donaciones?
-Nada de eso, eran la mejor opción en ese momento. Este mundo esta enfermo... y para poder curar una enfermedad grave se necesita algo realmente drástico. El mundo no puede ser dirigido por los meros mortales... el amo Hugo usara el Ojo Atamoni para alcanzar la divinidad.
-¡Entonces no es distinto de Lydon... es un blasfemo! –Philia se crispa- No vamos a arreglarlo hablando.
(Así que pasan a las manos: o mas bien a las espadas + arma de Lens. Al vencer, este se muere.)
[Base del Belkrant.]
-Hum, si estáis aquí es que Emilio me ha fallado. (¡Hugo, estas perdido!) Os equivocáis de lado a lado. Mirar esta arma, queridos Espadianes. Creíais que había perecido, pero esta aquí. El Espadian definitivo de la guerra Aerther: Berselius. Todavía podéis uniros a mí, sobre todo mi hija. Te he estado esperando. (¡Ya no eres mi padre!) Entonces podré mataros sin remordimientos.
(Los otros Espadianes se esfuerzan para tumbar a su compañero, y Hugo se debilita.)
-Rutee, hija... Berselius me controlaba... intente resistirme... tuve que abandonarte para protegerte de el...
-Hugo... Papa... (Déjame ver tu cara... una última vez...*desmayo*) ¡Papa, no te mueras! ¡NOOO!
(De la espada mágica sale un humo que toma forma humana, este no es Berselius, eso fijo.)
-Saludos, queridos Espadianes. ¿Es que ya me habíais olvidado... al rey de los Aetherian?
-¡Miktran! –Clemente recuerda- No moriste del todo, tu alma entro dentro de Berselius.
-Si, yo controlaba a Hugo. Berselius es mucho más fuerte que vosotros, sois insectos en comparación. *rayos* ¡Jua, jua, ya esta! Demasiado fácil. Pero así veréis como hundo la superficie en la oscuridad. ¡Dispara, Belkrant... y concede la victoria a los Aetherians!
(La superficie es totalmente cubierta por corteza. Los buenos son arrojados al mar que hay debajo.)
[Castillo de Seinegald.]
-Vencimos a Hugo, pero apareció Miktran –Stahn resume- Menos mal que Fayte nos recogio en barco.
-Era el rey de los Aetherians –sigue Woodrow- Tenemos que coger el teleportador y volver a por el.
-No es posible... –revela el rey- Radislow cayo en manos enemigas. El científico allí escapo de milagro.
-¡Señor, perdone la interrupción! –un mensajero- ¡Monstruos en Armeid, Cresta y Harmentz!
(Los buenos se encargan de los bichos feos, y al volver al castillo reciben buena noticia.)
-Aquí esta el plano del Cañón de Lens Multicarga –dice el científico- Usa el poder de la Lens para disparar un rayo energético. Es posible destruir la Aerosfera sin usar siquiera su potencia máxima, pero mientras el tal Miktran viva puede restaurarla... y la batalla no terminara.
-Así que reparar el Draconis... –Woodrow resume- Y reforzar a los Espadianes. ¿Qué necesitamos?
-Hace falta mineral de Belserium –Dymlos informa- Puede que quede alguna veta en Junk Land, en el continente de Calvalese. El pueblo esta construido sobre un vertedero industrial. En cuanto a reforzar nuestros poderes... se que existe un laboratorio especial en la montaña Armeid.
(Pues allí van. El Draconis es reparado, y los Espadianes mejorados en un reactor. En el peor momento...)
-¡Preparen el cañón de Lens! ¡Cuenta atrás! 5, 4, 3, 2, 1... ¡FUEGO! *BOOM* ¿Qué le ha pasa al escudo?
-No podéis atravesar el escudo del Belkrant con eso –la voz de Raiker- Esta absorbiendo la energía del planeta, incluida la del cañón. Pero hay una forma. Tenéis que apuntarme a mí, a la base del Radislow. (¿QUE?) Es el único punto desprotegido en toda la Aerosfera. ¡Tenéis que hacerlo!
(No hay otra manera: el cañón dispara al Radislow y destroza buena parte de la Aerosfera con el.)
-El comandante Raiker nos ha dado esta oportunidad –Dymlos se apena- ¡Vamos, Stahn, acabemos ya!
[Estación Dycroft.]
-Aquí hay cápsulas con gente... que miedo. –Stahn se espanta- ¿Están muertos o no?
-¡Son mis súbditos! –Miktran aparece- La energía absorbida servirá para despertarlos de su congelación. ¿De que sirve un rey sin sus súbditos? No os dejare destruirlos. Vamos a resolver este asunto ante el Ojo Atamoni. *camina* Además, os he preparado una reunión especial.
-Agh... *zombi* Tenéis que rematarme... –Leon es zombi. (¡Leon! ¿Qué te han hecho?)
(Dan leña a la cáscara vacía con forma de Leon, y luego hacen lo propio con el reyezuelo Aetherian.)
-Se acabaron los juegos. *en pie* Acabaremos la guerra que empezó hace mil años. ¡El Ojo me da fuerza!
(El Ojo le enchufa con energía y le vuelve monstruo, pero tampoco puede con los 4 Maestros Espadianes)
-¡Todo tiembla! ¿Acaso la Aerosfera se va a caer? –Stahn deduce- ¡Eso aplastara las naciones de abajo!
-¡Pues destruye la Aerosfera! –Dymlos decide- Nuestros núcleos están hechos de Lens del mismo tipo que el Ojo Atamoni. Podemos vibrar en la misma frecuencia y crear una onda expansiva que lo barra todo. Así nadie saldrá herido. (¡Saldréis heridos vosotros!)
-Esto es la despedida. / Hemos vivido demasiado. / Hemos cumplido con la misión... –sus respuestas.
(Los Maestros ensartan los Espadianes en el mineral ardiente, y empiezan a temblar.)
-Stahn. Te mentí –epitafio de Dymlos- No eres especial. El mundo esta lleno de tontos con gran corazón. No eres el único, Ilene lo sabía. Solo eres... el primero que conocí. *temblor* Adiós, compañero.
[Pueblo de Leanne.]
-¡Stahn! ¡Levanta, vago! *Deja Vu* Desde que volviste no has querido hacer nada, ve a hacerme recados.
-Si, hermana. *bostezo* (¡Sorpresa! –es Philia.) ¡EEEH! ¿De donde salís vosotros? ¡Que alegría!
-Te has vuelto blando viviendo en el campo. / Las ciudades se están recuperando. –Rutee y Woodrow.
-Tenemos mucho que hacer. –Philia saluda. (Si, seguiremos el camino del bien, ¡Como los héroes!)
