Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, si no que a la Reina del Manga Rumiko Takahashi (L)
Hago este fanfics por diversión propia y la de los fans de este anime/manga.
"Dicen que quien te quiere te aporrea,
En mi caso sería quien es indiferente te desea (¿?)
Este mundo está cada vez más loco"
Peligrosa Conexión
Excéntrico.
"¡Wow! No puedo creerlo"-Le gritó demasiado fuerte en el oído a Kagome, la jovencita se tapó con una mano su maltratada oreja y le frunció de forma exagerada a Yuka.
"Casi me rompiste el tímpano"-Se quejó mientras se sobaba.
"¿De verdad vivirá en tú casa?"-Preguntó de forma tímida Ayumi.
"Si, o si no, no habría forma que me viniera con él desde mi hogar"-Kagome suspiró resignada, era la quinta vez que le preguntaba lo mismo, y Yuka no había parado de gritar extrañamente emocionada desde que los había visto llegar a clases juntos.
"Eso quiere decir Kagome que ya no podrás pasearte por tu casa en ropas tan cómodas o con cara de trasero tranquilamente"-Reflexiono muy concentrada Eri con una mano en su mentón, como si aquello fuera de suma importancia.
"No me interesa que me vea así"-Bufó lo suficientemente molesta como para espantar a un tumulto de gente, pero sus amigas estaban acostumbrada a ello-"No quiero hablar más del tema, de hecho no tiene nada de extraordinario ni asombroso"
"Sólo por el pequeño detalle que el chico es increíblemente atractivo"-Mencionó de forma casual Yuka.
"Me da igual"-Kagome desvió sus ojos a los de su nuevo compañero de casa que estaba sentado en una de las últimas mesas con expresión distraída mirando la ventana, segundos más tardes él giró su cara hacia ella y el contacto visual la hizo sonrojar, él le dio una retorcida sonrisa orgullosa, Diablos, pensó.
Jamás se había sentido tan estúpida y dominanada por una sensación como lo estaba ahora, había algo más allá de ella que le hacía buscarlo con la mirada a cada momento.
Puso una mano sobre su frente y presionó ahí para tratar de borrar todo aquel anhelo de su cabeza.
"Y entonces ¿Qué sucederá con Houjo?"-Kagome miró a Ayumi con cara de asesina, hasta cuando la seguían molestando con el mismo tema, ella no estaba interesada en él, pero sus amigas tenían una cierta obsesión de que ambos estuvieran juntos.
La verdad es que Kagome nunca se había sentido interesada por ningún chico en especial… quizás eso estaba cambiando.
¡Ba! Tonterías.
La clase comenzó y ella se fue a sentar en su puesto junto con InuYasha.
Justo fue el día viernes cuando llego a su casa y su madre le dio la gran noticia, el fin de semana se la había pasado en su pieza tratando de entender como sería su convivencia con él desde ese momento en adelante, estaba segura que él no sentía una gran simpatía por ella, y es que su primer encuentro no había sido el mejor de todos.
Nunca había convivido con un muchacho sin contar a el pequeño Souta y el abuelo que lejos estaban de los cánones normales de un muchacho, Souta era increíblemente activo, jamás estaba quieto y pasaba preguntando por cada cosa hasta las más inimaginables, por su lado el abuelo dado la edad estaba perdiendo cada vez más la cordura, aunque ello en ocasiones era divertido, digamos que su familia en si nunca había sido demasiado normal, más si se sumaba el hecho de que su padre había fallecido devorado por un cocodrilo, ¿Qué padre en el mundo moría así? Eso había dolido, pero el amor de su figura paterna por esos animales fue lo que los calmo.
Le asustaba que el nuevo inquilino pensara que no eran normales, aunque ella prefería el término 'especiales' al menos eso sonaba más bonito, claro que si.
Lo miró de reojo, él parecía más pendiente de lo que pasaba afuera, pues mantenía la vista fija en la ventana, un gran sonrojo se extendió por sus mejillas cuando vio que el reflejo de la ventana de él la miraba directamente a ella, Kagome apartó al vista y se concentró en su cuaderno.
Soy tan psicópata….
Caminaba tranquilamente por la acera tratando de pensar en cualquier cosa que no fuera el chico que estaba a su lado.
"Caminas tan lento"-Se quejó con su voz profunda, ella lo miró de soslayo y le frunció el ceño.
"No estás obligado a caminar a mi ritmo"-Era la primera conversación que tenían desde que ella le había mostrado su dormitorio en la casa. Escuchó que sus palabras salieron con más acides de la debida-"Quiero decir, no estás obligado a llegar conmigo a casa"-Rectificó tratando de sonar calmada.
"¿Bromeas? Aun no se me da bien el camino hasta tu casa, Tokyo parece un gigante laberinto de calles"-Aquello más le pareció una excusa formada entre la marcha, por la expresión de él era fácil deducir aquello, ya que se había puesto rígido haciéndole ver más alto todavía.
Kagome entonces decidió que era el momento de tratar de ser amable, las primeras impresiones solían ser equivocadas.
"Y bueno… ¿Por qué viniste a estudiar aquí?"-Intentó forzando su voz para tratar de sonar lo más amistosa posible, él alzó la ceja izquierda y luego se tomo su tiempo para contestar.
"Sólo quería un cambio"-Contestó de manera simple encogiéndose de hombros.
"Y… um… ¿De dónde vienes?"-De acuerdo, esperaba que él le dijera algo más contundente pero al parecer esto sería más difícil de lo que había planeado.
"¿Estas tratando de entablar una conversación conmigo?"-InuYasha paro un momento su caminar y ella también tuvo que hacerlo.
"Eso creo"-Suspiró-"Pero si no quieres…da igual"
"No es eso, es sólo que creo que parecemos ser bastante diferentes"-Aquellas palabras llegaron a ella de forma tan sincera que no supo cómo luchar contra ello.
"Creo…que no lo averiguaremos hasta conocernos, quiero decir, no quiero tener una mala impresión de ti por lo del otro día"-Kagome rebusco las palabras más indicadas para formarlas en su oración-"No me gusta tener prejuicios de las personas sin conocerlas… es injusto"-Finalizó con una gran sonrisa agradecida de si misma, no podía haberlo dicho mejor.
"Supongo…"-fue la única respuesta de él, ella se sintió algo enfadada, definitivamente era bastante antisocial.
"Bueno, ¿me dirás de dónde vienes?"-Kagome acomodó su mochila en su espalda.
"De mi casa"-Contestó sonriendo engreídamente.
"Ja-Ja-Ja"-Ironizó una risa demente y fría-"Hablo en serio"-Frunció sus cejas
"Yo también"-La sonrisa de él la dejo unos momentos sin poder pensar en nada más y él pareció no querer quitar la vista de sus ojos y eso no ayudaba-"Vengo de una isla… si eso responde a tu pregunta"-InuYasha comenzó a caminar más rápido y ella tuvo que acelerar su paso.
"¿Cuál?"-Su respiración se agito un poco al tener que acelerar su paso.
"No creo que la conozcas"-Él estaba reticente a contarle, lo podía sentir, pero de todas formas quiso insistir.
"Soy buena en historia, geografía…"
"Se llama Youkten"-Ella puso cara de no tener idea de donde estaba-"Lo sabía"-Su sonrisa se expandió hasta quedar casi tirante sus mejillas-"Muy pocos saben donde esta, y es muy difícil llegar ahí"-InuYasha se silenció de forma abrupta, sentía que había dado demasiada información.
"Eso suena interesante"-Musito para si.
"Supongo"-Volvió a encogerse de hombros restandole importancia.
Para entonces ya están frente a las eternas escaleras del templo, la cual a cada extremo estaba rodeada por frondosos árboles.
"Cuando me gane la lotería lo primero que haré será poner un ascensor a esto"-Exclamó con ojos soñadores comenzando a poner el pie en el primer escalón.
"No es tanto"
"¿Bromeas? Son más de cincuenta y tantos escalones, una vez trate de contarlo y terminé aburriéndome"-Kagome puso ambas manos en cada costado de su cintura.
"Keh, tonterías"-Él se cruzó de brazos.
"Eso lo dices porque apenas llevas subiendo estas escaleras por dos días, yo llevo subiéndolas desde que tengo conciencia y se caminar"
"Keh, yo podría subir esto haciendo la invertida y caminando con los brazos"-Dijo de forma exageradamente arrogante.
Kagome lo miró desafiante por varios segundos, asique se creía muy capaz de ello, vaya, entonces tendría que comprobarlo. Los ojos de la jovencita se iluminaron ante una idea que surgió de forma abrupta.
"Muy bien, te desafió a que lo hagas, si lo haces haré tu habitación durante toda una semana"-Kagome sonrió esperando su respuesta.
"Que sean dos"-Dijo muy confiado y ella intentó de ver las posibilidades de que pudiera él lograr aquello, quizás podría subir solo unos cuantos peldaños a lo máximo quince pero sobre cincuenta y tantos más, jamás. No tenía nada que perder.
"Bueno"
"Pensándolo mejor que sea un mes, ya que no son solo unos simples escalones"-InuYasha hizo unos movimientos para alongar sus musculosos brazos.
"Como sea, solo hazlo"-Exigió ansiosa ella con la victoria en sus labios.
Lo vio entonces poner las palmas de sus manos en el suelo y alzar su tronco y piernas hacia arriba, de acuerdo eso hasta ella podía hacerlo, él con su cabeza a pocos centímetros de el asfalto le sonrió de forma orgullosa y ganadora, Kagome solo contuvo el aliento.
Observó incrédula como comenzaba a subir las escaleras, bien, ella había considerado hasta el escalón numero quince… pero ya iban pasando el treinta y dos, y no se veía en lo absoluto cansado, si no más bien subía con bastante rapides. Podía apreciar sus fuertes brazos que con cada movimiento provocaba que los músculos se notaran más marcándosele las venas también, el rostro de él estaba comenzando a ponerse un poco rojo pero eso no lo detuvo, todo su cuerpo se mantenía en una exquisita tensión digna de ver.
Siguió subiendo de manera relajada y ella empezó a creer que la apuesta no había sido lo mejor del mundo.
Fin de las escaleras.
InuYasha volvió a tener los pies en el suelo y sonrió de forma resplandeciente y arrogante.
"Tendrás que limpiar mi pieza durante un mes"-Habló con voz profunda.
"Un humano no puede hacer eso"-Trató de buscar alguna excusa.
Él pareció sensible ante ese comentario.
"¿Acaso no te parezco humano?"-Casi le gritó frunciendo sus espesas cejas.
"Yo…"-¿Un humano podía ser tan hermoso? Quizás habían algunas excepciones y definitivamente estaba frente a una, aun así no dejaría que él se enterara de lo bello que lo encontraba, bufó algo exasperada-"Un trato es un trato y lo haré"-Kagome caminó los cuantos pasos que quedaban hacia la linda casa.
"No respondiste a mi pregunta"-Presionó.
"¡Mamá ya llegamos!"-Y ella tan sólo lo ignoro.
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Kagome se despertó aun sintiéndose cansada, miró su reloj y por un momento pensó que llegaría tarde a la escuela, pero luego recordó que ya estaban a Sábado, los días pasaban demasiado rápidos, ya habían transcurrido dos meses desde la llegada de InuYasha a su hogar.
Había tenido que estar todo un mes haciéndole la habitación y vaya, parecía que él con intención dejaba la pieza increíblemente desordenada, pero lo había hecho todo con demasiada dignidad.
Su madre solo se rió cuando escuchó que ella había perdido la apuesta, se había dado cuenta que su madre le tenía una simpatía muy grande a el joven de cabellera plateada, a decir verdad todos en su familia lo adoraban.
Souta lo idolatraba y decía que quería ser como él cuando creciera, quizás lo admiraba porque se parecía a uno de sus personajes de combate de su Play Station.
El abuelo lo quería porque lo ayudaba a ordenar la bodega, aunque por hacer eso se ganaba unas cuantas monedas y le criticaba a Kagome por no haber querido hacerlo, pero entrar a esa bodega eras salir con más de alguna picadura de araña, y Dios, como las odiaba.
Entonces eso la llevaba solo a ella, la única que no podía llevarse del todo bien con él, y es que en el tiempo que llevaba él en la casa la mayor parte del día se la llevaban discutiendo por alguna estupidez, primero él a veces solía comportarse de forma amable y luego ni siquiera la saludaba en las mañanas.
¿Podría ser alguien tan cambiante?
No era que le importara demasiado.
¡Ahh!
A quien trataba de engañar, no podía controlar esa increíble atracción que sentía por él, y cada vez que la miraba de forma indiferente eso le molestaba y le dolía, no era justo, no era que InuYasha le agradara demasiado, pero había algo, algo que ella por más que tratara de controlar no podía.
Escuchó en el piso de abajo a Souta quejarse porque InuYasha le había ganado nuevamente en un juego de Play Station, a su madre hablar por teléfono en la habitación contigua, y al abuelo afuera hablando con una persona sobre una leyenda y algo de una perla de Shikon, ¡Bah! Las típicas historia…Decidió levantarse aunque su cuerpo le exigía seguir durmiendo, últimamente había estado estudiando excesivamente matemática porque venía un examen importantes y ella no era lo más brillante en ese ramo.
"Kagome"-Le dijo él cuando ella recién comenzaba a bajar las escaleras, definitivamente tenía un oído muy privilegiado.
"Que…"
"Tú mamá dijo que me acompañaras a el correo, necesito retirar unas cartas"-InuYasha le habló como si realmente no quisiera pedirle aquello.
"Okay…"-Ella se dirigió a la cocina a buscar algo de comer.
"Ahora"-Apareció detrás de ella demasiado cerca para su espacio personal.
"Déjame comer algo primero, soy humana sabes"-Kagome no vio la expresión confundida de él.
"Y yo también"-Se apresuró a decir, Kagome se giró y le vio la cara demasiado nerviosa.
"ESO es obvio"-Se rió de él, InuYasha refunfuño.
"Tú no entiendes"-Murmuró creyendo que ella no lo había escuchado.
"¿Entender qué?"-Kagome se sentó recargó su trasero en el mueble de la cocina y se puso a beber su leche.
"¿Eh? Nada"
"Siempre son así tus respuestas, 'supongo y Keh', ¿Tienes alguna afición por ellas?"-Kagome observó el perfecto rostro de él que pareció darle una mirada tan seca que ella sintió que la atrapaba.
"Te esperaré en el comienzo de los escalones… perra"-Lo último lo susurró sólo para que ella lo escuchara y salió lo suficientemente rápido del lugar como para alcanzar ser golpeado por la manzana que Kagome le había arrojado-"¡Mala puntería!"-Le grito desde el living.
"Ese idiota"
InuYasha realmente no era mala persona, sólo era algo 'especial y único' para comportarse, quizás deberíamos utilizar el término 'excéntrico' la verdad es que nada de él era totalmente normal, a excepción de su apariencia física claro. Si es que eso contaba ya que eran escasas las personas que tuvieran el pelo platinado.
Nació en una isla lo suficientemente alejada de todos los continentes en casi un punto muerto hacia el lado del polo sur, ahí supuestamente no vivía nadie, o mejor dicho no se gastaba dinero en tratar de llegar haya porque las condiciones del clima eran lo suficientemente malas e inestable como para que alguna persona tuviera la suficiente estupidez de aventurarse a aquellas aguas antes de encontrarse con la isla encontraría la muerte.
Sin embargo lo que nadie sabía era que ahí si habitaban personas, pero creo que el termino personas no estaría en lo absoluto bien dicho…
Se cuenta que hace unos siglos atrás un meteorito se estrello con la tierra, nada demasiado severo como para hacer colapsar el mundo pero si lo suficiente como para dotar a algunos con extraños poderes y fuerzas superiores…
Supuestamente este meteorito se había estrellado justo en la isla Youkten, pero nadie se preocupó de investigar si aquello era cierto por la escases de encontrar ahí algo con vida. Por supuesto.
InuYasha pestañeó cuando Kagome pasó su mano unos centímetros por el rostro de él llamándolo a la realidad, con cierto pesar abandono sus recuerdos en su antiguo hogar.
"¿Qué quieres?"-Dijo algo hostil cruzándose de brazos.
"Ya llegamos"-Kagome puso los ojos en blanco, que humor tenía. Nunca sabía bien como tratarlo.
"Ya"
Entraron al lugar y él le dijo que lo esperara sentada, parecía bastante misterioso, seguro quería recibir algo en privado, Kagome no se molestó en espiar más haya… bueno, en verdad al principio trato de que la curiosidad no la ahogara tanto, pero cuando él regreso con ese rostro tan serio no pudo contenerse más y mientras caminaban de vuelta exploto.
"¿Qué fuiste a buscar?"-Trató de sonar lo más normal y casual posible acompañando sus palabras con una bonita sonrisa.
"Carta de mis padres, ya sabes… 'te echo de menos, eres el hijo más hermoso del mundo' y esas cosas"-Ella lo miró a los ojos y luego a una de sus manos que tenía un sobre blanco bastante grueso… Y en su otra mano llevaba una pequeña caja similar a la de los remedios, pero esta era totalmente negra.
"Ah… ¿Y eso?"-Quizás estaba siendo demasiado entrometida pero no podía negar que él le despertaba una gran curiosidad, de echo hace mucho que quería preguntarle si se teñía el cabello o era su color natural… lo mismo con los ojos. A lo mejor esta era la ocasión de poder preguntárselo, parecía más amable que otros días, aunque eso con él siempre cambiaba.
"InuYasha"-Se sorprendió así misma cuando pronunció su nombre de una forma demasiado dulce. ¡Puaj!
Él la miró unos largos segundos al rostro, lo vio apretar más la caja y llevarse su otra mano con las cartas hacia el pecho al mismo tiempo que lo respiraba de forma más pesada.
"¿Te sientes bien?"-Kagome trato de alcanzar con su mano la frente de él, pero InuYasha se apartó de forma brusca-"Lo siento"-Dijo rápidamente regresando su mano a su cuerpo para esconderla poniéndola dentro de su polerón con bolsillos.
"¿Q-qué me ibas a p-preguntar?"-¿Estaba titubeando?, era la primera vez que lo veía decir las cosas con un cierto tono confundido.
"Es algo un poco estúpido…me da vergüenza incluso hacerla"-Tanteo el camino para ver que le respondía poniendo su mejor cara de chica apenada.
"Keh, ¿acaso me preguntaras si soy Gay?"-Bien, todavía seguía agradable.
"¡No!, aunque ya que lo dices ¿Lo eres?"
"No seas ridícula"-Bufó y luego se comenzó a reír de forma retorcida-"¿O acaso te gusto que la formulas?"-Su mirada la atravesó, Kagome abrió la boca sintiendo como sus mejillas se calentaban, no solo sus mejillas si no toda su cara.
"¡No seas idiota!"-Le chilló-"Ni aunque fueras el último del planeta"-Agregó con demasiada energía.
InuYasha la contempló con una expresión que ella no supo interpretar, pero de pronto se sintió demasiado mal por lo que había dicho, había exagerado, él solo había bromeado y ella lo sabía… ¿Había arruinado el buen ánimo de él?
"Entonces, ¿Cuál demonios es tu pregunta?"-Notó ella un cierto tono más agrio en su voz, aunque mantenía un rostro relajado, pero sus ojos estaban más opacos.
"Am… esto… yo…."
"¡Ya dilo!"
"¿Te tiñes el pelo?"-Dijo al fin con rostro curioso.
Espero.
Espero.
Espero.
Él la miro con los ojos muy abiertos, y luego una gran sonrisa se extendió por su cara seguido por grandes carcajadas que inundaron todo el lugar provocando que ciertos peatones se dieran vuelta a mirarlos, ella entonces enrojeció más, ahora que se daba cuenta era la primera vez que lo escuchaba reírse de esa manera.
"¡¿De qué te ríes?! Te dije que era algo tonto"-Kagome casi le grito para poder ser escuchada sobre esas agradables carcajadas.
InuYasha intentó calmarse pero no podía dejar de reírse, ella tuvo que esperar pacientemente hasta que él al fin pudo contenerse.
"Es la pregunta más ridícula que me han hecho"-Se carcajeo.
"Ja-Ja-Ja"-Kagome le hizo una mueca-"Pero aun no me respondes"-Él tuvo que taparse la boca para no volver a reírse tan fuerte como lo había hecho.
"Es mío, M-I-O, y si piensas preguntarme sobre mis ojos, también son M-I-O-S"-Le aclaró manteniendo aquella endemoniada sonrisa.
Kagome pensó que no era justo que alguien tuviera una sonrisa tan magnífica que te llegara a dejar sin aliento.
Era todo tan contradictorio. Sentía que jamás se podrían llevar bien, pero por otro lado no podía dejar de ignorar esa atracción.
InuYasha suspiró meditando para si mismo de pronto lo relajado que se sentía, ¿Hace cuanto que no reía así? La verdad es que ni siquiera recordaba si hubiera existido alguna vez la oportunidad en la que hubiera podido reírse con tal ánimo. Allá lejos en su hogar todo era demasiado distinto.
El mundo humano no era tan fatídico y apestoso como lo había pensando.
Pero había otra cosa que le preocupaba más, ciertas leyes de su lugar natal… y cierta leyenda que corría por su familia… si seguía así nada bueno terminaría de su posible ¿amistad?.Si es que se le podría decir así a lo que estaba comenzado a formar con Kagome… Sabía que no podía seguir ignorándola, por más que lo había intentado, pero no había esperado encontrar a 'su otra parte' en un lugar como el que ahora estaba viviendo y eso era lo que más le preocupaba, su raza le estaba pidiendo algo que en términos de 'pares' sería normal, pero esto que estaba sintiendo desde que comenzó a vivir con los Higurashi para los cánones de su 'mundo' no era en lo absoluto algo normal ni menos fácil de tratar. Él intento ignorar aquello cuando Kagome comenzó a charlar sobre lo molestó que podría ser Souta cuando jugando bromas le escondía las cosas.
Continuará…
¡Holas! Un capítulo mucho más largo que el anterior, ya que ahora si comienzo a desarrollar la historia : ) el cap anterior era más bien una introducción.
Gracias por los comentarios, espero seguir residiéndolos para saber que les parece la historia o por si tienen ciertas dudas.
Nos vemos en el próximo cap.
KatysCamui
