PAGO DE DEUDAS 2º PARTE
Dedicado a Lilly, mi querida hermana, a la que más quiero y la que más se parece a mí,
Te lo mereces todo pequeña mía^^
Fleur se encontraba sentada en un pequeño taburete finamente ornamentado mirándose
Al gran espejo de pared que tenía frente a ella, se alisaba con delicadeza las arrugas de
Su impoluto vestido blanco, el velo yacía cuidadosamente extendido sobre la cama y
Cerca de él una caja que contenía una corona hecha por duendes.
Suspiró mientras se acariciaba distraídamente el largo cabello dorado que le caía sobre
La espalda con aquella gracia que la caracterizaba, sus dedos atravesaban los mechones
De pelo como una caricia mientras de sus labios salía una melodía susurrante y plácida,
Como una nana.
La puerta se abrió con un débil crujido y su rostro se giró hacia ella, era Molly Weasley.
Su corazón había dado un vuelco terrible, por unos instantes había pensado que era él.
Intentó recordar su olor, tan cálido y pasional como aquella única vez que había tomado
Su cuerpo a la fuerza, si…recordaba cada sensación que le transmitía aquél recuerdo
Ardiente, sus labios, su lengua acariciando cada lugar prohibido de su cuerpo…
-Querida, ¿estás bien?
Fleur asintió y dejó claro que quería estar sola hasta que la boda comenzara, quería
Quedarse en aquella habitación fantaseando sobre Krum, aquel hombre al que había
Invitado a su boda, el que estaría cerca suyo y al que ya no podría tener de nuevo.
Lentamente su cuerpo se relajó y su mano derecha levantó la falda despacio
Permitiéndola llegar hasta su ropa interior, cerró los ojos y se dejó envolver por la
Imagen de ambos sobre aquella mesa disfrutándose mientras los gemidos se
Entremezclaban retumbando en su cabeza. Cuando quiso darse cuenta su mano
Acariciaba con velocidad y ansia su clítoris, sus uñas largas y tratadas con manicura
Francesa rozaban cada parte de su sexualidad envolviéndola en un placer indescriptible
Y sintió ganas de quitarse el vestido y acariciarse suavemente los pezones, sentir el
Delicado roce de la seda que cubría su cama en su espalda y en sus piernas, pero no se
Movió del sitio, siguió sentada en su taburete gimiendo en voz baja mientras sus dedos
Se movían solos.
Y repentinamente unas manos deslizaron cada botón de su vestido abriéndolo en
Abanico, alzó la cabeza hacia el espejo y allí estaba Krum.
Ni Fleur ni Krum hablaron en ningún momento simplemente él se acercó a la mano
Derecha de ella y lamió los dedos que habían acariciado durante aquel rato el clítoris,
Fleur gimió dirigiéndole una mirada suplicante.
-Tengo de devolverrrrrrte el favor, e dejado que tu cuerrrrrpo pase frío, me he portado
Mal contigo, pero me alegro de ello porque ahora te saciaré como mereces.
Dejó que los dedos de Fleur siguieran jugando y él comenzó a lamerlo mientras tanto, la
Respiración de Fleur se hizo más acusada mientras la lengua de Krum se movía con mas
Velocidad, con más violencia, sus dedos se acercaron a sus labios y los abrió
Rápidamente trasladando la lengua hasta introducirla en su interior, Fleur no pudo
Reprimir el grito de placer y abrió más las piernas esperando llegar al orgasmo muy
Pronto.
Cuando ese momento llegó Fleur agarró el cabello de Krum de entre sus piernas y gimió
Moviendo ligeramente las piernas y creando un sonido de fricción contra el raso de su
Vestido blanco.
Posteriormente Krum se levantó y agarró a Fleur con brusquedad, sus bragas de encaje
Se deslizaron por sus tobillos y cayeron al suelo mientras él la alzaba agarrándola de su
Trasero y apoyándola en la pared con fuerza.
Sus labios quedaron a centímetro de distancia y se besaron con rabia y pasión mezclada,
Sin un ápice de amor en cada beso, solo lujuria mezclada con el morbo.
Cerró los ojos y notó como Krum se desabrochaba el pantalón sacando su sexo e
Introduciéndolo dentro de ella con brusquedad y sin delicadeza alguna.
Movió sus caderas con fuerza aumentando la velocidad, Fleur volvió a notar el
Estallido de placer y clavó sus uñas con fuerza.
-Quiero más…ahhh…
Abrochó su vestido mediante la magia de su varita, y se peinó aunque sus mejillas
Seguían coloradas, casi era la hora de salir y Krum se había retirado de su cuarto, no
Recordaba cuantas veces habían tenido sexo pero se sentía agotada y justo antes de
Darle el sí quiero a Bill.
Se colocó la tiara y agarró el ramo con fuerza, cuando vio sobre el taburete una mancha
Blanca muy reciente, se acercó y se agachó decidida, lamió la cubierta del taburete y
Luego se levantó despacio, se desarrugó el vestido y salió por la puerta, saboreando el
Último resquicio de placer.
La última bocanada de libertad antes de encerrarse en el tedio de la mujer casada.
