Olis lectores :D

Hoy no dire mucho porque ando medio dormida Q_Q acabo de llegar de mi viaje de cumpleaños y enserio que no me lo esperaba, así que por eso no pude actualizar hasta hoy u,u sorry. El otro cap. de mi otro fic ya esta listo solo que sin correcciones mañana lo checo y si es posible lo subo el domingo... ya no les afirmo nada por mi falta de tiempo.

Sin mas los amo a TODOS:* y gracias por su comprensión. En este cap. puse mucho Ichihime eso creo yo xD! fue divertido escribirlo, espero que lo disfruten tanto como yo xD!

N/A: Todos saben que bleach es solo de Kubo-sama para que decir tonterías si eso nadie lo va a cambiar Q_Q (rogando de rodillas) Por favor dios has que los derechos de autor caigan sobre mi magicamente *-*! ok no XD


El significado del esclavismo

Hace mucho tiempo, en las tierras remotas detrás de las montañas de crecientes pastos verdosos y de bosques inmensos, nació la leyenda que existió en el pueblo de Tori no namida. Este era realmente cálido y agradable, cualquier visitante ya sea de la región o extranjero quedaba feliz al haber conocido y estado en aquel pueblo. Todo allí parecía miel sobre hojuelas. Pero no era así, al menos no para los habitantes, pues la realidad era otra. El secreto más guardado en aquel pueblo solo lo sabían personas quienes llevaran años viviendo ahí. Y es que no querían perturbar o causar temor a la gente. Pero aquel buen pueblo era victima de una maligna maldición. Y para los que desconocían su significado "Tori no namida" simbolizaba "La lagrima del pájaro".

Cuando los ríos invadían el pueblo y las calderas se prendían con madera, el pueblo fue maldecido. Por un hombre envidioso, cuyo nombre solo se le conoció como "Hechicero". Él vivía apacible como todos los demás, pero algunas personas lo consideraban raro y peligroso. Sus gustos no eran normales, en lugar de un buen pollo rostizado a la leña, prefería comer un gorrión endulzado con salsa al gusto. La gente lo detestaba por matar al animal que caracterizaba al pueblo. Era muy loco. Y por alguna razón odiaba a los pájaros. Odiaba cuando picaban a su ventana para joderlo y despertarlo temprano, odiaba cuando sembraba sus cosechas y las muy malditas aves se degustaban de cada una de ellas, odiaba cuando cantaban con su silbido agudo todos los días. Realmente para él, esos animales eran demasiados problemáticos y molestos, un gran dolor en el trasero. Hechicero estudiaba magia negra, y la gente creía que solo mataba a las aves para comerlas, pero no, en cambio los utilizaba para sus rituales.

Al menos para algo les servían esas insignificantes molestias, eso era lo que aquel insolente pensaba. Un día cuando llegaba por su cosecha lista para venderla, observo como una maldita ave se acercaba para darle el primer picoteo a lo que era una papa, corrió desesperado sin pudor alguno, con la misma rabia reflejada en sus ojos se apresuró para poder matarla, si matarla, pero una sombra negra fue mas rápida y comenzó a picotear fuerte a la avecilla azul, impresionado el hombre se quedo a ver como aquello podría terminar.

Lo visto fue tomado simplemente como un milagro. Lo más sorprendente para él fue el hecho de que una misma ave matara a otra sin titubeos ni misericordia. Un ave negra azulada con ojos rojos y un pico puntiagudo devoraba el ojo del otro animal que yacía muerto en el suelo.

Fascinado decidió dejar vivir al animal oscuro como la noche, mientras buscaba u nombre adecuado para el. Entre su penumbra encontraba nombres siniestros y uno que otro psicópata, pero ninguno encajaba a la perfección como el de "cuervo".

El hombre hechicero comenzó a criar cuervos y cuervos, para él no había animal mas magnifico que ellos. Pero desgraciadamente para el hechicero, la gente lo vigilaba y comenzaba a preocuparse, pues sus pequeños inquilinos oscuros empezaron a matar a todas las aves características del pueblo. Todo se convirtió en una masacre. Indignada la gente descubrió las fechorías que realizaba con algunos pájaros inocentes, por lo que cegadas de ira decidieron quemar su casa… con el dentro. Él no era un humano, él era el mismo diablo y debía ser quemado en su mismo infierno.

El hechicero ya jodidamente rabiado lanzo una maldición al cálido pueblo y juro volver por venganza. Los habitantes ignoraron sus palabras, y enterraron bajo la nieve cualquier rastro de aquella maligna persona.

Cien años mas tarde, los paisanos del pueblo no habían notado nada extraño durante ese largo tiempo, los ancianos quienes aun vivan para contar lo verídico pensaron que después de todo ese hombre llamado hechicero no era más que un fanfarrón que gozaba del temor de las personas. Y que la maldición que había profanado era mas que falsa. Todo eso creían, hasta que un día los pájaros dejaron de habitar el pueblo. Y en su lugar era vivienda de miles de cuervos. Quienes acabaron con las buenas cosechas, y comenzaban a atormentar a la gente con sus espeluznantes gritos y sus ansias por comer su carne.

La gente desconocía aquellas acciones, y los ancianos gritaban asustados. Pues la maldición se estaba cumpliendo. Ignota la gente decidió aventurarse en el bosque sobre lo desconocido para encontrar cualquier tipo de ayuda. Fue allí cuando el pueblo se dio cuenta de la hermosa presencia que habitaba en el bosque. La cual desde la última guerra de la que salieron victoriosos, ya residía cerca del pueblo.

La hermosa bruja con el rostro celestial de una diosa, cautivo al pueblo, y prometió protegerlo con escudo y espada. Pero no se trata de andar regalando todo por la vida, y es que para que el pueblo fuera protegido hubo un precio a pagar. Tanto por parte de la bruja como por parte del pueblo. Y fue así como la historia de los deseos de la bruja del bosque se iba circulando por todo el lugar. Y solamente si le parecías interesante te concedería tu propósito, pero para desgracia de los aldeanos ese era el precio a pagar, pues solamente uno de diez habitantes le parecía interesante y el resto pues… simplemente desaparecían.

Aun así pocos son los que se atreven a pasar el bosque en busca de la bruja. Los ancianos quienes son los mas experimentados en ese tipo de cosas, siempre les ah intrigado saber cual fue el precio que tuvo que pagar aquella hermosa bruja.

Pero el desconocer aquello era lo que también lo hacia atrayente al pueblo.

Y a pesar de que aquel siniestro hombre nunca se apareció, y que gracias a la ayuda de la bruja la maldición se detuvo por momentos, los días pasaban igual de cálidos que siempre. Y aunque ya no había pájaros en el pueblo, todos los días y noches se escuchaba una canción melodiosa que pocos podían escuchar, la voz era entonable y de mujer. Algunos habitantes aterrados por lo desconocido, lloraban al escuchar la triste melodía, por que aun sonando tan hermoso, su significado no eran mas que sentimientos de frustración y soledad. Así era como ella se expresaba, porque no era utilizada más que para proteger a ese pueblo… encerrada al igual que un lindo pájaro…


-¿Entonces crees que aceptara? Después de todo dijiste que era interesante…- susurro el pelinaranja envuelto en una confusión de nerviosismo e incitación por el hermoso rostro de la joven cerca del suyo.

-tal vez si…- musito mezclando sus alientos que se encontraban cálidos por su agitada respiración –pero tal vez no…- murmuro acercando sus carnosos labios a los del mayor –todo depende de que cuestión le digas- Ichigo mostro la sorpresa y felicidad que se hallaba en su rostro, no pudo evitar abrazar a la chica inconscientemente. El rubor en sus mejillas no se hizo esperar al notar tanta cercanía con aquella mujer tan bella y misteriosa, tanto que el insignificante espacio que los separaba para juntar sus labios le estaba molestando. Pero el momento de valentía de Ichigo fue cortado al sentir un tremendo golpe en su frente que lo hizo retroceder varios pasos atrás para sobarse la cabeza que comenzó a dolerle como punzada.

-no te emociones tanto humano… nunca dije una respuesta acertada- comento la joven mientras acariciaba su cabello - ¿y bien? ¿Que es lo que harás?-

Ichigo dejo su cabeza para observarla intensamente, los fieros ojos plateados mostraban tanta seriedad que al propio Kurosaki se le ponía la piel de gallina.

-si te lo digo ¿la llamaras? –cuestiono posicionándose de frente, serio.

-¿a quien?- pregunto la joven riendo divertida por la expresión del chico, cada vez se le hacia mas interesante.

-a la bruja, a eso te referías ¿cierto? Si te digo mis cuestiones tú la llamaras, para que me juzgue y me conceda el deseo- decía el pelinaranja completamente seguro de sus palabras, pero su rostro cambio a inexpresivo en cuanto observo a la joven revolcándose casi en el suelo riendo a carcajadas.

-Tú eres muy gracioso… y lento- afirmo haciendo subir los colores en el rostro de Ichigo. Orihime agito su mano hacia el suelo y de el salió una variedad de ramas con flores y pasto suave que formaron una especie de sillón en el cual la pelinaranja se sentó. El gato negro dio un pequeño salto para acomodarse sobre las piernas de la pelinaranja –Veras human-

-Soy Ichigo- interrumpió enfurruñado –Mi nombre es Ichigo-

Orihime sonrió.

-De acuerdo Ichigo, déjame explicarte una cosa que al parecer no has entendido del todo bien- pronuncio dejando al chico con un signo de interrogación por todo su rostro –la bruja de la que todo el mundo habla siempre ah estado aquí-

-¿De que estas hablando? Eso es mentira, yo no la eh visto desde que he llegado a este lugar- contesto exaltado, girando el rostro hacia todos los ángulos buscando a la susodicha.

-Ah… -suspiro – ¡Hombre enserio que eres lento!- exclamo sorprendiendo al chico por su notable ceño fruncido – ¡La mujer que buscas, la tan famosa bruja que deseas encontrar siempre ah estado frente a tus ojos baka!- Ichigo se coloco en blanco, si sus palabras son ciertas entonces siempre estuvo actuando como un estúpido frente a la renombrada bruja. ¡Pero que idiota!

-mientes…- susurro inconsciente sin pensar que la mujer que estaba frente a él podía escucharlo.

-Por supuesto que no, ¡yo odio las mentiras! – dijo mientras cerraba los ojos y hacia ademanes con sus manos -¿Quieres probar?- cuestiono incitante.

-¿P-Probar q-qu-que?- balbuceo el pelinaranja sintiendo un horrendo escalofrió por todo su cuerpo.

-El poder de una bruja…-

-No si con eso te refieres a comerme… estoy seguro de que tengo un mal sabor- hablo nervioso retrocediendo un paso. La pelinaranja rio.

-No tonto, me refiero a tus cuestiones… probemos que tan interesante puedes ser- dijo recargando su mejilla sobre su mano.

-Entonces déjame anticiparte que no soy de los que bailan o entretienen, ni siquiera de los que hacen tonterías para divertir a la gente- pronuncio cruzándose de brazos con un ceño en la frente –si eso es lo que buscas, entonces creo que deberías devorarme de una vez por todas- comento ante una sonriente Orihime.

-He… es una lastima, tal vez tengas razón ¿debería comenzar ahora?- hablo mientras se relamía los labios ante el estremecimiento de Ichigo –tranquilo era una broma, aunque fue una buena idea, debería reconsiderarlo….-

-¡Ni siquiera lo pienses!- grito sonrojado de solo pensarse a si mismo haciendo malabares y contando chistes vistiendo un traje extraño solo para que ella aceptara a conceder el deseo, un deseo que ni era de él… y del cual hacer eso no valía la pena.

-Kurosaki Ichigo, cuéntame tus cuestiones…- hablo acariciando la cola del felino que se estremecía con su tacto.

Ichigo respiro hondo y encerró sus manos en puños. Tomo una pose erguida y mientras analizaba sus palabras antes de pronunciarlas observaba cada detalle de aquella mujer que ni siquiera parpadeaba al mirarlo firme y serio. Por otro lado miro al gato que al igual que la pelinaranja lo miraba con aquellos ojos zafiro electrizantes, y por una milésima de segundo juro ver una sonrisa entre aquellos bigotes. Algo extraño. Pero decidió dejarlo de lado en cuanto suspiro y volvió a tomar aire hasta lo más arrinconado de sus pulmones para poder hablar.

-Mis cuestiones no han cambiado- dijo entre nervioso y ansioso, algo que llamo la atención de la ojigris –estoy aquí por que he perdido una apuesta y debo cumplir con ello…- Orihime alzo una ceja impresionada por su respuesta, pero al momento comenzó a reír y luego a dar un gran suspiro.

-¿Eso es todo? Es aburrido ¿sabes?- hablo mientras llevaba su mano a la boca para asimilar bostezar dejando con el ojo cuadrado al pobre de Ichigo.

-¿Aburrido? Hace un momento dijiste que era interesante… no es justo- susurro, la pelinaranja frunció el ceño al escuchar aquellas palabras.

-nada en esta vida es justo, humano-

-Mi nombre no es humano es Ichigo – aclaro.

-No me interesa, eres aburrido al igual que los demás humanos- la chica se levanto del sillón de pasto y ramas enfurruñada haciendo un extraño puchero mientras inflaba sus mejillas, al instante el sillón desapareció de nuevo volviendo hacia el suelo, y el gato comenzó a seguirla. El oji marrón la miro extrañado y confuso, la mujer caminaba sin mirar atrás hacia aquel sauce de cerezo llorón, y el parado ahí esperando por la respuesta. Completamente ignorado, esa mujer no sabia como tratar a las personas, eso lo hizo enojar. Él no podía irse sin que nevara, para eso estaba ahí, para conceder el deseo egoísta de Rukia.

Además si su memoria no le fallaba, la voz, la sonrisa, y las canciones; todo le pertenecía a ella. ¿Quien era ella para introducirse en sus sueños y embobarlo de esa manera? Eso no se lo merecía, eso no era justo. Con el rostro escondido entre sus cabellos corrió hacia ella lo más rápido que sus piernas le permitieran. Alargo su mano y con tal brutal fuerza tomo su muñeca y sin piedad alguna la giro en un ángulo de 270° abrazándola. La atrayente sorpresa de la ojigris se congelo al sentir el cálido aliento del joven cerca de su cuello, no podía negarlo él era realmente interesante. Orihime se quedo inmóvil, no haría nada hasta ver que mas sorpresas le tenia aquel hombre, pero debía ser cuidadosa, no podrá durar mas tiempo con él si no le concede el deseo. De otra forma, lamentablemente no tendrá más que comerlo, y vaya que seria un desperdicio.

El corazón de Ichigo comenzó a taladrar tan fuerte que se enrojecía al pensar que aquella mujer también podría sentirlo. ¿Pero que barbaridades estaba haciendo? Sinceramente pensó en detenerla, ¡Pero no de esta manera! No se pudo controlar, al ver aquellos ojos grises mirarlo de es forma especial hizo que su cerebro no le diera otra alternativa mas que abrazarla para detener el terrible escalofrió que lo invadía desde dentro. Y ahora por sus ocurrencias no se atrevía a verla a la cara, lo peor de todo es que ella nunca se negó a nada y hasta ahora sigue ahí, dejándose abrazar por él sometiéndose entre sus brazos, tan cerca… tan suave y sin decir palabra alguna, podría quedarse así para siempre.

Pero la incomoda mirada del gato frente a él, comenzaba atemorizarlo de sobremanera. Así que sin más decidió pronunciar al menos una palabra, pero debía ser claro y directo. No podía retenerla más de esa manera, y si con eso no lograba que le concediera aquel deseo entonces con nada lo lograría. Debía buscar la frase correcta que la ate de alguna forma. Con fuerza atrajo su cintura haciendo mas intenso el abrazo, juntando sus cuerpos en un exquisito ritmo cardiaco, podía sentirlo, el choque de su pecho contra el suyo que subía y bajaba por su agitada respiración. ¿Qué debía hacer? ¿Qué debía decir? Suspiro e inhalo el atractivo aroma a flores que le brindaba su largo cabello naranja. Aun se le hacia tan impresionante saber que esa hermosa mujer pudiera ser la bruja a la que todos temían.

A simple vista parecía cualquier persona normal, pero su belleza era inmensa, su forma de dirigirse a las personas no era común, y ese extraño brillo en sus exóticos ojos grises era de otro planeta.

«Aun no logro entender… hay algo en esta mujer que es capaz de acabar conmigo» pensó el pelinaranja.

Se le hacia extraño aun cuando él la seguía abrazando de esa manera, no recibía nada por parte de ella. Sus brazos caían en el aire a sus costados, como si estuviera congelada o simplemente como si no le importara, eso le dolía en alguna parte de su profundo corazón.

-¿y-y-yo te i-in-incomodo?- cuestiono sonrojado hasta las orejas sin soltar su cintura.

-…- el silencio que inundo el lugar bajo el cerezo llorón no fue nada cómodo. Sintió parar el latido de su corazón por un instante, y en ese momento comprendió que no importa lo que intentara, su respuesta seria un rotundo no. Silenciosamente fue deslizando sus manos de la suave cintura para separarse de ella. Pero la ojigris fue más rápida, y de alguna manera se las arreglo para abrasar a Ichigo del cuello. Sus manos llegaron hasta la nuca del chico que se estremeció al sentir sus dedos acariciar sus cabellos -¿Qué estarás dispuesto hacer para que conceda tu deseo?- Ichigo impresionado apretó la cintura llena de sorpresas de la joven de ojos grises hacia su cuerpo haciéndola sonreír, y con una firme seriedad sobre su rostro la miro y pronuncio…

-Ser interesante- contesto incrementando la sorpresa en Orihime –Yo prometo ser interesante-

-No es necesario que lo prometas, lo harás- afirmo la ojigris mirándolo sonriente. La joven se separo de él para desgracia de Ichigo, y con diferentes señas le dijo que la siguiera.

-¿Entonces aceptaras concederme el deseo?- Inoue rio. Por un momento Ichigo pensó que estaba jugando con él, con su comida. Que todo era una mentira, y solo se estaba divirtiendo antes de dar el primer bocado.

-Bueno creo que te ganaste ese privilegio- pronuncio sorprendiendo al pelinaranja, que sonriente dio un golpe al viento en aprobación, al menos sabia que no iba a morir tan joven -Recárgate en el árbol- indico mientras lo señalaba. Ichigo accedió de buena gana y se recargo como lo había indicado la pelinaranja, quien lo veía curiosa con el dedo sobre su mentón –Eres demasiado alto Ichigo- dijo ante la carcajada del pelinaranja mientras inflaba sus mejillas. Lo tomo por los hombros y lo deslizo por todo el árbol hasta que quedo sentado sobre el pasto recargado sobre el tronco, mientras que ella se ponía de rodillas frente a él entre el espacio que dejaban las piernas de Ichigo quedando unos centímetros más alta que el pelinaranja.

-¿Y esto?- cuestiono el oji marrón flexionando su pierna derecha y recargaba su brazo sobre la rodilla.

-No todo es venir, pedir tu deseo e irte humano- Ichigo frunció el ceño mostrando su rostro molesto.

-¡Es Ichigo!- reclamo por tercera vez. Orihime rio, ya comenzaba a tomarle afecto a ese ceño suyo.

-Lose es solo que es divertido hacerte enojar…- el pelinaranja solo bufo – necesitas escuchar los términos que hay… cabe decir que, ya no hay marcha atrás- dijo sin ningún eje de duda, lo que causo que el oji marrón se tragara el nudo en su garganta.

-¿Y si quiero irme ahora?-

-Te matare- concluyo dejando helado al pobre de Ichigo.

-Tan sincera y fría… pudiste ser mas amable ¿sabes?- dijo con una cara de ironía.

-Disculpa… no soy de esas- declaro la ojigris –ahora escucha: "Si tu valentía te permite continuar, te encontraras con la bruja; no dudes en su presencia, no tiembles por su belleza, no te enamores de su personalidad; por que si le pareces interesante te concederá un deseo, en cambio si le pareces un ser insignificante te comerá"- recito la pelinaranja mientras el brillo en sus ojos comenzaba a dar vida.

-Esas son las palabras de los ancianos…- hablo totalmente atento a lo que pronunciaba -¿Qué tiene que ver eso? Tú encajas completamente en la descripción-

-Esa historia son solo palabras… ustedes los humanos solo piensan que con dar las cosas ya están resueltas, eso es una vil mentira al igual que es una idea injusta- hablo entre enojada – Para recibir algo hay que dar algo a cambio; esa es la primera ley de la alquimia de equivalencia, algo que los humanos aun no saben comprender-

-Entonces… ¿tengo que darte algo mio para que me concedas el deseo?-

-Si, algo de suma importancia…- pronuncio observando como el ojimarron comenzaba a sacar el colgante de plata, pero fue detenido por las suaves manos de la pelinaranja -¿Por qué siempre los humanos creen que algo material es lo mas importante?- cuestiono la chica con un rostro de cierta nostalgia sorprendiendo a Ichigo por haber tomado la iniciativa al mostrar su colgante tan preciado que le había regalado su madre.

-En ese caso… ¿Qué tengo que darte?- cuestiono interesado en el concepto que tenia Orihime sobre la raza humana.

-¿Qué es aquello por lo que lucharías hasta la muerte?-cuestiono acariciando suave la mejilla izquierda del ojimarron -Eso que en su ausencia te sentirás perdido en el abismo de la oscuridad…-

-Yo… no lo se- respondió Ichigo perdido entre el universo gris.

-Claro que no… por que no lo tomas en cuenta- Orihime deslizo su mano por la mejilla del pelinaranja, rozando su cuello hasta llegar al lado izquierdo de su pecho, Ichigo busco con su mirada la mano de la ojigris que comenzaba a darle pequeñas caricias sobre aquella zona, haciéndolo sudar frio -¿Qué harías si en este mismo instante intentara arrancarte el corazón?-

-Si lo dices de esa manera… seguramente me moriría de miedo- contesto sincero.

-¿Le temerías a lo que viniera después? ¿A la muerte?-

-Mas que a nada en el mundo- dijo intentando apartar la mirada de los grises de ella pero no podía.

-¿Me detendrías? – Pregunto observando detalladamente cada parpadear de los marrones del pelinaranja, buscaba algún signo de arrepentimiento, algún tipo de miedo, pero no lograba encontrar nada -¿Impedirías que te despoje de tu corazón?- cuestiono extendiendo su palma sobre el lado del corazón del chico, aplicando un poco de presión que al instante Ichigo sintió, y como reflejo tomo la muñeca de Orihime alejando su mano de su pecho.

-Al menos lo intentaría- contesto exaltado sintiendo una gota de sudor bajar desde su frente a su barbilla por la tensión que había sentido hace unos segundos. Pudo jurar que en la mirada de Orihime, solo podía leer el deseo que tenia por arrebatarle el corazón en ese mismo instante. Su temor le hizo acelerar los latidos y el cerebro se le congelo en milésimas, realmente logro ver su vida frente a sus ojos.

-¿Entonces por qué luchas Ichigo? ¿Qué es aquello que deseas proteger por mas egoísta que sea?- pronuncio la pelinaranja con una mirada apasionada – Si tanto miedo le tienes a la muerte por que no te das cuenta de que lo mas importante para ti es-

-Vivir- completo el pelinaranja –"Aferrándome a lo que tengo, para poder sobrevivir" Eso siempre es lo que decía mi padre antes de la guerra… él constantemente nos contaba que no importa lo que te falte, ni lo que hayas perdido, después de todo mientras logres estar vivo siempre habrá una manera de arremendar las cosas, tal vez no todo, puesto que para la muerte cura no hay, pero… -rio – si realmente logras seguir sobreviviendo, solo hace falta una sonrisa para perdonar y continuar adelante- el rostro nostálgico del pelinaranja fue capaz de enternecer a Orihime quien volvió acariciar su mejilla.

-"Imposible es recuperar lo que ahora en la tierra esta"- recito –Eso es algo que yo siempre digo… y creo que tu padre es un hombre de sabias palabras-

-Entonces… si la ley dice que para recibir hay que dar algo de suma importancia, a eso te refieres con… –trago saliva – ¿mi vida?-

Orihime solo asintió con la cabeza, dejando decolorado al pobre Ichigo. La pelinaranja volvió a tomarlo por los hombros y se acercó hacia su oído.

-Se mio Ichigo- susurro dejándolo con la boca abierta –Se mi esclavo…- pronuncio separándose poco mostrándole una dulce sonrisa que lo hizo tragar tres veces mas saliva.

-¿E-Es-Esclavo?- grito sonrojado, imaginándose cosas que no debería pensar en momentos serios como ese. Después de todo era su vida la que estaba en juego. Inoue solo opto por carcajearse por su inmensa sorpresa.

-¡Ichigo eres todo un pervertido!- exclamo la pelinaranja dejándolo mas colorado -¡Pero no seria mala idea pensar así!- dijo asimilando pensar con su dedo sobre el mentón –Podrías ser mi esclavo en todos los aspectos… inclusive en el sexual- concluyo guiñándole un ojo haciendo explotar el rostro de color tomate del pobre pelinaranja.

-¡C-Como podría hacer eso!- clamo mirando hacia otro lado parpadeando miles de veces para evitar perder la conciencia entre las pervertidas situaciones que le insinuaba su cabeza -¡A-Además tu e-eres m-mayor que y-yo!-

-¡He… pensé que te gustaban las mayores!- dijo incrementando su sonrojo –Pero déjame aclararte que no estoy tan vieja- contesto fingiendo enojo -¡Es mas, si rondo por tu misma edad! ¡Así que no tienes de que preocuparte!-

-¡Eso no importa! ¡Aun así no lo hare!- Orihime inflo sus mejillas.

-Que raro…- dijo mirándose –Pensé que mi cuerpo estaba bien ¿Debería cambiarlo?- pensó en voz alta asombrando al ojimarron.

-T-tú estás bien…- susurro Ichigo ruborizado, captando la atención de Orihime quien sonrió ante el comentario.

-Ne ne Ichigo ¿Te gustan mis pechos?- cuestiono la ojigris con una inmensa sonrisa mientras tomaba entre sus manos sus enormes senos y los dejaba caer frente al rostro de un atormentado Ichigo, dejándolo con la boca abierta –Son naturales ¿Quieres tocar?- insinuó con tanta pureza que el pelinaranja ya se creía en el mismo infierno sin siquiera haber muerto.

-¡Waaaa! ¡E-Espera O-Orihime aléjalos!- exclamo pegando su rostro mas al tronco -¡E-Están muy cerca!- Inoue lloraba de la risa que le causaba ese hombre.

-¡Ichigo eres tan inocente!- reía la ojigris removiendo algunas lagrimas por tanta risa –Estoy segura que nunca me aburriría a tu lado- pronuncio sincera haciendo abrir los ojos marrones de Ichigo por el inesperado comentario, haciéndolo sonrojar aun mas -¡Kyaa eres tan lindo!- grito lanzándose sobre él para abrasarlo por el cuello.

-¡Waaaa O-Orihime t-tus p-p-pechos!- bramo el pelinaranja en busca de oxigeno agitando sus manos, mientras intentaba zafarse del asfixiante abrazo de la pelinaranja, pues su pobre rostro se había quedado aprisionado entre los grandes senos de la bruja.

-De acuerdo- accedió sonriente –como no hay marcha atrás… comencemos con dar antes de recibir- hablo mientras se sentaba sobre sus propias piernas, por el dolor que sentía de estar arrodillada –Es hora de que me pagues Ichigo-

-No se como darte mi vida- contesto ignorante.

-¡Eso es obvio baka! Haremos un pacto, después de todo es con una bruja lo que estas haciendo- comento como si fuera lo mas normal del mundo, dejando a Ichigo rezar por su vida –Esto es lo que hará saber ante otros magos que tú solo me perteneces a mi, no podrán ponerte ni un solo dedo encima, y si es así yo los cas-ti-ga-re –hablo mientras deletreaba la palabra lenta y pausadamente con sus dedos –Como bruja podre saber cualquier cosa sobre ti, sin importar lo lejos que estés, así que supongo que con eso no habrá problemas, además de que si me entero de que me andas engañando por ahí puedes rezar por tu vida en segundos por que en ese mismo instante estaré ahí para asesinarte- comento con una sonrisa maliciosa –Un esclavo siempre tiene que serle fiel a su dueño al igual que un perro, y yo soy demasiado celosa Ichigo, no me gusta que toquen lo que es mio, así que yo tomare la decisión de asesinarte a ti o a ella dependiendo el caso- el pelinaranja se hallaba en blanco por todo lo que sus oídos le permitían escuchar, ¿En que lio se había metido? –No eres el primero, ni serás el último, así que si aprecias tu vida te recomiendo llevarlo en paz y con calma, recuerda que si se me da la gana puedo acabar contigo en un pestañear y remplazarte en cualquier momento- pronuncio provocando un ligero ceño en la frente del chico y alguna especie de celos.

-¿Entonces no soy el primero he?- reclamo ante la sonrisa de la ojigris -¿Y como sabes que no seré el ultimo?- cuestiono enojado mirándola seria. Orihime sonrió más de la cuenta mientras tomaba sus mejillas.

-Pues veras… uno nunca sabe Ichigo, yo soy demasiado hermosa y especial como para someterme a una sola persona- al instante el pelinaranja tomo las manos que sujetaban sus mejillas y las apretó fuerte.

-Yo no soy cualquier persona… y como tu esclavo me dedicare a evitar que algo como eso pase, no pienso ser remplazado- la chica parpadeo varias veces al observar ninguna pizca de duda en sus palabras.

-Entonces ¿que estamos esperando?- Orihime llamo a Ichigo con su dedo haciendo que este posara su mano sobre la de ella, Inoue hizo lo mismo con la otra mano, tomando cada uno la muñeca de la mano ajena –Llévalo a tu boca- indico la pelinaranja haciendo que Ichigo se llevara la mano de Orihime hacia su boca introduciendo el dedo índice, Inoue hizo lo mismo con el dedo del pelinaranja que ya comenzaba a ruborizarse –Ahora hazlo sangrar…-

-¿Uh?- mofo extrañado

-Solo hazlo- ambos mordieron el dedo ajeno con sus colmillos hasta sentir el sabor metálico, Orihime sentía como la lengua de Ichigo comenzaba a tocar la yema de su dedo pero de inmediato lo retiro –No lo lamas… solo deja que caigan las gotas sobre tu boca, no te la tragues- explico la ojigris e Ichigo asintió. De nuevo llevo su dedo a la boca asistiendo sin errores cada palabra indicada de la bruja. El sabor de la sangre sobre su boca le hacia perder la vista, y su sonrojo le ponía la cabeza caliente dejándolo sin pensamientos sintiéndose mareado. Después de un buen tiempo Orihime saco su dedo y tomo la mano de Ichigo. Junto ambos dedos cortados y le sonrió al pelinaranja –Con esto el primer paso esta concluso, ahora solo falta el ultimo…- pronuncio observando al ojimarron quien tenia la boca entreabierta dando a entender que aun no se había tragado la sangre, mostrando lo fiel que era a las ordenes de su dueña. Orihime sonrió una vez mas, volvió a posicionarse de rodillas y sin separar sus dedos recargo su mano libre sobre el hombro del chico –Ichigo…- susurro al igual que él con sus labios entreabiertos –muéstrame tu lengua- el pelinaranja obedeció enseñando la lengua que tenia la extraña mezcla de sangre con saliva, inconscientemente la ojigris apretó el hombro del ojimarron quien lo sintió de inmediato.

-¿Qué falta?- pronuncio algo tonto por tener la lengua de fuera, y por primera vez se sorprendió al ver un ligero sonrojo sobre el rostro de la ojigris. Que no le sentaba tan mal después de todo.

-Ahora… yo solo…- susurro inquieta mientras mostraba su lengua con ese pequeño rubor en sus mejillas –hago esto…- pronuncio incitante acercando su rostro hacia el del pelinaranja, apretando fuerte su hombro, inclino su cabeza y de un rápido movimiento rozo su lengua con la ajena. Al principio fueron ligeros roces, pero después de tanta ansiedad no pudo evitar entrelazar ambas lenguas en movimientos pausados y rítmicos mezclando las diferentes sangres. Todo así continuaba por fuera, nunca hubo ningún toque de labios, hasta que a Ichigo le entro la curiosidad por inspeccionar aquella cavidad, así que con su mano libre tomo a la ojigris de la nuca y con sumo cuidado fue acercándola hasta que consiguió introducir por completo su lengua logrando juntar sus labios. Nunca llego a pensar que un beso podría ser tan exquisito, ni placentero. El solo escuchar el dulce gemido de Orihime sobre su boca le dio tanta seguridad que ni se inmuto por tomar el oxigeno que le hacia falta en ese momento. Pero para su mala desgracia la respiración que necesitaba comenzaba a faltar en sus pulmones, por lo que tuvieron que separarse. Ahora fue el turno de Ichigo para reír ante el rostro d Orihime que se hallaba con la respiración agitada, sus mejillas sonrojadas, la boca entreabierta y con una pequeña saliva que se escurría desde la comisura de sus labios.

-Déjame limpiarte- pronuncio el pelinaranja mientras se acercaba para lamer cualquier rastro sobrante de sus labios.

-podía hacerlo sola…- susurro haciendo puchero con sus mejillas infladas. Ichigo rio.

-¿Realmente era necesario ese beso?- cuestiono el chico de ojos marrones que jugaba con un mechón de la pelinaranja.

-No me pensaba quedar con las ganas- respondió Orihime mientras volvía una vez mas a sentarse sobre sus piernas.

-No puedo creer que lo hayas hecho- pronuncio una voz masculina ajena a las normales sorprendiendo al pelinaranja, quien comenzó a buscar al dueño de aquella extraña voz.

-¿Quién anda ahí?- pregunto atento tomando a Orihime asimilando protegerla.

-Acá abajo- hablo la voz, Ichigo bajo la mirada encontrándose con el gato negro, y comenzó a reír. Inoue se separo un poco del pelinaranja y lo miro confusa.

-Ichigo ¿estas loco?-

-No… es solo que pensé que el gato había hablado- dijo riéndose de su tonta idea pero…

-pues creo que si estas loco… y para tu información si fui yo el que hablo- contesto el felino con una cara de pocos amigos. Ichigo lo miro para después sudar frio, luego observo a Orihime quien solo le dedicaba una tierna sonrisa.

-Dime que no hablo por favor- imploro el ojimarron.

-Tranquilo Ichigo, es solo Tsubaki- contesto la pelinaranja sonriendo mientras cargaba al minino y se lo mostraba.

-¿Sabes que acabas de ganarte una paliza verdad humano de pacotilla?- pronuncio el gato.

-No puedo creer que ahora comenzare a hablar con un gato- pensó en voz alta Ichigo ganándose una arañada del felino -¡¿Y eso porque? –

-¡Por acercarte a Orihime, por eso! ¡Atrévete a tocar de nuevo a Orihime y no respondo!- exclamo mostrando las afiladas garras –Y tu Orihime espero que estés consiente de lo que estas haciendo- hablo atrayendo la atención de Ichigo, Inoue solo suspiro hondo.

-Lose Tsubaki- la ojigris miro a Ichigo para luego sonreír –Lo se pero aun así no me arrepiento de nada-

Continuara…


OMG! pero que sera aquello que esconde orihime? :O! descubranlo en el sig. cap xD!

En serio, les eh dicho que los AMO:* pues no me importa se los vuelvo a repetir! LOS AMO A TODOS:*

Asi que apiádense de mi y en serio sean sinceros y díganme si por mi falta de tiempo para escribir estoy perdiendo el toque, para ya de una vez ponerle pausa a mis historias T_T!

!Y claro si merezco review pues dejenmelo ;D!

Buenas noches! Matta nee~~