Heda cabalgaba a lomos de su pura raza negro, las galopadas del enorme animal entre el ejército de los grounders unido a la porte regia de la jinete inspiraba a sus soldados la confianza necesaria para la lucha.
La reina había huido después de aquel combate perdido a manos de su hijo y, después de que la comandante lo declarara como único rey de Azgeda, se había recluido en sus aposentos preparando la gran defensiva contra los otros clanes.
Heda llegó al principio de la formación y llamando la atención de todos los presentes empezó a hablar sin bajarse de su montura.
- Hoy es el día. Somos los 11 clanes de la alianza, hemos sido pisoteados, maltratados, nuestras familias y amigos han sido asesinados por una reina cuya corona caerá a nuestros pies - su voz se hacia cada vez más fuerte mientras sus soldados coreaban su nombre - Hoy es el día en que recogemos lo que se nos debe. Id y luchad con la sangre de nuestros ancestros, de los que dieron su vida por esta alianza y los que perecieron a manos de un clan que lleva la sangre de los que más queremos en sus manos, id y luchad, no por mí, si no por ellos, por la alianza. ¡JUS DREIN JUS DAUN!
- ¡Y corten! Fantástico Lexa - el director se dirigió al resto del equipo - Es todo por hoy, podéis volver al set de grabación, comenzaremos a rodar de nuevo mañana a las 10, mientras tenéis el resto del día libre. Desarrollaremos la escena de la batalla en el estudio 3, nos vemos donde siempre. May we meet again, chicos.
Entre la vorágine de todo el equipo recogiendo y montando en los grandes camiones de la productora, Lexa consiguió bajar de su caballo con paso firme. Había sido un día agotador, la última escena les había llevado más tiempo de lo previsto y parecía que el día no acababa para ella, distinguió como se abrían paso entre los trabajadores a su representante y al incordio de su amigo y compañero.
- Eh, comandante, cada día te pareces más a tu personaje - Lincoln le dió un pequeño golpe en el hombro - He estado pensando que ya que tenemos el resto del día libre...
Lexa lo fulminó con la mirada. A su lado estaba Anya, su representante, ayudándola a deshacerse del cinto con su espada y de la pesada capa que le cruzaba por uno de sus hombros. Aquella capa roja era una de las prendas favoritas de Lexa, ella misma había sugerido que debía ser característico del vestuario de su personaje, siempre que terminaba alguna escena en la que la llevaba, era su propia representante, siempre que no estuviera de viaje, y no el equipo de vestuario quien la ayudaba a deshacerse de ella. Anya la miraba de reojo esperando la respuesta de su amiga y representada, llevaban toda la vida juntas y sabía perfectamente lo que venía a continuación.
- Querido Lincoln, tú tan solo eres un grounder más, pero yo soy Heda, comandante de los 12 clanes y tengo planes más importantes que recorrer esta estúpida ciudad de incógnito contigo.
- En realidad, dadas las circunstancias de nuestra última temporada...comandante de los 11 clanes - Lexa bufó ante la ironía de su amigo - Vamos Anya, convencela tú, ya sabes que le vendría bien salir de su perpetuo set de grabación.
- En realidad, si que salgo del...
- Si ya, ¿para acudir a las premieres, convenciones y todo tipo de alfombra rojas? Eso no vale, Lexa, te habló de diversión de verdad.
- La última vez que accedí a salir contigo acabamos en portada de uno de los principales programas de cotilleos de la ciudad, ¿tengo que recordarte los titulares? Porque creo que todavía sigue por la red la foto de aquel pesado abrazado a mi cuello mientras tú te aprovechaste de la situación e intentabas levantarle a la novia.
- Cosas de la fama, comandante. Además yo no tengo la culpa de que seas tan irresistible.
Anya suspiró en medio de la discusión de sus dos amigos. Lexa fue su primera representada y gracias a ella pudo montar su propia agencia de management. A raíz de su papel en la serie Heda, las cuotas de popularidad de la actriz aumentaron hasta límites insospechados y hoy en día, tras más de 3 temporadas, era casi imposible que Lexa andara dos pasos sin que los fans la abordaran. Conforme la popularidad de su querida amiga crecía también lo habían hecho los actores y actrices bajo su tutela, Lincoln había sido uno de ellos, tras conocer a Lexa en el casting de la serie había pasado a formar parte de la representación de Anya y aunque esta última siempre andaba de una ciudad a otra cerrando nuevos contratos y promociones, los 3 se habían vuelto uña y carne. Lincoln aprovechaba los viajes de Anya para llevar a Lexa de fiesta en fiesta dado que Anya, aunque entendía la necesidad de sus representados por intentar llevar una vida normal como otros jóvenes, sabía perfectamente de los peligros de la fama. La noticia de la que hablaba su amiga había ocupado las portadas de los principales periódicos sensacionalistas durante las 3 últimas semanas, hablando de la noche loca de la actriz del momento en brazos de un desconocido. Lincoln también tuvo su merecido, la novia del susodicho también había querido tener su minuto de fama y había hecho unas declaraciones que aumentaban la fama de mujeriego del chico.
- Lincoln, ya sabes lo peligroso que es vuestra popularidad en esta ciudad, y no, no me rechistes - levantó un dedo a la vez que terminaba de depositar en el brazo de Lexa la capa ya descolgada de su hombro - todavía tengo que atender llamadas sobre nuevas exclusivas sobre aquella noche, la oficina echó humo durante 3 semanas, así que id a terminar de cambiaros y cuando estemos en el set hablaremos de esto.
- A veces no sé cuál es más comandante de las dos - el chico levantó las manos en señal de paz y al ver que Anya se alejaba hacia el coche se volvió hacia Lexa y le susurró al oído - aunque conociendo a nuestra querida jefa, ese ya hablaremos no ha sido un no rotundo, así que ponte guapa que paso por ti a las 10.
Lexa iba a responderle cuando el chico le guiñó un ojo y salió disparado hacia su camerino para quitarse aquel atuendo grounder. La chica sonrió, si Lincoln estaba decidido a salir aquella noche, que se preparasen Los Ángeles porque nadie podría convencerle de lo contrario. No había alternativa desde luego y, quién sabe, tal vez le vendría bien y tal vez esa noche consiguieran pasar desapercibidos. Así que se giró sobre sus pasos y se dirigió para cambiar de comandante de los grounders a chica terrestre que ni siquiera podía llevar una vida normal fuera de aquellos sets de grabación, convencida de cuánto había tenido que dejar a cambio de todo aquello.
