- Así que... – Comenzó a decir Ace – Nos están diciendo que justo ahora que venimos ¿Están planeando una fiesta?
- ¡Estupendo! – Dijo Baron
- ¡No es sólo una fiesta! – Aclaró Julie – Es una fecha muy importante para todos ¡Es Navidad!
- ¿Na...vidad? – Preguntó Mira esperando haber pronunciando bien el nombre
- Sí, es una de las fechas más esperadas del año – Dijo Shun
- ¿Y de que trata o que? – Pregunto Baron
Julie se estremeció.
- ¿Estás bien Julie? – Preguntó Marucho
- Sí sólo que nunca había oído a alguien preguntar eso –
- Pues disculpa pero nosotros no tenemos ni idea de lo que están hablando –
- Lo sabemos, es por eso que les enseñaremos – Dijo Runo – Así que trata de calmarte Ace
- Son demasiadas cosas para poder explicarlas todas – Dijo Alice respondiendo a la pregunta anterior – Pero lo intentaremos
- Como por ejemplo – Dijo Runo – Cuando al caer la noche los tejados de las casas, las fachadas, los edificios e incluso los árboles; iluminan las calles llenándose de luces de colores –
Ella les explicaba mientras recorrían las calles nocturnas de la ciudad asomándose por las ventanas de la limusina de Marucho.
- Es increíble -
- Es hermoso – Dijo Mira – Jamás había visto algo tan bonito como esto
- Las luces son solo una parte – Dijo Shun – Son muchos los adornos que se ponen en las casas, tanto dentro, como fuera
- ¿Y para que? – Pregunto Baron
- Es sólo una tradición –
- Además ni siquiera hemos empezado – Dijo Dan por fuera del escaparate de un restaurante – Las luces son lindas, pero no hay nada en la Navidad que se compare con el festín de Nochebuena –
A él y a Baron se les salía la baba a mares mientras miraban el menú.
- Y ahora ¿Qué es Nochebuena? – Preguntó Mira
- Es la noche antes de Navidad – Explicó Marucho – Normalmente se hace la fiesta con la familia y los amigos para poder felicitarse exactamente a las 12:00 a.m.
- ¿Entonces prácticamente dura dos días? – Preguntó Baron
Marucho asintió.
- Para mí eso es lo más bonito – Dijo Alice – Porque no importa que tan lejos vivan unos de otros, en Navidad, todas las familias se reúnen.
- Me parece un festejo algo cursi – Dijo Ace
Mira le dio un golpe en la cabeza – ¡Claro que no! Es algo muy lindo.
- Pues el que la familia se reúna, es sin duda lo mejor – Dijo Marucho – Pero lo que a mi me ha gustado mucho desde pequeño son los árboles de Navidad -
Estaban en la plaza del centro de la ciudad, había una gran cantidad de personas. Parejas sentadas en las bancas, niños jugando en la nieve, madres preocupadas por terminar de una vez con las compras navideñas... En fin. Era una linda escena. Pero quizá lo que hacía más hermoso ese momento era el enorme pino navideño en medio de toda la plaza. Tenía el mismo tamaño que un edificio común, y en la punta tenía una enorme estrella dorada que brillaba con la luz de la luna. Las esferas podían ser, fácil, del tamaño de un auto y eran de diversos colores. Obvio el árbol no era natural, pero para las personas que estuvieran lejos e incluso para algunas que estaban cerca, daba la sensación de serlo.
- ¡Es gigante! – Dijo Baron emocionado - ¡Me duele el cuello de sólo voltear para ver la punta!
- ¿Verdad que es hermoso? – Dijo Alice
- Si lo es – Dijo Mira - ¿Verdad que sí, Ace?
El chico se giró para verla. Estaba maravillada con todo lo que sus amigos les habían mostrado hasta ahora, y de cierta forma, él también lo estaba. Ahora se sentía emocionado por la fiesta de Nochebuena y creía que quizás, aunque para el seguía pareciendo una festividad algo cursi, no podía negar que especialmente esas fechas serían perfectas para decirle a Mira todo lo que sentía hacia ella. Fue un pensamiento vago al pasar por su mente, pero realmente lo estaba considerando. "¿Cuando sería el momento indicado?" Que mejor, sino durante la fiesta.
Pero por ahora debía ocuparse en responder a su pregunta, en serio que el pino era hermoso, y si él lo decía seguro que lograría sacarle a Mira una sonrisa.
Sin embargo, había algo en la mente de Ace que lo obligaba a estar en contra de todo lo que hicieran sus amigos, sin importar que, en el fondo, estuviera absolutamente de acuerdo con ellos.
- Después de todo lo que hemos pasado hasta ahora – Dijo por fin – No puedo creer que les impresione algo así
Mira hizo ademán de estar enfadada, pero le resto importancia al asunto – Eres un amargado –
- Sólo estoy diciendo que... ¡OYE! – Se interrumpió cuando una bola de nieve le dio en la cabeza, se giró y vio a Dan riéndose como un idiota.
- ¡Talvez deberías de hacerle más caso a Mira! – Le dijo desde algunos metros de distancia – Y luego te preguntas como es que no le...
Ace le lanzó una bola de nieve en la cara y lo tiró con fuerza al suelo.
- ¡IMBÉCIL ESO ME DOLIÓ! -
- Ese era el punto – Dijo amenazando con otra bola de nieve - ¡Además tu empe...!
Dan le tiró otra en el estómago, sacándole el aire - ¿Que decías, Ace?
- ¡QUE TE VOY A DAR EN TODA TU...! – Antes de poder seguir otra bola le dio, y esta vez, un poco "más abajo" del estómago.
- ¡Los dos parecen unos bebés! – Dijo Runo, quien se puso en frente de Dan y le pegó a Ace antes de que pudiera lastimar al castaño, y éste se tiro al piso de la risa al ver como su amigo se retorcía de dolor – Además si van a jugar, jueguen bien –
Una bola le dio a Runo en el brazo - ¿Quieres decir así? -
Mira no estaba tan cerca de Runo pero aún así, aventó la bola con fuerza, y se quedaba parada viéndola con una sonrisa - ¿Ah con que quieres guerra, eh?
Las dos se agacharon para tomar otra y prepararse para lanzársela pero dos bolas más le dieron a cada una, antes de poder hacerlo.
- Aww que lindas – Dijo Julie contenta, al lado de Alice, quien reía – Las dos defendieron a sus noviecitos, me dan tanta ternura ^^-
Ambas chicas se pusieron tan rojas como la nariz de rodolfo – ¡CIERRA LA BOCA JULIE!
Automáticamente se formaron los dos equipos de chicas y comenzaron a atacarse con proyectiles de nieve. Mira y Runo vengándose de Julie ante el comentario y Alice intentaba defender a la peliplateada, o de lo contrario, la lastimarían de más.
- ¡Esperen! ¡Esperen! – Gritó Baron corriendo hacia ellos - ¡Yo también quiero jugar!
Ace y Dan, al igual que las chicas, seguían matándose en esa guerra tan infantil, pero tan divertida, y la gente que pasaba por allí, sí no veía bien a los jóvenes, podría preguntarse "¿A que hora vendrán sus padres a llevárselos de aquí?"
- ¿Y tú Shun? – Le preguntó Drago, quien junto con todos los otros bakugan estaban posados sobre sus hombros o sobre su cabeza - ¿No vas a ir a jugar tú también?
- A veces creo que soy el más maduro del grupo – Dijo con algo de vehemencia en sus palabras – Pero... ¡Al diablo! De todas formas en una semana es Navidad ¡Chicos espérenme!
Pasaron dos horas y los chicos seguían así, dos equipos de niños y luego dos de niñas, pero al final los dos equipos de cada género se unieron y terminaron peleándose unos contra otros. Y cuando las cosas parecían empezar a ponerse interesantes, como siempre, la policía tiene que meterse en donde nadie le llama, o bueno, de hecho todas las personas que estaban en la plaza. Digamos que las bolas de nieve no siempre daban a la persona que se esperaba y a la mayoría, eso no le agradaba. Pero como siempre Maruchito los sacó de ese apuro con cierto "arreglo monetario" y no hubo problema alguno.
- ¡Que exagerados! – Se quejaba Ace de regreso a la casa de su amigo – Ni que hubiéramos lastimado a alguien
- Ya sé – Le apoyó Runo – Si no les gustan las guerras de nieve entonces ¿porque demonios estaban allí en la plaza?
- Gente sin infancia – Dijeron los dos al unísono
Alice se reía ante las quejas - ¿Saben? Ustedes dos podrían ser hermanos
- ¡¿Nosotros hermanos? -
- Alice tiene razón – Dijo Julie – Se parecen en casi todo
- ¡Claro que no! – Volvieron a decir al mismo tiempo
- Claro que sí – Dijo Marucho – Tienen el cabello casi del mismo color...
- Y están de acuerdo en todo. – Dijo Baron
- ¡No es cierto! – Otra vez al mismo tiempo - ¡Eso no ayuda! ¡Cállate! ¡DEJA DE DECIR LO MISMO QUE YO!
Todos se reían al verlos molestándose cada vez que abrían la boca - ¿Lo ven?
- ¿Seguros que no los separaron al nacer? -
- Bueno ya, ya – Dijo Dan un poquito celoso de Ace – No es para tanto
- Mejor cambiamos de tema – Dijo Mira divertida
- Oigan chicos una duda – Dijo Baron como si fuera un niño pequeño – Me gusto mucho el árbol pero sigo sin entender que tiene que ver con la Navidad –
- Pues... – Empezó a decir Julie – De eso no estoy muy segura, pero lo único que sé es que debajo del pino navideño, está lo que más me gusta de la Navidad ¡Los regalos!
- ¿También les dan regalos? – Preguntó Mira
- Sí, verán –Ahora Julie parecía una maestra dando clase de historia – Cada Nochebuena, mientras los niños duermen, un hombre gordo y barbudo vuela alrededor del mundo dejando debajo de todos lo árboles de Navidad los regalos que los niños le pidieron a él, con una carta, unos cuantos días atrás. Y este hombre, quien se hace llamar Santa Claus...
- O Papá Noel, o San Nicolás, o... – Dijo Marucho a lo bajo, pero lo callaron –
- Lleva todos esos regalos en su trineo jalado por 9 renos: Dasher, Dancer, Vixen, Prancer, Comet, Cupid, Donner, Blitzen y... Me falta uno... pero ¿Quien e...?
- ¡RODOLFO! – A excepción de Ace, Mira y Baron, todos los demás le gritaron el nombre a Julie, como si fuera algo muy obvio (y de hecho lo era)
- Ah sí, jejejeje – Dijo ella algo avergonzada – En fin, va a todas las casas del mundo y deja los regalos debajo del árbol, pero si los chicos no están dormidos, Santa no puede entrar al lugar hasta que duerma. Y tiene que entregar todo en esa misma noche, para que al amanecer de Navidad los niños vean sus regalos.
- Ah si claro chicos – Dijo Ace
- ¿De que hablas? –
- Que esa historia es muy irreal para poder creerla –
- No es irreal ¡Es cierta! – Dijo Alice – Todo lo que dijo Julie es parte de la Navidad
- Chicos nos están tomando el pelo ¿cierto? – Dijo Mira
- Si, no sólo porque no seamos de aquí van a querer engañarnos – Dijo Baron – Se lo acaban de inventar
- ¿Como pudimos inventar algo así y ponernos de acuerdo tan rápido? – Dijo Runo
- Pues entonces creo que les han mentido todos estos años – Dijo Ace – No puedo creer que crean en una patraña como esa
- Bueno de hecho no lo... – Dijo Marucho, pero los demás se pusieron un dedo en la boca para decirle que se callara
- Pues yo no lo creeré hasta que lo vea
