Chapter 2: Mariposas en el estomago
Cuando Max llego a casa se encontró con una pequeña sorpresa, Billy y Nora habían colgado un cartel que decía: "Bienvenido hermano".
-Bueno te dejamos para que te instales.
Dijeron Barb y Hank, luego tuvieron a su habitación.
-¡Max!
Gritaron Billy y Nora con mucha alegría y corriendo a abrazarlo.
-¡Chicos! ¿Cómo están?
-¡Bien!
-¿Les gustaron sus cosas?
-¡Nos encantan!
-¿Qué cosas?
-Esto.
Dijo Nora mientras mostraba una caja de moños y Billy enseñaba unas zapatillas especiales.
-¿Cuándo se las enviaste?
-Después de que recibí la carta de navidad con sus fotos.
-¿Te gusta el cartel que te hicimos?
-Está lindo, pero, saben…. Preferiría que no me llamaran hermano.
-Pero eres nuestro hermano.
-Si de la familia.
-Aun asi.
-¿Entonces cómo te decimos?
-Ah…. Tío Max. Si eso soy, su genial tío Max.
-Tenemos un tío genial. ¡Asombroso!
-¿Por qué no van a jugar con las cosas que le regale?
-¡Si!
-Nunca vi a nadie tan emocionado por unos moños y zapatillas.
Dijo Phoebe.
-Es que le hice unas mejoras.
-¿Qué tipo de mejoras?
-Bueno…
-¡Billy, trae tus zapatillas biónicas para hacer un patrón con mi moño de rayos!
-¿En serio?
-Que puedo decir… soy el tío genial.
Dijo Max en una voz muy burlona.
-Estoy ansiando ver mi regalo.
-Y lo harás, pero cuando cumplas años.
Max volteo a ver hacia atrás y con su telekinesia hizo bajar el cartel de Billy y Nora. Phoebe tan solo lo miro mientras lo hacía y este le sonrió cuando se dio cuenta de que lo observaba.
-¿Todavía te afecta verdad?
Max solo se encogió de hombros ante la pregunta. Pero después hablo.
-Ya quede con tus padres en conservar mi apellido, así que nadie en la escuela lo sabrá, a menos que tú les digas.
-No lo hare si no quieres.
-Bien.
-No deberías ser tan duro con mis padres. Ya te dije que te quieren.
Max hizo una mueca de disgusto.
-Dales una oportunidad, quizá te sorprendan.
-Tal vez tengas razón…
-Qué bueno.
Dijo ella besándole la mejilla.
-Voy a salir…
-¿Tan noche?
-Es con unas amigas Max. Oye, podrías venir.
-¿Y pasar toda la noche entre chicas? ¿Qué te pasa?
-Estábamos hablando sobre la escuela y esta es una gran oportunidad, para que no solo llegues como el chico nuevo. Anímate…
-Ni siquiera he desempacado.
-Le puedes pedir ayuda a Billy después
Max estaba cayendo, realmente no quería quedarse solo en sus pensamientos. Prefería estar distraído.
-Vamos…
-¿En serio?
-Sí.
-Bueno, solo espera a que me arregle un poco.
-Te veo lista.
-Sí, pero más…
Max rio por lo bajo, nunca había entendido porque las chicas creían verse sencillas, cuando en realidad estaban bien. Pero aprovechó que Phoebe se arreglaba para refrescarse un poco del viaje y ponerse su chaqueta de cuero favorita. Cuando termino Phoebe estaba bajando de la escalera y sí que se miraba bonita, (no es que antes no lo estuviera) se soltó el cabello, maquillo y puso un vestido naranja que le caía muy bien a su tono de piel.
-¿Cómo me veo?
-Ahhh…
-¡Max!
-Es broma, vamos.
La fiesta de la que le había hablado Phoebe a Max, no quedaba muy lejos de la casa; es más, quedaba relativamente cerca. Cuando llegaron no solamente habían chicas, en realidad parecía como si toda la secundaria se hubiera colado.
-¿Unas amigas?
-Eso fue lo que me habían dicho.
Phoebe tenía buenas amigas como Sherry, pero también tenia de esas que en verdad eran hipócritas. Cuando la vieron llegar con Max, lo primero que pensaron fue que de seguro era un nuevo novio del que no les había hablado y ya había botado a Cole. Ni siquiera habían terminado de llegar, cuando le salieron al encuentro para sonsacarle información.
-¡Amiga! ¿Cómo estás?
-Hola Verónica.
-¿Quién es tu amigo?
-Soy Max, amigo de Phoebe.
-Con que amigo….
-Si
Dijeron ambos al mismo tiempo.
Verónica, ya tenía un plan siniestro trazado en su mente. Siempre le había tenido envidia a Phoebe; y si le ganaba u chico lindo, ya era una venganza personal. El resto de las amigas de Phoebe siguieron hablando un poco más… pero cuando llego la hora de bailar, Max ni siquiera tuvo tiempo de decir que no. Verónica solamente lo jalo hacia la pista.
-Guau, tu amigo sí que no pierde el tiempo.
Dijo Sherry, haciéndole notar a Phoebe que Max ya no estaba a su lado.
-Parece que tienes razón. Ya no me necesita…
-¿Tú quieres ir a bailar?
-Claro, por que no.
Phoebe y Sherry se asomaron a la pista y se pusieron a bailar al ritmo de "Shut up, and dance with me". De pronto, se acercaron un poco hacia donde estaban Verónica y Max. El segundo cogió a Sherry del brazo y le susurro algo al oído que Phoebe no pudo escuchar.
-Ok.
Le contesto Sherry. Luego cambiaron la canción por una más tranquila: "Sorry". Y Max y Sherry gritaron al mismo tiempo.
-¡Cambio de pareja!
Cuando Max estuvo cerca de Phoebe, se la fue llevando disimuladamente lejos de la vista de Verónica.
-¿Eso fue lo que le dijiste a Sherry?
-Sí, es que tu amiga ya me tenía azorado.
-Supongo que puede ser algo abrumadora a veces.
-¡Abrumadora!, ¡Ese es un cumplido!
-¡Max, ya basta!
Dijo Phoebe un tanto juguetona, porque la verdad es que quería morirse de la risa. El DJ estaba como desorientado esa noche y la siguiente canción que puso fue lenta.
-Esta vez te quedas solo…
Le dijo Phoebe a Max.
-Pero ¿Por qué?
-No se bailar lento.
-Pero yo sí.
"La ventaja de no crecer juntos, es que uno sabe cosas que el otro no" Pensó Phoebe.
-Súbete a mis pies.
Le dijo Max. Luego coloco la mano en su cintura e hizo que su mano derecha se posara en su hombro mientras le estrechaba la otra con la suya.
-¿Así?
-Sí
Max empezó a mover a Phoebe muy lentamente y ella no se daba cuenta de lo mucho que los estaban mirando, había perdido el sentido de que estaban con otras personas. Se sentía tan segura al lado de Max que dejo que su cabeza descansara en su hombro libre y siguió dejando que la guiara en sus pasos.
Así hubieran seguido… pero de pronto algo inquieto a Phoebe, se acordó de Cole (no es que un recuerdo viniera a su mente); es que miro un chico parecido a él. Estaba de vacaciones con su familia y se había ido hace poco, el pensar en el provoco un sentimiento extraño en ella, pero no uno bueno. Sintió como si lo estuviese engañando, pero no sabía porque, tan solo estaba con Max y no había razón para sentirse así. De todas maneras, aunque fuera incomprensible se detuvo. Y le dijo a Max que se sentía mal y necesitaba volver a casa.
-¿Quieres que nos vayamos ya?
-Tú no tienes por qué acompañarme, anda quédate.
-No tengo razones para quedarme… o que ¿Acaso crees que quiero otra tanda con tu amiga parlanchina? Bla, bla, bla, bla, bla, bla.
-Ja, ja, ja.
La había hecho reír otra vez aunque no quería, porque Verónica no estaba tan lejos.
-Ya cállate…
-Lo siento.
Dijo Max aunque no muy sinceramente pues estaba esbozando una sonrisa.
- ¿Nos vamos?
Phoebe asintió con la cabeza.
En el camino se le olvido el mal rato que acababa de pasar; porque fue de lo más tranquilo. Cuando llegaron a casa todos ya estaban dormidos, pero ellos no tenían sueño, así que se quedaron platicando en el sillón por horas. Poniéndose al día con sus vidas, contando anécdotas graciosas, siendo sermoneado por la escogencia de supervillano y siendo molestada por la escogencia de superheroina. Esa noche se contaron todo y eso hizo que volvieran a tener el tipo de relación de hace algunos años: de amor, odio.
A las pocas semanas solo pasaban juntos ya fuera para pelear o para otra cuestión; sus compinches (porque Max ya había encontrado muchos aliados para entonces) no se creían lo de solo amigos y los molestaban con frecuencia. Pero a ellos no les hacia el menor efecto, porque nadie mejor que ellos sabían el tipo de relación que llevaban o al menos, ya saben, eso creían…
Max se había despertado antes que todos, pero se encontró a Phoebe en la cocina muy a su pesar.
-Hola.
-Hola
"Diablos" pensó para sí mismo "¿Por qué luce tan bonita en la mañana?"
-¿Vas a desayunar?
-No… a decir verdad. Solo vine por un poco de jugo, ya me voy a la escuela.
-Tan pronto.
-Tengo tareas atrasadas… y muchas otras cosas.
Max salió sin despedirse de Phoebe como solía hacerlo y al salir, cuando sintió que ya estaba libre de que alguien lo mirase tomo su termo de agua, lo abrió y se lo echo en la cabeza; para probarse a sí mismo que no estaba soñando.
-Rayos.
Maldijo por lo bajo.
-Esto no me está pasando…
El que lea esto se preguntará que le asa a Max, pues bueno la respuesta es simple y para no insultar su inteligencia supongo que la mayoría ya se dio cuenta, se está enamorando de Phoebe. Es un suplicio que lo viene torturando desde hace dos semanas y ya se le está haciendo muy difícil ocultarlo. Todo pasó así…
Max estaba en el pasillo, pasando el rato con Phoebe como siempre. Cuando una voz resonó detrás de sí.
-¡Ya volví!
-¡Cole, no puede ser!
Phoebe había ido a abrazar a ese chico perfecto, que recién había llegado. Max primero se sorprendió, pero luego dedujo por la efusión de Phoebe que de seguro era su novio.
Se sintió alegre de al final conocerlo, pero de pronto se dio cuenta de que no era así; que en realidad detestaba que hubiera venido porque Phoebe había corrido a abrazarlo y la estaba agarrando muy fuerte de la cintura cuando la abrazaba. ¡Quien se creía este imbécil! ¡Cómo podía ver un día y simplemente arruinar todo lo que era perfecto! Phoebe se lo presento con toda la esperanza de que se llevaran bien, pero eso no iba a pasar, él ya se la tenía jurada ¡y ni siquiera tenía idea de por qué!.
Durante los siguientes días llego a la casa para pasar tiempo con ella, y muchos "accidentes" ocurrieron mientras tanto. Solo un poquito de mala suerte al estilo "Max" nada más que eso. Pero llego el triste día en que Phoebe se dio cuenta de todo lo que hacía y se pelearon por ello más de una vez.
Él siempre se molestaba y nunca aceptaba que ella tenía la razón. Según el algo muy malo debía andar con Cole, porque él no dejaba de sentir esa rabia interna cada vez que lo miraba. Hasta que un día llego a tarde a casa, porque Oyster le había invitado a almorzar y entonces se encontró con la escena más dolorosa de su vida.
Phoebe y Cole se estaban besando. ¡El!, ¡Estaba besando a su Phoebe! Y todo cobro sentido en un parpadeo, no era Cole el problema, era él. Contrario a lo que sintió toda la semana, esta vez no actuó impulsivamente sino que hizo lo posible para que no lo vieran y se marchó hacia el parque. Ahí, no hizo más que torturarse por horas, pensando en aquel beso y deseando con todas las fuerzas de su alma ser ese tipo tonto.
¡Era tan estúpido, el no haberse dado cuenta antes! ¡Y tan ridículo sentirse así! ¡De verdad, ridículo!
Después de unas horas regreso a casa, pero porque si no se iba, tenía la impresión de que se iba a quedar como una estatua ahí para siempre. Cuando llego Phoebe estaba de muy buen humor, y aunque el sabia porque, en ningún momento se lo demostró
-Oye Max ¿Te puedo contar algo?
¡Dios Santo, lo último que le faltaba!
-¿Tienes que hacerlo?
-¿A qué te refieres?
-Nada, dime…
Estaba esperando la cuchillada lentamente y con paciencia.
-Necesito que me ayudes con algo…
Gracias al cielo, no era lo que había penado.
-Dime.
-Tengo una amiga y le gusta un chico…
-Phoebe si eres tú, dímelo.
-No es en serio. Es otra chica (bueno, no daré tantos rodeos). Mi amiga Sarah, está loca por salir contigo y yo le dije que te iba a preguntar.
-Phoebe dile que no…
-¿No le vas a dar siquiera una oportunidad?
-Es que te digo que lo último que quiero ahora es una cita, estoy muy confundido.
-¿Por una chica?
-No.
-Bueno. Te dejo entonces…
Y a partir de entonces Max, no puede dejar de pensar en Phoebe, como la mujer de sus sueños, ahora la evitaba más y trataba de concentrarse en sus propios asuntos para así dejar de tenerla siempre tan cerca. Como nunca le había pasado algo así, suponia que con el tiempo el sentimiento simplemente iba a desaparecer y su trabajo era hacer todo lo posible para que esto sucediera.
Porque al final, ha tenido mucho tiempo de reflexionarlo todo y considera que aunque Phoebe no estuviera con Cole; era un sueño que no tenía futuro. Porque ella aun lo veía como su hermanito y también estaba el hecho de que había elegido ser supervillano (era la oveja negra de la familia feliz) y bajo ningún concepto iba a ser el causante de que la ovejita más blanca de la parcela se saliera del carril por culpa suya. Él también la quería pura como siempre, amaba que siempre quisiera el bien, no cambiaría nada en su forma de ser.
Sufría en silencio, era cierto. Pero si nadie más aparte de él lo sabía no era algo que tuviera mucha importancia.
