Extra I

Notas: Capítulo especial dedicado a Levi, y su vida rutinaria. Una mirada diferente de esta historia.

.

.

.

Esquivó a esos dos defensores con rapidez siguiendo el ritmo de la pelota. Miró hacia ambos lados para saber si había jugadores que pudieran habilitarlo para hacer el gol.

— ¡Vayan detrás de él!—Gritó uno de sus contrincantes, persiguiéndolo.

Pero ya era tarde, el arquero se había arriesgado lo suficiente para habilitar la zona y poder hacer un pequeño juego de pies y meter la pelota justo en la esquina del arco, cerca del travesaño.

Era el segundo gol que marcaba en el juego.

La audiencia se dejó escuchar entre gritos para festejar y no falto mucho para que sus compañeros lo abrazaran a empujones brutos.

Él simplemente sonrió, lleno.

Elevó la mirada hacia el estadio pequeño, a la altura media de las bancas.

«Eren.»

Y corrió hasta volver al puesto.


—Míralo, Levi—se rió un tipo—. Patético.

Él lo miró desde arriba, con una mueca lo más parecido a una sonrisa.

—Sí.

Levi tenía unos once años cuando se involucraba con las pandillitas en la escuela. Su grupo se dedicaba a burlarse y molestar a los demás, aunque generalmente sólo eran un par de estúpidos que no tenían nada mejor que hacer.

Se dio vuelta seguido por Jean—un tipo que no dejaba de ser tan creído que lo enfermaba— para irse directo a la cafetería. Tanto joder a los demás hacía que se le abriera el estómago.

A veces se preguntaba por qué demonios se juntaba con esos tipos, ni siquiera entendía… O tal vez sí.

A él le gustaba aquella sensación de ser el líder y encajar en el grupo.

Porque siempre pensó que no encajaba en ningún lugar.

— ¿Cuándo es el próximo partido, Levi?—Le preguntó su compañero.

—El próximo miércoles—respondió con su taza de té—. El sábado haré la prueba para entrar en el club como jugador.

Un sonido de exclamaciones de admiración se escuchó.

Sí, eso le hacía sentir bien consigo mismo.

—Es una lástima lo de Armin.

—Podríamos ir a su casa después y dejarle algo—Opinó.

—Parece buena idea.

Levi siguió la mirada al par de chicos que estaban a dos mesas suyas. Era aquella chica nueva y el mocoso de Eren conversando. Parecía que estaban hablando de Armin, ese chico nerd y tímido con los que se juntaban siempre.

La silla a su lado chirrió.

—Es Mikasa—sonrió Jean—. Voy a ir a saludarla.

Se escucharon un par de risas a la vez que Jean iba para su sector. Desde que Mikasa había ingresado en la escuela, básicamente era como su fanático número uno. No había un solo día en que intentara entablar una conversación fallida, porque siempre era rechazado.

— ¿Qué? ¿Tu mamá me va a ir a buscar?—le escuchó decir a Mikasa.

Como en ese momento.

Levi se levantó con la excusa de querer ir al baño, no tenía tiempo ni ganas de querer escuchar aquella pronta pelea. Jean siempre se ponía de malhumor cuando Mikasa lo rechazaba, generalmente la insultaba a modo de que no la necesitaba, una especie de bipolaridad tonta que no se comprendía en absoluto.

Ya tenía demasiados problemas con los que lidiar, pensó.

Se enjuagó la cara con agua abundante y jabón antes de mirarse el espejo. Últimamente tenía esa extraña costumbre para meditar, por no decir que ahora no aguantaba ni un minuto con solo sentir el olor a suciedad, el impulso por querer limpiar cada cosa se hacía más intenso.

¡Vamos, Jaeger, no seas cobarde! ¡No puedes negar lo que eres, tienes que liberarte! ¡Ser un homosexual reprimido no será bueno para tu salud!

Es lo que había escuchado decir a Jean, sofocando al chico castaño. ¿Aún seguían peleándose?

Caminó por el pasillo un poco intrigado, pero en cuando dobló, Eren se había chocado con él, golpeándose la cabeza y cayendo al suelo en un sonido sordo. Por suerte, había mantenido el equilibrio.

— ¡Hey, Levi!—Le había saludado.

—Jean.

Eren había abierto los ojos sorprendidos, ruborizado. ¿Por qué se estaba ruborizando?

—Oh, conoces a Jaeger—dijo Jean con una sonrisita—. Es nuestro querido amigo gay declarado. Aunque el pobre está reprimiéndolo.

¿Gay? Cada vez entendía menos.

— ¿Qué?

—Vamos, Eren, díselo—insistió.

—Yo…

—Apuesto a que te gusta alguien si te diste cuenta. ¿Quién es?

Los puños de Eren se habían apretado con fuerza, casi temblando. Si no lo conociera, diría que estaría a punto de llorar.

—Un momento…—miró a Levi—. Te gusta él.

¿Qué?

—Oh, demonios. ¿Escuchaste eso, Levi?—Se rió. — ¡Convertiste a Jaeger en un homosexual!

— ¡Yo no…! ¡No es lo que…!

¿Qué mierda?

—No intentes negarlo, mírate a un espejo. Se nota a kilómetros—Sonrió—. ¿A ti también te gustan los homosexuales, Levi?

No supo por qué lo dijo, pero una especie de odio dentro de sí lo animó a hacerlo sentirse una rata miserable.

— Me dan asco.

Y se marchó.


— Oh, enano, ya llegaste.

Se quitó los zapatos y caminó hasta su cuarto sin decir ninguna palabra. Kenny lo miró con una ceja arqueada cuando pasó de él. El humo y el olor a cigarrillo; supuso, siempre evitaba estar cerca, aunque hoy parecía un poco más molesto que lo normal.

Kenny arrojó un cuchillo sobre su mejilla, indignado.

—Que no se te olvide hacer la cena hoy, mocoso—se acomodó su sombrero tras apagar el cigarrillo. — Tengo trabajo.

Levi resopló con esa misma cara de malhumor. Su tío era descuidadamente violento con absolutamente todo. Desde que habían muerto sus "padres" Kenny Ackerman tuvo el privilegio de tener su custodia y usarlo principalmente como mulo. Para él no existía tal cosa como la familia, si quería dinero y buen trato, tenía que ser su ama de casa, su esclavo, su perro faldero. Ser humano no estaba dentro de su lista.

La puerta se cerró en un gran portazo en cuanto se fue.

Pese a que Levi iba a una buena escuela de gente rica, no era considerado como un chico de clase alta. Vivía en un pequeño barrio con suerte de unos cincuenta habitantes—en su mayoría, vagabundos—, en un intento de casa mal hecha, con rastros de humedad y moho. Su tío le dijo que un asesino a sueldo—porque en realidad lo era— no podía vivir en una mansión con grandes lujos, tenía que estar atrás, en la zona más oscura para que nadie lo descubriera.

Una reverenda estupidez.

Enterró su cabeza en su almohada en cuanto llegó a su habitación, y pensó.

Pensó inexplicablemente en como Eren había sido tan idiota para dejarse humillar como un imbécil ante Jean. En cómo carecía de fuerza de voluntad, solo se escondía entre sus dibujos maravillosos y apartaba la mirada como un cachorro herido. Sus ojos verdes aguándose cada vez que era lastimado era algo que no soportaba.

—Mocoso de mierda—murmuró.

Cuando lo vio por primera vez, supo que lo odiaba.

Lo que no entendía era por qué.

— ¡Voy a matarte!—Gritó Mikasa.

Apenas había llegado al salón, Armin estaba abrazándola para no dejarse llevar por sus impulsos evidentemente asesinos hacia Jean.

— ¿Qué? ¿Y yo qué culpa tengo de que tu amado Eren sea maricón?—se defendió, sonriente.

— ¡Armin, suéltame! ¡Voy a matarlo!

— ¿A mí? ¿Tu? No me hagas reír.

—Sólo eres un zángano miserable que no tiene nada más que hacer que molestar a chicos inocentes—ladró—. ¡Dime qué te hizo Eren! ¡Eh! Por tu culpa él… No, también por culpa del enano ese, él tuvo que irse. Ya no lo volveré a ver y…

—Mikasa…

Mikasa temblaba de impotencia, no podía soportar ver a su mejor amigo sufrir. Eren estaba destrozado a pesar de sus sonrisas fingidas, gracias a Dios había tenido una madre comprensiva que lo animaba a pesar de que tuvo que ir definitivamente a un psicólogo.

El primer día su estado era tan terriblemente horrible que casi no decía ninguna palabra. Eren tenía aquella costumbre de guardarse todo y no gritar, no hacer nada para evitar problemas.

La siguiente fase aún más traumática fue decir: "Estoy enfermo"

No había manera de hacerle saber que el amar a una persona no era estrictamente necesario a alguien de diferente sexo.

— ¿Acaso crees que…?

—Cálmate, Jean—musitó Levi, interrumpiendo.

— ¡Tú…!

—Tú también, Mikasa. Voy a tratar de solucionar esto, pero cálmate. Solo causarás más problemas.

Ella apretó los dientes, furiosa. Sí, el director ya tenía suficiente con sólo saber que Eren se iba de la escuela por culpa del intratable de Jean, estaba amenazado con comerse una buena porción de demanda.

— Dame su dirección.


— ¡Ya voy!—Gritaron.

Ni siquiera sabía por qué se encontraba allí de todos modos, si convencía a Eren de volver a la escuela con el motivo de… ¿Cuál se suponía que era el motivo? Ya casi ni entendía en que drama estaba metido, pero parecía que todas las miradas iban hacia él, en vez de a Jean, el creador del problema. Simplemente le dijo a Mikasa por su dirección sin saber que decirle, así que quizá estaba un poco nervioso.

—Oh, vaya. ¿Eres amigo de Eren?

Una mujer exactamente igual a Eren se mostró. Tenía un delantal puesto con la frase de Super Mommy, sus dedos y su cara manchada con algo de harina, la mujer era bella pese a unas pequeñas arrugas en sus ojos.

—Bueno, no exacta…

—Mamá, ¿quién…? ¿Levi?

Eren lucía exactamente igual, aunque el cabello un poco despeinado y su delantal decía Super Son, claramente se veía a ambos muy unidos. La envidia le comió un poco.

—Yo… Lo siento, no tendría que haber venido—murmuró, retrocediendo.

— ¡No!—Exclamó—. Pu… puedes quedarte. Mamá y yo estábamos horneando un par de galletas. Por favor, quédate.

—Creo que llegué en mal momento, eso es todo.

— ¡Nada de eso, jovencito! Quédate.

Agachó la vista, derrotado.

—Está bien.

Eren le había dicho que podría acomodarse en la sala mientras se cambiaba por algo más limpio mientras que su madre seguía horneando y preparando comida para ambos. Levi asintió, aún dudando.

Le dio un vistazo a la casa, grande, con varias fotografías de su familia, también un par de objetos a los que probablemente era de colección, algunos dibujos sosos de Eren y su familia. Era demasiado tierno que le incomodaba.

—Um… puedes sentarte—apareció él, con una camiseta y un chaleco a juego.

Levi miró el sillón y antes de sentarse sacudió con la mano el almohadón.

—Me… me sorprende que vinieras—volvió a decir—. Pensé que…

Levi hizo un ruido fuerte dejando una caja grande frente a él.

—Son las tareas y los apuntes que hice en clase hasta el día de hoy, creí que lo necesitarías. Escuché que te irías a otra escuela, así que quizás no lo necesites pero…

Se detuvo.

Eren estaba llorando.

—Lo siento, lo siento—se limpió rápidamente los mocos y la cara, algo que a cualquiera le quedaría realmente asqueroso, pero no a Eren—. Gracias, estoy muy… muy feliz.

—No hay de qué disculparse, en realidad soy yo el que debería hacerlo—murmuró y se inclinó—. Lo siento.

Él pensó que quizás con eso se detendría, pero Eren lloró aún más fuerte, cubriéndose la cara con ambas manos, temblando.

Sí, había sido una mierda de persona con él.

— ¿Puedo…? ¿Puedo abrazarte?—Preguntó.

Dudó por un momento. No sabía reconfortar, apenas lo conocía. Y él era evidentemente gay, si lo vieran los demás…

¿Por qué le importaban los demás?

—Sí—asintió.

Eren corrió cuando él le ofreció su pecho para seguir llorando y lo abrazó fuertemente. Era como un sueño hecho realidad, aquella persona que tanto quería ya no la rechazaba con frías palabras.

—Me gustas—sollozó al sentir que le acariciaba el cabello—. Me gustas, Levi.

No había necesidad de ser cruel con alguien tan dulce.

—Lo sé, mocoso.

Porque eso era lo que le transmitió Eren desde el primer momento. Dulzura para un chico a quien la vida lo había pisoteado.

—Ya lo sé.

Una persona con tanto valor no le podría dar asco.


— ¡Levi!—Gritó él, desde las gradas, agitando su mano sonriente—. ¡Buen trabajo!

Ese mocoso iba a volverlo loco incluso después de no estar en la misma escuela.

Su fan número uno.


Notas de la autora: ¡Hola! ¿Hay alguien por ahí...? ¿Alguien?

Siento la ASQUEROSA DEMORA INFINITA E INSENSIBLE.

Estuve en hiatus por mucho tiempo, ya lo sé. De hecho, aún ando así, aigoo... pasaron tantas cosas. No sé que decirles sinceramente. Espero salir de este pozo y seguir escribiendo como lo hacía.

Ojalá les haya gustado. ¡Muchas gracias por el apoyo! Me he sorprendido mucho con los comentarios, este fanfic nació desde el fondo de mi corazón. He escrito historias similares a esta (una novela que jamás acabé xD) y pensé que sería bueno y bastante realista hacer una Ereri (o Riren). De veras amo esta pareja, fue la primera que me hizo entrar en este mundo hermoso del yaoi. Muchisimas gracias.

Espero hacer otro extra pronto, sé que me han pedido que se reencuentren. Pero las cosas no son tan fáciles. Quizá pase mucho tiempo, no lo sé. Me gusta pensar que Levi finalmente haya comprendido y aceptado sus sentimientos sin necesidad de ser su pareja obligatoriamente. Creo que es lo que cualquier persona querría cuando ama a alguien, para mí, la forma de permanecer al lado de Levi es que Eren vaya a cada partido de futbol y la forma de aceptar a Eren es diciéndole que el es un fan número uno. Creo firmemente que eso es adorable.

Quise poner un poco más sobre Levi, pero eso sería poner un montón de excusa barata para rechazar a Eren. Levi está sufriendo con su TOC y convivir con eso ya de por si es horrible. Pero eso quiero dejarlo al segundo extra (si es que lo termino y quieren). Hay mucho que me gustaría seguir diciendo, pero espero guardarme un par de cosas más.

Gracias de nuevo, por todo.