II
Sangre
Esa semana los muchachos formaron una gran amistad, venían, iban, subían, bajan, hablaban, hacían y corrían juntos.
Remus era siempre el más calmado. Peter era torpe. Sirius era impulsivo. James era ruidoso.
En menos de una semana la profesora McGonagall ya los tenía fichados, niños muy inquietos.
Sirius se había dado a la tarea de recorrer todo el castillo y memorizar cuando las escaleras se movían y a donde llevaban los diferentes días de la semana.
James se había dado a la tarea de molestar, por pasatiempo, a un muchacho de Slytherin que en una ocasión había susurrado "pobretón" a Remus.
Frank Longbottom era otro amigo de Gryffindor que de vez en cuando, sobre todo en los partidos de Quidditch, pasaba tiempo con ellos. Aunque por lo general se pasaba mucho rato con una muchacha llamada Alice, que era amiga de Lily.
James gano muchas cosas en su primera semana; 50 puntos para Gryffindor, buenos amigos, un pasatiempo y también el odio de Lily Evans.
El error había sucedido el segundo día de clases cuando James muy enojado por el insulto a su amigo había lanzado un hechizo para volver el cabello de Severus Snape amarillo, pero Lily estaba justo a su lado y cuando el hechizo iba a impactar Lily camino hacia el frente y el hechizo le dio de lleno a ella. En consecuencia el cabello rojo de Lily se había vuelto de un color amarillo mostaza y desde entonces Lily no le hablaba a menos que fuera necesario se refería a el como "Potter"
Aquella tarde el primer año de Gryffindor y Slytherin compartirían la primera clase de defensa contra las artes oscuras.
Lupin sentía alguna curiosidad por aquella clase, Sirius sentía cierto desagrado por la materia en general, Peter como con todas las materias le importaba mas la calificación que la asignatura pero James sentía una enorme repulsión por las Artes Oscuras así que estaba entusiasmado por aprender a repelerlas.
James se sentó junto a Sirius y un pálido Remus se sentó junto a Peter detrás de ellos. A la derecha de James Lily tomo asiento con Severus.
—¿No crees que Remus esta muy pálido? Tal vez esta enfermo—susurro Sirius a James
—También he pensado eso—dijo James con un tono de preocupación.
—Tal vez deberíamos…— Sirius no logro terminar aquella oración porque la puerta del despacho de la profesora, al fondo del aula, se abrió de pronto y la bruja alta y delgada con el cabello color plata hasta los hombros bajo con elegancia los escalones y se poso como un buitre, tenía una nariz alargada, frente a Sirius.
—Señor Black, su conversación ha terminado— dijo. Su voz era extremadamente chillona y solía alargar extremadamente las letras "R". A James le daba la impresión de estar oyendo a un ratón cuando le apretaban la cola.
La mujer fue hasta su escritorio —Hoy comenzaremos con un pequeño cuestionario, por cierto mi nombre es profesora Minny Barton— dijo y agito la varita. Las hojas de su escritorio se levantaron y se posaron con delicadeza frente a cada estudiante.
James torció la boca cuando leyó la primera pregunta.
"¿Cuál es tu estatus de sangre?"
Limpia
Mestiza
Hija de muggles (Sucia)
James casi se ofendió con aquella pregunta miró a Sirius discretamente y la cara de asco del muchacho le indico que él pensaba lo mismo. Ser un Black nunca le había caído en gracia y tener que decir su estatus de sangre lo enfado aún mas.
Las siguientes preguntas no lograron mejorar el ánimo de ninguno de los dos amigos. Ya que eran tales como "¿Tu familia se relaciona con algún muggle?" "¿Crees que los estudios muggle es una materia interesante?" "¿Alguien en tu familia es un Squib?" "¿Alguien en tu familia se ha casado con un muggle?"
La mayoría de las respuestas solo tenían la opción SI y NO lo que a James le fastidio cuando llego al final de la tercera hoja.
—Muy bien— dijo la voz chillona y las hojas salieron disparadas hacia su pupitre —Es todo por hoy— pero nadie parecía entender —Retírense— ordeno.
Confundidos por aquel extraño cuestionario decidieron irse sin decir algo más.
—¡Pero que diablos ha sido eso! — Grito Sirius —¿Pretende clasificarnos por sangre? —
—Tal vez solo quería conocernos— dijo Peter con una media sonrisa
—¿Pero no les parece extraño que Dumbledore deje que esto pase? — preguntó James mientras se sentaba junto a Remus.
—Tal vez no es para tanto— dijo Remus encogiéndose de hombros
—O tal vez no lo sabe — agrego Sirius
—Habrá que esperar para saber— término James
El resto de esa semana y la mitad de la siguiente transcurrieron con normalidad. A Sirius le llego una carta de su madre llena de indignación, vergüenza, decepción y enfado por que su hijo no había quedado en Slytherin como su perfecto hermano pero a Sirius pareció no importarle pues apenas termino de leerla la tiro sin remordimiento aparente al cesto de basura más cercano.
Aquella tarde los cuatro amigos hartos del sol sobre sus cabezas se refugiaron en la sala común de Gryffindor, media hora después Alice y Frank entraron por el hueco del retrato.
—¿Se han enterado? — pregunto el muchacho recién llegado
—¿De que? — pregunto Peter acercándose a Alice, instintivamente Frank dio un paso al frente de ella.
—La profesora Barton acomoda a los estudiantes por su estatus de sangre— soltó Frank con tranquilidad.
Sirius miro a sus amigos con una mueca de "te lo dije"
—¿Pero porque Dumbledore permite algo así? — se extraño Remus
—Bueno… la profesora Barton no fue propuesta por Dumbledore sino por el Ministerio de Magia y últimamente se siente omnipotentes— Dijo Alice asomando la cabeza por detrás de Frank
—Ministerio de Magia…— susurró James
El enojo de los muchachos creció al paso de la semana hasta el jueves cuando les tocaba Defensa Contra las Artes Oscuras ya para ese entonces todos estaban enterados de las excentricidades de Minny Barton.
La clase de primer grado de Gryffindor y Slytherin entraron al aula donde Minny ya los esperaba con los cuestionarios de la semana pasada en mano.
—No se sienten por favor— dijo Minny y leyó el primer nombre — Nina Finnigan— Señalo el primer escritorio en la primera fila. A su lado Richard Benz.
—James Potter— indico la bruja un asiento en la primera fila justo frente a su escritorio —Sirius Black— se sentó junto a James.
Las primeras dos filas las lleno de sangre pura, la tercera fila y la mitad de la cuarta fue exclusiva para la sangre mestiza y la mitad de la cuarta con la quinta fue para la sangre sucia.
—Profesora, no alcanzo a ver desde aquí— dijo un sangre sucia de nombre Mitchell Lewis que usaba unos lentes tan grandes como los de James pero notablemente más gruesos.
—Bueno querido… novato, seguro que tus padres muggles podrán comprarte unos lentes mejores— dijo con un deje de desprecio la profesora Barton
Lily tuvo la impresión de que lo había llamado novato para evitar algo más ofensivo.
—Bueno hoy comenzaremos a ver la teoría de los encantamientos aturdidores y la próxima semana veremos la práctica…
Los Gryffindor habían construido una gran antipatía por la profesora mientras que los Slytherin se mostraban contestos y orgulloso de estar sentados en las primeras filas del aula.
Cuando la clase acabo los de primer año salieron, en su mayoría, malhumorados.
James leía un libro de hechizos mientras que Sirius hacia lo propio y Peter comía ranas de chocolate. Remus solo estaba recargado bajo un árbol con los ojos cerrados.
—Remus Lupin… llevo todo el día buscándote, acompáñame— dijo Madame Pomfrey, la enfermera del colegio.
Remus se levanto y se despidió con un gesto de la mano y fue tras la enfermera
—Me alegro de que vaya… se ve bastante enfermo— dijo Sirius
—Si— contesto James —Lo tengo… ¿Por qué no desmayus? —
Practicaron alrededor de una hora aquel hechizo intentando aturdirse el uno al otro mientras que Peter los veía con admiración.
—¡Me muero de hambre! — se quejo Sirius mientras levantaba a James del piso pues su ultimo hechizo le había dado de lleno
—Bien Sirius— apremio James —Vamos Peter la comida ya debe de estar servida— agrego
Los tres caminaron por los largos y amplios pasillos de Hogwarts
—¡A que gano! — grito James y los tres echaron a correr.
James corría por el pasillo pasando entre dos personas y tirándole los libros.
Sirius pasó detrás de él y cuando James se detuvo a ver sus destrozos se encontró con los intensos ojos verdes de Lily. Probablemente fue su imaginación pero estuvo, casi seguro, de que vio como Lily le sonreía.
El grito de Sirius lo despertó y siguió corriendo apresuradamente.
Cuando llegaron al comedor Frank y Alice hablaban entre susurros, Sirius se acercó a ellos.
—¿O pero que te pasa? — pregunto Sirius a Alice quien tenía los ojos hinchados y rojizos.
—Unas muchachas la han tratado mal— dijo Frank
—Ya… pues olvídalas Alice— dijo Peter tartamudeando. Sirius evito reírse.
—¿Dónde esta Remus? — pregunto Frank
—Se sentía enfermo y fue a la enfermería—
—A ya veo— dijo Frank
Sirius comió muchísimo, como siempre lo hacia. La comida era degustación. Peter se comenzaba a preguntar como es que se mantenía tan delgado.
Lily y Snape entraron en ese momento al comedor y se separaron para ir a sus respectivas mesas.
—Potter— dijo Lily sentándose del otro lado de Alice —Para que lo sepas no me has roto mis cosas… aunque dudo que te interese—
James alzo una ceja y siguió comienzo, oyó como Lily le comentaba algo a Alice e intento ignorarla.
El grito que había salido de algún lugar del castillo se filtro hasta llegar a oídos de todos los presentes en el comedor. La profesora McGonagall, quien montaba guardia en ese momento, se apresuró a salir de ahí y correr en los pasillos hacia donde posiblemente se había dado el grito.
James y Sirius se miraron con una gran sonrisa. Acción. Pensaron los dos y echaron a correr detrás de la profesora con un agitado Peter tras ellos.
