"¿Puedes Escuchar Mi Corazón?"
Capitulo uno: El complemento del Omnitrix.
-¿Tienes listo tu equipaje, hijo? –Preguntó Carl mirando al adolescente de catorce años que bajaba las escaleras mientras se colaba su chamarra de siempre.
-Desde ayer. Está en la puerta papá. –Le respondió enseñándole su maleta que ya estaba junto a la puerta de salida.
-Vaya…Sí que estás emocionado. –Dijo Sandra pasándole una manzana mirándolo sorprendida.
-¡Pues, Sí! –Exclamó Ben dándole un gran mordisco a la fruta empezando a hablar con la boca llena. –Hacía mucho tiempo que el abuelo y yo hacíamos un viaje de carretera. ¡Estás vacaciones serán geniales!
-No te olvides de tu prima. –Le recordó Carl con una sonrisa.
-Ah, sí, Gwen también irá. –Dijo Ben con una sonrisa divertida. –Como en los viejos tiempos. –Murmuró feliz, a pesar de que todavía suele discutir mucho con la pelirroja, solo lo hacen por costumbre y diversión, desde que encontraron el omnitrix hace cuatro años, aunque no quiera admitirlo, él y Gwen se hicieron muy unidos, reconoce que hacen un buen equipo y no le desagrada su prima en lo absoluto, claro, no es algo que él vaya a decírselo a Gwen alguna vez.
-Me alegra que te lleves mejor con tu prima. –le dijo Sandra. –El abuelo Max tenía razón, definitivamente viajar juntos fue lo mejor para ustedes, antes no podían ni verse.
-Sí, bueno… -Murmuró el castaño sonriente dándole otro mordisco a su manzana, de repente el pitido de un carro lo hizo saltar. – ¡El abuelo está aquí! –Exclamó mientras rápidamente le daba un beso a su madre y tomaba su equipaje. –Adiós, papá, adiós mamá los veo después. –Les dijo mientras salía hecha una bala.
-Adiós, hijo. –Le respondieron ambos padres sonrientes.
El castaño abrió la puerta del camper y sonrió al ver a quien lo recibía. – ¡Abuelo! –Exclamó dándole un abrazo.
-¿Listo para la aventura, Ben? –Le preguntó Max sonriente.
-¡Pues claro! –Exclamó el castaño emocionado.
-Pues toma asiento, porque empezamos ya. –Dijo el peligris arrancando el auto.
-¿No piensas saludarme, bobo? –La voz divertida de su prima lo hizo sonreír aún más. Volteó el rostro y la encontró sentada frente a él cruzada de piernas, su cabello largo se movía suavemente por el viento, y su rostro no perdía esa característica aura intelectual.
-Lo haría, pero no quiero llenarme de gérmenes. –Le respondió divertido.
-Idiota. –Le contestó ella sonriente.
-Retrasada. –Le siguió el juego feliz y ambos soltaron una enorme carcajada. –Hola Gwen. –La saludó una vez que la risa había pasado. –Toma, te traje un regalo. –Le dijo lanzándole rápidamente los residuos de manzana.
La pelirroja lo agarró por inercia y rápidamente soltó un gritito al descubrir lo que era. -¡Agh, Ben! –Exclamó lanzando la manzana al bote de basura mientras el castaño se reía a los cuatro vientos. – ¡Eres un asqueroso! –Le exclamó ella mientras se lavaba las manos.
-Sip, ¡los viejos tiempos han regresado! ¡Es oficial! –Exclamó feliz Ben alzando sus brazos en señal de victoria.
-Bien… ¿A dónde vamos, abuelo? –Preguntó el castaño después de dos horas de viaje.
-Es una sorpresa. –Fue lo único que le respondió el susodicho sin quitar la mirada de la carretera.
Ben se volteó y miró a su prima que se encontraba leyendo un libro. – ¿Tú sabes a dónde vamos? –Le preguntó por lo bajo.
-No tengo ni la menor idea. –Le respondió ella sin quitar la mirada de su libro.
-Oh, vamos, has estado leyendo todo el camino. –Se quejó el castaño recostándose sobre la mesita mirándola fastidiado.
-¿Y eso qué? –Preguntó Gwen pasando de hoja. –Estaremos de vacaciones pero nunca es demasiado cuando se trata de aprender.
-Sólo Gwen diría eso. –Respondió el castaño rodando los ojos.
-Sólo Ben pensaría eso. – Le respondió la pelirroja siguiendo su lectura.
El joven sólo se quedó en silencio por unos segundos y luego sonrió malvadamente ante su nueva idea.
-Bueno… -Comenzó poniéndose de pie. –Creo que iré por un poco de… ¡Lo tengo! –Exclamó arranchándole el libro a su prima.
-¡Oye! –Exclamó Gwen desconcertada al no tener su libro en sus manos, alzó la mirada y frunció el ceño. – ¡Ben, no hagas eso!
-¿Hacer qué? –Preguntó el susodicho haciéndose el desentendido. –Sólo tengo curiosidad de lo que lees.
-Si, como no. –Respondió irritada la pelirroja poniéndose de pie. –Devuélveme el libro, ahora. –Le ordenó extendiendo su brazo.
-No quiero. –Le contestó divertido alzando su brazo con el libro cuando Gwen intentó agarrarlo.
-¡Dámelo! ¡Agh! ¡Ben! –Exclamó frustrada cuando falló cuatro veces en tomar su libro, debido a que cada vez que estaba a punto de alcanzarlo el castaño subía más su brazo impidiéndoselo.
-Vaya, Gwen ¿Quién diría que te quedarías enana? –Le preguntó Ben con victoria a su prima ya que cuando eran niños la pelirroja siempre fue más alta pero desde que cumplió los trece las cosas cambiaron.
-Ay, cállate. –Le respondió molesta, y con su mano formó una energía de maná haciendo que la jarra con agua que estaba en la mesa levitara y regara toda el agua sobre Ben sorprendiéndolo.
-¡Oye! –Exclamó este soltando el libro al sentir el agua helada sobre él. – ¡Eso es trampa!
Gwen sonrió cuando tomó su libro. –Nadie prohibió los poderes ¿O sí? –Le preguntó divertida.
-¿Ah sí? Pues entonces… -Comenzó el castaño mirando el omnitrix cuando su abuelo lo interrumpió.
-Ya llegamos. –Les dijo apagando el carro sorprendiéndolos.
-¿De verdad? –Preguntaron ambos mirándose con una sonrisa mientras rápidamente bajaban del camper. Sus sonrisas fueron cambiadas por rostros confundidos ante lo que vieron.
-Ah… ¿Abuelo? ¿Qué…Lugar es este? –Preguntó Ben al ver que estaban en medio de un bosque.
-¿No lo reconocen? –Les preguntó Max sonriente. –Miren bien.
Gwen y Ben miraron a sus alrededores, el sol estaba a punto de ponerse por lo que estaba obscureciendo, Gwen comenzó a sonreír cuando empezó a reconocer el lugar.
-Ben… -Lo llamó sonriente. – ¿Estamos dónde creo que estamos? –Le preguntó ansiosa de que el concordara con ella.
-¿En medio de la nada? –Le preguntó el susodicho haciendo que la pelirroja rodara los ojos.
-¿Hola? ¡Estamos dónde cayó el omnitrix! –Exclamó ella moviendo su mano por todo el lugar.
Ben sonrió al instante al recordar el lugar. – ¡Es cierto! ¡Acampamos justo aquí la noche que cayó el omnitrix! ¿Cómo así nos trajiste aquí abuelo? –Le preguntó el castaño al anciano sonriente.
-Pues… Ya han pasado cuatro años desde que lo encontraste, me parecía bien venir acá como… Un pequeño aniversario. –Le respondió Max poniendo una mano en su hombro. –Después de todo… Gracias al omnitrix, tú y Gwen empezaron a llevarse mejor.
La pelirroja le sonrió a su primo. –Digamos que sólo descubrí que un bobo puede tener sus virtudes. –Respondió pero sus ojos reflejaban cariño hacia su primo.
-Y yo, que una rara tenía su lado bueno. –Le contestó Ben con la misma mirada de cariño a la pelirroja.
-Bien… -Murmuró Max mirando el cielo. –Casi es hora…-
-¿Hora para qué? –Preguntó Gwen al escucharlo.
-¿Ah? –Se sorprendió el anciano. –Hora…Hora para cenar. –Concluyó con una sonrisa. –Gwen y Ben pongan la mesa afuera mientras yo reviso algo en el camper. –Les dijo entrando de nuevo en la casa rodante.
-Ok, eso fue un poco raro. –Dijo la pelirroja alzando una ceja.
-Nuestra familia nunca ha sido normal. –Le respondió Ben encogiéndose de hombros.
-Eso es cierto. –Le dijo Gwen soltando una risita. –Yo pongo los platos y tú acomoda la mesa.
-Hecho. –Le contestó el castaño caminando hacia la mesa de plástico hasta que una luz brillante en el cielo los paralizó.
-Eso es… -Murmuró Gwen. – ¿Un meteorito? –Terminó al ver que se estrelló más allá de ellos.
-O una copia del omnitrix. –Le dijo Ben echando a correr hacía allá.
-¡Ben, espera! –Exclamó la pelirroja siguiéndolo. – ¡No sabemos lo que es! ¡Regresa! –Le gritó mientras ambos se perdían en el bosque.
-¡No puede ser! –Exclamó Max saliendo del camper. –Lo que temía… ¡Ben, Gwen, nos vamos…! ¿Ben? ¡¿Gwen?! –Gritó al ver que sus nietos no estaban.
-Sé que te gustan las aventuras y todo eso. –Comenzó la pelirroja mientras caminaba detrás del castaño empujando algunas ramas. – ¡¿Pero alguna vez en tu vida podrías utilizar un poquito el sentido común?! –Le exclamó algo irritada mientras trataba de evitar que los mosquitos le picaran la piel.
-Silencio. –Le dijo Ben rápidamente.
-Sólo te digo… -Continuó la pelirroja pero el castaño rápidamente le tapó la boca.
-Silencio… Hay alguien allí. –Le susurró por lo bajo Ben soltándola.
Gwen se acercó un poco más y se sobresaltó al ver una gran cantidad de robots salir del cráter que había dejado el supuesto meteorito.
-No creo que sea una copia del omnitrix… -Murmuró Gwen caminando hacia atrás.
-Tranquila. –Susurró Ben listo para utilizar el reloj. –Sólo me transformaré en cuatro brazos y acabaré con ellos.
-No. –le dijo rápidamente la pelirroja por lo bajo. –Aún no nos han visto, tenemos que regresar en silencio e ir por el abuelo, son muchos Ben, cuatro brazos no es suficiente. –Terminó con firmeza.
Ben quería protestar, pero aunque odiara admitirlo esos catorce años con ella le habían enseñado que Gwen la mayoría de las veces tenía la razón. Así que se tragó su orgullo y decidió escucharla.
-De acuerdo. –Masculló algo molesto.
La pelirroja sonrió, su primo estaba madurando poco a poco y eso la alegraba.
-Bien… Ahora vayámonos en silencio y… -Gwen no pudo terminar de hablar ya que Ben se tropezó con una piedra y la empujó con fuerza haciendo que ambos cayeran al suelo haciendo ruido. Los robots rápidamente comenzaron a dirigirse en su dirección.
-Agh, cuando dije en silencio, era en SILENCIO. –Dijo frustrada Gwen.
-No hay tiempo, tenemos que correr. –Le respondió Ben ayudándola a pararse. –Oh, Oh… No hay tiempo para eso tampoco. –Dijo nervioso al ver que estaban rodeados de al menos unos cien robots. – ¿Algún plan? –Preguntó sonriéndole a los robots con nerviosismo.
-Cuatro brazos. –Fue lo único que respondió la pelirroja caminando detrás de Ben.
-Ya era hora de que lo dijeras. –Respondió el castaño presionando su reloj transformándose en el alíen deseado.
Gwen rápidamente usó el poder de su maná para levantar rocas y golpear a los robots que se querían acercar a ella. Un robot que comandaba al resto lanzó un rayo rojo de sus ojos que escaneó a cuatro brazos y a Gwen.
-¿Qué es eso? –Preguntó cuatro brazos destrozando a algunos robots.
-Parece una especie de rayos "X" –Le dijo Gwen sin distraerse de su lucha.
El robot inspeccionó a cuatro brazos y luego a la pelirroja, apagó su laser y rápidamente dijo.
-¡Es el omnitrix! –Exclamó señalando a cuatro brazos. Luego le dijo al robot que estaba junto a él. – Y el complemento está junto a él.
El otro robot al instante emitió una especie de sonido extraño que aturdió a cuatro brazos haciendo que se arrodille.
-¡¿Qué es ese sonido?! –Exclamó tapándose con dos manos sus oídos y con los otros dos tratando de evitar a los robots que se le acercaban. En ese momento todos los robots se acercaron a Gwen tirándose sobre ella.
-¡Ah! ¡Váyanse de aquí! –Exclamó la pelirroja creando rápidamente un campo de fuerza.
-¡Gwen! –Exclamó Cuatro brazos poniéndose de pie luchando contra el dolor de cabeza que ese molestoso sonido le provocaba. – ¡Aléjense de ella! –Gritó golpeando a algunos robots destrozándolos. El resto de máquinas rápidamente emitieron un rayo violeta atacando con violencia el campo de fuerza de Gwen rompiéndolo en pedazos.
-¡Ah! –Exclamó ella al quedar vulnerable, saltó para lanzar una patada pero uno de ellos le agarró el pie y la mandó a volar por los aires estrellándola en un árbol. – ¡Agh! –Jadeó de dolor al caer, quiso levantarse pero uno de ellos le disparo un láser golpeándola con fuerza dejándola inconsciente.
-¡Gwen! –Gritó cuatro brazos corriendo hacia ella destruyendo con furia a las máquinas que estaban en su camino. – ¡Nadie lástima a MI prima! –Exclamó furioso golpeando sin control sin importarle su dolor de cabeza.
En ese momento el que parecía que comandaba al resto intensifico el sonido haciendo que cuatro brazos comenzara a bajar su fuerza.
-Llévense al complemento. –Ordenó con voz robótica el líder y uno de los robots se iba acercando a la pelirroja inconsciente.
-¡Déjenla en paz! –Gritó Cuatro brazos poniéndose de pie con todas sus fuerzas. -¡No lo permitiré!
-¡Ni yo tampoco! –Gritó Max con una enorme metralleta especial y disparó hacia los robots que se querían acercar a Gwen.
-¡Abuelo! –Exclamó cuatro brazos al verlo.
El robot "líder" miró al anciano y dijo con su voz electrónica. –El complemento del omnitrix nos pertenece, al igual que ese reloj pronto lo hará. –Dijo señalando a Cuatro brazos.
-¿Complemento del omnitrix? –Preguntó Cuatro brazos confundido. – ¿De qué está hablando abuelo?
-¡Es mi nieta! Y tendrán que pasar sobre mí para tenerla. –Dijo con total seriedad Max ignorando a cuatro brazos.
-Y sobre mí también. –Respondió cuatro brazos señalándose aunque no entendía nada de lo que hablaban, de pronto el sonido del reloj comenzó a hacerse presente. –Oh no… -Murmuró con pesar.
-¡Rápido! ¡Llévate a Gwen lejos de aquí! –Ordenó Max sacando una bomba de su bolsillo. –Yo iré detrás de ti.
Cuatro brazos rápidamente tomó a Gwen en sus manos y salió corriendo lo más rápido que pudo mientras el reloj seguía sonando, a mitad de camino una gran explosión lo empujó y salió casi volando porque volvió a transformarse en humano, tuvo que sujetar a Gwen con fuerza para que no saliera por los aires. Ambos rodaron por el suelo un poco hasta quedarse acostado.
-¡Abuelo! –Gritó al ver la explosión.
-Aquí estoy. –Le respondió Max a un lado de él, también estaba en el suelo como si hubiera salido volando igual que él. –Tranquilo, esa bomba tuvo que acabar con ellos, pero tenemos que irnos de aquí, ya. –Le dijo serio poniéndose de pie agarrando a Gwen y empezando a caminar hacia el camper.
-Abuelo. –Lo llamó Ben con algo de seriedad todavía de pie mirándolo fijamente. – ¿A qué se referían al decir "el complemento del omnitrix?
Max detuvo su paso dándole la espalda a su nieto, apretó los ojos con fuerza. Toda su vida había temido que este momento llegara, había luchado tanto por impedirlo, y aquí estaba, de pie, enfrentando algo de lo que quiso escapar.
-En el camper te explico… -Le respondió cansado soltando un suspiro empezando a caminar de nuevo. –Es una larga historia.
En ese momento, al juzgar por el tono de voz de su abuelo, la forma de su rostro y aquel suspiro…Ben Tennyson supo que lo que iba a escuchar a continuación no iba a ser nada bonito.
Si! Primer capítulo listo. Espero que les esté gustando, déjenme sus reviews para saber su opinión *w*
