Disclaimer: Los personajes pertenecen a la genial S.M, yo solo juego con los personajes, la trama es mía.


Capitulo I

¡Es él Bella, te lo aseguro! —gritó Alice envuelta en la emoción que le causaba presentarle a su amiga quien según ella era su alma gemela. Tres semanas habían transcurrido de haberlo visto por primera vez en las calles de Seattle deleitando a los presentes con los distintos acordes que de su instrumento emanaba.

¿Cómo puedes estar segura de que un extra- comenzó a protestar, pero su retahíla fue cortada cuando su vista se centró en el chico que su amiga señalaba y que con una simple melodía consiguió que se perdiera en el mar de sentimientos que él demostraba en cada toque.

¿Ves? Es sencillamente perfecto.

Y no mentía, pensó Bella maravillada al observar el magnífico espécimen que se posaba frente a ella… y con magnifico no se refería a su físico, que para ser sinceros a pesar de lucir como el agua más cristalina que se podía posar ante un ser sediento, en realidad se refería al aura que emanaba el chico.

Esta era de un intenso color amarillo y recorría todo el cuerpo del chico denotando la alegría, libertad y desprendimiento que irradiaba al tocar el maravilloso instrumento del que hacía gala. Se notaba la relación íntima que guardaba con su violín, la seguridad y certeza que con cada nota transmitía grandes sentimientos y como este se convertía en la prolongación de su personalidad.

De pronto la música ceso y como si de imanes con polos opuestos que se atraen, sus miradas chocaron, la pachamama conspiro en unión con una Alice que con malicia observó a su amiga pérdida en ese encuentro y sin pensarlo dos veces se posiciono detrás de Bella y rápidamente la empujo a sus brazos…

Una punzada en la cabeza y un extraño olor que no sabía reconocer volvió a Bella al presente. Desorientada abrió sus ojos para conseguirse con un panorama desconocido, su corazón comenzó a palpitar con fuerza y temerosa intento ponerse de pie lo que ocasiono una nueva punzada de dolor pero esta vez no en su cabeza sino en su pierna izquierda en la cual se podía apreciar una cortada de unos diez centímetros, al notarla tambaleó de la impresión que fue sustituida inmediatamente por la angustia de observar a su alrededor y no encontrar a simple vista a ninguno de sus compañeros de vuelo.

— ¿Edward? —grito, su voz salió rasposa y el temor de hallarse en un lugar desconocido y sin la presencia de su marido comenzaba a hacer mella en ella.

Dio un giro de trescientos sesenta grados intentando enfocar su visión, la imagen que encontró era desastrosa, observó restos del avión que todavía ardían en llama, partes de lo que parecía ser equipaje de los pasajeros a bordo, pero nada causo más impresión en ella que observar los cuerpos que yacían a su alrededor causando que un sonoro sollozo saliera de sí.

Sin pensarlo se acercó a los cuerpos que allí se encontraban en un impulso por verificar el estado de cada uno, a pesar que internamente y al observar la rigidez de los mismos no creía que hubiera algún sobreviviente… A paso lento se encamino y corroboro como la catástrofe había llevado consigo tantas almas inocentes, pero lo que más le impacto fue conseguir a una joven madre aferrada al pequeño cuerpo de un pequeño de unos dos años que tampoco había sobrevivido. Se llevó una mano al pecho que le dolía por la impresión de sentir tanta desolación y pérdida, no solo material sino de los entes que ahora reposaban allí. Oró internamente pidiendo porque los cuerpos de rescate realizaran su labor y le rescataran lo antes posible.

Instantes después en que continuo su búsqueda entre los cuerpos que se encontraba a su paso suspiró en señal de alivio al no reconocer ninguno de los cuerpos que allí se encontraban como sus amigos ni su pareja. Camino en dirección a tierra firme ya que se encontraba en lo que parecía un pequeño oasis en una laguna, observando todo el panorama dio gracias a Dios de no haber caído en mar abierto ya que no sabía nadar…

Inspiro profundamente llenándose de la fortaleza que necesitaba para ponerse en marcha y localizar a su pareja y amigos, fracasando rotundamente en el intento ya que el pánico y el shock comenzó a apoderarse de ella y esto no ayudaba en mucho, el temor de perder lo más preciado en su vida comenzaba a alterar sus sentidos.

Dio inicio a una caminata sin rumbo — ¡Edward! ¡Edward! —Llamaba sin cesar a pesar de no conseguir respuesta — ¡Alice, Jasper! —clamaba igualmente por sus amigos, dando trompicones entre la maleza que hallaba a su paso y con el constante temor de continuar adentrándose a la nada y no lograr salir con vida.

Agotada tomo asiento sobre un enorme tronco e intento concentrarse en la conexión que mantenía con su amiga y dio un bufido de frustración al no lograr enfocarse.

Holaaaa… ¿Hay alguien allí? —escucho de pronto la fuerte voz de un hombre, que si bien no supo identificar al menos le resulto como una buena señal de que hubieran más sobrevivientes del accidente. —Holaaaaa. —Escucho nuevamente.

De inmediato se puso en marcha para localizar al dueño de aquella voz.

— ¡Aquí! —dijo con énfasis. Comenzó a adentrarse en la selva que se encontraba allí como corazón de la isla.

De pronto escucho sonidos de fuertes pisadas y logro observar un hombre enorme caminando en su dirección, este se encontraba sin camisa ya que la misma la tenía anudada a su cabeza en una especie de torniquete.

El hombre de enorme estampa la alcanzó finalmente y con una brillante sonrisa se presentó, el gesto le impacto ya que no podía entender cómo podía sonreír a pesar del lugar donde se encontraban.

—Emmett Mcarty, para servirle.

—Isabella Cullen. —respondió intimidada por la fuerte presencia, el entusiasmo y animosidad que presentaba el chico.

—Así que… Somos de los pocos afortunados que han sobrevivido la catástrofe. —dijo en un intento de pregunta que sonó más a afirmación.

— ¿De los pocos? ¿Cuántos más has visto? —se apresuró a preguntar esperanzada de que sus familiares hayan sido vistos por Emmett.

—En realidad solo somos tú y yo… —dijo con una enorme sonrisa que Bella continuaba sin entender.

Suspiro frustrada ante el entusiasmo de Emmett y finalmente pregunto el motivo de su felicidad.

— ¿Nos encontramos en una isla, luego de un aparatoso accidente y sonríes? disculpa pero, no logro entender…

—La vida es solo una, y debemos aprender a disfrutar cada momento, cada experiencia, por buena o muy malo que parezca algo bueno debemos sacar de ella, por mi parte, no podría estar más agradecido de encontrarme aquí en este momento, no te imaginas de la que me he salvado. —Concluyó orgulloso de su pequeño monologo.

Y es que sí, realmente tenía mucho que agradecer, sobrevivir ese aparatoso accidente le brindaba una nueva oportunidad y realmente se había salvado de llevar a cabo el último capricho de su padre…

No es una petición Emmett, considéralo una orden. —mascullo el padre de Emmett evidentemente enojado ante la constante negativa de su hijo.

Emmett que no podía entender como en pleno siglo XXI su padre continuaba viviendo en la inquisición. Y es que su padre con el retrogrado pensamiento de que el tiempo se le estaba pasando a su hijo había arreglado un matrimonio de lo más absurdo para él.

Sí bien, Ángela era una buena chica, profesional, linda por así decirlo e inteligente, tan preparada que no conseguía quien le llegara a los talones, a pesar de haber sido su mejor amiga desde la infancia y tener una buena relación no era más que un cariño fraternal lo que los mantenía unidos.

Él resignado a cumplir los antojos de su padre, el cual se encontraba enfermo del corazón y qué, según los doctores la más mínima rabieta lo enviaría directo a un viaje sin retorno había aceptado ya que en cierto modo tenía razón, el tiempo transcurría y no había conseguido a la chica que hiciera saltar su corazón, y es que sí, con todo y su estampa de chico rudo en lo más profundo de su ser deseaba conseguir el amor…

Fue así como en acuerdo con su madre y los padres de Ángela la fecha estaba fijada y sería un día después de que Emmett regresara de su viaje, él por su parte sentía como su vida era conducida directo al infierno confinado en un matrimonio obligado y realmente el accidente había sido su ancla de salvación.

Él optimista por demás pensaba que por más morboso que sonara el accidente había sido la razón por la cual en este momento no se encontraba a las puertas de una iglesia.

Isabella, igualmente sumida en sus propios pensamientos intentaba nuevamente conectarse con su amiga, a pesar de que no lograba recibir alguna señal de que estuviera cerca aún logro sentirla y eso en cierto modo le daba alivio, la sentía débil, pero viva. Edward en cambio era otra historia, no lo entendía, la esencia de su ser había logrado sentirla como si lo tuviera a tan solo centímetros de distancia, pero por más que sus sentidos los mantenía en alerta, su energía no lograba sentirla, y eso la aterraba…

— ¿Y bien? La verdad nunca fui fanático de ningún tipo de programa de supervivencia ni nada por el estilo, pero mi sentido común me indica que deberíamos conseguir algún tipo de refugio donde esperar que vengan por nosotros. —Isabella lo observo, y asintiendo le dio la razón.

—Para algo que sirva la obsesión por la preservación de Jasper —masculló, a lo que Emmett solo atino a hacer una cara denotando su incomprensión —disculpa, Jas es uno de mis amigos, me acompañaba en el vuelo y él al contrario si era muy precavido, vamos. —finalizó señalando en dirección a unas ramas que se encontraban cerca.

Fue así, como dos horas después habían construido lo que a ojos de cualquier persona sería una choza, pero para ellos resultaba un castillo dado las circunstancias. Habían logrado unir diferentes ramas y pequeños troncos que por allí se encontraban para levantar el refugio. Bella, mientras Emmett luchaba por conseguir levantar los troncos y que estos no se cayeran, caminando en búsqueda de hojas y cualquier cosa que les pudiera servir para la construcción de su muralla se topó con una maleta que, pidiéndole permiso interiormente al dueño de dichas pertenencias lograron abrir y descubrir que era ropa que a pesar de encontrarse mojada colocaron a secar para luego acomodar en el lugar.

—Bien, —suspiro Isabella satisfecha por el trabajo que habían realizado, ella había pensado que la construcción de un refugio antes de continuar la búsqueda de sus amigos y marido sería una buena idea en vista que al sentirlos tan débil sabía que al encontrarlos necesitarían refugiarse, como dijo Emmett el tiempo que tardarán en conseguirlos —Emmett, es hora de salir a conseguir a mi marido. —dijo decidida a emprender búsqueda nuevamente.

Ella comenzó a caminar pero trastabillo y no fue sino hasta ese momento que recordó el escozor que sentía en su pierna, Emmett la observó y entendiendo sin necesidad de decir palabra, tomo una de las prendas que tenían secando y logro hacer un nuevo torniquete a la pierna de Bella, — ¿mejor? —ella le otorgo una tímida sonrisa y asintió.

—Gracias.

—Lo mejor será que no nos separemos, así que dígame usted pequeña dama ¿por dónde le indica su sexto sentido que debemos iniciar la búsqueda?

Ella suspiro, decidiendo finalmente dejarse guiar por su instinto, dando marcha en dirección a dónde lograba sentir el llamado energético de sus acompañantes, ya que debían iniciar por algún lugar se encaminaron por lo que según ella era el lugar más cercano a los restos del avión…

Emprendieron el camino dejando pequeños rastros de donde se encontraba el refugio para cuando fuera momento de volver…


Agradecimientos especiales a: Eve, Manuela, Vivi y la bruja Lo.

Así como a las chicas que dejaron RR, así como a las que marcaron mi historia como favorito y ahora la siguen, espero cumplir con sus expectativas. Linda Noche Xo