Disclaimer: Bones no me pertence, es de FOX y todos su productores. No intento plagiar ninguno de sus personajes o dialogos.
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No entendía nada, no entendía porque se sentía así, se suponía amaba a Ryan, ese hombre que siempre había estado con ella cuando fue su accidente y perdió la memoria, él estuvo con ella en todo momento, no dejo de cuidarla, hasta las enfermeras le comentaron que tenía mucha suerte al tener a un hombre tan devoto. Ryan era amable, compresivo, cariñoso, un dios en la cama, todo lo que una mujer podía soñar, pero irónicamente los sueños de ella los ocupaba otro hombre, uno con ojos marrones, y aunque no tenía idea de quien era, siempre que soñaba con él, amanecía de buen humor.
Pero él no era nadie, los doctores le habían explicado que era a causa de la amnesia, creía conocer personas pero que en realidad ni siquiera las había visto, ella no recordaba absolutamente nada, todo había sido borrado de su memoria, se sentía tan sola, pero ahí estaba Ryan, él se encargo de explicarle su vida, lo primero de todo es que se llamaba Emily Howe y era su esposa.
Toda su vida había sido más o menos así.
Ella había crecido con sus padres y su hermana mayor, todos murieron en un accidente de tránsito cuando tenía 20 años, se convirtió en enfermera Wic Utmb Regional Maternal en Hunstville, conoció a su marido a los veintisiete años y se casó con él a los treinta, todavía no tenían hijos pero querían, ambos eran devotos a la iglesia católica, asistían cada domingo, entonces el accidente lo complicó todo, según los doctores, habían viajado a Maluku para conocer la gran excavación que había ahí, en la selva, ella pescó un virus, tuvo fiebre y le hizo olvidar toda su vida, la habían traído a Arizona para que la trataran, se curó y no había más riesgo de infección o de infectar a otros.
Marido esa palabra resonó en su fuero interno, odiaba decirla, sentía que no iba con ella. Su marido se levantó, le dio un beso y un buenos días, se fue al baño, se volvió a quedar sola, tratando de encontrar a un hombre que claramente no estaba ahí, recordó el sueño que tuvo.
- ¿Por qué? Te diré porque. - Él se acercó más y por más que ella quería acercase y besarlo, no lo hizo, no podía moverse.
- Aquí estamos, todos nosotros, básicamente solos, criaturas separadas, tropezando unos con otros, todos buscando la más mínima señal de conexión. Algunos miran dónde no deberían; otros se rinden porque en el fondo creen "¡Bah! Ahí no hay nadie para mí. Pero todos seguimos intentándolo una y otra vez. ¿Por qué? Porque de vez en cuando, sólo de vez en cuando, dos personas se juntan y salta la chispa. Y sí Bones, él es guapo, ella es preciosa, y tal vez eso es lo único que ven al principio, pero hacen el amor, al hacer el amor... entonces dos personas se funden en una.
- Es científicamente imposible que dos personas ocupen el mismo espacio.
- Si, pero lo importante es intentarlo. Y cuando lo hacemos bien... nos acercamos.
- ¿A qué? ¿A romper las leyes de la física?
- Sí Bones, un milagro.
- Tienes razón.
Ese sueño la quemaba por dentro, se sentía tan real, y él estaba tan cerca de ella, parecía más un recuerdo, también sentía que ese nombre, Bones, era suyo, le correspondía más a ese, que a Emily. Sacudió la cabeza bruscamente, debía quitarse esas ideas, sentía algo intenso por ese sueño, Ryan salió del baño y la besó, Emily sabía que no amaba a ese hombre, incluso sentia que algo dentro de ella ardía cuando el veía, no podía distinguir entre sentimientos, quizás era amor lo que sentía cada vez que lo veía, o las mariposas en el estómago, pero unas muy grandes y que hacían que le doliera.
El día transcurrió como cualquier otro desde que la trajeron a casa desde aquel hospital en Arizona, fue al trabajo, todo fue normal, pero cuando llegó a su casa Ryan le pidió algo que no se esperaba mientras cenaban.
- Deberías dejar de trabajar. - Emily dejó de masticar, cuando recuperó sus pensamientos, tragó con dificultad.
- ¿Disculpa? - Se había enojado. ¿Cómo podía ser capaz de pedirle algo así? Y ni siquiera se atrevía a mirarla a la cara, siguía mirando el maldito periodico.
- Lo que oíste, si vamos a tener un bebé, tienes que pasar todo el día cuidándolo. - Él aún tenía la vista posada en el periódico.
- ¿Tengo? Disculpa, pero tú también serás padre, creo que ambos debemos de cuidarlo. - dijo molesta.
- No, tú eres la madre, la que cuida a los niños, yo seré el trae el dinero a esta casa. - Sus amigas, todas casadas y con hijos, decían que había que ser una esposa perfecta, que ella siempre había soñado con el día de su boda y que siempre había querido tener cinco hijos, soñaba con el hombre ideal, se graduó de enfermera porque tenía que mantenerse, y después siguió trabajando para ayudar a Ryan, pero según ellas, siempre dijo que dejaría de trabajar cuando se embrazara, ella sentía eso, más bien si hiciera algo parecido sentiría que se estaba atando a él, cuando le explicaron que su apellido de soltera era Deschanel y no Howe, sintió que le habían quitado su identidad. Su comentario la había sacado de lugar, pero lo enfrento con una gran sonrisa, como siempre desde que despertó en el hospital.
- Sí, amor, me parece bien, pero aún no estoy embarazada, no hay que precipitarnos, debemos ahorrar para nuestro bebé. – Él correspondió a su sonrisa, terminaron de comer, ella lavó los platos y luego sacó la basura.
Salió con la bolsa de basura, la sacó al contenedor, vio la calle que tenía enfrente, casas perfectas, los suburbios, la tranquilidad de ese vecindario era mucha, no se sentía en casa, pero ¿Cómo? Toda su vida había vivido ahí, era posible que se tratase de la amnesia, pero, algo le faltaba, algo muy grande... entró a su casa de nuevo, esperando que sus recuerdos volvieran, ya habían pasado tres años, temía que nunca volvieran.
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Bueno... creo que ya sabemos donde esta Brennan.
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